jueves, 21 de mayo de 2026

Una historia de violencia

 La Hora del Bocadillo

Los tres hermanos protagonistas de este cómic ambientado en el lejano oeste vivirán un auténtico vía crucis en la búsqueda de su huidiza madre



José Luis Vidal

17 de mayo 2026 


Daniel Blood dejará constancia sobre el papel de su historia y la de sus dos hermanos, Simon y el pequeño Jack, al que apodaban Conejo.

Llegó un momento en el que la vida, pese a las duras condiciones y la rectitud del reverendo Blood, pareció más plácida para aquellos niños que habían sido acogidos junto a Anna, su madre.

Pero como suele repetirse una y mil veces, el pasado vuelve en el momento más inesperado y con gran violencia, ya que Carter Cain sale de una cárcel mexicana en la que ha vivido un auténtico infierno, y en su cabeza solo hay dos ideas: Hacerle una breve visita al director de la prisión y, sobre todo, reencontrarse con el amor de su vida, que no es otro que Anna.

En este camino, el pistolero, junto a sus dos acompañantes, Levi y Billy Roy, miembros de la misma banda de forajidos, van a ir dejando un reguero de cadáveres, que tan solo parará momentáneamente cuando su mirada se cruce con la de la mujer, que ante el cadáver de Blood, no se lo piensa dos veces y sube a su caballo, huyendo del lugar y dejando a sus hijos abandonados…

Solos, sin un recurso, los chicos emprenderán un camino que los lleve a reunirse de nuevo con su progenitora. Pero la vida en esas tierras es dura, mucho, y los peligros acechan por doquier.

Afortunadamente, la suerte aparece en el momento más crítico, y se cruzarán con una mujer perseguida por la justicia, Buho Loco, por cuyas venas corre sangre cherokee, y que va a convertirse en esa importante ayuda que el desamparado trío de niños necesita en un ambiente totalmente hostil.

Mientras eso sucede, seremos testigos de la brutal y traicionera manera de ser de Carter, que para sobrevivir es capaz de hacer cualquier cosa, vaciando el cargador de su pistola ante la menor amenaza. Y también vamos a saber que la relación entre estos personajes no es lo que parecía en un primer momento.

Brian Azzarello, el guionista de este cómic, ya recorrió el Far West durante las exitosas veinticuatro entregas de la serie publicada en el renacido sello Vertigo, Loveless, junto al dibujante argentino Marcelo Frusin. Volver a estas tierras es reencontrarse con la violencia del western más duro, con pocos personajes (tan solo los niños protagonistas) que expresen algún sentimiento positivo.

Y regresa junto al que se puede considerar ya a estas alturas, su partner in crime preferido, junto al que ha transitado los terrenos del mundo criminal en la miniserie Johnny Double, y encontrado un merecido éxito con ese oscuro retrato en viñetas titulado 100 Balas. Y no ha sido el único trabajo realizado con Eduardo Risso, un auténtico maestro de las viñetas, que maneja el blanco y negro como nadie, pero que en esta ocasión despliega una paleta de colores, de acuarela, que al que suscribe y seguro al resto de lectores, va a sumir en un estado cercano al síndrome de Stendhal, maravillados por los bellos paisajes que el artista argentino plasma en sus páginas, obras de arte para enmarcar.

Clara representante del bautizado como Neo Western, La madre de los hermanos Blood se circunscribe a ese universo cinematográfico en el que el llamado ‘genero de convoys’ ha ido regalándonos obras con argumentos alejados del típico relato del sheriff heroico, para adentrarse en terrenos más oscuros y realistas que ya transitó directores como Sergio Leone y sus spaghetti western, y que ha ido evolucionando con el paso del tiempo hasta regalarnos joyas del séptimo arte como El Jinete Pálido, Sin perdón o la magnífica serie de televisión Deadwood, donde se nos ha mostrado la verdadera cara de una época dura y extremadamente violenta.

Y en este relato escrito por el puño y letra de Daniel Blood seremos testigos de que en las vidas de algunos hijos pesa una oscura condena, y es la repetir los pecados de sus padres.


Diario de Cadiz

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