domingo, 25 de marzo de 2018

Un cómic inmortal

JAVIER FERNÁNDEZ
21 Marzo, 2018


'Mort Cinder'. Héctor G. Oesterheld y Alberto Breccia. Astiberri. 256 páginas. 24 euros.

El ya de por sí rico catálogo de la editorial Asiberri se enriquece aún más con la publicación de uno de los títulos capitales del noveno arte, nada menos que Mort Cinder, la obra maestra de Héctor G. Oesterheld y Alberto Breccia. Serializadas en la revista argentina Misterix entre 1962 y 1964, las aventuras del misterioso personaje que relata, una tras otra, anécdotas de su pasado al anticuario londinense Ezra Winston son un testimonio de cuán lejos puede llegar el cómic cuando se conjugan el poder fabulador de la palabra y la fuerza expresiva de la imagen. Esclavo en la construcción de la torre de Babel, espartano en la batalla de las Termópilas, marinero en un barco esclavista, recluso en una penitenciaría de Oklahoma en 1925, Mort Cinder no es un héroe, sino un testigo, la máscara que sirve a Oesterheld para dar voz a los humildes y los olvidados, aquellos que nunca figuran en los libros de historia. El escritor bonaerense, tristemente desaparecido durante la dictadura de Videla, nos legó un puñado de maravillas, de El Eternauta a Vida del Che, pero ninguna posee la grandeza plástica de Mort Cinder, dibujada como está por un Breccia en estado de gracia, con la suma justa de clasicismo y vanguardia, de perfección narrativa y experimentación formal (muy especialmente en el ámbito de las tintas). Y es que, tal como remarca Juan Díaz Canales en su introducción, "Breccia despliega un catálogo de recursos de entintado y de juegos de luces que nos dejan atónitos aún hoy en día, cuando creemos que ya lo hemos visto todo en el ámbito visual".

Esta joya inmortal ha conocido distintas ediciones en nuestro mercado, unas más acertadas que otras, y la de Astiberri destaca por su cuidado. Se ofrece una nueva y respetuosa rotulación y la mayoría de las páginas se reproducen a partir de escaneos directos de los originales de Alberto Breccia, de modo que la lectura se convierte en toda una experiencia, pues lo que antes era negro se transforma en una gradación de grises, revelándose texturas y matices inéditos hasta ahora.

Malaga Hoy


Una biografía chino-andaluza

JAVIER FERNÁNDEZ
21 Marzo, 2018






Andaluchinas por el mundo es la continuación de Gazpacho agridulce. Una biografía chino-andaluza, de la ilustradora y diseñadora algecireña Quan Zhou Wu. En sus propias palabras: "Meses antes de empezar la novela gráfica, salí en un reportaje para El País; tuvo tanto éxito en la versión digital que hasta nos sacaron en la portada de la versión impresa. Éramos las segundas generaciones que habíamos nacido aquí y nos sentíamos españoles. Cuál fue mi sorpresa que hubo miles de comentarios en redes. Muchos de ellos, negativos. Recuerdo uno que me impactó mucho: 'Que nazca un hámster en un establo, no le hace un caballo'. Así que, de algo tan negativo, decidí hacer algo positivo. Cambié el enfoque de Andaluchinas por el mundo para darle una perspectiva muchísimo más íntima, personal y cercana. Es la historia de mis hermanas y mía, contada por nosotras".


Malaga Hoy


El maltrato infantil

El doctor Bruce Banner es víctima de unas radiaciones y sufre una escisión de personalidad. En determinados momentos se convierte en Hulk, creado en 1962 por Stan Lee y Jack Kirby


GERARDO MACÍAS
21 Marzo, 2018





'El increíble Hulk: La encrucijada'. Guion: Bill Mantlo. Dibujos: Sal Buscema, Mike Mignola y Herb Trimpe. Panini Cómics, 2014.

En mayo de 1962, Hulk fue creado por Stan Lee y Jack Kirby en The Incredible Hulk nº 1. El segundo superhéroe de Marvel es víctima de las radiaciones provocadas por la explosión de una bomba gamma de su propia creación. El doctor Bruce Banner sufre una escisión de personalidad que en momentos de miedo o ira lo convierte en un ser de fuerza incontrolable. La sociedad se empeña en hostigarlo por medio de los militares que financiaron su bomba.


Este planteamiento alimentó la serie durante más de dos décadas. En los años setenta, la serie se convirtió en la segunda más popular de Marvel después de The Amazing Spider-Man, y a finales de la década se le concedió una serie televisiva.


La serie cayó en la monotonía hasta que todo cambió de la mano del guionista Bill Mantlo y el dibujante Sal Buscema, en The Incredible Hulk nº 272 (1982), cuando Banner obtuvo el control de su conversión en Hulk, conservando personalidad e intelecto del científico.

Por fin, Bruce Banner podía usar el poder de Hulk para ayudar a la humanidad, con el aplauso de la población civil y de todos los demás superhéroes de Marvel. Además, Hulk y Bruce Banner se ganaron una amnistía concedida por el presidente de Estados Unidos.

Pero este aparente triunfo es en realidad el preludio de una regresión, no al anterior bruto noble, sino a un Hulk salvaje. Bruce Banner descubre que el causante es Pesadilla, gobernante de una dimensión onírica, que se ha instalado en sus sueños, confundiéndolo para derrotar al Doctor Extraño, Maestro de las Artes Místicas y aliado de Hulk en Los Defensores.

En The Incredible Hulk nº 300, Hulk se enfrenta a todos sus aliados. El Doctor Extraño entra en la mente de Hulk, sólo para presenciar el suicidio interior de Bruce Banner, cansado de luchar. Hulk queda liberado de Banner. Extraño, sabiendo que un Hulk salvaje es imparable, lo exilia en un lugar mágico llamado La Encrucijada, donde confluyen miles de mundos, pensando que Hulk encontrará la paz en alguno de ellos.

Mantlo lleva a Hulk a aventuras que no tienen que ver con superhéroes, sino con la fantasía, la ciencia-ficción, Lovecraft, Espada y Brujería, etc... Hulk se busca a sí mismo, mientras se enfrenta a seres cuyo poder lo hacen palidecer: Hulk sangra, sufre y se agota, en una odisea para recuperar su humanidad y regresar a casa.

Lentamente, la mente de Banner va retornando, y Hulk, de forma inexorable, va mostrando cada vez más rasgos de razón y de humanidad.

Mantlo aprovecha el exilio de Hulk para narrar momentos introspectivos, donde prima el sentimiento de soledad y el reencuentro con su propio yo. En esa línea, The Incredible Hulk nº 312 revela la infancia de Bruce, marcada por un padre que lo odiaba por su precoz inteligencia. Brian Banner privó a Bruce de su madre, muerta a manos de su esposo. Bruce es un ser introvertido, apartado de sus semejantes por su brillantez, hasta que creó la bomba gamma que lo convierte en Hulk. La propuesta de Mantlo consiste en que el accidente con la bomba no creó a Hulk, sino que lo hizo emerger del interior de Banner, donde se hallaba en estado latente debido a la ira reprimida por sus tristes circunstancias. Este número, además, es un cruce con otra serie, Secret Wars II, cuyo protagonista, Beyonder, descubre un rayo de energía que está buscando vida en La Encrucijada, y desvía dicho rayo hacia el reaparecido Banner, intentando ayudarle a salir de allí.

En The Incredible Hulk nº 313, último guionizado por Bill Mantlo, se produce de nuevo un cruce con otra serie, Alpha Flight, protagonizada por el supergrupo canadiense. Descubrimos que fue Alpha Flight quien envió a La Encrucijada el rayo de energía que, gracias a la intervención de Beyonder, hace volver a Hulk a La Tierra.

Tras cinco años, Bill Mantlo dejó la serie, que ya no podría volver al mismo punto de partida. Los guionistas posteriores desarrollaron la premisa de Mantlo sobre maltrato infantil y rabia reprimida: John Byrne y Al Milgrom, durante seis meses cada uno; y Peter David, durante once años, convirtiendo de nuevo la serie en una de las más populares de Marvel.

La película Hulk (2003), de Ang Lee, se basa en las premisas de Mantlo, situando la desdichada infancia del personaje como clave para la emersión de Hulk.


Malaga Hoy


domingo, 18 de marzo de 2018

El horror de las trincheras

JAVIER FERNÁNDEZ
14 Marzo, 2018






'Black Dog: Los sueños de Paul Nash'. Dave McKean. ECC. 120 pág. 17,95 euros.

El enorme Dave McKean regresa a la historieta con Black Dog: Los sueños de Paul Nash, un trabajo nominado a los premios Eisner 2017 e incluido en la selección oficial del Festival de Bande Dessinée de Angoulème 2018, que vuelve a dar muestra de la brillantez plástica del artista británico. Como se explica en el prólogo, el libro "forma parte de 14-18 NOW, un programa de nuevas obras culturales de cinco años de duración creado especialmente para conmemorar el centenario de la Primera Guerra Mundial". Buscando "arrojar nueva luz sobre las experiencias y la repercusión" del conflicto bélico, McKean se centra aquí en la vida del pintor londinense Paul Nash, que reflejó en sus cuadros surrealistas el horror de las trincheras.


Malaga Hoy

La némesis de Flash

JAVIER FERNÁNDEZ
14 Marzo, 2018





'Flash de Geoff Johns: Zoom'. Geoff Johns y otros. ECC. 312 páginas. 30,50 euros.

Sigue a buen ritmo la reedición de la primera etapa de Flash escrita por Geoff Johns, con Wally West bajo la máscara, uno de los mejores trabajos del guionista en sus comienzos y seguramente el mejor conjunto de episodios del personaje en los que llevamos de siglo. El tomo más reciente se titula Zoom y contiene los números 189 a 200 de The Flash (2002-2003), en los que se presenta el supervillano del mismo nombre, némesis del velocista escarlata que es una nueva encarnación del Flash Reverso de antaño. También se narra aquí el origen del Flautista y el enfrentamiento entre Flash y otro villano recurrente de la serie, Gorila Grodd, y es que Johns supo actualizar al superhéroe, pero sin renunciar a los elementos que forman parte de su legado, esto es, hallando un interesante equilibro entre lo moderno y lo clásico. Como en anteriores tomos, el dibujante Scott Kolins brilla en el apartado gráfico (con tintas de Doug Hazlewood), y se suman aquí otros artistas como Rick Burchett, Justiniano y Phil Winslade.

Velocidad terminal, por su parte, es el título del siguiente tomo de la recuperación del Flash de Mark Waid, el segundo gran rescate de ECC en lo que al velocista se refiere. La etapa de Waid es anterior a la de Johns, se desarrolló en la década de 1990, y es un ejemplo de lo divertido e interesante que puede llegar a ser el género de superhéroes cuando se deja libertad y tiempo a los artistas (especialmente si uno de ellos es Waid, un guionista sólido donde los haya). Van aquí los números 95 a 107 de Flash (1994-95), junto con el Annual 8 (1995) y los tres números de la saga Underworld Unleashed (1995), en la que el nuevo regente del infierno, Nerón, ofrece a distintos supervillanos del universo DC la posibilidad de que cumplan sus deseos a cambio de sus almas. Esto último está dibujado por Howard Porter, más conocido por su colaboración posterior con Grant Morrison en la JLA, y en el resto del volumen aparece la firma de tres importantes dibujantes españoles: Salvador Larroca, Carlos Pacheco y Óscar Jiménez.


Malaga Hoy


Un asesino futurista

JAVIER FERNÁNDEZ
14 Marzo, 2018


'Showman Killer'. Alejandro Jodorowsky, Nicolas Fructus. ECC. 176 pág. 23 euros.

Showman Killer recopila en un solo tomo, de pequeño formato, la imaginativa serie de ciencia ficción realizada entre 2010 y 2012 por el sin par escritor, guionista y cineasta chileno Alejandro Jodorowsky (autor de tebeos imprescindibles como El Incal, La Casta de los Metabarones o El lama blanco) y el espectacular ilustrador, animador y publicista francés Nicolas Fructus. Un héroe sin corazón, El niño de oro y La mujer invisible son los sugerentes títulos de los álbumes que componen esta peculiar trilogía ambientada en una especie de Imperio Romano futurista y protagonizada por un mercenario implacable, diseñado genéticamente para convertirse en el arma de destrucción definitiva. Showman Killer es un cíborg asesino, privado de emociones y dotado de poderes extrasensoriales, cuyo destino cambiará cuando acepte el encargo de matar a un recién nacido.


Malaga Hoy


Un rescate necesario

La obra de Blasco, uno de los más grandes dibujantes de cómic españoles, no había sido publicada en su totalidad y de forma ordenada hasta ahora


JAVIER FERNÁNDEZ
14 Marzo, 2018


'Colección Jesús Blasco: Los guerrilleros'. Jesús Blasco. ECC. 192 páginas. 25 euros.

De todos los cómics publicados por ECC en estos años, ninguno me produce más emoción que Los guerrilleros, de Jesús Blasco (Barcelona, 1919-1995). Y es que, como afirma Joaquim Noguero en la primera de las tres introducciones que completan este volumen (las otras son de Antoni Guiral y Luis Gasca, respectivamente): "Uno se siente un poco marciano y algo extraño cuando mira alrededor, a los estantes que tan a menudo acogen excelentes ediciones de los maestros internacionales del cómic (con sus extras, con los textos que contextualizan cada aportación para comprender lo que fueron, pero sobre todo sentir lo que estos artistas representan hoy a la hora de adquirir oficio en este fabuloso medio fabulador en imágenes) y, al mismo tiempo, comprueba el vacío con que tan a menudo nos encontramos todavía en casa, con nuestros propios clásicos". Parte de este vacío (una parte crucial, por la talla del autor, uno de los más grandes dibujantes españoles de cómic de todos los tiempos) es el que se ha propuesto cubrir la Colección Jesús Blasco que aquí se estrena.


En palabras del sabio Antonio Martín, citadas por Noguero: "Jesús Blasco pertenece a la que podríamos llamar primera generación profesional de historietistas españoles, es decir, el grupo de autores que se inician en el arte de la historieta en los años treinta, se afianzan en los cuarenta y se convierten en magníficos profesionales a partir de esta época. Se trata de los primeros dibujantes españoles que se dedican directamente a la producción de historietas, sin provenir de ningún otro campo del dibujo o la ilustración. Una generación que vivió y vive de dibujar historietas, hombres que en muchos casos, después, se convirtieron en magníficos ilustradores, coloristas, publicitarios, pintores… pero desde la historieta. De entre esta generación, destaca con fuerza propia, con una maestría que lo sitúa en primera fila, Jesús Blasco". Gracias a series como Cuto o Anita Diminuta, el dibujante catalán (y sus hermanos, con los que colaboraba, tal como se detalla convenientemente en los paratextos de la presente edición) se convirtió en una referencia dentro del mercado nacional, pero no solo eso, su figura traspasó nuestras fronteras hasta forjarse un nombre propio en el panorama internacional. La firma de Blasco está íntimamente ligada a ese emblema del cómic británico que es Zarpa de Acero, también asomó en el Tex italiano o en la Marvel estadounidense y triunfó en la revista belga Spirou, cabecera que publicó originalmente Los guerrilleros, entre 1968 y 1973.

"Su grafismo sigue la estela del hiperrealismo", escribe Antoni Guiral a propósito del wéstern que nos ocupa, y el ensayista repasa luego sus excelencias: el detallismo de la imagen, lo abrumador de la atmósfera, la viveza de las figuras, los matices de la puesta en escena, el alarde compositivo y, en suma, la riqueza de recursos técnicos. Créanlo o no, esta maravilla, tocada por la madurez gráfica de Blasco y sus hermanos, no había sido publicada en su totalidad y de forma ordenada en nuestro país. Hasta hoy.


Malaga Hoy

Humor blanco de género negro

Gil Pupila es el detective que protagoniza los cómics de Maurice Tillieux, a quien acompañan los secundarios Libélula y Corrusco. El autor era un maestro a la hora de dibujar vehículos


GERARDO MACÍAS
14 Marzo, 2018



'Gil Pupila: El integral Nº 1'. Guion y dibujos: Maurice Tillieux. Planeta Cómic, 2009.

Maurice Tillieux nació en Lieja (Bélgica) en 1921. Durante un tiempo, trató de trabajar en la Marina Mercante, pero no llegó a hacerse a la mar a causa del estallido de la II Guerra Mundial. Más adelante, la lectura de los clásicos policiacos le inclinó a la escritura de novelas de este género. Tras colaborar en revistas de historietas como Bimbo y Jeep, Tilleux desembarcó en Spirou, revista fundada en 1938 y dirigida por Jean Dupuis. Su descubrimiento a mediados de la década de los años cuarenta de Hergé le hizo abrazar la línea clara, en la que poco a poco se mostraría como un maestro consumado. Entre los años 1949 y 1956 dibujó sesenta y cinco relatos de la serie Félix, precedente de su obra más conocida: Gil Pupila.


Los protagonistas son Gil Pupila (incapaz de despeinarse y con su característica pajarita roja), Libélula (malhechor redimido que aporta el contrapunto humorístico) y el inspector Corrusco, que recuerda a Hernández y Fernández no sólo físicamente, sino por ser un policía muy serio que involuntariamente hace el ridículo sin parar. La secretaria Cerecita, con su intolerancia a los chistes de Libélula, completa el reparto.


Llama la atención el oficio de Gil Pupila: detective privado. Gil no es periodista como Tintín, Fantasio o Lefranc. Tampoco es agente secreto como los que proliferaron durante los años 60 tras el éxito de 007. Gil Pupila es un detective de novela negra trasladado al cómic.

La serie arrancó con un díptico sobre el tráfico de estupefacientes. El álbum Libélula se evade (1959), es el primer acto de la presentación del detective y de los personajes secundarios Libélula y Corrusco.

En el segundo álbum, Arte y popaína (1959), tenemos la segunda parte y conclusión de la presentación de los personajes. Los censores le espetaron al autor que no se puede poner en un cómic la palabra popaína, ya que es una droga. Maurice les recordó que la popaína no existía, que la había inventado él precisamente para no tener problemas con la censura. Por supuesto, el álbum terminó publicándose.

En esta primera historia, el estilo del artista ya está consolidado, con esa mezcla entre la influencia de Hergé y la de Franquin, esta última en parte impuesta por Charles Dupuis, el editor para el que trabajaba.

El tercer álbum es El paso del ahogado (1960), relato en el que una isla se une con tierra firme por una carretera, la cual al subir la marea queda sumergida con el riesgo de arrastrar a los conductores y que no sobrevivan. Aparentemente eso le sucedió a la víctima de este caso, cuyo sobrino contrata a Gil Pupila para esclarecer los hechos. En este álbum está basada la película Maleficio (1962), de Henri Decoin, rodada en la isla francesa de Noirmouitier con un argumento similar al del cómic. Gil Pupila pierde su coche, un Dauphine rojo, casi al final de la historia, pero enseguida es sustituido por otro amarillo.

El cuarto álbum, Los barcos del crepúsculo (1962), trata de un evadido de la cárcel y un asesinato. En esta historia se introduce un elemento fantástico: un suero que permite al recluso escapar de la cárcel dando grandes saltos. El argumento es típico del género negro, con una estafa a una compañía de seguros perpetrada por sujetos sin escrúpulos.

Sorprende el tono de novela de negra, con asesinatos incluidos, en un tebeo juvenil y con gags a cargo de Libélula. Combinar humor blanco con género negro no es fácil, pero Tilleux lo logra.

Las persecuciones que aparecen en la serie le vendrán estupendamente al autor para disfrutar a lo grande dibujando algo que hace maravillosamente: los vehículos. Tilleaux era un genio recreando todo tipo de automóviles, además de que se dedicaba a hacerles todas las trastadas posibles: vuelcos, impactos, derrapes y accidentes variados.

Tilleaux estaba cada vez más atareado. Para solucionar esto contó con Gos, dibujante del estudio de Peyo, que rápidamente tuvo que adaptar su estilo a Gil Pupila. Aun así, Tilleaux no dejaba de pasarle story boards para que realizara los álbumes.

Maurice Tillieux falleció en Niza (Francia) en 1978 en un accidente de tráfico. Dejó inconclusa una historia que fue terminada por Gos, a pesar de no saber qué final había pensado Tilleaux.


Malaga Hoy


jueves, 15 de marzo de 2018

Regreso a Ciudad Espanto

David Rubín rehace y recupera 'Cuaderno de tormentas' sin perder ni un poco de frescura






Viñeta del cómic 'Pólvora mojada'.

JOSÉ LUIS VIDAL
14 Marzo, 2018

La nada, el espacio en blanco… Pesadilla de creadores, en este caso particular, escritores y autores de cómic. Así comienza esta historia. Cuando has alcanzado el éxito y ya no sabes que hacer, no logras levantar la mano para ejecutar ese primerizo trazo que dará nacimiento a una nueva historia o eres incapaz de teclear una sola frase, frente a una pantalla de ordenador que te observa, silenciosa.

Conoceremos a El Narrador, el inconsciente guía, cartógrafo de esta urbe maldita, Ciudad Espanto. Un lugar para cuyo acceso hay que pagar un alto precio, ya que si miras hacia atrás, si te arrepientes, sufrirás un severo castigo.


Con su Cuaderno de Tormentas, el protagonista de este viaje se va a ir encontrando con la ciclópea, bizarra, irreal arquitectura del lugar: Las Gargantas del olvido; Los Pilares del Dolor; El Parque Silencio; La Taberna de lo Invisible… son sólo un puñado de todas las localizaciones que visitaremos, nosotros lectores, junto aEl Narrador. Y una a una, compartirá su historia, un secreto contado a voces por los grises habitantes de tan especial urbe. Narraciones la mayoría tristes, de vidas desencajadas, con finales trágicos, que el creador irá registrando en su diario, gozoso por haber encontrado, al fin, temas para su seca inspiración.

Pese a habernos avisado al principio de la historia, unos lazos invisibles nos obligan a seguir el recorrido por las callejuelas de la ciudad, hasta ser testigos de cómo, en medio de tanta oscuridad, puede nacer un latido, el calor humano, la piel, una mirada al principio tímida y, finalmente el deseo.

Pero claro, nada es lo que parece en este intrigante Juego de la Oca, y el pobre hombre que sólo quería contar historias no es consciente de los invisibles hilos que lo van manejando, como una torpe marioneta, hacia su cruel y final destino.

David Rubín recupera y rehace esta obra, publicada hace años, y en estos momentos totalmente descatalogada. Se ha realizado un nuevo tratamiento del color, una nueva rotulación, así como una muy adecuada elección del papel y el formato. Y así nos encontramos con una obra que no ha perdido frescura con el paso de los años, todo lo contrario. En ella, Rubín, más visceral que nunca, se transfigura y mete en la piel de ese Narrador y desnuda su alma, enseñándonos esa búsqueda de la inspiración, de la inalcanzable musa que todos los creadores persiguen.

Y como extras, una serie de ilustraciones que fueron el germen de esta ciudad, así como una historia titulada Los fantasmas del bosque. Todo ello convierte a esta "nueva" versión en una obra más redonda si cabe.

Punto de inflexión en la carrera del autor gallego, que a partir de entonces cogería carrerilla (y nunca mejor dicho) y se posicionaría como uno de los autores españoles de cómic más fértiles y productivos. Si con las dos entregas de El Héroe realizó una genial mezcla de mitología, superhéroes, videojuegos y no sé cuantas más influencias, el resto de su obra desde entonces ha sido un no parar de éxitos. Ya sea en solitario o acompañado por otros guionistas (como en el caso de Beowulf, junto a Santiago García y Gran Hotel Abismo, con Marcos Prior) no se ha conformado con ser uno de los grandes nombres de la Historieta en nuestro país, sino que simultaneando sus trabajos aquí, dio el gran salto mortal hacia otro mercado, el norteamericano pero, a diferencia de otros, sin pasar por el tamiz superheroico, sino que en sus dos primeras incursiones, las celebradas El momento de Aurora West y La caída de la casa West, con guión de J.T. Petty, y enmarcadas dentro del universo creado por un genio como es Paul Pope, ya se dejaba traslucir una búsqueda de otro tipo de cómic, más personal, más de autor, pero sin renunciar a las historia de género.

De esta manera, sin darnos tiempo para respirar casi, su obra se ha ido incrementando, produciendo el interesante "prologo" que supuso "La Ficción", junto al Curt Pires, para Boom Studios (sello para el que también ha realizado innumerables portadas, desde Power Rangers hasta las actuales de la nueva colección dedicada a John Murphy, Robocop).

Mientras, en nuestro país, Astiberri publicaba en formato digital Olimpus, una serie de historias realizadas en el año 2007, que nos devolvían al Rubín más mitológico, auténtica génesis de los que después sería El Héroe.

Y llegó el momento, ese instante en el que el status de un autor que publica en el extranjero cambia. Y ha sido gracias al trabajo conjunto con tres de los mejores guionistas del panorama internacional: Jeff Lemire, Matt Kindt y John Arcudi.

Junto a ellos ha parido maravillas gráficas como su trabajo en la colección Black Hammer, la miniseries Ether(en cuya segunda entrega ya trabaja) y Sherlock Frankenstein o, tomándole el testigo a James Harren, convertirse en el nuevo dibujante de la genial Rumble.

En fin, una carrera frenética, imparable y que, al contrario de lo que le sucede al protagonista de este Cuaderno de Tormentas, totalmente fértil y llena de éxito y reconocimiento.


Malaga Hoy



lunes, 12 de marzo de 2018

ULLI LUST UNA VIDA POR DELANTE

Cuando uno lee "Hoy es el último día del resto de tu vida" (La Cúpula, 11), un cómic autobiográfico lleno de sexo, drogas, violaciones y hambre, pero también de viajes, autorrealización y humanidad, piensa ¡joder, esta tía ha vivido de veras! Cuando uno la tiene delante y ve a una mujer llena de experiencia que habla con la misma elocuencia y calma que un viejo sabio piensa ¡joder, todo era verdad!



Hoy es el último día del resto de tu vida
Ulli Lust 
La Cúpula

"Por aquella época me gustaba mucho pasearme por la cuerda floja. Eso lógicamente implica riesgos, pero creo que yo, como artista, saqué muchas cosas positivas de vivir tan de cerca el peligro, el riesgo o el miedo. La mayoría de experiencias duras o traumáticas terminan siendo positivas si uno sobrevive a ellas". Aquello de lo que no me mata me hace más fuerte, que decía otro alemán, causalmente. La verdad es que viendo a una adolescente todoterreno como ella capaz de saltarse fronteras y de estar sin comer durante días uno se pregunta si aquello tan manido de que la juventud actual está acomodada no será verdad después de todo... "Eso es una falacia. Los jóvenes actuales están llenos de creatividad, el problema es que la sociedad ha avanzado muy rápido en las últimas décadas, y tengo la sensación de que en ese avance nadie ha contado con los jóvenes a no ser que fuera para convertirlos en banqueros o mano de obra. Es triste". No le falta razón, y la verdad es que leyendo su novela gráfica uno siente ganas de volver al pasado, donde todo parecía más fácil, y más libre. "En aquellos tiempos únicamente quería tener cerca a gente loca o excéntrica. Me costó mucho integrarme en la sociedad de nuevo ¿sabes? Y ahora que lo he conseguido, tengo la sensación de que todo el mundo está loco, y de que ahora soy yo la única normal (risas)". ■ Daniel Arnal


Revista Mondo Sonoro. Octubre 2011


domingo, 11 de marzo de 2018

ALISON BECHDEL MADRES E HIJAS

Después de convertirse en una de las autoras más respetadas del mundo del cómic con su anterior novela gráfica, "Fun Home", Alison Bechdel vuelve a demostrar su valía en la más compleja "¿Eres mi madre?" (Mondadori, 12).




"¿Eres mi madre?"
I Alison Bechdel
Mondadori, 12

En "Fun Home", Alison Bechdel se sumergía en las pantanosas aguas de la relación con su padre, convirtiendo aquella obra en una suerte de exorcismo con el que intentar su propio papel en la vida. Por si aquello no fue suficiente, Bechdel ha decidido continuar, en "¿Eres mi madre?", con sus memorias centrándose esta vez en su madre. Y por lo que parece, la cosa no ha sido sencilla. "El libro sobre mi madre es más complicado que el que hice sobre mi padre.... ¿Será que las madres son más complicadas que los padres? Completar este libro me llevó unos seis años". Totalmente de acuerdo. "¿Eres mi madre?" es una obra más compleja que su predecesora, aunque en ella el humor contrarresta los momentos más emotivos y los más difíciles."Sí, el humor consigue que las cosas más difíciles sean más fáciles, pero al mismo tiempo sirve para enmascarar algunas de esas mismas cosas. Hubo mucho humor en mi familia mientras yo estaba creciendo. Realmente, mi madre era la comediante de la familia, aunque mi padre también era una persona muy divertida, así que supongo que -definitivamente- habré heredado el sentido del humor de ambos". Es precisamente ese humor el que revela el sentimiento siempre positivo de Bechdel, en todo momento, en todas las situaciones, entre amigos, en familia o incluso frente a su terapeuta. "Aquí estoy, viva y contenta, pese a todo. He intentando retratarme con la misma rigurosidad crítica que he empleado con mis padres. Lo que ocurre es que hay una tendencia innata que nos lleva a querer convertirnos a nosotros mismos en el héroe de la historia, en el inocente, en el más cuerdo. Los recuerdos suelen ser una forma que tenemos de defendernos a nosotros mismos, de dotar de argumentación a nuestro caso. Yo he intentado analizar también mi cara oscura, aunque sí, supongo que podría haber sido más cruel, pero una parte de mí me decía que la gente podría aburrirse si me autoflagelaba demasiado en la historia". En todo caso, y atendiendo a que se trata de una obra biográfica, es de suponer que los personajes de tinta serán muy parecidos a los de carne y hueso. La pregunta entonces sería ¿cuál de ellos ha sido tratado desde una perspectiva menos realista? "Esta pregunta debería completarse con: ¿realista para quién? Por ejemplo, tengo la sensación de que mi madre no cree que haya capturado su personalidad acertadamente. ¿Pero quién debe decirlo? Yo he capturado mi visión de ella, lo mismo que capturé la de mi padre, y eso es todo lo que quería conseguir. Honestamente, no creo que haya exagerado ni dramatizado demasiado cualquiera de los personajes que aparecen en mis libros, ni siquiera los menos importantes. Siempre he intentando ceñirme al máximo posible a mi experiencia con ellos". Eso podría significar que quienes lean "¿Eres mi madre?" estarán un paso más cerca de conocer cómo es realmente Alison Bechdel. "No creo que un lector pueda conocer realmente demasiado sobre mí gracias a mis obras. No lo pensé con 'Fun Home', aunque en '¿Eres mi madre?' he revelado muchas más cosas sobre mí y sobre la visión que tengo de algunas cosas. La verdad, no sé qué fue lo que me poseyó y me llevó a des¬cubrir informaciones tan íntimas. Aun así, sigo guardando escondidas en mi interior algunas de mis esquinas más oscuras. Quizás sea porque lo considero muy privado o quizás sea porque lo estoy guardando para mis próximas memorias". ■ Joan S. Luna


Revista Mondo Sonoro. Octubre 2012.



sábado, 10 de marzo de 2018

FERMÍN SOLIS YO MISMO Y MI MECANISMO

"Mi organismo en obras" es la tercera entrega de las aventuras de Martín Mostaza, alter ego de Fermín Solís con el que el autor cacereño echa una nostálgica mirada a la cultura de los ochenta.



"Mi organismo en obras 
Fermín Solís
La Cúpula

Fermín Solís mira con nostalgia a los ochenta, y un poco más allá, porque en esta entrega Martín, su alter ego, se aproxima a la mayoría de edad y con ella a la eclosión grunge... "SI los anteriores libros eran una sucesión de anécdotas hiladas por recuerdos de juegos, series de televisión y revistas de la época, con este he escarbado más en mi interior y he tirado de emociones y sentimientos. Dibujando a este personaje disfruto mucho más que con otro tebeo, pero también me supone un gran esfuerzo emocional". Los referentes musicales, casi constantes en la obra de Solís, son aun más numerosos en "Mi organismo en obras". "Es lógico porque este tercer libro se centra en la adolescencia. Era una época en la que escuchaba a The Fall pero también el 'Max Mix 4' o cualquier otra cosa que me gustase. No éramos tan selectivos como ahora". De hecho Fermín asegura que cada uno de sus tebeos tiene su propia banda sonora, y alguna incluso puedes encontrarla en forma de lista pública en su perfil de Spotify. "Por ejemplo mientras dibujaba 'Buñuel en el laberinto de las tortugas', los discos que más sonaban eran los de Matt Elliott, James Yorkston, Vic Chesnut o Nick Cave, y mi próxima novela gráfica, que girará sobre el mito de Medea ya cuenta con banda sonora compuesta por temas de Eluvium, Fennesz, Ferry November, Diatonis o Codeine". Y paralelamente a su actividad como dibujante de tebeos mantiene su faceta como músico formando parte de su proyecto pop (Burgim) y los juguetones Días X Menos 60, electrónica de baratillo y estética sci-fi que cuenta como el día más ilusionante de su corta trayectoria fue aquel en que "Mike Shirley, miembro del mítico grupo post punk Jungle Nausea, nos escribió pidiendo hacer una remezcla de una de nuestras canciones y felicitándonos por la versión que habíamos hecho de uno de sus temas. Flipamos". ■ Luis J. Menéndez


Revista Mondo Sonoro Septiembre 2011

El mito del buen salvaje

El publicista Hal Foster adaptó el exitoso Tarzán creado por Burroughs a las primeras tiras en prensa de aventuras realistas

Sus dibujos marcaron la iconografía del personaje


GERARDO MACÍAS
07 Marzo, 2018




'Tarzán: Las páginas dominicales'. Guion: R. W. Palmer, George A. Carlin y Don Garden. Dibujos: Hal Foster. Yermo Ediciones, 2016.

El término pulp hace referencia a revistas encuadernadas en rústica, baratas y de consumo popular, especializadas en serializar novelas por entregas, de argumento simple y de diferentes géneros de ficción.

En una revista pulp llamada All Story Magazine, en octubre de 1912, debutó en Estados Unidos el serial Tarzán de los Monos, escrito por Edgar Rice Burroughs y editado como libro por primera vez en 1914. El personaje resultó ser tan popular que Burroughs continuó la serie hasta la década de los años sesenta, escribiendo nada menos que dos docenas de novelas.

El héroe de la selva pasó de ser un fenómeno literario de comienzos del siglo XX, a convertirse en icono de la cultura popular, asimilando el mito del buen salvaje, renovándolo y adaptándolo en numerosas ocasiones al cómic, cine y televisión.

Joseph H. Neebe, de la agencia de dibujantes Famous Books and Plays, había contactado con Edgar Rice Burroughs con la idea de adaptar la novela Tarzán de los Monos en tiras de prensa. La idea era innovadora, ya que no existían tiras realistas de aventuras.

Para asegurar el éxito, Neebe contactó con el ilustrador de las novelas de Burroughs: J. Allen St. John, que rechazó la oferta. Neebe se dirigió entonces al publicista Hal Foster, que inició así su carrera como dibujante de tiras de prensa.

Las tiras de prensa Tarzán de Hal Foster son la primera adaptación del personaje literario de Edgar Rice Burroughs. La obra de Foster influyó en el look del Rey de los Monos interpretado en el cine por Johnny Weissmüller.

Esta obra marcó un punto de inflexión en las tiras de prensa, al ofrecer aventuras para lectores adultos, en lugar de tiras humorísticas y desenfadadas para el público familiar e infantil.

Hal Foster obtuvo el respaldo del público adulto, y su estilo de dibujo realista, con un gran dominio de la anatomía humana y animal, además de una cuidada recreación del movimiento, crearon escuela y siguen siendo una referencia.

La tira diaria de Tarzán hizo su debut el 7 de enero de 1929, apareciendo en trece periódicos estadounidenses y en otros dos canadienses. Foster ilustró una tira diaria durante diez semanas y, aunque fue un éxito, renunció a continuarla para volver a trabajar en publicidad.

Las tiras diarias siguen adelante realizadas por Rex Maxon, que se dispone a continuar con la adaptación de otras novelas de Burroughs. Las tiras de Tarzán mantienen un ascendente camino de triunfos, lo cual motiva la realización de páginas dominicales, cuya autoría seguiría en manos de Maxon, iniciándose el 15 de marzo de 1931.

Sin embargo, Edgar Rice Burroughs no estaba contento con el trabajo de Maxon en las tiras de su personaje y se quejó al respecto, de modo que hubo que recurrir nuevamente a Foster.

Cuando la Depresión estaba en su peor momento, Foster fue persuadido de dibujar la página dominical de Tarzán, comenzando desde el 27 de septiembre de 1931. Con el crack del 29, las empresas de publicidad pierden su razón de ser, al no tener la población dinero para sus compras. Foster decidió un cambio de actividad hacia los cómics, que mantendría sus ingresos saneados, dando estabilidad a su familia. Si además se considera el beneplácito de Burroughs, y las cartas de seguidores encantados con el tratamiento que da a Tarzán, su cambio de actitud queda justificado.

Hal Foster se caracteriza por usar leyendas en vez de bocadillos. Esto permitió a Foster crear composiciones con fondos muy detallados, que no quedan ocultos tras el texto. Fue una táctica deliberada, para proporcionar a la tira la apariencia de haber sido creada en la tradición de los ilustradores de libros que Hal admiraba.

Foster atrajo la atención de otras agencias, como King Features, que se acercó porque a William Randolph Hearst le gustaban las ilustraciones de Tarzán y quería crear una tira para Hal Foster. Pero Hal lo rechazó porque quería crear algo de su propiedad: el resultado fue El Príncipe Valiente, una obra de culto.

Foster se dedicó a hacer páginas dominicales de El Príncipe Valiente y cedió su puesto en Tarzán a Burne Hogarth, que firmó las tiras del Rey de la Selva durante nueve años, aportándole su espectacular estilo barroco y un más minucioso, si cabe, dibujo de la anatomía.


Malaga Hoy


La reapertura de la agencia

JAVIER FERNÁNDEZ
07 Marzo, 2018






'Jessica Jones, 2: Los secretos de Maria Hill'. Brian Michael Bendis, Michael Gaydos. Panini. 16 pág. 15,2 euros.

Con el éxito de la serie televisiva Jessica Jones, la protagonista de la mítica Alias reabre su agencia de investigaciones y vuelve a gozar de cabecera propia, convenientemente renombrada como lo de Netflix. Para la ocasión, se ha reunido nada menos que el equipo original de Alias: el guionista Brian Michael Bendis, el dibujante Michael Gaydos y el portadista David Mack, a los que se suma aquí Javier Pulido como responsable de las escenas del pasado de la agente de SHIELD Maria Hill. Panini ofrece el material en atractivos tomos de su colección 100% Marvel HC, el segundo de los cuales, titulado Los secretos de Maria Hill, contiene los números 7 a 12 de la serie original, con fechas de portada de junio a noviembre de 2017.


Malaga Hoy


Un conjunto heterogéneo

JAVIER FERNÁNDEZ
07 Marzo, 2018




'Marvel Limited Edition. Tales of The Zombie'. Steve Gerber, Pablo Marcos y otros. Panini. 632 pág. 47,95 euros.

Tales of the Zombie fue una de las muchas series de terror salidas de la factoría Marvel en la década de 1970. Como el resto de títulos publicados bajo el sello Curtis, se trató de una revista en blanco y negro, de gran formato, compuesta por distintos seriales e historietas cortas, y contó con una presencia destacada de artistas de origen filipino. Alfredo Alcalá, Rudy Nebres o Tony de Zúñiga dejan su firma en estas páginas, pero si hay un dibujante que logra destacar sobre el resto, ese es Pablo Marcos, quien produce con el guionista Steve Gerber el serial principal del heterogéneo conjunto. En manos de Marcos, el zombi Simon Garth cobra vida mediante espectaculares splash pages, intrincadas composiciones de página y unas tintas deliciosas. El primerizo Gerber, por su parte, gana rápidamente confianza y muestra aquí los primeros destellos de su genio.


Malaga Hoy

Sangre y plomo

JAVIER FERNÁNDEZ
07 Marzo, 2018





'El Castigador: Círculo de Sangre'. VV.AA. ECC. 240 páginas. 23 euros.

Alumbrado por Gerry Conway y Ross Andru en 1974, en las páginas de The Amazing Spider-Man, Frank Castle, más conocido como el Castigador, es uno de los justicieros más violentos del universo Marvel. En sus inicios, asomó como secundario en distintas series y gozó de un par de episodios propios en las cabeceras Marvel Preview y Marvel Super Action, hasta que la editorial le concedió una miniserie de cinco episodios en 1986, escrita por Steve Grant y dibujada por Mike Zeck, con la ayuda de Mary Jo Duffy y Mike Vosgurg en su último número y el inestimable acabado de las cubiertas por parte de Phil Zimelman. Esta historieta, recopilada genéricamente con el título de Círculo de sangre, confirmó el enorme potencial del personaje, que acabaría estallando en multitud de series y one-shots en los años siguientes hasta convertirse en todo un emblema del tebeo de superhéroes de la segunda mitad de la década de los ochenta y la década de los noventa. Como recuerda Julián M. Clemente en su introducción: "Círculo de sangre conquistó a un público al que había cogido con la guardia baja. Frank Castle se enfrentaba con el infierno de las cárceles, con una auténtica guerra de bandas o con la corrupción institucionalizada. Nada de disfraces, ni de máscaras, ni de superpoderes".


Panini recupera al fin Círculo de sangre, en un grueso tomo de la colección 100% Marvel HC cargado de material extra. A la célebre miniserie homónima, se suma aquí la posterior novela gráfica Regreso a Gran Nada (1989), una especie de colofón de la primera historia firmado también por Grant y Zeck, más cerca de cien páginas finales que incluyen un largo epílogo de Grant, numerosos bocetos y originales a lápiz, los varios portafolios y pósteres del personaje dibujados por Zeck, sus apariciones (también debidas a Zeck) en las portadas de The Amazing Spider-Man, What If?, Marvel Tales y The Official Marvel Index to The Amazing Spider-Man y otras sorpresas que hacen de este tomo la edición definitiva de uno de los hitos principales de la bibliografía del antihéroe.


Malaga Hoy



La ninja y el cíborg

La miniserie es una sátira que tiene como fondo la relación entre lo espiritual y lo tecnológico y si es posible una conciliación entre ambos


JAVIER FERNÁNDEZ
07 Marzo, 2018




'Colección Frank Miller. Elektra: Asesina'. Frank Miller, Bill Sienkiewicz. Panini. 288 páginas. 30 euros.

La estupenda Colección Frank Miller presenta una nueva edición de la miniserie de ocho números Elektra: Asesina, el clásico de Frank Miller y Bill Sienkiewicz publicado por primera vez por Marvel, en su sello Epic, con fechas de portada de agosto de 1986 a marzo de 1987. No hace mucho que la obra había sido recuperada en la serie Marvel Graphic Novels, pero este nuevo tomo ofrece el tamaño de página original, una encuadernación más cuidada y media docena de extras que no figuraban allí, entre ellos un hermoso boceto y una espectacular ilustración a color. Se mantienen, eso sí, la introducción y el epílogo del especialista Santiago García, dos textos iluminadores que ayudan a entender la génesis y el significado de uno de los títulos más oblicuos y radicales de los publicados por Marvel en toda su historia.

Escrita por un Frank Miller que acababa de revolucionar el género de superhéroes con su Batman: El regreso del Caballero Oscuro e ilustrada con una asombrosa mezcla de estilos por Bill Sienkiewicz en plenitud artística, Elektra: Asesina es una sátira áspera, densa y sofisticada que culmina, en palabras de Jean-Paul Gabilliet, "el gran periodo innovador de Marvel que empezó a finales de los setenta con los X-Men de John Byne y el Daredevil de Frank Miller, y que fue seguido por el Thor de Walt Simonson y Los Nuevos Mutantes de Bill Sienkiewicz", periodo que llegó a su fin "en el momento en que DC alcanzó un nuevo apogeo" con el título de Batman ya citado, Watchmen y todo lo que vendría después.

El argumento narra el enfrentamiento entre la ninja Elektra, reducida en la mayor parte de la serie a mera secundaria, y la Bestia, una fuerza maligna que posee al candidato demócrata en las elecciones presidenciales estadounidenses. En medio del meollo se sitúa el verdadero protagonista de la serie, Garrett, un cíborg exagente de SHIELD que cae en las redes de Elektra y es manejado por esta a su antojo hasta el sorprendente final. Como indica García en su prólogo: "En Elektra: Assassin es fácil reconocer la atmósfera de su tiempo. Son los años del heavy metal de James Cameron, del triunfo de Terminator y del cíborg. Son los años de RanXerox, el legendario cómic cyberpunk del italiano Liberatore, y en cierta medida se puede leer Elektra: Assassin como una respuesta norteamericana a RanX, con la propia Elektra y Garrett replicando en negativo los papeles de su contrapartida europea. (…) Elektra: Assassin refleja la angustia entre lo espiritual, que representa el camino del ninja, y lo tecnológico, que representa el camino del cíborg. En gran medida, se puede entender la obra como el intento de reconciliar ambos mundos, aparentemente enemigos a muerte. El nuevo hombre, ¿será el varón reforzado por cables, o será la mujer que amplíe su sensibilidad interior?".

Todas estas cuestiones, y más, integran el corazón oscuro y rabioso de Elektra: Asesina, una obra irrepetible, fruto de la sintonía entre dos artistas en estado de gracia, que debe figurar en toda biblioteca que se precie.


Malaga Hoy





Fulgor de las imágenes por Antonio Muñoz Molina

Todo el mundo puede dibujar dignamente, dice David Hockney. El dibujo es una destreza artesanal que se mejora con buenos maestros


5 MAR 2018


'Chica durmiendo', dibujo de Rembrant de 1654. DE AGOSTINI / GETTY

Empezó a dibujar más bien por casualidad hace unos meses y ahora no puede dejarlo. Empezó una tarde de indolencia, por el simple motivo de que encontró a mano un cuaderno y una caja de lápices. Buscó una foto de alguien querido en el móvil. Se puso a tantear el dibujo casi como quien traza líneas casuales mientras habla por teléfono. Pero las líneas, para su sorpresa, iban adquiriendo un parecido evidente, y hasta tuvo la cautela instintiva de no insistir demasiado queriendo mejorar algo que se malograría si no paraba a tiempo. Pronto el primer cuaderno, más bien una libreta apoyaba inestablemente en las rodillas, se convirtió en otro más grande, de hojas más recias y adecuadas al dibujo; y la primera caja de 12 colores, que había ejercido al principio una seducción de simplicidad escolar, la cambió por otra más grande, no de cartón sino de metal, una caja lisa y magnífica de 24 colores. El cuaderno era un diario al que le gustaba añadir cada día al menos un dibujo, siempre un retrato, de personas pero también de animales, un perro, un pájaro multicolor en una rama, un león. Se pone a dibujar y se le van las horas. El tiempo desaparece en el ensimismamiento de esa tarea. El dibujo trae un silencio añadido a la casa. Exige un máximo de concentración y deparaba la serenidad de cualquier ejercicio de precisión que se hace con las manos.

En estos pocos meses ha progresado velozmente, a base de puro tanteo, de intuición, de observar personas y observar dibujos, de descubrir las virtudes particulares de cada tipo de lápiz, las gomas de precisión, los rotuladores que permiten acentuar dorados y blancos. La práctica del dibujo le educa la mirada para fijarse más atentamente en las obras de arte y en las imágenes cotidianas de la vida. Mira una cara y busca los rasgos que definen su individualidad. La contemplación es más honda porque tiene una parte activa: es como el aficionado que toca aceptablemente un instrumento, y aunque nunca será un virtuoso, ni aspira a serlo, sí adquiere una percepción interior de las obras. Es la diferencia fundamental que en nuestro mundo palabrero se borra, o se olvida: la diferencia entre hacer y no hacer.

Todo el mundo puede dibujar dignamente, dice David Hockney. El dibujo, en gran medida, es una destreza artesanal que se aprende, y que se mejora con la guía de buenos maestros, que es sobre todo una guía práctica. En un libro literalmente deslumbrador que acaba de publicar Siruela, Una historia de las imágenes, David Hockney cuenta los años de su adolescencia y de su primera juventud que dedicó al aprendizaje del dibujo, y explica algo que parece ir en contra de todas las ortodoxias del arte, al menos desde hace un siglo: el arte, el dibujo, las imágenes, la pintura, no son el reino vedado de unos cuantos genios y de los expertos que los certifican y los canonizan, y que aseguran la exclusividad de su acceso, como cualquier casta de poder con adornos religiosos, usando un lenguaje hermético que solo entienden ellos, y envolviéndose en rituales y hasta en formas de vestir que les permiten al mismo tiempo reconocerse entre sí y detecta a los advenedizos. En cada arte hay talentos excepcionales y otros medianos o aceptables o mediocres, pero todos necesitan por igual el estudio y el dominio de las técnicas que se correspondan mejor con sus inclinaciones, y todos pueden disfrutar del placer de la creación y del desarrollo particular de sus capacidades. David Hockney estaría de acuerdo con Jean Dubuffet cuando dice que el arte es tan necesario como el pan para los seres humanos. Sin el pan, dice Dubuffet, se mueren de hambre; sin el arte, se mueren de tedio.

Pero el arte no es solo lo que académicamente se llama así. El título del libro de Hockney —que tiene la forma de una conversación apasionada y erudita con el historiador Martin Gayford— no es Una historia del arte, sino Una historia de las imágenes, por motivos muy precisos. Hay obras de arte abstractas y decorativas en las que no existen imágenes. Y el mundo de las imágenes, de todas las imágenes, abarca mucho más que aquellas que reciben la aprobación canónica como obras de arte. Para un aficionado verdadero a ellas, casi no hay imágenes que no le resulten seductoras. Hockney y Gayford se dedican jubilosamente a celebrarlas todas, lo mismo un fotograma de El halcón maltés o del Pinocho de Walt Disney que un icono bizantino, un dibujo hecho en ipad, una foto tomada con teléfono móvil, un daguerrotipo espectral de 1840, un toro al galope en una cueva prehistórica, un rollo chino con un paisaje y una comitiva que se despliegan a lo largo de decenas de metros, una foto de promoción de Marlene Dietrich, un dibujo de Rembrandt hecho en un trozo de papel de apenas unos centímetros.

El historiador del arte ve inevitablemente los periodos y los estilos en una sucesión evolutiva. Atestiguando que un pintor de Chauvet o de Altamira no es menos diestro que Miguel Ángel o Degas, y que cualquiera que aspira a lograr una imagen se enfrenta a un problema idéntico —­cómo representar en una superficie en dos dimensiones la tridimensionalidad del mundo—, David Hockney y Martin Gayford prefieren mirar el universo de las imágenes como un gran presente simultáneo. Es la simultaneidad que nos permiten la tecnología y nuestra propia codicia de disfrutar juntas todas las imágenes y encontrar las conexiones que las iluminan entre sí a pesar de distancias de siglos. Una Magdalena de Tiziano y la Ingrid Bergman de Casablanca tienen el mismo brillo velado de exaltación y pérdida. Las olas de la orilla a la que la ballena arroja a Pinocho y Gepetto en la película de Walt Disney se parecen a las de un grabado japonés del siglo XVIII. El reflejo de luz en una armadura pintado por Caravaggio y el de un sombrero de copa en un cuadro de Fantin-Latour están resueltos con la misma solución técnica.

Se inclina de nuevo sobre una hoja ancha y recia de papel y sujeta el lápiz entre los dedos con una soltura que no tenía hace solo tres, dos meses. Traza una línea sinuosa y empieza a suceder el milagro que se repite exacto desde hace milenios, decenas de millares de años: basta el trazo para sugerir una figura, un gesto, algo más misterioso todavía, pues no solo es visible: una presencia.

‘Una historia de las imágenes’. David Hockney y Martin Gayford. Traducción de Julio Hermoso. Siruela, 2018. 360 páginas. 48 euros.



El Pais Babelia Nº 1.371. Sabado 3 de marzo de 2017

La película más larga jamás dibujada

La proyección de la odisea de Richard Williams y su 'The Thief and the Cobbler' clausura el festival de Sitges

JORDI COSTA
Sitges 17 OCT 2015


Un fotograma de la película animada 'The Thief and the Cobbler', que se proyecta en Sitges.

La historia de la animación está bastante sembrada de historias heroicas relacionadas, por lo general, con el carácter obsesivo y visionario de sus artistas, pero ninguna tan larga y accidentada como la de The Thief and the Cobbler, el largometraje, en clave de suntuosa fantasía oriental, que Richard Williams, creador del icónico Roger Rabbit, inició en 1964, aunque no llegó a alcanzar su (inacabada) forma final hasta el año 2013. Fue entonces cuando la Academia de Hollywood intervino para garantizar la preservación de una obra preciosista, delicada y frágil que, a principios de los noventa, fue arrebatada de las manos de su creador por parte de una compañía de seguros que, haciendo uso de la completion bond —la cláusula legal que permite paralizar una producción cinematográfica cuando esta se pasa de presupuesto y fecha—, propició la manipulación del material por parte del productor Fred Calvert en 1993 y por parte de Miramax en 1995, que comercializaron sendos montajes devaluados y retitulados que rebajaban escandalosamente la ambición y la cualidad poética del original.

“El proceso ha sido terrible, pero ha tenido un final feliz”, afirma un entusiasta Richard Williams en el Festival de Sitges, donde The Thief and the Cobbler se proyectará en sesión única el día de la clausura, junto al último trabajo del director: el exquisito cortometraje de animación a lápiz Prologue. En 1992, cuando los abogados se apoderaron del trabajo de Williams, la productora Imogen Sutton logró hacer una copia de la película que ha permanecido guardada durante 20 años: el trabajo estaba finalizado en un 75%. A partir de ese material, y con la banda sonora completamente terminada, se ha reconstruido el proyecto original de Williams completándolo con pruebas de animación a lápiz y dibujos del storyboard para rellenar los huecos. La película ha sido retitulada como The Thief and the Cobbler. A Moment in Time para subrayar esa condición de proyecto inacabado: “El resultado es fascinante, porque permite ver todos los estados del proceso de la animación en una sola película. Es como ir a la ópera y ver que la mitad del reparto lleva su vestuario y la otra mitad va en ropa de calle”, comenta Sutton.

Artesanal


Richard Williams.

“Es el último trabajo de animación completamente artesanal: se dibujó a mano y se coloreó a mano. Hoy en día, en plena era de la animación digital, vemos muchas películas de animación artesanal, pero su coloreado se hace a través de ordenador”, señala Williams. “La Academia de Hollywood cogió la copia de Sutton y la ha digitalizado. Mientras yo la pueda presentar en cada sesión, puedo ir a cualquier festival, pero no podemos comercializarla, ni sacar dinero de ella”. La estética de la película logra conciliar la gran herencia de la animación tradicional americana —de Disney a UPA— con las perspectivas y geometrías de las miniaturas persas: “Diseñé el personaje principal para que lo animara uno de los mejores talentos de la escudería Warner, Ken Harris, que fue el responsable de animar al Coyote en los cortos del Correcaminos. Al terminar su trabajo me dijo que lamentaba no poder vivir lo suficiente para ver la reacción del público a lo mejor que había hecho en su vida”. Harris murió en 1982. Vincent Price, Anthony Quayle y Kenneth Williams, todos ellos en el reparto de voces de la película, fueron otras de las bajas en el dilatado viacrucis de la producción.

The Thief and the Cobbler no solo ha sido la obra de toda una vida para Richard Williams, sino, también, una suerte de Santo Grial para los amantes de la animación y para los propios profesionales del medio: aquella obra maestra que estaba ahí, aunque todo el mundo temía que jamás podría ver. Sus dos personajes principales no tienen diálogos en toda la película, permitiendo un concienzudo recital de animación pura donde el movimiento lo expresa todo. Pero la vida profesional de Williams no se centró únicamente en la titánica construcción de esta catedral de luz y color: el animador participó también en la profunda renovación de las formas tradicionales del medio que supuso El submarino amarillo (1968) y se encargó de dirigir la animación de los títulos de crédito de, entre otros títulos, El regreso de la Pantera Rosa y La Pantera Rosa ataca de nuevo.

En colaboración con Robert Zemeckis, Williams se encargó de dar vida a Roger Rabbit y a la curvilínea Jessica Rabbit, esa chica que no era mala, sino que, simplemente, la dibujaron así. Sobre este particular, Williams reconoce su deuda con el historietista catalán Jordi Bernet, creador de personajes como Torpedo y Clara de Noche.

"HE VUELTO A LA HOJA DE PAPEL Y AL LÁPIZ"
Profundo conocedor de la animación Disney, el cineasta Iván Zulueta solía manifestar que le gustaban mucho más los diseños previos a lápiz, por su visceral energía, que la animación acabada, siempre suavizada y domesticada por sus contornos con línea de color.

A Zulueta le encantaría, sin duda, Prologue, el último trabajo de Richard Williams, que, precisamente, parte de la estética del esbozo a lápiz para impartir una lección magistral sobre el arte de la animación, en seis minutos.

Así lo explica: "Lo único que he hecho en mi vida de lo que estoy completamente orgulloso. He vuelto a la hoja de papel y al lápiz, como si estuviéramos en 1900. Sin ayudantes, como si fuera un estudiante. Lo que no podía expresar con un simple dibujo sobre hoja de papel no entraba en este proyecto que se basa en la vitalidad del trazo. Las limitaciones han forzado mi capacidad de invención. Cada segundo de película equivale a 24 dibujos hechos a mano, algunos de los cuales me llevaron dos horas de ejecución".


El Pais 17 de octubre de 2015



Jaime Martín: “De un cómic me interesa ser raptado por el autor”

El historietista logró el premio a mejor obra de autor español del último Salón del Cómic con 'Jamás tendré 20 años'

20 ABR 2017




Jaime Martín. SETANTA

Muy valorado en el mercado franco-belga, Jaime Martín (Barcelona, 1966) logró el premio a mejor obra de autor español del último Salón del Cómic con Jamás tendré 20 años (Norma), una historieta sobre sus abuelos, que esquivaron la muerte durante la Guerra Civil.

¿Novela gráfica, cómic, historieta o tebeo? ¿Por qué?

Soy de la generación que se refería al medio como "cómic" e "historieta" y ahí me quedé, aunque no me molesta ningún término. Aún así, cuando abordo un nuevo proyecto pienso en cine, en la película que me gustaría ver, no tanto en el cómic que me gustaría leer. Es curioso, porque nunca me ha atraído trabajar en el cine, intervienen demasiadas personas e intereses para llevar a cabo una historia.

¿Qué cómic le hizo querer dedicarse a esto?

El Príncipe Valiente, de Foster, me convirtió en lector voraz. Hom, de Carlos Giménez, inició mi afición al dibujo de historietas.

¿Cuál ha sido la última que le ha gustado?

Leo muy poco cómic, no dispongo de mucho tiempo y trato de dar espacio a muchas otras cosas. Hace dos meses leí La guerra de Alan, es de 2004. Fíjese qué retraso llevo. Me sorprendió lo rápido que me sumergí en la historia y lo enganchado que estuve hasta finalizar las 300 páginas. Eso es lo que me interesa de un cómic, ya no tanto un final sorprendente, sino el ser raptado por el autor, vivir esa historia como si estuviera pasándome a mí, olvidarme del mundo que me rodea durante la lectura.

¿Qué cómic no pudo terminar?

Fue hace años, eran tebeos de superhéroes, pero no consigo recordar cuáles. Es un género que no me gusta. Acabé dejándolo por imposible.

¿Qué cómic ajeno le habría gustado firmar?

Muchos. En ninguno de ellos aparecen héroes, más bien antihéroes. Ahora me viene a la cabeza Apuntes para una historia de guerra, de Gipi.

¿Se considera más historietista o ilustrador?

Historietista, sin lugar a dudas.

Los cómics de memoria familiar, como Jamás tendré 20 años, parecen estar de moda. ¿Por qué?

No sé si están de moda o no, en cualquier caso yo siempre he trabajado con material cercano. En Sangre de barrio o Los primos del parque, en los 80 y 90, recurrí a la memoria inmediata de mis amigos para recrear las historias de adolescentes marginales. Ahora lo he hecho con mi familia. No veo gran diferencia.

¿A qué atribuye su éxito en el mercado franco-belga?

Creo que si "éxito" es sinónimo de grandes ventas debe usted hablar con otro autor. Si "éxito" lo entendemos como buenas críticas, nominaciones en el Festival de Angoulême, público fiel y total libertad para trabajar, entonces sí me atrevo a responder. Cuando hablo con los lectores galos, lo que más valoran es el hecho de aprender cosas nuevas. Me da la impresión de que no sólo buscan entretenimiento, sino también conocimiento. Con Las guerras silenciosas o con Jamás tendré 20 años no dejaban de comentarme las cosas que habían descubierto en esas historias. También son muy exigentes con el dibujo, pero en un sentido más profundo, valorando que el autor sea capaz de transmitir emociones mediante línea y color.

Si no fuera historietista le habría gustado ser…

Programador de software. Ya ve qué cosa... aparentemente nada que ver. Sin embargo, no hay que olvidar la belleza de un código bien depurado. Además, me permitiría trabajar aislado del resto del mundo, como ahora.

¿Qué pieza musical escogería como autorretrato?

Ain't Got No, I Got Life, de Nina Simone, para cuando estoy en la cuerda floja. Luego ya depende del día.

¿Cuál es el suceso histórico que más admira?

Todos aquellos que han supuesto un avance en pro de la justicia en el mundo. En mi opinión, la injusticia es la peor lacra que padece el ser humano y no va camino de mejorar.

¿Trasnochar o madrugar?

Trasnochar, aunque no tanto como me gustaría.

¿Qué está socialmente sobrevalorado?

El dinero, el fútbol, la alta cocina y sus chefs, los cochazos, los personajes mediáticos... Fama y dinero, el culmen del garrulismo.

¿Qué encargo no aceptaría jamás?

Supongo que uno que fuese en contra de mis principios, hasta tal punto en que ni el dinero que fuese a percibir evitase la profunda vergüenza por el trabajo realizado.

¿Qué autor de cómics se merecería un premio Nobel?

El premio Nobel murió cuando se lo dieron a Kissinger y lo remataron cuando se lo otorgaron a Obama, a modo de bienvenida a la Casa Blanca.



El Pais Babelia Nº 1.326. Sabado 22 de abril de 2017



jueves, 8 de marzo de 2018

La Historieta y la Fascinación

Me perdonarán ustedes que no acuda regularmente a este blog, probablemente abarco demasiadas cosas a la vez. También ocurren demasiadas cosas a la vez. Todo es demasiado caótico. Pero centrándonos un poco, mi fascinación por la Historieta continúa viva y pletórica. Google, a día de hoy uno de los pilares de la internet, y de la innovación, celebrando el día de la mujer enseña en su logotipo 12 historietas creadas por mujeres, sobre mujeres, captan la idea.

Pero lo que a mi me llamaba la atención era el medio. Narraciones variadas, vivas, impactantes y en viñetas. La Historieta. La página de Google para poder ver las historietas, nombres y enlaces, aquí.

Pongo una de las historias que más me ha gustado. La asombrosa Aarthi por Isuri.

He curioseado acerca de la autora, en su página web e instagram














A pesar de mis conocimientos (no demasiados) y de mi pasión (por la historieta), sigue sorprendiendome la vitalidad y la atracción por las viñetas como forma de comunicación, como una forma de arte más, tan valida como cualquier otra. Cantidad de gente joven se dedica en cuerpo y alma a crear páginas, viñetas, historietas.




Una historia secreta de la fotonovela

¿Puede un anticuado formato resultar subversivo? Una muestra sobre su considerable influencia en el arte contemporáneo demuestra que sí

ÁLEX VICENTE
10 ENE 2018






'Fin', de Eugenia Balcells (1978).

Denostada por quienes la consideraron literatura para amas de casa o, en el mejor de los casos, conservada como un souvenir de un tiempo que no volverá, la fotonovela fue el invento más exitoso de la industria cultural durante la posguerra europea, cuando logró seducir a millones de lectores cada semana con sus relatos desbordantes de afectación y remilgo. Este humilde formato caló hondo en el lenguaje visual de la segunda mitad del siglo XX, cuando numerosos artistas se reapropiaron de sus códigos para criticar la rigidez moral de la época o celebrarlos con la ironía y exageración propias de la sensibilidad camp. Por todo ello, resulta incomprensible que ninguna institución se hubiera dignado, hasta ahora, a examinar cuáles fueron los efectos de esa poderosa irradiación.

De romper el silencio se encarga el Museo de las Civilizaciones de Europa y el Mediterráneo (Mucem), que dedica una exposición a la historia de la fotonovela y a sus efectos en el arte contemporáneo. La especialización geográfica del centro lo convierte en el sitio ideal para hablar de un formato inventado en la Italia de 1947, bajo el influjo del neorrealismo, de la mano de revistas como Bolero o Il Mio Sogno. Después triunfó en Francia y España, antes de ser exportada a Latinoamérica con idéntico éxito. Que se expandiera en países de cultura católica debe de explicar su iconografía, llena de claroscuros y lánguidos rostros de mujer, dignos de una virgen lastimera, y sus subtextos proclives a la redención, en una defensa de la moral dominante entre los últimos cuarenta y los sesenta prerrevolucionarios.

La fotonovela tuvo, desde sus comienzos, a toda la sociedad biempensante en su contra. Género prosaico y popular, nunca fue reconocido como sí lo fueron otros ejemplos de baja cultura, como el cine, el cómic o el circo. En Francia, los intelectuales le dedicaron un obstinado desdén. “Su estupidez me conmueve”, dejó escrito Roland Barthes, en un gesto de inusual condescendencia para el autor de Mitologías, donde no tenía reparos en reivindicar otros avatares de la sociedad de consumo. Más tarde, en sus Fragmentos de un discurso amoroso, añadiría que la consideraba “más obscena que el marqués de Sade”. El comunismo tampoco le tuvo especial aprecio, considerándola un nuevo opio del pueblo que anestesiaba su conciencia política. En la Francia de los cincuenta se creó una asociación “por la dignidad de la prensa femenina”, de la que formaron parte intelectuales católicos —pero también la escritora comunista Elsa Triolet, esposa de Aragon—, que denunciará que la fotonovela “atenta contra la moral y desintegra la familia”. El propio Juan XXIII la condenó en una encíclica de 1959.


Portada de la revista 'Satanik' (1966), de Josselin Rocher.

Cuesta imaginar qué peligro encerraba un formato tan aparentemente inocuo. Un vistazo más detallado permite descubrir su osadía. Pese al conservadurismo que imponían sus finales felices, símbolo de un regreso obligatorio al statu quo, la fotonovela reflejaba una sordidez inhabitual en la mayoría de medios de masas. Al final triunfaba el amor, siempre púdico y monógamo, pero no sin haber recorrido antes un mundo de adulterio, enfermedad y opresión que sus mujeres protagonistas vivían en sus carnes. La muestra se atreve a definir la fotonovela, si bien con excesiva timidez, como un objeto prefeminista. “Puede parecer conservadora por su resolución, pero por el camino habla de divorcio, de las dificultades de la mujer para integrarse en el trabajo y emanciparse de la religión y del poder masculino. En cierta manera, se anticipa a los cambios que vendrán más tarde. La fotonovela funciona, en ese sentido, como un sismógrafo social”, analiza Marie-Charlotte Calafat, comisaria de la exposición junto a Frédérique Deschamps. De hecho, con el destape de los setenta, la fotonovela se volverá abiertamente erótica.

La parte más estimulante y novedosa de la muestra es la dedicada a su reapropiación por parte del arte contemporáneo. En 1962, Chris Marker realiza La jetée, mediometraje posapocalíptico compuesto por una larga sucesión de imágenes fijas, que el director concibió y presentó explícitamente como fotonovela. Este icónico proyecto demolerá la infranqueable barrera que separaba la alta y la baja cultura, abriendo camino hacia la disolución de las jerarquías que llegará con la posmodernidad, y evidenciará que el más excelso cine de autor y la más infame fotonovela comparten un código común.“La jetée también tuvo un impacto real en el descubrimiento de los desafíos narrativos de la fotografía, estancada en el modelo del instant décisif de Cartier-Bresson”, escribe el crítico Jan Baetens en el catálogo de la exposición. “La disposición en secuencias y el paso a la ficción, características propias de la fotografía contemporánea, le deben mucho al nuevo impulso de la fotonovela tras la pelícu­la de Marker”.


Página de la revista 'Satanux' (1966), de Josselin Rocher.

La Internacional Situacionista también se apoderó de la fotonovela para denunciar que la cultura popular podía ser un instrumento de alienación. Tentáculo de la sociedad del espectáculo sobre la que teorizó Guy Debord, el situacionismo consideró que formateaba la subjetividad de quien la leía. Inspirándose en los preceptos del dadaísmo y el surrealismo, utilizó el llamado détournement para distorsionar el significado de sus imágenes, agregando nuevos textos superpuestos las convertían en instrumentos políticos. La muestra recoge un puñado de folletos clandestinos, distribuidos en la huelga minera en Asturias en 1964, un ejemplo de la exigua presencia española en esta exposición.

Otro sería Fin (1978), obra mural de Eugènia Balcells cedida por el Reina Sofía, que reúne un centenar de imágenes finales de fotonovelas compradas en el barcelonés Mercat de Sant Antoni. En la yuxtaposición que realiza Balcells, crítica velada pero punzante al orden social y sentimental, se destapa el dogma semioculto en cada viñeta. A la artista, que no era lectora de fotonovelas, le sorprendió que ninguna de sus protagonistas terminara viviendo sola.



Portada de 'Nous Deux'.

En un apartado menos mordaz, cabe señalar el trabajo de Duane Michals, que actualiza el legado de la fotonovela en sus elípticos relatos fotográficos acompañados de texto, o el de Jacques Monory, adalid de la figuración narrativa a la francesa, que amplía viñetas en sus cuadros como Warhol lo hacía con las imágenes de prensa. Por su parte, Marie-Françoise Plissart desarrolló una fotonovela experimental bajo el paraguas de Les Éditions de Minuit, cuna del nouveau roman, igual que Sophie Calle fundamentaría su práctica en la secuencialidad y la alianza entre texto e imagen. En España, Carles Congost y Julia Montilla también se han adueñado de sus métodos. Su última reencarnación ha sido periodística, como demuestra L’illusion nationale, exitosa crónica de auge del Frente Nacional en Francia. “Vivimos en una época con una presencia total de la imagen, pero en la que una fotografía sola sigue generando frustración. Como ha sucedido desde la Edad Media, hoy seguimos queriendo verla asociada al texto”, señala Calafat. El mejor ejemplo serían esos interminables relatos compuestos por imágenes secuenciadas por la propia vida que proponen las redes sociales. En ellos no falta el texto, aunque tenga que ir precedido, como dicta la costumbre en nuestro siglo, de una vulgar almohadilla.

‘Roman-Photo’. Mucem. Marsella. Hasta el 23 de abril.