lunes, 15 de mayo de 2023

Nuestras abuelas

David Fernández de Arriba

En los últimos años el cómic ha demostrado en numerosas ocasiones su capacidad como medio de recuperación de la memoria histórica.

La historia de España durante el siglo XX ha marcado profundamente a varias generaciones y han sido diversos los autores que han utilizado las viñetas para recordar las vivencias de sus familiares. Pese a ello, aún queda mucho trabajo por hacer en este sentido y son muchos los caminos que el cómic —y otros medios— debe recorrer. Estamos todas bien viene a cubrir algunas de las lagunas aún presentes en el cómic centrado en la memoria.

Hasta el momento han sido muy escasas las autoras que se han acercado a este género y creo que es muy necesario que las dibujantes nos den su visión sobre el pasado. Entre las obras canónicas, la presencia femenina se circunscribe al papel de protagonistas de algunas obras, siempre como familiares de autores que retratan el pasado de sus familias: la madre de Antonio Altarriba en El ala rota o la abuela de Jaime Martín en Jamás tendré 20 años son los ejemplos más paradigmáti- cos. Estas mujeres comparten, entre otras cosas, haber vivido la Historia con mayúsculas, ya que vivieron algunos de los grandes acontecimientos históricos del siglo xx en España, desde cerca o incluso desde dentro. Sus vidas no son equiparables a las que vivieron la mayoría de mujeres españolas, aunque su condición femenina tuvo también en ellas una influencia decisiva.

Las grandes olvidadas de nuestra historia han sido los millones de mujeres que tuvieron vidas normales. Las protagonistas de Estamos todas bien, Maruja y Herminia, pertenecen a este grupo mayoritario. Vivieron las dificultades de la posguerra, se hicieron adultas durante el franquismo y su principal dedicación fue criar a sus hijos e hijas y ser amas de casa. Llevaron a cabo una labor fundamental, pero a cambio solo recibieron silencio y olvido y, por descontado, ningún tipo de reconocimiento. Pese a ser un grupo social muy numeroso, ni la historiografía ni las diversas expresiones culturales les han prestado la atención que merecen.

Con este cómic, Ana Penyas ha puesto su grano de arena para intentar reconducir esta injusta situación. La dibujante valenciana había creado un cómic breve sobre sus abuelas para la universidad y, tras haber estado en contacto con un editor que vio posibilidades en la historia, decidió ampliarlo para presentarse al concurso FNAC Salamandra Graphic. Su obra fue muy valorada por el jurado y Estamos todas bien fue la ganadora de la décima edición del premio.

Maruja y Herminia, las abuelas de Ana Penyas, tuvieron vidas diferentes: Maruja pasó su adolescencia con sus tíos, dueños de un bar, en un pequeño pueblo de Ávila y cuando se casó con el médico del lugar, mayor que ella, inició una vida llena de soledad; en cambio, Herminia, originaria de un pequeño pueblo de Cuenca, vivió siempre rodeada de gente, puesto que su familia regentaba el teatro de la población y, pese a la marcha de su madre, creció junto a sus cinco hermanos. Ambas dejaron el pueblo y se fueron a vivir a la ciudad, siempre como amas de casa, con jornadas agotadoras —especialmente para Herminia con sus cinco hijos— y dedicando su vida a los demás.

Ana Penyas habla de sus abuelas y con sus abuelas, pero en el fondo está hablando de y con las nuestras. Una generación que tuvo que afrontar años muy duros, con situaciones familiares terribles en muchos casos y que, además, por el hecho de ser mujeres, padecieron una doble opresión. Pese a ello, poco a poco fueron consiguiendo sus propios espacios de libertad, como muestra la ilustradora valenciana en algunos de los momentos más mágicos del cómic: cuando Maruja obtiene su carnet de conducir y participa activamente en actividades culturales; cuando Herminia esconde los libros y los periódicos de sus hijas, muy comprometidas políticamente al final de la dictadura. Lo íntimo como retrato de una época y de una generación.

Su formato apaisado, su particular uso del color y el dominio de la ilustración que muestra Ana Penyas convierten a Estamos todas bien en una obra también muy interesante a nivel gráfico. Cada página está trabajada visualmente, cada composición tiene un sentido estético y narrativo. Los personajes, caricaturescos, aportan profundidad y el uso esporádico de retratos prácticamente fotográficos dotan al relato de mayor veracidad.

En definitiva, Estamos todas bien es una obra realmente interesante desde todos los puntos de vista. Más aún si pensamos que tan solo estamos ante la primera obra larga de Ana Penyas. Pero lo que convierte este cómic en algo especial es que aporta una visión fresca y diferente a la memoria histórica a través de las viñetas y que, esperemos, sea el primer paso de un largo camino por recorrer, tanto para ella como para recuperar la memoria histórica femenina.





Estamos todas bien

Ana Penyas

Salamandra Graphic España

Cartoné

112 págs.

Color

Obra relacionada

En transición

Ana Penyas

(Barlin Libros)

Tibirís

Arnau Sanz 

(Trilita Ediciones)

El ala rota

Antonio Altarriba y Kim

(Norma Editorial)

Jamás tendré 20 años

Jaime Martín

(Norma Editorial)

Valerosas

Pénélope Bagieu 

(Dibbuks)


Anuario Comics 2017
Jot Down


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