domingo, 15 de enero de 2017

Tintín: Nuestro hombre en la Luna



POR JORDI JOSÉ / MANUEL MORENO

"¡YA ESTÁ!... Acabo de dar algunos pasos... ¡Por primera vez en la historia de la humanidad, un ser humano acaba de hollar la Luna!...". Como todo el mundo sabe, no fueron los astronautas Neil Armstrong ni Edwin Aldrin los primeros humanos que pusieron pie en la superficie de nuestro satélite natural: la Luna, un 20 de julio de l969.

15 años antes, el intrépido reportero Tintín había estado ya allí por obra y gracia del dibujante belga Hergé. Una aventura descrita con todo detalle en los álbumes Objetivo: la Luna (1953) y Aterrizaje en la Luna (1954). Si indagamos un poco más, descubriremos que antes de Tintín también estuvieron en la Luna exploradores y campeones de la ficción de la talla de Cyrano de Bergerac y el barón de Munchausen (Ciberp@ís, 15-3-2001). ¿A qué viene, entonces, ese empeño, mostrado por algunos, en negar la presencia del hombre en la Luna, siendo como se ve uno de los lugares más visitados de nuestro entorno?

Volvamos al simpar Tintín. Aunque Hergé cuidaba mucho la veracidad y precisión científica de sus historias, en esta aventura se deslizaron algunos errores como se ha encargado de señalar el astrónomo francés Robert Mochkovitch. Justo después de pisar la Luna y mientras descargan el material del cohete, una pesada caja se precipita sobre el profesor Tornasol.

Es en estos lances donde uno se curte como superhéroe. Sin pensárselo dos veces, Tintín propina un empujón al profesor, que cae al suelo mientras la caja se estrella en la posición que instantes antes ocupaba. Por los pelos. Sin embargo, nuestro héroe podía haberse tomado su tiempo de haber recordado que, en la Luna, debido a su menor gravedad (1/6 de la terrestre), el tiempo que emplea un objeto en llegar hasta el suelo, igual a la raíz cuadrada del cociente entre el doble de la altura desde donde cae y la gravedad, es seis veces mayor que en la Tierra.

La caja que se desploma desde la parte superior del cohete a unos 25 metros de altura tardaría 5,5 segundos en llegar al suelo en lugar de los 2,3 que necesitaría en la Tierra. Poco más de tres segundos de diferencia. Suficiente como para poner a salvo al profesor en una acción más pausada e indudablemente, menos arriesgada.

En otra viñeta, Tintín y el capitán Hadock pasean tranquilamente por un paisaje desértico. De repente, notan una especie de temblor de tierra ("de luna", corrige Tintín). Al darse la vuelta comprueban asombrados un cráter de varios metros de diámetro producido por el impacto de un meteorito que ha caído justo en el mismo sitio por donde acababan de pasar instantes antes. ¿Suerte? Más bien todo lo contrario.

Los fragmentos producidos en el choque, lanzados en todas direcciones a velocidades típicas de 1 kilómetro por segundo (más rápidos que una bala de fusil), son temibles proyectiles. A no ser que los trajes espaciales ideados por Hergé (estética Michelín, aunque no demasiado diferentes a los que emplearían los astronautas de las misiones Apolo) sean muy resistentes, el paseo lunar de nuestros amigos debería haber finalizado aquí, incluida la carrera de Tintín como reportero.

Precisamente, la constante erosión a la que se ve sometida la superficie lunar debida al continuo bombardeo de meteoritos, de mucho menor tamaño que el citado, es la causa de que las montañas selenitas sean más redondeadas y menos escarpadas de lo que el anguloso relieve dibujado por Hergé sugiere. Acierta plenamente, en cambio, al imaginar un cielo bien negro, en razón de la ausencia de atmósfera.

Finalmente, la imagen de la Tierra que contemplan nuestros aventureros desde la Luna no es exacta. La Tierra, con un radio cuatro veces mayor, se ve cuatro veces más grande a como se nos aparece la Luna desde la Tierra (¡Bravo Hadock!), pero en todas las viñetas se muestra limpia de nubes, cuando, habitualmente, está cubierta en parte. Además, debe presentar, como la Luna, fases.








Portada de la llegada de Tintín a la Luna.

Sin embargo, se muestra siempre plena, mientras Luna está en cuarto creciente como indican las imágenes de aproximación de la nave. Desde la zona central de la cara visible, el cráter Hiparco donde aluniza la nave, debería verse media Tierra y situada mucho más alta sobre el horizonte, cerca del cénit del lugar. ¿Cuánto tiempo permanecieron Tintín y sus acompañantes en la Luna? A pesar de que Hergé no lo indica claramente, basta considerar que a su llegada la Luna estaba en cuarto menguante y cuando parten, está a punto de caer la noche lunar: "El sol ha desaparecido completamente; sólo algunas cumbres restan todavía iluminadas", señala Tintín. Por tanto, ha pasado un tiempo próximo a media lunación o día lunar, es decir, unos 14 días. Hasta la vista, Tintín.


Ciberp@is, El Pais, 19 diciembre 2002



sábado, 14 de enero de 2017

MUNDOS DISPARATADOS


 Jay P. Morgan es un entusiasta del humor estrafalario y las historietas. En vez de dibujarlas, dispara su cámara, sus imágenes rebosan por todas las costuras velocidad, movimiento, absurdo, cachondeo. Aparecen en el libro The slanted lens editado por General Publishing Group (2.701 Ocean Park Boulevard. Santa Monica, California: 90405).

http://www.slantedlens.com










El Pais de las Tentaciones (8 de enero de 1999)

miércoles, 11 de enero de 2017

A toda velocidad

JAVIER FERNÁNDEZ

11 Enero, 2017



'Flash de Geoff Johns: La Guerra de los villanos'. Geoff Johns y otros. ECC. 384 páginas. 34,50 euros.

Ecc sigue reeditando a toda pastilla algunos de los episodios más notables de la bibliografía de Flash, el velocista por excelencia del género de superhéroes. Lo hace en gruesos tomos recopilatorios como La guerra de los villanos, perteneciente a la larga temporada de Geoff Johns al frente del personaje. En palabras de Jorge García: "La etapa de Geoff Johns como guionista de Flash culminó en 2005 con un arco argumental de gran impacto donde anudaba los cabos sueltos que había ido dejando durante años en la serie. Este arco se titulaba La guerra de los villanos y era un compendio de sus virtudes como escritor de superhéroes y un resumen de las habilidades que lo han convertido en la piedra angular de DC en la actualidad. Como legado, 60 episodios memorables y la imposición de un tono sombrío a las aventuras de Wally West, en abierto contraste con el humor que reinó durante la etapa de William Messner-Loebs y con el clasicismo desenfadado de Mark Waid". El tomo en cuestión recopila los números 212 a 225 de The Flash, más el especial Flash 1/2 y el 214 de Wonder Woman (este con guion de Greg Rucka), dibujados por Howard Porter, Steve Cummings, Peter Snejbjerg, Justiniano y Drew Johnson.

Carrera por la humanidad, por su parte, recupera en formato similar al anterior la colaboración de dos guionistas tan celebrados como Grant Morrison y Mark Millar, que escribieron un puñado de aventuras de Wally West en los años 1997 y 1998. Entre ellas figura el crossover Trío de ases, cruce de caminos de Flash, Green Lantern y Green Arrow (todos jóvenes sucesores de los héroes clásicos), y secuencias tan movidas como Parada de emergencia, Carrera por la humanidad o El Flash oscuro, esta última ya con Millar en solitario. Son los números 130 a 141 de The Flash, a los que se suma el 96 de Green Lantern, el 130 de Green Arrow y una historieta corta (de nuevo sin Morrison) del especial The Flash 80-Page Giant. En el apartado gráfico destacan el esforzado Paul Ryan, que se ventila la mayoría del tomo, y Pop Mhan.

Malaga Hoy

El rey de Atlantis

Una antología reúne en ECC algunos de los mejores episodios de 'Aquaman', el grueso de ellos firmados por Peter David y por Will Pfeifer.

JAVIER FERNÁNDEZ

11 Enero, 2017



'Especial More Fun Comics (1971-2016): 75 años de Aquaman'. VV. AA. ECC. 264 páginas. 26 euros.

Creado por el escritor y editor Mort Weisinger y el dibujante Paul Norris, Aquaman apareció por primera vez en el lejano número 73 de More Fun Comics (noviembre de 1941), mítica cabecera donde también vieron la luz personajes tan señeros como el Espectro, Doctor Fate, Johnny Quick, Green Arrow o el mismísimo Superboy. Claro está que no fue este el primer superhéroe acuático (el muy conocido Namor llevaba más de dos años dando guerra cuando se presentó), ni tampoco sería el último (la lista es abultada), pero sí pasa por ser el más relevante dentro del universo DC, donde ha conocido temporadas mediocres y otras verdaderamente gloriosas.

Mi favorita, y la de buena parte de los seguidores más fieles del personaje, es la que dibujó la nunca suficientemente reconocida Ramona Fradon entre 1951 y 1961, una sucesión de cuentos de hadas submarinos cuyo último tercio (al menos) merece figurar entre las obras maestras del género. Por desgracia, ninguno de estos lindos episodios ha sido incluido en el Especial More Fun Comics (1971-2016): 75 años de Aquaman, así que tendrán que esperar a mejor ocasión para catarlos. Ya se sabe que en toda antología suenan más las ausencias que las presencias, y no pretendo hacer sangre, porque de lo que se trata aquí no es de poner faltas, sino de celebrar la larga trayectoria del personaje. Sí figuran en cambio, además de las ocho páginas del debut en More Fun Comics, una breve selección de los, para mí, dos artistas fundamentales del Aquaman posterior a Fradon. Me refiero, cómo no, a Nick Cardy y Jim Aparo, nombres propios de la DC de la Edad de Plata y la Edad de Bronce.

De Cardy, puede disfrutarse su primer trabajo con el superhéroe, publicado originalmente en el número 31 de la revista antológica Showcase, allá por 1961, y en el que se hace muy patente el estilo visual predominante en la serie por aquel entonces. El dibujante se sacudiría más tarde el corsé y acabaría desarrollando una estética personal y potentísima, de la que dan buena muestra los interiores y la impagable sucesión de cubiertas que realizó para la cabecera Aquaman, en donde tuvo ocasión de narrar uno de los momentos más tiernos de la biografía del personaje: su boda (otro episodio que hubiese quedado bonito en este tomo). Aparo tomó el testigo de Cardy en 1968, en el número 40 de Aquaman, y firmó con el guionista Steve Skeates un puñado de clásicos como el inolvidable arco argumental La búsqueda de Mera, y siguió dibujando al rey de Atlantis en la década de los 70, que es cuando firmó la célebre Muerte de un príncipe, junto a guionistas como Paul Levitz o David Michelinie. De ahí se extrae el capítulo incluido en la presente antología, el Adventure Comics 452.

Clásicos aparte, el grueso del volumen lo componen episodios escritos por Peter David, otro de los nombre propios ligados al personaje, en la década de 1990 (uno de la miniserie Aquaman: Time and Tide y dos de la serie regular), y por Will Pfeifer en la de 2000 (hasta cinco, los 15 a 20 del volumen 6, con dibujos de Patrick Gleason).


Malaga Hoy

Una nueva interpretación

JAVIER FERNÁNDEZ

11 Enero, 2017




'La cosa del pantano de Scott Snyder'. Scott Snyder y otros. ECC. 520 páginas. 40 euros.

Desde su creación en la década de 1970, la Cosa del Pantano ha disfrutado de valiosas etapas creativas, como la inicial de Len Wein y Bernie Wrightson, la muy influyente de Alan Moore o las de Mark Millar y Brian K. Vaughan. En esta selecta lista se incluyen los episodios escritos por Scott Snyder en el universo DC posterior a Flashpoint, mayormente dibujados por un espectacular Yanick Paquette. No en vano, esta nueva interpretación del monstruo del pantano, con su terrorífico conflicto entre el Verde, el Rojo y la Putrefacción (esto es, flora, fauna y muerte) se granjeó críticas inmejorables. La Cosa del Pantano de Scott Snyder recopila los números 0 a 18 del volumen 5 de Swamp Thing (2011-13), más el Annual 1 y los números 12 y 17 del Animal Man de Jeff Lemire, argumentalmente relacionados con el resto, y se incluye un puñado de bocetos inéditos.



Malaga Hoy

Venga a nosotros tu reino

En 'Kingdom Come' el sacerdote Norman McCay sufre una crisis de fe. Es una alegoría de lo que estaba sucediendo en las historias de superhéroes de mediados de los años 90.

GERARDO MACÍAS

11 Enero, 2017





'Kingdom Come'. Guión: Mark Waid. Dibujos: Alex Ross. Edición original: 'Kingdom Come' (DC Comics, 1996). Edición española: Kingdom Come (ECC Cómics, 2014).

En 1996, la editorial norteamericana DC Comics publicó Kingdom Come, escrito por Mark Waid y dibujado por Alex Ross. Fue publicado en cuatro partes, para luego recopilarse en un solo tomo.

Este cómic relata cómo, debido a una serie de circunstancias, Superman se retira, y con él lo hacen todos los héroes de su generación. Sin la brújula moral proporcionada por los héroes retirados, hay poca distinción entre héroes y villanos.

Las batallas de los metahumanos se realizan abiertamente en las calles, y sin la menor preocupación por los daños colaterales a los inocentes.

Esta historia está narrada desde el punto de vista de uno de sus personajes: el sacerdote Norman McCay, que sufre una crisis de fe. De ahí el título, Kingdom Come, que se traduce por una línea del Padrenuestro: "Venga a nosotros tu Reino". Sin embargo, esta obra se ha publicado en español con el título original Kingdom Come, y alguna vez con el erróneo La llegada del Reino.

El Espectro, un personaje sobrenatural asiduo en el Universo DC, recluta al sacerdote McCay para dar testimonio y ayudarle a determinar la inocencia de los causantes del mal que está por venir y, finalmente, emitir un juicio sobre el apocalipsis sobrehumano que se aproxima.

En esta situación regresan Superman y la Liga de la Justicia compuesta por Wonder Woman, Batman, Green Lantern y Flash, entre otros, que se encuentran con un nuevo grupo de héroes formado por Batman, con una nueva sociedad de supervillanos liderada por Lex Luthor, y sobre todo, con la Organización de las Naciones Unidas en contra de los metahumanos.

Este cómic es una alegoría de lo que estaba sucediendo en las historias de superhéroes de mediados de los años noventa. Los nuevos personajes simbolizan la hornada que surgió en Image, Marvel y DC. Frente a ellos, los superhéroes clásicos de siempre se vuelven antihéroes, pensando los responsables editoriales que así se suman al apogeo de sus nuevos competidores.

Por ejemplo, en la propia DC Comics en los años noventa, Superman falleció y cuatro impostores reclamaron su nombre: un joven arrogante que resultó ser su clon, un cíborg, un extraterrestre y un hombre recubierto de acero orgánico. Superman resucitó con melena y con el carácter endurecido. Por su parte, a Batman le dejó inválido un enemigo, así que se buscó un sustituto que cuando vio que el Hombre Murciélago original no le vigilaba se hizo de una armadura y comenzó a usar métodos cuestionables para combatir el crimen.

En la misma década, Marvel Comics usó una estrategia similar: Spider-Man vestía un traje negro y blanco y perdió su habitual sentido del humor; la piel de Hulk se volvió gris y se caracterizaba por su inteligencia y su cinismo; el Capitán América, de posturas cercanas al Partido Demócrata, fue sustituido por el US Agente, personaje similar pero ultraderechista; Iron Man modernizó su tecnología y se presentó su compañero de armas War Machine, con una armadura mucho más agresiva; Thor salió ganando, ya que obtuvo también armadura, y sobre todo más apariencia de guerrero asgardiano, el uniforme de la Mujer Invisible de los 4 Fantásticos parecía emular a Los Vigilantes de la Playa, etc…

Mark Waid (1962, Alabama) es un guionista de cómics de superhéroes, profundo conocedor de los universos DC y Marvel, y son suyas algunas de las más reconocidas etapas de las series de personajes como Flash, Capitán América, JLA o los Cuatro Fantásticos.

Alex Ross (1970, Oregón) es un ilustrador aclamado por el hiperrealismo de su trabajo. En 1990 debutó en la editorial NOW Comics, para la cual realizó una miniserie: Terminator The Burning Earth, escrita por Ron Fortier, basado en el concepto fílmico de James Cameron.

En 1994 salió al público la miniserie Marvels sobre los orígenes del Universo Marvel, la cual llamó la atención de los fans, por el arte realista de Ross y el buen guión de Kurt Busiek.

En 1999 imaginó un futuro hipotético para los personajes de Marvel: Earth X, serie de trece números como guionista y diseñador de personajes. Tuvo dos secuelas: Universo X y Paraíso X.

Además, en asociación con Paul Dini (uno de los responsables de las series animadas de Batman y Superman), entre 1998 hasta 2003 realizó el proyecto de lanzar una edición de prestigio anual, basadas en los principales personajes de DC Comics.


Malaga Hoy


lunes, 9 de enero de 2017

DIARIO DE UN VIAJERO: La India, Egipto y Kenia por Fernando Bellver






















 Fernando Bellver
Aventuras a lápiz y papel

De uno de sus numerosos viajes a Egipto extrajo la idea de lo que será su próxima exposición: una muestra de puertas en bronce, en madera, en piedra, que podrá verse en noviembre en Madrid. Unas excavaciones en Egipto le sirvieron para otra de sus series artísticas, la de fósiles pop de especies tan decisivas para la historia de la humanidad como Mickey Mouse. En Brasil se le instaló en la cabeza la obra titulada Manaos, en tomo al agua. Contemplando el prodigio de mármol del Taj Mahal, en la India, salió la colección de mesas-esculturas con grandes monumentos reflejados en un cristal. Y ahora anda metido en Zu, que quiere decir tierra en suahili, una serie de 64 urnas que se llenarán con las texturas y colores de tierras de otras tantas partes del planeta, tierras de Argentina, de Nueva York, de Zanzíbar, de Jerusalén. Fernando Bellver, madrileño de 43 años, concibe los viajes como el mejor medio para descansar, para desconectar de su taller y estudio de Madrid, y también como uno de los principales manantiales para su creatividad. Últimamente sus destinos preferidos quedan en el Sur: Egipto, la India, Cuba, Brasil, Kenia, Tanzania, Etiopía. "Ya me harté", dice, "del Norte desarrollado. He ido mucho a Londres, Nueva York, los países nórdicos, y ahora me aburren soberanamente. La gente es muy parecida en todos esos sitios. Europa está muy aburrida". Su fórmula de viaje es más o menos ésta: "Me gustaría viajar siempre con mi mujer, pero sólo viajo casi siempre con ella". "Utilizo el viaje como excusa para hacer algo. Me suelo buscar un pretexto: una bienal, una exposición, la invitación para dar una conferencia o participar en un curso. Eso me sirve para conocer gente de cada sitio, que me introduce en su tierra, y a partir de ahí ya iniciamos el viaje. Porque si vas simplemente de turista ves sólo una capa superficial de cada país". Y nada de fotos. "No me gustan. El sol siempre está en contra y no puedes cambiar de sitio los monumentos. Además, se necesita mucho equipo". Mucho mejor,- más liviano que una cámara, un cuaderno y un lápiz donde ir anotando y dibujando lo que más le interesa o impresiona, lo que le servirá para crear una vez de vuelta en Madrid, lo que no desea olvidar o lo que más detalladamente quiere contar a sus amigos. De los cientos de páginas que ha destilado así, El País Semanal ha extraído las que ofrece en este número. Todo plasmado con un sentido lúdico e irónico, como su arte. "No ando buscando un estilo. No trabajo indagando ni en la soledad del hombre ni en la profundidad del espacio, ni concibo el arte como un sufrimiento en busca de una trascendencia. Cada exposición me la planteo como una aventura y un ciclo que termina en ella. A menudo dicen que soy pop. Pero yo tampoco me veo así. Si algo soy, soy dada". Es difícil que alguien desprenda más vitalidad e ingenio que Bellver. En cualquier rato de conversación ya encuentra dos o tres ideas. Junto a sus viajes y su cerebro en permanente maquinación, esa fuente de ocurrencias se nutre también de su trato constante con otros artistas, a través de su taller de impresión en el que estampa obras de Arroyo, Jaume Piensa, Rafael Canogar... No para. Desde pequeños dibujos en lápiz y escenografías y portadas de disco, como las que ha diseñado para el último trabajo de Carlos Cano, hasta el pabellón de Egipto en la Expo 92, enormes grabados, como el que acaba de terminar de Madrid (21 metros cuadrados), y gigantescas esculturas, como las ocho que está haciendo para Leganés. Del- viaje que emprenderá dentro de dos semanas, por el río Níger, seguro que salen varios ingenios artísticos. Eso sí, todo con su punto de escepticismo y buen humor, sin tomárselo muy en serio. Porque no puede ser de otra forma quien ha tenido la ocurrencia de mezclar en sus obras a Popeye con el Guemica de Picasso, al pato Donald con las madonnas del Renacimiento, y al muñeco Michelín con las meninas de Velázquez. / Texto: Rafael Ruiz



El Pais Semanal año 1997

El fantástico gamberro


 Soñador con actitud, radical con sentido del espectaculo, visionario al que el cine parece quedarsele pequeño. Terry Gilliam es uno de los cineastas más controvertidos de nuestro tiempo. Miedo y Asco en las Vegas, adaptación de la biblia gonzo firmada por Hunter S. Thompson, centrifugó los cerebros de la crítica circunspecta en el pasado festival de Cannes con la fuerza de una lavadora alimentada con nitroglicerina. Ilustrador, maestro de la animación cut-out, ex-miembro de Monty Phyton, cineasta indomable y azote de la rigidez mental de Hollywood, Gilliam es el último soñador romántico en una época de fabricantes de sueños en serie.




Ha sido uno de los pocos directores capaces de combinar sentido de la maravilla y actitud, poder de fabulación y compromiso ideológico. Poblado por águilas tricéfalas, feroces dragones, caballeros mitológicos, viajeros temporales y cerebros en estado de divergencia mental, su universo creativo ha sabido hablar con lucidez sobre el hombre contemporáneo y sus desvelos. Superviviente de mil batallas, Terry Gilliam, desde una madurez que no renuncia al gamberrismo creativo, mira hacia atrás a veces con ira.

Si detrás de todo gran hombre hay siempre un gran mentor, en el caso de Gilliam fue Harvey Kurtzman. Fundador de la revista Mad y pionero del underground, Kurtzman fue el primer jefe de Gilliam en la redacción de la revista Help! Pero el futuro cineasta ya estaba enganchado a su gurú desde mucho antes. "Harvey y su grupo de dibujantes habían conseguido estimular mi risa y mi lujuria en proporciones equitativas. En nuestro culiestrecho mundo moderno, ambas ideas son vistas como excluyentes, pero esa picante mezcla nos retrotrae a épocas pasadas..., a Rabelais, a los griegos, a Atila, rey de los hunos".

Acuñando un estilo propio que lo situó entre Tex Avery y Max Ernst, Terry Gilliam se convirtió en el encargado de las animaciones del programa televisivo de los Monty Phyton - Monty Phyton Flying Circus-. Único miembro americano del más británico de los grupos cómicos. Gilliam elevó la técnica del collage a las más elevadas cotas de la comicidad universal y arbitraria.



LA EDAD OSCURA

Un medievo sucio, pestilente y desagradable fue el escenario de las dos primeras películas como director de Gilliam, Los caballeros de la mesa cuadrada y sus locos seguidores (codirigida junto a Terry Jones) y La bestia del reino. En ellas, el cineasta abandonaba las figuras recortables por actores de carne y hueso, pero no olvidaba poner el acento en una fuerza plástica fundamentada en su sólida cultura pictórica.

"Brueghel siempre me ha fascinado, porque creo que si viviera ahora sería director de cine. Sus cuadros siempre están repletos de historias superpuestas unas encima de otras. Cuando hicimos Los caballeros de la tabla cuadrada... intentamos plasmar a Brueghel en la película. Le robamos las ideas sin ningún reparo".





Con Los héroes del tiempo, Gilliam proporcionó a la Handmade Films -la productora del ex beatle George Harrison- el mayor éxito de su trayectoria. El cineasta se reveló capaz de levantar impresionantes fantasías sirviéndose de métodos artesanales y escuetos presupuestos y confirmó de una vez por todas que su universo creativo transcendía la galaxia python.

Tras este film llegó Brazil. Aparte de ser una de las películas más citadas, copiadas, homenajeadas y revisitadas de los ochenta, marcó un pequeño hito en la historia de las relaciones entre arte e industria: supuso la victoria de un pequeño (gran) cineasta sobre un (miserable) estudio, la Universal, responsable de distribuir la película en EEUU. Gilliam evitó que la película se estrenase sin los recortes exigidos por la productora y preservó la que quizá sea su obra más densa y pesimista.
"Brazil es una película sobre América, un lugar que te bombardea de sueños y te priva de los tuyos. Si estás contento relajándote en una playa paradisíaca, no sabes si esa felicidad es real o la sientes porque la televisión te la ha impuesto. Por eso dejé América, y de esta confusión trata Brazil".




Presupuestada en un principio en 25 millones de dólares, Las aventuras del barón Munchausen acabó costando la friolera de 46,5 millones. Fue la última gran película épica de la era preinformática y atravesó uno de los rodajes más duros e infernales de la historia del cine. La experiencia colocó injustamente el nombre de Gilliam en la lista negra de los estudios de Holywood durante largo tiempo.

"Existe un maravilloso libro titulado Water music, escrito por el novelista norteamericano Thomas Coraghessan Boyle, sobre Mungo Park, que fue el explorador de finales del siglo XVIII que descubrió el río Níger. En los libros de historia aparece como una especia de personaje glorioso, uno de los grandes aventureros. Cuando regresó de África fue recibido como un gran héroe. Pero la novela de Coraghessan Boyle trata sobre la realidad del personaje. La mayoría del tiempo se lo pasó comido por las moscas, hambriento hasta la muerte y sufriendo los más miserables infortunios. Y entonces volvió y fue un gran héroe; la prensa maquilló su experiencia, y él mismo empezó a creer que la suya había sido una aventura gloriosa. Pienso que este rodaje fue algo así".


Como un ave fénix, Gilliam logró resurgir de sus cenizas con El rey pescador, trabajo aparentemente alejado de sus intereses creativos. Con un reparto estelar, un guión ajeno y un presupuesto ajustado, el cineasta confeccionó lo que él consideró en algún momento como la prueba de haberse vendido a Hollywood, aunque, en realidad, era otra cosa bien distinta: la demostración de que podía marcar varios goles en campo enemigo.


Con Doce monos, Gilliam logró lo imposible: en el mismo seno de la Universal - donde rodó Brazil-, el director bordó un remake de un arduo cortometraje experimental - La Jetée, de Chris Marker- y triunfó en taquilla. En el estudio confluyeron varios pesos pesados: Madeleine Stowe, Brad Pitt y un Bruce Willis que se encontró con el siguiente sermón de bienvenida en su primer día de rodaje: "No quiero a Bruce Willis, la superestrella, en esta película, sino a Bruce Willis, el actor. Tienes que venir aquí como un monje y confiar en mí. Y, por supuesto, no puedes dirigir la película".




AVENTURAS LISÉRGICO-CABALLERESCAS

La última carga explosiva de Gilliam es esta suerte de aventura lisérgico-caballeresca ambientada en Las Vegas, esa tierra de las pesadillas, donde el sueño americano revela su auténtica condición. Utilizando la obra de Hunter S. Thompson como ariete dirigido contra la América de lo políticamente correcto, el cineasta ha logrado una de las obras más discutidas de su carrera.




"América está tan preocupada por aparentar 'buena conducta' que la gente está asustada de tener pensamientos desagradables. Alguien pronuncia la palabra 'droga' y todo el mundo se horroriza, cuando, de hecho, América es una sociedad basada en las drogas. Pero no quieren admitirlo".
"Cuando estaba haciendo Miedo y asco en Las Vegas", continúa, "sabía que la película me iba a causar problemas en América, pero no del modo en que lo ha hecho. Es muy divertida, pero la gente, mientras la ve, se ríe de cosas de las que no quiere reirse, de '¡esa gente que está metida en drogas!'. Los americanos no son capaces de pensar abiertamente. Hay una verdadera hipocresía en América. El autor de Miedo y asco en Las Vegas, cinco años después escribió que era preocupante que América se convirtiese en una nación dominada por el pánico. La América contemporanea es así: cualquier cosa produce pánico". Texto de Jordi Costa





 El Pais de las Tentaciones, 11 de septiembre de 1.998



viernes, 6 de enero de 2017

En un mundo cerrado

JAVIER FERNÁNDEZ

04 Enero, 2017

'Intemperie'. Javi Rey.Planeta. 152 páginas. 25 euros.

Formado en la Escola Joso de Barcelona y fogueado en el mundo de la animación independiente, con algunas colaboraciones en libros colectivos, ilustraciones en libros de texto y un par de títulos en el mercado franco-belga, el dibujante Javi Rey firma ahora la adaptación al cómic de Intemperie, la exitosa novela de Jesús Carrasco. Yendo al grano, el trabajo de Rey es sobresaliente en todos los aspectos, desde el diseño de personajes hasta el coloreado, pasando por el trepidante storytelling o la magnífica recreación de las densas atmósferas de la novela de Carrasco. Intemperie narra la angustiosa huida al norte, por un páramo seco, de un muchacho que trata de dejar atrás el terrible pasado en su pueblo. Un pasado, claro está, que lo persigue encarnado en la forma del tenebroso alguacil del pueblo y su cuadrilla violenta.

Sencillo como un relato de Juan Rulfo o Cormac McCarthy, y, como estos, tan duro por lo que evoca como por lo que muestra, el libro de Carrasco ofrece el encuentro del niño con la naturaleza áspera e inclemente y su crecimiento personal de la mano de diversos personajes, entre los que destaca el viejo cabrero que le enseñará a sobrevivir a la intemperie. Realidad y pesadillas se confunden en un argumento que gana fuerza por la indefinición de algunos de sus elementos principales (el tiempo, el espacio) y la carnalidad de los episodios que vive el protagonista, sostenido como está por un lenguaje que raya lo poético.

Rey ha aprovechado al máximo las cualidades visuales de la novela y se vuelca en la acción, de modo que la novela gráfica abunda en secuencias mudas, que se explican directamente con las imágenes, lo que convierte la lectura en una experiencia completa, al margen del referente literario. Como dice el propio Carrasco a Rey en la entrevista que cierra la edición de Planeta: "Me ha gustado mucho tu capacidad para adaptar la sustancia del texto. (…) Tienes una serie de recursos que han dado voz a una serie de partes que no la tienen en el texto original". De lo más recomendable.

Malaga Hoy

jueves, 5 de enero de 2017

La aurora de Nueva York

Panini publica la primera novela gráfica de Carles Esquembre, la recreación del viaje emprendido por García Lorca a la Gran Manzana.


JAVIER FERNÁNDEZ

04 Enero, 2017



'Lorca. Un poeta en Nueva York'. Carles Esquembre. Panini. 160 páginas. 18 euros.

En el sello Evolution de Panini conviven obras de nuevos autores con títulos inéditos o reediciones de autores consagrados. De estos últimos, hemos podido disfrutar en los últimos años con volúmenes imprescindibles como la idiosincrática versión de La peste escarlata realizada por Carlos Giménez (nombre propio del tebeo español donde los haya, de quien Panini tiene también en su catálogo el entrañable homenaje Pepe y la reedición en un solo tomo de las historietas de Dani Futuro, escritas por Víctor Mora); Babel, último episodio hasta la fecha de la siempre sorprendente serie Las aventuras del Capitán Torrezno, ganadora del Premio Nacional de Cómic 2011, de Santiago Valenzuela; o los integrales Torpedo 1936 y Serie negra, de Enrique Sánchez Abulí y Jordi Bernet, por citar algunos de los más sobresalientes.

En esta línea, se enmarca Tex. El hombre de Atlanta, un grueso libro coeditado por Aleta y Evolution que ofrece, en formato de lujo y a todo color, una larga historieta del célebre pistolero escrita por Claudio Nizzi y dibujada por Bernet. Citando al creador del personaje, Giovanni Bonelli, "el gran dibujante español ha ofrecido una interpretación muy personal de nuestro Ranger para la ocasión y, olvidándose de que ha sido en el pasado un dibujante de westerns tradicionales, lo ha esbozado con la huella de su madurez como artista". Además de las más de 200 páginas de historieta, esta estupenda edición contiene el prólogo de Bonelli, una entrevista a Bernet realizada por Graziano Frediani, una introducción histórica a cargo de Gino D'Antonio y reseñas biográficas de los creadores del personaje y los autores de la presente aventura.




Por otra parte, en el apartado de apuestas, Evolution ha publicado recientemente Lorca. Un poeta en Nueva York, primera novela gráfica de Carles Esquembre (Valencia, 1985), músico y dibujante formado en la Escola Joso de Barcelona, que se había autoeditado previamente el cómic de ciencia ficción The Body y había participado en la antología Visiones del fin, publicada por Aleta en 2015. Lorca. Un poeta en Nueva York es la fascinante recreación del proverbial viaje emprendido por Federico García Lorca a la Gran Manzana en 1929, y Esquembre se las ingenia para trenzar la documentación biográfica con evocaciones poéticas que amplían el significado del relato. Como desvela Ángel Herrero en su prólogo: "La biografía gráfica de este viaje trascendental del poeta (…) está narrada con materiales y testimonios de la época (de los que se da cuenta al final del libro) con una exquisita elegancia visual y verbal dignas de lo que encierra. No es solo la transparencia de la línea, es también la del significado. Y en él no opera en primera línea el texto poético, sino el texto biográfico, que no es trasposición, sino obra de primera mano"; aquí, las diversas alucinaciones se ensartan en el relato "para darnos el contrapunto amargo a la mirada amigable y sonriente del poeta". El resultado es un tebeo hermoso y valiente, un viaje muy personal al rico universo lorquiano.


Malaga Hoy

El manga como arma de “paz proactiva” en Japón

El Gobierno de Shinzo Abe difunde un cómic para convencer a los jóvenes de que convertirse en militar puede ser atractivo

GONZALO ROBLEDO
Tokio 30 DIC 2016

El manga es el nuevo medio de propaganda del Gobierno japonés para convencer a las nuevas generaciones de que es hora de cambiar la Constitución pacifista y tener un ejército capaz de hacer frente a la creciente amenaza del expansionismo chino y los misiles norcoreanos.


Los antecedentes bélicos de Japón y EE UU, la tirante relación con la antigua Unión Soviética en los años de la Guerra Fría y el terrorismo internacional dan inicio a una de las historietas publicadas este año por el Ministerio de Defensa de Japón bajo el título Libro blanco de la defensa en manga.

Fragmento del cómic sobre las amenazas potenciales de Japón.Esta es la traducción del texto: Militar: "En el caso de que Japón sea atacado por un país extranjero, Japón no tiene forma de defenderse. Por eso mantiene al ejército de EE UU en su territorio. Para disuadir y también para defenderlo en el caso de que lo ataquen. Joven: "Pero... ¿No está decidido que Japón no debe meterse en ninguna guerra? Militar: "Así es"


Su protagonista es Kento, un estudiante de primaria con enormes ojos, de rigor en los personajes del dibujo japonés, cuyo sueño es ganar algún día una medalla olímpica en lucha libre. A lo largo de 70 páginas, Kento aprende por qué la presencia de los marines estadounidenses en Japón es importante para disuadir a los potenciales enemigos y entiende la importancia de la relación militar con EE UU.

El Ministerio de Defensa lo difunde y vende los números de años anteriores en Amazon con otros libros de la serie destinados además a concientizar a los más jóvenes de que convertirse en militar puede ser atractivo, actual y, en el caso de las mujeres, dulce y sexy. Apretados corpiños y minifaldas al vuelo son el atuendo habitual de las heroínas que desde vistosos carteles invitan a la juventud a sumarse a las fuerzas armadas de tierra, mar y aire.

Viñeta sobre las relaciones Japón-EE UU: Joven: "Pensaba que hasta ahora solo EE UU lideraba".Militar: "En febrero de 2013, en la cumbre bilateral Japón-EE UU, el primer ministro Abe propuso al presidente Obama revisar las directrices [de defensa]".

Considerado el género editorial más robusto de Japón, el manga es un vehículo oficial de promoción exterior y sirve también para moldear la narrativa gubernamental en campos tan sensibles como la historia de las guerras pasadas con sus vecinos en Asia.

A diferencia de los argumentos trepidantes de Hollywood elaborados con el beneplácito del Pentágono, el manga del ministerio de Defensa japonés promueve la imagen de un cuerpo armado más dispuesto a ayudar a los más débiles que a disparar.

Uno de los folletos, basado en la clásica representación femenina del manga japonés.

La denominación “ejército” está prohibida en principio por la Constitución pacifista de 1947 y es técnicamente ilegal, por lo que en japonés se recurre a la denominación Jietai (Fuerzas de Autodefensa) para significar su función no agresiva y limitada a reaccionar solo en caso de que el territorio japonés sea atacado.

Hasta finales del siglo XX, la percepción de que las Fuerzas de Autodefensa eran un gasto innecesario de impuestos era común entre la generación que sufrió los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki al final de la Segunda Guerra mundial.

En años recientes, sin embargo, las numerosas incursiones de aviones chinos en territorios en disputa con Japón y las pruebas balísticas y nucleares de Corea del Norte, propician interpretaciones de la Constitución como las del gobierno de Abe, más proclives al rearme.

Abe recibió en 2013 un involuntario espaldarazo de un pacifista declarado, Hayao Miyazaki, reverenciado autor de anime y creador de El viaje de Chihiro, cuya última película (El viento se levanta) narraba la vida de Jiro Horikoshi, creador del avión Zero de Mitsubishi, el mismo que protagonizó el ataque sorpresa a Pearl Harbor. Aunque Miyazaki ideó su historia como una reflexión sobre la tecnología y la guerra, la película fue la más taquillera de ese año en Japón y millones de niños conocieron y se emocionaron con la vieja gloria de la ingeniería militar nipona que el gobierno de Abe se esfuerza en revivir.


El Pais

Una lectura obligatoria

JAVIER FERNÁNDEZ

04 Enero, 2017



'Grendel Vol. 3: El reinado de Orion'. Matt Wagner y otros. Planeta. 566 páginas. 45 euros.

El reinado de Orion es el título del tercer volumen recopilatorio de Grendel publicado por Planeta, y van aquí recopilados tres arcos argumentales: Los años de incubación, Dios y el diablo y El reinado del diablo, esto es, los números 20 a 40 de la cabecera Grendel (1988-90), últimos publicados originalmente por la malograda editorial Comico. Acompañado por los dibujantes Hannibal King, Tim Sale, John K. Snyder y Jay Geldhof, el guionista y creador de la serie Matt Wagner enriquece la mitología del personaje transportándonos a un futuro dominado por la Iglesia Católica y en el que el nuevo Grendel combatirá como terrorista la corrupción eclesiástica. Con tres décadas y media a sus espaldas, Grendel es una de las series más originales, bellas y ambiciosas del panorama estadounidense, y una lectura obligatoria para los amantes de la historieta.


Malaga Hoy

Un ciclo ilusionante

JAVIER FERNÁNDEZ


21 Diciembre, 2016




'Universo DC: Renacimiento'. Geoff Johns y otros.ECC. 80 páginas. 7,50 euros.

Los últimos años han sido de lo más movido para el Universo DC. Después del cambio radical que supuso Flashpoint, con el que dio comienzo la etapa conocida como los Nuevos 52, amanece ahora una nueva era para el cosmos creativo de Superman, Batman, Wonder Woman y compañía. Y quién mejor que el célebre guionista Geoff Johns, auténtico arquitecto de la editorial en el siglo XXI y quizá el escritor que mejor conoce el extenso legado de la compañía, para abrir las puertas de este nuevo e ilusionante ciclo. El especial Universo DC: Renacimiento da el pistoletazo de salida al futuro de DC, y cuenta con guion de Johns e impresionantes dibujos de sospechosos habituales como Gary Frank, Ethan Van Sciver, Ivan Reis y Phil Jiménez.


Malaga Hoy



Un adictivo culebrón

JAVIER FERNÁNDEZ

21 Diciembre, 2016



'Wonder Woman: Guerra'. Brian Azzarello, Cliff Chiang.ECC. 144 páginas. 15,95 euros.

En el contexto del relanzamiento editorial de los Nuevos 52, pocas series han acaparado tanta atención crítica y de público como la Wonder Woman de Brian Azzarello. El guionista de 100 Balas actualizó en 2011 el mito de la amazona creada en 1941 por William Moulton Marston y H. G. Peter, icono del feminismo dentro y fuera del género de superhéroes, y contó principalmente para ello con el dibujante Cliff Chiang. Juntos convirtieron la cabecera en un adictivo culebrón en el que cobraron gran protagonismo las relaciones de la protagonista con el panteón de los dioses griegos y las intrigas entre estos. George Pérez ya había recorrido esta senda en la década de los 80, pero Azzarello y Chiang apostaron por un tono más violento, siempre atemperado por una estética de pura fantasía.Wonder Woman: Guerra recopila los números 19 a 23 de la serie original.

Malaga Hoy

Añicos


Mirror, tebeo de Emma Ríos y Hwei Lim, abandera una forma de entender la fantasía más allá de los héroes y la violencia



Portada del número 1 del tebeo 'Mirror', de Emma Ríos y Hwei Lim.

ÁNGEL LUIS SUCASAS

A Coruña

Imaginemos un vitral, una gigantesca vidriera gótica que nos narra, en cristales y luz, el relato de un mito. Ahora imaginemos un mazo, visualicemos cómo lo blandimos y lo descargamos, en un único y brutal golpe, sobre ese vitral, esa gigantesca vidriera. El resultado serían añicos, la destrucción de ese orden reglado por el que se nos presentan convencionalmente los relatos. Lo último que debemos imaginar es a un niño que entra, mil años después, en el templo sobre el que reposan los añicos de nuestro vitral. Y que decide, con la ingenuidad y talento propio de los niños, volver a recomponer la vidriera sin conocer dónde iba cada pieza.

El cómic en el sentido clásico se parece mucho a la vidriera antes del mazo. El cómic que viene después, el que considera que cada viñeta es una unidad de tiempo y espacio independiente, separadas por siglos y años luz o por milímetros y segundos, es la esencia de todo lo que puede alcanzar en un futuro el noveno arte. Mirror, de Emma Ríos (guion) y Hwei Lim (ilustración) es un pedazo de este futuro. Un relato que vive en el tiempo emocional y no cronológico, que desafía al lector a reconstruir una o muchas tramas a partir de sus añicos.



Una página del tercer número de 'Mirror', tebeo de Emma Ríos y Hwei Lim.

Pero es en el fondo de lo que nos cuentan estas autoras donde se encuentra el verdadero mazazo a los tópicos y preconcepciones. Porque Mirror, que trata sobre la tirante relación entre humanos y metahumanos —y va ampliando el radio a la relación galáctica, universal, entre seres que sienten y no se comprenden ni entre sí ni a sí mismos—, atenta contra los pilares sobre los que se sustentan las grandes superproducciones de los artes narrativos: cine, videojuego y cómic. Supone un suave grito de rebeldía contra asumir un paradigma narrativo que es independiente del sexo del protagonista o de su aspecto físico: el ciclo del héroe, la fantasía de poder.

Lo fantástico, es decir, toda narración que trasciende, distorsiona, reinterpreta o evade lo real, vive una revolución cultural. Es una guerra a muerte, a veces muy cerca de lo peligrosamente literal, entre un colectivo social que quiere romper con la idea de relato fantástico como necesariamente heroico (y normalmente también machista y racista) y aquellos que quieren resistirse a ello. En este periódico ya hemos hablado de cómo este seísmo recorre el cine, las series de televisión, los videojuegos y la literatura con Twitter como Tártaro digital en el que arden las polémicas. La lucha bien podría resumirse en una sencilla frase: aceptar al otro o rechazarlo. En un mundo que acumula refugiados por millones, hacinándose en campamentos a la espera de la solidaridad y el apoyo de sus iguales de especie, parece una lucha bien relevante.

Mirror, cuando la distancia lo permita, bien podría ser una de las obras paradigmáticas de esta época, porque su discurso trasciende lo evidente y se atreve a llegar más allá de las primeras preguntas que genera debatir sobre cómo se vulnera o se respeta al otro. Ya no hablamos de racismo, libertad sexual, religión u orientación política dentro de la humanidad. Hablamos de qué pasa cuando la trascendemos. En el asteroide de Irzah, donde sucede Mirror, nuestra especie ha encontrado la manera de humanizar a los animales. Como sucedía en La isla del Dr. Moreau de H.G. Wells, ratones, toros o perros se humanizan y adquieren inteligencia y voluntad. El conflicto se centra en cómo asumen esta voluntad y cuál debe ser su relación con sus creadores.



Página del número 1 del tebeo 'Mirror' de Emma Ríos y Hwei Lim.

Mirror centra ejemplarmente sus inquietudes desde la primera página. En ella vemos a un niño jugando con su perra. Es una imagen idílica de amor incondicional sobre la que poco cabría cuestionarse salvo enternecerse. Pero en solo unas pocas viñetas más la perra se convierte en humanoide y la relación ya es de igual a igual. Y ese de igual a igual implica que antes no lo era. Porque, por mucho que el humano ame al perro, ese amor viene de arriba hacia abajo. De ahí la historia se amplía a múltiples conflictos y relaciones de poder a lo largo de casi medio siglo en el que saltamos constantemente de atrás hacia delante, comprendiendo cuáles son los nudos emocionales que atan a su reparto coral. Me ha enamorado especialmente Aldebarán, un minotauro albino que es a la vez poderoso y frágil y que está tan bien retratado por el arte de Hwei que sentimos esa dualidad de su personalidad en cada mirada. Es un ser partido en dos, desubicado, vértice de geometría desconocida.

Poco puede criticarle a Mirror. Lo único, que la grapa y la longitud de este primer arco argumental, cinco números, las ha forzado a correr demasiado, a acelerar el ritmo narrativo y no dejar espacio a que sus fascinantes universos y personajes se detengan y se tomen un respiro más allá de los acontecimientos. La bellísima estética en acuarela se complementa a la perfección con lo que quiere contar, una historia neblinosa, ambigua y bella sobre la identidad del otro y la nuestra.

Cierro con los textos de una de las páginas finales del número cinco, reflexiones encerradas en cartelas que resumen todo el arco.

«Egoísmo. ¿Es lo que nos hace verdaderamente humanos? Realmente, no podemos contemplar el universo con otros ojos que no sean los nuestros. Creemos que somos capaces de empatizar. Creemos que esto nos hace más nobles. Más valiosos. Pero solo pensamos en los otros cuando estos sirven a nuestra ambición. A nuestros intereses. A nuestros apetitos. O, peor aún, como excusa para justificar nuestras acciones».

El Pais


jueves, 29 de diciembre de 2016

Y diez años después, un millón de gracias

Con el titular valdría, suelo ser muy breve. Pero también acostumbro a recordar algunos datos.

Hace diez años, reunidos un grupo de amigos, decididos a perdurar en sus reuniones y en su placer por la Historieta, agruparon sus esfuerzos en realizar Una historieta (hablamos de algo esporádico y no profesional) y su mismo título nos guiaba, El Ojo de Melkart. Así pues, yo mismo, aún más decidido, comienzo un blog con ese mismo título y un largo proceso da comienzo.

Está claro que la historieta de el Ojo de Melkart va a ir muy despacio, si es que un día llega a materializarse, pero con una constancia que le sorprende al que esto escribe, comienzo a publicar, de una forma caótica y desordenada, muchos artículos de prensa sobre el comic, la fotografia y la pintura, sobre otros autores de la historieta, y un largo etcétera y poco a poco el blog y sus entradas se transforman en mi gran base de datos.

La constancia con la que alimento el blog parece que lleva pareja un incremento de las visitas, sin que sea el objetivo, pero estos días las estadísticas de Blogger me dicen que ya son más de un millón las páginas vistas. Y no puedo menos que felicitar con un millón de gracias a quienes por aquí pasaron.


Comenzamos otro año lleno de oportunidades. Aquí estaremos. Gracias.


martes, 27 de diciembre de 2016

Nuevos ideales

JAVIER FERNÁNDEZ

21 Diciembre, 2016



'JLA: La nueva frontera'. Darwyn Cooke.ECC. 520 páginas. 43 euros.

JLA: Libertad y justicia recoge las novelas gráficas JLA: Secret Origins y JLA: Liberty and Justice, ambas realizadas por el equipo creativo de lujo formado por Paul Dini y Alex Ross, de quienes ECC ya ha reeditado los libros Superman: Paz en la Tierra, Batman: Guerra contra el crimen y Wonder Woman: El espíritu de la verdad. Publicados entre 1999 y 2003, todos estos títulos (más Shazam!: Power of Hope, que queda aún pendiente de reedición) componen un retablo de los personajes principales de DC, una especie de investigación sobre la naturaleza del heroísmo en cada uno de ellos (enfrentados, como están aquí, a problemas acuciantes del mundo real como el hambre o las guerras) altamente embellecida por la puesta en escena hiperrealista de Ross. El resultado es un conjunto de historietas tan atractivo como recomendable.

Aunque puestos a hablar de la Liga de la Justicia, la principal noticia es la reedición por parte de ECC de uno de los títulos más notables del género de superhéroes en lo que llevamos de siglo: La nueva frontera, obra del recientemente fallecido Darwyn Cooke, al que acompaña aquí el colorista Dave Stewart. Con una estética que recuerda inmediatamente a los dibujos animados clásicos, en la estela del trabajo de artistas modernos como Bruce Timm, Cooke retrocede hasta los años de la Guerra Fría para narrar el final de la etapa clásica de los superhéroes y el nacimiento de un nuevo ideal y una nueva generación de vigilantes enmascarados. Para ello, el autor se sirve de la cronología real de los tebeos de DC del final de la edad de oro y el comienzo de la edad de plata, esto es, los publicados en los mismos años en que transcurre la historia. Es un trabajo estructuralmente complejo que se resuelve con sencillez y maestría y que transpira un profundo amor por el Universo DC. El presente tomo de ECC mejora con mucho la anterior edición existente en nuestro idioma, pues ofrece las seis entregas de la serie limitada original de 2004 junto con el The New Frontier Special y un impresionante montón de extras.


Malaga Hoy

jueves, 22 de diciembre de 2016

Idas y regresos

ECC recupera '¿Qué le sucedió al Cruzado de la Capa?', con guion del célebre Neil Gaiman y dibujos de Andy Kubert, publicada en 2009.

JAVIER FERNÁNDEZ

21 Diciembre, 2016



'Batman: ¿Qué le sucedió al cruzado de la capa?'. Neil Gaiman, Andy Kubert.ECC. 144 páginas. 15,95 euros.

La línea Grandes autores de… no deja de crecer, y este mes nos trae dos títulos sobresalientes de la primera década del siglo XXI. El primero de ellos es Grandes autores de Batman: Neil Gaiman - ¿Qué le sucedió al Cruzado de la Capa?, con guion del famosísimo Neil Gaiman y dibujos de Andy Kubert. Dicha historieta fue publicada en abril de 2009 en los números 686 de Batman y 853 de Detective Comics, y narra la hipotética última historia del Hombre Murciélago, que por aquel entonces había muerto (aparentemente) en la miniserie Crisis Final. No por casualidad, el título del tebeo remite a otro tebeo icónico, ¿Qué fue del hombre del mañana?, con el que Alan Moore y Curt Swan pusieron punto final a las aventuras del Superman de la edad de bronce, en los tiempos de Crisis en Tierra Infinitas.

Gaiman subió a los altares del medio con una obra de largo aliento como Sandman, pero conviene recordar que su estilo funciona a la perfección en las distancia cortas (de hecho, Sandman puede entenderse como una colección de pequeñas historias con temas y personajes recurrentes), y aquí firma un relato conmovedor y muy elegante, que hace uso del rico patrimonio artístico de Batman y en el que resuenan argumentos clásicos como el del hermosísimo número 149 de Superman (1961), The Death of Superman, historieta imaginaria en la que los viejos conocidos del superhéroe desfilaban frente al ataúd de cristal donde reposaban sus restos mortales. No menos destacable es el trabajo de Kubert, en cuyas imágenes confluyen tradición y modernidad. Para Gaiman y Kubert, la muerte de Batman es solo el principio, pues ¿acaso puede morir una idea?

El segundo título es Kryptonita, y pertenece, en este caso, a la colección Grandes autores de Superman. Dichos autores no son otros que Darwyn Cooke y Tim Sale. El volumen recopila los números 1 a 5 y 11 de la serie Superman Confidential, que debutó con fecha de cubierta de enero de 2007. El siempre fenomenal Cooke ejerce aquí solo de guionista y narra el primer encuentro de Superman con la kryptonita, y Sale (dibujante de ese bello retrato de la juventud del Hombre de Acero que es Superman: Las cuatro estaciones) convierte el guión en una elegante y atmosférica experiencia estética, toda vez que estiliza en parte la figura del héroe si la comparamos con otras versiones salidas de su paleta de dibujo.

Y ya que hablamos de Superman, aprovecho esta tanda de recomendaciones para recordarles que ha salido al fin a la venta El regreso de Superman, clímax del largo y célebre arco argumental iniciado con La muerte de Superman y continuado con Un mundo sin Superman y El reinado de los superhombres, todos ellos recientemente reeditados por ECC. Los habituales Dan Jurgens, Roger Stern, Louise Simonson, Jackson Guice, Jerry Ordway y compañía resucitan al último hijo de Krypton en este clásico donde los haya de los años 90. El libro recopila los números 25 y 26 de Superman: Man of Steel, 80 a 82 de Superman, 690 a 692 de Action Comics, 503 a 505 de Adventures of Superman y 46 de Green Lantern.


Malaga Hoy

De género negro

'Blacksad' está protagonizada por animales antropomórficos. El contexto de la serie se sitúa en los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, en los albores de la Guerra Fría.

GERARDO MACÍAS

21 Diciembre, 2016



'Blacksad: Un lugar entre las sombra'. Guión: Juan Díaz Canales. Dibujos: Juanjo Guarnido. Edición original: 'Blacksad: Quelque part entre les ombres' (Dargaud, 2000). Edición española: 'Blacksad: Un lugar entre las sombras' (Norma Editorial, 2000).

El cómic de serie negra es uno de los géneros en los que se divide la historieta. El primer ejemplo de este género es Dick Tracy (1929) de Chester Gould, con dibujo caricaturesco y una galería de villanos que influiría en personajes como Batman (1939) de Bill Finger y Bob Kane y The Spirit (1940) de Will Eisner.

En el año 2000 en España, pero para ser editado directamente en el mercado francés, se produce Blacksad, de Juan Díaz Canales y Juanjo Guarnido, cuyo primer álbum es el que ahora nos ocupa.

Blacksad es una serie de género negro clásica, pero está protagonizada por animales antropomórficos. El contexto de la serie se sitúa en los Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial, en los inicios de la Guerra Fría.

En esta primera entrega, titulada Un lugar entre las sombras, se presenta al personaje que da título a la serie: John Blacksad, un detective que investiga la muerte de su antigua novia Natalia Wilford, una cotizada estrella de Hollywood, contra las órdenes del comisario Smirnov.

Las pesquisas de John Blacksad lo llevan tras el rastro del último amante de la Wilford, un tal Leon Kronski. Se enfrenta a un matón y descubre que Kronski está muerto. Smirnov lo detiene y le autoriza a eliminar extraoficialmente al asesino, que se mueve en las altas esferas.

John Blacksad está ligeramente inspirado en los actores Marlon Brando y Humphrey Bogart y es una pantera negra. El personaje tiene características similares a las de este animal: buen olfato, elegante, misterioso, atractivo, huidizo…

Realizada por los españoles Juan Díaz Canales (el guión) y Juanjo Guarnido (el dibujo y color), Blacksad es una serie de álbumes en formato tradicional francobelga. Hasta la fecha han aparecido cinco entregas desde su creación en el año 2000.

Blacksad es la primera historieta profesional de estos dos autores españoles que provienen del mundo de la animación, donde hasta hace unos años han tenido su ocupación principal.

Juan Díaz Canales fue director artístico de un estudio de animación en Madrid, mientras que el granadino Juanjo Guarnido vive en París y trabajó allí durante un tiempo como animador para Disney (El Jorobado de Notre-Dame, Hércules, Tarzán, etc…).

El proyecto de esta serie nació cuando Juan Díaz Canales comenzó a dibujar unas pequeñas historias protagonizadas por John Blacksad. Originalmente Juan Díaz Canales tenía Un lugar entre las sombras dibujada en blanco y negro en doce páginas.

Posteriormente, Díaz Canales y Guarnido comienzan a hablar de la posibilidad de hacer una historieta juntos, el primero a cargo del guión y el segundo de los dibujos. Tras descartar algún guión, decidieron transformar Un lugar entre las sombras en un álbum.

Además del estilo Disney, los autores buscaron el aspecto de las fábulas antiguas y sobre todo caer en el tópico a propósito, manejar personajes que sólo con su apariencia física ya están dando una gran cantidad de información: un perro es un policía, un gato es ágil, una rata es traicionera, el león es el rey… A pesar de esta característica, hay que destacar que estamos ante un cómic dirigido a lectores adultos.

Por motivos parecidos eligieron el género negro: por ejemplo, cuando vemos a un personaje con gabardina ya sabemos cómo va a reaccionar, porque conocemos todos los tópicos de este tipo de historias.

Este álbum cosechó el elogio unánime hacia el trabajo de Díaz Canales y Guarnido por parte de la profesión, un gran éxito de ventas y una estimable lista de premios: Premio Autor Revelación por el Salón del Cómic de Barcelona 2001; Premio Mejor Álbum por el Salón del Cómic de Barcelona 2001; Premio Interfestivals del Festival de Audincourt; Premio Colombe del Festival de Lys Lezz Lannoy; Premio al Mejor Álbum en el festival de Amiens; Premio del Salón del Cómic de Maisons Laffitte; Premio de la Recontre del Festival de Roeux: Premio Eisner al mejor artista multimedia 2011, etc…

En quince años Blacksad se ha convertido en un personaje icónico no sólo en Europa sino también en Estados Unidos.

El éxito de Juan Díaz Canales con Blacksad se ha visto recompensado: Corto Maltés, el legendario aventurero creado por el guionista y dibujante italiano Hugo Pratt, fallecido en el año 1995, regresó en el verano de 2015 de la mano de Díaz Canales y Rubén Pellejero en edición simultánea en España (Norma), Francia (Casterman) e Italia (Rizzoli).


Malaga Hoy