viernes, 28 de junio de 2019

El amigo perdido

El botones de rojo y su eterno compañero, Fantasio, se lanzan a una de sus más emocionantes aventuras, repleta de peligros



JOSÉ LUIS VIDAL
24 Junio, 2019





La furia del Marsupilami
Autores: Yoann y Vehlmann
Editorial: Dibbkus.
64 páginas. 13,50 euros.

La memoria es algo maravilloso, una de las mejores capacidades del ser humano.
Algo así les ocurre a los protagonistas de esta historia. ¿Qué ocurrió con el Marsupilami? Cada vez que un preocupado Spirou saca el tema, tanto Fantasio como el Conde de Champignac pierden los papeles y se enfurecen, por lo que el avezado aventurero comienza a sospechar que han sido expuestos a uno de los temibles inventos de cierto villano cuyo nombre comienza por la última letra del alfabeto.

Pero, ¿quién ha podido ser tan cruel como para eliminar la figura del querido animal (con el perdón de la ardilla Spip) de sus vidas? La respuesta está en las frías tierras canadienses y os va a sorprender, ya que la persona que allí se oculta ha sido, es y será, uno de esos dolores de cabeza recurrentes a lo largo de la historia de Spirou y Cía.

Obviamente, la manera de solicitar su ayuda para encontrar al Marsupilami no será por las buenas y, tras una persecución propia del mismísimo 007, parten hacia un lejano país que ya, los que somos seguidores de las aventuras del personaje creado por Rob-Vel, conocemos de sobra, ya que allí se han desarrollado no pocas aventuras.

Sí amigos, Palombia es el lugar, concretamente este inusual trío (cuarteto, si contamos a la parlanchina Spip) van a iniciar un peligrosísimo periplo que los llevará por un agitado río en la peor época del año, momento en el cual padecerá los rigores de la estación del Pororoca.

Pero esto no será lo único, ya que no se encuentran solos en la jungla y aunque hay tribus totalmente pacíficas otras, como la de los Awaks, los estarán esperando con sus certeras flechas, por lo que las carreras están servidas, y si entre los miembros de la expedición hay uno con malas intenciones, pues podéis imaginar que las cosas no van a estar nada fáciles para los protagonistas.

Mientras tanto, el Marsupilami parece tener una vida de lo más plácida junto a una hembra de su propia especie pero, de vez en cuando un doloroso recuerdo le transforma, dejando escapar una ira destructora, un enfado con el que va a recibir a esos amigos, antiguos, que están arriesgando sus vidas para encontrarle.

Creo que Yoann y Vehlmann realizan, con este nuevo álbum publicado por Dibbuks, el homenaje definitivo a ese autor que redefinió a Spirou y su universo, André Franquin. A lo largo de esta aventura vais a ver rostros del pasado, lugares y situaciones que nos regresan a una etapa genial.

Y para aquellos con mala memoria o que no sean seguidores acérrimos del personaje, el álbum culmina con una magnífica guía en la que conoceremos cómo, a través del tiempo, este animal tan especial ha sido muy importante en la vida de Spirou y Fantasio.

La furia del Marsupilami solo se extinguirá de una manera, y la solución está en el interior de esta apasionante historieta.


Malaga Hoy


lunes, 24 de junio de 2019

Futuros terribles

'Caos' recopila 14 historietas fantásticas realizadas por el dibujante español Rafael Aura León para la mítica revista '1984'


JAVIER FERNÁNDEZ
19 Junio, 2019


'Caos'. Auraleón. Isla de Namumbu. 96 páginas. 25 euros.


En estos tiempos en que las librerías de cómics se inundan, mes tras mes, de novedades y reediciones, resulta paradójico y triste que el tebeo español sea ese gran desconocido para los lectores. La pérdida de sellos como De Ponent, Sins Entido o EDT ha diezmado el flujo de nuestras viñetas, y claro está que siempre hay valientes o francotiradores dispuestos a jugarse los cuartos, pero el panorama es delicado, y, en el caso del rescate de autores de otras épocas, realmente desolador. Nos estamos quedando sin memoria, de modo que lo que peligra es el futuro. Pero no estoy para quejarme, el motivo de este artículo es justamente el contrario, celebrar la publicación de Caos, de Auraleón.

Editado por Isla de Nabumbu, en colaboración con la Asociación Cultural Tebeosfera, Caos recoge las 14 historietas fantásticas realizadas por Rafael Aura León (Barcelona, 1936-1993) para la mítica revista 1984, junto con una decimoquinta publicada por otra inolvidable cabecera de Toutain, Comix Internacional, todas alumbradas entre 1982 y 1983.

Auraleón perteneció a la generación de autores vinculados a la agencia Selecciones Ilustradas, de modo que su línea portentosa acabó embelleciendo las revistas estadounidenses de la editorial Warren, siempre con guiones ajenos. Sólo en el caso de lo recogido en Caos, se atrevió el artista a ejercer la doble función de escritor y dibujante. Al respecto de los cómics aquí incluidos, y en palabras de Javier Alcázar, que firma la estupenda introducción del volumen, repaso histórico y temático del contenido: "Teniendo en cuenta que la mayoría de estas historias tenían seis páginas y no permitían un excesivo lucimiento en este aspecto, Auraleón nos muestra futuros terribles asolados por la guerra y el hambre, civilizaciones ajenas que en el mejor de los casos se burlan del ser humano, y personajes que, desde luego no pueden ser tomados por héroes ejemplares: inseguros, trastornados o crueles, siempre equivocados. (...) si la falta de oficio se apreciaba en los guiones, justo lo opuesto emanaba del aspecto visual de estas historietas. Auraleón era ya un artista maduro y experimentado y aquí lo demostró, usando técnicas mixtas y complejas y modificando su estilo según las necesidades de cada historia. Siempre en blanco y negro, inicialmente se decantó por un trazo fino de tinta acompañado de fondos muy trabajados a lápiz, ambientes que en muchos casos centraban la atención del lector por su espectacularidad".Alcázar repasa también la influencia y ecos de otros artistas en la obra del catalán, y el solo listado sirve para mostrar la enorme altura gráfica de estas páginas: Longarón, Breccia, Battaglia, Toppi, Josep Maria Beà, Moebius, Enki Bilal; palabras mayores.Caos es una delicia de principio a fin, y la presente edición (con su gran formato y el cuidado que se ha puesto en la restauración y reproducción del material) hace justicia no sólo a Auraleón, sino a toda una generación de historietistas españoles. Y, por añadidura, a nuestra historieta en su conjunto.



Malaga Hoy


domingo, 23 de junio de 2019

Ritmo estelar

JAVIER FERNÁNDEZ
19 Junio, 2019



'Ser leyenda'. Del Hambre. Bandaàparte. 200 páginas. 28 euros.

La editorial cordobesa Bandaàparte se ha hecho un nombre a nivel nacional con una propuesta valiosa, de textos y autores fronterizos entre distintas disciplinas, casi siempre relacionados con el ámbito de la música. Es el reflejo de una filosofía singular, esa de la que sólo pueden hacer gala los editores de raza. En su creciente catálogo hay sitio también para la historieta, con títulos como la novela gráfica Leyendas desde el pantano. Guadalupe Plata, de El Ciento, o la enriquecida reedición del primer tebeo largo de Andrés G. Leiva, Historia de Iván. A esta pequeña selección se suma ahora Ser leyenda, un delirio gráfico firmado por el director creativo e ilustrador Del Hambre. Contemplando Ser leyenda, con su entusiasmado uso del sonido como base para la experimentación gráfica, me han venido recuerdos de otras fusiones, como las historietas del viejo álbum Pop español, editado por Casset en 1991, en el que participaron Ana Miralles, Das Pastoras, Federico del Barrio, Keko, Max, Miguelanxo Prado, Pere Joan o Gallardo, y hasta de las entrañables historietas de Serge Clerc en Metal Hurlant. Pero la estética experimental de Del Hambre, que llena de recursos gráficos la página, apoyándose en una composición juguetona, el diseño y un fabuloso coloreado, lo acerca más a tipos como Micharmut, esto es, a los territorios inexplorados, a lo raro (no por casualidad esta es la palabra que da inicio al presente álbum), que a lo meramente convencional.

En cuanto al argumento, la cosa va de un rockero, Rombo, que es abducido por una giganta extraterrestre, Calamidad, con bigote y pinta de conejito del Playboy, fan número uno de sus canciones. Rombo y Calamidad atraviesan el espacio hasta llegar al planeta Neón 77, un territorio lisérgico de gatos monstruosos y cocodrilos inofensivos donde se desatará la aventura. Aunque si hay un espacio por conquistar aquí es el de la página en blanco, y la aventura no es otra que dejar volar el talento y la imaginación. Siempre al ritmo irredento de la música.


Malaga Hoy


Otra historia de la Guerra Civil

JAVIER FERNÁNDEZ
19 Junio, 2019


'Las caras de la guerra'. Tomás Ortega. Asociación Cultural Tebeosfera. 160 páginas. 10 euros.

Ese impagable espacio de resistencia y de amor por la historieta que es la Asociación Cultural Tebeosfera continúa su labor de estudio y divulgación del noveno arte con la publicación de Las caras de la guerra, segundo número de la colección de libros Bocadillos de Tebeosfera, engalanado, por cierto, con una ilustración de cubierta de Alfonso Zapico. El presente tomito es un peculiar e interesantísimo ensayo del escritor y estudioso Tomás Ortega, quien se acerca a la Guerra Civil española a través de su representación en ejemplos escogidos del cómic patrio de los últimos años. En sus propias palabras, citadas del prólogo de este mismo volumen: "En las siguientes páginas, con el hilo conductor de lo histórico, reconstruiremos una historia social de la contienda a través de historietas de producción española más reciente vinculadas con el conflicto".


Malaga Hoy

El fin de la inocencia

JAVIER FERNÁNDEZ
19 Junio, 2019

'Midori, la niña de las camelias'. Suehiro Maruo. ECC. 168 páginas. 12,95 euros.

Con la llegada de Suehiro Maruo al catálogo de ECC, ha regresado a nuestro país uno de los mejores historietistas japoneses de las últimas décadas, dueño de una línea hermosísima y una poética extrema, no apta para todos los públicos. ECC va publicando inéditos suyos, alternándolos con el rescate de obras ya conocidas como esta Midori, la niña de la camelias, que considero uno de los mejores trabajos, si no el mejor, de la larga trayectoria de Maruo. La historia de esta niña de doce años que se queda sola en el mundo y tiene que sobrevivir en un ambiente de vejaciones físicas, mentales y sexuales es una fábula amarga sobre el fin de la inocencia y la crueldad humana, pero también una experiencia estética de primer nivel.



Malaga Hoy

El poder del miedo y la mentira

El autor galo Thomas Gilbert nos narra unos luctuosos hechos históricos desde la perspectiva de sus víctimas


JOSÉ LUIS VIDAL
18 Junio, 2019


'Mujeres de Salem'. Thomas Gilbert. Dibbuks. 228 páginas. 28 euros.

Esta historia, la del pueblo de Salem y sus 'brujas' no nos es ajena a casi ninguno de nosotros. La hemos visto en multitud de películas y series de televisión, pero casi siempre desde una óptica que rozaba el fantástico o se metía de lleno en él, culpando de todos los males que azotaban a esta pequeña localidad a un grupo de féminas que, aparentemente, habían formado un aquelarre brujeril, teniendo tratos con el mismísimo Satanás. Pero, obviamente, la verdad es otra.

Abigail Hobbs, Betty Barrie, Sarah Good, Bridget Bishop, Tituba… Estos nombres tal vez no os suenen en principio. Ellas fueron las mujeres, junto a muchas más (hasta ciento treinta) que sufrieron en sus carnes, de una manera u otra, el azote de la superstición, la desconfianza y el terror que las palabras del reverendo del lugar introdujo en las cabezas de los pueblerinos.

Y como la misma Abigail nos narrará en primera persona, todo empezó de la manera más inocente, con el despertar del amor de un jovenzuelo, Peter, que será, sin él proponérselo, la primera pieza de un dominó que irá cayendo lentamente, logrando que el ambiente del lugar se vaya enrareciendo, pudriendo desde los cimientos.

Las encorsetadas costumbres de la época obligaban a las jóvenes a obedecer los deseos de sus padres, bajar la cabeza cuando caminaban por la calle, desposeyéndolas de esa libertad que sus corazones anhelaban. Libertad que Abygail y Betty encontrarán en el bosque, con inocentes juegos y, más tarde, con el descubrimiento de una nueva e inusual amistad, la del esquivo miembro de la tribu wabanaki, Mikweh.

El autor de este cómic publicado por Dibbuks, Mujeres de Salem, Thomas Gilbert (Oklahoma; Bjorn Le Morphir, Vénéncoses, Nordics…), se coloca del lado de las verdaderas víctimas de la historia, y nos lleva de casa en casa, por los oscuros callejones, a la iglesia… Lugares todos en los que se instala el pavor, dando visos de realidad a las palabras del reverendo que, por supuesto, guarda muchos secretos oscuros.


Secretos estos que maquillará de tal manera para que le sirvan de prueba de las supuestas actividades del grupo de mujeres, a las que condenará sin piedad, pese a la imparcial mirada del juez Sewall que no puede sino dejarse llevar por el clima de histerismo y violencia que impregna a todos los habitantes de la localidad.

Una historia que comienza con la luz de los campos de cultivos y terminará en una oscura, maloliente y terrible cárcel, donde las pobres mujeres serán objeto del maltrato más absoluto.

Por desgracia, estos comportamientos no han sido borrados a lo largo de la historia, y seguimos conociendo historias de violencia, abusos y discriminación hacia la mujer, por lo que la lectura de este cómic puede ser muy esclarecedora para muchos lectores que desconozcan la auténtica historia, la verdad, de los luctuosos hechos acaecidos en el pueblo de Salem y sus mujeres.

El volumen se completa con una galería de diseños y bocetos del autor y un aclarador postfacio de la catedrática Celia Amorós.


Malaga Hoy

jueves, 20 de junio de 2019

El ‘comix’ que sobrevivió

'El Víbora' no miraba ejemplos externos, sino que recogía el testigo del 'underground' más militante, en las peores condiciones posibles del tardofranquismo


ÁLVARO PONS
19 JUN 2019


Exposicion 'El Víbora, comix contracultural en el Museu Nacional d' Art de Catalunya (MNAC). ALBERT GARCIA

A finales de los años setenta, el cómic vivió en España un impulso desconocido a través de las revistas. Nacía como respuesta y reivindicación de un arte minusvalorado y relegado únicamente al ámbito infantil, que reclamaba su puesto en la cultura con cabeceras tan míticas como TOTEM o 1984, que fueron el punto de partida de un auténtico boom del cómic adulto con decenas de títulos.


Un posicionamiento que seguía casi siempre el ejemplo de dos modelos fundamentales: por un lado, el de los famosos magazines americanos de Warren; por el otro, el de referentes de la bande dessinée como Metal Hurlant, Pilote o (A Suivre). Sin embargo, España se diferenció con una revista que se alejaba por completo de ambos caminos para seguir el suyo propio, abierto a machetazos contra el orden establecido. El Víbora no miraba ejemplos externos, sino que recogía el testigo del underground más militante, de ese grupo de autores que construyeron una contracultura en las peores condiciones posibles del tardofranquismo, primero desde las páginas de los fanzines y de colectivos como El Rrollo, para luego recabar en las páginas de la recordada STAR, dirigida por Juan José Fernández.


La nueva revista capitaneada por Josep Maria Berenguer reunía ya desde sus primeros números todo el movimiento contracultural del cómic hispano, de Nazario a Max pasando por Gallardo y Mediavilla, Martí o Alfredo Pons, pero compartiendo páginas con los referentes absolutos del underground americano y europeo, de Spiegelman a Robert Crumb. El “comix para supervivientes” pronto se reveló como un espacio único de libertad, provocación y fuerza creativa donde todas las tendencias autorales tenían acomodo.

Pero, sobre todo, El Víbora supo crecer con sus autores, acompañándolos en su evolución, pero sin renunciar a ser un lugar privilegiado de experimentación y acogida de nuevas autorías y experiencias: por sus páginas descubrimos el manga de Tatsumi, la exquisitez de Mattotti o la rebeldía de Pazienza, pero también fue la mejor escuela para decenas de autores y autoras que pudieron empezar sus carreras gracias a la revista de Berenguer, desde Laura Pérez Vernetti a Paco Roca, en un mestizaje imposible que mantuvo siempre su personalidad propia y definida.

Durante 300 números, El Víbora fue el ejemplo de un cómic que no se plegaba a prejuicios ni imposiciones en defensa de la creación más libre y reivindicativa. Afortunadamente, un ímpetu que no desapareció con la revista y sigue vivo en la editorial La Cúpula.


El Pais