En la lejana época del sogunato nipón, se desarrolla una trama apasionante para los amantes del mundo de los samuráis
José Luis Vidal
23 de octubre 2026
Año 1898. Rodeado por varios acompañantes, Katsu Kaishû va a relatarles una historia que todos escucharán en silencio, ya que los hará retroceder al pasado, al ya lejano periodo Edo.
Un hábil shinobi sustrae algo que puede desestabilizar el gobierno del clan Tokuwaga y hacer que el imaginario cetro del poder recaiga sobre las manos del emperador emérito Go Mizunoo, que hasta ahora ha permanecido recluido en su palacio.
La leyenda del samurái
Guion: Ken Furuyama
Dibujo: Jiro Taniguchi
Tapa blanda
Blanco y negro
232 págs.
18,95 euros
Planeta Cómic
La tarea de recuperar el preciado objeto y su contenido recae en el clan Yagyû, y sobre todo en su más aventajado alumno, un guerrero que reúne todas las cualidades para iniciar la misión de su vida.
Su nombre es Yagyû Jûbee.
Apoyado por su hermano menor, Rokumaru, recorrerán las tierras niponas para tratar de averiguar qué se trama. Pero su investigación va a ser de todo menos sencilla, ya que la traición aguarda cuando menos te lo esperas para golpear con fuerza, y a lo largo del camino se verán las caras con una cantidad ingente de espadachines que pertenecen a la facción que quiere derrocar a los Tokuwaga.
Afortunadamente, Jûbee es un hábil samurái, observador, y que ha aprendido a lo largo de los años, gracias a las enseñanzas de su clan, multitud de movimientos que lo convierten en un oponente al que es casi imposible abatir.
Pero he dicho 'casi', ya que el shinobi Yashamaru se va a convertir en una sombra, una némesis que también posee una especial habilidad a la hora de portar la katana, ya que es un maestro ejecutando un inesperado movimiento que deja a sus oponente congelados y, por supuesto, muertos.
Con la continuidad del régimen en una balanza, el Bakufu, el tiempo apremia y el protagonista deberá poner todo su empeño y habilidad como espadachín si quiere frustrar los oscuros planes de Go Mizunoo y sus hombres.
¿A quién no le gusta una buena historia de samuráis? Desgraciadamente, estas no son muy comunes entre la arrolladora cantidad de mangas que se publican en la actualidad en nuestro país, por lo que es una auténtica alegría para todos aquellos que somos fanáticos del género Jidaigeki el poder regresar a esa lejana época en la que discusiones se resolvían a golpe de katana.
Y si esta Leyenda del samurái es un genial relato guionizado por Kan Furuyama, qué decir de su dibujante, Jiro Taniguchi, que por méritos propios ocupa un lugar de honor en el imaginario Olimpo de los Grandes Autores del Cómic de todos los tiempos, y que aquí, una vez más, nos deja boquiabiertos con esta perfecta inmersión en un periodo de la historia de Japón. Días convulsos que el artista retrata a la perfección.
Diario de Cadiz

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