sábado, 22 de octubre de 2016

Dossier Rork































Luz de estrella: boceto de portada




 RORK,  EN UNA ENCRUCIJADA DE CAMINOS

"Cuando se trabaja a largo plazo, es la misma serie la que marca las directrices. Los temas van surgiendo con una coherencia sorprendente."

De hecho, aunque Andreas sabía que la serie de Rork contaría con siete tomos incluso después de haber terminado el tercero, dejó que fuera el último el que lo llevara por caminos gráficos y escenarísticos que acabarían convirtiéndose en su marca de fábrica. Una pizca de autobiografía, un poco de autoanálisis y mucho de atención a los personajes: esos eran los cimientos sobre los que Andreas construyó este edificio que, todavía hoy, sigue siendo único en el paisaje del noveno arte. Un edificio a pesar de cuya bella estructura exterior no debemos olvidar algo: es en las profundidades donde se despierta el durmiente...

Pese a lo dicho, Luz de estrella, el cuarto tomo de la serie, también es merecedor de consideraciones estéticas. En este aspecto, el tomo 3 marcó un giro en la vida artística de su autor, porque, por primera vez, Andreas dejó la pluma y el pincel pincel en favor del rotulador: "Quería liberarme un poco, ser menos formal. Tenía la impresión de haberle sacado a la pluma todo su rendimiento". Así que le echó el ojo al rotulador. "más cercano al lápiz, porque el gesto y las sensaciones son las mismas. El pincel requiere un dominio mayor, y la pluma está entre uno y otro. Además, requiere más concentración. La tinta forma una especie de lago pequeño que emborrona las líneas y la pluma deja un trazo negro muy nítido. El rotulador, en cambio, es fino desde el principio. No te da sorpresas y permite hacer una especie de degradado. Se controla mejor y, además, con él se trabaja más porque se seca al instante. ¡Y eso evita accidentes!". El autor necesitó hacer un álbum entero para dominar bien su nueva herramienta y este cuarto tomo es el de la luna de miel: "Domino mucho mejor los trazos".

Fue pues en esta época en la que Andreas el:perfeccionó su gramática visual, afianzando sus propias elecciones: "Eddy Paape nos decía que una buena hoja original debía funcionar en blanco y negro. Pero entonces, ¿por qué añadir color? Yo, en cambio, pienso que el color debe aportar algo,
A partir del tercer tomo, cuando aún estaba en la fase del a pensar en el color".

Sin embargo, aunque la personalidad artística del autor se perfilaba a grandes pasos, Andreas aún tenía que digerir ciertas influencias, en especial la de Frank Miller. "Un día, oí que Jean-Pierre Dionnet decía de Miller que formaba parte de esos dibujantes poco virtuosos que, para compensar, se esforzaban más en la narración. Yo hago lo mismo: sorteo mis problemas de dibujo con la originalidad del diseño de la página". Y, de hecho, Andreas, que siempre se ha inspirado mucho en los cómics, reconoce de buen grado que Luz de estrella es el álbum que más le debe al futuro autor de Sin City (cuyo El regreso del Caballero


ilustración inedita, 2012.




Oscuro causaba por entonces sensación). "Para mí fue un período de descubrimiento. Los diseños de mis páginas aún eran algo pretensiosos. Este cuarto tomo es más dogmático. Apliqué en él un sistema. Creo que fue un modo dejar atrás la influencia de Miller." Esta problemática no tiene nada de anodina: "Lo que me interesa en una historia es la narración. Al final, lo que cuento es menos importante que el modo en que lo cuento. Escribo mis historias en función del tipo de narración que me apetece hacer. Siempre hay una idea técnica detrás". Y de mejorar, con una pertinencia cada vez más convincente en nuestra época, en la que el entretenimiento se globaliza: "Siempre he tenido una voluntad muy clara de consagrarme al cómic. No podría dedicarme a hacer cine o a escribir. Y lo que hago en los cómics no es extrapolable a otros géneros".

Tal como él mismo reconoce, Andreas es un "autor cerebral"; se le achaca una cierta frialdad. Sus historias llaman a la reflexión y, para poder captar su arquitectura glispal en todo su esplendor, es preciso hacer una segunda lectura de los álbumes precedentes, pero lo cierto es que todas ellas se muestran más bien parcas en sentimientos. Luz de estrella parece bastante elocuente en este aspecto, porque allí donde un buen número de guionistas hubieran sucumbido a la tentación de desarrollar una historia de amor entre Rork y Deliah, posible desde el primer tomo de la serie (y en el capítulo Low Valley), Andreas no quiso "un romance entre ellos. Quería que no volvieran a encontrarse. Mis historias son conocidas por su escasez de emociones. Y cuando trato de introducirlas, a menudo fracaso. Elaboro construcciones cerebrales. Por ejemplo, no podría hacer una historia erótica", reconoce, sin dejar no obstante de precisar que "no expreso lo mismo en mis álbumes que en mi vida cotidiana. Soy una persona emotiva, sensible a las películas y a la ficción en general. Pero, en mis historias, lo que más me interesa es la narración".


Capricornio: ilustración de la portada de la revista Tintin, núm. 40, Lombard, 1990.



UNIVERSO QUE SE EXPANDE


A falta de sentimentalismo, en el quinto tomo de la serie, Andreas introduce algo que hasta entonces no había estado nunca presente en las páginas de Rork: una cierta dosis de humor, aportada por el trío Capricornio/Ash/Astor. Este último es un personaje "muy caricaturesco, cosa que no le impide ser entrañable. Es un poco hogareño y le encanta vivir rodeado de sus libros. Su biblioteca es lo que me gustaría tener en la cabeza, aunque no dispongo ( cosa que lamento. Una anécdota poco conocida: lo llamé "Astor" porque me pareció un nombre gracioso. Más tarde me enteré de que, en Nueva York, un alemán llamado así, al morir, legó... ¡su biblioteca a la ciudad!". La galería de la serie (y del futuro universo de Andreas en Lombard) se enriquece mucho, porque es también en Capricornio donde descubrimos a Manga, un mercenario que trabaja solo con arma blanca y la elección de cuyo nombre no tiene nada de coincidencia: "Se llama así por sus espadas asiáticas y porque yo leía este tipo de cómics. En esa época, descubrí Akira, Lone Wolf and Cub, Crying Freeman, bueno, lo que aparecía en Estados Unidos. Por desgracia, hoy leo menos manga (tengo menos tiempo), pero siempre me ha gustado el espacio que este género. En un manga, puedes dedicar tres o cuatro páginas a la ambientación, mientras que cuando dispones solo de 46 páginas, eso es imposible. Y también me gusta su movimiento. Mis personajes siempre son un poco rígidos. Esta vez, como ya estábamos en el universo de Capricornio, quería que hubiese más acción".

Pero, aunque le pese al bibliotecario o al luchador del sable, la auténtica vedette de este álbum es aquel que le da nombre, Capricornio: "Quería probar el personaje. Traté de centrarme más en Capricornio que en Rork. Por eso está tan en primer plano. Más tarde, en las páginas de Capricornio, en el tomo 3, haré lo mismo con Deliah". En efecto, este álbum es la primera piedra de un edificio cuya silueta empieza a perfilarse: la serie Capricornio (aun en curso en Lombard, y de la que se espera que salgan 20 tomos). Como es costumbre, el autor abre las puertas al futuro de su obra mediante las tradicionales páginas de ilustración que inauguran el quinto tomo: portadas ficticias de novelas de bolsillo de las que Capricornio es el héroe. Pero todas tienen un titulo, el mismo que llevaran luego los álbumes de la serie.


Capricornio: ilustración, poster de Forbidden World.

 "No sabía cuáles iban a ser las historias que acompañarían a las ilustraciones. En mente tenía solo un género. Retomé los títulos más tarde. Corno siempre, no lo tengo todo previsto, pero me gusta integrar las cosas que he hecho en aquellas que estoy haciendo. ¡Es el placer de las series!"

No deja de ser irónico que, mientras que Rork ha vivido sumergido en un cierto misticismo desde el principio, Capricornio sea un astrólogo algo escéptico y plenamente consciente de que su trabajo consiste en convencer a los ricos crédulos de que es oro algo que no lo es. Una buena ocasión para que el autor disipe un malentendido persistente: 'Si Capricornio no cree, es porque yo tampoco lo hago. Soy un hombre con los pies en el suelo. Lo paranormal no es lo mío. El magnetismo y todo eso es genial para los guiones, pero ahí acaba todo. No quiero terminar creando un género que no me interese. Siempre se me asimila al género fantástico y, aunque Tolkien formaría parte de él, no me gusta demasiado su obra". Por otro lado, esa es la razón por la que, en este quinto volumen, descubrimos el significado del nombre de Rork, que quiere decir "idea". "Es también para recordar que todo eso no es real. Siempre tengo ganas de dar un paso atrás y contemplarlo todo con cierta perspectiva, ¡recordar que no son más que dibujos sobre un papel! Algunos fans creían que yo hacía misas negras. Pero no hay que confundir al autor con lo que hace. En realidad, trato de mantenerme cada vez más alejado de la documentación. Quiero que todo eso sea un mundo interior, fantasmagórico y construido".







ilustración inédita, 2012


 RECONSTRUCCIÓN
Este "mundo interior" se hace más presente en el sexto tomo, Descenso, en el que Rork, héroe pasivo por excelencia, "abandona el asiento de espectador" después de haberse rebelado contra la idea de ser solo "un personaje de una aventura de Capricornio". [Nota: Si esta es vuestra primera lectura de Rork, antes de abordar las páginas siguientes, os aconsejamos que leáis los álbumes para dejar así intacto el placer del descubrimiento.] Pero, a diferencia del astrólogo, que "ha empezado de una pieza, ha perdido algo en el camino y debe recuperarlo", la búsqueda de Rork consiste en "hallarse a sí mismo". Debe "descender para encontrarse a sí mismo, ese doble que está en el fondo de una nave extraterrestre que ha venido de otra parte, como Rork". Esta dinámica del personaje arrastra mecánicamente el guión con ella: "Vuelve a descender y, por tanto, regresa al pasado. Por eso he incluido un cierto número de elementos que recuerdan a sus primeras historias, recogidas en Fragmentos: la esfera, la mancha... Muchos motivos visuales, casi inconscientes. En la página 12 del original, por ejemplo, Rork tiene la misma actitud que cuando penetró en el triángulo, en Low Valle". Como siempre, a Andreas le gusta jugar con el lector: "Este tipo de cosas no están hechas para destacarse. Son algo mucho más sugestivo. Al mismo tiempo, no sirve de mucho esconder lo que no ve nadie. Por otro lado, a lo largo de toda la serie Capricornio hay algo oculto, algo que nadie ha encontrado aún". Aviso a los aficionados...

Pero, más allá del juego intelectual que tiene lugar en sus páginas, este álbum es posiblemente el que mejor sintetiza el proceso global de la serie: "El hecho de explorarse a sí mismo, de tratar de saber quién se es. En la vida, aveces vivimos cosas que nos llevan al límite y nos hacen descubrir aspectos de nosotros mismos que no veíamos... ¡o que no queríamos ver!". Rork, en este sentido, es la historia de un retorno al origen, de un hombre que debe descubrir de dónde viene para comprender adonde debe ir (aunque este relato tendrá que esperar hasta el último tomo). De momento, este proceso se encuentra muy cerca de un psicoanálisis. ¿Azar o voluntad del autor? "El proceso psicoanalítico es interesante, pero siempre he desconfiado un poco de él —reconoce Andreas—, no tanto por su eficacia, sino porque no puedo evitar acordarme de Gotlib o de Mandryka, que, después de haberse sometido a esta práctica terapéutica, no volvieron a dibujar ni una sola página, o casi...". Ante la duda, Andreas, que ha puesto mucho de él en Rork, prefiere confiar esa búsqueda a su personaje, cuyo camino se convierte en "una metáfora del recorrido interior".


Descenso: ex-libris, publicado por la Association des libraries BD (Asociación de librerías especializados en cómics), 1992.

Capricornio: ilustración de la portada de la revista Tintin, núm. 40, Lombard, 1990.




RETORNO

En efecto, recordemos que, a pesar de la dimensión fantasmagórica de las aventuras de Rork, este personaje debe muchos de sus interrogantes a su autor, que lo hizo regresar en el tomo 3 de la serie, "aún maltrecho, porque es como estaba yo en esa época". Por fortuna, cinco años más tarde, Andreas "había seguido un camino parecido al de Rork. ¡La cosa marchaba mejor!". El tiempo de la acción y las respuestas por fin había llegado. Y estas últimas iban a sorprender a muchos lectores. Pero, antes de eso, asistirían al desenlace de un duelo subyacente, el que enfrenta a Rork y a Dahmaloch. Recordemos, sin embargo, que esta es una obra de Andreas y las cosas no van a resolverse de forma convencional: "Siempre me ha costado la dicotomía Bien/Mal. No puede reducirse todo a eso, porque, como seres humanos, estamos en medio. Quería pues que Rork rechazara esta división del mundo en entidades que no existen realmente. Y Dahmaloch no es necesariamente malo. Además, no he acabado de describir a un auténtico "malo". He querido hacerlo con Mordor Gott, pero, aun así, no lo detesto del todo. Por eso tiene la mitad de la cabeza de Capricornio: 'Bien' y 'Mal' son el mismo individuo".






Y si Bien y Mal son dos facetas del mismo personaje, ¿qué ocurre pues con la Realidad y la Ficción? A pesar de que hace ya mucho tiempo que Andreas tiene una opinión al respecto, interroga de todos modos al lector con esta conclusión única en su género, que tanto le debe a Philip K. Dick (alias PKD, que, como homenaje, en este álbum se convierte en "Pécadet"): "Es él quien me hizo dejar de leer historias de ciencia ficción, porque era exactamente eso lo que había ido a buscar en ellas. En sus páginas, la realidad siempre se cuestiona; Dick emplea un desplazamiento progresivo y uno no sabe nunca dónde se encuentra. Pienso mucho en El hombre en el castillo, donde lleva el lector a la ficción para expulsarlo de ella de nuevo. Es lo que he intentado hacer aquí. Formular la pregunta de la realidad. La vivimos colectivamente, pero la realidad también es individual. Las historias que cuento expresan una parte de mí que es real. En este álbum, cuando Deliah muere, Rork es arrastrado a una cierta realidad...".

Y luego, por supuesto, está ese paso casi fotográfico a "nuestra" realidad, que acaba de confundir las fronteras: "¡Es eso, el durmiente que debe despertarse! Habría que volver a la realidad. Siempre he querido hacer una página donde la imagen se enturbiara, donde alguien se despertara, bebiera un poco de agua, se volviera a dormir, y donde la historia empezara de nuevo enseguida. Todo esto no es más que un sueño en la cabeza del autor y del lector!". Un sueño o... ¡signos! Es la última palabra de la saga Rork (pronunciada por Capricornio, como una señal del relevo que se anuncia). Sí, en última instancia, no son más que signos: "Es un comentario sobre el cómic en general. Tengo ganas de reducir lo que dibujo a signos que permitan que el lector comprenda la historia. Es así como concibo las expresiones corporales y faciales", afirma Andreas antes de cerrar el círculo de esta reflexión que trasciende forma y fondo: "En el fondo, todo esto no es más que un trazo encima del papel...".

Rork: integral 2, Andreas. Publicación de ECC Ediciones, Barcelona, noviembre 2015.

viernes, 21 de octubre de 2016

RORK Andreas


 Si hoy Andreas se merece el calificativo de autor de culto, Rork constituye la piedra angular del incomparable edificio de su carrera. Una obra de juventud en cuyas viñetas el autor puso' la semilla de su futura marca de fábrica: diseño audaz de las páginas y guiones perfectamente construidos, muestra de una precisión extrema y un juego permanente con el lector. Retorno a la génesis de una obra y un estilo elaborados a partir de reflexiones profundas...

Antes que nada, detrás de Rork hay un autor que, aun no sabiendo del todo adonde se dirigía, ni cómo, sentía una acuciante necesidad de independencia: "Siempre he buscado ser autónomo", reconoce Andreas, después de más de treinta años de carrera, "Soy muy individualista y creo en la responsabilidad. De hecho, me gusta hacerlo todo yo mismo", confiesa el autor, que, al hablarnos de Styx (un album de Philippe Foerster que se encargó de entintar), nos confió "no ser un muy buen colaborador. De hecho, soy incapaz. O lo acaparo todo o dejo que se encarguen por completo los demás".

A pesar de que es fácil asumir esta realidad habiendo realizado más de sesenta álbumes (como guionista o dibujante, pero en la mayoría de los casos como autor completo), no era tanto en 1979, cuando Andreas era un joven dibujante  acabado de salir del Institut Saint-Luc de Bruselas y de los cursos nocturnos de Eddy Paape, del que terminó siendo ayudante en Udolfo. La juventud del artista alemán, sin embargo, no parecía asustar a André-Paul Du-cháteau, entonces redactor jefe de la revista Tintín: "Tenía ganas de leer historias fantásticas. Me pidieron que creara un personaje, así que investigué un poco para poder darle un rostro y un nombre. Este último se me ocurrió de pronto; probé varios modos de escribirlo y opté por el más sencillo. Le hice el cabello largo, porque yo mismo lo llevaba así por aquel entonces, y decidí que sería blanco para que contrastase con el abrigo negro que llevaba el personaje. Al principio, tuve la tentación de dibujar los detalles del abrigo, pero enseguida me detuve". Dicho así, no parece que nada de eso tuviese mucha importancia, pero lo cierto es que una carrera y una obra totalmente únicas en su género acababan de nacer.

ilustración inédita, 2012.

Fragmentos:
páginas introductorias para la reedición francesa de 1994, lámina 3..


COHERENCIA

Al contrario de lo que podría parecer a juzgar por su determinación, Andreas no tenía un plan bien trazado cuando se lanzó a elaborar las láminas de Rork: "Hice el primer relato corto y luego me dijeron que tenía que poder editarse en 46 páginas. A partir de la tercera historia, me pidieron que buscara un hilo conductor, de ahí que la cosa siguiera. La razón de ser del final del primer tomo de Rork era dar coherencia y reintegrar las tres primeras historias en el seno de un conjunto. Cuando empecé el segundo tomo, ya sabía hacia dónde iba". Con el paso del tiempo, la palabra se debilita.


ilustración inédita, 2012.


Fragmentos: ilustración en la revista Tintín núm. 40, "Rork en Nueva York". Lombard, 1980.


En esa época, solo se hablaba de dos álbumes (en realidad, dos compilaciones de relatos cortos), Sin embargo, en cuanto Andreas terminó Fragmentos, salió a la luz una piedra angular de su trabajo: "Soy de la opinión que, cuando se deja que un artista haga lo que quiera, su obra adquiere coherencia. Creo que llega un momento en el que todo cobra sentido en el seno de la obra. Yo terminé dedicándome al cómic gracias a las series que más me gustaban de niño. La ventaja de una serie es que sus elementos siempre pueden reutilizarse, porque todo está relacionado. Todavía en la actualidad, a veces se me ocurre introducir cosas sin saber muy bien por qué. En ocasiones hacen falta años para que les llegue el momento propicio a ciertas piezas".

Fue, pues, en esa época cuando se puso de relieve este componente tan importante del estilo de Andreas. Su obra tiene tanto en común con la vida de Rork que está hecha de pasajes. Con cada puerta que se cierra enseguida se abren dos más: "El objetivo de un guión es resolverlo todo, pero a mí me gusta dejar algunas cosas en suspenso, porque así siempre queda algo que no se sabe. Me cuesta terminar una historia. Me gusta dejar en ella el germen de una posible continuación. Es una costumbre que también adquirí con las series. Me guardo un montón de cosas en la cabeza. Arq y Capricorne me acompañan siempre. Esta información está trabajando continuamente y, en ocasiones, incluso tengo que retenerme".

Pero este es el precio que hay que pagar para conseguir una obra única. Como individualista reivindicado, el joven autor hizo todo lo que estuvo en su mano para poder hacer cuanto antes la serie que le gustaría leer: "Primero me debo a mí mismo y luego al lector. No hay que darle aquello que le apetece, sino aquello a lo que tiene derecho. Ahora bien, como lector, no me gusta comprar un cómic y luego dejarlo en la estantería. Me gusta releer. Por eso trato de hacer cosas que no siempre se detectan a la primera, para mantener una interactividad con el lector. La idea es que, una vez terminada la lectura de la obra, sea un auténtico placer volver a retomarla. De ahí mi tendencia a reutilizar. Siempre tengo en el punto de mira la impresión final que quiero que dé el conjunto, Y para alcanzarla, todo debe ser coherente". Esta es la palabra clave de una obra ambiciosa, que acostumbra a impresionar por su derroche de orden y perfección. En el quinto capítulo del álbum Fragmentos, Rork se encuentra con un artefacto extraño (que, por supuesto, tendrá su importancia a partir de entonces): una esfera-rompecabezas. Décadas más tarde, podemos verla como una metáfora de su propio trabajo, que, una vez ensambladas todas las piezas, roza la perfección. Porque, como muy bien lo resume el propio Andreas: "Lo importante no es preverlo todo, sino no olvidar nada".

Pasajes: proyecto de la primera versión de la ilustración para portada como portada de Stipschrift 198/199, Vonk, 1985. 


Rork: ilustración de portada para el fancine Dynamik, 1986.


 INFLUENCIAS

En el prefacio de la primera edición de Fragmentos, de 1983, Francois Riviére desvela las principales tres influencias que ha recibido Andreas: M.C. Escher, Bernie Wrightson y H.P. Lovecraft, Aunque, al leer el álbum, resulta difícil quitarle la razón, la realidad resulta ser bien distinta: "A diferencia de lo que pudo escribirse en su momento, Lovecraft no fue una gran influencia para mí. Lo leí, pero tanto como Jean Ray o Van Vogt... Bueno, todos los autores de las décadas de 1950 y 1960. En última instancia, Lovecraft tendrá cierta influencia en Cromwell Stone, pero poca en Rork. Además, en esta obra encontraréis pocos seres indescriptibles o hechos aterradores". No, las influencias originales de Andreas proceden principalmente de "muchas de las series franco-belgas de la época, como Spirou y Fantasio, Johan y Pirlouit y las historias de Vincent Larcher, de Reding, como Olympic 2004 o Le Zoo du Dr. Ketzal. Me encantaban. ¡Eran demasiado raras como S-F! Sea como sea, leía y coleccionaba todo lo que había".


Pasajes: ilustraciones para la edición de lujo en francés, Jonas, 1983.


 Con muchas de estas lecturas, terminó tomándole el gusto a un cierto tipo de series. Pero, por supuesto, eso no era todo: siendo estudiante, Andreas descubrió la escuela americana, que le abrió otras puertas... "En St-Luc, me dedicaba a hacer cómics de la escuela belga, pero me decían que mis guiones eran siniestros y que requerían ilustraciones más realistas. Así que seguí en esa dirección, aun conservando parte de ese aspecto caricaturesco en los personajes secundarios. En realidad, podría decirse que mi estilo se ha guiado por mis guiones y mi descubrimiento de los cómics."

En efecto, en lo que se refiere a Bernie Wrightson, Francois Riviére no se equivocaba. Él sería la respuesta gráfica que esperaba entonces el joven dibujante. Andreas no se escondía de ello, e incluso llegó a ponerle a uno de sus personajes ("Bernard Wright") el nombre del genial dibujante  americano; "Wrightson ha sido una gran influencia para mí. Gracias a él, descubrí lo que le había inspirado, los grabadores de principios del siglo XX. Me sumergí en el elaborado trabajo de Franklin Booth, propio de un orfebre, y en el de J. C. Coll, más sencillo. Envidio sus gamas de grises y la perspectiva de alguien como Booth encaja con mi visión. El aspecto pausado, laborioso y preciso de su trabajo coincide con algo que yo busco. Me gusta pasarme tiempo con las cosas". Esta influencia americana, sin embargo, no afectó solo al trazo de Andreas. También le viene de los cómics ese gusto por los diseños de página muy trabajados, que enseguida se convirtieron en la piedra angular de su estilo. "Es visible desde el principio de Pasajes. Pruebo más viñetas verticales, alargadas. Se empleaban bastante
en los cómics de la década de 1970. Mi sentido de la narración empezó a desarrollarse con ellos, cuando comprendín que podía incluir un montón de viñetas pequeñas que, individualmente, no decian nada, pero que, juntas, acababan contando algo". El joven artista necesitó un album completo para atreverse a dar ese paso: "Evidentemente, en la revista Tintín, no iba a hacer Metal Hurlant. Y luego hay una cuestión de exploración personal. Al principio, uno trata de hacer como los demás y luego, rápidamente, intenta hacer algo distinto. Y es entonces cuando se desarrolla el estilo personal, aunque a veces yo tengo tendencia a ponerme límites. No obstante, a partir del segundo tomo ,
me expresé más libremente a la hora de distribuir y diseñar las viñetas. En cada capítulo, tenía un concepto, como lo tendría más adelante en los álbumes de Capricornio". Y, aunque al principio el estilo de Andreas desconcierta, los lectores ensequida lo identifican...


"En esa época, había poca gente que sededicara a este género de historias fantásticas. Al fin y al cabo, Thorgal venía de otro planeta, pero eso era todo. Rork desconcertaba. En los referendums de la revista Tintín nunca me encontraba entre los primeros 50. Estábamos obligados a crear falsas
polémicas en las cartas de los lectores. De hecho, yo iba a la mía y creo que Jean-Luc Vernal (el redactor jefe de la revista Tintín había sucedido a André-Paul Ducháteau en 1979) ya no sabía muy bien qué hacer conmigo." De hecho, Andreas completó un primer ciclo de Rork en 14 capítulos
y, ante la falta de entusiasmo de su redactor jefe, se vio obligado a dejar caer en el olvido a su personaje: "Trabajé con Humanoídes Associés, donde hice Cyrrus-Mil. Pero allí me sentía fuera de lugar". Cuando Andreas estaba trabajando en el primer Cromwell Stone, para la editorial Mlchel
Deligne, Jean-Luc Vernal le encargó una historia corta para un número especial de la revista Tintín. El artista aprovechó la oportunidad al vuelo y escribió e ilustró Los olvidados (que podréis encontrar en este integral, en la página 185), una evocación apenas velada de su deseo de ver regresar a Rork. Finalmente, la respuesta sería la publicación en forma de álbum independiente: cinco años después de que aparecieran las primeras páginas de Rork en la revista Tintín, Le Lombard editó Fragmentos. Fue un éxito inmediato, porque los 10.000 ejemplares del primer tiraje se agotaron en 15 días y prepararon el terreno para el retorno de Rork. Andreas aprovechó la ocasión para imponer sus condiciones: sería en cinco tomos, cada uno con cinco capítulos. El segundo ciclo de Rork podía empezar...

El cementerio de catedrales: ilustración de la portada de la revista Tintin núm. 25, Lombard, 1987.

El cementerio de catedrales: croquis publicado en el fanzine francés Swof núm. 26, 1998.

 CONSTRUCCIONES
"Todo empezó con una imagen que tenía en la cabeza, la del cementerio de catedrales." En efecto, la arquitectura desempeña un papel predominante en el trabajo de Andreas, que, después de haber acariciado durante mucho tiempo la idea de consagrar su vida a esa carrera, aprendió perspectiva junto a un arquitecto: "En la Alemania del Este, cuando yo era niño, no existía el Lego, pero yo tenía un juego de construcción con ladrillitos de verdad. Y cuando me preguntaban qué querría ser de mayor, siempre respondía que arquitecto, aunque también era una buen manera de que te dejaran en paz. La verdad es que me encantaba construir pequeñas maquetas, perfilarlas con paciencia". Este amor por la arquitectura está presente en las páginas de Andreas, pero también se encuentra en la base de su diseño y distribución: "Más tarde, descubría Frank Lloyd Wright, que le hablaba especialmente a mi lado alemán: sus edificios tienen una estructura muy cuadrada, pero también transmiten una gran sensación de libertad. En los guiones, ocurre lo mismo: me gusta la limitación para poder construir alrededor. Hay muros de carga y yo tejo alrededor, respetando su equilibrio".

 Al contrario de lo que pueda parecer, los guiones de An-dreas son, por tanto, una mezcla sutil de estructura predefinida e improvisación: "Vi la doble página del cementerio y construí la historia alrededor: había una jungla y, por tanto, también exploradores. Tendría que explicar cómo habían terminado allí esas catedrales, y de ahí salió la historia de Yosta. Pero el objetivo de todo eso era preparar el regreso de Rork. Lo único que sabía es que se encontraba en muy mal estado, como lo estaba yo mismo en esa época". En efecto, a pesar del amor del autor por las construcciones cerebrales y los guiones diseñados con tiralíneas, su primera serie tiene una dimensión autobiográfica muy potente, más o menos consciente. A pesar de ello, el autor encarna más directamente el fruto de sus reflexiones de entonces en muchos motivos gráficos y del guión. Así nace este laberinto que solo funciona si uno se toma la molestia de encontrar el buen camino: "Pensaba en el hecho de que estamos obligados a pasar por determinadas etapas para poder llegar al centro de nosotros mismos. No hay atajos. Es el camino lo que hace de nosotros lo que somos. Con la distancia de los años, lo único que me desagrada de esa imagen es que el camino ya esté trazado. Ese laberinto debería tener más caminos. Creo que somos libres de elegir seguir o no nuestro destino".    »

Al principio de este segundo ciclo aparecen célebres buhos que, invariablemente, introducirán y concluirán cada uno de los cinco capítulos. Encaramados en su rama, comentan, no sin perspectiva, la historia de Rork, introduciendo la idea de que todo eso no es más que ficción: "Me gusta ese jueguecito que consiste en echar abajo el cuarto muro. Pero eso no debía ser gratuito, debía tener relación con la historia. Esas páginas son bastante representativas: sabía hacia dónde iba, pero no exactamente cómo". Como siempre, el tiempo traerá respuestas y Rork aún tiene que seguir recorriendo su laberinto interior...

















Rork: Integral 1 por Andreas Publicación de ECC Ediciones, Barcelona, Agosto 2015

jueves, 20 de octubre de 2016

Hechicero supremo


La editorial Panini lanza tres estupendos libros protagonizados por el Doctor Extraño, entre ellos el grueso 'Maestro de las artes místicas'.


JAVIER FERNÁNDEZ



DOCTOR EXTRAÑO: MAESTRO DE LAS ARTES MÍSTICAS. Stan Lee, Steve Ditko y otros. Panini. 648 páginas. 39,95 euros.

Se acerca el estreno de la película del Doctor Extraño, y Panini lo celebra trayendo a librerías tres estupendos libros protagonizados por el Hechicero Supremo. El primero, y más importante, es Doctor Extraño: Maestro de las artes místicas, gruesa recopilación de las aventuras del personaje publicadas allá por la década de 1960 en la cabecera Strange Tales, entre las que se incluye su debut y todos los episodios dibujados por Steve Ditko. Junto con Spiderman, el Doctor Extraño es la obra principal realizada por Ditko para Marvel, un verdadero festín gráfico que contó con argumentos del propio artista y diálogos de Stan Lee, sustituido en la recta final por Roy Thomas y Denny O'Neil. Dichas historietas comenzaron siendo autoconclusivas, pero pronto se convirtieron en un apasionante serial que alcanzó su punto álgido entre los números 130 y 146 de Strange Tales, auténtico tour de force visual que nos presenta a un Ditko en estado de gracia, engendrando sin freno toda clase de conceptos y dejando para el recuerdo las distintas dimensiones por las que transita el Doctor Extraño en su lucha contra el Barón Mordo, Dormammu y compañía, con la ominosa Eternidad como testigo. Otros artistas han descrito estos mismos espacios oníricos a lo largo de las décadas, y todos ellos están en deuda con Ditko, cuya audacia creativa le ha granjeado un lugar entre los grandes creadores del género. Van aquí los números 110, 111 y 114 a 168 de Strange Tales, más el anual 2 de The Amazing Spider-Man, con fechas de portada de 1963 a 1968. Ditko se marchó en el 146 y el resto es obra de los dibujantes Bill Everett, Marie Severin, Dan Adkins y George Tuska, cubiertos por la larga sombra del maestro.




También jugosa es la recopilación de los episodios escritos por Roger Stern, que Panini ofrece en su colección Marvel Héroes. Stern inició su larga intervención en el número 46 de Doctor Strange (1981) y se mantuvo hasta el 73 (1985), contando con dibujantes de la talla de Marshall Rogers, Michael Golden, Paul Smith o Dan Green. Suyas son sagas tan recordadas como la que llevó al protagonista a viajar a distintos momentos del pasado de Marvel, la de la lucha contra Drácula y sus vampiros o la del regreso a la Dimensión Oscura, hermoso canto del cisne de Stern. Además de todos estos inolvidables episodios, el volumen se completa con el número 6 de Marvel Fanfare (1983), dibujado por Charles Vess, la magnífica novela gráfica Doctor Extraño y Doctor Muerte: Triunfo y tormento (1988), con lápices de Mike Mignola y tintas de Mark Bagder, y el especial Marvel Vault: Doctor Strange (2011). Entre los extras, destaca el magnífico portafolio dibujado por Golden en 1982.



Por último, y para los que busquen una historieta más asequible en precio y tamaño, Panini reedita en un solo tomo la miniserie El juramento, firmada entre 2006 y 2007 por los prestigiosos Brian K. Vaughan y Marcos Martín. Es una soberbia aproximación al universo de Extraño, la mejor interpretación del personaje en las últimas décadas.


Malaga Hoy





Un periodo de transición


JAVIER FERNÁNDEZ


CAPITÁN AMÉRICA: SI AMÉRICA CAE… VV. AA. Panini. 296 páginas. 26 euros.


El periodo de transición entre la etapa del Capitán América debida a Jack Kirby en solitario y la del equipo creativo formado por Roger Stern y John Byrne concluye con el tomo Si América cae…, de la colección Marvel Gold. Se trata de los números 231 a 246 de Captain America (1979-80), la mayoría de relleno, firmados por una miríada de autores entre los que se incluyen Roger McKenzie, Jim Shooter, Michael Fleisher, Chris Claremont, Sal Buscema, Frank Springer, Carmine Infantino o Jerry Bingham. Asistimos aquí a la supuesta muerte de Sharon Carter, al retorno del Doctor Fausto, al enfrentamiento entre un perturbado Capitán América (con el emblema nazi pintado en su escudo) y Daredevil, así como a una breve pelea entre el protagonista y el Castigador. En lo privado, Steve Rogers se muda a Brooklyn Heights y encuentra trabajo como dibujante comercial.

La furia del monstruo

JAVIER FERNÁNDEZ


EL MONSTRUO DE FRANKENSTEIN. VV. AA. Panini. 576 páginas. 47,95 euros.

La editorial Marvel apostó fuerte por el género de terror en la década de los 70, y Panini está dando buena cuenta de ello en su colección Marvel Limited Edition. Tras los cuatro volúmenes dedicados a recopilar la mítica cabecera La tumba de Drácula y los dos (que pronto serán tres) del Hombre-Cosa de Steve Gerber y compañía, le toca ahora el turno a El monstruo de Frankenstein, otro clásico del género que también tuvo su versión marvelita, de la mano de escritores como Gary Friedrich o Doug Moench y dibujantes tan solventes como Mike Ploog, John Buscema o Val Mayerik.


El tomo obvia las tempranas probaturas de Roy Thomas y Stan Lee (el primero en The X-Men, el segundo en The Silver Surfer) y recopila el debut del monstruo en su propia cabecera más las apariciones posteriores en diversas series, fechadas todas entre 1973 y 1977. Van, pues, los números 1 a 18 de Frankenstein, historietas de los números 2 y 4 a 10 del magacín en blanco y negro Monsters Unleashed!, el 1 de Legion of Monsters, el 2 de Giant-Size Werewolf, los 36 y 37 de Marvel Team-Up (con Spiderman como maestro de ceremonias) y los 101 y 102 de The Invincible Iron Man. De todo este material, y aun teniendo en cuenta la notable calidad del trabajo de los ya citados Buscema y Mayerik, me gustaría destacar muy especialmente las páginas dibujadas por Ploog, discípulo aventajado del gran Will Eisner que dejó su impronta en un puñado de títulos secundarios de aquella imprevisible Marvel de los 70, y cuyo trabajo resulta siempre una delicia para la vista. Las aventuras del monstruo de Frankenstein en la Casa de las Ideas arrancaron con una peculiar adaptación de la novela de Mary Shelley, aunque pronto se despegaron del modelo literario, incorporaron todo tipo de aromas (incluido el de las viejas películas de la Universal) y acabaron encontrando un dudoso acomodo en el universo Marvel. El presente volumen se cierra con una pequeña muestra de originales y algunas ilustraciones y cubiertas de otras reediciones modernas.

Malaga Hoy


La identidad de Daredevil


JAVIER FERNÁNDEZ


DAREDEVIL: A LA VISTA. Brian Michael Bendis, Alex Maleev y otros. Panini. 232 pp. 19,50 euros.


Los episodios de Daredevil que firmaron Brian Michael Bendis y Alex Maleev para la línea Marvel Knights son uno de los hitos del cómic de superhéroes de lo que va de siglo, y Panini sigue reeditándolos en la estupenda colección Marvel Saga. En la estela de Frank Miller, pero con un indiscutible sabor propio, el trabajo de Bendis y Maleev se sirve del noir y la narrativa descomprimida, dos elementos característicos del guionista, para asombrar permanentemente al lector. A la vista contiene los números 32 a 40 del volumen 2 de Daredevil, publicados originalmente entre 2002 y 2003, y suponen un punto de no retorno, pues se dinamita aquí el statu quo del personaje cuando el Daily Globe desvela públicamente su identidad secreta.


Malaga Hoy


miércoles, 19 de octubre de 2016

'Málaga a trazos'. El arca del tesoro



LUIS RUIZ PADRÓN
16 octubre 2016




Dicen los persas que la granada es un cofre que guarda un tesoro en el interior de su austero envoltorio. De la misma forma, el Palacio de la Aduana esconde un formidable contenido que al fin va a ser desvelado. Nos hemos acostumbrado a entender ese edificio como un simple volumen situado en el mejor lugar de la ciudad, y del cual solamente su piel es relevante; casi un simple decorado para realzar el grupo de palmeras washingtonias de su fachada sur. Pero pronto estaremos como niños con zapatos nuevos, cuando abramos la cáscara y contemplemos los fondos del flamante Museo de Málaga.


Diario Sur

La nueva vida de Marta (7) por Jorge Martinez Reverte y Pedro Arjona




El Pais Semanal nº 2.090 / Domingo 16 de octubre de 2016

martes, 18 de octubre de 2016

Carácter, ritmo y autoconciencia en viñetas


Publicado por Ángel L. Fernández Recuero

Si sus hijos están allí, no puede hacer otra cosa que culparse a sí misma. Si mueren, también. (María Kirbassova)

Katerina Kitarev acaba de ver un recorte de prensa donde aparece el nombre de su hijo en una lista de soldados rusos atrapados por Shamil Basáyev, el conocido jefe militar de la guerrilla chechena. El jefe checheno promete liberar a los soldados rusos que tiene presos si sus madres vienen a buscarlos. Katerina, aunque es una mujer mayor sin recursos económicos, no duda en viajar a un Grozni plagado de francotiradores y bajo el bombardeo constante de los rusos para encontrar a su hijo Volodia. En su viaje la acompañará su astuta y circense perra Milyi, cuyas acciones conseguirán sacar de más de un apuro a Katerina.


Esta novela gráfica de Ducoudray y Anlor está inspirado en los hechos reales de la guerra de Chechenia, donde un grupo de madres de soldados rusos tuvieron que ir a negociar personalmente con los guerrilleros chechenos para liberar a sus hijos. Amarga Rusia es una historia colorista e ingeniosa que trata sin crudeza uno de los primeros conflictos de corte wahabista del siglo XXI, por la que transitan una caterva de personajes divertidos y entrañables a pesar de las circunstancias que los rodean. Norma Editorial edita Amarga Rusia como un integral que comprende los dos tomos originalmente publicados en Francia.

El final del libro no va a ser bueno… pero, joder, ¡es el que te mereces! (Un monstruo imaginario)

Yannick se lleva mal con su padre y no le van demasiado bien las cosas. Su antiguo profesor de biología mutagénica en la facultad de medicina le contacta para proponerle que trabaje con él como anestesista en una clínica clandestina donde atiende a la mafia. El pobre Yannick se ve envuelto en una conspiración entre mafiosos que le obliga a pasarse casi todas las viñetas escapando al estilo de Franka Potente en Corre, Lola, corre. En los dos pequeños interludios en los que Yannick forzosamente pierde la conciencia descubrirá cuál es su camino, siempre en compañía de sus adorables bucksons.



Con una dinámica heredada de Sin City de Frank Miller y unos personajes con la estética de Los combates cotidianos de Manu Larcenet, Victor Araque ha realizado una novela gráfica redonda, con una trama frenética repleta de adrenalina y que engancha al lector desde la primera viñeta. Buckson no solo es el título de este apasionante cómic, también es el nombre que reciben las mascotas alteradas genéticamente que serán las protagonistas involuntarias de la trama y cuya dualidad estético-práctica les hace merecedoras de su propio spin-off. Hay que felicitar a la joven e independiente Grafito Editorial por volver a sorprendernos con un cómic tan genial.

Eche una mano a los demás sin esperar nada a cambio. Ayudar sin expectativas es una gran herramienta para avanzar. (El viejo campesino)

A veces las cosas complicadas lo son por partida doble, especialmente para el protagonista de El truco, un atractivo pintor de mediana edad atrapado en la habitual crisis emocional de los cuarenta en la que hay besos compartidos, hijos ajenos y el correspondiente bloqueo creativo. Entre whatsapps a deshora, visitas furtivas y lágrimas, nuestro artista huye del conflicto mediante una combinación de vigorexia y escapadas al campo para perderse. En una de estas se tropieza con un anciano agricultor que le dará la clave para salir airoso del su doble problema sentimental.



Esta historia con guión y dibujo de Victor Barba es de un preciosismo brutal. Cada uno de los cinco capítulos utiliza una gama de colores específica que nos permite evolucionar con el protagonista, partiendo de un monocromo atropellado al más vistoso colorismo. El autor juega con una gran variedad de técnicas narrativas en la forma y dinámica de las viñetas, consiguiendo crear el ritmo adecuado en cada momento: desde una asfixiante jornada de running hasta el éxtasis visual de los planos cenitales. El truco es una historia intimista a ratos silenciosa en la que más de uno se reconocerá sin titubeos. Esta novela gráfica la autoeditó Victor Barba en Amazon tras recorrerse unas cuantas editoriales buscando un editor, aquí lo cuenta. Se puede adquirir en inglés, francés y castellano, tanto en versión impresa como en versión digital, y también en Kindle Unlimited.



El Pais. Jot Down


jueves, 13 de octubre de 2016

VAMPIRELLA -ANSIA DE VIVIR Ty Templeton-guión Bruce Timm-Dibujo















¿Quien es esta chica?

Estoy viendo a más de un lector mesándose la barbilla y haciendose esta pregunta: "Pero...¿quien es Vampirella?" A más de uno le debe de sonar: por trading cards, por ilustraciones, por imagenes sueltas y, por supuesto, por las ediciones de Harris comics en EEUU. Sin embargo, y por una cuestión generacional obvia, esa pregunta sigue en el aire. Pasemos a la respuesta.

En primer lugar, situémonos. Finales de los años sesenta. Los comics books en color disfrutan de un buen momento industrial y conceptual, pero todos ellos llevan impresos en la cubierta un sello inconfundible y algo tenebroso, el del Comics Code. Ese sello implica que los contenidos de esos tebeos han pasado por una especie de control o censura previa, que los ha considerado inocuos para las mentes infantiles. Sin embargo, existen unas revistas en blanco y negro que, por arte de birbiloque, han evitado la censura. Entre ellas, las publicadas por Warren Publishing, empresa de James Warren, con titulos de comics de terror como Creepy y Eerie, cuyo éxito lleva a Warren a pensar en una nueva revista. Para ello, ha decidido crear un nuevo personaje femenino con una fuerte carga erótica. Y ahí empieza la historia.
En 1969, Forrest J. Ackerman, un venerado coleccionista de todo lo referido al terror y creador de la revista Famous Monsters of Filmland, ofrece a Warren un nuevo personaje. Se llama Vampirella y es una habitante del planeta Drakulón, del que ha tenido que huir porque estaba al borde de la destrucción. Resulta que en Drakulón todos sus habitantes se alimentan de un liquido muy parecido a la sangre humana... Y de ahí las reminiscencias vampíricas de tan voluptuosa figura femenina.
Pero ahí terminan tambien, porque Vampirella no puede ser castigada, como los vampiros convencionales, ni con ajos, ni con el sol y, por otro lado, su faceta humana es tan fuerte que es consciente de que no puede ir por ahí matando a la gente para alimentarse, por lo que ha de sustituir la sangre fresca de inocentes por otras alternativas.
Para diseñar al personaje, Trina Robbins, autora de comics underground, ofrece su primer diseño, que es retocado y enriquecido por el gran Frank Frazetta, por aquel entonces portadista habitual de las revistas de Warren. Así, en 1969 aparece el primer número de la revista Vampirella, con diversas historietas de terror y con las aventuras de la habitante de Drakulón como principal gancho. Las historias de Vampirella estan muy cerca, eso sí, de los mitos vampíricos y ancestrales (Drácula aparece en varias ocasiones), y sus principales personajes son, entre otros, la Reina Bruja de Sangre, Hemorrhage y Conrad y Adam Van Helsing, padre e hijo descendientes del viejo cazavampiros. Las primeras historias están escritas por Archie Goodwin y dibujadas por Tom Sutton, pero en 1971 se impone un cambio de dibujante. Un español, un tal José (Pepe) González, excelente dibujante de cuerpos femeninos, es fichado por Warren para continuar con la peripecia vital de Vampirella, y el éxito es, a partir de ahí, fulminate. Las ventas de la revista viven sus mejores momentos hasta que, desgraciadamente, desaparece en 1984. Pero la historia continúa.
Mientras su editorial se hunde, James Warren esta decidido a llevar a Vampirella al cine, aunque sus continuos intentos acaban en fracaso. Pasan los años, y en 1992 la editorial Harris se hace con los derechos de Vampirella e inicia una larga serie de comics (especiales, series limitadas, series regulares, reediciones...), que todavia siguen vivos. A lo largo de estos años, muchos autores de prestigio han dejado su impronta en el personaje. Son guionistas y dibujantes como Grant Morrison, James Robinson, Warren Ellis, Amanda Conner, Joe Quesada o Adam Hugues. Además, Vampirella ha disfrutado de crossovers con personajes como Lady Death, Shi o Pantha, y es reciente la aparición de una nueva serie, Vampi, obra de David Conway y Kevin Lau, que ofrece una versión más actual del personaje.
Por cierto, finalmente en 1996 se realizó una película sobre Vampirella, dirigida por Jim Wynorski e interpretada por Talia Soto, que solo pudo verse en un canal de televisión por cable.
Esta es, a grandes rasgos, Vampirella, un mito erótico nacido a finales de los sesenta que sigue en plena vigencia cerca ya del siglo XXI. Hay que disfrutar de sus historietas.

Albert Pons




Vampirella Especial. Octubre 2000. Norma Editorial, Barcelona.