Zerocalcare
Reservoir Books
Italia
Rústica
288 págs.
Blanco y negro
Traducción: Carlos Mayor Ortega
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Encontrarse de manera casual con una parte de un cuerpo humano puede ser el pistoletazo de salida para una historia de diversos géneros. En manos de David Lynch se convierte en el arranque de una película neo-noir con tintes de pesadilla que bucea en la cara más oscura y sórdida de un pueblo aparentemente idílico. En cambio, en las del autor italiano Zerocalcare, seudónimo con el que firma sus obras Michele Reich, nos encontramos con un thriller basado en hecho reales que mantiene el suspense hasta el final, que se entremezcla con una crónica social que nos refleja la realidad de Rebibbia, el barrio del extrarradio de Roma donde lleva residiendo toda su vida y que ha marcado tanto su trayectoria personal como profesional. Un lugar que dista mucho de ser idílico, al igual que sucede con la práctica totalidad de los barrios menos favorecidos de las grandes urbes, sean del país que sean. Lugares donde la precariedad económica, la delincuencia y las drogas se incrustan en la piel de sus habitan- tes marcando sus expectativas de futuro.
Esas expectativas de futuro no cumplidas por el autor italiano que vemos en su totalidad cuando la acción de la historia se traslada hasta 2020 son una parte central de casi todas sus obras y son la argamasa que forman gran parte de los esqueletos que, al igual que nos sucede a todo el mundo, guarda en su armario. Unos traumas y remordimientos que nos expone de una manera cruda y sin espacio para la autoindulgencia y autocomplacencia, pero sin perder de vista su habitual estilo directo y sincero presente en todos sus trabajos y su ácido sentido del humor. Un retrato de sí mismo tragicómico y repleto de autoironia, heredero de autores alternativos y underground como Crumb, Joe Matt o Julie Doucet, en el que nos deja ver sus inseguridades laborales y personales, sus contradicciones, los cambios que ocasiona en él y su entorno el inexorable paso del tiempo, además de sus enormes problemas para relacionarse con su entorno al estar tan centrado en sí mismo. Sin embargo, evita caer en la autocompasión y la parodia, aportando una visión más universal, actual y fresca que la de sus referentes. En parte gracias al papel de alivio cómico, no exento de un punto de amargura, que juega en sus trabajos el armadillo, que es su particular Pepito Grillo, quien representa todas sus inseguridades y con el que dialoga constantemente.
Esqueletos nos propone un viaje a un pasado en el que no hay espacio para la nostalgia, pero sí para una visión algo melancólica y triste, que nos permite ver a través de un Zerocalcare de dieciocho años, que vive perpetuamente angustiado, y de sus amigos, un grupo heterogéneo de personajes con diferentes intereses y circunstancias que no son sino un reflejo del microcosmos que habita- ba en esos barrios de periferia, aunque con unos intereses políticos, sociales y culturales cercanos a la contracultura que emerge de la marginalidad. El frágil ecosistema que forma el grupo se ve alterado cuando Arloc, un joven grafitero y ocasional narcotraficante, pasa a formar parte de sus vidas. Un personaje lleno de sombras y aris- tas que obligan al autor transalpino a salir de sus autoengaños y vivir una serie de sucesos repletos de violencia que le hacen madurar a la fuerza.
Aunque todas sus historias están contadas en primera persona y tienen mucho de autobiográfico, para no caer en la repetición de esquemas Zerocalcare ha optado por mezclar esas vivencias con otros géneros, como la denuncia periodística (Kobane Calling y No sleep til Shengal) o el thriller, en este caso. Aunque se trata de su primera incursión en el género, se puede apreciar que domina los mecanismos de este tipo de historias, empleando de manera notable la dosificación de la información o la subida progresiva del suspense gracias una gran capacidad para dibujar atmósferas que rezuman peligro, sin dejar de lado la visceralidad de una forma de narrar que desborda personalidad y con un estilo gráfico que bebe directamente del cartoon. En sus páginas prima la sencillez y la expresividad de sus personajes, algunos caracterizados como animales antropomórficos que reflejan su personalidad, que consigue que sus trabajos sean accesibles para cualquier tipo de lector por su capacidad para transmitir en todo momento las emociones que el relato demanda. Pero esa aparente sencillez no es óbice para que a lo largo de la obra nos encontremos con recursos tan interesantes como constantes rupturas de la cuarta pared o escenas explicativas que parecen directamente extraídas de cómics de carácter más didáctico.
Una historia directa, universal y fresca que nos habla de la amistad, del difícil tránsito hacia la madurez, los prejuicios, las expectativas incumplidas, los demonios que nos acompañan desde nuestro pasado, pero también de la posibilidad de redención. Una certera radiografía que pone de manifiesto los muchos problemas sociales, económicos y políticos que afronta la sociedad occidental actual y que le confirma como una de las voces más interesantes del cómic europeo contemporáneo.
Jot Down 7. Anuario de comics

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