miércoles, 7 de enero de 2026

LIGUES SYLVIE BRASQUET/ MAX CABANES NORMA EDITORIAL



A estas alturas de partido, aún tendremos que agradecer al señor Martínez que continúe publicando un material por el que nadie más parece dispuesto a arriesgarse (y riesgo es un concepto con el que nunca se me habría ocurrido relacionar a Norma hasta ahora), a la espera de que Planeta haga cuentas de su timidísima línea de álbumes "europeos" y decida abortarla o no, y con Glénat en su muy enigmático dique seco.

Gracias, pues, por mantener nombres como Juillard, Boucq o Loisel en las mesas de novedades de las librerías, aunque sea de tarde en tarde y en ediciones no siempre primorosas.

Pero vayamos con el libro que nos ocupa, BOUQUET DE FLIRTS (no parece que LIGUES sea una traducción afortunada; carece, a mi entender, de la sutileza del original).

Quien se aventure en sus páginas podrá disfrutar de una serie de cortas estampas de tono casi impresionista, resueltas por Sylvie Brasquet con una escritura liviana y esponjosa que no es ajena (se me ocurre) a la del Raymond Queneau más fresco (pienso en Zazie o en Sally Mara, adolescentes de ternura arrogante, como la Pascale del álbum), y podrá también contemplar la luz magnífica que llena las páginas de Cabanes, la porosa melancolía que transpira cada viñeta, la precisión de una puesta en escena relajada y de apariencia casual que se ciñe al tono del relato con una dejadez felina, adaptándose con fluidez, envolviéndolo, asimilándolo.



Continúa aquí Cabanes una suerte de serie no declarada en torno al descubrimiento del sexo y la pérdida de la inocencia, cuyo primer título (LA GALLINA CIEGA, publicado en 1991 también por Norma) constituyó una auténtica sorpresa para los que no conocíamos a este autor de polimórfica carrera que, al acercarse a la cincuentena, parece decidido a recuperar no tanto sus recuerdos como una cierta cualidad del acto mismo de recordar (algo cercano a la nostalgia, pero sin sus lastres: una forma, en fin, de poesía). No obstante, en esta segunda entrega cambia de punto de vista y, por tanto, de voz. Si en LA GALLINA CIEGA eran distintos chavales los que descubrían un mundo fragante y ajeno en las piernas, los ojos, los labios de las mujeres que les atraían como poderosísimos imanes, en este LIGUES es una sola muchacha la que nos cuenta su mundo, el sol de Londres y los diferentes sabores de la carne. De la mano de los guiones excelentes de la tal Brasquet, Cabanes vuelve al terreno de la sensualidad como sólo él sabe: la luz cálida, el ritmo lento, la frescura de una impronta acaso superficial, pero siempre encantadora (y no puedo resistirme a citar otro nombre: Patrice Leconte).

En resumen, un álbum de lectura muy agradable, recomendable para los que aún son capaces de apreciar una belleza sutil (un paisaje sereno, una mirada limpia, la sombra de un aroma...) y para los que todavía recuerdan un tiempo en que los tebeos venían, también, de Francia (porque, no puedo evitar el chiste, si algo es este libro es, sin ninguna duda, francés, con todas sus consecuencias). Abstenerse, pues, lectores de SUEÑOS y demás pajilleros convulsivos.

Francisco naranjo


U, el hijo de Urich #2 Enero 1997

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