sábado, 24 de diciembre de 2022

Los versos del coronel Kurtz por Jacinto Antón

 El faro del fin del mundo





El coronel Kurz (Marlon Brando) lee a T.S. Elliot en Apocalypse Now


Estaba leyendo Horas de invierno, de la gran poetisa estadounidense Mary Oliver (Errata Naturae, 2022), cuando fui a dar con el famoso verso de Robert Frost (Olivier le dedica un capítulo al maestro) "nada dorado puede permanecer". Me quedé pensando dónde había oído esas palabras y todo el maravilloso poema arranca con el verso "Nature first green is gold" hasta esa última línea imperecedera, "nothing gold can stay". Y entonces lo recordé: hace muchos años, en la película Rebeldes, de Coppola. Es una escena preciosa, los jóvenes Johnny (Ralph Macchio) y Ponyboy (C. Thomas Howell) están escondidos en una iglesia abandonada, y en un momento del amanecer, arrebatado por la esplendorosa y melancólica belleza del incendiado horizonte a la que Johnny no consigue ponerle las palabras exactas, Ponyboy recita el poema de Frost, que se convierte en una metáfora de vidas e inocencias perdidas.

Es un ejemplo de cómo en el cine pueden colarse versos famosos que se funden con las imágenes en una mezcla que emociona tan inesperada como poderosamente. En ocasiones, el poema es una revelación, lo descubres por primera vez o te toca como nunca antes te había tocado antes al insertarse en una historia.

¿Cuales son los mejores momentos de esa fusión versos-cine?¿La despedida de Karen Blixen (Meryl Streep) a su fallecido amante Finch Hatton (Robert Redford) en Memorias de África, leyendo los versos de A. E. Housman A un joven atleta muerto ("sabio aquel que sabe escapar pronto de campos en los que la gloria no perdura", "y descubrirán siempre fresca entre sus rizos una guirnalda")?¿Otra despedida, la de John Hannah leyendo los versos de Funeral blues de Auden en Cuatro bodas y un funeral? ("Pensé que el amor duraría para siempre. Estaba equivocado"). ¿El peregrinaje de Childe Harold de Byron ("hay un placer en los bosques sin senderos y un éxtasis en la costa solitaria") en Los puentes de Madison?¿El paradigmático "Oh, capitán, mi capitán" de Walt Whitman en El club de los poetas muertos?

Cada uno tendrá los suyos, y por tanto se encontrarán aquí muchos a faltar, pero estos son algunos de mis preferidos.

En la por tantas cosas arrebatadora película de Christopher Nolan Interstellar (una de las más preciosas historias de amor entre un hombre y su hija; qué difícil es expresar lo que siente un corazón, incluso sin física cuántica), aparecen varias veces los famosos versos de Dylan Thomas "Do not go gentle into that Good night" ("no entres dócilmente en esa buena noche"). La mezcla de los versos oscuros y tristes con la aventura en el espacio ignoto, la relación entre el cosmonauta Cooper (Mathew McConaughey) y su hija Murph, y la música de Hans Zimmer provoca un enorme impacto emocional.

Otro momento se lo he birlado a mi hermana Graziella, gran fan de Emily Dickinson y de La decisión de Sophie, la novela de William Styron y la fiel versión cinematográfica de Alan J. Pakula de 1982. En la película, siguiendo la novela, la pareja protagonista -la traumatizada polaca superviviente de Auschwitz Sophie (Meryl Streep), y el bipolar Nathan (Kevin Kline)-están marcada por el poema de Dickinson Ample make this bed, que recita al final ante los cuerpos sin vida de los amantes de su joven amigo Stingo: "Que la cama sea amplia/que esté hecha con cuidado;/esperad en ella hasta que llegue el Juicio Final/sereno perfecto".

Y del amor al horror, el horror. ¿Ha tenido alguna vez T.S. Elliot mejor lectura que en la tierra baldía del Vietnam arrasado por el napalm? En Apocalypse now, el coronel Kurtz (Marlon Brando) recita The hollow men: "Los ojos no están aquí / no hay ojos aquí / en este valle de estrellas moribundas / en este valle hueco / esta mandíbula rota de nuestros vecinos perdidos".

Vamos a acabar con la sorprendente asociación entre Oblivion, con Tom Cruise, y Thomas Macaulay, autor del poema Horatius, dedicado a uno de los héroes de la Antigua Roma, Horacio Cocles (tuerto), que se mantuvo firme a solas en la defensa de un puente contra todo un ejército enemigo. Es un símbolo eterno del valor y del honor y yo tengo siempre ante mis ojos en mi mesa de escritorio una vieja estampa que ilustra el episodio, a ver si me inspira. En Oblivion, el personaje de Cruise recita la estrofa más conocida del poema: "A todo hombre sobre esta tierra / le llega la muerte antes o después, / y cómo un hombre puede morir mejor / que haciendo frente a terribles enemigos, / por las cenizas de sus padres / y los templos de sus dioses". Inolvidable.


El Pais, Sábado 10 de diciembre de 2022


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