La Hora del Bocadillo
De la fértil imaginación de uno de los grandes nombres del Cómic nacen personajes, criaturas y parajes pertenecientes a un nuevo mundo
José Luis Vidal
05 de abril 2026
Hablar de Mike Mignola es referirse a este autor norteamericano como el creador de un famosísimo personaje, que incluso ha traspasado el mundo de las viñetas para saltar al medio cinematográfico (con desigual éxito, todo hay que decirlo) e incluso al de la animación y los videojuegos.
Por supuesto, me estoy refiriendo a este grandullón de piel roja, cuernos cercenados y que lucha dentro de la organización ultra secreta AIPD contra el Mal en todas sus manifestaciones, ya sean vampiros, ghoules, hombres lobo o temibles supervivientes del nazismo.
Mignola comenzó trabajando para una de las grandes editoriales norteamericanas, Marvel, ilustrando las aventuras de un peculiar y malhablado mapache que, curiosamente, se haría ultrafamoso años después gracias a su versión fílmica.
De ahí llevó a las viñetas, dentro del sello First Comics, Las Crónicas de Corum, escritas por uno de los grandes del género fantástico, Michael Moorcock, y, dando un salto, se coló en las páginas de DC Comics para encontrarse con uno de sus personajes más clásicos, Phantom Stranger.
La reputación de Mignola como artista que comenzaba a despuntar y que tenía un especial gusto y talento para llevar a las viñetas mundos fantásticos le convirtió en una presencia necesaria en proyectos tan especiales como Mundo de Krypton (junto a John Byrne) u Odisea Cósmica, escrita por Jim Starlin, obra esta que hace que su status como autor suba como la espuma del champán.
A partir de aquí, innumerables portadas para diferentes editoriales, que las consideraban un auténtico lujo, y proyectos en los que el talento del dibujante brillaba, dando rienda suelta a un estilo que hoy en día es totalmente reconocible: Triunfo y Tormento, Gotham Luz de Gas
Pero el inquieto Mignola, en su cuaderno de bocetos, había plasmado a un tipo bastante peculiar. Un enorme demonio, con expresión de enfado, que con el tiempo se fue transformado y adquiriendo el aspecto que hoy en día todos reconocemos. Fue bautizado como Hellboy, y el resto, como suele decirse, es Historia del Cómic, ya que a lo largo de los años, dentro de la editorial independiente Dark Horse, Mignola ha ido construyendo, como si de un afamado arquitecto se tratara, un vasto universo de ficción, genial combinación de terror, fantasía y, por qué no decirlo, algunas pizcas de humor.
Basándose en mitos y leyendas, Mignola los ha utilizado como argamasa para crear personajes tan potentes como Abe Sapine, Koshchei, Miss Truedale, o todos y cada uno de los miembros de la organización AIDP a los que iremos conociendo.
Pero claro, un solo hombre, por muy talentoso que sea, es incapaz de llevar adelante este vasto universo, por lo que con la generosidad y buen ojo que le caracteriza, Mignola ha cedido sus creaciones a otros grandes de la viñeta como John Arcudi, Christopher Golden, James Harren, Richard Corben, Gabriel Hernández Walta o una de las últimas y talentosas incorporaciones, el también español Álex Nieto.
Pero en esta ocasión, tras este largo pero necesario preámbulo, vengo a hablaros del último trabajo de Mignola, que en su momento nos dio un gran disgusto a sus fans haciendo pública su retirada de los cómics.
Afortunadamente, este fue un pensamiento pasajero, y como él mismo relata en este volumen publicado por Norma Editorial, de sus lápices comenzaron a surgir nuevos personajes y lugares, inesperadas piezas de lo que, con el tiempo, se convertiría en el contenido de Jugando a bolos con cadáveres y otras historias extrañas en tierras desconocidas, largo título que nos lleva a un recién estrenado mundo, dentro de un entorno que recuerda al periodo medieval, hábilmente mezclado con ese tono tétrico que tan bien se le da al autor. En el camino vamos a toparnos con muertos vivientes, demonios, vampiras y animalillos parlantes, entre otros.
En un buen puñado de relatos conoceremos la peripecia de Yeb, apodado El Cuchara, que marchará de su pueblo para conocer mundo. ¡Y vaya si lo hará! Ya que sin él proponérselo, librará a un pueblo de una oscura presencia.
Obviamente, toda creación de un nuevo mundo tiene sus mitos, leyendas y deidades, y este no podía ser menos, así que Mignola nos presentará, entre otros, al poderoso Dragón, Padre de todo lo que existe sobre la faz de esta tierra.
La búsqueda de la vida eterna puede acarrear más de un problema, y si no que se lo digan al protagonista del relato titulado La inmortalidad es polvo
Y así, varias geniales historias más que, como si de partes de un enorme tapiz se trataran, irán conformando unos lugares a los que vamos a querer regresar otra vez, de la mano de su talentoso creador, Mike Mignola, que nos sirve de imprescindible guía en estas desconocidas tierras.
Diario de Cadiz

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