sábado, 6 de junio de 2015

Batman: Año Uno por Frank Miller y David Mazzucchelli





Batman es uno de los pocos personajes de cómic que ha traspasado la barrera del papel para convertirse en todo un icono cultural. Creado por Bob Kane y Bill Finger en mayo de 1939, el Hombre Murciélago ha captado la atención de millones de personas gracias a su atrayente aspecto visual y su mezcla de acción y género negro que lo convierten en el mejor detective del mundo. No falta mucho para que el Señor de la Noche cumpla setenta años de vida y a lo largo de todo este tiempo se ha visto representado de muchas formas, llegando así a todo tipo de público. Y es que a diferencia de otros, Batman es capaz de adaptarse al tiempo que le toque vivir. Sus aventuras de los años cuarenta son bien distintas de las que vivió en los cincuenta y éstas a su vez lo son de las de los sesenta. La lista sigue a lo largo del resto de décadas y es un ejemplo perfecto sobre la importancia de este personaje, no sólo en el cómic, sino en la cultura popular de nuestro tiempo.

Más allá de la frontera que imponen las viñetas de los cómics, el Caballero Oscuro ha acaparado los medios de comunicación casi desde que puso el pie en este mundo. Ha contado con tiras de prensa, seriales cinematográficos, series de televisión, dibujos animados, grandes superproducciones... El símbolo del murciélago es todo un fenómeno de masas que este año nos vuelve a invadir gracias a Batman Begins. Es un evento cíclico. No es ninguna moda. Batman siempre ha estado ahí. Si no está en primera plana, lo está en la retaguardia, en sus aventuras mensuales, hasta que vuelve a resurgir cuando el público le necesita.

No en vano, todos los elementos indisolubles del personaje son reconocidos por medio mundo: desde el asesinato de los padres de Bruce Wayne y su lucha contra los criminales para que nadie vuelva a pasar por lo que él pasó, hasta el fiel mayordomo Alfred, pasando por Robin, Gotham City, el Batmóvil, la Batcueva y mil artilugios más. Esto sin contar con la mejor galería de villanos que un superhéroe puede tener: Joker, Dos Caras, Ra's al Ghul, el Espantapájaros, Catwoman, el Pingüino, el Acertijo, Hiedra Venenosa, Mr. Frío... La lista es infinita y todos ellos han conseguido que el Hombre Murciélago sobresalga de entre el resto como uno de los personajes más interesantes que hay, no sólo por su propia complejidad, sino por los secundarios que le rodean. Esta complejidad viene acarreada porque no es el típico superhéroe. Nació a la sombra de Superman y lo hizo de tal forma que quiso ser igual que él para reflejar su éxito y, a la vez, ser totalmente distinto para evitar comparaciones. Batman es un superhéroe pero no vuela, no dispara rayos por los ojos y no tiene superfuerza. Sólo es el ejemplo de lo que un ser humano puede llegar a ser si entrenara cuerpo y mente desde los ocho años. Si alguien hiciera esto, podría convertirse en el mejor detective del mundo. Esta cercanía provoca una identificación con el personaje que otros superhéroes no tienen. Para ser Batman no hace falta venir de otro planeta: sólo has de tener un mal día, el peor que puedas imaginar. Eso fue lo que le hizo falta a Bruce Wayne para 'morir y dejar paso al Señor de la Noche.

Esta tragedia palpable en el origen de Batman es una cualidad inherente en casi toda la ficción que se conoce. Se puede rastrear hasta los clásicos griegos y seguir hasta nuestros días. Esta apreciación entronca con la cualidad mitológica que personajes como el que nos ocupa han adquirido a lo largo de los años. Superman, Batman, Flash, Wonder Woman y el resto de personajes de DC Comics representan una mitología moderna, un panteón de dioses en el que Batman representa el lado más oscuro, trágico y deprimente de todos. Y ahí está precisamente la clave de su éxito porque no hay nada que nos guste más que ver sufrir a nuestro héroe. Cuanto peor lo pasa él, más disfrutamos nosotros porque, cuando sale airoso del peligro al que se enfrenta, nos anima a seguir adelante con nuestros problemas. El grado de identificación que un personaje como el Señor de la Noche genera es tan grande que ha conseguido que millones de personas conecten con él. Es un éxito tanto en EE UU como en España, Francia, Italia o Alemania, por citar sólo unos pocos. Países con culturas distintas abrazan en su seno a un personaje que transmite valores que están más allá de cualquier frontera y eso es algo aplicable sólo a las grandes creaciones de nuestro tiempo.

Algunos de los que sostenéis este ejemplar en vuestras manos ya habréis leído algunas cosas del personaje, pero seguro que muchos sólo conocéis a Batman por la televisión o el cine. Si es así, no os podéis imaginar lo que os espera. Planeta DeAgostini lanza este Coleccionable de cuarenta entregas semanales en el que seréis testigos de muchas de las historias más representativas del personaje de las últimas dos décadas. Desde su primer año como justiciero hasta las grandes catástrofes que asolaron Gotham cuando el Hombre Murciélago ya era un héroe curtido en mil batallas con un elenco de socios dispuestos a hacer lo imposible por ayudarle en su guerra contra el crimen. Leer estas historias es ser partícipe de ellas porque es imposible no que¬darse prendado de todos los personajes que vais a ir conociendo poco a poco. Leerlas por primera vez es un privilegio que sólo ocurre una vez en la vida. Tenéis ante vosotros una selección con grandes aventuras del mejor personaje de ficción de todos los tiempos.

Batman ya no pertenece sólo a la Historia, no es sólo parte de los cómics, las tiras de prensa, las películas o los seriales. A partir de ahora, en cuanto paséis la página y empecéis a leer, Batman será parte de vosotros y ya no podréis dejarlo ir.

David Hernando

COLECCIONABLE BATMAN Nº1 Editorial Planeta DeAgostini, SA. Año 2005











Batman. Editorial Zinco. Año 1987



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