sábado, 11 de abril de 2020

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra, de Jorge Carrión y Sagar Forniés

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 21)

Un día, el cómic se hizo reportaje periodístico. No está muy claro cuál fue el momento exacto, aunque algunos señalan los cómics de Joyce Brabner y Lou Ann Merkle en Real War Stories, a finales de los 80. Otros apuntan incluso antes, al relato costumbrista de la realidad de los suburbios de las ciudades americanas que Richard F. Outcault mostraba en Hogan’s Alley desde finales del XIX en la prensa americana. Pero lo cierto es que la asimilación del lenguaje del cómic en la práctica periodística llegaría definitivamente con las obras de Joe Sacco: sus reportajes sobre Palestina o Serbia en formato de cómic fueron un revulsivo que abrió las puertas de todo un nuevo género del noveno arte, que está consolidándose con fuerza en el cómic, con obras como El Fotógrafo o La Grieta, pero también desde la prensa, con ejemplos tan interesantes como la digital The Nib o la impresa La Revue Dessinée.

En España, uno de los mejores ejemplos de esta aproximación a la historieta lo tenemos en Barcelona. Los vagabundos de la chatarra, de Jorge Carrión y Sagar Forniés (Norma Editorial), una rigurosa y completa investigación sobre la realidad escondida tras el reciclaje urbano de la chatarra en la Ciudad Condal, que abre todo un relato de la exclusión social en el panorama urbano. Siguiendo los carros de supermercado llenos de metales se llega a los sintecho, a la okupación y a la explotación de la miseria, mostrando una realidad urbana muy diferente a las postales que pueblan las guías turísticas. Otra ciudad, desconocida, que es mostrada desde una aproximación inédita en la que guionista y dibujante forman parte del reportaje periodístico como protagonistas, mostrando en un ejercicio casi metalingüístico el progreso de su trabajo visual que es, a su vez, el avance de su investigación. Álvaro Pons




Barcelona. Los vagabundos de la chatarra. Jorge Carrión y Sagar Forniés. Norma Editorial, 2015. El cómic está disponible, en versión impresa y electrónica, en Todos tus libros, Fnac y Amazon.


El Pais 3 de abril de 2020


Daredevil Born Again, de Frank Miller

Kit de supervivencia cultural para el encierro (día 25)

La importancia de Frank Miller en el cómic americano es indudable y fundamental: representa un punto de inflexión decisivo en la evolución del cómic mainstream, al establecer la consolidación definitiva de una visión autoral consciente en el género de superhéroes. El cómic de autor ya se había implantado en el cómic americano durante la década de los 70, pero su paso al género dominante era tímido y aislado. Sin embargo, el trabajo de Miller en Daredevil desde 1979 a 1983 supuso un cambio de paradigma fundamental: dinamitar el método Stan Lee de producción industrial para confiar por fin en un autor (con la única colaboración de Klaus Janson al entintado), que supo modernizar su discurso aglutinando influencias culturales y artísticas ajenas tradicionalmente al cómic. Tras dejar la serie, Miller volvió en 1986 para realizar la que sería una de las obras maestras del cómic: Daredevil: Born Again. Con David Mazzucchelli a los lápices, Miller se centró en desarrollar un guion que suponía la reflexión más profunda que se había hecho sobre el superhéroe. Lo saca de la tradición superheroica nacida con Siegel y Shuster y continuada por Stan Lee, la de “todo poder conlleva una gran responsabilidad”, para entroncarlo en una mucho más compleja: la de la ficción heroica que teorizó Joseph Campbell.

Para que Daredevil fuera un héroe moderno, debía recorrer su propio “camino del héroe”. Debe hundirse, perderlo todo y renacer. Una muerte y renacimiento que lo equipara además al discurso religioso cristiano, generando un discurso paralelo reflexivo sobre religión, mitología y ficciones. El hombre sin miedo lo es finalmente: sin esperanzas, sin ataduras con el pasado, desaparecen los miedos y el héroe puede serlo finalmente. Una difícil tarea que ni impiden Miller y Mazzucchelli lancen una durísima denuncia de la deriva neoliberal de la política y de la sociedad americana de los 80. Una obra maestra indiscutible. Álvaro Pons


Daredevil Born Again. Frank Miller y David Mazzucchelli. Marvel/Panini, 1986. El cómic puede obtenerse en formato digital en la web de Panini Cómics.

 El Pais 8 de abril de 2020

viernes, 10 de abril de 2020

KAIROS

Basado en el comic de Ulysse Malassagne, no me resisto a poner el trailer de lo que debería ser una excelente película de animación. Un pulso narrativo acorde con el que puedes encontrar en el comic.
Al final lo compré, atrapado entre mis dos amores: los comics y el cine de animación.

Seguro que dentro de unos años lo vuelvo a poner.


KAIROS Trailer from Studio La Cachette on Vimeo.


Réalisation & Production
Studio La Cachette

Idée Originale & Direction Artistique
Ulysse Malassagne

Storyboard
Oussama Bouacheria

Dévelopement Visuel
Nuno Alves Rodrigues
Alice Dieudonné
Julien Chheng
Ulysse Malassagne
Rémi Salmon

Animation
Nuno Alves Rodrigues
Oussama Bouacheria
Alice Bissonnet
Julien Chheng
Hanne Galvez
Rachid Guendouze
Sandrine Han Jin Kuang
Ulysse Malassagne
Stéphanie Mercier
Bung Nguyen
Stéphanie Pavoine
Julien Perron

Décors
Alice Dieudonné
Ulysse Malassagne

Compositing
Ulysse Malassagne

Design Sonore et Mixage
Florian Calmer

Musique
X-Ray Dog



La solidaridad del cómic.



La idea es tan grande que no cabía en un tomo. Han hecho falta hasta tres, ante la reacción entusiasta de los historietistas. “Cuando se declaró el estado de alarma, contactamos con muchos autores y autoras con la idea de recopilar historias que atesoraran en algún cajón para publicar en un libro gratuito digital, e intentar amenizar la cuarentena con obras quizás menos conocidas de autores de gran talento. La respuesta fue abrumadora. En pocos días reunimos material para los tres libros recopilatorios. Más de 500 páginas que publicaremos a lo largo del mes de abril”, explica la web de la editorial Astiberri. El primer volumen de Lecturas a domicilio, el Libro verde, ya está disponible. Contiene “material inédito o publicado en fancines, blogs, o relatos cortos ya recogidos en otras obras” de autores como Alfonso Zapico, Blanca Vázquez, Elisa Riera, Luis Bustos, Paco Alcázar o Antonio Hitos.


El Pais


La memoria prohibida.




 Su sinopsis explica: “Varias personas a lo largo de los Estados Unidos están siendo perseguidas por fuerzas de otra dimensión debido a memorias que no deberían tener”. Y la reseña más generosa sostiene que es “un cruce entre Pulp Fiction y Desafío Total con un toque de Men in Black”. Cualquier lector puede valorar inmediatamente si tamañas palabras se corresponden con la realidad: el primer capítulo del cómic Recuerda, de Luis Roldán, Mariano Eliceche y Ángel Lidón, está disponible gratuitamente en la web de The Rocketman Project, un sello que tiende a publicar artistas noveles y escoger con cuidado sus lanzamientos. “Queremos distribuir literatura de fantasía y ciencia ficción de calidad que emocione y que permita al lector viajar a mundos desconocidos”, reza su web. En tiempos de encierros, más de uno lo agradecerá.


El Pais

¡‘El Víbora’ vive! La revista de cómic contracultural resucita para combatir la cuarentena

Estará disponible en su web una antología de sus mejores historietas seleccionada por los propios autores. Desde Max hasta Robert Crumb

La revista 'El Víbora', el historietista Gallardo y un bar. Nada parecía que pudiera salir mal.

AITOR MARÍN

MADRID 7 ABR 2020

Dice Emilio Bernárdez, director editorial de La Cúpula, que las revistas son un poco como los seres humanos. “También nacen condenadas a morir, no pueden vivir eternamente”. Y a la mítica El Víbora le llegó su momento en enero de 2005, después de 25 años ininterrumpidos de alegre vida en los kioscos. Sus historietas, irreverentes, distintas y underground, son hoy historia del cómic, pero historia viva. Al tercer lustro, El Víbora resucita por obra y gracia (alguna tenía que tener) de esta cuarentena provocada por el coronavirus. Y gratis total.


A partir del miércoles 8 de abril, los aficionados al cómic podrán leerse gratis en la web de la editorial la primera entrega de una antología en la que los propios autores que colaboraron con la publicación en papel han elegido su trabajo favorito. Bernárdez y su equipo trabajan contrarreloj para tenerlo todo a punto. “Mucho mejor esto que quedarme en casa aburrido tocándome los huevos”, apunta por teléfono y a continuación explica el asunto: “Todo queríamos hacer algo juntos, pero no teníamos nada claro. Se me habían cruzado por la cabeza mil ideas y las había descartado todas por inviables. Pensé en volver con El Víbora, pero, claro, si empezaba a pedirle a la gente cómics nuevos, con el poco tiempo que teníamos, iba a ser un batiburrillo de historia de dos páginas que la gente iba a hacer por compromiso. Así que me dije: ‘¿Y si le pido a cada autor la historia que publicó en la revista que más le guste a él?”.

Max no podía faltar en este ejercicio de supervivencia a la contra.

De momento, ya hay más de 20 autores históricos, tanto nacionales como internacionales, que han elegido su trabajo favorito. “Cada semana iremos sacando 30 o 40 páginas de esta selección. La idea es, al final, completar un solo número, por entregas, de más de 200 páginas”. Una antología en la que, aunque Bernárdez se resiste a dar todos los nombres (“queremos que sea una sorpresa”, advierte), no falta ninguno de los autores que marcaron una época. ¿Max? “Sí, y también Gallardo, Robert Crumb, Gilbert Shelton, Joost Swarte…”. ¿Y Peter Bagge? “También está Peter Bagge”, anuncia el editor con un orgullo que traspasa la línea telefónica.

“Siempre hemos tenido una cercanía muy grande con nuestros autores. No somos editores normales y corrientes que trabajan con mil creadores y ni se acuerdan de ellos. Yo sé quién es la familia de fulanito, si está casado, si está separado, si tiene hijos… Hemos compartido muchísimas cosas y tenía nociones de cómo iban a responder, pero lo hacen con este entusiasmo es algo que te llega dentro”, explica.

Y todo esto se lo debemos al coronavirus. ¡Qué cosas! “Nosotros no somos enfermeros, no podemos cuidar a la gente, pero ya que tiene que estar enclaustrada en su casa, los que lean cómics por lo menos que tengan esta oportunidad gratuita y, con una calidad tremenda. Es un acto solidario, pero también una reivindicación del buen cómic”.

Un empeño en la que, a pesar del cierre de la revista, La Cúpula no ha cejado. Han superado todo tipo de malas épocas, desde ese mes de enero en el que vio la luz el último número. “En realidad el momento en el que se cierra no es cuando nos entra a nosotros el mal rollo. Fue antes, cuando nos dimos cuenta de que la teníamos que cerrar, de que iba a morir y no podíamos hacer nada. Intentamos seguir durante cuatro o cinco números, avisando de que era el fin y la gente empezó a responder. Hasta Buenafuente dijo en su programa de televisión que no había que dejar que la revista desapareciera. Tuvimos un repunte de ventas, pero duró un número o dos. Luego la gente se olvidó”.

Gilbert Shelton siempre ha sido el tipo que mejor ha retratado a la humanidad en tiempos en que las peluquerías estaban cerradas.

A lo largo de estos 15 años, muchos han sido los homenajes, exposiciones y hasta documentales que nos han recordado la importancia y vigencia de esta joya de la contracultura. Y eso, claro, ha hecho que Bernárdez pensara unas cuantas veces en resucitarla. “He tenido muchas tentaciones de volver a sacarla, porque al hacer una revista durante 300 números creas una familia grandiosa de autores, una relación casi constante. En los últimos años nos comunicábamos más por correo electrónico, pero al principio andaban todos por la editorial, haciendo entregas. Fumábamos canutos y nos íbamos a comer juntos… Era una maravilla. En La Cúpula se han juntado siempre el respeto por los autores, por los lectores y por nosotros mismos, por hacer algo que no nos traicione”.

¿Estamos quizá ante la semilla de un nuevo El Víbora? Desgraciadamente, Bernárdez lo duda mucho. “Es cierto que estamos viviendo cosas que nunca habíamos vivido, pero mucho tendría que cambiar el panorama para que eso fuera posible”. Disfrutémosla mientras podamos.



El  Pais. Icon

Muere a los 91 años Mort Drucker, ilustrador de ‘MAD’

El dibujante trabajó durante más de cinco décadas en la revista satírica con parodias de cine y televisión, de las que tampoco escapó la clase política

PEIO H. RIAÑO
Madrid - 10 ABR 2020

Mort Drucker en Toronto en 1989.BERNARD WEIL / TORONTO STAR VIA GETTY IMAGES

“Se buscan dibujantes”. Acudió a la llamada. Con 18 años entró a trabajar en un periódico a hacer tiras cómicas, por recomendación de Will Eisner (1917-2005), después llegó a National Periodical Publications (DC Comics), donde se hartó en siete años de dibujar superiores, y con ese anuncio en el periódico se presentó, en 1956, en las oficinas de MAD. La publicación tenía cuatro años de vida y había pasado de ser un cómic a una revista. Les enseñó su carpeta y el editor, Bill Gaines, le dijo que si los Dodgers de Brooklyn ganaban el partido de la Serie Mundial de beisbol, tendría que dibujarlo. Así ocurrió. Le contrataron inmediatamente, pero no para hacer superhéroes. Querían caricaturas. Sátiras de personajes de televisión y de cine. Tenía que dibujar a los famosos, sacarles de contexto, ridiculizarlos. Allí pasó más de cincuenta años y terminó dibujando a todo Hollywood. Sus parodias se publicaban en casi todos los números de MAD, más de doscientas tiras cómicas. Sus favoritas fueron las de El padrino. La última se publicó en 2008, antes de su jubilación. Ayer, su hija anunció la muerte de Mort Drucker, en Nueva York, a los 91 años. No le hicieron test de coronavirus.


Mort Drucker -Morris Drucker- nació en Brooklyn e hizo portadas para Newsweek, Time, Rolling Stone y las que hizo para Life se conservan, junto al resto de portadas de la revista, en la National Portrait Gallery. Fue muy bueno cuando dejó que la decepción política hablara en sus caricaturas, mucho más interesante que cuando se dedicó a acompañar el producto cinematográfico de la cultura popular. Porque la caricatura es el género del desvelo, que se detiene al borde de la ofensa. Drucker criticó a Ronald Reagan (1911-2004) desde todos los ángulos (hasta le visitó de Vito Corleone) y el presidente invitó al dibujante y a su mujer, Barbara, a un paseo por la Casa Blanca para conocer a su ídolo y, de paso, neutralizar la ironía. También publicó un álbum para colorear cuyo protagonista era JFK, que se convirtió en un éxito de ventas.

'Dullus', una de las historias centrales de la revista, firmado por Mort Drucker.

La caricatura nace, crece y se reproduce en la polémica. Y responde a un manifiesto: cuanto más fuerte el dogma, más fuerte la caricatura. Es crítica con el poder hasta ridiculizarlo. Bebe del humor, que tiene la capacidad de hacer dudar y cuestionar las verdades más asentadas, porque el humor es intolerable para el poder: la risa neutraliza. Mondracke -con los guiones de Stan Hart- recogió esa tradición iniciada por Honoré Daumier (1808-1879) hace dos siglos, quien no hacía chistes con el humor al denigrar a los Borbones y a los políticos corruptos. Tanto La caricature, de Daumier, como MAD -famosa por atacar a los intocables y burlarse de los hipócritas en todos los sectores de la sociedad, sin tener nada que perder- se han enfrentado a procesos judiciales que han tratado de asfixiar su libertad de expresión.

Género en extinción
“Pertenecía a un género en extinción, el de la parodia, la que necesita una revista. Varias páginas, un contexto que, casualmente, también hace un tiempo que nos está ya dejando”, explica el dibujante Manel Fontdevila. El humor de MAD era nihilista y Drucker encajó a la perfección. Para Art Spiegelman, autor de Maus y judío como Drucker, MAD es su Talmud. “La parodia es un género que, además, él mismo inventó (creo) y perfeccionó (de eso estoy seguro). Su trabajo se define por su eficacia: concreta muchísima información en cada centímetro de viñeta, la ordena y la sirve a un ritmo de lectura casi gimnástico. Y luego está su increíble capacidad para la caricatura, claro”, añade Fontdevila.

El diseñador y cofundador de la revista Mongolia, Fernando Rapa, es un amante de MAD y Drucker, junto con All Jaffe, Don Martin y Sergio Aragonés, forman los “cuatro idiotas fantásticos”. “Drucker parodió a la cultura popular del país que genera más iconos por centímetro cuadrado de celuloide. El padrino, la saga de Star Wars, Tiburón, todos los éxitos de Hollywood fueron parodiados, reinterpretados y, a veces, enaltecidos con enorme maestría por Ducker”, cuenta Rapa. “Tal vez sea el creador involuntario de la parodia de películas a las que se anticipó como Aterriza como puedas, Top Secret o La pistola desnuda. Drucker dibujaba como respiraba. llenaba de detalles todo. Estas tiras eran una manera de establecer un discurso corrosivo e hilarante que desacralizaba la cultura mainstream de Hollywood”, añade el diseñador.

El ilustrador Fernando Vicente cuenta que conoció el trabajo de Drucker muy pronto, “no creo que tuviese diez años”. “Mi padre tenía un amigo en la embajada americana y a casa llegaba alguna revista MAD, recuerdo como si tuviera en las manos ahora mismo una parodia de Kojak, con Telly Savalas, que veíamos por televisión y otra de Sean Connery de James Bond, que me parecían y aún me parecen inalcanzables. Un currante del lápiz como no ha habido otro”, asegura Vicente. También para Javier Olivares, autor de La cólera, Drucker era su dibujante preferido de MAD, junto con Jack Davis y Sergio Aragonés. “Le sobraba talento para combinar las caricaturas trinchantes, la aglomeración de gags visuales y precisión narrativa”, cuenta. Olivares señala que sus páginas atiborradas de personajes famosos son más inmortales que las películas que parodian.


El Pais