sábado, 4 de noviembre de 2017

Un país dividido

La obra es un ensayo dramático sobre la vida y muerte del presidente chileno Salvador Allende y el alzamiento y caída de Augusto Pinochet

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Noviembre, 2017

'¡Maldito Allende!'. Olivier Bras, Jorge González. ECC. 144 páginas. 19,95 euros.

El tebeo más notable de los publicados recientemente por ECC no pertenece al catálogo de DC. Les hablo de la impactante novela gráfica ¡Maldito Allende!, del periodista y escritor francés Olivier Bras y el dibujante bonaerense Jorge González.

Bras fue corresponsal en Chile para medios francófonos como RFI, Radio Canadá o Libération, y González es uno de los nombres destacados de la nueva historieta argentina, con una trayectoria que incluye títulos imprescindibles como Fueye (2008) o Dear Patagonia (2011). Juntos firman una especie de ensayo dramatizado sobre la vida y muerte de Salvador Allende y el alzamiento y caída de Augusto Pinochet. Contada a través de los ojos de Leo, un joven chileno criado en Sudáfrica, hijo de emigrantes defensores del general golpista, el argumento sigue el despertar de la conciencia del protagonista, que decide investigar la historia de su país cuando Pinochet es arrestado en Londres en 1998. Con intención didáctica, pero sin descuidar en absoluto los aspectos narrativos, la obra muestra la trágica suerte de la revolución socialista en Chile, los conflictos que rompieron el país en dos y crearon un cisma que aún persiste. En palabras de Bras, citadas de la estupenda entrevista que complementa el volumen: "En Chile [a donde fue de vacaciones en 1998 y en donde se quedó de corresponsal tras la detención de Pinochet] descubrí una sociedad muy dividida, con dos campos que no se trataban en ningún término. Fui en busca de pinochetistas para que compartieran su punto de vista conmigo, pero, a menudo, resultaba muy complicado hablar con ellos. Poco a poco, me fui dando cuenta del peso que llegó a tener en el país la herencia de la dictadura. Y estoy convencido de que el arresto de Pinochet hizo que muchos chilenos abrieran los ojos. Hasta ese momento, algunos medios muy influyentes se habían negado a hablar de la represión que tuvo lugar entre 1973 y 1990. Hay que llevar a cabo un trabajo importante de educación e información. La novela ¡Maldito Allende! va en ese sentido".

Esta labor de "educación e información" es la que emprenderá Leo. El viaje intelectual del joven comienza cuando se topa con el último discurso de Allende en el Palacio de la Moneda, guardado en el interior del Don Quijote que le regala una de las pocas visitas que la familia recibe en Sudáfrica. Surgen las dudas y, años después, cuando el padre de su novia francesa le pregunta: "¿Tu familia padeció la dictadura?", Leo, avergonzado por la adoración que su propio padre profesa a Pinochet, guarda silencio. Una creciente desazón lo lleva a bucear en la historia, en los hechos, en la herida.

Termino mi recomendación de ¡Maldito Allende! subrayando el prodigioso trabajo plástico de González, que sostiene el argumento, y lo eleva a la categoría de obra de arte, con una puesta en escena tan radical como hermosa. La mezcla de lápiz, pastel, carboncillo, fotografías y collages otorga a sus páginas un sabor y una fuerza visual poco comunes. La presente edición incluye, además, una galería de bocetos del dibujante.


Malaga Hoy

RETRATO RECTILÍNEO DE UNA GENERACIÓN MARCIANA Javier Marquina Susín






Materia
Antonio Hitos
Astiberri Ediciones
España
Cartoné
112 págs.
Color

A la larga, el gato de Schrödinger siempre acaba muriendo. Si la caja permanece cerrada el tiempo necesario, lo único que encontraremos al abrirla será el cadáver reseco de un felino. Usar como patrón de nuestra existencia el principio de indeterminación de Heisenberg es una falacia aplicada a una novela vital de la que conocemos perfectamente el final. Podemos elegir el camino que transitamos, la forma en que lo andamos, incluso el calzado que llevamos para recorrer la senda de nuestros años, pero nada impedirá que lleguemos a la meta conociendo la resolución de la historia: palmamos. Pocas cosas hay más seguras que el destino al que nos dirigimos, y esa terrorífica angustia creada por las brumas del mañana no es más que una excusa para ejercer la comodidad que produce el inmovilismo. Ya que crecer es inevitable, deberíamos no limitarnos a envejecer. Sabiendo que, en el fondo, todos vamos a acabar en el mismo sitio, es nuestra obligación esforzarnos por tomar las riendas de la vida y no dejar que el entorno escriba nuestra historia.

El entorno o los marcianos. Lo que venga primero.

Materia ha sido catalogada, con acierto, como una obra propia del costumbrismo extraterrestre, etiqueta que viene propiciada por muchas de las cualidades siderales que la caracterizan. Más allá de jugar con las abducciones alienígenas como elemento catalizador que revoluciona, trunca o adormece la vida de los protagonistas y de sustituir a los humanos por lagartos antropomorfizados, el incómodo ambiente que se respira en cada viñeta identifica el ideario extraño, frío y desolador con el que juega el autor. El desencanto de toda una generación, las frustraciones que los padres vuelcan en sus propios hijos y el aburrido paso de la adolescencia a una mediocre madurez son los tres temas sobre los que gira un mundo lleno de implantes biónicos, rayos tractores, alienación y vacas. Lo incomprensible no oculta ni suaviza lo depresivo del mensaje. Las desgracias sufridas por anfibios no son menos desgracias. Enterrar un lema incuestionable en un contexto críptico nos hace más susceptibles a la descarga subliminal de una idea poderosa. En definitiva, si esperamos lo suficiente, el gato siempre acaba muerto.

Esta novela gráfica es un perfecto ejemplo de arquitectura pulcra y medida, reflejada en la limpieza y precisión de las líneas y tramas que delimitan un mundo carente de perspectiva en el que se desarrolla Materia. La ausencia de profundidad en los escenarios; el juego de volúmenes que Antonio Hitos consigue con el grosor variable de los trazos; las colmenas de edificios, habitadas pero difícilmente habitables; el simbolismo repleto de máquinas extraídas de las peores pesadillas de Jack Kirby... no hay nada dejado al azar en esta obra compleja, que exige del lector una implicación total en la lectura. Milimétrica, rectilínea como un plano trazado con plóter, el desenlace es un reto que invita a reflexionar; un runrún que te acompaña en cuanto acabas su lectura; una bofetada que, nada más llegar al final, te obliga a volver a la primera página para comenzar a leer de nuevo. Es un rompecabezas que surge del desconcierto y nos consume en una extraña mezcla de sensaciones impropias. Presos de una simetría claustrofóbica, nos debatimos conscientes de esa existencia anodina y llena de sensacionalismo de tienda de electrodomésticos que nos acosa.
Materia es una lección. Un tratado. El libro de estilo de un autor característico, reconocible e indispensable. Una voz nueva y en proceso de consolidación que dará mucho que hablar por lo complejo de su propuesta y la fascinante eficacia de su dibujo. Ciento doce páginas de pistolas de rayos láser, salas de conciertos con suelos pegajosos, sexo en un banco del parque y lobotomías estándar que nos vuelven dóciles y socialmente aceptables.




Obra relacionada:

Inercia
Antonio Hitos
(Salamandra Graphic)
Soufflé
Cristian Robles
(Ediciones La Cúpula)
Aventuras de un oficinista japonés
José Domingo
(Bang Ediciones)
Agujero negro
Charles Burns
(Ediciones La Cúpula)

COMICS ESENCIALES 2016 un anuario de ACDCOMICS & JOT DOWN

BLOCKBUSTER EN CUATRICROMÍA Joel Mercé




Crononautas Mark Millar (guión), Sean Murphy (dibujo) y Matt Hollingsworth (color)
Panini Cómics. Estados Unidos. Cartoné. 120 págs. Color 

Cuando se empieza a leer un cómic de los que últimamente escribe Mark Millar, hay que hacerlo con el mismo ánimo con el que se va al cine a ver el blockbuster de turno: con las palomitas y dispuesto a pasarlo bien. Desde que decidió dejar de trabajar con personajes ajenos y se embarcó en construir su propio universo, el llamado Millarworld, el guionista no nos ha brindado ninguna obra maestra pero todos, absolutamente todos, los tebeos que ha escrito son divertidos e interesantes. Y lo que es más interesante para el autor: los estudios cinematográficos compran los derechos de sus obras para adaptarlas a la gran pantalla. Ya hemos visto las películas de Wanted, Kick Ass o Kingsman y, más pronto que tarde, veremos la adaptación de estos Crononautas de la mano de Universal. Millar ha dado con un tipo de historias y con una forma de contarlas que funciona bien tanto en viñetas como en pantalla.

Lo de escribir tebeos con espíritu cinematográfico le viene de lejos al guionista. Las películas de los Vengadores, esas que han visto millones de personas en todo el mundo, no hubieran sido lo mismo si Millar no hubiera reinventado a los personajes en su serie The Ultimates, que nos contaba la historia de los Vengadores de un mundo paralelo. Marvel le dejó una copia de sus héroes para que hiciera con ellos lo que quisiera y tuvo tanto acierto que la copia acabó convirtiéndose en la versión canónica. No solo eso, sino que, después de leer The Ultimates, a nadie le cabía duda de que era posible hacer una película de los Vengadores. Y se hizo.

Con Crononautas, Mark Millar lo intenta ahora con la ciencia ficción. Aunque sus series de creación propia siguen siendo mayoritariamente de superhéroes, que es lo que mejor se le da, de vez en cuando se atreve con otros géneros, como el thriller de espionaje en Kingsman o la ciencia ficción de esta serie, de Empress o de Reborn. En este caso nos presenta una historia de viajes en el tiempo, protagonizada por dos científicos que han inventado un método para viajar al pasado, en el que acabarán estando más tiempo del que deberían y haciendo cosas que no deberían en épocas que no son la suya.

Cuando nos enfrentamos a historias de viajes al pasado, los autores pueden seguir dos teorías. Algunos defienden que no se puede cambiar el pasado, que cualquier intervención en otra época acabará dando como resultado el mismo presente que tenemos. Si un viajero en el tiempo intenta alterar los hechos pasados, el tiempo acabará corrigiendo la situación para que el presente quede inalterado. Y la otra teoría es la que nos dice que, si andamos trasteando con el pasado, provocaremos desastres múltiples y variopintos: no llegaremos a nacer, se crearán realidades alternativas, mundos apocalípticos y un largo etcétera. O, si hay suerte, evitaremos esos desastres. Este suele ser el escenario favorito de la mayoría de autores, ya que da mucho más juego. ¿Por qué opta Mark Millar? En teoría, por lo segundo, pero digamos que no le importa demasiado. Porque Crononautas no va de teorizar sobre los viajes en el tiempo, sino que es una aventura alocada, gamberra y con mucho sentido del humor que tiene lugar a caballo entre diferentes épocas. A Millar le importa más lo molón que puede resultar ver a un puñado de samurais del Japón clásico montando en un tanque o a un caza enfrentándose a un dinosaurio que teorizar sobre qué consecuencias tiene viajar al pasado y alterarlo.
En cuanto al dibujo, Millar suele acertar bastante con la elección de sus compañeros de viaje. Cierto es que suele elegirlos entre lo mejor de lo mejor, porque no todo el mundo puede contar con gente como Frank Quitely, Greg Capullo o Stuart Immonen para sus proyectos de creación propia. Pero tiene buen ojo para juntarse en cada ocasión con el dibujante que mejor le va a la historia. En este caso, los lápices son de Sean Murphy, que tiene un estilo dinámico y aparentemente apresurado. Su
forma de dibujar casa perfectamente con el ritmo frenético de la acción.

Crononautas es un cómic para divertirse leyendo, no tiene más pretensión que esa. ¿Por qué debería ser eso malo? Y, en este caso, no hace falta que esperéis a ver la película: en las algo más de cien páginas que tiene este tebeo tenéis todo lo que se puede esperar de una buena película de acción. Id preparando las palomitas.

Obra relacionada:

KickAss 
Mark Millar y John Romita Jr.
(Panini Comics)
Marvel deluxe: The Ultimates
Mark Millar y Bryn Hitch
(Panini Comics)
Marvel Héroes: La Patrulla-X: La era de Apocalipsis
Scott Lobdell, Fabian Nicieza, Joe Madureira, Andy Kubert y otros
(Panini Comics)
Marvel Gold: Los Vengadores Costa Oeste. Perdidos en el Espaciotiempo
Steve Englehart y Al Milgrom
(Panini Comics)



COMICS ESENCIALES 2016 un anuario de ACDCOMICS & JOT DOWN

viernes, 27 de octubre de 2017

La oscuridad del macartismo

JAVIER FERNÁNDEZ
27 Octubre, 2017

'JSA: La edad de oro'. James Robinson, Paul Smith. ECC. 200 páginas. 18,95 euros.

Publicada originalmente entre 1993 y 1994 como una miniserie de cuatro prestigios, JSA: La Edad de Oro fue una de las primeras producciones de la línea Elseworlds, y sigue siendo una de las mejores. Narra los oscuros años del macartismo desde el punto de vista de los héroes de la Sociedad de la Justicia de América, y lo hace en el estilo deconstructivista de Watchmen, con un tono duro y realista que resulta hoy tan impresionante como en la década de los 90. El guión es obra del gran James Robinson, quien comenzaría poco después su celebrado Starman, y los dibujos los firma un inspirado Paul Smith, especialmente brillante en el storytelling. ECC recupera ahora esta virguería, en un solo tomo y con una bonita portada nueva.


Malaga Hoy

Actualización del mito

JAVIER FERNÁNDEZ
25 Octubre, 2017

'Grandes autores de Superman: Dennis O'Neill y Curt Swan - Kryptonita nunca más'. Dennis O'Neil, Curt Swan. ECC. 192 páginas. 19,50 euros.

En 1971, quince años antes de que John Byrne plantease su exitosa actualización del mito de Superman, el editor Julius Schwartz sucedió a Mort Weisinger con el encargo de remozar el personaje y adaptarlo a los nuevos tiempos. Para ello, contó con uno de los guionistas del momento, Dennis O'Neil, que venía revolucionando el género con Neal Adams en la serie Green Lantern/Green Arrow y andaba firmando, también con Adams, el regreso de Batman a sus raíces oscuras. El apartado gráfico recayó en el dibujante por antonomasia del Hombre de Acero, el incombustible Curt Swan, embellecido por los acabados de Murphy Anderson, quizá su entintador definitivo. La tarea se limitó apenas a un arco argumental, pero qué arco argumental… Kryptonita nunca más recopila esta seminal y maravillosa etapa de Superman, un tebeo imprescindible de la bibliografía del superhéroe.


Malaga Hoy



Más Wonder Woman

JAVIER FERNÁNDEZ
25 Octubre, 2017





'Wonder Woman: Amazona. Heroína. Icono'. Robert Greenberger. ECC. 208 páginas. 25 euros.

La presencia de Wonder Woman en librerías se ha ido multiplicando en los últimos meses, y es que la pertinencia del mensaje feminista asociado al personaje se ha beneficiado de la publicidad generada por la reciente película cinematográfica, y todo junto ha sacado a la superheroína del relativo ostracismo que padecía en nuestro país. De golpe y porrazo, ECC está recuperando las etapas más sobresalientes de su trayectoria moderna en la estupenda colección Grandes autores de Wonder Woman. A la hora de escribir este artículo, el volumen más reciente de la serie es La bruja y la guerrera, segundo del fenomenal trabajo de Phil Jiménez, cuyo estilo gráfico recuerda poderosamente al de George Pérez. El tomo recopila los números 171 a 177 de Wonder Woman (2001-02), junto con el especial Wonder Woman: Our Worlds at War (2001) y relatos extraídos de los números 2 y 3 de Wonder Woman: Secret Files and Origins (1999 y 2002). A los guiones y dibujos de Jiménez, se suma el trabajo del escritor Devin Grayson y de otros artistas como Travis Moore, Cliff Chiang o Lan Medina, más las impactantes portadas de Adam Hughes, Jae Lee y Jim Lee; una gozada con argumentos cósmicos y mitológicos que contiene también un emotivo homenaje a las víctimas del 11-S.

Pero seguramente la novedad de Wonder Woman más llamativa, de todas las publicadas por ECC, sea el libro Wonder Woman: Amazona. Heroína. Icono, escrito por el especialista Robert Greenberger. Profusamente ilustrado y con tono divulgativo, el ensayo de Greenberger rehúye la estructura cronológica y, tras repasar el surgimiento del personaje en la década de 1940, se ordena en torno a las ideas centrales del discurso de su creador, William Moulton Marston, que buscaba con Wonder Woman una revolución en la representación de las mujeres en la ficción. Van numerosos ejemplos de todas las etapas del personaje, y el volumen es un auténtico festín para los sentidos y la constatación del poderío, la importancia y la vigencia de la princesa Amazona. En una sola palabra, un disfrute.

Malaga Hoy


¡Larga vida a la Legión!

La miniserie de cinco episodios reúne a las Legiones de tres realidades distintas, en lucha contra Superboy Prime y sus Supervillanos

JAVIER FERNÁNDEZ
25 Octubre, 2017

'Crisis final: La legión de tres mundos'. Geoff Johns, George Pérez. ECC. 176 páginas. 17,95 euros.

La Legión de Superhéroes fue creada por Otto Binder y Al Plastino en 1958 como parte del enriquecimiento de la mitología de Superman auspiciado por el editor Mort Weisinger. Los héroes adolescentes del siglo XXXI se presentaron en el número 247 de Adventure Comics, la cabecera protagonizada por Superboy, y siguieron asomando por diversos rincones de la franquicia del Hombre de Acero hasta que obtuvieron su propio serial, Tales of the Legion of Super-Heroes, en el número 300 de Adventure Comics (1962). Durante su primera década y media de historia, la Legión estuvo vinculada a Superboy y contó con el trabajo de escritores tan notables como Jerry Siegel, Edmond Hamilton, Jim Shooter, E. Nelson Bridell o Cary Bates, y dibujantes de la altura de John Forte, Curt Swan, Dave Cockrum o Mike Grell, que contribuyeron a convertir la serie en un título de culto. El supergrupo alzaría al fin el vuelo en solitario a finales de los años 70, de la mano del que algunos consideran su guionista definitivo, Paul Levitz, que se alió con distintos artistas, especialmente con Keith Giffen, para producir aventuras como La saga de la Gran Oscuridad, que situó a los legionarios entre los personajes más populares de DC. Desde entonces, la Legión ha conocido diversos reboots, algunos tan radicales como el Cinco años después (1989) de Giffen, con la asistencia de Tom y Mary Bierbaum, los Legionnaires (1993) de estos dos últimos o la Revolución adolescente (2005) de Mark Waid y Barry Kitson.

La historia de cualquier superhéroe clásico está llena de cambios y giros argumentales, pero la continuidad de la Legión es especialmente enrevesada, máxime si tenemos en cuenta la cantidad de personajes que integran el supergrupo, de modo que los lectores suelen sentirse apabullados a la hora de iniciarse en sus aventuras. Y es una lástima, porque esta singular space-opera compone uno de los tapices más adictivos y fascinantes del género de superhéroes, como bien saben los seguidores acérrimos de la serie. Cuando hablamos de la Legión, quizá la pregunta más repetida sea por dónde empezar a leerla, y claro está que no hay una sola respuesta. Muchos fans recomendarían la etapa de Levitz y Giffen y, otros tantos, la de Shooter y Swan, y las dos me parecen buenas opciones, aunque, si les soy sincero, yo me enganché irremediablemente gracias al maravilloso sabor pulp de las páginas de Hamilton y Forte.

Sea como sea, y aprovechando que ECC acaba de reeditar La Legión de tres mundos, hoy les ofrezco como puerta de entrada a la Legión esta miniserie de cinco episodios vinculada a Final Crisis, que cuenta con guión de Geoff Johns y dibujos de George Pérez. Tal como indica su título, el cómic reúne a las Legiones de tres realidades distintas, en lucha contra Superboy Prime y su Legión de Supervillanos, lo que sirve a Johns para homenajear la riquísima historia del supergrupo y a Pérez para ofrecer una auténtica procesión de personajes y dejarnos boquiabiertos página tras página. De verdad, les recomiendo que no se lo pierdan.

Malaga Hoy