La Hora del Bocadillo
En las heladas tierras montañosas, el camino del conejo ronin esconde peligros inimaginables
José Luis Vidal
19 de julio 2026
Son muchos los kilómetros recorridos ya por Usagi en solitario o, como en sus últimas historias, junto a su joven primo Yukichi, hecho este que ha librado a la pareja de más de un momento de extremo peligro gracias a la habilidad que ambos poseen con la espada.
Pero el camino desgasta, cansa. Y si además te encuentras en unos parajes en los que la temperatura es demasiado baja, tus sentidos se embotan y puede que no estén tan preparados, alerta para las ‘sorpresas’ que pueden encontrar…
Una de estas será la aparición de un numeroso grupo de bandidos, ladrones que tras haber escuchado la conversación de los protagonistas, hacen su aparición con no muy buenas intenciones.
Por fortuna, las espadas hablarán, y el conflicto se va a resolver con rapidez, dejando que el dúo de guerreros pueda continuar su camino, teniendo la enorme suerte de toparse con una solitaria cabaña en la que los recibe una bella joven, Yuki, que dará muestra de una enorme hospitalidad, al permitir que ambos puedan pasar la noche resguardados del letal frío.
Lo malo es que, como ya sabéis los seguidores de esta colección, hay alguien que sigue los pasos de Usagi. Un ser incansable, cuya malévola sonrisa te puede dejar congelado, y que no tendrá ningún problema en arrojar a su paso un rastro de cadáveres, sobre todo de los ladrones a los que ya hemos conocido.
El malvado Jei siempre aparece acompañado por la solitaria melodía de la flauta que su joven sobrina Keiko porta, una muchacha que no parece percatarse de la extrema maldad de este ser que ha regresado del más allá en multitud de ocasiones, con un solo plan en la cabeza, aniquilar a Usagi.
En este nuevo volumen, los peligros van a rodear a los protagonistas, apareciendo de manera inesperada en la forma de los famosos Yokai, esos seres que forman parte de los mitos nipones. La mayoría son monstruos que pueden adoptar la apariencia humana para en el momento menos esperado, asesinar sin piedad a sus víctimas.
Y por desgracia, Usagi y Yukichi van a tener que vérselas con varios de estos peligrosos seres, y además, por si esto ya no fuera poco, la imparable amenaza de Jei, que acorta la distancia que le separa de su objetivo, será una imaginaria espada de Damocles que espera su momento para caer, imparable.
Lo dicho, Stan Sakai, el genial autor de este cómic, nos prepara un apasionante argumento en el que el gélido ambiente se mezcla con la aparición de diversos seres sedientos de sangre y la letal presencia del demoniaco Jei.
¿Qué más se le puede pedir a esta colección, una de las más longevas del mercado estadounidense?
Stan Sakai ha conseguido lo que pocos, ha creado una historia en la que la aventura es primordial, pero también las relaciones humanas (sí, ya sé que el protagonista es un conejo…) y, por si esto no fuera poco, acerca a los lectores a una lejana época de la historia de Japón en la que conoceremos usos y costumbres de sus habitantes, por lo que es innegable el valor didáctico de estas páginas.
No lo dudo ni un momento, ya que este cómic y su lectura me ha acompañado durante los últimos años, siempre gracias a Planeta Cómic, y en cada ocasión que se presenta lo recomiendo para chicos y mayores, ya que considero su lectura una de las mejores experiencias que pueden tenerse si eres amante del Cómic con mayúsculas.
El volumen se completa con una jugosa sección en la que podemos disfrutar no tan solo de las portadas de Sakai para la edición original, sino de todas las cubiertas alternativas, las versiones que artistas de gran renombre han sumado al universo de Usagi Yojimbo. Nombres como Jared Cullum, David Petersen, Skottie Young, Mathew Armstrong o Ethan Young.
Y es que imagino el placer y alegría que ha supuesto para todos estos autores el poder sumarse al universo de este personaje al que ya se le puede adjudicar el calificativo de mítico.
Diario de Cadiz

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