Vestidos para la aventura
YO SOY MÁS DE JFK que de Carolyn Bessette Kennedy, pero me estoy empezando a preguntar si no me habré equivocado. Cada vez me encuentro más gente que habla de la mujer de John John Kennedy y menos de la comisión Warren. Carolyn, precipitada en el mar en 1999 en la avioneta que pilotaba su marido, que era guapo y estiloso pero desde luego no un gran piloto, se ha convertido en una influencer póstuma y está tan de moda, imagino que en parte por la miniserie Love Story sobre la vida de la pareja, que es imposible librarse de su influjo.
El otro día recibí un mail que quiero creer que me confundía con otra persona y que tras preguntarme cómo estaba y desearme una semana estupenda, continuaba: "Si de repente estás obsesionada con el estilo de Carolyn Bessette Kennedy... ¡Tranquila, te entendemos! Nosotras también". Las simpáticas remitentes me señalaban que sabían las marcas que serían sus favoritas "si fuera una chica del 2026", Polin et Moi y Charles & Keith, y me sugerían el bolso Tote Calla XL y las bailarinas troqueladas Renata para recrear su look. En posteriores mensajes ("cómo estás?, espero que fenomenal") he sido informado de que las propuestas de los susodichos Charles & Keith, que incluyen botas hasta la rodilla, tejanos y camiseta, "trasladan el minimalismo sofisticado que tanto la caracterizaba" (a Carolyn) "a un contexto actual manteniendo esa esencia effortless que convirtió el estilo noventero en un referente atemporal".
He descubierto pues, tardíamente, como siempre, que es desde hace tiempo "la eterna musa americana" que marcó tendencia y sigue haciéndolo con su glamour casual y su enfoque desenfadado en el vestir inyectado de la vitalidad de Nueva York (esto no lo digo yo, lo he tomado de la colección primavera verano de 2024 de Carolina Herrera inspirada en Carolyn). Además, en un libro reciente, Iconos de estilo, de Erea Louro, se incluye a nuestra chica entre las 20 mujeres más influyentes de la historia de la moda, en el puesto 16, por encima de Lady Di, Kate Moss y Zendaya. La lista la encabeza... Cleopatra, esa influencer del Nilo. Me he enterado de que Bessette Kennedy sufría por la presión mediática sobre la pareja. Es lo que tiene liarte con un Kennedy, ser guapos y pijos y vivir en un apartamento en Tribeca. A mí no me va a pasar, al menos lo de Tribeca.
Qué decir de John John, el príncipe estadounidense, sexiest man alive 1998 según People: se convirtió en un icono con tres años al saludar militarmente el paso del cortejo funerario de su padre, y su madre Jacqueline se lo llevó de EE UU con su hermana tras el asesinato de su tío Bobby en 1968 considerando que estaban matando demasiados Kennedys. Las cosas que me caen más simpáticas de JFK jr. son que trabajara un verano de vaquero en Wyoming, que salvara a un amigo en un accidente de kayak y que recitara uno de mis poemas favoritos, The truly great, de Stephen Spender en un aniversario de la muerte de su padre. Yo de ser él, discúlpenme, hubiera seguido con Daryl Hannah, que no llevará las mejores sandalias y bolsos pero nos ha dado tanto encarnando a la replicante Pris de Blade Runner o la sicaria Elle de Kill Bill. Y sobre todo, John John, hijo mío (figurado), ¿cómo pudiste preferir una influencer a una sirena. ¡Splash! *

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