miércoles, 28 de enero de 2026

DR. SLUMP AKIRA TORIYAMA PLANETA-DEAGOSTINI


Con la aparición de DR. SLUMP, cuya publicación original se remonta a 1980, cada vez nos falta menos para tener las obras completas del Emperador Toriyama traducidas al español, aunque en este caso, como en el del TEATRO MANGA, tengamos que resignarnos a la cansina lectura "en orden oriental", de derecha a izquierda y de "atrás hacia delante". Pero por este tebeo merece la pena hacer ese esfuerzo y casi cualquier otro, ya que estamos ante una obra mayúscula, una de las más estimulantes, divertidas y personales que se han publicado en España en, aproximadamente, los últimos cien años.

DR. SLUMP es la primera serie larga de Toriyama y el precedente inmediato de DRAGON BALL, pero no hay que tomarla por su valor arqueológico o como ensayo de lo que luego se desarrollaría extensamente en las aventuras de Goku y sus amigos. Es obvio que hay elementos comunes entre ambos títulos, pero el tono, el ritmo y las intenciones son esencialmente distintos. La acción de DR. SUMP se desarrolla en Villa Pingüino, pueblo imaginario en el que vive el azorado Dr. Sembei Norimaki, quien construye un robot con forma de niña que es superpoderoso y miope, Arale. Los relatos son breves cuentecillos humorísticos protagonizados por la traviesa robocita (desde el primer momento demuestra su vocación gamberril, más provocada por su ingenuidad y sus fuerzas desmedidas que por malicia), su creador, siempre al borde del ataque de nervios, y los variopintos habitantes de la aldea, en la que no es que haya de todo, sino que todo se convierte en personaje. La cándida personificación de los objetos inanimados nos da una pista del resorte que mueve DR. SLUMP: no es que sus argumentos sean infantiles, sino que está concebido desde una perspectiva infantil, de absoluta inocencia, y la gracia de las situaciones se deriva precisamente de mirar con la franqueza y el afán de diversión propios de los ojos nuevos un mundo que ya conocemos.

A veces uno se ríe leyendo DR. SLUMP, a veces simplemente nos quedamos estupefactos. Arale vuelve del colegio apesadumbrada: "Dicen que soy rara". Las niñas la han visto en la clase de gimnasia y le han comunicado con pueril franqueza su escandalosa singularidad: "No tengo... una cosa importante" (más o menos lo mismo que habría dicho un Madelman después de su primer día de escuela). ¡Vaya! ¿Por qué el Dr. Norimaki no ha dotado a Arale con "eso"? Pues... ¡porque nunca ha visto uno! "¡Sabotean la documentación!", exclama nuestro hombre agitando un puñado de revistas porno donde los genitales han sido cuidadosamente camuflados. Compárese esta historia con la que a partir de la misma premisa argumental dibuja David Mazzucchelli en NOSOTROS SOMOS LOS MUERTOS n° 4 y comprobaremos que el mundo es ancho y diverso y está poblado por gentes de todas las clases.

Por más absurdos que parezcan los elementos que se mezclan en DR. SLUMP, una incombustible lógica interna hace que la narración discurra con la máxima fluidez, y la divertida sorpresa que producen sus páginas anima a seguir adelante (ojalá Planeta nos la hubiera ofrecido en un formato más voluminoso, o al menos con periodicidad más frecuente).

Quienes busquen en Villa Pingüino un placebo del Valle de las Zarzamoras quizás encuentren consuelo, pero deberían tener cuidado. Su sabor es mucho más dulce e intenso, su aroma más exótico. A los organismos moderados puede afectarles gravemente, se recomienda leer con espíritu infantil y dejar el cinismo y la ironía para otro día que llueva más.

Trajano Bermúdez


U, el hijo de Urich #5 Julio 1997



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