jueves, 6 de junio de 2019

Desde las profundidades

Solo el ingenio de John Byrne pudo traer de vuelta a este clásico personaje del limbo marvelita

Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
28 Mayo, 2019

Y es que Namor, pese a ser uno de los personajes más veteranos de la Casa de las Ideas (o sus anteriores encarnaciones, como Timely o Atlas) no ha tenido demasiada suerte a lo largo de su vida en las viñetas. Una de las causas puede deberse a ese carácter algo bipolar que lo convirtió en un villano con ansias de conquista en sus primeras apariciones para, al poco tiempo, unirse al grupo formado por el Capitán América y La Antorcha original en su lucha contra la amenaza nazi.

Posteriormente, tendría sus más y sus menos con varios personajes de Marvel, entre ellos los 4 Fantásticos, debido a su enamoramiento de Sue Richards.

Amnésico, casi olvidado por todos, algo petulante y con un poder que lo convierte en un enemigo difícil de batir, el Príncipe Submarino “descansaba” tras la saga Atlantis Ataca, en la que se le dio por fallecido. Y tal vez esto podría haber continuado así si no fuera por la mano de John Byrne, que a comienzos de aquellos ya lejanos años 90 era garantía segura si querías que tu colección ganara en calidad (Vengadores Costa Oeste, Hulka, Iron Man…). Su profundo conocimiento y amor por el Universo Marvel lo hacía el candidato perfecto para “resucitar” a Namor en su nueva colección.

Y así lo hizo, como vais a poder comprobar en este primer tomo publicado por Panini y SD, en el que, sin más preámbulos, contemplamos como el atlante regresa a la superficie, enfurecido.

En un solo, y genial primer número, vamos a conocer a dos personajes secundarios que van a ser de vital importancia en la futura trayectoria del protagonista, Caleb y Carrie Alexander. El primero ha dado con la solución para aplacar esos ataques que convertían a Namor en un arma de destrucción masiva, y que tantos problemas le han acarreado en el pasado.

Una vez resuelto esto, el protagonista se centra y decide tomar las riendas de su existencia, aprovechando los tesoros ocultos bajo los océanos, creara una mega empresa, Oráculo, con la que va a intentar mejorar la vida en el planeta Tierra.

Pero claro, qué sería de un héroe sin sus enemigos. En este caso una pareja muy noventera de hermanos millonarios, los Marrs, gemelos que desde la oscuridad, van a seguir los pasos del que se ha convertido ahora en la competencia

A partir de este momento sujetaos fuerte, ya que las peripecias y aventuras del protagonista, su prima, la simpar Namorita, y el resto de secundarios no nos van a dejar respirar ni un segundo: Y como ejemplo al aparición de un monstruoso ser, el Grifo, que rapta a Carrie, el nuevo amor de Namor; hace su aparición Cazacabezas, una peligrosa bróker que, como su nombre indica, tiene una colección de lo más morbosa…

Pero no todo van a ser villanos, Namor también se encargará de cuidar de la salud de las aguas, como en el momento en el que una tremenda explosión afecta a los depósitos de petróleo de un super submarino, misión en la que contará con la ayuda de rostros muy conocidos del Universo Marvel.

Letales masas vivientes, una amenaza que viene del pasado, reunión con antiguos aliados, un héroe que parece haber cambiado de bando, un juicio, visita a la Tierra Salvaje…

Todo esto y mucho, mucho más vamos a encontrar, y disfrutar, en este volumen que reúne los primeros dieciocho números de una colección que ha quedado ya como, si no la mejor, de las mejores etapas protagonizadas por este personaje, convirtiéndolas en un auténtico clásico moderno.



Malaga Hoy

lunes, 27 de mayo de 2019

Un paseo por las oscuras bambalinas

Se abre el telón, y un anciano vestido con kimono nos recibe. Vamos a contemplar una función que nos helará la sangre

Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
27 Mayo, 2019

La identidad de este hombre es ya por todos conocida, se trata, claro está, de Hideshi Hino, uno de los Padres del terror nipón, género que, como ya sabréis aficionados, tiene unos rasgos muy particulares y, centrándonos en la obra de Hino, él fue niño marcado por una violenta contienda bélica y una infancia poco feliz, que al crecer vomitó sobre sus páginas toda esa oscuridad, aquellos rincones oscuros a los que solo algunos se acercan.

A lo largo de los últimos años hemos tenido la suerte, los que seguimos sus relatos, de poder internarnos más y más en su particular mundo. Y esto ha sido sobre todo gracias a Ediciones La Cúpula, que se ha encargado de publicar su obra: Panorama infernal, El hombre cadáver, Criatura maldita, Onimbo, La serpiente roja, El niño gusano, Circo de monstruos, La isla de las pesadillas, El hijo del Diablo, Historias de la máscara, Galería de horrores y Noches de Zipango. Estos son sus títulos, para aquellos completistas al que les falte alguno o si aún no conocéis sus manga, una buena manera de que elijáis uno, da igual cuál. Todos os van a provocar los mismos efectos.

Y ahora llega a las librerías El teatro escalofriante, volumen compuesto por cuatro relatos que, comienza con la desgraciada existencia de El monstruo terrorífico. Pero no os dejéis engañar, ya que tras este título tan claro y directo se esconde una curiosa vuelta de tuerca al clásico relato protagonizado por el monstruo de Frankenstein, una creación hecha a base de pedazos, igual que el protagonista de la historia, un ser sin pasado, que nace de las manos del profesor Furankenshutain (¿os suena, no?) y que desde el primer momento va a sufrir el odio de los humanos, huyendo al principio y no teniendo más remedio que transformarse en lo que todos esperan de él, una bestia sedienta de sangre…

Con Mi mano izquierda, nos internamos en el miedo más absoluto, el que padece el joven Hiroshi, que solo vive para poder poseer un juguete que ocupa sus anhelos. Se trata de la maqueta de una máquina de tren que, por supuesto, con la pobre economía de la familia resulta imposible que vaya a poseer nunca.

Es entonces cuando en su cuerpo sucede algo inaudito, más concretamente con su mano izquierda, que parece comportarse como si tuviera vida propia, lo que le va a acarrear al chaval no pocos problemas.

Con El día que las grullas echaron a volar nos encontramos con un Hideshi Hino que, sin salir del perímetro del mundo que ha creado, nos regala una historia muy poética, de una profunda tristeza. Protagonizada por una niña llamada Nieves que, presa de una enfermedad, solo puede contemplar el mundo a través de la ventana de su dormitorio.

Desde allí ha creado un lazo con las grullas que viven cerca de la casa, y sueña con salir volando de la cama y unirse a ellas, surcando los infinitos cielos.

Tal vez su deseo se haga realidad, pero no de la manera que ella imagina…

Y para rematar este volumen, una historia que confirma lo doloroso que puede llegar a ser el amor. Y si no que se lo digan al Ogro Gongoro, que vivía plácidamente rodeado de sus amigos yokai (seres sobrenaturales del Japón) hasta que tuvo la mala suerte de enamorarse de una humana.

El via crucis que el pobre ser va a vivir a partir de entonces lo irán alejando cada vez más y más de su mundo, internándose en un universo de dolor.

Cuando caiga el telón y se enciendan las luces, para muchos de vosotros ya será tarde, ya que una vez que el virus de Hideshi Hino, su genialidad, os es inoculada, poco más podéis hacer sino rendir culto a este genio del terror.


Malaga Hoy


Una vida desgraciada

El mangaka Suehiro Maruo regresa a las librerías para narrarnos la intensa historia protagonizada por la joven e inocente Midori


Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
24 Mayo, 2019

Pero no esperéis aquí un drama que se ajuste a los cánones narrativos habituales. Todos los que admirados la obra de Maruo sabemos que, en sus manos, el argumento más inocente se retuerce, mostrándonos ese “otro mundo”, el que solo podemos atisbar por el rabillo del ojo, en el que seres degenerados conviven entre el resto de la humanidad.

Es el caso de este relato, Midori, la niña de las camelias que, enmarcado dentro del subgénero eroguro, nos presenta a esta chiquilla que, de golpe y porrazo, queda huérfana, sola en la vida y es acogida bajo la carpa de un siniestro circo conde sus habitantes forman parte de eso que podríamos definir como freaks o fenómenos.

Justo desde el principio de su convivencia, Midori, debido a su belleza y frágil inocencia, va a ser sometida a todos los abusos imaginables por parte del elenco de miembros del espectáculo. El deforme Muchisute; Benietsu, la mujer serpiente; El Pepino de mar, o lo que quedó de un hombre sin brazos ni piernas y, por supuesto, el propietario del show, Koijirô Asashi…

Solo con abrir los ojos cada mañana, se iniciará la tortura diaria de la niña, sometida a vejaciones que harán que roce la locura, inmersa en una pesadilla de violencia y odio.

Pero, como si el sol se mostrara entre las nubes tormentosas, en la vida de la protagonista surge la misteriosa figura de Masamitsu Wonder, un pequeño hombre con grandes poderes que, desde el momento en el que recale en el circo como nueva, y sorprendente atracción, se va a convertir en su defensor.

Todos pagarán por las torturas a las que han sometido a Midori, de las maneras mas alucinantes, ya que el achaparrado Misamitsu no es solo capaz de introducir su rechoncho cuerpo dentro de una botella de cristal, sino que puede convertir la vida de sus semejantes en auténticas pesadillas, pobladas por el dolor más absoluto.

Suehiro Maruo nos presenta, como si de un director de escena se tratara, esta pequeña obra, que hace un homenaje al kamishibai, el teatro ambulante que se trasladaba de una población a otra de Japón, mostrando la mayoría de las veces relatos tristes, dramáticos, como el que plasma en las páginas de este manga.

El autor nos vuelve a regalar unas ilustraciones hipnóticas, bellas, en las que se mezcla con sabiduría el horror más absoluto, extraído de las pesadillas de un demente, con la poesía visual, en la que los ojos de la inocente Midori verán lo inimaginable, en un viaje a lo más profundo de la depravación y el horror, donde la felicidad ya no tiene cabida.

Si vuestro paladar manga os pide otro tipo de lecturas, sumergíos en el personal universo de Suehiro Maruo (La extraña historia de la isla panorama; El infierno de Tomino; Infierno embotellado; Paranoia Star…), autor nipón del que podéis encontrar varias obras en el catálogo de la editorial ECC.


Malaga Hoy

Superhéroes en la Guerra Fría

El género había perdido su sitio tras la Segunda Guerra Mundial hasta que Marvel trajo de vuelta en 1953 a sus principales figuras



JAVIER FERNÁNDEZ
22 Mayo, 2019

'Décadas. Marvel en los años 50: ¡El Capitán América ataca!'. VVAA. Panini. 336 páginas. 21 euros.

Dice Jess Harrold en la introducción de Décadas. Marvel en los años 50: "Cuando de celebrar el aniversario de La Casa de la Ideas se trata, ningún volumen en solitario puede hacer justicia a todo el legado de Marvel. Por eso nació el concepto de Décadas. Tomo a tomo, década a década, esta línea editorial te mostrará cómo ha crecido el Universo Marvel y cómo se ha desarrollado a través de distintas épocas. Para cada una de ellas, seleccionamos los personajes clave y los temas más importantes de la Marvel de la época, y después de una cuidadosa deliberación, elegimos las historias que mejor los representaban. No es un simple lo mejor de. Teniendo en cuenta el prisma de las aventuras que ayudan a definir los distintos periodos, esto es un viaje a través de la historia: de Marvel, de la industria, del comic-book... y del mundo que nos rodea". Con esta intención, y el objetivo claro de celebrar los ochenta años del nacimiento de Marvel, nace esta colección de la que Panini ha publicado ya sus dos volúmenes iniciales.

El primero, dedicado a la década de 1940, ofrecía una estupenda selección del clásico enfrentamiento entre los dos héroes fundacionales de la compañía, el Hombre Submarino y la Antorcha Humana, de la mano de sus propios creadores, Bill Everett y Carl Burgos. Y este segundo, nos introduce de lleno en la denominada Era Atlas (por el sello de la distribuidora que aparecía en portada), un periodo marcado por la Guerra Fría y la paranoia. El género de superhéroes había perdido su sitio tras la Segunda Guerra Mundial, relegado por otros como la ciencia ficción, el terror, el humor o el wéstern, y la Marvel de entonces trajo de vuelta a finales de 1953 a sus principales figuras, los dos antes citados y el Capitán América, en un breve puñado de historietas con la amenaza comunista como tema principal. La cima de aquellos años fue el trabajo de Everett, que dejó para la historia páginas inolvidables protagonizadas por Venus, Marvel Boy o Namor, pero, ideológicamente hablando, el Capitán América fue quizá el personaje que mejor representó una propuesta que hoy no puede leerse sin sonrojo (veinte años más tarde, Steve Englehart reescribiría el asunto, informando a los lectores que este Capitán América no es el mismo que peleó contra los nazis).

Con todo, el presente tomo tiene un doble interés. Por un lado, desde el punto de vista meramente bibliográfico, tenemos aquí un conjunto inédito en nuestro país. Por otro, centrándonos en lo artístico, el libro nos da la oportunidad de contemplar los bellos dibujos de un primerizo John Romita, fuertemente influido por la estética de Milton Caniff. Son los episodios del Capitán América extraídos de las cabeceras colectivas Young Men y Men's Adventures, más concretamente de los números 24 a 28 de la primera y 27 y 28 de la segunda, más los 76 y 78 de Captain America. El tomo se completa con el especial Captain America: Theater of War, de Howard Chaykin, publicado en 2019 y ambientado en esos años, más dos interesantes textos históricos de Roy Thomas.


Malaga Hoy


Vuelta a la primera línea

JAVIER FERNÁNDEZ
22 Mayo, 2019


'100% Marvel. El vigia: Hombre de dos mundos'. Jeff Lemire, Kim Jacinto. Panini. 112 páginas. 12 euros.

Después de recuperar en un solo volumen las miniseries originales de El Vigía, esa especie de Superman del universo Marvel atrapado en un curioso ejercicio de retrocontinuidad publicado por el sello Marvel Knights en 2000, Panini nos trae ahora un tomito con el volumen 3 del personaje, fechado en 2018. El singular personaje creado por Paul Jenkins y Jae Lee tuvo un papel destacado en Los Vengadores de Brian Michael Bendis, y ha asomado por aquí y por allá, sin demasiada fortuna. Hombre de dos mundos lo pone de nuevo en primera línea merced a los guiones de uno de los escritores más destacados del panorama actual, el siempre imaginativo Jeff Lemire, acompañado a los dibujos por los interesantes Kim Jacinto y Joshua Cassara.



Malaga Hoy


domingo, 26 de mayo de 2019

Visiones de autor

Unos personajes icónicos, el Rey de los Océanos y la Amazona, pasan por el personal filtro de dos de los mejores guionistas del mercado norteamericano

JOSÉ LUIS VIDAL
22 Mayo, 2019

La maquinaria de producción del mercado mainstream estadounidense del tebeo es brutal. Todos los meses, decenas de títulos copan las estanterías de las tiendas en una carrera que, la mayoría de las veces, está perdida antes de comenzar. Marvel y DC, las dos grandes editoriales, copan el mercado con colecciones, miniseries, dándose imaginarios codazos para que unas destaquen sobre las otras.

Pero si volvemos la vista atrás, tan solo unas pocas obras en comparación con todo lo que se publica se salvan de una quema segura. Y eso suele ser, sin riesgo a equivocarme, por tener a bordo de la colección a un buen guionista y, por supuesto, a artistas que sepan plasmar en el papel las ideas del anterior.




Y pocos guionistas son tan capaces de eso y más como Peter David, que con el paso de los años se ha convertido en una apuesta segura si un editor quiere que esa colección que tal vez flaquea de ventas remonte y gane en calidad. Tan solo hay que poner algunos ejemplos, como su larguísima estancia a bordo de Hulk, el Coloso Verde, donde nos regaló la que considero mejor etapa jamás escrita del personaje.

Factor-X, Supergirl, Captain Marvel… Son algunos logros de su ya larga carrera. Y, claro está, Aquaman.

Cuando ya nadie daba un duro por las aventuras de este personaje, Peter David subió a bordo y lo transformó radicalmente. Primero creo una 'biblia', Las Crónicas de Atlantis, donde con puntilloso esmero, junto al dibujante español Esteban Maroto, construyó el árbol genealógico que terminaba en Arthur Curry y, ya en la colección de éste, lo sometió a un cambio no solo estético (pelo largo y barba), sino que hizo que perdiera una mano, siendo sustituida esta por, claro está, un arpón.

Número a número, David fue presentando a una serie de secundarios, personajes como Aqualad o, mejor dicho, Garth; Delfín, que se convierte en la eterna acompañante del protagonista… Junto a estos y una galería de villanos muy potente, se va fraguando una trama que nos lleva directamente a los hechos que se desarrollan en el segundo volumen publicado por ECC Ediciones, en el que encontramos al protagonista emprendiendo la que puede ser la misión de su vida, ya que deberá de conseguir el apoyo de las cinco ciudades secretas, cosa que no va a resultarle pan comido, como podéis imaginar.

Mientras tanto, la amenaza de los Cazadores, unos alienígenas que regresan a nuestro planeta con intenciones malvadas, se hace realidad, por lo que el reloj corre en contra de Aquaman y sus aliados, Garth, Delfín, Koryak, Atlan, Tsunami, Deep Blue… Formando una auténtica Liga de las Profundidades, con la que deberá impedir la próxima invasión.

Peter David sigue, con mano firme, sujetando el timón de una saga en la que te sumerges, adictiva como pocas. Y esto también es 'culpa' del equipo de dibujantes que lo acompaña, Jim Calafiore y Martin Egeland, resolutivos como pocos.

Por si esto fuera poco, el tomo incluye la miniserie de cuatro números Tempest, donde el joven Garth reafirma su papel en el Universo DC.




Pero, si tenemos que hablar de la labor de grandes guionistas, el carismático Grant Morrison ocuparía uno de los puestos principales. No hay colección, miniserie o volumen donde el escocés pose su talento que no destaque. Ya sean obras nacidas de su ingenio o versiones de personajes ya conocidos, nadie queda impasible ante su 'toque'.

Batman, Superman, Los Invisibles, Doom Patrol, Animal Man, La Cosa del Pantano… Estos son solo algunos personajes y grupos en los que ha trabajado, colocando esas etapas en el recuerdo de los lectores como auténticos clásicos modernos.

Así que podéis imaginar la reacción de los que le seguimos cuando nos enteramos que iba a escribir, junto al dibujante canadiense Yannick Paquette (Swamp Thing), una nueva y remozada versión del origen de Wonder Woman en la línea de DC titulada Tierra Uno, en la que la continuidad no es ley, pudiendo crear una 'nueva' historia protagonizada por Diana.

Y justo en el segundo número de sus aventuras encontramos a la protagonista, que se ha convertido, en poco tiempo, en un auténtico icono, siendo adorada por las masas (sobre todo las femeninas, que la han convertido en el ejemplo a seguir). Programas de televisión, entrevistas, portadas de revistas… Todos hablan sobre ella.

Pero claro, en la penumbra de una sala de reuniones hay un grupo de hombres que ven como sus, hasta entonces sólidos pedestales, empiezan a resquebrajarse en pos del ideal femenino de Diana, por lo que se está tramando un terrible plan contra ella que contará con un importante agente. Alguien encargado de subyugar a la supermujer, llevándola a su terreno, esclavizándola…

Mientras, en Isla Paraíso, el hogar de Diana, las cosas tampoco son fáciles, ya que un peligroso personaje del pasado regresa para enfrentarse a la reina de las amazonas, Hipólita.

¿Todo esto os parece poco? Pues alucinaréis al saber quién está al frente del Proyecto Ares. Una cara conocida por los lectores de DC, que aquí supondrá una letal amenaza para la existencia de Wonder Woman.

Dos lecturas apasionantes si os gustan las buenas historias, gracias al esfuerzo y talento de unos equipos creativos de primera.


Malaga Hoy


Relaciones laborales durante el desarrollismo franquista

'El botones Sacarino', de 'El Aullido Vespertino' (1963) de Francisco Ibáñez, trabaja en un periódico ficticio y luego en la redacción de 'DDT', el mismo cómic donde debuta su serie



GERARDO MACÍAS
22 Mayo, 2019

En 1963 nació la serie El botones Sacarino, de El Aullido Vespertino, creada por Francisco Ibáñez. La rima que suelen llevar los títulos de las series de Editorial Bruguera indica que Sacarino trabaja en la redacción de un diario ficticio, aunque con poca voluntad de trabajar.

Este personaje fue creado a instancias de Rafael González, director de Editorial Bruguera, que intentaba imitar a la Escuela Francobelga. Ya que en España André Franquin no era conocido, la editorial le suministró material a Ibáñez, a quien pidió un híbrido de sus personajes Spirou y Gastón. Si se comparan los cómics de Sacarino y Gastón, pueden verse viñetas similares. Sacarino es Gastón vestido como Spirou. En el auge de los cómics francobelgas, fue habitual en la editorial. Le ocurrió al mismo Ibáñez cuando sus personajes ganaron fama: a los demás dibujantes les pedían imitar su estilo.


Ibáñez aprovecha para hacer sátira sobre la vida laboral en una empresa durante los años del desarrollismo franquista. Además, revive su juventud de botones y administrativo de Banesto.

El botones Sacarino, de El Aullido Vespertino (1963) debutó en El DDT nº 628, con formato de dos columnas de seis tiras cada una que ocupaban parte de la página y esbozaban una anécdota protagonizada por un botones y su director. El protagonista es cabezón, alto, delgado, manazas y tiene entre catorce y dieciocho años, entonces edad legal para ejercer de botones.

En 1967, El DDT se convirtió en una revista juvenil de Bruguera con el título de DDT. Desde entonces, se publica en doble página central a color con el título de El botones Sacarino (ya sin la rima forzada) y se ambienta en la redacción de la propia DDT, con apariciones del redactor jefe, Armando Matías Guiu; los historietistas Perich, Sanchis, Conti, Raf, Escobar, y el propio autor, Francisco Ibáñez, burlándose de sus pretensiones económicas y su calvicie.

El botones Sacarino forma parte del universo de Francisco Ibáñez, por eso en sus aventuras aparecen a veces Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, y Rompetechos.

La comicidad se apoya en el slapstick (traducido del inglés como "golpe y porrazo"), subgénero de comedia con violencia física exagerada sin consecuencias reales de dolor, aderezado con juego de equívocos propio del vodevil y la sitcom.

Al principio, la serie seguía el esquema del empleado que perjudica al superior. En el nuevo DDT, el esquema dual se rompe con la incorporación de un nuevo eslabón en la jerarquía: el dire, subordinado al presi y con autoridad sobre el botones.

El presi de DDT es dibujado al principio de espaldas o en la sombra con anillos de oro, luego vemos que su diseño es muy similar al del director de El Aullido Vespertino. El dire de DDT tenía el rostro de Rafael González, pero éste hizo que dibujantes anónimos cambiaran su cara desde la cuarta entrega. A partir de la séptima, Ibáñez presenta al dire definitivo. El presi es víctima de los líos de Sacarino, pero las apariencias señalan al dire, al que siempre cree culpable.

A principios de los setenta, se había dejado atrás la imitación de Franquin. Ibáñez centra las historias en éste y en el presi, dejando a Sacarino relegado al papel de preparar la trastada desencadenante de la trama. De esta forma, Francisco Ibáñez deja en un segundo plano a un personaje impuesto para que sus dos superiores se luzcan, dotando a sus creaciones de un toque personal e intransferible.

En 1973, Editorial Bruguera coloca a Sacarino en la cabecera de la revista Tío Vivo. En 1975, Sacarino es el segundo personaje de Ibáñez y tercero de Bruguera en tener publicaciones que llevan su nombre como reclamo: las revistas Sacarino y Súper Sacarino.

Ibáñez solamente hizo El botones Sacarino hasta 1982. Recuperó al botones en 1984 en la historieta larga de Mortadelo y Filemón titulada Testigo de cargo, en la que los agentes protegen a Sacarino porque hace falta su testimonio en el juicio contra un terrorista. Vuelve a dibujar a Sacarino en dos álbumes de los dos detectives: El 35 aniversario (1992); y La rehabilitación ésa (2000). En el segundo caso, el motivo fue promocionar la tele-comedia de TVE, El botones Sacarino, protagonizada por Jorge Roelas.


Malaga Hoy