domingo, 8 de marzo de 2026

Diccionario Básico del Cómic Federico López Socasau Acento Editorial


Condensar toda la información generada por 100 años de comics en un estrecho librito de apenas 90 páginas parece tarea difícil. También lo es, supongo, realizar la misma labor al respecto de temas como La mitología clásica, El budismo, La ópera, La arquitectura en Europa, Los vascos, El golf o Las religiones africanas, pero tal es el objetivo de la colección Flash que publica Acento Editorial y que en su número 81 ha querido acordarse de nuestras tan a menudo olvidadas viñetas.

Vaya por delante que a mí este concepto de conocimiento me resulta profundamente antipático, aunque muy propio de nuestros tiempos: hablar de todo y no saber de nada, tocar mil palos y no dominar ninguno, leer superficialmente cien materias y no profundizar en ninguna. Pasar, en resumidas cuentas, de puntillas y deprisa por encima de la sabiduría sin dejar que nos impregne ni la punta de los dedos, pero convirtiendo a los usuarios de estos folletos urgentes en ignorantes atrevidos, probablemente dispuestos a sentar cátedra en la primera conversación tabernaria que les dé ocasión. Y es que digo yo: ¿a quien le importa leer cien páginas sobre el budismo si no le importa lo suficiente como para estudiar a fondo el tema? ¿Qué necesidad satisface en una persona que no sea aficionada al cómic este opúsculo presentado bajo el pretencioso título de Diccionario Básico del Cómic?

Puedo intentar responder la pregunta, al menos, desde el punto de vista de la persona que sí es aficionada al cómic. Olvidándome de planteamientos previos y objetivos filosóficos, me he acercado al librín con ánimo de descubrir una píldora de información segura, fiable, rigurosa, ecuánime y bien ordenada.

Lo que me he encontrado es un montón de páginas quizá bienintencionadas, escritas por un aficionado francófilo (modelo Canon de los comics de España y Vidal-Folch) para el cual el cómic fue inventado por Hergé, y el cómic es Tintín. Después de Hergé, están sus discípulos, la escuela franco-belga, de la cual hasta el menor de los miembros tiene una importancia capital, lo que quizás explique que la entrada de Swarte tenga un tamaño tres veces mayor que las de Kirby, Eisner, Tezuka o Schulz. O quizás eso no lo explique, porque también mayor que cualquiera de ésas es la de jAntonio Navarro! Tal vez convenga repasar el capítulo de "ausencias'

Advierte el autor que "El tratamiento de las entradas responde a criterios subjetivos", y también que "Evidentemente, no están todos los que son". Evidentemente. ¿Y quiénes son esos que faltan?

Por ejemplo: Alex Toth, Leiji Matsumoto. Enki Bilal, Wally Wood, Gil Kane, Harvey Kurtzman, los hermanos Hernández, Lauzier, Alberto Breccia, José Muñoz, Alan Moore, Gilbert Shelton o Federico del Barrio. ¿Criterio subjetivo? Sí, claro, que falten estos y que estén Salvador Bartolozzi, Benoît, Madorell, Ana Miralles o Émile-Joseph Porphyre Pinchon yo no lo llamo criterio subjetivo, yo lo llamo ignorancia. La clase de ignorancia que incapacita a una persona para establecer criterios de preferencia de unos autores sobre otros. Podríamos agarrarnos al clavo ardiendo de la tendencia francófila, pero eso difícilmente explicaría las ausencias de nada menos que Christin, Mézières, Charlier y Jijé, que se dice pronto. En el apartado dedicado a series y personajes, de nuevo omisiones abismales a cambio de presencias innecesarias, como son las de muchos personajes de animación que apenas han tenido relevancia en la historieta. Como caso ejemplar, véase la entrada del Pájaro Loco: "En 1947 apareció en comic-book" es todo lo que dice sobre comics. Lo de bienintencionado, entonces, lo decía a cuento de que el autor parece haberse esforzado por presentar algunas muestras de autores y obras ajenos a la influencia de Hergé, Jacques Martin y Bob de Moor, e incluso ha consultado fanzines, textos teóricos y enciclopedias para cubrir sus lagunas. Pero manejar conocimientos de segunda mano y referencias mal entendidas es peligroso: lo que el autor no conoce más que de oídas -y mal oídas- difícilmente podrá explicarlo correctamente. Véase el galimatías que es la entrada dedicada a los X-Men, donde uno casi siente lástima del desconcertado autor, engullido inmisericordemente por el torbellino de secuelas, títulos derivados y demás filigranas de las colecciones mutantes que nuestro hombre ni conoce ni discierne (eso sí. nos revela el poder secreto de Cíclope, "de mirada deslumbrante"). Más grave aún me parece que la mayor parte del mínimo espacio del que disponen las entradas de series y personajes se consuma con exasperantes recitados de adaptaciones fílmicas o televisivas. Podemos enterarnos de todos los actores que han representado a lo largo de décadas a un héroe concreto sin enterarnos de nada relevante respecto a su existencia impresa. Un ejemplo sangrante: en Little Nemo se dedican 13 líneas a hablar del cómic y 24 de la adaptación al cine. Eso no es criterio, eso es desperdiciar el valiosísimo espacio.

Claro que si por lo menos la información fuera fiable... No es porque yo esté especialmente empollado en Batman, pero creo que cualquier persona con un conocimiento mínimo, no del mundo del cómic, sino de la actualidad cultural, podría darse cuenta de que decir "por último, en 1995, el mismo Tim Burton produce Batman Forever" es un desliz importante. Hombre, Batman y Robin era mala, pero tanto como para enterrarla en el olvido... Y, desde luego, ese es un destino que no se merecen las series de animación producidas por el equipo Alan Burnett-Bruce Timm-Paul Dini durante los noventa ("también se hicieron dos series de dibujos animados para televisión, la primera en 1973, y la segunda entre 1977 y 1978"). Claro que la bat-pifia más escandalosa se reserva para la entrada de Frank Miller, del cual se nos comunica que uno de sus trabajos más destacados es "la creación de Robin, su aportación a Batman, en The Dark Knight Return (sic)". Me parece grave deslizar al Capitán América entre los personajes "nacidos gracias a" Stan Lee, o mencionar los galardones más peregrinos recibidos por los más ignotos autores y olvidar el Pulitzer ganado por el Maus de Spiegelman, sin duda el premio más importante jamás logrado por un cómic. Me parece más simpático dedicar una entrada al Capitán Marvel (el de Shazam!, claro), y rematarla diciendo que "En 1982, Jim Starlin crea una Capitana Marvel de raza negra".

Pero, ¿de qué aviesa fuente ha podido salir esta pequeña barbaridad? La absurda sección final de "Curiosidades" me obligará a repasarme dos obras que no he debido entender bien, ya que bajo el epígrafe de "Personajes cuyas andanzas se desarrollan en el mundo de la música" se engloban el Roco Vargas de Daniel Torres y el Peter Pank de Max (ya puestos, ¿por qué no también El Guerrero del Antifaz?). Fascinante me parece la elipsis que sortea veinte años de carrera de Kirby (de 1941 y la creación del Capitán América pasamos a "Posteriormente, trabajó con Stan Lee, creando, entre otras, series como The Fantastic Four, Thor...) teniendo en cuenta que con Carlos Pacheco podemos detenernos a observar que "Entre sus primeros trabajos se pueden citar una historieta en la página del aficionado en Comix Internacional (número 27) y un dibujo de la Justice Society of America, en el fanzine madrileño Stock". Podría llenar todo el U con estas perlas de la torpeza, pero creo que ha quedado claro lo que intento decir: que no he andado hilando fino y buscándole los tres pies al gato, ni fijándome en dos pijaditas. Uno se puede equivocar en dos cosas y en varias más haciendo un libro, pero es que éste según lo he abierto se me ha caído encima como una pared de ladrillos.

Me parecen graves los errores de criterio, me parecen lamentables los errores de documentación, y me parece triste tener que ejercer de verdugo de una obra tan patética y desvalida, mucho más cuanto que su autor es lector del U (espero que siga siéndolo después de hoy), pero creo que ya está bien de arrastrar el cómic por el fango y de tolerar trabajos de quinta fila con una equivocada indulgencia.

Desde luego, si este volumen es representativo del nivel de la colección Flash, creo que prefiero seguir ignorándolo todo sobre El colesterol o incluso sobre La inteligencia.

Trajano Bermúdez


U, el hijo de Urich #10 mayo 1998

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