jueves, 20 de agosto de 2020

Acoso y discriminación

Astiberri se interesa desde hace años por la publicación de cómics bajo la firma de mujeres, como es el caso de la historia de 'Todas nosotras'

JAVIER FERNÁNDEZ

19 Agosto, 2020


'Todas nosotras'. Elizabeth Casillas, Higinia Garay. Astiberri. 64 páginas. 13 euros.

La editorial Astiberri lleva ya años interesados en el cómic realizado (total o parcialmente) por mujeres, que está viviendo una auténtica y necesaria eclosión en los últimos tiempos. Obviamente, los hay de todos los calibres, estilos y temáticas, y aquí les traigo unos cuantos ejemplos para representar esta variedad.

En primer lugar, quiero destacar Todas nosotras, un interesantísimo tebeo firmado por las bilbaínas Elizabeth Casillas e Higinia Garay que forma parte de un proyecto más amplio iniciado por la ONG Mundubat. Como explica la propia editorial: "Desde el año 1988 [Mundubat] está presente en El Salvador con diferentes propuestas de desarrollo local, participación ciudadana y defensa de los derechos de las mujeres. En 2019, Higinia Garay y la videocreadora Itxaso Díaz viajaron a El Salvador con el apoyo de Mudubat. De ese viaje nació, por una parte, el cómic Todas nosotras, de Elizabeth Casillas e Higinia Garay, coeditado por Astiberri y Mudubat, y por otra parte el documental La historia de todas nosotras, de Itxaso Díaz, en colaboración con Garay y Casillas. La tercera parte del proyecto es una pieza de danza que se inspira en los testimonios de las mujeres salvadoreñas, ideada por la compañía de danza y teatro Node".Casillas es periodista y fundadora de la revista Cactus, donde trabaja como editora y redactora en áreas como literatura, arte, cómics y feminismos. Por su parte, Garay es ilustradora y diseñadora gráfica, a cargo de su propio estudio desde 2013, y se ha especializado en temas relacionados con la cultura, la desigualdad de género y la vulneración de los derechos humanos. Juntas nos acercan a la terrible experiencia de cuatro mujeres salvadoreñas acosadas, incriminadas y encarceladas por haber interrumpido sus embarazos, y es que El Salvador posee una de las leyes antiaborto más duras del mundo, con penas de hasta cuarenta años de cárcel. Garay hace uso de su experiencia como ilustradora y nos propone una historieta en la que priman el color y las composiciones de página imaginativas, y Casillas logra sintetizar una situación realmente compleja y aporta la textura emocional con su escritura.



En segundo lugar, Una laowai en Shanghái es el regreso de Elisa Riera, después de su debut con la novela gráfica El futuro es brillante, publicada el año pasado por Astiberri. Siguiendo con su propuesta autobiográfica, Riera nos muestra la relación entre Elisa y Esme, esto es, una consultora de moda barcelonesa y su intérprete china, nada menos que en Shanghái. La laowai o extranjera es la citada Elisa, y el librito, colorido y apaisado, es un divertido anecdotario del choque cultural en este mundo globalizado.



Finalmente, ¡Viva la revolución! es el segundo álbum de la serie Dolores y Lolo, del guionista Ivan Batty y la dibujante Mamen Moreu. Publicadas semanalmente en El Jueves, las aventuras de esta viuda tradicional y su nieta bisexual, poliamorosa y vegana, están llenas de momentos cómicos y personajes singulares, cada uno de su padre y de su madre. Como la vida misma.


Malaga Hoy


Manteniendo prioridades

JAVIER FERNÁNDEZ

19 Agosto, 2020 


'El murciélago sale a por birras'. Álvaro Ortiz. Astiberri. 128 págs. 10 euros.


Dibujado (y publicado por internet) durante el confinamiento, El murciélago sale a por birras es lo nuevo de Álvaro Ortiz, autor de Cenizas, Murderabilia y Rituales (nominado como mejor obra de autor español en el Salón del Cómic de Barcelona de 2016). El protagonista es Brus, un "millonario que flipas", afincado "en una ciudad la hostia de peligrosa", que se disfraza de murciélago para combatir a los malhechores y que se enfrenta ahora a un reto todavía más peligroso: salir a por cerveza en medio del confinamiento causado por una pandemia mundial. Dice Ortiz que es "un serial hecho con amor y prisas", y ambas cosas se concretan en un estilo más suelto y fresco de lo habitual, que sintoniza de maravilla con la historia.


Malaga Hoy


Orgasmos poderosos

JAVIER FERNÁNDEZ

19 Agosto, 2020 



'Sex Criminals, 5: Con el cinco te la hinco'. M. Fraction, C. Zdrasky. Astiberri. 128 págs. 16 euros.


Conocido por el gran público gracias a su trabajo en cabeceras comerciales tan interesantes como El invencible Iron Man, Ojo de Halcón o la reciente miniserie Superman's Pal Jimmy Olsen, el guionista norteamericano Matt Fraction se abrió paso en la escena independiente con la impresionante, y por ahora inconclusa, Casanova, editada por Image. También de Image es Sex Criminals, un sofisticado y divertido thriller protagonizado por una pareja capaz de detener el tiempo con sus orgasmos, que logró en 2014 los prestigiosos premios Eisner y Harvey a la mejor serie, además de ser calificado como mejor tebeo del año por Time Magazine. Van ya cinco volúmenes, todos ellos editados por Astiberri, siempre con Chip Zdarsky en el apartado gráfico. Con el último, Con el cinco te la hinco, se va cocinando el anunciado final.


Malaga Hoy


La saga de Bone

JAVIER FERNÁNDEZ

19 Agosto, 2020


'Bone. integral'. Jeff Smith. Astiberri. 1.376 páginas. 45 euros.


Entre 1991 y 2004, Jeff Smith firmó uno de los clásicos contemporáneos del cómic estadounidense, Bone, un tebeo delicioso, en la tradición de excelencia artística de los mismísimos Walt Kelly o Carl Barks y en el que resuenan ecos de joyas literarias como Huckleberry Finn o El señor de los anillos. La serie es un monumento a la aventura y la fantasía, con un fascinante universo propio y un rico elenco de personajes entre los que destacan el trío protagonista: Fone Bone (el más valiente de los Bone, apasionado de Moby Dick) y sus primos; el avaricioso Phoney Bone (cobarde y egoísta, pero no por ello menos adorable) y el optimista Smiley Bone (el más alto y menos inteligente de los tres, siempre con un puro en la boca y una especie de banjo en la mano).

En total, fueron 55 cuadernillos en blanco y negro, la mayoría autoeditados por el propio Smith con su sello Cartoon Books (hubo un breve intervalo en Image Comics), seguidos de un puñado de spin-offs y especiales como la precuela Bone. Rose, miniserie de tres números escrita por Smith y dibujada por Charles Vess, o la novela gráfica Bone. Coda, publicada en 2016 para celebrar el veinticinco aniversario del inicio de la serie.

A lo largo de este tiempo, Bone ha ganado más de cuarenta premios, figura en todas las listas de los mejores cómics de las últimas décadas, ha vendido más de diez millones de ejemplares (150.000 en castellano) y, recientemente, Netflix ha anunciado una serie de animación con la saga.

La obra completa ha sido publicada en nuestro idioma por Astiberri en nueve tomitos coloreados y en tres volúmenes de lujo en blanco y negro (especiales aparte), y regresa ahora a librerías en un solo volumen integral de 1.376 páginas a todo color, con lomo flexible y un apéndice con material extra. Altamente recomendable.



Malaga Hoy


domingo, 16 de agosto de 2020

ANDREAS EL DESCONOCIDO




Andreas Martens nació el 3 de Enero de 1951 en Dusseldorf, en la entonces República Democrática Alemana. Estudió artes gráficas en la Escuela de Bellas Artes de su ciudad y en el Instituto Saint-Luc de Bruselas, donde se producen sus primeros contactos con el cómic, ya que el que había podido leer hasta entonces era, según sus propias palabras "muy mediocre, e impregnado por la propaganda política".

Posteriormente sigue los cursos del dibujante Eddy Paape, con quien colabora en una primera historieta, Udolfo, para la revista Tintín.

A partir de entonces su carrera se desarrolla en las principales revistas europeas: Tintin, para la que creó el personaje de Rörk, que ha vivido ya un gran número de aventuras. En esta revista ha publicado otros títulos, como La cáveme du souvenir o Le monstre.
 
Metal Hurlant, donde han aparecido entre otras, Cyrrus, Mil, Le voyageur.

(A suivre), que publicó Révélations Postumes, etc.

Le Journal Ilustré donde ha publicado Cromwell Stone.

Algunas de estas historias han aparecido posteriormente en forma de álbum. Asimismo Andreas ha escrito el guión de Hivern 51, que dibujado por Berthet ha aparecido en Spirou.

También ha publicado portafolios, affiches y otras obras de ilustración, género que cultiva con maestría.

SU ESTILO
La obra de Andreas pertenece por completo a lo que se puede llamar "género fantástico". Pero, ¿qué es para Andreas una historia fantástica? En primer lugar, una mezcla de temas y géneros. La ciencia-ficción, la historia, los relatos de terror, la magia etc. se combinan en sus creaciones hasta formar un universo propio. Los elementos que utiliza (el viajero del tiempo, las fuerzas del mal, el asesino loco etc.) han sido mil veces utilizados, pero la unión de varios de ellos da al lector una impresión inconfundible de originalidad.

En segundo lugar, un pretexto para el desarrollo de "una técnica narrativa esencialmente visual". La historia, para Andreas, debe ser contada a través de la imagen y no a través de las palabras, hasta el punto de que en muchas de sus páginas apenas hay texto. También a través de la imagen crea el ambiente y conduce el guión, eligiendo en cada caso el medio técnico que considera más adecuado para la impresión que quiere producir (negro o color, gouache, acuarela etc.). El resultado es satisfactorio gracias a su dominio más que notable del arte de dibujar. Sin embargo, en algunas obras realizadas en blanco y negro, su mismo gusto por el dibujo le lleva a un exceso de trazos que casi hace peligrar el desarrollo de la historia, que finalmente siempre consigue llevar a buen término. Por el contrario con el color ha llegado a obtener una maestría innegable.

Andreas se declara admirador de los creadores americanos, y su influencia se nota claramente en muchas de sus intrincadas historias, sin que ello implique la pérdida de los mejores logros del comic europeo.

 


ANDREAS EN ESPAÑA

La obra de Andreas es una recién llegada al mundo editorial español, pero el desembarco, sin duda casualmente, parece haberse realizado con decisión. A lo largo de este año han aparecido tres álbumes de este interesante autor, dos de ellos, Cromwell Stone y Coutoo, editados por Zinco y el tercero, perteneciente a la serie Rork, editado por Norma.

Cromwell Stone, cronológicamente la más antigua de las tres historias, está realizada en blanco y negro y mantiene un ambiente lovecraftiano (se abre la narración con una cita de este autor) durante su desarrollo. Aunque ésta iba a ser la primera entrega de una trilogía, parece que de momento deberemos conformarnos con esta obra.

El cementerio de las catedrales, perteneciente a la serie de aventuras del personaje Rork, data de 1988. Este es el personaje preferido del autor, con el que más disfruta dibujando, según confiesa. Fue creado para la revista Tintín y dejó de publicarse temporalmente por problemas con la misma. Precisamente esta historia es la primera de la segunda etapa de Rork. El arnbiente predominante es el de un relato de aventuras, en el que irrumpen los componentes mágicos tan del gusto del autor.

Coutoo, data de 1989. La historia sigue las lineas narrativas de un "thriller" en el que la trama depende de los elementos esotéricos que la motivan.

En estas tres historias se puede apreciar una de las características de este autor: sea cual sea el referente narrativo elegido, el eje sobre el que se desarrolla el guión es el misterio, lo oculto; pero además este misterio no es natural, o cuanto menos, no es humano. Es en este centro donde tiene cabida lo fantástico, la ciencia ficción, la magia, el esoterismo,...

También se aprecia la habilidad narrativa de Andreas, basada en la fuerza comunicativa de sus dibujos, reforzada cuando usa color por éste. Sin embargo, en ocasiones abusa de algunos recursos en la composición de las páginas.

Se observa asimismo una evolución en el dibujo, de trazo más simple en Coutoo que en las otras dos historias, pero manteniendo el estilo personal.

En definitiva Andreas es un interesante autor, cuya obra es prácticamente desconocida entre nosotros y del que esperamos ver editadas más obras en nuestro país.

JOSÉ MAS

 

El Maquinista número 4 septiembre 1991


Dos pájaros de un tiro por Raule y Chaves






 


TRIBULACIONES Nº1 DICIEMBRE DE 1993



RETROVISOR: SPIDER

 



¡SPIDER! Más de uno recordará aquel feo y enlutado superhéroe que a través de la infames ediciones de Vértice precedió en nuestro país a la primera invasión Marvel en los años sesenta. Este artículo surge de una duradera e incurable devoción por el personaje, que ha conocido varias ediciones en España, ninguna de ellas respetuosa con la original (en Vértice, Euredit, Bruguera, y Surco, de 1966 a 1983) y ha marcado —más modestamente de lo que merecía— la memoria nostálgica de más de una generación. A la vista de la falta de datos de que disponemos, en especial por el desconocimiento de la edición original, tal vez pueda parecer absurdo el plantearse redactar un artículo sobre él, pero sigue resultando a estas alturas una historieta por tantos motivos ejemplar que llegado el momento y aprovecha-do la libertad de acción que nos brinda El Maquinista no hemos podido resistir la tentación de reinvidicar desde aquí al más extraño y paradójico de los superhéroes.

La publicación portuguesa Jornal do Cuto (que realizó en 1972 la edición más digna de las que hemos podido consultar) da los únicos datos que conocemos sobre la autoría de la saga. Se trata de una historieta británica creada para la Bardon Fleetway Parece ser que comenzó a publicarse en junio de 1965 siendo su creador un tal E.G. Cowan, y su dibujante W. R. Bunn (continuado más tarde por Marcuzzi, Cueto y otros). A partir de la tercera historia ("Contra el Dr. Misterioso") los guiones son atribuidos a Siegel. Inicialmente, el Hombre Araña es un genio criminal, pero a partir de septiembre de 1966 se adhiere —tal vez forzado por la censura— a las fuerzas de la ley y el orden.
 
En cualquier caso en este artículo nos referiremos siempre como dibujante a este enigmático W. R. Bunn, único que ha sabido plasmar gráficamente su extraño mundo. En cuanto al guionista, nos gustaría creer que la publicidad de la primera edición de Vértice (1966, Novelas Gráficas de 7 ptas.) no miente y que se trata en efecto de Jerry Siegel, el padre literario de "Superman". Nos gustaría, porque en este caso podríamos considerarlo como una especie de revancha poética sobre el rumbo sufrido por sus criaturas —los superhéroes, herederos todos ellos en cierto modo de "Superman"— en ese torpe recorrido hacia una imposible verosimilitud.

EL HÉROE PORQUE SI
Al contrario que la mayoría de superhéroes al uso, Spider se nos presenta desde el principio como un hecho consumado, es decir, sin que exista ninguna tranquilizadora explicación a su extraña condición. Superman obtiene sus poderes por ser kryptoniano en nuestro planeta, Spiderman por recibir la picadura de una araña radiactiva, los miembros de la Patrulla X son mutantes genéticos: SPIDER simplemente ES; no puede ser concebido de otra manera. Quien quiera que sea el creador del personaje asume lo fantástico del planteamiento de la existencia de un superhéroe: puesto que este hecho es en sí absurdo, ¿Por qué intentar disfrazarlo con justificaciones pseudológicas? Así, Spider carece por completo de pasado: se nos da a conocer ya como futuro rey del crimen, solitario habitante de su siniestro castillo. No podemos imaginarlo en una fase anterior a su actual condición:
 
¿Oficinista frustado? ¿Experto ladrón? ¿Genial inventor? Nada de esto se nos sugiere, antes bien el personaje sólo vive para ser él mismo. No tiene tampoco identidad secreta —como la mayoría de sus, digamos, colegas— pues él es héroe por la pura vanidad de serlo y ¿Cómo podría ser satisfecha esa —enorme— vanidad si tuviera que ocultarse tras la máscara de una vida gris de los aplausos de su público?

Si el leit motiv de la historia —la propia existencia de Spider, sin la cual no existiría la serie— es absurdo y carece de una explicación lógica, todos los hechos que de ellos se deriven —la acción, el marco en que se desarrollan las aventuras— pueden ser igualmente fantásticos y no estar sujetos a la racionalidad. En este hecho radica una de las diferencias fundamentales entre esta serie y las demás de superhéroes, ya que el guionista puede prescindir de toda convención y fabricar un universo a la medida del personaje, que es el único capaz de darle un sentido. En "Spider" el principio fundamental de este mundo es la libertad de la imaginación, no sujeta en ningún momento a norma alguna: el resultado, fracamente estimulante, es la invención de un planeta Tierra que en realidad sólo toma del nuestro verdadero los arquetipos imprescindibles que puedan hacérnoslo reconocible, pero que rehuye cualquier intento de realismo social y de contextualización concreta de la acción. Así pronto se deriva hacia la fantasía irracional que llena toda la serie: sin resultar demasiado extraño irán apareciendo ¡siempre sin jusitificación lógica) genios del crimen encerrados en botellas, como en los cuentos; Neptuno, rey de los tritones y de los furgoides; ciudades olvidadas; alquimistas chinos; estatuas vivientes; androides de todo tipo, etc.



 
SPIDER EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLA
El derroche de fantasía es tan ininterrumpido y llega a tal punto que en ocasiones ideas que podrían haber dado lugar a argumentos de episodios enteros se desarrollan en ¡UNA SOLA VIÑETA! En la estupenda aventura de "Los Siete Siniestros" encontramos algunos ejemplos de esto que podríamos llamar narraciones hipercondensadas: Cuando el globo X (¡) avanza destruyendo el universo entero se nos muestra como una de sus vícitimas nada menos que a un planeta-cabeza, que encima hace amagos de interrogarse sobre su triste destino; cuando la Sociedad de Héroes se enfrenta a los Siete Siniestros asisten al combate, aparte de la expectante humanidad, varios testigos de excepción: El pueblo subterráneo de Thrombala (una especie de cavernícolas con crestas a lo mohicano) que contempla albo-rozado a través de sus monitores de vídeo desde las entrañas de la tierra el próximo ocaso de la raza humana; mientras que en otra parte del mundo el "recluso" (¿) Jasper Blackstone (una suerte de extraño ermitaño cuyo físico recuerda al de los padres de la Iglesia) se alegra del triunfo del mal mientras lanza sus anatemas: "¡Que se extinga toda la humanidad!". Los destinos de los hombres capturados por el traficante de esclavos galáctico Grokk son igualmente descritos en una delirante viñeta: el Planeta Colmena 13, donde construirán panales para las abejas gigantes hasta morir de agotamiento; el asteroide Cyborgia donde son convertidos en atormentados seres-máquina; o el circo espacial de la Reina de las Amazonas de Femma donde serán víctimas de inmundos monstruos.
 
Otros felices hallazgos se desarrollan algo más prolijamente: El valle de los condenados; los viajes a otras dimensiones; los encuentros con extraños seres (los aguijones, los supervivientes de la Atlántida o las mismas brujas de Macbeth); siempre — afortunadamente— sin causa racional aparente. Todo esto determina en la acción un ritmo histérico y desaforado que no conoce tregua. Se llega así por la vía del disparate hasta la pura parodia, en un crescendo de absurdos que pugnan por superarse unos a otros. Un enorme sentido del humor y un clima festivo preside toda la serie.

YO TAMBIÉN QUIERO SER EL NUMERO UNO
Al desenvolverse en este mundo irreal, los personajes quedan reducidos a arquetipos, meros comparsas de la acción que justifica y desarrolla Spider. Un solo rasgo los diferencia casi sin excepción de los héroes o villanos de otras narraciones: su desorbitada vanidad. Alejado de los problemas de ego que aquejan a los superhéroes americanos hace ya tiempo, Spider no cesa jamás de autoalabarse y de buscar el halago servil de los demás, ya sea en su primera etapa como delincuente (en la que su ÚNICA ambición es llegar a ser el rey coronado —(sic)— del hampa) como cuando decide ponerse del lado de la ley proclamando a los cuatro vientos ser "el más grande héroe que ha conocido la humanidad". Todos cuantos tienen un papel significativo en la serie actúan movidos exclusivamente por un afán obsesivo de satisfacer su ego.

Como héroe, Spider no persigue la justicia, sino la derrota de sus enemigos para poder provocar la admiración ajena. A éstos no les mueve tampoco la codicia, sino el ansia de situarse por encima de los demás. Las fechorías que suelen cometer bien son absurdas, bien no parecen reportarles ningún beneficio: tras millonarios botines conseguidos gracias al Genio del Crimen, el ex convicto Steve Gurko sigue habitando en una mísera caverna, sin siquiera abandonar sus ropas de presidiario; la misma austeridad de vida parece compartir sus colegas de oficio: Silvester Jenkins, Limbo el desconocido, etc.. Todos persiguen que se les reconozca en uno u otro momento superiores al enlutado héroe.

En este sentido, Spider no considera a la sociedad a la que protege como otra cosa que su público: si salva a la multitud del ataque del Filibustero Metálico, del Hombre Reptil-Arañesco o de una invasión extraterreste, nunca es por puro altruismo, sino para escuchar los aplausos y halagos que suscitan sus victorias; y si no tiene a nadie delante que contemple su triunfo no dudará en alabarse el mismo con repetidas alusiones a ..."mi insuperable valor" ..."mi privilegiada inteligencia"... de hecho, este aspecto provoca a veces reacciones encontradas en este mismo público que en más de una ocasión se sentirá molesto por deber su salvación a un personaje tan egoísta y fatuo.


 
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Parecidamente se comporta con sus dos ayudantes, el Profesor Pelham y el ex ladrón Roy Ordini. Estos le dan el trato de amo, le obedecen más por temor —son numerosos los castigos a los que le somete— que por devoción y actúan como comparsas serviles, casi indignos de compartir la gloria de su jefe que les considera un mal necesario (''¿Por qué tengo que sufrir la remora de estos mochuelos? ¿Por qué no los dejo caer en plena selva y los abandono? ¿Por qué no borro de mi cerebro vuestro recuerdo?" vocifera lamentándose en un ocasión) para poder disponer siempre de testigos de sus hazañas. Por su parte sus servidores —así les llama cuando no los tacha de esclavos— están obligados a decirle continuamente cosas como ..."tu inteligencia no tiene parangón en el mundo" ..."nada puede compararse a tu grandeza"...

(Un pequeño inciso aquí para alabar al traductor de las ediciones de Vértice, F. Sesén, que utiliza un lenguaje ditirámbico y exagerado muy acorde con el tono de la serie).

UN SUPERHOMBRE GÓTICO
Habitante solitario de un siniestro castillo trasladado piedra a piedra desde Escocia, Spider reúne todas las características de un personaje de relato gótico. Su mansión vacia y misteriosa está repleta de rincones y pasadizos secretos de donde surge lo inesperado: desde jaurías de panteras negras a estatuas de sus derrotados enemigos. Viste perpetuamente de negro (como los seguidores de grupos como Bauhaus o Sisters of Mercy, con cuya estética tiene más de un punto de contacto), descansa sobre una telaraña y desdeña austeramente cualquier comodidad. El dibujo de W.R. Bunn es oscuro y minucioso, muy elaborado, exagerado a veces hasta la caricatura y con intencionados rasgos feístas según los códigos narrativos del romanticismo gótico. Nos es difícil apreciarlo bien ya que las ediciones españolas —en especial Vértice— llevan a cabo una labor de destrozo con remontajes, abocetamientos etc. difícil de superar. Poco amante de la espectacularidad tiende al clasicismo y se desarrolla en multitud de pequeñas y abigarradas viñetas.

Tales caracteres son comunes a la mayoría de enemigos con quienes se enfrenta. Sus atuendos remiten a la Edad Media en muchas ocasiones: Capas, yelmos, cotas de mallas, etc. (La fascinación por esta época es, evidentemente, otro rasgo gótico); o bien son de una austeridad rayana en el ascetismo: los trajes del Doctor Misterioso o Sylvester Jenkins son sencillos e inmutables.
 
No se puede despedir este artículo sin hacer una breve mención de quiénes son estos enemigos, una de las más fabulosas nóminas de villanos de la historieta de todos los tiempos: el Tótem Viviente, un ídolo de tres cabezas vivo; la Silueta, misterioso ente del espacio del que sólo llegamos a conocer los brazos; el Emperador Androide, superviviente de la Atlántida y fabricante de robots; Limbo el desconocido, ser de otra dimensión jefe de los Siete Siniestros; el Rana, el Renacuajo y el Hormiga, protagonistas de una aventura que es, más que ninguna otra, puro delirio surrealista; Fidio, el Hombre-Perro-Robot-Legionario romano + gigante; el aún más gótico Exterminador, etc. Todos conocen la derrota a manos de
Spider casi de repente, después de haber dado guerra un montón de páginas, en desenlaces absurdos y apresurados que llegan cuando el guionista parece considerar que ya han sido suficientemente explotados.

En fin, hasta aquí algunos de los aspectos más interesantes de estas historietas. Spider sigue siendo-veinticinco años después de su creación-uno de los pocos superhéroes modernos, con historias verdaderamente adultas que optan por la libertad, el humor y la fantasía antes que por los estrechos cauces de una pseudoadultización y una tramposa verosimilitud de tramas y personajes. Su desenfado y su originalidad le conceden la categoría de puro pop-art, incombustible hasta ahora al paso del tiempo.

PEDRO PORCEL ANDRÉS PORCEL


El Maquinista numero 4 Septiembre 1991

 

El arte macabro

'Goya, lo sublime terrible' (2018), de El Torres y Fran Galán, es un 'thriller' sobrenatural que comienza en 1792, cuando el pintor zaragozano contrae una enfermedad que lo deja sordo

GERARDO MACÍAS

12 Agosto, 2020 


'Goya, lo sublime terrible'. Guion: El Torres. Dibujos: Fran Galán. Dibukks, 2018.

Este cómic no es una biografía al uso, sino que se trata más bien de un thriller sobrenatural y terrorífico que comienza entre los años 1792 y 1793. El pintor Francisco José de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, España, 1746-Burdeos, Nueva Aquitania, Francia, 1828) padece una grave enfermedad autoinmune llamada síndrome de Susac que lo mantiene durante meses en cama en Cádiz, aquejado de alucinaciones visuales y auditivas que lo asedian, unas fuertes migrañas y problemas motrices severos, síntomas que son el punto de partida que escogen el guionista El Torres y el dibujante Fran Galán para presentarnos al precursor de la pintura contemporánea y de algunas de las vanguardias pictóricas del siglo XX. La personalidad de Goya se va perfilando a través de sus delirios, de su trabajo con los pinceles, de su relación con su esposa Pepa y de su amistad con la duquesa de Alba. Tras recuperarse, Goya adquiere una sordera que arrastra el resto de su vida y su estilo de pintura se escinde en dos vertientes, la del pintor de cámara regia y la del artista desencadenado.

El Torres y Fran Galán crean una historia de terror en la que entremezclan las vivencias de Goya con sus obras más emblemáticas, como si se tratase de recuerdos. Los historietistas andaluces reconstruyen la vida del pintor, rellenando los huecos vacíos con una historia sobre fantasmas y brujas ligada a sus obras oscuras, que representa la lucha interna de un Goya enfrentado a sus demonios.

El Torres se inventa, y combina a la vez con hechos históricos, la razón de las extrañas obras surgidas a raíz de esa enfermedad y somos testigos del proceso de lucha interna de un hombre ilustrado y racionalista contra sus propios demonios internos, la superstición y el miedo imperante en el país. Gracias a esa lucha, Goya da rienda suelta a su creatividad, alejándose de convencionalismos.

Fran Galán consigue que su estilo gráfico no sea engullido por el del pintor. Goya está presente en cada viñeta, pero el estilo de Galán es reconocible. Consigue que brujas y demonios se mezclen con nobles y pintores de manera natural. Goya es claramente distinguible, lo mismo que la Duquesa de Alba. La ambientación está exquisitamente cuidada por Fran Galán, especialmente, las escenas de fantasmas, brujas y aquelarres. Se documentó profusamente sobre arquitectura, ropa, detalles de las obras de Goya... No podría ser más acertada la paleta de colores, con el juego de tonos cálidos, que van oscureciéndose según Goya se va introduciendo en la locura.

Lo mismo se puede afirmar del guion de El Torres, desde los fluidos diálogos, al vocabulario que utilizan los personajes, totalmente respetuoso con la época, pero sin resultar extraño para el lector actual, y terminando en la cronología de la vida del artista.

El físico de la duquesa de Alba está inspirado en Eva Green. Posiblemente influyeron en esta caracterización los personajes sobrenaturales de la actriz en las teleseries Camelot (2011) y Penny Dreadful (2016), papel que aparentemente la duquesa repite en este cómic...

Juan Antonio Torres (Málaga, 1972), más conocido en el mundo del cómic como El Torres, es guionista, editor y dibujante, con una larga trayectoria en la que ha publicado cómics en los mercados japonés, americano y europeo. Sus obras más destacadas son El velo (2010) y El bosque de los suicidas (2011), ambas con Gabriel Hernández Walta al dibujo; Nancy in hell (2010), con dibujo de Juan José RyP; Bribones (2015), con dibujos de Juan José RyP, Nacho Tenorio y Lolita Aldea, entre otros; El fantasma de Gaudí (2015), con dibujos de Jesús Alonso Iglesias; Camisa de fuerza (2017), dibujada por Guillermo Sanna; y Goya, lo sublime terrible (2018), con viñetas de Fran Galán.

Fran Galán cursó estudios de Artes y Oficios, ya que en Sevilla es lo más parecido a su interés por el dibujo. En esa época, conoce al dibujante Pedro Fernández Ramos, con quien trabaja como ilustrador, tras lo cual crea su propia empresa. Tras dos años, decide abandonarla para dibujar cómics. En 2014, conoce a El Torres, para quien dibuja portadas e ilustraciones para su editorial Amigo Comics. En 2018, Fran Galán obtiene el premio al autor revelación en Héroes Cómic Con de Madrid por Goya, lo sublime terrible.


Malaga Hoy


viernes, 14 de agosto de 2020

Un cuento de hadas

'Moonshadow', la maxiserie de 12 números creada en la segunda mitad de los años 80, es un tebeo de hadas para adultos, denso, poético, imaginativo y tierno


JAVIER FERNÁNDEZ

12 Agosto, 2020


'Moonshadow'. J. M. Dematteis, Jon J. Muth. Panini. 512 páginas. 35 euros.

La Marvel de los años 80, dirigida por Jim Shooter, fue una compañía esquizofrénica. Por un lado, se lanzó sin complejos a conquistar el mercado de superhéroes, realzando la importancia de los personajes frente a la de los autores, explotando el éxito de los mutantes hasta el hartazgo o proponiendo taquillazos como el evento Secret Wars, una fórmula tan novedosa y exitosa como mediocre. Por otro lado, espoleada primero por la explosión de la escena independiente (son los años de Cerebus y Love and Rockets, nada menos) y, después, por el nivel de calidad de la competencia directa (DC resucitó de sus cenizas con joyas del calibre de El Regreso del Caballero Oscuro o Watchmen), Marvel ofreció resistencia con algunos títulos inolvidables, la mayoría de ellos publicados bajo el paraguas del sello Epic.De Dreadstar (Jim Starlin) a Stray Toaster (Bill Sienkiewicz), pasando por la malograda Void Indigo (Steve Gerber y Val Mayerik), la innovadora Elektra Asesina (Frank Miller y probablemente el mejor Sienkiewicz de toda su carrera), la divertidísima parodia Groo (Sergio Aragonés y Mark Evanier), la excitante (por momentos) revista Epic Illustrated, el desembarco de Akira en Occidente o de Moebius en Estados Unidos, el sello Epic (1982-1996) tuvo su cuota de brillantez (y mucho tebeo prescindible, todo hay que decirlo). La mayoría de lo bueno ha visto la luz en nuestro país, pero faltaba una de las joyas de la corona, la maxiserie de 12 números Moonshadow (1985-1987), escrita por J. M. DeMatteis y pintada por Jon J. Muth. DeMatteis es recordado por el grueso de lectores gracias a tebeos epatantes como La última cacería de Kraven, su larga etapa posterior al frente de las aventuras del Hombre Araña o la encarnación ochentera (y paródica) de la Liga de la Justicia (con Keith Giffen, Kevin Maguire y compañía), aunque sus mejores trabajos son aquellos en los que supo expresar con acierto sus intereses espirituales y filosóficos.

En esa cuerda, DeMatteis firmó en 1985 la interesante novela gráfica esotérica Doctor Extraño: Dentro de Shamballa (con bellas páginas de Dan Green), y llevó las riendas del Doctor Fate entre 1987 y 1991, comenzando con una hermosa miniserie dibujada por Giffen a la que siguió una rompedora serie regular que seguramente sea lo mejor de DeMatties en el ramo de los superhéroes (se puede añadir aquí también la sorprendente miniserie del Detective Marciano, salvajemente dibujada por Mark Badger y editada en 1988).

Moonshadow es el tebeo definitivo de DeMatteis, un cuento de hadas para adultos, denso, poético, imaginativo, pretencioso, verboso y tierno. Se beneficia del bellísimo arte de Muth, que había encontrado un lugar en aquellos años en que estaba de moda experimentar con el coloreado manual, o sea, pintar directamente las páginas. Por desgracia, a Muth lo hemos visto cada vez menos, pero tenemos Moonshadow para asombrarnos de su enorme talento. Máxime en esta cuidada edición, rematada con notas de los creadores y muestras del arte conceptual de la obra.


Malaga Hoy



La espada inoxidable

JAVIER FERNÁNDEZ

12 Agosto, 2020 


'Biblioteca Conan. La espada salvaje de Conan, 1'. Roy Thomas, Barry Smith y otros. Panini. 240 páginas. 20 euros.


Se ve que la reedición del material clásico de Conan en España está siendo un éxito, pues Panini acaba de inaugurar la Biblioteca Conan, que ofrece en un nuevo formato lo que ya se estaba publicando en gruesos volúmenes de edición limitada. Personalmente, no puedo estar más contento, porque todo Conan me parece poco y porque me alegro de que se pongan estas páginas al alcance de la mayoría de los lectores y no sólo de los coleccionistas más acérrimos. Con esta intención, la Biblioteca Conan tiene periodicidad mensual y un precio de 20 euros, con la consiguiente reducción de páginas con respecto a los tomos limitados. La colección ha comenzado directamente con La espada salvaje de Conan (y su precedente, Savage Tales), esto es, las revistas en blanco y negro para adultos (por algún que otro desnudo y el nivel de violencia, mayor que el de los comics books), o sea, las historietas de mayor calidad de todo el periplo del bárbaro en Marvel (imagino que, en la decisión de aplazar una posible reedición de la cabecera a color Conan The Barbarian habrán influido el que Planeta lo haya servido una y otra vez en los últimos años).

El primer tomo de esta biblioteca se titula Clavos rojos y otros relatos y recopila todas las historietas del cimerio publicadas en los primeros cinco números de la revista Savage Tales, entre 1971 y 1974. El grueso lo compone la fenomenal adaptación del relato (casi una novela corta) Clavos rojos, el último escrito por el creador de la criatura Robert E. Howard y uno de los mejores del conjunto literario del bárbaro. La adaptación corrió a cargo del escritor Roy Thomas, el hombre que llevó Conan a Marvel y dirigió con brillantez sus andanzas durante la primera década, y el extraordinario dibujante Barry Smith, que supera aquí con creces su trabajo en Conan The Barbarian. El resultado es una joya, el tebeo perfecto de Conan, y uno no se cansa de releerlo. Van otras historietas, más los artículos, ilustraciones, portadas a color y un sinfín de material que enriquece la lectura.


Malagq Hoy



Un 'noir' sofisticado

JAVIER FERNÁNDEZ

12 Agosto, 2020 


'100% Marvel HC. El Castigador: Soviético'. Garth Ennis, Jacen Burrows. Panini. 136 págs. 35 euros. 18 euros.


Si hay un escritor asociado al Castigador, ése es Garth Ennis. El guionista de Irlanda del Norte tomó las riendas del justiciero en el año 2000 (antes había firmado un delirante especial: Punisher Kills the Marvel Universe, 1995), dentro del sello Marvel Knights y con Steve Dillon (su socio principal en Predicador) como dibujante. Fue una etapa divertida, lo mejor del personaje hasta que el propio Ennis, ahora con Darick Robertson, llevaba el concepto un paso más lejos en la miniserie Born (2003), perteneciente al sello MAX. La fórmula Ennis-Punisher-MAX resultó ser revolucionaria y dio como resultado uno de las mejores series de la historia de Marvel, un noir sofisticado, realista y violento que poco o nada tiene que ver con los superhéroes. El genio se fue, pero ha vuelto en una miniserie imprescindible que Panini recopila en el volumen Soviético.


Malaga Hoy


Tiempo de revelaciones

12 Agosto, 2020 



'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 44. Spiderman Superior: Nación duende'. VVAA. Panini. 184 págs. 19 euros.


Se acabó lo que se daba. El número 44 de la recopilación de las aventuras de Spiderman en la colección Marvel Saga nos ofrece el final de la saga más importante del Trepamuros en la segunda década del siglo XXI, la saga del Spiderman Superior (por si hay alguien que no lo sepa: la mente de Otto Octavius ha sustituido a la de Peter Parker, de modo que el doctor Octopus se ha convertido en Spiderman, o, mejor dicho, en un Spiderman superior). Nación Duende recopila los números 27 a 31 de The Superior Spider-Man, más el Annual 2 (2014), con Dan Slott y Giuseppe Camuncoli como artistas principales. Tiempo de revelaciones y de desenlaces, de la caída definitiva del Rey Duende, pero también del legado de Octavius como Spiderman.


Malaga Hoy


miércoles, 12 de agosto de 2020

domingo, 9 de agosto de 2020

El cómic del yo para preadolescentes

Raina Telgemeier se ha convertido en un fenómeno editorial con obras gráficas que ahondan en traumas infantiles a partir de su propia vida. Dos premios Eisner acaban de encumbrarla

TEREIXA CONSTENLA

Pontevedra - 28 JUL 2020


'Coraje', de Raina Telgemeier.

Raina Telgemeier (San Francisco, EE UU, 43 años) se convirtió hace diez años en un fenómeno editorial con un libro sobre ortodoncia, esa plaga bíblica que recorre bocas infantiles de medio mundo. Se titulaba Sonríe y contaba su propia desesperación con la pérdida de dos incisivos que le hicieron perder pie en el mundo. Nada que banalizar si uno tiene 11 o 12 años y empieza a interesarse en chicos. El éxito animó a escarbar más en su propia autobiografía a la dibujante, que dedicó un libro al nacimiento de su hermana Amara (y a todas las malas sensaciones que también puede desatar algo así en la vida de un niño) y otro a las fobias y miedos que sintió a partir de los 9 años, titulado Coraje.

Por esta obra, que acaba de publicar en España Maeva, al igual que las anteriores, Raina Telgemeier recibió este fin de semana dos premios Eisner, uno de ellos como mejor escritor/artista, categoría suprema para distinguir a aquellos que tienen el don de narrar igual de bien con dibujos que con palabras y que también alcanzó con Hermanas en 2015. Los dos galardones se suman a los tres que tenía por libros anteriores (Sonríe y Fantasmas, además de Hermanas) y la colocan en un pedestal de elegidos donde apenas hay autores de cómic infantil y juvenil. Uno de esos casos donde las ventas masivas acaban apuntaladas por el reconocimiento de la crítica y la industria.

Coraje (Guts, en inglés) fue saludado en The New York Times como uno de los mejores libros publicados sobre la ansiedad y sus mecanismos. Viñetas para pensar. Hace tiempo que el cómic pisa fuerte por territorios complejos y Telgemeier ha tenido la habilidad de aunar dos corrientes de moda: la literatura del yo y la novela gráfica. “Yo fui una hipocondriaca temerosa de la enfermedad. El miedo derivó en una ansiedad severa y en ataques de pánico, que han permanecido toda mi vida, aunque he aprendido a manejarlos y a vivir con ellos”, expone en una entrevista por correo electrónico realizada en junio.

Si ella es el mejor material de sus libros, sus cómic se han convertido en una terapia redonda para su autora. “Lo son. Así como escribir un diario desde los 11 años me ayudó a procesar mis pensamientos entonces, escribir sobre cosas que me sucedieron hace tiempo es todavía catártico. Ahora tengo el beneficio de la edad para entender mejor quién fui y por qué”, confía.

En Coraje, Raina es una niña a dos minutos de la pubertad, considerada la rarita de la clase, aunque sin problemas de acoso. Tiene una buena amiga y una buena familia. Hace cómics y vive en un piso minúsculo. Se describe a sí misma como “nerviosa, tímida, callada y vergonzosa”. Un buen día comienza a vomitar (o a creer que lo hará) y esta señal de que algo no va bien acaba colonizando su mente. Entre otros miedos desarrolla el de la emetofobia (fobia al vómito).

El cómic nace de las vivencias de la autora, que acabaría en manos de una psicóloga infantil. “Comencé un diario a los 11, así que el acto de anotar mis pensamientos y sentimientos significa que tengo una grabación de todo lo que experimenté de joven. Ha sido un valioso regalo leerlos de nuevo, además creo que el hecho de escribirlos en el momento ayuda a que permanezcan más accesibles en la memoria”, indica.

La viveza con la que traslada sus convulsiones emocionales podría explicar la conexión con sus lectores, que hacen que sus libros figuren siempre en las listas de superventas de EE UU. A pesar de estar publicado en 2019, Coraje aún figuraba como el tercer cómic más vendido en junio en la lista de The New York Times. “Yo trato de escribir con honestidad y humor. Creo que el trabajo artístico ayuda a los lectores a visualizar mis historias y a colocarse en la piel de mi personaje”, reflexiona.

A partir de la adolescencia, Telgemeier dibujó numerosas historietas, que abordaban tanto infancias como vidas adultas. “La gente”, recuerda, “parecía disfrutar mucho de las historietas infantiles, así que empecé a concentrar mi energía en ellas”.

La autora estadounidense Raina Telgemeier.

Al margen de su línea de autoficción, Raina Telgemeier también decidió adaptar al cómic una popular colección de novelas juveniles, El club de las canguro, escrita por Ann M. Martin entre 1986 y 2000. Netflix acaba de estrenar este mes la serie inspirada en esta saga, que ha vendido más de 176 millones de ejemplares. “Hice la adaptación a la novela gráfica bastante pronto en mi carrera, y funcionó porque ¡eran mis libros favoritos cuando yo era niña! Trasladar algunas de mis historias y personajes predilectos fue un placer, y también fue una forma de cumplir con ellos al introducirlos para toda una nueva generación de lectores”, responde Telgemeier. Los cuatro libros adaptados por la dibujante han sido también editados por Maeva,que publicó recientemente El club de las canguro. El talento de Claudia.

Telgemeier no ha inventado la autoficción ni el cómic, pero ha sido una de las pioneras en juntarlos a ambos para abordar con empatía las vidas de los preadolescentes. Ese territorio que no es infancia ni juventud y que hasta entonces había descuidado la industria editorial. Y que gracias a ella se ha convertido en un boom.


El Pais

ANDRE FRANQUIN LA MANO MAESTRA

 

Hablar de André Franquin es un poco hablar de la historia del tebeo francés. La: industria de los años 50 era diferente a la actual, se funcionaba en torno a las revistas infantiles del momento, los dibujantes colaboraban entre ellos como una peña de amigos, estaban unidos, se comentaban sus trabajos, se echaban una mano cuando alguien se quedaba clavado sin ideas. El resultado final aunque siempre era del autor, contaba con ideas de los demás.

Franquin a través de sus muchos años de navegación por el océano tebeístico, nunca se ha quedado encallado. Su obsesión por la frescura de una historia hace que lo que es en principio un guión claro a seguir, tome rápidamente un giro inesperado. Franquin nunca se queda dormido, en cuanto él no disfruta cambia sin pensarlo dos veces el rumbo del guión. Es un perfeccionista absoluto. Su fanatismo por la veracidad de todo lo que compone el ambiente, hace que para dibujar cualquiera de sus miles de máquinas e inventos que deambulan por sus tebeos estén bastantemente documentados. Es purista hasta la médula. Realiza hasta ocho o nueve croquis de gestos de los personajes para encontrar el que le satisfaga.

Todo esto, más un sentido de la aventura trepidante, y un humor inteligente e incluso ácido y protesten, le ha catapultado como uno de los mejores artesanos del medio.

Hablar de la obra de André Franquin. una obra de 50 años aproximadamente, no es ninguna chiquillada precisamente.

Franquin nace en Bruselas en el año 1924. Después de pasar por un estudio de animación, donde conoce a Morris y a Peyó, comienza su andadura en el terreno del tebeo en la revista Spirou. A Jijé le gustó el estilo de Franquin y es entonces cuando decide hacerle responsable de la serie Spirou. que llevaba 8 años funcionando, desde que Rob-Vel la creara. En 1946 Franquin toma a Spirou en medio de una historia que Jijé había comenzado (Les maisons Prefabriquees). A partir de este momento Franquin será el artífice del impulso del personaje.

André al tomar a Spirou le inyecta de su propia sangre, hace de él un personaje vital, enérgico, con carácter, quitándole el carácter excesivamente romántico que poseía el personaje. Con Fantasio también sucederá lo mismo, el periodista se convertirá cada vez más en un cascarrabias.

Después de realizar varias historias cortas, por fin se lanza hacia las grandes aventuras con el Álbum "Hay un brujo en Champiñac". El camino empezaba a perfilarse para Franquin. En la segunda historia larga (Spirou y los Herederos), André crea a un personaje clave de la serie, el Marsupilami. Este animalito con cuerpo de marsupial, cabeza y piel de leopardo, y con una versátil cola de varios metros, enriqueció extraordinariamente la comicidad de la serie, el simpático personaje aportó un gancho continuo de cara al lector.

Una anécdota curiosa al respecto del Marsupilami, es que la comisión de censura que funcionaba por aquellos años, consideró al animalito muy nocivo para la juventud, porque era absurdo e imaginario.
Increíble pero cierto. Finalmente y afortunadamente el agua no llegó al río y el Marsupilami pudo pasearse tranquilo por las páginas de Spirou. Casos como este no eran un hecho aislado, era el pan de todos los días, y más tarde fue uno de los motivos por los que Franquin abandonó la serie. En aquellos tiempos había que luchar contra este tipo de censura y además contra la del editor, lo que ya es una tarea Hercúlea. 



En 1961, Franquin junto al guionista Greg, crea a uno de los personajes más carismáticos de la serie, se trata de Zorglub. Franquin posee un apasionamiento desmedido por el diseño de máquinas modernas y gadgets, y el personaje le viene como anillo al dedo. "Z como Zorglub" y "La sombra de Z", son el comienzo de lo que iba a ser una serie al gusto de Franquin. Pero a Dupuis, el editor, no le gustó el nuevo enfoque que estaban tomando las aventuras de Spirou y cuando Franquin le muestra las 9 primeras páginas del siguiente álbum con Zorglub, se niega a que continúen con el personaje. Greg y Franquin tienen entonces que, a su pesar, cambiar todo el guión previsto y elaborar otro en torno a esas 9 páginas. El resultado de todo esto fue el álbum "QRN en Bretzelburg".

Las aventuras de Spirou se suceden, surgen personajes secundarios como el conde de Champiñac, el alcalde de Champiñac. Zantafio, etc., que van cobrando importancia y vida propia con más fuerza cada vez.

El mundo imaginario de Spirou respira coherencia, todo está cuidado hasta el mínimo detalle, cada nuevo álbum va recargan do más y más la serie de matices, de detalles de personajes nuevos, de situaciones cómicas al máximo. Es un mundo vivo y fascinante de seguir.

Después de 22 años con Spirou a las espaldas, Franquin comienza a estar cansado, se siente atrapado por Spirou, siente que le ahoga, y decide dejar la serie, cediendo los derechos de todos los personajes creados por él, excepto el Marsupilami, con el cual realizó más tarde múltiples gags e historietas. La serie es recogida entonces por Fournier y después de pasar por varias manos, acaba en las de Tom y Janry, actuales responsables del personaje.

Al margen de Spirou, Franquin realizó otros trabajos y continua en la brecha, pero volvamos por un momento al pasado.

En 1955 Franquin discute con Dupuis. a raíz de esta discusión André decide trabajar para la revista Tintín, creando así la serie "Modeste et Pompón". Esta serie duraría hasta 1959 y contó con la colaboración de Greg como guionista.

Pero fue dos años después, cuando Franquin vuelve a dar en el clavo con la creación del personaje Gastón Lagalfe. Gastón nace como anti-héroe, un verdadero bueno-para-nada, un gafe en potencia, y supone, aunque resulte ahora sorprendente, un caso extraño para el mercado de entonces. Franquin se encariña rápidamente del Personaje, se siente más libre con el gag de una página, y el personaje evoluciona con toda soltura, prueba de ello es que ha realizado más de una veintena de álbumes de Gastón.

En 1977. F. junto a Delponte, deciden crear un suplemento especial para la revista Spirou, un suplemento donde tuvieran plena libertad de acción. Se trata de "Le Trombone Ilustre". Es aquí donde nacen las primeras planchas de "Ideas Negras", en las que Franquin demuestra poseer un humor más ácido, crítico y negro que de costumbre. El suplemento duró 30 semanas. El editor presionó a los autores, según él, algunas historietas eran muy fuertes para los lectores de la época y además económicamente, el suplemento no hacía que la revista vendiese más números. Como resultado de esto, deciden dejarlo. Más tarde Franquin continuó la serie "Ideas Negras" en la revista Fluide Glacial.

Franquin además de dibujante ha trabajado como guionista en colaboración con Delporte para Will en "Isabelle" y para Jannin en "Ames Ringad et la taupe augraphie".

Respecto a la obra de Franquin publicada en España, y centrándonos especialmente en los álbumes de Spirou, hay que decir que la coherencia ha brillado por su ausencia. Editora Mundi, al principio, y Ediciones Júnior, actualmente, han publicado los álbumes en el orden que le ha dado la real gana, sin tener para nada en cuenta el orden original de la serie que es el siguiente: "4 aventuras de Spirou y Fantasio" (1950), "Hay un brujo en Champignac" (1951), "Los sombreros negros" (1952), Spirou y los Herederos" (1952). "Los ladrones del Marsupilami" (1954), "El cuerno del rinoceronte" (1955), "El dictador y el Champiñón" (1956), "La mala cabeza" (1957), "La guarida de la morena" (1957), "Los piratas del silencio" (1958), "La mina y el gorila" (1959), "El nido de los Marsupilamis" (1960), "El viajero del Mesozoico: (1960), "El prisionero de los 7 Budas" (1960) "Z como Zorglub" (1961), "La sombra de Z" (1962), "Spirou y los hombres burbuja' (1964), "QRN en Bretzelburg" (1968), "Un bebé en Champignac" (1969), "Tempo Tabú" (1974).

Con la edición de Gastón Lagaffe se ha seguido prácticamente el mismo criterio, aunque no incluiré el orden por ser menos importante que en el caso anterior.

Por último reseñar que Norma ha publicado 3 álbumes de las aventuras del Marsupilami, y 2 de la serie "Ideas Negras", que pasaron primero por la revista Cairo.

Después de este apretado apartado biográfico, quizás tocaría resaltar la enorme capacidad de Franquin para crear aventuras absorbentes, situaciones cómicas, personajes carismáticos, pero me da la impresión de que Franquin a sus 67 años no tiene ya que demostrar nada a nadie.

Es sin duda, junto a Hergé, uno de los dibujantes más populares y leídos del género, su saber hacer ha creado escuela dentro y fuera de su país. Sin embargo su dominio de la pantomima es una sabiduría química que muy pocos dibujantes han sabido recoger.

La herencia Tebeística de Franquin es una riqueza sin fronteras, posee quizás el secreto de la frescura y calidez del papel en movimiento, y Franquin sigue ampliándola, sigue teniendo un espíritu inquieto, sigue siendo una caja de sorpresas en activo.

J. C. MORA


El Maquinista nº3 Mayo/Junio 1991


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sábado, 8 de agosto de 2020

Desde la cima

'Mayor' es un libro del autor conocido como Moebius que juega un papel similar al de un diario gráfico y en el que destaca la improvisación

JAVIER FERNÁNDEZ

05 Agosto, 2020 

'Mayor'. Moebius. Norma Editorial. 312 páginas. 20 euros.


A Moebius lo conocí personalmente la primavera que vino a las Jornadas del Cómic de Córdoba (¿cuándo fue aquello, en 1991?). Formaba yo entonces parte de la Asociación Andaluza de Amigos del Cómic, también llamados Tebeonautas, y nos dieron el chivatazo de que el artista andaba de paseo por la ciudad, así que unos cuantos no nos lo pensamos dos veces y nos echamos a la calle en su busca. Nos lo encontramos por la tarde de casualidad en la plaza de las Tendillas, esto es, en pleno centro de Córdoba, tomándose un helado con la familia (igual era un café o algo más fuerte, estoy novelando un poco).

El genio francés hablaba español con acento mexicano, y nos dijo, cuando al fin nos decidimos a abordarlo, que llevaba allí sentado toda la tarde y nadie lo había reconocido. Lo dijo sonriéndose, con un poco de asombro y felicidad, como un divo. Y es que, por aquel entonces, Moebius era lo más parecido a una celebridad dentro del mundo del cómic. Salvando las distancias, venía a ser el Stan Lee europeo (y cuando digo distancias me refiero a que uno era un artista como la copa del pino y el otro un mercachifle, ya saben ustedes quién es quién). Le hicimos mil preguntas, nos firmó unos tebeos, nos dibujó un muñequito que sería luego mascota de la asociación y lo pasamos en grande con nuestro ídolo. De esa misma estancia, guardo el vídeo de una entrevista que le hice, supuestamente para un medio local (en realidad era para la novia del cámara, que no había podido venir a Córdoba a ver la exposición de originales).

Pensando en Moebius, me acuerdo de que otro día, cenando con mi buen amigo Raúl (el de Berlín 1931, Ventanas a Occidente y La tierra sin mal), creo que cuando le organicé la exposición en Cosmopoética, o sea, en 2016, estuvimos hablando de nuestros historietistas favoritos y yo le dije que Crepax (por no decir Raúl) y el me dijo que Moebius, y yo le dije que Moebius no estaba mal, pero que llevaba muchos años sin interesarme y me miró como si le hubiese hablado en chino o le hubiera mentado a la madre. Y bueno, llegué a casa y le di una vuelta al montón de álbumes y libros de ilustraciones que tengo del dibujante y me vino un sudor frío. ¿Por qué había dejado de leerlo? Ese tío era un puto genio. Y desde entonces, he completado mi colección de Blueberry, he releído lo esencial, he llenado los huecos, he saboreado su grandioso Inside Moebius y me he agenciado dos catálogos monumentales, uno francés y otro alemán, que me han hecho disfrutar como ninguna otra cosa en estos últimos años.

Y ahora le ha tocado el turno a Mayor, esta especie de diario gráfico del último Moebius, una oda a la libertad y la imaginación, una maravilla improvisada que nos devuelve al artista juguetón, rabioso e incontenible de El garaje hermético o la citada Inside Moebius. Libros como éste, que se citan en segundo lugar al hablar del dibujante, demuestran que Moebius no sólo fue el mejor, sino que lo fue siempre, en cualquiera de sus encarnaciones. Su obra mira al resto desde la cima.


Malaga Hoy


Más allá del límite

JAVIER FERNÁNDEZ

05 Agosto, 2020

'The Book of Schuiten'. François Schuiten, Benoît Peeters. Norma Editorial. 152 páginas. 35 euros.


Para completar una página que abre Moebius no vale cualquiera, hace falta un artista de los de verdad. Y como quiera que me había dispuesto hacerles unas recomendaciones del fondo de Norma, que es quien nos viene sirviendo a Moebius desde finales de los 80, se me ha ocurrido rescatar The Book of Schuiten para que el nivel no decaiga (y por aquello de que Moebius también tiene una pila de libros de ilustraciones en su haber). Si usted no sabe quién es François Schuiten, hágase un favor y vaya a la librería de cómics más cercana en busca de lo que sea que tengan de él, especialmente de la serie Las ciudades oscuras, escrita por Benoît Peeters (si es otra cosa también sirve). Si ya lo conoce, y no las tiene, le recomiendo que eche un vistazo a las reediciones suyas que han venido saliendo últimamente, pues son deliciosas. No tiene pérdida, está todo editado por Norma.

A mí me gusta de principio a fin, pero, de Las ciudades oscuras, le tengo un especial cariño a La fiebre de Urbicande, ganadora del premio al mejor álbum en el festival de cómic de Angoulême en 1985, y La torre, una historia atmosférica y misteriosa que parece sacada de un libro de Borges o de Calvino; y del resto, no deja de asombrarme la serie Las tierras huecas, realizada con su hermano Luc, especialmente la fantasía especular de Nogegon.

Schuiten ha tenido el buen ojo de asociarse con excelentes escritores (en solitario tampoco lo hace del todo mal), aunque si hay un protagonista en sus tebeos, por sólidos que sean los guiones, es el dibujo. Y puestos a deleitarse la vista con las imágenes de uno de los mejores dibujantes de la historia del cómic, tenemos esa miniatura (metafóricamente hablando) que es El archivista y este The Book of Schuiten, un impresionante recorrido por su obra (ilustraciones, bocetos, obras inéditas, diseños para decorados, etcétera), según selección de quien mejor lo conoce, el propio Peeters. Virtuoso y visionario, Schuiten viaja más allá de los límites conocidos y nos trae noticias de otro mundo. Impresionante.


Malaga Hoy



Una lectura sólida

JAVIER FERNÁNDEZ

05 Agosto, 2020

'Marshal Blueberry'. J. Giraud, W. Vance, M. Rouge. Norma. 144 págs. 28 euros.


Ahora que ha terminado la reedición integral de Blueberry por parte de Norma Editorial, es un buen momento para recordar que sigue en librerías otro volumen integral relacionado con la serie, el que compila los tres álbumes del spin-off Marshal Blueberry: Por orden de Washington (1991), Misión Sherman (1993) y Frontera sangrienta (2000). Escritos todos por el propio Jean Giraud, los dos primeros fueron dibujados nada menos que por William Vance, el célebre artista de XIII, aunque diferencias creativas y editoriales mandaron el proyecto al limbo hasta que lo retomó Michel Rouge. El proyecto fue recibido con tibieza por unos aficionados poco dispuestos a aceptar un grafismo tan personal como el de Vance, pero, superados hoy los prejuicios, Marshal Blueberry se revela como una lectura sólida y entretenida; más aún, en esta fenomenal edición.


Malaga Hoy


Retrato de un prisionero

JAVIER FERNÁNDEZ

05 Agosto, 2020 


'Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag IIB: 2. Mi regreso a Francia'. J. Tardi. Norma. 192 págs. 24 euros.


En una bibliografía repleta de obras maestras como es la del francés Jacques Tardi, la trilogía Yo, René Tardi. Prisionero de guerra en Stalag IIB impresiona por lo ambicioso del proyecto y por la implicación personal del autor, que narra aquí la historia de su propio padre como prisionero en un campo de concentración durante la Segunda Guerra Mundial. Estos álbumes, imprescindibles como documento y realmente emocionantes, se suman a otros tebeos bélicos (mejor dicho, antibelicistas) como La guerra de trincheras, El último asalto o ¡Puta guerra!, con los que Tardi se ha convertido en un auténtico referente del género, seguramente el que más y mejor nos ha acercado a los horrores (sobre todo) de la Primera Guerra Mundial.


Malaga Hoy



El Nikola Tesla barcelonés

'Los grandes inventos de TBO' (1943), de Ramón Sabatés, fue una sección presentada por el ficticio profesor danés Franz de Copenhague, cuyos proyectos funcionaban aun siendo absurdos

GERARDO MACÍAS

05 Agosto, 2020


'Los grandes inventos del TBO'. Guion y dibujos: Ramón Sabatés. Ediciones B, 2017.


Nikola Tesla (Smiljan, 1856-Nueva York, 1943) fue un ingeniero eléctrico, mecánico y físico croata que afirmó: "No creo que haya emoción más intensa para un inventor que ver sus creaciones funcionando".

Las palabras de Nikola Tesla parecen definir a Ramón Sabatés (Llinás del Vallés, 1915-San Justo Desvern, 2003), historietista español activo durante siete décadas. Comenzó sus estudios en 1921 en el Colegio La Salle, donde se graduó como perito mecánico. En 1930, un amigo de la familia le enseñó los fundamentos de la pintura. Poco después, inició su carrera humorística en Cholito, seguida en 1932 de las revistas Pocholo y Jordi. En 1934, publicó por vez primera en la revista TBO, y en 1935 trabajó para la futura Bruguera, y en el suplemento infantil Mapamundi del diario barcelonés El Día Gráfico. En los 40, colabora en tebeos de Bruguera, Gerpla, Valenciana y Toray, y en libros infantiles de editoriales italianas. Antes de la Guerra Civil Española, hizo exposiciones en Barcelona y una en París en 1935, con su padre, Ramón Sabatés y Malla. Su hija, María de los Ángeles Sabatés (Barcelona, 1947), también dibujante, creó la serie Maribel en TBO.

En 1941, realiza cuadernillos monográficos, tanto de dibujo humorístico como realista. En 1943, retomó su relación profesional con TBO, que duraría hasta el final de la revista, aunque lo más recordado fue cuando en los 60 Sabatés se hizo cargo de una famosa sección: Los grandes inventos de TBO, que, se suponía, eran creación de un sabio danés bajito, calvo y de grandes gafas llamado Profesor Franz de Copenhague, creado por Joaquim Buïgas. Por esta sección ya habían pasado 11 dibujantes cuando se la encargaron a Ramón Sabatés, pero su larga etapa tuvo dos particularidades: por un lado, los títulos de los inventos eran, en su mayoría, sugeridos por su esposa, Enriqueta Hernáez; por otro lado, Ramón probaba cada invento, y al ser perito mecánico, tenía la certeza de que funcionaban, aunque fuesen absurdos. A alguno de estos inventos se le dio uso habitual, como a los melones cuadrados, con forma de cajas para embalaje. Llegó a dibujar más de 1.000 inventos. Otra serie suya en la revista, aparecida en 1973, fue Casimiro Noteví, agente del TBI.

Para Editorial Bruguera realizó, en formato de cuadernillos, la serie El capitán Microbio en 1944. En 1947 colaboró en el semanario Pulgarcito, creando la serie Sindulfo Sindetikon (1948). Ese año publicó, en Pocholo, las series El abuelo y La familia Tragaperas. En 1949, creó, para la revista Trampolín, la serie La familia Sulfamida. En Florita dibujó las aventuras de Pepe el Gitanillo. Colaboró con revistas como Jaimito, Tío Vivo, Nicolás, Lupita y Paseo Infantil.

Sabatés colaboró también con algunos diarios. Desde 1960 publicó en La Vanguardia una viñeta diaria y, desde 1989, en El Periódico de Cataluña, compaginando con su colaboración en TV3 y la revista Montsalvat, para la que realizaba parodias de divos de la ópera.

Tras cerrar la revista TBO primigenia, y vender a Editorial Bruguera todas las marcas y el fondo de originales que acumulaba desde 1917, el antiguo editor de TBO vendió algunos originales sustraídos del archivo de la revista, entre ellos, también de Sabatés. Una venta realizada para lucro personal y de la que no recibieron ni una peseta los autores de las historietas vendidas.

En 1988 vino el TBO de Bruguera, y más tarde el de Ediciones B, que aprovecharon páginas originales del viejo TBO. Ediciones B incluyó un encarte central con historietas de archivo, entre ellas también las de Ramón Sabatés, que se encontró publicando nuevas páginas de historietas, realizadas por encargo, y viejas historietas, por cuya reedición no cobró nada.

En 2001, el Colegio de Ingenieros Técnicos Industriales de Barcelona, tal vez influido por el hecho de que Ramón Sabatés tuviese estudios de perito mecánico, le procuró al historietista una ayuda económica de dos millones de pesetas, al mismo tiempo que emprendió acciones encaminadas a evitar que la obra de Sabatés se dispersase. Fruto de estas acciones, algunos inventos e historietas de Sabatés están expuestos en el Museo de Ideas e Inventos de Barcelona y en el Museo del Juguete de Cataluña, situado en Figueras.


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