La Hora del Bocadillo
Oriente y Occidente se unen en lo artístico para crear una obra única
José Luis Vidal
04 de octubre 2026
En una playa del islote de Tanegashima aparece un hombre medio muerto tras el feroz ataque de unos piratas. Un pescador del lugar, Shôbei, con no poco esfuerzo, lo traslada a su modesta cabaña y tras curarlo comienza una relación de amistad entre este hombre de enorme estatura y el anciano.
Los habitantes del pueblo verán la presencia del nanbanjin (extranjero) como una amenaza, pero en poco tiempo, el portugués Fernando se ganará la confianza de la mayoría, sobre todo de los más pequeños, y gracias a su fuerza y diligencia, comenzará a ganarse la vida como mozo en una taberna del lugar, donde su enorme presencia se convertirá en algo habitual.
Hombre de pocas palabras, conoceremos su pasado. Cómo su progenitor lo repudió, ingresándolo en un estricto monasterio donde además de la amistad que le unió a otro niño, Joachim, también padeció en propias carnes los castigos de los monjes.
Y así pasarán los días, con un Fernando cada vez más integrado en el lugar, acostumbrándose a las costumbres de los lugareños, tan diferentes de las europeas, hasta que un día llega al lugar un espadachín de renombre, Toramaru, con el que iniciará una curiosa relación en la que el sake es el medio por el cual ambos hombres se conocerán mejor, uniéndoseles la bella sacerdotisa Kumagiku en una noche que ninguno podrá olvidar.
Pero, sin él proponérselo, el irremediable cambio llegó a la isla el día que lo encontraron inconsciente, mecido por las olas de la orilla, ya que una de las pocas pertenencias que Fernando trajo fue un arma de fuego, un objeto desconocido por los japoneses, que hasta el momento se defendían con la hoja de sus espadas.
Tokitaka, el joven señor de la isla, se interesa y ordena seguir los pasos del protagonista, llamándole la atención ese objeto que escupe fuego, por lo que comienza a hacer planes en los que el portugués tiene un papel esencial…
El también autor portugués, Cyril Pedrosa (Ring Circus, Tres sombras, Portugal…), compone esta parte de la historia, que tiene como protagonista al gigantón pelirrojo, conduciendo el relato hacia una conclusión que emociona y a la vez, a lo largo del camino, te provoca un auténtico e irremediable síndrome de Stendhal, debido a la belleza de sus páginas, en las que lo onírico se mezclan con el día a día en la isla.
Y aún en proceso de recuperación del impacto de esta parte de la increíble historia, otro genio de la viñetas, el mangaka Taiyo Matsumoto (Sunny, Los gatos del Louvre, Tokio día a día…), toma las riendas del relato y nos lo ofrece desde otra perspectiva, la de los personajes nipones que habitan la historia, y cuyas vidas y acciones van a tener tanto eco e impacto en la de este soldado portugués.
Conoceremos el recuerdo, oscuro y doloroso, que acompaña en todo momento al pescador Shôbei, que hasta ahora le ha impedido volver a disfrutar de un día de pesca, trauma que tal vez se cure gracias a la amistad de Fernando.
Viajaremos en el tiempo, a través de la memoria del hábil espadachín Toramaru, a su juventud, cuando formaba parte de la peligrosa banda de maleantes encabezada por Kyuzo, con el que volverá a reencontrarse en el islote, siendo el momento de pagar viejas deudas por parte de ambos.
Conoceremos mejor a Tokitaka, un jovencito que ocupa el lugar de su padre, al que considera un inútil para ocupar el importante puesto como señor del lugar, y como conocerá por fin a Fernando, al que sus fieles Sasaki y Oizumi siguen desde el primer día en la isla.
Norma Editorial lleva a las librerías esta colosal obra, tanto en tamaño como en contenido. Un exitoso experimento en el que dos creadores tan diferentes como Pedrosa y Matsumoto ponen sus voces al servicio de un relato, cada uno dando lo mejor de su arte y regalándonos un momento que no voy a desvelar, pero que me parece de lo más emocionante que se ha hecho en cómic en los últimos años. Un genial instante de unión en el que la nacionalidad se diluye, y las únicas palabras que hablan son las del Noveno Arte.
Una pieza histórica que nos traslada al siglo XVI, mostrándonos la inminente llegada de los mercaderes europeos iba a cambiar la vida y costumbres del pueblo nipón.
Diario de Cadiz
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