martes, 21 de febrero de 2023

Todo está en los libros

'Fahrenheit 451', la distópica visión de un mundo futuro nacida del genio de Ray Bradbury, es magistralmente llevada a las viñetas por Víctor Santos


JOSÉ LUIS VIDAL

21 Febrero, 2023 

Estoy sentado frente a mi ordenador, tecleando esta reseña, y cuando miro hacia mi derecha me siento totalmente acompañado por esos libros que cubren completamente una pared. Lo que comenzó como un orden, ha terminado amontonado unos sobre otros debido a la cantidad de títulos, aunque casi sin mirar sé perfectamente dónde se encuentran todos.

Aún conservo aquellas primeras lecturas que me abrieron los ojos a un maravilloso camino en el que me he divertido, emocionado, sentido el más profundo de los terrores y sí, he llorado.




Fahrenheit 451

Autor: Víctos Santos

Tapa dura

Color

160 págs.

25 euros

Planeta Cómic


Sentado en mi soledad, con un libro en mis manos he viajado a lugares lejanos donde tal vez nunca ponga el pie, compartido mil y una vidas.

Tal vez la lectura sea una de las más placenteras actividades que el ser humano puede realizar. Con ella nos educamos, adquirimos valores y hasta puede encender en algunos de nosotros la chispa de la creación.

Pues ahora imaginad un mundo en el que fuerais perseguidos por poseer y leer libros. Temerosos de que vuestro vecino de la casa de al lado os denunciara y, sudando como un poseso, esperar la fatídica llamada a vuestra puerta del cuerpo de bomberos, que ya hace muchos años que dejó de apagar incendios y ahora se dedica, como una moderna e inmisericorde Inquisición, a destruir entre las llamar todos los textos que encuentra en su camino…

Ray Bradbury, inmortal maestro de las letras, ya supo ver que nuestra sociedad, la real, la de verdad, se aproxima hacia la alienación total, más pendientes todo el día de la pequeña pantalla de nuestros móviles y tablets, esperando ansiosos la noticia, ya sea fake o no, el cotilleo con el que regalar una sonriente carita a este influencer de pacotilla, que pasa horas eligiendo una postura correcta o una luz adecuada para su instantánea.

Y en su novela Farenheit 451 conoceremos precisamente a uno de esos hombres que portan portátiles tanques de lanzallamas a sus espaldas, Guy Montag, que vive una, en apariencia, feliz existencia junto a su mujer Millie, una verdadera yonqui de las enormes pantallas que ocupan toda la extensión de las paredes de su casa, donde se sumerge en los lisérgicos argumentos de los programas de telebasura, hecho este que la han transformado en una autentica zombi adicta a las pastillas.

Pero un día Montag conoce a una joven llamada Clarisse, tan libre como poco cuerda, que con pocas palabras le abre una puerta hacia un mundo hasta ahora prohibido para él, que será nada más y menos que el comienzo del fin para la pantomima de vida que protagoniza.

El hastío, una traumática e inesperada noticia, y el ansía de conocer hará que Montag lo arriesgue todo por acceder a ese mundo secreto, el de los libros, al que podrá llegar gracias a la ayuda del, en principio reticente, profesor Faber.

Pero claro, en una dictadura como en la que vive, pocos pasos no son controlados…

No voy a insistir en la calidad de la novela de Bradbury, ya que creo que a estas alturas es algo totalmente conocido por generaciones y generaciones de lectores. Lo que sí me gustaría es destacar el papel del cómic, el formato novela gráfica medio narrativo, que en esta ocasión, a través de las viñetas de Víctor Santos, se convierte en esa ventana a la que pueden asomarse un buen número de nuevos lectores, ya que este autor de cómic, con una larga e intachable trayectoria, no solo adapta con total fidelidad el texto original, sino que hace suya la obra, con ese magistral manejo que posee del storytelling.

Me llevaría varias páginas repasar su larga, larguísima bibliografía no solo en el mercado patrio, sino también en el internacional, en el que ha trabajado, y sigue haciéndolo, para las mejores editoriales. Con una producción constante y de calidad, Santos nos sorprende siempre, ya que su nuevo cómic siempre es el penúltimo.

Con una cuidada medida de los diálogos y la narración meramente visual, Santos nos convierte en un fugitivo más, perseguido por ese terrible, terrorífico can, junto a Guy Montag en su huida hacia adelante.

Para finalizar, me atrevo a robarle y transformar el título de una de esas novelas que me han acompañado en mi particular camino. Escrita por Horace McCoy, lanzo un grito que ojalá se oiga bien alto y fuerte.


¡¡Leed, leed, Malditos!!


Malaga Hoy


domingo, 19 de febrero de 2023

Vermeer revela el misterio de su luz en vísperas de su mayor retrospectiva en Ámsterdam

El Rijksmuseum presenta una investigación que desvela que los jesuitas mostraron al pintor el uso de la cámara oscura, el instrumento óptico que marcó su estilo realista




'Vista de Delft', pintado por Vermeer en 1660.

RIJKSMUSEUM

ISABEL FERRER

La Haya - 06 ENE 2023 


Los jesuitas influyeron de manera decisiva en la vida y obra de Johannes Vermeer (1632-1675), uno de los grandes maestros del Siglo de Oro holandés. El artista, protestante en origen y casado con una joven católica, Catalina Bolnes, no solo bautizó en la fe de su esposa a sus 15 hijos, sino que él mismo tuvo una estrecha relación con esa religión. Según una nueva investigación hecha pública este viernes, fueron los jesuitas los que le enseñaron el uso de la cámara oscura, el instrumento óptico que marcó su estilo realista y que facilitó el desarrollo de la fotografía. El descubrimiento lo ha presentado el Rijksmuseum de Ámsterdam, mientras ultima la gran retrospectiva que dedicará a Vermeer a partir del próximo 10 de febrero. Podrán verse 28 cuadros de colecciones y museos internacionales y presentará al maestro de la luz a nuevas generaciones. Una figura reconocida en su época, pero que murió agobiado por las deudas y cuya familia tuvo que declararse en ruina y vender sus obras para sobrevivir.

El hallazgo sobre la cámara oscura ha sido posible gracias a la investigación de Gregor Weber, conservador jefe de Bellas Artes del Rijksmuseum, que publica también ahora una nueva biografía del pintor. Admirado por su habilidad para plasmar el intimismo de la vida doméstica, de Vermeer solo quedan sus cuadros. No hay diarios o documentos de su puño y letra, y tampoco se sabe cómo fue su vida en los 21 años transcurridos entre su nacimiento y su matrimonio, en 1653. De ahí la relevancia del trabajo de Weber, apoyado en el descubrimiento de un dibujo del sacerdote jesuita Isaac van der Mye donde se muestran las características del uso del aparato óptico.

“Los jesuitas asociaban la luz así observada por el ojo humano al aspecto moral de la luz divina entrando en el alma, y había incluso ejemplos de sermones alusivos”, explica Weber en conversación telefónica con EL PAÍS. Aunque no hay documentos que demuestren que el pintor la utilizó para sus cuadros, el experto considera muy probable “que se inspirara en los efectos que producía su uso”. Pero puntualiza: “No creo que se pusiera detrás de la cámara oscura para trabajar. Era un artista con dominio de la perspectiva, el color y la composición. No se ha demostrado que hubiese una en Delft, y creo que supo cómo funcionaba y lo aplicó a su obra creyendo que esa era la forma en que el ojo percibe la luz”, asegura sobre el autor de la célebre La joven de la perla.


Algunos visitantes contemplan 'La joven de la perla', de Vermeer, en el museo Mauritshuis de La Haya.

LEX VAN LIESHOUT (AFP)

Vermeer nació y murió en Delft, una próspera ciudad de 21.000 habitantes en su tiempo. Con un ritmo pausado de trabajo —su producción total no debió superar los 50 cuadros y hoy se le atribuyen entre 35 y 37—, fue una figura conocida y respetada. Su madre se llamaba Digna y su padre, Reynier, tenía una taberna que acogía huéspedes y era también marchante de arte. No se sabe si el pintor estudió en su ciudad natal, en Ámsterdam, o tal vez en Utrecht, y a la muerte de su progenitor alquiló el local. Vermeer mismo ejerció de marchante de arte y lideró en dos ocasiones el Gremio de San Lucas. Estuvo en contacto con otros pintores de su época porque Delft atrajo durante unos años a muchos de su generación. “Tenía fuentes de inspiración y Delft era además un centro científico importante: el microscopio más antiguo de Países Bajos se encontró allí y había gente interesada en la óptica y la geometría. Plasmó a un geógrafo y a un astrónomo, y el ambiente artístico local fue muy importante al principio de su carrera”, asegura por teléfono David de Haan, conservador de colecciones de arte del Museo Prinsenhof de la ciudad.

La sala presentará una muestra sobre el contexto histórico y cultural en el que estuvo inmerso el pintor, que coincidirá con la retrospectiva del Rijksmuseum. Según De Haan, “habrá ejemplos de piezas de sus contemporáneos en los que pueden verse las influencias mutuas”. Vermeer trabajaba desde el primer piso de su casa, en una habitación que daba a la calle, “con luz del norte, y creo que su magia es la capacidad para crear una atmósfera propia”, comenta.

De Haan indica que el artista tuvo la suerte de contar con el favor de un coleccionista local, Pieter van Ruijven, “que le compró 21 obras, entre ellas, La lechera, La vista de Delft y La callecita; durante muchos años tuvo una buena posición económica”. A pesar de que los matrimonios interreligiosos eran poco frecuentes y de que su suegra, la católica María Thins, se opuso al principio al enlace, “sabemos que acabó confiando en él porque le enviaba a Ámsterdam en su nombre y se fiaba para que cobrase las rentas de la tierra que ella poseía”, afirma.


Dibujo de la iglesia jesuita oculta en un ático junto a la casa de Vermeer en Delft.

ABRAHAM RADEMAKER

Tras su matrimonio con Catalina Bolnes, el artista se instaló en una zona de Delft donde había muchos católicos y los jesuitas disponían de una iglesia oculta en un ático junto a su casa. En ese momento del siglo XVII, la República de las Provincias Unidas de Países Bajos garantizaba la libertad de culto, pero los creyentes que no fuesen protestantes debían ser discretos. “El templo servía a una comunidad de unas 700 personas, y aunque todo el mundo conocía su existencia, eran tolerados”, indica el conservador Gregor Weber. Si bien no hay escritos que demuestren que Vermeer se convirtiera, “la Iglesia católica no era muy permisiva y debió hacerlo, de otro modo no habría podido bautizar a sus hijos ni llevar a sus niñas a la escuela jesuítica”. En su casa había una habitación privada con un cuadro de grandes dimensiones sobre la Crucifixión y otro mostrando el rostro de Cristo en el paño con el que Santa Verónica le limpió el sudor y la sangre, según la tradición cristiana. Las obras no llevaban la firma del pintor, pero este tipo de arte devoto era propio de una sala de rezos, y él ejecutó un lienzo titulado Alegoría de la fe católica.


El cuadro 'Alegoría de la fe católica' de Vermeer.

THE METROPOLITAN MUSEUM OF ART

De los 15 hijos del matrimonio, cuatro murieron en la infancia, y hay un solo documento histórico que revela la intimidad del artista. Lo presentó su viuda poco después de la súbita muerte de su esposo, a los 43 años. “Había dejado tantas deudas, que ella tuvo que declararse en la ruina y atribuyó el óbito al estrés causado por el hundimiento de los mercados durante la guerra franco-neerlandesa”, señala De Haan. La contienda estalló en 1672 y Vermeer no pudo vender sus cuadros, y tampoco los que tenía de otros colegas en su calidad de marchante.


En la misiva, la viuda explicaba a sus acreedores que él se puso malo viendo que no podía mantener a su familia, y en cuestión de dos días falleció. “¿Fue un ataque al corazón, un derrame cerebral? No lo sabemos. La familia del coleccionista Van Ruijven les había prestado dinero, pero Catalina se quedó en la ruina, incluso le debían 600 florines de la época al panadero. Acabaron vendiendo los cuadros”, relata De Haan. “Cuando Vermeer fue enterrado, sobre su ataúd se puso el de uno de sus hijos, muerto en la infancia”, explica. Fue un triste final para un artista al que este febrero se dedica una muestra que espera hacer historia.


El Pais


sábado, 18 de febrero de 2023

Paint it black por Jota Lynnot

Cuenta Donny Cates que, siendo niño, acudió a una de las ediciones de la Comic Con de San Diego con la esperanza de que Stan Lee, uno de sus invitados, le firmara sus cómics. Cates tuvo la fortuna de ser uno de los privilegiados que pudieron conocer a su ídolo y ese encuentro lo marcó para siempre. Hecho un manojo de nervios, el pequeño Cates no sabía cómo agradecer a Lee todo lo que había hecho por el cómic y por él. Lee sonrió y le dijo que solo tenía que intentarlo.

Estela Plateada: Negro

Donny Cates, Tradd Moore y Dave Stewart Panini Cómics Estados Unidos

Grapa (miniserie de 5) 24 págs. (cada u.) Color

Obra relacionada

El extraño talento de Luther Strode

Justin Jordan, Tradd Moore y Felipe Sobreiro (Panini Cómics)

Veneno

Donny Cates, Ryan Stegman y varios autores (Panini Cómics)

Estela Plateada

Dan Slott, Mike y Laura Allred

(Panini Cómics)

Guardianes de la Galaxia

Donny Cates, Geoff Shaw y David Curiel (Panini Cómics)

Cates, uno de los guionistas actuales más influyentes del comic-book USA, afronta Estela Plateada: Negro como un homenaje a Lee, pero sobre todo a uno de sus personajes más queridos, El Surfista Plateado, que explora los confines de la galaxia desde que Stan Lee y Jack Kirby lo presentaran en el número 48 de Los 4 Fantásticos (1966), y era una debilidad de Stan Lee. Con su naturaleza trágica y su eterna búsqueda de redención, tras enfrentarse al que fue su amo, el devorador de mundos Galactus, ha disfrutado de una trayectoria intermitente ya que Lee era reacio a que otros autores escribieran al personaje. Su colección inicial (1968), con el siempre imponente John Buscema, marcó bien la personalidad de exiliado de Norrin Radd, y su posterior colaboración con Moebius, Parábola es otra de las grandes historias del personaje. No obstante, ya sin la supervisión de Lee, la larga serie iniciada en 1987 por Steve Englehart y Marshall Rogers o la reciente cabecera de Dan Slott y Mike y Laura Allred también son etapas muy destacables.

Es precisamente con la etapa de Slott y el matrimonio Allred con la que se puede emparentar Estela Plateada: Negro. Si bien estos proponen un viaje cíclico conceptual y formal por el universo Marvel, el trabajo de Cates, Moore y Stewart lleva a Estela Plateada a los albores de ese universo para una vez más ratificar su eterno retorno de la mitología ideada por Stan Lee, Jack Kirby, entre otros. Partiendo de suce- sos relacionados con la serie de los Guardianes de la Galaxia, Norrin Radd se enfrenta a Knull. Knull es el dios creador de simbiontes como Veneno o Matanza y el villano cósmico definitivo. Desde los orígenes del universo Marvel, intenta sumir toda la creación en la oscuridad. Estela Plateada es infectado por ella y se ve envuelto en una lucha contrarreloj para evitar su plan e incluso cambiar su propia historia. Si Slott y los Allred nos presentaban al mayor amor del antiguo heraldo de Galactus, Cates le enfrenta a su mayor enemigo.

Para una aventura de proporciones épicas, el guionista de obras como Babyteeth o God’s Country cuenta con uno de sus mejores amigos, Tradd Moore. Moore, con el que estudió en el Savannah College of Art Design, es uno de los secretos mejor guardados del cómic america- no. Con la saga de Luther Strode, parcialmente inédita en nuestro país, y su reinvención como piloto del Motorista Fantasma, Tradd Moore ya demostró que la etiqueta amerimanga se le quedaba muy corta. En Estela Plateada: Negro realiza su mejor trabajo, incorporando home- najes e influencias que remiten a pintores como Kandinsky y Klimt y a ilustradores y dibujantes como Heinz Edelman, Miguel Calatayud, Drui- llet o John Buscema. Aprovechando la similitud de la piel de Estela Plateada con el mercurio, Moore hace que su figura se desparrame, retuer- za y deforme en cada una de las páginas como si contempláramos un viaje psicodélico. El siempre impecable Dave Stewart deslumbra con una paleta de colores que realza el aire surreal de la propuesta del dibujante. El despliegue visual del tándem Moore-Stewart alcanza su clímax en un quinto acto final que conjuga perfectamente narrativa y experimentación formal.

Carta de amor al cómic Marvel, Estela Plateada: Negro es también una confirmación de que todavía hay espacio para propuestas que pueden redefinirlo. Solo podemos dar las gracias a Cates, Moore y Stewart por intentarlo (y lograrlo).




Jotdown Comics 2020


Lugares a los que no ir

De la mano del Maestro del Terror nipón, vamos a recorrer un imaginario mapa en el que cada parada se convierte en un punzante escalofrío


JOSÉ LUIS VIDAL

14 Febrero, 2023 

A estas alturas estamos siendo testigos, muchos de nosotros en primera persona, de los estragos que está causando el llamado cambio climático: insoportables días de calor en pleno invierno, tifones inesperados que irrumpen en plena canícula, ríos que se desbordan borrando a ciudades y pueblos del mapa… Y así podría seguir con una serie de terribles sucesos que hasta hace algunos años tan solo parecían producto de la ficción más delirante.




Junjo Ito: Maestro del terror: Naturaleza desbocada

Autor: Junji Ito

Rústica flexibook

Blanco y negro

376 págs.

21,95 euros

ECC Ediciones


Pero, ¿y sí dando una vuelta de tuerca, comenzáramos un inusual periplo en el que Junji Ito nos tiene preparadas varias postales de lugares e incidentes que nos van a poner los pelos de punta?

¿Preparados pues? Vamos allá.

Advertir para todos y todas aquellos que nunca se hayan internado en las páginas de algún manga de este autor nipón, que Ito tiene una increíble capacidad, ingenio, para mirar más allá de lo obvio y lograr, con su toque que cosas, objetos, lugares cotidianos se tornen terroríficos.

Como por ejemplo el moho. ¿Quién no ha quitado, usando una bayeta, algún resto de moho en nuestros hogares? Pues bien, tened cuidado a quien le alquiláis vuestra casa, ya que como le ocurre a Akasaka, el protagonista de este primer relato, el moho puede convertirse en una puerta al horror más inesperado y absoluto.

Y es que hay lugares que en nuestra memoria permanecen como una eterna postal, repleta de colores pero que, al regresar años después vamos a comprobar en propia carne que aquel sitio no era tan plácido como parecía, sobre todo debido a una costumbre local en la que se lanza al río del lugar el cadáver de un recién finado para que recorre su camino hacia el otro mundo. Pero, ¿qué ocurre cuando este trayecto es interrumpido?

La obsesión puede llevarnos hasta límites insospechados, como le ocurre este joven que colecciona avisperos, salivando cada vez que ve uno nuevo que poder llevarse a casa. Lo malo llega cuando el protagonista se topa con un chaval que parece poseer una especial facultad que le hace comunicarse con los insectos…

La sangre es vida, como citaba cierto conde transilvano, y el viaje de una pareja se tornará en pesadilla cuando comprueben en propia carne que sí, el líquido rojo que circula por nuestras venas y arterias tiene autonomía propia.

Algo tan inocente y festivo como una reunión de antiguos alumnos se convertirá en un episodio más oscuro de lo que se espera, sobre todo cuando abran una cápsula del tiempo que enterraron hace años y comprueben, estupefactos, lo que hay en su interior.

Un túnel abandonado y un grupo de niños que juegan a explorarlo. Un hecho totalmente inocente, ¿verdad?

Pero algo se esconde en el interior del lugar, y el propio Ito recupera este emplazamiento en el que jugaba cuando era solo un chaval.

De vez en cuando, alguna ballena, orca o cachalote aparecen varados en las playas, extraviados de sus manadas, son incapaces de volver a reunirse con sus iguales y terminan agotados, muriendo en las orillas.

¿Pero qué ocurre cuando lo que aparece en la playa es un monstruo que parece surgido de una lovecraftiana pesadilla?

Luchar contra el polvo es una tarea sin descanso, pero vamos a temblar de lo lindo con unas bolas de pelo que esconden, y expresan los deseos más ocultos, convirtiéndose en una auténtica plaga.

Lagos malditos, pueblos antagónicos… Si con estas paradas os entran ganas de no volver a pisar la calle, al menos hacedlo acompañado de una absorbente lectura como ésta, una antología manga firmada por el genial Junji Ito.


Malaga Hoy


jueves, 16 de febrero de 2023

Todo sobre el héroe

Famoso, admirado por las masas, que se rinden ante su historia. Adam Strange es el hombre del momento


JOSÉ LUIS VIDAL

15 Febrero, 2023


Establecido definitivamente en nuestro planeta junto a su bella esposa Alanna, comparte una dura historia, salpicada de heroísmo, aventura y sacrificio. Largas colas le esperan en las librerías para que firme el best seller en el que narra cómo junto a Alanna, libró al planeta Rann de una amenaza, el despiadado ataque de los Pykktos que, como los ancestrales hunos, nos dejan rastro de vida allí por donde pasan.




Strange Adventures

Guion: Tom King

Dibujo: Mitch Gerads, Evan “Doc” Shaner

Tapa dura

Color

376 págs.

38,50 euros

ECC Ediciones


Pero la victoria, los vítores y sonrisas de alegría quedaron empañadas por un crimen terrible, en el que la pareja perdió a su posesión más preciada, su hija pequeña, Aleena, que murió a manos del enemigo.

Es por ello que el pueblo norteamericano acoge a esta pareja y les ofrece todo su amor y apoyo…

Al menos hasta que algo inesperado ocurre, y en una sesión de firmas, un exaltado hombre acusa de mentiroso a Adam, que casi no puede mantener su dentífrica sonrisa ante los gritos.

Una breve anécdota, un párrafo en los periódicos. Nada más.

Sin embargo, es tan solo el prólogo de esta historia, que se va a ver empañada por un hecho mucho más grave, un suceso al que, armado con la sinceridad que le ha caracterizado hasta el momento, Adam tendrá que hacer frente, encargándole a uno de sus mejores amigos que inicie una investigación para dilucidar toda la verdad.

Y será Mr. Terrific, un tipo cuya inteligencia y cualidades físicas parecen no tener límite, el encargado de coger las riendas del 'caso' y, aunque corre el riesgo de empatizar con los implicados, excavará en el pasado hasta poder dar con la solución a una serie de hechos que hasta el momento han permanecido ocultos. Da igual hasta donde tenga que llegar en sus pesquisas, ya sea en la Tierra o en la lejana Rann…

El guionista Tom King nos ofrece una única mirada a la figura del héroe, y hasta donde se puede llegar por defender a los tuyos, aunque por el camino dejes un rastro de dolor, violencia y mentiras.

Y lo hace con una pareja de dibujantes de primerísimo nivel. Mitch Gerads se va a encargar del presente, con un tono más realista, bastante alejado del canon superheroico, tal como ya hizo junto a King en esa otra maravillosa miniserie titulada Mr. Miracle. En esta parte seremos testigos de las luces y sombras que existen en la, en apariencia, perfecta relación entre Strange y su esposa Alanna.

Por otro lado, Evan 'Doc' Shaner (Future Quest, The Terrifics…), con estilo que podíamos calificar como más clásico, nos lleva al conflicto, ese pasado en el que acompañamos a los protagonistas en un auténtico vía crucis en el que perderán por el camino mucho de ellos mismos, estarán en peligro mil y una veces y, sobre todo, deberán buscar la alianza de los diferentes pueblo del planeta si quieren exterminar de una vez por todas a los pykktos.

Todo esto hubiera quedado en el pasado, llevado en parte a las páginas de un libro, pero resulta que la amenaza no ha terminado y señala un imaginario y letal dedo hacia nuestro planeta.

Sumergirse en la lectura de Strange Adventures es disfrutar de una lectura y una visión de los protagonistas como nunca antes habías experimentado, marca de la casa King, escritor que ya nos tiene acostumbrados a quitarnos el sombrero cuando posa su mirada en diferentes personajes, ya sea Batman, Rorschach o Supergirl.

En fin, prepárate, amigo lector, para un viaje en el que, cuando llegues a la última parada verás de otra manera muy diferente los protagonistas y, sobre todo, conocerás la verdad que hasta ahora ha permanecido oculta.

Y ya nada volverá a ser igual.


Malaga Hoy


Bill Watterson, el creador de ‘Calvin y Hobbes’, vuelve con una fábula ilustrada tras décadas de silencio

‘Los misterios’, cuya publicación está anunciada para el 10 de octubre, es la primera obra del autor desde que decidió cerrar en 1995 su mítica tira dibujada y desaparecer de los focos





Una fotografía de 1986 de Bill Watterson, el creador de 'Calvin y Hobbes', una de las pocas imágenes disponibles del autor. Foto: AP.



TOMMASO KOCH

Madrid - 15 FEB 2023 

La obra se titula Los misterios. Pero, de paso, su nombre también sirve para resumir todo lo que rodea a Bill Watterson y su nuevo libro como autor tras décadas de silencio. Lo que se sabe, de momento, es que el mítico creador de Calvin y Hobbes ha vuelto. O, más bien, está a punto de hacerlo: el próximo 10 de octubre Simon & Schuster editará esta “fábula para adultos misteriosa y bellamente ilustrada sobre lo que se encuentra más allá de la compresión humana”, como ha anunciado el propio sello. Watterson se ha encargado de los textos, lo que supone su primer trabajo escrito publicado desde que en 1995 decidiera cerrar su legendaria serie de tiras. Y también ha realizado los dibujos, junto con John Kascht, considerado uno de los caricaturistas más célebres de EE UU. Al parecer, ambos se han volcado durante años en esta creación, otro elemento que dispara la expectación. Porque todo lo demás, por ahora, son preguntas sin respuesta.

¿Por qué Watterson ha querido regresar? ¿Qué tuvo esta historia para atraparle durante tanto tiempo y sacarle de las sombras? ¿Será una aparición puntual o el comienzo de una nueva etapa artística? Y, como se interrogará cualquier fan, ¿renacen las esperanzas de ver nuevos episodios de Calvin y Hobbes? Ante esta última cuestión, el autor ya cerró la puerta a cal y canto en las escasísimas entrevistas que fue concediendo. “Tras 10 años, había dicho básicamente todo lo que había venido a decir”, afirmó una vez. “Siempre es mejor irse pronto de la fiesta. Creo que la razón principal por la que Calvin y Hobbes todavía encuentra su público es porque elegí no quemarlo”, declaró en otra ocasión.




Portada de 'The Mysteries', de Bill Watterson y John Kascht, editado por Simon & Schuster.

Lo cierto es que la última viñeta de Calvin y Hobbes salió el 31 de diciembre de 1995. El chiquillo rubio, fascinado ante una colosal nevada, le soltaba a su amigo tigre: “Es un mundo mágico, Hobbes, viejo amigo. ¡Vamos a explorarlo!”. Y ahí que se fueron, pero nunca más se les vio. Ni, prácticamente, a su autor, del que casi no hay fotos y que apenas publicó un par de dibujos desde entonces.

El público español, eso sí, acaba de revivir aquella última aventura, recientemente reeditada por Astiberri en Un mundo mágico. Aunque el sello que está recuperando Calvin y Hobbes en España tampoco ofrece más datos sobre Watterson. Fuentes de la editorial cuentan que su sorpresa es la misma de todos y que han contactado con Simon & Schuster para despejar la niebla de dudas.

La empresa estadounidense, por lo menos, colgó en su web la inquietante portada y la sinopsis oficial del nuevo libro: “Un viejo reino se ve afectado por calamidades inexplicables. El rey envía a sus caballeros a descubrir la fuente de estos eventos misteriosos, esperando poner fin a los tormentos. Años después, solo un caballero regresa derrotado”. El texto agrega que Watterson y Kascht apostaron por una “colaboración inusualmente cercana” y que “ambos abandonaron las formas de trabajar de su pasado, inventando juntos imágenes que ni siquiera podrían haber adelantado”.




Una página de 'El gran Calvin y Hobbes', de Bill Watterson, editado por Astiberri.

A saber. Mientras, ya empiezan a aparecer comentarios extasiados con el anuncio en redes sociales. Porque Watterson siempre se mantuvo firme en sus convicciones y su autoexilio. Batalló con sus editores por el respeto hacia los cómics y las tiras dibujadas, se tomó dos pausas sabáticas durante la década en que publicó Calvin y Hobbes y, cuando diseñó el punto y final no volvió atrás. Ni dejó que otros lo hicieran: nunca autorizó películas, muñecos, tazas o pósteres de sus personajes. “Me hice dibujante para dibujar, no para regir un imperio industrial”, es otra de sus frases.

Así que su legado está en el papel. En un niño valiente y curioso bautizado como el célebre teólogo del siglo XVI; en su sarcástico e inseparable tigre, que comparte nombre con el conocido filósofo inglés; en los padres de Calvin, su maestra, su compañera de clase Susie Derkins o en la temida canguro, Rosalyn. Y, más en general, en unas tiras rebosantes de imaginación, pelea contra la autoridad y reflexiones profundas, ya fueran tiernas o demoledoras, sobre la sociedad. “Calvin es autobiográfico en el sentido de que piensa en los mismos temas que yo. Pero, en esto, refleja más mi edad adulta que mi infancia”, solía decir Watterson. Tal vez su nueva obra ofrezca un punto de partida parecido. O quizás no tenga absolutamente nada que ver. Es un misterio. Otro más.


El Pais