domingo, 8 de mayo de 2016

Los 4 Fantásticos: Onslaught dibujo-Carlos Pacheco guión-Tom DeFalco


 El Fin de una Era

Parecía imposible, pero es real. Es tan real como la vida misma. El tomo que ahora sostienes en tus manos incluye los dos últimos números USA de la mítica colección de Los 4 Fantásticos.

Es cierto que en este mundo puede suceder cualquier cosa. Ya se sabe que todo es posible. Es ley de vida. Sin embargo, todos teníamos claro que, pasara lo que pasara, cada mes aparecería un nuevo número de la colección USA de Los 4 Fantásticos. Mejor dicho, nadie lo pensó jamás. En cierto modo, era algo impensable. Este título es una de las grandes instituciones de Marvel y, por tanto, era intocable. Pero ya lo ves hoy se publica el último capítulo de una colección que en España se inició en 1969. Y aquí estoy, escribiendo el prólogo del final de toda una era.

Todo comenzó con el proyecto de una línea argumental de proporciones bíblicas cuyo objetivo era la completa remodelación del Universo Marvel. La idea se centraba en enfrentar a los héroes más importantes y carismáticos con una nueva amenaza de poder casi infinito que recibiría el nombre de Onslaught. Sin embargo, eso no era todo. Esta super-saga provocaría la desaparición de Los 4 Fantásticos, el Capitán América, el Hombre de Hierro y Los Vengadores, los cuales serían transportadas a otra realidad donde todos volverían a comenzar. Se trataba de editar cuatro nuevos títulos mensuales que mostrarían versiones actualizadas de sus orígenes y un desarrollo distinto de los acontecimientos posteriores.




Por tanto, la colección de siempre de Los 4 Fantásticos debía terminar.

Para empezar, Tom DeFalco y Paul Ryan acabaron todas las líneas arguméntales que habían estado desarrollando en los últimos años (lo cual se mostró en el tomo anterior titulado Asuntos de Familia). De esa forma, no quedarían cabos sueltos. A continuación, se emprendió la realización de los últimos dos números de la colección, los cuales se convertirían en una parte esencial de La saga de Onslaught . Es evidente que ambos comics debían ser algo realmente importante.

Mientras todo eso ocurría, el título de los Los 4 Fantásticos cambiaba de editor. La nueva encargada sería Suzanne Gaffney, quien ya se había ocupado de proyectos tan conocidos como las series limitadas de Tormenta y Bishop, además de la colección de Excalibur.

Cuando en Marvel se plantearon la edición de los dos últimos números de La colección deL cuarteto, enseguida se pensó que debían convertirse en el apropiado broche de oro a 35 años de continuidad.
Por eso, Suzanne Gaffeney optó por ofrecer el dibujo de ambos comics a Carlos Pacheco, un artista que había ilustrado la mayoría de los proyectos que ella había editado.

La decisión no fue fácil para Pachecho. En esos momentos, estaba trabajando en Excalibur y además opinaba que no era lo más apropiado sustituir a Paul Ryan a tan sólo dos números del final. Pero después de pensarlo, terminó por aceptar. Primero, porque significaba una oportunidad irrepetible, tanto desde un punto profesional como del emocional. De hecho, era todo un honor. Y en segundo lugar, porque era totalmente consciente de que si él rechazaba el trabajo, otro lo acabaría realizando. Por eso, al final, escribiría una dedicación para Paul Ryan que fue posteriormente borrada. Cosas que pasan.

Una vez que se concretó el equipo creativo, Carlos Pacheco se sumergió totalmente en la realización de Los comics que verás a continuación. La responsabilidad era muy grande y él quería responder a todas las expectativas que se habían creado desde el momento en que se anunció su participación en este proyecto. Y lo cierto es que nadie quedó defraudado. Todo lo contrario, muchos pensaron incluso que la nueva era de Los 4 Fantásticos (prometida para después de Onslaught) había comenzado antes de los previsto.

La elección de Carlos Pacheco para estos dos comics fue perfecta, porque en sólo unas páginas supo darle una nueva dimensión a los guiones de Tom DeFalco. Ambos trabajaron a las mil maravillas. Parecía imposible que todo pudiera cambiar con un sólo número.

Sin embargo, el 416 merece una mención especial. En ese número, Pacheco demostró su capacidad para interpretar como nadie a gran parte de la galería de villanos y aliados de Los 4 Fantásticos. Estoy seguro de que más de un estadounidense se estrañó al conocer la procedencia del dibujante.

¿Quién hubiera podido decir alguna vez que un artista español sería el encargado de poner punto final al vol. 1 USA de Los 4 Fantásticos! Evidentemente, nadie. Eso aportó a su trabajo una mayor relevancia.

Ahora, ya sólo queda leer los comics. Eso sí, disfrútalos con calma. El final de una colección de 416 números es algo que no se ve todos los días.

Raimon Fonseca






Sketchbook Carlos Pacheco

 Jamás imaginé que dibujaría Los Cuatro Fantásticos.

De hecho, jamás imaginé que dibujaría para Marvel; pero bueno, entendámonos, lo cierto es que La Primera Familia nunca fue el centro de mis preferencias. Legión, Justice Society, Vengadores, ya lo he dicho en otras ocasiones, fueron y siguen siendo el crónico objeto del deseo del fan que aún vive en mí (aunque el Carlos profesional tiene otras metas que, voluntaria y temporalmente, le alejan de ellos; añado que los tebeos que hoy en día llevan esas cabeceras cada vez se parecen menos a aquellos que me alegraron la pajarilla), así que cuando me llamaron de Marvel para comentarme, con la exigencia de un "topsecretismo" digno del mismísimo James Bond, que como consecuencia de la movida del LEEFIELDVERSO Bob Harras había decido ofrecerme los dos últimos números del que fuera mi tebeo favorito de la casa, Los Cuatro Fantásticos, mi pensamiento inmediato fue ¿Cuándo había dicho yo semejante cosa...? Afortunadamente, la sensatez superó la inmediatez. Con


 posterioridad, me enteré que al parecer la cosa vino por la historia que hicimos Rafa Marín y un servidor para aquello del Re-Mix; pero ya lo había asumido, oficialmente mi tebeo favorito había pasado a ser Los 4F. No había escapatoria, mi pasado había sido alterado, alguien se pasó por alto la segunda directiva.

Lo malo, o lo bueno según se mire, es que no podía decepcionar a ese alguien. Debía comportarme como si así hubiese sido. Tenía que hacer algo más que dibujar dos números/tenía que pensar en los personajes, en las situaciones, en el entorno de la serie, aunque sólo fuese para dos números.
Primero, los trajes. Por la cara me saqué de la manga un diseño asimétrico, distinto pero a la vez suficientemente respetuoso con la tradición de Los Cuatro Fantásticos, que no transmitiera la idea de un cambio radical, todo lo contrario que con el diseño de Rondador Nocturno. Reed Richards fue el foco de atención. Lo último que sabía de él es que había aparecido, tras un año de ausencia, con greñas y largas barbas. Recordé una maravillosa portadilla de Estela Plateada en la que John Buscema dibujó a Mr. Fantástico reaccionando al sonido de una alarma mientras terminaba de afeitarse, y me dije que qué mejor ocasión para cambiar de look que cuando el cambio ya ha existido. Esta vez, Reed no se afeitaría del todo; aprovecharía para decidir qué tal luciría con perilla. Quizás pareciera más el profesor que siempre imaginamos que sería, que el superhéroe que se vio obligado a ser. Por otra parte, el verdadero poder de Reed era su intelecto, el "otro poder" era más útil en el lecho que en el campo de batalla. Reed es un genio tecnológico y eso no estaba presente en Mr. Fantástico... ¿Qué tal un guantelete que le permitiese controlar desde el lugar donde estuviese el ordenador central del Edificio, del Fantastic Car, etc....? COOL!!, creo. Por otro lado, si inicialmente Mr. Fantástico sólo alargaba su cuerpo, con el tiempo había aprendido a controlar su poder de tal manera que el mismo Byrne había conseguido que transformase su aspecto y su cara para parecer otra persona. Era capaz de moldear su propio cuerpo moldeando su fisiología intercelular... Podía alterar su musculatura, ¿por qué no?. Después de todo, son superhéroes. Reed estaba listo. El resto no necesitaba más cambios. Quizás la Cosa debería ser un poco más alta que los demás miembros, pero con los nuevos trajes el grupo ya estaba listo.

Cuando vieron los diseños me pidieron un pin-up para promocionar el tebeo, en el que debía incluir a Franklin. Y así lo hice. Acababa de ser padre y tenía una dosis de proteccionismo hacia mi hijo, por lo que la mano de Reed rodeando a Franlin es más freudiana que casual. Y el pin-up quedó bien para mi gusto.

Lástima lo de la perilla.

Y es que justo en el episodio anterior, creo recordar, Paul Ryan, desconociendo mis planes, afeitó completamente a Mr. Richards, y la idea de un Mr. Fantástico con pelo en la cara pasó a mejor vida por más que ese pin-up y un póster de lan Churchill lo mostraran de esa guisa. Fue lo único que falló. Bueno, aparte de la coña marinera del cambio del Power Ranger de la portada por un Wonder-Man de pacotilla; con e¡ resto no hubo el menor problema.

Me divertí la hostia haciendo esos dos tebeos, más de lo que esperaba. Especialmente con el segundo, en el que tuve la suerte de dibujar la mayoría de villanos y amigos de la Familia creados por Kirby -sólo Terrax fue tratado de manera algo menos respetuosa, aunque de haber sido justo hubiera hecho lo mismo con Devlos y el PowerSkrull (no confundir con el Superskrull), los auto-homenajes de Mr DeFalco-, y dibujar una doble página que fuese lo suficientemente grandiosa como para resumir la historia de los personajes.



 Lo dicho, una gozada. Breve pero intensa y que, al parecer, dejó buen sabor de boca en los USA esos.

Cuando ya creía haber finiquitado mi relación con los 4F, ya inmerso en plena vorágine de losX-Men, recibo una llamada (de nuevo el teléfono) de Bob (Harras) preguntándome si podía realizar dos colecciones al mismo tiempo, si además de X-Men podía encargarme de arrancar la nueva serie de los 4F después de los doce números de Jim Lee... la respuesta fue no. Prefiero poner los huevos (los figurados y los reales) en la misma cesta, y los acontecimientos por los que estamos encaminando la colección de los X-Men me exigen la máxima concentración. No me gusta hablar de los que rechazo, pero ahora tenía que contarlo, como aquel tipo del chiste que se benefició a la Shiffer (¿se escribe así?, hablo de Claudia), así que perdonad este momento de suma vanagloria (¿otro?). Aprovecho para deciros que si tuviese que escoger el mejor momento que he vivido como profesional del comic-book, antes que elegir el día en que me ofrecieron los X-Men, prefiero quedarme con el hecho de saber que alguien, en algún momento, pensó que era digno de llevar antes que otros el legado de lo mejor de Stan Lee y Jack Kirby: Los Cuatro Fantásticos. Fue precioso mientras duró.

P.D: Hey, casi se me olvidaba hacer un mínimo comentario acerca de la historia de complemento del 416. Como supongo os habréis fijado en lo créditos, los editores les dan las gracias a la ya conocida extraña pareja formada por Rafael Marín y Carlos Pacheco o viceversa. Esta misma historia fue compilada en el volumen Best of Marvel'96 (versión USA) donde Mr. DeFalco prefaciaba confusamente cómo se aprovechó de un guión preparado por esos dos tipos cambiándole lo necesario para "hacerlo suyo", y justificando además esos cambios por mor de unas extrañas "necesidades editoriales". Os juro por la gloria de Artie Simek que en esos cambios Mr. De Falco dejó en la cuneta el meollo de la historia.

Permitid que me explaye en un par, o dos, de líneas. Veréis; la susodicha arrancaba con unos jóvenes universitarios Richards y Von Doom conversando sobre la existencia de realidades alternativas, mientras Grimm, absorto, contempla las noticias deportivas. La discusión aumenta de tono. Richards insiste en que esos mundos, aun en su infinitud, eran independientes entre sí; no habría una "realidad principal" de la que divergieran las demás, por lo que el acceso a ellas originaría una nueva materia de estudio; a lo que Von Doom contraatacaba con la tesis defensora del origen de estas realidades como consecuencia de dicotomías temporales. El dominio del viaje en el tiempo permitiría entrar en contacto, y quizás, dominar estos mundos... Von Doom increpa a Richards con la aparente lógica de sus tesis hasta el punto de agredirle físicamente, momento en que Grimm interviene separándoles y pidiéndoles sosiego y tranquilidad. En el fondo, dos buenos amigos podían solventar las discusiones con soda y cerveza. Plano final de Grimm dirigiéndose al interruptor de la TV sin prestar atención a la noticia del trágico accidente de la emergente estrella de cine protagonista de Rebelde sin Causa, Gigante y Al Este del Edén... Johnny Storm. Pantalla en negro.

Por cierto, Mr. De Falco, Julio César no tenía nada que ver con el Imperio Romano. Sí con la República.

Carlos Pacheco.

 Una curiosidad: El boceto previo de la doble página que cierra el n° 416 de Fantastic Four. Una pequeña maravilla llena de frescura y espontaneidad.

















Los Cuatro Fantásticos: Especial Onslaught publicado por Planeta-DeAgostini, Barcelona, Mayo de 1997



No hay comentarios: