martes, 24 de enero de 2017

lunes, 23 de enero de 2017

Mark Ryden Retorno al país de las maravillas


Ha retratado a Michael Jackson, Leonardo DiCaprio es su coleccionista número uno y Lady Gaga le roba las ideas.
El padre del surrealismo pop inaugura en el Centro de Arte Contemporáneo de Málaga su primera retrospectiva europea.

POR BORJA BAS / FOTOGRAFÍA DE LUPE DE LA VALLINA






 Esta porcelana hecha carne y el lienzo de Dangerous, de Michael Jackson, se exhiben en la muestra que acoge el CAC de Málaga hasta el 5 de marzo.




HAY DOS personas por las que Mark Ryden (Medford, Oregón, 1963) prefiere que no le pregunten: Michael Jackson y Lady Gaga. El primero propulsó su carrera al encargarle la portada del disco Dangerous (y le hizo firmar una cláusula de confidencialidad); la segunda copió la idea del vestido de chuletones de un cuadro suyo (sin citar la autoría de Ryden). Sin pretenderlo, este singular artista salido del underground ha visto su nombre unido al de innumerables celebridades.

Leonardo DiCaprio, al que ha retratado, es uno de sus más ávidos coleccionistas. Katy Perry y Christina Ricci han protagonizado sus lienzos. Por sus inauguraciones desfilan actores y estrellas del rock. Incluso aquí. Alaska y Mario Vaquerizo, fervientes fans del arte big eye (retratos de infantes con enormes ojos tristes), realizaron una visita exprés al Centro de Arte Contemporáneo de Málaga (CAC) para almorzar con su ídolo antes de la inauguración oficial de La cámara de las maravillas, su primera gran retrospectiva europea.



Abraham Lincoln es una aparición recurrente en el universo entre inocente e inquietante del artista. 

El propio Ryden, con su cultivada estampa victoriana, se ha convertido en icono artístico. Recibe el comentario con cierto pudor. "Solo soy un tío obsesionado con pintar desde pequeño, jamás me planteé formar parte del sistema del arte ni despertar tal interés entre los famosos". Gracias a la devoción de su legión de admiradores, hoy algunos ryden se cotizan en más de dos millones de euros. Está considerado el padre del surrealismo pop, una corriente que bebe de inspiraciones tan alejadas de la alta cultura como el cómic, el punk, los tatuajes, los juguetes o los hot rods (coches antiguos tuneados, a los que dedicó su vida profesional precisamente el padre de Ryden.

Intentar acotar en unas pocas líneas todos los referentes que integra en su obra resulta complicado. Ryden traslada a las fronteras de un mundo onírico plagado de lecturas sobre la inocencia, la ecología, la carne o la muerte. Incluso deja espacio para la fe o la política, con la aparición recurrente de Jesucristo (perdido en un cuarto de niños o pedaleando sangrante sobre una bicicleta) y Abraham Lincoln (regentando una carnicería o conduciendo un tren de juguete). Él prefiere dejar las metáforas al espectador. "¿Para qué poner palabras a lo que alguien puede experimentar ante una pintura?".
Ryden y su mujer, la también artista Marión Peck (presente en la entrevista), acaban de abandonar Los Ángeles para instalarse en Portland. "Para el arte son mejores los días lluviosos: enciendes un fuego, haces un té y te pones a pintar", sonríen. Estuvieron tres meses empacando las antigüedades y cachivaches que pueblan su gabinete de curiosidades y muestran orgullosos en un vídeo en su iPhone los dos camiones gigantes que contrataron para la mudanza.

En este tiempo no solo ha cambiado su paisaje cotidiano, sino el de todo su país. Casi no hace falta ni preguntar por Donald Trump. "No conozco a una sola persona que lo aprecie. Hablamos del 11-S como el peor día de la historia de EE UU, pero para mí es aún peor el pasado 11 de noviembre, cuando desperté y Trump era presidente. Es una pesadilla para todo el planeta. Ese discurso suyo de 'Hagamos América grande otra vez'... ¿Adonde quiere volver?, ¿a cuando las mujeres no podían votar, a la segregación...? Su retórica es peligrosa. Como artista, te preguntas qué cartas tomar, si incorporar su personaje a tus obras o no. He pensado mucho en esto y aún no sé cómo canalizarlo; lo que si sé es que frente a un mundo de horrores es esencial ofrecer una ventana al asombro y a la imaginación".


Alaska y Mario Vaquerizo flanquean la escultura Wood Meat Dress.


 Queen Bee explora otra de sus obsesiones: las abejas.

 Aurora, un lienzo de tres metros de alto, evoca su pasión por El Bosco.

Por eso, explica, está fascinado con su próximo proyecto: los decorados y vestuario para la obra Whipped Cream, de Richard Strauss, que el American Ballet Theatre estrenará en Nueva York en mayo. "Strauss concibió una obra de diversión y celebración, y fue un fracaso. Se topó con el rechazo porque, tras la I Guerra Mundial, eran tiempos oscuros en Europa. Desde los años treinta hasta hoy parece prohibido abordar el arte desde el sentimentalismo, la nostalgia y el kitsch. Sin embargo, estamos de acuerdo en que todo el mundo siente una atracción inmediata hacia lo bello, es algo que no precisa de ninguna intelectualización. Resulta irónico que durante siglos el arte persiguiera la belleza y hoy haya tanto empeño en desdeñarla. Lo noto al asistir a ferias contemporáneas; pienso: ¿Qué demonios hago yo aquí?'. No lo puedo evitar, a pesar del éxito sigo sintiéndome un outsider del arte". ¿Y cuál siente que es su papel, entonces? "Es algo sobre lo que reflexiono a menudo: puede que mi misión sea sencillamente dar a la gente un espacio donde encontrar la belleza, el silencio y la tranquilidad; abstraerse de este mundo tan acelerado y pararse a contemplar durante unos minutos".  —EPS

Ryden reinventa la era victoriana en obras como The Parlor, que abre la visita al CAC de Málaga. 


El Pais Semanal Nº 2.104 / Domingo 22 de enero 2017


domingo, 22 de enero de 2017

Tebeorama Una edad de oro de zombis, clásicos, superhéroes y vanguardistas

 POR ALVARO PONS

Si hay algo que no puede ponerse en duda sobre la situación actual del cómic en España es que los lectores vivimos una época dorada. En los últimos años el aumento del número de novedades ha sido espectacular, pero no debería sorprender, habida cuenta de la capacidad de la industria editorial española para expandirse sin freno. Era lógico que contagiase a un sector como el del cómic, que se aleja de su tradicional endogamia estructural para abrazar una apertura tan reivindicada como insospechada en su extensión y aceptación social. Sin embargo, hay un hecho diferencial que no se debe dejar de lado: ese aumento se ha acompañado de una diversidad inaudita y una calidad media tan elevada que rompe cualquier intento de manida generalización. La estadística es dinamitada por la fortísima emergencia de una generación de jóvenes autores y autoras que se han lanzado al cómic sin deudas con el pasado, con un espíritu transgresor de cualquier norma que está protagonizando una nueva vanguardia, fresca y desvergonzada.

1. Viñeta de Raúl Fernández Calleja en Contra Raúl.  
 2 Cubierta de La imbatible chica ardilla, de RyanNorth, Erica Henderson y Rico Renzi.
3. Viñeta de Cristina Daura recogida en la antología Hoodoo Voodoo.
4. Cubierta de La visión, de Tom King, Gabriel Hernández Walta y Jodie Bellaire.



Quizás el mejor ejemplo de esta nueva generación se encuentre en la antología Hoodoo Voodoo (Fosfatina), donde se recorren las sugestivas propuestas de Ana Galvañ, Julia Huete, José Jajaja, Begoña García-Alén y Roberto Massó, por citar solo algunos de la extensa lista de contribuyentes. Historias cortas que exploran nuevos espacios de la narración gráfica, desde la abstracción a la poesía visual, desde la reivindicación del underground al trazo más elegante. La editorial se define por una filosofía que abiertamente transita por el borde de la navaja, obligándose a salir de la zona de confort y establecer nuevos caminos. Una ideología cimentada en proyectos como Fosfatina 2000, una colección de obras cortas con el nexo común de la experimentación, o Teen Wolf, reescritura a cargo de jóvenes autoras del ya clásico juvenil protagonizado por Michael J. Fox. Una avalancha de insurgencia que conecta, sin duda, a ese otro gran momento del vanguardismo en el noveno arte que fue la aparición en los ochenta de la revista Madriz, dirigida por Felipe Hernández Cava, donde Raúl se erigía como un renovador incesante del lenguaje de la historieta y ahora ve recopilada su obra en el integral Contra Raúl (Ponent Mon).

5. Cubierta de Historias de Taberna Galáctica, de Josep María Beá.
6. Cubierta de Ayako, de Osamu Tezuka.

Y no deja de ser una curiosa paradoja que esa edición madrizleña evidencie otra de las características que vive el cómic actual: la recuperación de los clásicos de la historieta gracias a la popularización del formato "integral" —una compilación en un único volumen de varios álbumes tradicionales franceses—, que ha permitido reencontrar con facilidad clásicos de toda la historia del cómic, desde la obra maestra del wéstern que es El teniente Blueberry, de Charlier y Giraud (Norma Editorial), a la corrosiva revisión de la ciencia-ficción en clave de teatro del absurdo que firmó Josep Marta Beá en Historias de taberna galáctica (Trilita). Esa diversidad de la que antes hablaba favorece la convivencia en las librerías de propuestas renovadoras con otras más tradicionales, pero es indudable que esa situación está provocando un fenómeno de osmosis palpable entre la producción más industrial y la más innovadora. No es un fenómeno nuevo, se vivió en los noventa con el trasvase de autores de la nouvelle BD francesa al cómic más mainstream, renovándolo profundamente en forma y fondo, pero ahora se está produciendo sin remisión en la hermética industria de los superhéroes americana.

Aunque sea desde series menores, cuyos cambios no pueden afectar a la todopoderosa máquina cinematográfica de generar dólares, pero el género por antonomasia del cómic americano está viviendo una "invasión" imparable de la influencia indie, aportando renovación y aire fresco. Mucha de la culpa, cierto es, la tuvo un español, David Aja, que junto a Matt Fraction abordó a un secundario como Hawkeye (Panini Comics) desde una casi tabla rasa en la que cabía desde la huida de la épica hacia la cotidianeidad hasta la incorporación de las experimentaciones formales de Chris Ware. Ese desvío del canon establecido pronto se convirtió en una brecha por la que se han colado propuestas tan interesantes como La imbatible chica ardilla, de Ryan North, Erica Henderson y Rico Renzi (Panini Cómics), que transforma a un personaje aparentemente anodino en una reflexión sobre los límites del género enfrentándose a todas sus inconsistencias; o la sorprendente La visión, de Tom King, Gabriel Hernández Walta y Jordie Bellaire (Panini Cómics), donde el famoso androide de Los vengadores aspira a la normalidad familiar abriendo un debate sobre los límites de lo humano y sus apariencias.

La riqueza de la oferta al lector debe incluir, necesariamente, al manga, ese cómic japonés que es visto por el lector más talludito como un tebeo que se, lee al revés y causa cierto rechazo, mientras es abrazado por los lectores más jóvenes. Si se salva el absurdo prejuicio, encontramos una situación casi clónica de la descrita antes, que va desde la edición de clásicos como Osamu Tezuka (con obras tan indispensables como Áyako, editada por Planeta Cómic, o Dororo, por Reservoir Books) en tranquila convivencia con una inmensa lista de novedades que aportan novedad y sorpresa hasta en géneros tan trillados ahora como el zombi, con la sugerente serie I am a hero, de Kengo Hanazawa (Norma Editorial).

Nos vemos el mes que viene.


El Pais Babelia sabado 21.01.17


Efemérides Agostís por Forges


Viñeta de Forges publicada en El Pais, sábado 22 de agosto de 2015.

Imprescindible Forges.

sábado, 21 de enero de 2017

Descubre el nuevo viaje de Astérix y Obélix

Adelantamos la lámina que presenta el 37º álbum de los héroes galos, creado por Jean-Yves Ferri y Didier Conrad

EL PAÍS

20 ENE 2017

Lámina inédita que presenta el nuevo álbum de Astérix y Obélix.


Una nueva aventura de esa aldea gala que se resiste a la conquista romana, embate a embate, verá la luz el día 19 de octubre de 2017. Astérix y Obélix revivirán en un álbum, el número 37, que llevará la firma de Jean-Yves Ferri como guionista y Didier Conrad como dibujante y del que adelantamos una lámina inédita que presenta el tebeo. Este año, en abril, uno de los creadores de los célebres personajes, Albert Uderzo, cumplirá 90 años y, en noviembre hará 40 de que René Goscinny, el otro padre, falleció. Son por tanto fechas importantes para una saga que ha vendido más de 370 millones de álbumes en 110 lenguas y dialectos, cifras que la convierten en la más exitosa jamás editada en francés.

El 36º volumen de las aventuras de Astérix y Obélix, el último hasta hoy, se publicó en octubre de 2015 con el título El papiro de César y, como en otras ocasiones, tuvo guiños a la actualidad. En este caso fue la inclusión de un personaje, Doblepolémix, inspirado en Julian Assange, y un equivalente carpetovetónico de las redes sociales en tiempos del Imperio Romano. El argumento se basa libremente en los siete volúmenes que conforman los Comentarios a la guerra de las Galias, de Julio César, que relatan las batallas durante los nueve años que pasó combatiendo a los ejércitos que se oponían a la dominación romana del actual territorio francés.

Del nuevo libro sabemos que volverá a obligar a embarcarse rumbo a horizontes lejanos al astuto Astérix y al forzudo Obélix para, fuera de sus fronteras, visitar monumentos históricos, descubrir la gastronomía local y encontrarse con autóctonos célebres. Tal como acostumbran, intercalarán pues una historia que tiene lugar en territorio francés con un relato de viajes.

Como conmemoración de las efemérides durante el primer semestre del año se publicará también en Francia una nueva edición del álbum Astérix en Bélgica (1979), el último realizado por los dos creadores del personaje y un hito para coleccionistas.

El Pais


viernes, 20 de enero de 2017

Novedades editoriales: mujeres dibujadas en presente

'Frida Kahlo. Una biografía' y 'A solas' son dos libros ilustrados centrados en mujeres y que merecen la atención tanto por su calidad como por su temática


JORGE MORLA

Madrid 20 ENE 2017

La tinta negra trae a la sección de novedades editoriales dos libros ilustrados centrados en mujeres y que merecen la atención tanto por su calidad como por su temática (también, claro, por las fechas que a todos se nos vienen encima).



Portada del libro 'Frida Kahlo. Una biografía'.

El primero es Frida Kahlo. Una biografía (Lumen), primer álbum ilustrado de la onubense María Hesse. Álbum de recuerdos, galerías de amantes, e incluso recetas de cocina se mezclan en el libro que plasma la existencia de una mujer que, más que con pintura, pintó con sangre y vida y luz, y se reivindicó como ser propio en un mundo que la empujaba a ser la sombra del gigante Diego Rivera.

La aparición del surrealismo como epifanía, el trato con el partido comunista y con Trotski, el México de su infancia y la geografía de su pintura… todo se mezcla en una biografía marcada por el dolor. El físico y el mental, una cadena que arrastró siempre y que le llevó a decir que el dolor “no es parte de la vida. Puede convertirse en la vida misma”. Y sin embargo, firmó sus últimos cuadros con la frase “Viva la vida”.

El segundo, un yo femenino pero etéreo, mayestático, de Idalia Candelas (Planeta, ahora en tapa blanda), quien con sus dibujos reivindica la opción de la soltería femenina. Candelas, nacida en México y de vocación tardía, comenzó hace solo dos años a pintar, tras cerrar su empresa de diseño gráfico y tras una profunda reflexión interna.



Ilustración del libro 'A solas', de Idalia Candelas.

Ilustraciones que ganan su fuerza en el silencio de la viñeta; un juego de miradas que se establece con el lector, a quien hace cómplice de escenas cotidianas, formadas por espacios vacíos, cafés al lado de la cama, cigarrillos fumados junto a la terraza y objetos del imaginario común en femenino. Ilustraciones y reflexiones de quien vive sola y feliz.

La vida de dos mujeres mexicanas (Kahlo y Candelas) unidas por la pasión ilustradora, una biografiada y la otra en presente, viviendo plenamente su vocación. Dos debuts literarios por todo lo alto, los de Hesse y la propia Candelas, que anuncian dos carreras a las que seguirles la pista. Dos vidas unidas por una pasión y, ahora, por las viñetas del tiempo.


El Pais

Tank Girl en El sabor del Paraíso














Publicado en la revista El Víbora Especial Violencia, Ediciones La Cupula, Barcelona año 1995


Una cicatriz en la espalda

JAVIER FERNÁNDEZ

18 Enero, 2017



'Kei, crónica de una juventud'. Kazuo Koike y Goseki Kojima.ECC. 360 páginas. 13,95 euros.

El octavo volumen de Kei, crónica de una juventud, manga histórico de los maestros Kazuo Koike y Goseki Kojima (El lobo solitario y su cachorro, Hanzô, el camino del asesino y El hombre sediento, entre otras series inolvidables), contiene los episodios décimo cuarto a vigésimo de la secuencia titulada Acumulando pasos, esto es, los capítulos 49 a 55 de esta obra inédita en castellano que será reunida por ECC en diez tomos. Se trata de la emocionante historia de un joven rônin que lleva en su espalda la cicatriz de una herida de espada (que lo señala como cobarde) y busca incansablemente a su amada en el Japón del final del periodo Edo. Francamente, tratándose de un trabajo de Koike y Kojima, el argumento es casi lo de menos, pues el trabajo de ambos es siempre fascinante y merece figurar entre las obras maestras del manga y del cómic en general.


Malaga Hoy


Zidrou, narrador

La biblioteca pública Infanta Elena de Sevilla acoge una exposición que visitará otras ciudades sobre el guionista belga afincado en Ronda.

Dibujo de Jordi Lafebre.

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Enero, 2017

El pasado 17 de diciembre se inauguró en la biblioteca pública Infanta Elena de Sevilla la exposición Zidrou. Déjame que te cuente once historias de amor, vida y esperanza. La muestra recoge ejemplos de los 11 títulos que el guionista belga afincado en Ronda ha realizado con diversos dibujantes españoles (Lydie, los dos tomos de La Mondaine y Los buenos veranos 1: ¡Rumbo al sur!, con Jordi Lafebre; ¿Quién le zurcía los calcetines al rey de Prusia mientras estaba en la guerra?, con Roger; El Folies Bergère y Bufón, con Francis Porcel; La piel del oso y Los 3 frutos, con Oriol; El paseo de los sueños, con Mai Egurza; El cliente, con Man; y La anciana que nunca jugó al tenis y otros relatos que sientan bien, tomo colectivo que incluye páginas de Homs), todos publicados por Norma Editorial, y ha sido posible gracias a la colaboración entre el Institut français de Sevilla, Norma Editorial y el Centro Andaluz de las Letras. Se trata además de una exposición itinerante: cerrará en Sevilla el próximo 14 de febrero e irá viajando por las ocho bibliotecas públicas provinciales de Andalucía, de modo que, tarde o temprano, la tendremos cerca de casa.

Sabiendo de la exposición, he tenido ocasión de asomarme al fin a la obra de Zidrou (tarea que tenía pendiente desde hace años) y me he leído de una sentada cuatro de los álbumes antes citados: Lydie (2010), La piel del oso (2012), El Folies Bergère (2012) y ¿Quién le zurcía los calcetines al rey de Prusia mientras estaba en la guerra? (2013). Digo de una sentada porque me puse a ojear el primero y no pude parar hasta haberlos leído los cuatro. Están todos interpretados en un estilo gráfico muy diferenciado (el trabajo de Lafebre, Oriol, Porcel y Roger, respectivamente, es magnífico y bien merecería un artículo aparte cada uno de ellos), pero los cose la poética personalísima de Zidrou, al que las historias le brotan con una naturalidad pasmosa. En estos cuatro álbumes, el escritor se maneja con solvencia en toda clase de situaciones: la intimidad familiar, la crudeza de la guerra, el amor adolescente, el amor maduro, las obsesiones psicológicas, el género negro… Y en el conjunto subyace un sincero apego por las relaciones humanas, por la amistad y el cariño mutuo, incluso en las más terribles circunstancias.

Zidrou nació en Anderlecht en 1962, comenzó su carrera a comienzos de la década de 1990 en la revista Spirou y su incontinencia narrativa se concreta en una bibliografía (insultantemente) extensa, cuyo éxito más reconocido es la serie humorística L'Élève Ducobu (comenzada en 1992), que se ramifica en novelas y películas. Dice Abel Ippólito en el texto que acompaña a la exposición: "Zidrou es uno de los guionistas más atractivos y sensibles del actual panorama del cómic. Sus historias nos describen a héroes anónimos que buscan su rincón en el mundo para alcanzar la felicidad (…), nos recuerdan nuestra condición humana y nos animan a convertirnos, al menos por un rato, en los héroes de nuestras propias vidas". Los animo a que se asomen a su universo. Quedarán atrapados.

Malaga Hoy

jueves, 19 de enero de 2017

¡A pitufar!

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Enero, 2017


'Los Pitufos'. Peyo. Norma Editorial. 320 páginas. 32 euros.

¿Quién no conoce a los Pitufos? Estos duendecillos azules, de pantalón y gorro blanco, que viven alegremente en el bosque junto al impagable Papá Pitufo (el único que luce indumentaria roja) son todo un icono de la cultura popular y unos de los personajes más entrañables de la historia del cómic. La genial creación de Peyo (Schaerbeek, Bélgica, 1928-Bruselas, 1992) vio la luz en la ya famosísima historieta La flauta de los Pitufos, duodécima aventura de otro par de ilustres personajes del dibujante, Johan y Pirluit, allá por 1958, serializada, como señala Antoni Guiral en su introducción, en los números 1047 a 1086 de la legendaria revista Spirou. En palabras de Guiral: "los duendes azules volverían en varias ocasiones a la serie de Johan y Pirluit, pero en 1959 se independizarían. (…) Así, entre 1959 y 1962 se publicaron seis entregas de Los Pitufos, que posteriormente serían reescritas y dibujadas por Peyo para su adaptación al formato de álbum. Estas primeras historias fueron escritas por Delporte, quien también participó como guionista en las siguientes cuatro aventuras". Guiral nos recuerda que "la traducción al español de los Pitufos [Les Schtroumpfs en el original] procede de Miguel Agustí, redactor jefe de la revista Strong (una edición española de Spirou, 1969-1971), donde la serie fue publicada por primera vez en castellano".

El Integral 1 publicado por Norma Editorial reúne en un solo volumen los primeros pasos de Los Pitufos, para gozo de los lectores. Van aquí recopiladas un puñado de historietas clásicas, todas agraciadas por el magistral estilo de Peyo: Los Pitufos negros, El Pitufo volador, El ladrón de Pitufos, El rey Pitufo, Pitufonía en Do, La Pitufina, Los Pitufos tienen hambre, Los Pitufos y el huevo, El Pitufo número 100 y El falso Pitufo, más, claro está, la seminal La flauta de los Pitufos. En total, son casi 320 páginas de sana diversión, publicadas a gran formato y estupendas traducción y rotulación. Un auténtico regalo para cualquier aficionado al cómic.


Malaga Hoy

¿De dónde llegáis a mí? Del país de Pitufín

Los Pitufos debutaron en España en 1969 en la revista 'Strong' y alcanzaron la popularidad en 1977. Sus cómics se tildaron como producto infantil obviando el mensaje adulto de algunos.


La célebre aldea pitufa.

GERARDO MACÍAS
18 Enero, 2017

'El Rey Pitufo'. Guión: Yvan Delporte y Peyo. Dibujos: Peyo. Edición original: 'Le Schtroumpfissime', (Dupuis, 1965). Edición española: 'El Rey Pitufo' (Norma Editorial, 2013).


En 1977 debutó en TVE un rabino barbudo con unas marionetas cantando: ¿De dónde llegáis a mí? Del País de Pitufín. ¿Por qué sois de tono azul? Porque no hay viento del sur…

El holandés Pierre Kartner ni era rabino ni barbudo, sino que iba disfrazado y se hacía llamar Padre Abraham. Interpretaba canciones de Los Pitufos en español, alemán, francés y japonés. El Padre Abraham formó parte del marketing del largo de dibujos animados La flauta de los pitufos.

Les Schtroumpfs debutaron en España en 1969 en la revista Strong, donde se les bautizó como Los Pitufos, pero alcanzaron la popularidad en 1977, con el Padre Abraham y la película. A causa del Padre Abraham y del largo de animación, se tildó a Los Pitufos de producto infantil, obviando el mensaje adulto que se lanza en algunos cómics como El Rey Pitufo.

La revista Strong no tuvo problemas con la censura hasta que publicó esta historieta (Le Schtroumpfissime en el original belga) traducida como El Pitufísimo, que sonaba a Generalísimo. Los censores exigieron cambiar la portada, pero el nombre de Pitufísimo se conservó en sus páginas para el protagonista.

Debido a lo anterior, Editorial Bruguera durante la Transición lo bautizó Su Pitufísima, para todo el álbum. En 1979, Bruguera retituló por fin como El Pitufísimo. Planeta DeAgostini (2006) y Norma Editorial (2013) lo titularon El Rey Pitufo por influencia del doblaje al castellano neutro de la teleserie de animación de Hanna-Barbera (1981-1989).

Papá Pitufo es el líder pitufo. Era más acertada la traducción de Bruguera de Gran Pitufo, lo de Papá viene de la teleserie de animación. No es el padre de los pitufos, pero sí el más sabio y el más viejo. Se rigen por principios judeocristianos, pero a las órdenes de Papá Pitufo: es un dictador, benévolo, pero dictador.

Papá Pitufo deja la aldea para buscar ingredientes de sus fórmulas mágicas. Los pitufos deciden elegir sustituto. El Pitufo Filósofo -realmente Pitufo Gafitas, ay, la tele-, apela al derecho de sucesión. Otro, a la edad. Ambos se descartan. La primera reacción es liarse a palos, hasta que se propone el sufragio universal y un pitufo hace promesas de campaña que no va a cumplir.

El discurso final del futuro vencedor es una cháchara en la que, jugando con el idioma pitufo, no dice nada, pero obtiene la aclamación de las masas. El Pitufo Filósofo también se presenta a las elecciones pero nadie le vota. Intenta hacer trampa votando varias veces, pero lo pillan. Al ganador se le sube la victoria a la cabeza y se autoproclama Rey Pitufo. Inevitable comparación con Alemania: Hitler tomó el poder legalmente antes de imponer la dictadura.

Ante el descontento, surge el Pitufo Fortachón: el héroe del pueblo, representante de todos los pitufos para enfrentarse a la autoridad y restablecer la justicia. El Rey Pitufo le ofrece el puesto de Gran Capitán, lo que acepta de inmediato, y olvida sus reivindicaciones. El Pitufo Filósofo vuelve a su rol de pelota y ronda alrededor del rey como antes hacía con Papá Pitufo.

El detonante de la revolución es el encarcelamiento del Pitufo Bromista por gastar una de sus típicas bromas con regalo explosivo al rey. Ante esto, los pitufos se dirigen a palacio con propósitos antipitufísimos. Otro problema de traducción, porque esto no se entiende si en el cómic no sale ningún pitufísimo.

Un grupo de pitufos conspiradores se reúne, y entre ellos está el Pitufo Filósofo, que se arrima al sol que más calienta. Los conspiradores liberan al Pitufo Bromista y huyen al bosque, aunque el Pitufo Filósofo es capturado.

Los pitufos comienzan unirse a los rebeldes, y el Rey Pitufo construye una muralla. La excusa, proteger a la población; la causa, impedir las deserciones. Este álbum se publicó originalmente en 1965: tres años antes se construyó el Muro de Berlín.

Regresa Papá Pitufo y con una bronca, todos se arrepienten. El Pitufo Filósofo, como la cárcel ha sido destruida, consigue escapar, cantando la Pitufesa, es decir, la Marsellesa: el símbolo de la libertad y de la lucha contra el fascismo, cantado por quien ha estado cambiando de bando durante toda la historia.

El atuendo del Rey Pitufo, que se había puesto capa roja, gorro y leotardos dorados, y corona, termina vistiendo a un espantapájaros.


Malaga Hoy



miércoles, 18 de enero de 2017

‘Thriller’ de sangre y viñetas en el Museo del Prado

'El perdón y la furia', de Keko y Altarriba sobre la figura de Ribera, es el segundo álbum de cómic editado por el museo

BORJA HERMOSO

Madrid 18 ENE 2017





Viñeta del cómic sobre el artista José de Ribera, editado por el Museo del Prado. MUSEO DEL PRADO

Ahora que hasta los jerarcas de los primeros museos del mundo editan cómics con satisfacción y hasta orgullo, es de suponer que a quienes durante tanto tiempo —y aún hoy— se burlaron del arte secuencial de la historieta y le negaron cualquier rango de creación seria, les deben de estar doliendo las tripas. Que si los tebeos no eran arte. Que si no podían salir en las páginas de Cultura de los diarios como salen el arte, la literatura, el ensayo, el cine, la música o el teatro. Que si cómo se puede comparar a Hergé y Winsor McCay con Zygmunt Bauman y John Berger.


Por si hacían falta más ejemplos de la potencia narrativa y estética de los cómics para callar a tanto profesional de la alta cultura y de la ceja alta, la edición por parte del Museo del Prado de El perdón y la furia, espléndido álbum de 60 páginas a cargo de Keko y Antonio Altarriba en torno a José de Ribera, viene, una vez más, a hacer justicia poética con el género de la historieta. Se trata de un thriller en blanco y negro (y rojo sangre…) en el que un atormentado profesor de la Universidad de Salamanca, Osvaldo González Sanmartín, investiga el misterio de la desaparición del Sísifo y el Tántalo pintados por Ribera.

El reto es de altura tanto en lo narrativo como en lo técnico, incluyendo la incrustación de las pinturas reales de Ribera en las viñetas del álbum. “Este encargo me dio mucho miedo, y Antonio y yo hemos discutido mucho, mucho. Pero en tiempos de corrección política como los que vivimos, tratar a alguien tan poco correcto como José de Ribera es una suerte”, explica el dibujante madrileño.


Portada del cómic.

Es la segunda vez que los responsables del museo encargan un cómic relacionado con un artista o una exposición. El primer encargo se lo hicieron a Max, que compendió en el extraordinario El tríptico de los encantados (una pantomima bosquiana) sus visiones de El Bosco. “Nos gustaría que El Prado fuera la casa del cómic”. Esa frase, pronunciada por Miguel Falomir, director adjunto de Conservación e Investigación del museo, retumbará felizmente insólita para los amantes del cómic. Pero resulta que tanto Falomir –uno de los candidatos a suceder a Miguel Zugaza en la dirección del Prado- como el propio Zugaza, como en general la cúpula directiva de la pinacoteca, se dieron cuenta hace ya algún tiempo de una cosa: que el ensamblaje de viñetas y textos, bien pensado, escogido y producido, podía revelarse como un eficaz vehículo de transmisión de contenidos.

“La obligación de un museo que trabaja con artistas muertos hace mucho tiempo es proponer al público nuevas aproximaciones a sus obras”, explica Miguel Falomir, consciente de que la suma El Prado + los comics puede penetrar en públicos tradicionalmente poco relacionados con la vida del museo. Y consciente también, y así lo ha reconocido todo un director adjunto del Prado, y esto queda para la historia, de que “los comics tienen el mismo rango que la pintura, la arquitectura o la escultura”.

El punto de partida del encargo realizado por los directivos del Prado a Keko (Madrid, 1963) y Antonio Altarriba (Zaragoza, 1952) para llevar al cómic las carnes, las texturas, el desgarro y el misticismo de El Españoleto se remonta a 2014. En aquel año coincidieron dos noticias: la celebración en El Prado de la exposición Las Furias. De Tiziano a Ribera, comisariada por el propio Miguel Falomir, y la publicación en Norma Editorial del álbum de cómic Yo, asesino, con guion de Altarriba y dibujos de Keko. “En aquel momento vimos claro que algo teníamos que hacer con estos dos señores, y acabamos haciéndolo”, explica José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas del Prado. Jesús Moreno, antiguo propietario de la editorial de comics SinSentido y responsable de algunas de las más brillantes puestas en escena de las exposiciones del Prado, fue el intermediario perfecto entre el mundo de la historieta y los responsables del museo.

“No quiero parecer arrogante pero yo sabía que esto iba a pasar: que el cómic iba a entrar en el museo… lo que no sabía es que lo iba a ver y mucho menos que iba a ser en este espacio mágico”, explica Antonio Altarriba en alusión a la Rotonda Alta de Goya, donde se ha presentado El perdón y la furia, y el lugar de la pinacoteca en el que viven en sus enormes lienzos Tizio e Ixión, dos de las Furias de Ribera. Altarriba, catedrático de Literatura Francesa en la Universidad del País Vasco y autor junto a Kim del celebradísimo álbum El arte de volar, lo tiene claro: “Un cuadro tiene también alma de viñeta, y viceversa”, explica, y se muestra feliz de que “por fin las jerarquías estancas entre arte con mayúsculas y arte menor se han difuminado”.



El Pais