jueves, 11 de febrero de 2021

¿Por qué necesitamos un Centro de Estudios y Conservación del Patrimonio del Cómic?

Por Álvaro Pons  10/02/2021

Valencia crea una institución para catalogar, conservar, digitalizar y restaurar las historietas como patrimonio cultural y expresión sociológica. Un artículo de Álvaro Pons.




Durante años, el cómic ha sufrido una auténtica persecución desde la cultura establecida. Denostado como un arte de segunda categoría, como un medio infantil, la realidad del profundo enraizamiento de las historietas en la cultura popular chocaba reiteradamente con un reconocimiento que era negado de forma sistemática. El cómic se entronca en la amplísima tradición de la narración dibujada, pero su encarnación como medio de masas nace con un pecado original difícil de solventar: su vinculación con la sátira y con el pueblo lo marcó desde sus inicios como algo vulgar, apreciado por la plebe analfabeta. Su paso a la prensa americana, donde se desarrolló finalmente como un lenguaje de vocación masiva, no hizo más que ahondar la distancia: obras como Hoogaan’s Alley, de Richard F. Outcault, mostraban una realidad de los barrios bajos de las ciudades que la alta sociedad prefería no ver y ocultar. La desvergüenza de The Yellow Kid, su protagonista, sirvió para que toda prensa que tratara hechos morbosos y luctuosos recibiera el nombre de prensa amarilla, todavía usado en nuestros días.


Durante la primera mitad del siglo XX, el cómic fue relegado al ámbito infantil, para posteriormente ser condenado por intentar desembarazarse de ese yugo y poder ampliar sus horizontes. Setenta años después de ser acusado de pervertir las mentes juveniles, el cómic por fin ha alcanzado una consideración social y cultural que no olvida su pasado, sino que lo coloca en el lugar que tuvo que estar: en el de una de las formas más fecundas del arte y la cultura.



Viñetas de Historietas del Museo Del Prado de Sento Llobell

expresión de la realidad

Ha sido un trayecto complicado y largo, que en nuestro país pasó además por la apisonadora de la dictadura franquista, que pese a la censura y la persecución no pudo evitar que los tebeos se convirtieran en una expresión sociológica de la realidad que vivía el país. La evasión que proporcionaban los cuadernillos de aventuras durante los años 40 fue un espacio de fantasía que permitía olvidar una realidad de hambre y dolor, mientras que los tebeos de humor contaban en segundo plano la sangrante realidad que ocultaba el régimen, tras una densa capa de vitriolo sarcástico. Tras la muerte de Franco, el cómic vivió una explosión imparable que, pese a las continuas y profundas crisis, muestra hoy una realidad incuestionable de esplendor creativo.

Poco a poco, el cómic en España ha ido alcanzando un espacio de reconocimiento, apoyándose siempre en la innegable calidad de autores y autoras, conquistando hitos culturales como la instauración de un Premio Nacional de Cómic, el protagonismo en museos de importancia, la consolidación de su presencia en los medios de comunicación…  Pasos de gigante que han llegado por fin a reivindicar su lugar en la Academia, la imperiosa necesidad de investigar sobre el cómic como un medio que permite miradas transversales y multidisciplinares.


estudiar la historieta

Si durante la segunda mitad del siglo XX las tesis doctorales sobre cómic eran episodios aislados que luchaban a contracorriente, hoy las universidades tienen que actualizarse para conseguir atender a la exigencia de doctorandos y doctorandas que desean que el cómic sea su campo de estudio desde ámbitos tan distantes como la Historia del Arte, la Filología, la Educación, la Medicina o la Sociología. El cómic entra en la Universidad como un campo virgen que precisa estudio y atención, atrayendo el interés de estudiosos que han descubierto un campo interesantísimo sobre el que trabajar.

Sin embargo, todo ese interés por el cómic desde la Academia choca con una realidad inapelable: es difícil, sino imposible, acceder a las fuentes. En un mercado fuertemente marcado por la inmediatez, las obras desaparecen de las estanterías de las librerías a las pocas semanas y, aunque el mercado de la reedición y recuperación de obras aumenta de forma importante cada año, el número de obras que no se pueden encontrar es altísimo. No digamos el de las colecciones anteriores a los años 80: aunque algunas instituciones guardan colecciones importantes de tebeos en sus fondos, están dispersas por todo el estado español y en muchos casos no están completas o insuficientemente catalogadas.


patrimonio cultural

El mantenimiento de ese patrimonio cultural de nuestro pasado en el comic queda, fundamentalmente, en manos de coleccionistas que atesoran tebeos, desde la pequeña colección de una serie de la niñez hasta los grandes coleccionistas. No digamos el material original que ha dado lugar a esas obras: todo el material del proceso creativo, desde los bocetos de dibujo o de guion a los originales, artes finales, etc., se encuentran en su gran mayoría en manos privadas: quitando algunos casos de instituciones públicas y privadas que están apostando por tener en sus fondos este tipo de materiales, la realidad indica que la gran mayoría está en manos de coleccionistas en el mejor de los casos, si no perdidas en contenedores.



Bocetos de La encrucijada, de Paco Roca y José Manuel Casañ

Ante esta situación, es indispensable la creación de un centro que aglutine esfuerzos de investigación sobre la historieta sobre la base de un archivo de esas fuentes que, por desgracia se están perdiendo. Un centro que no sirva solo de espacio de conservación de ese bagaje cultural, sino de dinamizador del mismo. El centro debe actuar para conocer la realidad de los fondos sobre historieta en nuestro país, no solo teniéndolos físicamente, sino sabiendo dónde localizarlos en caso de ser necesario y, después, trabajando en tres ámbitos fundamentales: en primer lugar, la catalogación, conservación, digitalización y restauración de esos fondos. En segundo lugar, la promoción de la investigación académica en conjunción con las universidades y centros de investigación públicos y privados. Y, por último, retornando esa investigación a la sociedad a través de la divulgación y la formación.

La creación del Centro Valenciano de Estudios y Conservación del Patrimonio del Cómic es un paso importantísimo en esta línea. Auspiciado por la Concejalía de Acción Cultural del Ayuntamiento de València y el vicerrectorado de Cultura de la Universitat de València, nace con esa función de impulso de la investigación y el trabajo sobre el patrimonio del cómic. Una labor que se extenderá a todo el cómic de autoría nacional, pero en el que tendrá un protagonismo especial, por obvias razones de importancia, el cómic valenciano, siempre protagonista y que vive una realidad creativa espectacular.

Una tarea que necesitará, obviamente, de la colaboración de asociaciones, editoriales, colectivos de autores y autoras, críticos, librerías… Todas las partes que constituyen el mundo del tebeo serán importantes para dar importancia a un centro que debe ser de todo el mundo del cómic para la sociedad.


Gráffica


Viñetas en femenino

Un grupo de profesionales de diferentes medios ponen sus recuerdos en manos de ilustradoras que los van a plasmar en unas personales páginas


JOSÉ LUIS VIDAL

10 Febrero, 2021 

Escritoras, periodistas, presentadoras de programas de la televisión, actrices, directoras de cine, deportistas, cantantes y compositoras… La mayoría son nombres que conocemos a la perfección ya que forma parte, de una manera u otra, de nuestro propio devenir.



Voces que cuentan
VV.AA.
Tapa dura
Color
144 págs.
20,00 euros
Planeta Cómic


Tal vez no hayamos leído ningún artículo, o tarareado una canción compuesta por una de ellas, o disfrutado de su interpretación en una película o serie de la tele. Pero os apuesto lo que queráis a que, de una manera u otra, en algún momento de nuestras vidas, su nombre, una fotografía con su rostro, se ha cruzado, aunque sea durante un segundo, con nuestras miradas.

Profesionales de primer nivel se abren por completo en una experiencia única. Cogen su pasado y lo transmiten en forma de guion (la mayoría) para que formen parte del mundo del cómic y la ilustración, medios con los que hasta este especial momento no han tenido ningún tipo de relación.

Cuando os diga sus nombres, vais a asentir, dándome la razón. Ellas son Julia Otero, Lola García, Diana López, Estefanía Molina, Eva Amaral, Leticia Dolera, Sandra Sabatés, Almudena Grandes y Patricia Campos… Y los lápices que van a llevar sus vidas a las viñetas, al papel, pertenecen a Ada Diez, Agustina Guerrero, Akira Pantsu, Ana Oncina, María Hesse, Raquel Riba Rossy, Sandra Cardona Sara Herranz y Sala Soler. Todas ellas acompañadas por una evocadora portada de Esther Gili.

A priori, ninguna de las protagonistas de este volumen tiene nada que ver entre ellas, ni las autoras de los guiones ni las ilustradoras, pero como por arte de magia, un invisible lazo surge de la lectura de los diferentes relatos, uniéndolas.

En estas personales historias se habla de padres e hijas, hombres que comprendieron y dieron alas de libertad; conoceremos mundos que, por desgracia, no están en este, en el que las mujeres gozan de todas las ventajas; la desgarradora experiencia de una joven que conocerá demasiado bien una terrible palabra, “anorexia”…

Otras reclaman la importancia de que las mujeres opinen, que una mano femenina levantada entre una multitud de hombres sea tenida en cuenta, ocupando el lugar que le pertenece en el mundo de la información; navegaremos a través de la letra de “Soledad”, una tonada dedicada a muchas mujeres; contemplaremos, atónitos, como la conversación de dos amigas en un bar es el reflejo del machismo en el mundo audiovisual; viajaremos en el tiempo para conocer a varias generaciones de mujeres, fuertes, sufridas, trabajadoras, que sin ellas saberlo, forjaron la herencia de su última descendiente.

Completando este viaje tan especial por el universo femenino, una honda reflexión a través del mundo de la creación, de la ficción y los recuerdos. Y como colofón, la singular experiencia que llevó a su protagonista a surcar los cielos y, de ahí, a poder cumplir su sueño en tierras africanas.

Recomendaría encarecidamente la lectura de este volumen a todos aquellos hombres que aún dudan del papel de la mujer en la sociedad actual, en todos los estamentos, y como su camino hasta ellos no ha sido precisamente un camino de rosas.

Por otro lado, a todos aquellos que las consideramos iguales en el día a día, supondrá sin ninguna duda una experiencia enriquecedora en todos los sentidos.


Malaga Hoy


La marca del sabotaje

JAVIER FERNÁNDEZ

10 Febrero, 2021


'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 49'. Dan Slott y otros. Panini. 112 págs. 15 euros.


Terminada la saga Universo Spiderman, las aventuras del Trepamuros bajan sus revoluciones a una velocidad normal, que, tratándose de la etapa de Dan Slott, tampoco es que sea lenta, precisamente. El volumen cuadragésimo noveno de la recopilación de El Asombroso Spiderman en la colección Marvel Saga contiene los números 16 a 18 de The Amazing Spiderman, más el Annual 1, tebeos de 2016 dibujados por Giuseppe Camuncoli y R. B. Silva, entre otros. El tomo se titula Turno de noche, y nuestro protagonista tendrá que proteger a sus empleados, como Spiderman, pero también como directivo, después de que un accidente en Industrias Parker lleve la marca del sabotaje. Además, ¿quién es la nuevo Elektro y quién está detrás de ella?



Malaga Hoy


Fin a una etapa alucinante

JAVIER FERNÁNDEZ

10 Febrero, 2021


'Marvel Saga. Los 4 Fantásticos de Jonathan Hickman, 9'. Jonathan Hickman y otros. Panini. 176 págs. 19 euros.


Se acabó lo que se daba, la larga etapa de Jonathan Hickman al frente de Los 4 Fantásticos se termina por todo lo alto en el noveno volumen de la colección Marvel Saga, titulado Correr. Son los números 609 a 611 de Fantastic Four y 20 a 23 de FF, publicados en 2012. Ha sido una temporada imaginativa y alucinante, digna de sumarse al selecto club de las mejores etapas de la historia del cuarteto, en un podio dominado por el trabajo original de Stan Lee y Jack Kirby y la modernización emprendida por John Byrne a comienzos de la década de 1980. Han pasado mil cosas desde que Reed Richards creara el Puente y se propusiera "resolverlo todo", en los números 1 y 2 de esta recopilación, y vamos a echar de menos el carrusel de Hickman, que pasó de aquí a hacerse cargo de la franquicia de los Vengadores, un excitante vehículo que condujo hasta Secret Wars.


Malaga Hoy