Marcello Quintanilha
Francia
Rústica con solapas
Color
Traducción: Mercedes Vaquero
Obras relacionadas
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Marcello Quintanilha
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(Ediciones La Cúpula)
Río
Louise García y Corentin Rouge
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Elige bien a tus padres. En esto de la lotería que te toca al nacer, siempre me ha hecho mucha gracia ese consejo o máxima cargada de ironía que se ofrece a quien te pregunta qué hacer para tener suerte en la vida. Frente a esas voces de quienes te dicen que el que quiere, puede, o que lo que recibes siempre es fruto de tu esfuerzo y nada más, me encanta repetir a modo de mantra este aforismo del absurdo: elige bien a tus padres. Una sentencia con tan poco sentido como su opuesta, que no es otra cosa que imaginar o defender que la vida es justa para quien llega a ella cargado de buenas intenciones. Pero no lo es.
Escucha, hermosa Márcia es un relato que se sumerge de lleno y con toda naturalidad en explicarnos lo determinante que puede ser un entorno social a la hora de configurar casi por completo a las personas que nacen en él. Márcia, su protagonista, es una enfermera que trata de vivir una vida pacífica en las favelas de Río junto a Aluísio, su pareja, y su hija (de un padre al que nunca llegamos a conocer), Jaqueline. Sin embargo, y siguiendo esa circunstancia tan dramática de tener al enemigo en casa, es la tercera pata de este banco la que parece empeñada en convertirse en la fuente de todos los problemas de la pareja. Jaqueline se relaciona con las bandas de las favelas, tiene un pasado reciente (y tal vez presente) en la prostitución, y sus problemas más recientes con un robo fallido que acaba por salpicar a la policía corrupta y ciertos altos cargos empresariales acabará por desencadenar una trama caracterizada por una honestidad que atrapa desde la primera página.
Porque si algo tiene este cómic es que transmite en todo momento la sensación de que lo que cuenta es verdad. Que todo lo que explica podría haber sucedido, y que cada uno de sus personajes actuarían exactamente como lo hacen. Ahí tenemos la desidia de Aluísio, obrero de la construcción que llega a casa con las energías justas para rezongar desde el sofá mientras ve la televisión. O la fuerza inagotable de Márcia, una mujer capaz de luchar contra todo y contra todos por su hija, a pesar de que esta no haga más que insultarla, vejarla y maltratarla. O Jaqueline, el personaje que más real me ha acabado pareciendo por todo el odio que ha despertado en mí con sus acciones y palabras, pero sobre todo, por el debate interno que me provoca al darme cuenta de que, sin lugar a dudas, esa persona es el resultado de su entorno. A pesar de su madre.
Resulta fascinante que Marcello Quintanilha haya optado por un dibujo tan excesivo y hasta cierto punto feísta que, a mi parecer, encaja de maravilla con la atmósfera de la obra. Dicho esto, es el uso del color lo que acaba destacando por encima de todo. La elección de una paleta de colores casi alucinógenos puede llegar a parecer una decisión insólita pero, sin embargo, creo que ayuda a experimentar la narración como algo totalmente veraz, que tal vez solo se podía contar así, tras el velo de una impostada apariencia de irrealidad que de alguna manera nos protege de la dureza del contenido. Puede llegar a sorprender el cambio de registro (que no de geografía) respecto a obras anteriores como Tungsteno, pero quien observe con detenimiento sabrá encontrar la esencia de un autor tremendamente versátil, pero con una voz clara y reconocible.
Se agradece que una obra como Escucha, hermosa Márcia haya ganado la Fauve d’Or al mejor álbum del año 2022 en el Festival de Cómic de Angulema. Las obras que narran los problemas sociales de las clases más bajas de nuestra sociedad acostumbran a acercarse al objeto del relato desde un tono exagerado que va desde la romantización al dramatismo más exacerbado. Quintanilha es capaz de trasladar este exceso de manera deliberada al componente visual de la obra, dejando para la historia una honestidad que nos atraviesa por completo hasta dejarnos enganchados al destino de Márcia y Jaqueline. Dos personajes cuya naturaleza ficcional olvidaremos a lo largo de las páginas para sufrir y emocionarnos con ellos gracias al talento de su autor. Porque de eso tratan las ficciones cuando están bien resueltas: de inventar grandes verdades. Y aquí tenemos una de ellas.
Jot Down 7. Anuario de Comics

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