No nos vamos a poner a explicar a estas alturas qué es EXPEDIENTE-X, quién es Chris Carter o el increíble y mimético éxito del que la serie de televisión goza en nuestro país, muy a pesar de Tele 5, que se empeña en que la aborrezcamos. Esas labores se las dejamos a EL PAÍS DE LAS TENTACIONES, para que instruya a sus despistados lectores.
Pero el tebeo... el tebeo es otra cosa.
Según la revista WIZARD, el número 1 de esta serie ha sido durante varios meses lo más buscado bajo el sol después de la piedra filosofal. Este tipo de noticias y la fama de la serie dispuso que se dispararan las expectativas entre los incautos fans hispanos de las aventuras de Mulder y Scully. Y ya está aquí, ya han desembarcado en España los tebeos de marras. Y ahora que los tenemos en nuestras manos, se abren varios interrogantes, muy dignos de la serie: ¿Esto lo han hecho manos humanas?
¿Tan desolado está el panorama norteamericano que esto llama la atención? ¿Tanta es la potencia de la serie que, aparezca lo que aparezca con el título ExPEDIENTE X se va a vender como churros? Y es que el supuesto éxito de este tebeo es tan incomprensible para el que suscribe como la popularidad de las telecomedias de Antena 3.
Antes que nada, y para mejor comprensión de lo que sigue, se ha de decir que este tebeo cuenta con el beneplácito, la bendición y el visto bueno del mismísimo Chris Carter, quién sabe por qué.
Por ser lo que más llama la atención y antes salta a la vista, hablemos en primer lugar del dibujo. ¿Cómo se podría describir esto? El problema que han tenido siempre las adaptaciones al comic de películas o series de televisión es que los dibujantes se han visto obligados a retratar fielmente a los protagonistas y ahí el estilo se les dislocaba, se retorcía, cantaba que daba gusto, convirtiendo una adaptación de una película de éxito en un fascinante, de modo malsano, desfile de rarezas a pesar de estar hecha con la mejor voluntad del mundo (compruébense, por ejemplo, las adaptaciones de STAR TREK recientemente publicadas por Planeta). El caso de Charles Adlard no parece éste, sin embargo. Más bien parece pura y simple incompetencia. Tal y como le ha quedado la cosa, parece que al darse cuenta de que ni Mulder ni Scully se iban a parecer a los de carne y hueso, decidió quedarse a medio camino (tampoco era cuestión de ponerse a borrar ahora que ya había hecho media cara) y añadirle su toque personal, que consiste en colocarles a sus personajes enormes narices (¡Mira, como Forges!) y una pronunciada asimetría facial, con lo que consigue un cierto aire verdaderamente sobrenatural. Por lo que respecta a la composición y el diseño de página, en fin, "¿No querrás además que me lo curre, no?" debió decir Adlard al estupefacto editor de Topps. Total, que del estupendo y aparentemente curradísimo diseño de producción de la serie de televisión nos quedamos en el tebeo con luces crepusculares, despachos cerrados y muchos, muchos pases de diapositivas.
El guión de Stefan Petrucha, en cambio, no desmerece en absoluto del dibujo, no vaya a ser que el tono general se resienta. El número 1 nos hablaba de la siempre socorrida profecía de Fátima con una profundidad digna de un programa de Nieves Herrero, el 2 y el 3 debían formar parte de los llamados en la serie de televisión "episodios mitológicos", ya sabéis, todo esto de la conspiración gubernamental, el Fumador y tal y cual. Pero cuando Petrucha alcanza verdaderamente el cénit de su ingenio es en la ambiciosa trilogía que forman los números 4, 5 y 6. Bajo el genérico título "PÁJARO DE FUEGO", se desarrolla una ora incomprensible, ora cómica aventura que involucra a un investigador ruso, Mulder y Scully, pruebas nucleares en el desierto de Nevada, unos indios (ya, ya, El Navajo Sabe), un ente entre extraterrestre y místico y el mismísimo poder en la sombra, los-que-están-detrás-de-todo-el-tinglado, quienes, gracias a los ajustados retratos de Adlard, resultan tan ominosos como la mascota de Mimosín. Tal cúmulo de despropósitos acaba con la certeza de Mulder y Scully sobre que en realidad, no saben nada, convirtiéndose así en los agentes del FBl que menos casos han resuelto en la historia de la institución.
Con respecto a la edición de Glénat, sólo decir que está a la altura del tebeo. La traducción es verdaderamente pintoresca, con líneas auténticamente descollantes como: "He echado de menos tus pases de diapositivas, Mulder. Es hermoso verte tan excitado." (Scully a Mulder, n° 1, pág 4, viñeta 4. A saber qué diapositivas le estaba pasando Mulder a Scully), "¡Ella cayó de la cabeza!" (grita un señor en el n° 2, pág 13, viñeta 1), "No volveré a ser víctima de tu angustia sentimental!" (que le dice el teniente coronel Dunne a Mulder en el n° 3, pág. 21, viñeta 3) o "Una breve autoridad" (que es el título del episodio del número 6). La rotulación parece hecha en dos minutos y medio (¡La de los siete primeros números de una tacada!).
Con todo y con eso, lo mejor es la periodicidad. Desde la portada se nos insiste que es de periodicidad quincenal, aunque si fuera cierto ya deberían haber salido dieciocho números en lugar de los siete que se han publicado, dado que el número 1 salió en mayo pasado. Desde entonces, la aparición de los tebeos parece ser como sigue: sale un número, meses después salen dos a la vez, pasa el monzón y salen otros dos. Un poquito más (digamos dos meses) y se publican otros dos. Mientras, nos juran y nos perjuran que sí, que esta vez se va a publicar quincenalmente (y por cierto, diga lo que diga en la portada, en los créditos interiores se asegura que es una "Publicación mensual de Ediciones Glénat España S.L.").
Lo más seguro, en cualquier caso, es que si eres fan de la serie, te compres los tebeos, de la misma manera que lo más seguro es que, si eres fan de la serie, dejes de comprártelos.
Y una pregunta final: si Mulder y Scully no han resuelto un caso en cuatro temporadas que lleva la serie, ¿cómo es que no los han echado ya a patadas del FBI?
Gonzalo Quesada
U, el hijo de Urich #3 Abril 1997


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