sábado, 20 de abril de 2024
Sketchbook: Jake Posh
Las fuerzas desatadas del mito
Por Domingo Ródenas de Moya
La imaginación de Jordi Soler echa raíces en la sierra de Veracruz donde creció, en un universo primario sobre cuya imprimación infantil ha añadido las inquietudes sociales del escritor adulto. De manera semejante, su prosa magnífica se ha fraguado con el idioma de aquel fondo, un español mexicano denso y eufónico veteado del castellano de otras latitudes. Así fue en Los hijos del volcán (2022) y así es en esta poderosa novela de aliento mítico en la que los mitos greco-latinos se imbrican con los prehispánicos multiplicando mutuamente su resonancia simbólica. El epicentro de la novela es la pugna entre dos formas de poder: el que propicia la belleza física, devastador para quien la posee avaramente -y más para quien la desea sin fruto-, y el poder omnímodo que se impone mediante el terror y la muerte. El primero lo encarna la divina Artemisa -creada sobre la matriz de Afrodita-, mientras que el segundo lo representa el cacique Teodorico, una suerte de Pedro Páramo despiadado que únicamente se siente inerme ante la hermosura inaccesible de esta nueva Susana San Juan. Pero si Artemisa ejerce sobre él un efecto hipnótico y transformador, también ella es víctima de esa misma seducción irresistible... por parte del majestuoso toro blanco que emerge de una laguna en el primer párrafo del relato.
Desde ese instante, el lector sabe que el cañamazo narrativo que utiliza libremente Soler es el del toro blanco que hizo surgir del mar Poseidón y cuya hermosura cautivó al rey Minos. Al negarse este a ofrecérselo en sacrificio, el rey de las aguas se desquitó haciendo que la reina Parsifae cayera rendida ante el toro y concibiera con él al Minotauro. Es obvio que Artemisa es un avatar de Parsifae y el cruel Teodorico lo es de Poseidón, pero en ellos se reflejan otros mitos, como el del contrahecho Hefesto y Afrodita, o el de los aztecas Tezcatlipoca, dios nocturno del mundo material, y Xilonen, diosa de la fertilidad. Soler ha sabido sacar partido de estas confluencias míticas, dando un nuevo sentido al "método místico" de que hablaba T.S. Eliot al explicar la técnica de James Joyce en el Ulises. Pondré un solo ejemplo: uno de los personajes mejor diseñados, el de Wenceslao, inventor, gay, amigo de Artemisa y rey de la fiesta allí donde acude, está forjado sobre la remota matriz del Dédalo mítico, y no digo más para no ser aguafiestas.
Sobre el fondo de esta aleación grecomexicana, Soler compone un relato universal acerca de la fuerza tiránica y destructiva del deseo o, lo que es lo mismo, de la belleza abrasadora que lo suscita. También sobre el imperio arriesgado que esa belleza otorga: el de encandilar a todos y disponer de su voluntad, un poderío que puede volverse tan adictivo como dañino. Se trata de un relato en dos tiempos muy bien medidos, separados por 25 años, dos momentos en los que crece gradualmente el desafío de la bella hacia el monstruo en medio de una pululación de criaturas espléndidas (la Negra Moya, Chelo Acosta y sus pupilas, el profesor Brambila...) que parecen asistir a un desenlace inevitable. El relato tensa la cuerda entre los dos poderes hasta que su tirantez es insostenible y de desencadena la victoria de uno sobre otro, sin prisa, con metódica atrocidad, que es lo que refiere un atinado narrador interno, alguien que fue admirador, como todos, de Artemisa, uno de tantos que quiso y no pudo alcanzarla y tuvo que resignarse a ser testigo de su error y del horror subsiguiente. No creo que se pudiera contar con más fuerza.
En el reino del toro sagradoJordi Soler
Alfaguara, 2024
268 páginas. 19,90 euros
El Pais. Babelia. nº 1.687. Sábado 23 de marzo de 2024
jueves, 18 de abril de 2024
Emil Ferris, después de los monstruos
La influyente autora de cómics regresa con el cierre de su revolucionaria obra: "No me importa que me copien. Cuando creas algo es para que tenga impacto"
Jorge Morla
Madrid
Emil Ferris se muda. Detrás de ella, en la pantalla a través de la cual tiene lugar la entrevista, hay decenas de cajas y algún peluche en su casa de Chicago. Bueno, a las afueras de Chicago. Aunque no demasiado a las afueras. "Si lanzas una pelota de béisbol, llegará a la ciudad", se ríe la autora de cómic (Chicago, 62 años).
En 2017 completó otra mudanza, la que va del anonimato a la fama. Impedida tras contraer la fiebre del Nilo Occidental, empleó la lenta convalecencia hasta la recuperación para pergeñar un cómic sobre una niña-lobo dibujado con bolígrafos sobre un cuaderno un cómic que tituló Lo que más me gusta son los monstruos. Contra todo pronóstico, aquel primer libro dio la vuelta al mundo, se cubrió de premios y se coló en todas las listas de mejores cómics del siglo XXI. "Por una parte, fui bendecida. Los ojos del mundo se volvieron hacia mí. Literalmente sentí la energía de la gente; nunca había sentido tanta atención hacia mi persona", reflexiona sobre aquel inesperado éxito. "Por otra parte, yo soy una persona tímida; solo quiero estar en mi casa y trabajar. Así que... me retraje", confiesa. "En mi interior, hay gratitud por cómo el libro fue recibido y por cómo influyó en tanta gente", añade Ferris cuando se le pregunta cómo le ha cambiado la experiencia de la fama. "Pero, era muy raro, por ejemplo, cuando firmaba libros. Esas cosas no significan nada si no puedes hablar con la gente, ¡pero allí es imposible hablar con los lectores! No es el mejor sistema del mundo... pero debo hacerlo. Aunque sea para honrar la conexión que tantos lectores tuvieron con el libro".
Lo que más me gusta son los monstruos desentrañaba la cultura americana de los sesenta y conjuraba las tribulaciones de una niña (Karen Reyes) y su hermano Deeze con la misteriosa muerte de su vecina Anka, una judía superviviente del horror nazi. Ahora su segunda parte (editada igualmente por Reservoir Books) cierra (aunque deja muchos frentes abiertos) la historia de Karen. ¿Ve Ferris la influencia de su criatura en los cómics posteriores que han salido en EE UU? "¡Bueno, en EE UU y en todo el mundo!", ríe. "Solo en los últimos meses, mi mejor amiga me enseñó tres cómics recientes que tenían un estilo similar o hablaban de temas parecidos. Muchos autores me lo confiesan". ¿Y eso le molesta? "No, no me importa que me copien. Es como una cena familiar: si sacas un tema no quieres que lo ignoren; quieres influir, que la gente reaccione, que haya una conversación".
¿Y cómo ha evolucionado ese estilo tan personal? "Está bien que mi estilo crezca porque también lo hace el de Karen (en teoría, el cómic es lo que Karen dibuja en sus diarios)" El libro es visualmente más ordenado y florido y las contorsiones del bolígrafo asaltan al lector casi a cada página. "Por ejemplo, dibuja muchas más mujeres", apunta Ferris. Y es cierto: Karen va viviendo su primer interés amoroso con Shelley, una chica, como ella, "rara". Pero, aunque en el fondo cuente un primer amor, lo importante del estilo de Ferris es la forma: inconscientemente, el lector percibe el cambio interior de la protagonista a través de los dibujos que hace.
"Karen ha crecido, claro. Se da cuenta de que debe tener más voz en su propia vida tras la muerte de su madre, de que debe tomar decisiones difíciles", cuenta Ferris. "Es algo que no debería pasar, pero pasa: muchos niños son empujados a tomar decisiones difíciles de repente. La muerte de un padre, las dificultades económicas o un divorcio..., todo eso te aleja de la infancia de repente. Y todos podemos sentirnos identificados con ello de alguna manera", sostiene. "Me alegra que haya tenido la oportunidad de encontrar el amor. Pero en cierto modo asusta: quería a su madre y su madre se fue. Al final, imagino que la vida es como una de esas historias de misterio en las que los personajes van desapareciendo. ¡Es injusto!", lamenta. "Pero sí. Cuando experimentas la pérdida de alguien a quien amas, amar se convierte en un reto. El amor es peligroso".
Temas espinosos
Además de los pasajes de la II Guerra Mundial, el cómic bucea en la política de la época en EE UU, como el movimiento por los derechos civiles, la cultura hippy o las revueltas contra la guerra de Vietnam. En la vida real, basta mirar sus redes sociales para ver que Ferris no esquiva los temas espinosos de hoy. "Nuestra guerra no es entre nosotros, es contra las fuerzas que nos enfrentan y saquean. Si la gente tiene oro y petróleo bajo sus piernas, eso es peligroso. No puedo callar cuando veo a la gente morir en Gaza, cuando veo tanto sufrimiento causado por la codicia", asegura.
¿Debe entonces un artista del siglo XXI usar, además de su arte, su propia voz para intentar cambiar el mundo? "Bueno, es que yo siempre hablo de eso. No importa tu religión, ni nada de eso, solo importa una máxima: trata a los demás como quieras que te traten. Cuando no veo eso, lo denuncio. Cuando veo niños sufriendo, lo diré. Porque frente a ese sufrimiento el arte, mis libros, yo misma, eso deja de importar, porque lo que importa son ellos. Sí, hay que hablar. Si la gente buena no hace nada, el mal gana".
Aficionada a la astrología, Ferris pregunta al entrevistado por su signo del zodíaco y saca sus conclusiones. Confiesa, eso sí, que ha renunciado a intentar ver el futuro. "Lo he dejado. Decidí que quería crear mi propio camino emocional, interpretar las cosas a mi manera. A veces, cuando alguien interpreta tu destino, sigues, aunque sea de forma inconsciente, esa interpretación. Y yo ahora quiero seguir mi propio camino". Justo lo que, al concluir la segunda parte de su díptico, hace Karen Reyes, niña-lobo, detective aficionada y dibujante obsesionada con los monstruos. Seguir adelante, a ver que demonios pone la vida en su camino.
El Pais, Martes 16 de abril de 2024
-
A continuación se muestra el avance de “ Master Nobody ”, uno de los nuevos cortometrajes de la temporada 3 de “ Cápsulas ”, la antología ...
-
André Edouard Marty (1882-1974) colaboró con revistas como Fémina, Le Sourire, Vogue, Harper's Bazaar o Gazette du bon ton (imagen dch...
-
Con motivo del 50 aniversario del Hombre de Acero, la cadena norteamericana CBS presentó en las pantallas de todo el mundo una s...


































































