sábado, 14 de marzo de 2020

Ire a escupir sobre vuestra timba por Jordi Bernet y Enrique Abulí

El trabajo conjunto de Enrique Abulí (1945) y Jordi Bernet (1944) es una muestra de que las nor­mas más clásicas del cómic siguen disfrutando de buena salud. Con el blanco y negro, la página de tres tiras, una narración funcional y un dibujo que apura todavía más la síntesis del expresionismo norteamericano, pueden conseguirse obras de la categoría de Torpedo (1982). Con veinte años de guiones, libros de santos y traducciones de encargo a sus espaldas, Enrique Abulí se sumerge en la tra­dición literaria de la novela negra norteamericana, dando vida a un asesino a sueldo, cínico e implaca­ble, cuyas andanzas se sitúan en los Estados Uni­dos de la depresión económica.

Torpedo es la antítesis perfecta del héroe posi­tivo, en el que convergen todos los defectos imagi­nables, incluidos la traición, el machismo y el anal­fabetismo, además de una fastidiosa tendencia a contar chistes malos. Abulí narra sus historias de forma directa, evitando tiempos muertos y privile­giando lo visual por encima de lo literario. Un ejemplo extremo de esta técnica es Iré a escupir so­bre vuestra timba (1991).

Jordi Bernet era también un profesional experi­mentado cuando nació Torpedo. Su dibujo es fruto de una interpretación personal de la tradición ex­presionista del cómic realista. La extrema sencillez de su grafismo, que evita fondos y detalles innece­sarios, impacta por la fuerza de unas imágenes que son la síntesis de un complicado juego de luces y sombras. La contundencia de su pincel potencia la sensación de movimiento y el efecto dramático de los ambientes.

Antonio Guiral

Veinte años de comic Aula de Literatura Vicens Vives, 1993











Superhéroes de autor

JAVIER FERNÁNDEZ
04 Marzo, 2020


'Black Hammer. Calles de Spiral'. VV. AA. Astiberri. 128 páginas. 16 euros.

El éxito de DC y Marvel ha generado, a lo largo de las décadas, innumerables universos superheroicos, unos más acertados que otros. Los ha habido cutres, como el de la editorial Archie en la década de 1960, que encargó al mismísimo creador de Superman, Jerry Siegel, el relanzamiento de un puñado de viejos personajes como The Shield, Hangman o The Comet, con instrucciones precisas de emular el trabajo de Stan Lee y Jack Kirby, y obtuvo a cambio un monumento camp que se lee como si fuese coña, pura bisutería. O dignos de un todo a cien, como la propuesta de Valiant, que sigue buscando algo así como un alma mientras espera que alguna productora se atreva a jugarse los cuartos, lleve al cine sus copias prefabricadas y haga ricos a los editores. Pero también ha habido virguerías, claro está, tan interesantes como la cosa mainstream o más. Ahí se cuentan las neurosis de Ditko, transformadas en superhéroes para Charlton a mediados de los sesenta, el soberbio ciclo King Hell Heroica, autoeditado por el siempre valioso Rick Veitch desde 1990, la monumental línea America's Best Comics, de Alan Moore, iniciada en 1999, o el universo de Black Hammer, creado por Jeff Lemire y Dean Ormston para Dark Horse hace cuatro años.

La editorial de Milwaukee lo había intentado de mala manera en los noventa con el engendro llamado Comic's Greatest World, y, en este siglo, con el Project Black Sky, aunque la senda la ha marcado siempre el talento de sus autores, véase el Mignolaverso o una propuesta tan modesta como The Umbrella Academy. Y en esta senda, la de la sensibilidad artística y la personalidad propia, garantizada por el férreo control ejercido por Lemire, se sitúa Black Hammer, que ha irrumpido en la escena con fuerza, revitalizando un género instalado en el tedio. Son ya ocho los tomos de Black Hammer publicados por Astiberri, todos altamente recomendables, como este especial titulado Calles de Spiral, que recopila tres historias cortas y una memorable enciclopedia de los personajes y lugares de la serie.


Malaga Hoy

Superhéroes de barrio

Astiberri aprovecha el lanzamiento de 'El Vecino' a través de la plataforma Netflix para repasar los orígenes de este original personaje


JAVIER FERNÁNDEZ
04 Marzo, 2020


'El vecino. Origen' Santiago García y Pepo Pérez. Astiberri. 248 páginas. 30 euros


Aprovechando el estreno de la adaptación televisiva dirigida para Netflix por Nacho Vigalondo, El Vecino. Origen recupera en un solo volumen los tres primeros tomos de la serie creada por el guionista Santiago García y el dibujante Pepo Pérez. Van, por tanto, los libros alumbrados en 2004, 2007 y 2009, a los que pronto habrá que sumar dos más (el primero ya está cociéndose), previstos para culminar una obra que se completa con la recopilación El Vecino. Historias (2019), un conjunto de historietas cortas relacionadas con la saga.

Para el que no lo sepa, el vecino es Javier, un tipo en apariencia normal que resulta ser el superhéroe Titán, figura central de un tebeo coral que ofrece un poco de las clásicas desventuras cotidianas del mejor Spiderman y otro poco de una sencilla comedia de situación. En palabras del propio García, cuando surgió primeramente la opción de colaborar con Pérez: "Le dimos vueltas a distintas posibilidades de plantear una historia costumbrista en sintonía con el cómic indie y adulto de los 90, pero inevitablemente siempre acabábamos tropezando con el superhéroe. (...) Es nuestro lenguaje natural, y a través del superhéroe nos expresábamos con más comodidad. Algo parecido le ocurrió al propio Jaime Hernández, cuyas historias al principio se recreaban en la iconografía del género fantástico. (...) una de las claves del éxito de Spiderman ha sido siempre el énfasis en la vida privada de Peter Parker, pero este énfasis solo es pronunciado en comparación con el tratamiento muy sumario de la identidad secreta que hacían los superhéroes hasta la aparición del amistoso vecino arácnido inventado por Stan Lee y Steve Ditko en los años 60. Sí, era un ingrediente que aderezaba las aventuras del trepamuros con un nuevo matiz de actualidad, pero en última instancia Spiderman seguía teniendo como propuesta principal las batallas entre coloridos personajes superpoderosos. Lo que queríamos hacer Pepo y yo era suprimir completamente ese elemento. Nunca veríamos a nuestro superhéroe ejerciendo de superhéroe. Solo lo veríamos cuando fuera una persona normal. Todo lo superheroico sucedería fuera de plano".

Dicho y hecho, El Vecino es una interesante vuelta de tuerca sobre los superhéroes (adelantada en cierto modo a la moda que recorre el género estos últimos años), pero también un digno sucesor de las propuestas iconoclastas de la nouvelle BD, con la que la narrativa y la estética de Pérez se sienten como en casa. Una acertada mezcla de referentes e influencias, deglutidos por los autores hasta componer esta obra singular, que luce como nunca en la nueva edición de Astiberri. Además de los tres álbumes mencionados, se incluye aquí una introducción firmada por Vigalondo y un generoso apartado de extras en el que los autores, por separado, repasan la concepción y desarrollo de la saga (y, ya puestos, hasta la propia historia editorial de Astiberri), con reveladores comentarios y numerosos dibujos y bocetos que enriquecen la lectura de un volumen magnífico.


Malaga Hoy


El 'cyberpunk' japonés

'Akira', de Katsuhiro Otomo, es una distopía que se desarrolla en el año 2019 en la ciudad japonesa de Neo Tokyo, reconstruida tras el fin de la 3ª Guerra Mundial

GERARDO MACÍAS
04 Marzo, 2020

'Akira Edición Original nº 1'. Guion y dibujos: Katsuhiro Otomo. Norma Editorial, 2019.

El cyberpunk es un subgénero de la ciencia ficción (ya sea en medios como literatura, cómic, cine, televisión, videojuegos, etc...) que refleja visiones distópicas del futuro en las que se combinan tecnología avanzada y un bajo nivel de vida. En las películas más influyentes del cyberpunk, como Blade Runner, The Terminator, Desafío total, The Matrix o Akira, se pueden ver las características del subgénero. El cyberpunk destaca en Japón, pues deriva del boom económico y tecnológico del país. Akira, de Katsuhiro Otomo, es un buen ejemplo de ello, especialmente para una generación de japoneses que no tienen recuerdo personal de Hiroshima ni de Nagasaki, pero conocen el miedo nuclear y la corrupción política.

En el año 1988, el mundo está al borde de la destrucción absoluta. La tecnología avanzada fue la causa de una terrible explosión que desencadenó la Tercera Guerra Mundial. En el año 2019, Neo Tokyo ha sido construida a partir de los restos de la antigua Tokio. En esa ciudad es donde habitan Kaneda, Tetsuo y sus amigos, un grupo de jóvenes estudiantes de un centro correccional, marginados sociales que pasan sus ratos libres en peleas con bandas rivales de motoristas. Kaneda es el líder de su banda, que rivaliza con otros moteros que se hacen llamar Los Payasos y son liderados primero por Joker, luego por Tetsuo, e incluso se ven obligados a trabajar con Kaneda. Tetsuo y Kaneda son amigos desde la niñez, pero Kaneda se burla de Tetsuo a pesar de verlo como hermano menor. Tetsuo sufre complejo de inferioridad.

Un día Tetsuo desaparece en un accidente provocado por un niño raro. Kaneda intenta averiguar qué ha sido de él, sin saber que el gobierno lo ha secuestrado y ha descubierto que su potencial psíquico es comparable al de Akira, un sujeto extraordinario reclutado tiempo atrás. Cuando Tetsuo reaparezca, sus amigos comprobarán que su carácter ha cambiado y que tiene poderes psíquicos. Kaneda y Tetsuo se enemistan en una serie de acontecimientos que desembocan en el despertar de Akira, responsable de la destrucción de Tokio.

Éste es el argumento de Akira, un manga escrito y dibujado por Katsuhiro Otomo entre 1982 y 1990. Pronto se convirtió en un best seller y a raíz de su publicación en Estados Unidos por Marvel Comics se publicó también en Europa, significando el primer acercamiento importante del público occidental al cómic japonés. Fue Premio Kodansha al mejor manga en 1984. Su adaptación animada cinematográfica (escrita y dirigida por el propio Otomo antes de finalizar el manga y con un final diferente) marcó el pistoletazo de entrada de la animación japonesa en occidente durante los años 90 y fue el primer ejemplo de adaptación animada que sirvió para dar a conocer a un público más numeroso la obra original en cómic.

Akira es un niño que desarrolló habilidades psíquicas, por lo que fue examinado por el gobierno. Perdió el control de su poder y aniquiló Tokio en 1988. Fue sometido a pruebas científicas, sin resultado. Su cuerpo fue criogenizado para el estudio de generaciones futuras.

Para la producción del largometraje, se creó el Akira Comittee, un conglomerado de las empresas más importantes del sector del entretenimiento japonés: Bandai, Kodansha, Mainichi Broadcasting System, Hakuhodo, Toho, Sumimoto Corporation y Laserdisc Corporation, que reunieron el capital que la adaptación del manga necesitaría: mil millones de yenes. Akira se convirtió en pionero de distribución internacional del anime.

Katsuhiro Otomo (Miyagi, Japón, 1954) empezó a publicar sus primeras historietas cortas en los años setenta y en 1980 realiza su primera obra extensa: Domu (Pesadillas), que obtuvo el SF Grand Prix, que solamente se había otorgado a novelas.

Después de Akira, sus trabajos en cómic han sido principalmente guiones para otros dibujantes. Otomo ha realizado ilustraciones publicitarias, diseño de escenarios y personajes, animaciones breves, etcétera, lo que ha hecho que su producción de historietas sea escasa para lo habitual en Japón. Entre sus trabajos en animación, destaca la adaptación cinematográfica de Akira. Además ha realizado alguna incursión en imagen real, pero en las producciones en las que ha participado desde Akira se ha usado siempre su nombre como reclamo comercial.

Malaga Hoy


martes, 3 de marzo de 2020

GREEN LANTERN de Kurt Busiek y Joe Quiñones















¡Vaya trío de tres!

Vuelven los Fabulosos Freak Brothers, de la mano de La Cúpula, en su edición definitiva


JOSÉ LUIS VIDAL
29 Febrero, 2020

'Los Fabulosos Freak Brothers. Edición Integral. Tomo 2'. Gilbert Shelton. Rústica. 148 págs. 22,50 euros. Ediciones La Cúpula.




Los años sesenta fueron bautizados por el movimiento hippie como los del “Amor y Paz”. Festivales como el de Woodstock confirmaron la existencia de una legión de jóvenes que, con el pelo largo y portando un porro en sus manos, terminaron rebozados en barro y enfrentándose a las fuerzas policiales en un suceso que ha quedado para el recuerdo.

Poco queda ya de aquellos tiempos, excepto la obra de artistas que surgieron del movimiento underground, en este caso de los cómics. Como Robert Crumb, que tirando de unas altas dosis de cinismo e ironía, criticó a todo y todos los que le rodeaba en la sociedad, la norteamericana, en la que le había tocado vivir.


Pero tal vez el que reflejó mejor a aquellos personajes de pelo largo, pies descalzos y guitarra en sus espaldas (aunque no supieran sacar ni una sola nota de ellas) fue Gilbert Shelton.

Él es el 'padre' de tres 'criaturas', por llamarlas de alguna manera, a los que bautizó con originales nombres: Franklin Freewheelin´, Phineas Freakers y Fat Freddy.

Aunque debería de decir cuatro, ya que la presencia del narigudo gato de Freddy es continua, y va a protagonizar alguna que otra historia.

Tres tipos a los que va a meter en situaciones totalmente surrealistas, inmersas en enormes nubes de humo de canuto, en las que el olor a marihuana traspasa las páginas del cómic.

Y es que este trío de caraduras vive la vida sin pensar en el mañana, tan solo en disfrutar el momento, ligar cuanto más mejor y si, de vez en cuando, pueden aprovecharse de algún chanchullo, pues genial.

Nacieron en el año 68 y durante toda su existencia, tan movida como las propias peripecias que protagonizan, han protagonizado multitud de páginas en publicaciones como Playboy, High Times o Rip Off Comix.

Pero si rascamos sobre la superficie de sus historias, podremos acceder a una capa muy crítica con las sociedad norteamericana de aquellos años, en la que solo se premiaba el camino del éxito, el american way of life. Ambas drogas tan duras como las que solían consumir los protas de estas historietas, que pasaban de todo y todos, sin darle ninguna importancia al valor material de las cosas, ya que en el momento que la casualidad hacia que en sus manos cayera una cantidad considerable de dinero, como en la historia titulada Grass Roots, se lo van a fundir en cierto polvo blanco, protagonizando junto a un grupo de chavalas con las que se van a vivir al campo (al río Tiburón, concretamente) situaciones de lo más hilarantes, con la única pretensión de crear una especie de comuna. Sueño que se desvanece a la misma velocidad que la coca que aspiran…

Durante muchos años, este trío de piezas fue uno de los platos fuertes de la desaparecida revista El Víbora, y ahora, para todos aquellos que no llegaron a conocerles, o los nostálgicos que deseen tener una magnífica edición integral remasterizada, cuentan con la magnífica oportunidad que les brinda La Cúpula.

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Volver a empezar

Regresa este dúo de autores argentinos, esta vez con una historia de ciencia ficción que refleja lo imperfecto del ser humano como tal


JOSÉ LUIS VIDAL
28 Febrero, 2020

'El humano'. Guion: Diego Agrimbau. Dibujo: Lucas Varela. Rústica. 144 págs. 19,50 euros. Ediciones La Cúpula

Una nave espacial surca el cielo de un extraño e inhóspito planeta, estrellándose en su superficie. Fundido en negro.

Sobre una enorme planta reposa un ser de apariencia humanoide. Cuando su programa se reinicia, lleno de dudas, explora los alrededores, dándose cuenta de que no está solo. Sin casi mediar palabra es atacado por un poderoso primate que parece ser parte de la fauna del lugar. Menos mal que, en el último momento, es auxiliado por un robot.


Al poco se dará de bruces con una situación inesperada, ya que otro grupo de simios, de diferente tipo, pelean por quedarse con dos seres que se parecen mucho a él, o ella…

Una vez resuelta la situación llegan las oportunas presentaciones, hasta la suya propia. Alpha es su nombre, y el de sus actuales compañeros, Uno, Cuatro y Cinco. Cada uno tiene un rol diferente a desarrollar, como si formaran parte de una expedición.

Dentro de la cápsula encontrarán a un humano en estado de estasis, al que tratan de reanimar de varias, e inútiles maneras, hasta que el tipo, entre arcadas, logra abrir los ojos.

Se trata de Robert, una de las cabezas pensantes de la Misión Phénix, en la que junto a su esposa June, trataban de demostrar que una vez pasados miles de años, el planeta Tierra podría ser recuperado, salvado después de décadas de maltrato.

June arribó la primera al lugar y Robert sueña con poder abrazarla y celebrar el éxito de su idea, que todos pusieron en duda.

El entusiasmo inicial del hombre, que automáticamente lidera el grupo, poniendo a su servicio al cuarteto de robots, es borrado de golpe por un hecho dramático que hará que poco a poco se vaya volviendo más huraño, y de ahí solo hay un paso, peligroso, hacia la locura y el egocentrismo, lo que hará que los hechos se aceleren, tomando un cariz de lo más violento y descarnado.

Los autores, Diego Agrimbau y Lucas Varela, tándem artístico al que ya conocimos gracias a la genial antología de historias sobre padecimientos mentales contenidas en el volumen Diagnósticos y El día más largo del futuro, otro relato enmarcado en el género Ci Fi, también publicado por la Cúpula, nos ofrecen aquí un retrato en el que confirman la incapacidad del ser humano para actuar con lógica, y bondad, una vez se ve herido por un suceso doloroso, siendo capaz de sacar de su interior los peores sentimientos. Sentimientos opuestos a los que Alpha, una máquina en momentos inocente, logra expresar, intentando sacar de pozo de locura y ofuscación en el cae su propietario, que se convertirá, del día a la mañana, en un rey de papel que maneja con mano dura a su pobres súbditos.

Agrimbau se postula ya como digno sucesor de los grandes guionistas argentinos, Héctor Oesterheld, Carlos Trillo, Ricardo Barreiro, o autores completos como Horacio Altuna y Juan Giménez. Todos ellos cultivaros los géneros narrativos más variados, entre ellos el enmarcado en este relato.

En el apartado gráfico, Lucas Varela sigue siendo uno de los máximos representantes a nivel mundial de esa nueva 'línea clara', como demuestra, una vez más, con el soberbio trabajo realizado aquí.

Y al final, solo al final, llegará el mazazo, la realidad expuesta ante los ojos de ese hombre que podría haber recomenzado, logrado su sueño y el de su pareja, pero que se dejó llevar por el dolor y el egoísmo, trayendo el caos a esas tierras.

Casi siempre, las historias de ciencia ficción nos trasladan a lejanos planetas, con civilizaciones hiper avanzadas, y batallas interestelares. En esta ocasión no vamos a salir del suelo que pisamos. Eso sí, tal vez al principio nos será difícil reconocerlo. Pero qué le vamos a hacer, es hacia donde estamos llevando al planeta entre todos, por culpa de nuestra inconsciencia…



Malaga Hoy