lunes, 9 de enero de 2017

DIARIO DE UN VIAJERO: La India, Egipto y Kenia por Fernando Bellver






















 Fernando Bellver
Aventuras a lápiz y papel

De uno de sus numerosos viajes a Egipto extrajo la idea de lo que será su próxima exposición: una muestra de puertas en bronce, en madera, en piedra, que podrá verse en noviembre en Madrid. Unas excavaciones en Egipto le sirvieron para otra de sus series artísticas, la de fósiles pop de especies tan decisivas para la historia de la humanidad como Mickey Mouse. En Brasil se le instaló en la cabeza la obra titulada Manaos, en tomo al agua. Contemplando el prodigio de mármol del Taj Mahal, en la India, salió la colección de mesas-esculturas con grandes monumentos reflejados en un cristal. Y ahora anda metido en Zu, que quiere decir tierra en suahili, una serie de 64 urnas que se llenarán con las texturas y colores de tierras de otras tantas partes del planeta, tierras de Argentina, de Nueva York, de Zanzíbar, de Jerusalén. Fernando Bellver, madrileño de 43 años, concibe los viajes como el mejor medio para descansar, para desconectar de su taller y estudio de Madrid, y también como uno de los principales manantiales para su creatividad. Últimamente sus destinos preferidos quedan en el Sur: Egipto, la India, Cuba, Brasil, Kenia, Tanzania, Etiopía. "Ya me harté", dice, "del Norte desarrollado. He ido mucho a Londres, Nueva York, los países nórdicos, y ahora me aburren soberanamente. La gente es muy parecida en todos esos sitios. Europa está muy aburrida". Su fórmula de viaje es más o menos ésta: "Me gustaría viajar siempre con mi mujer, pero sólo viajo casi siempre con ella". "Utilizo el viaje como excusa para hacer algo. Me suelo buscar un pretexto: una bienal, una exposición, la invitación para dar una conferencia o participar en un curso. Eso me sirve para conocer gente de cada sitio, que me introduce en su tierra, y a partir de ahí ya iniciamos el viaje. Porque si vas simplemente de turista ves sólo una capa superficial de cada país". Y nada de fotos. "No me gustan. El sol siempre está en contra y no puedes cambiar de sitio los monumentos. Además, se necesita mucho equipo". Mucho mejor,- más liviano que una cámara, un cuaderno y un lápiz donde ir anotando y dibujando lo que más le interesa o impresiona, lo que le servirá para crear una vez de vuelta en Madrid, lo que no desea olvidar o lo que más detalladamente quiere contar a sus amigos. De los cientos de páginas que ha destilado así, El País Semanal ha extraído las que ofrece en este número. Todo plasmado con un sentido lúdico e irónico, como su arte. "No ando buscando un estilo. No trabajo indagando ni en la soledad del hombre ni en la profundidad del espacio, ni concibo el arte como un sufrimiento en busca de una trascendencia. Cada exposición me la planteo como una aventura y un ciclo que termina en ella. A menudo dicen que soy pop. Pero yo tampoco me veo así. Si algo soy, soy dada". Es difícil que alguien desprenda más vitalidad e ingenio que Bellver. En cualquier rato de conversación ya encuentra dos o tres ideas. Junto a sus viajes y su cerebro en permanente maquinación, esa fuente de ocurrencias se nutre también de su trato constante con otros artistas, a través de su taller de impresión en el que estampa obras de Arroyo, Jaume Piensa, Rafael Canogar... No para. Desde pequeños dibujos en lápiz y escenografías y portadas de disco, como las que ha diseñado para el último trabajo de Carlos Cano, hasta el pabellón de Egipto en la Expo 92, enormes grabados, como el que acaba de terminar de Madrid (21 metros cuadrados), y gigantescas esculturas, como las ocho que está haciendo para Leganés. Del- viaje que emprenderá dentro de dos semanas, por el río Níger, seguro que salen varios ingenios artísticos. Eso sí, todo con su punto de escepticismo y buen humor, sin tomárselo muy en serio. Porque no puede ser de otra forma quien ha tenido la ocurrencia de mezclar en sus obras a Popeye con el Guemica de Picasso, al pato Donald con las madonnas del Renacimiento, y al muñeco Michelín con las meninas de Velázquez. / Texto: Rafael Ruiz



El Pais Semanal año 1997

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