viernes, 18 de enero de 2019

Un médico en casa

'El doctor Cataplasma' (1953), de Martz Schmidt, es un médico cuya principal preocupación no es la salud de sus pacientes, sino sus propias penurias económicas



El doctor Cataplasma

GERARDO MACÍAS
16 Enero, 2019



'Súper Humor El doctor Cataplasma'. Guion y dibujos: Martz Schmidt. Ediciones B, 2009.

La telecomedia Un médico en casa fue una serie británica protagonizada por Barry Evans y producida por London Weekend Television de 1969 a 1970, basada en un conjunto de novelas escritas por Richard Gordon sobre las desventuras de un grupo de estudiantes de Medicina.

Algunos años antes, en 1953, debutaba en la Editorial Bruguera la serie de historietas humorísticas de un médico que tenía la consulta en su propia casa. El doctor Cataplasma, creado por Martz Schmidt, apareció por primera vez en la revista Pulgarcito nº 1.139. Las historias se desarrollan en página única, ajustadas siempre a la fórmula del gag basado en malentendidos. Después se publicó también en otras revistas de la editorial e incluso encabezó la suya propia, Súper Cataplasma, en 1978, aunque solamente duró 16 números.

El doctor Cataplasma es bajito, de cabello largo y blanco, que siempre lleva cubierto con una enorme chistera, con una gran nariz y una barba blanca que le llega casi hasta el suelo. El doctor Cataplasma es un personaje que por su aspecto rezuma antigüedad y, por ello, su visión de la medicina tiene algo de medieval y de alquimista. El doctor Cataplasma está inspirado en uno de los personajes de una tira clásica de la prensa norteamericana de principios de siglo, The katzenjammer kids, de Rudolph Dirks. El doctor se basa gráficamente en el personaje de John, el inspector, camarada de armas del capitán y también víctima de los niños terribles.

La otra protagonista es su criada Panchita, una alta y gruesa mujer de raza negra, que se cubre la cabeza con un pañuelo y lleva a menudo delantal. Panchita es el único ejemplo de criada de color en toda la historia de Bruguera, acaso inspirada en la Hattie McDaniel de Lo que el viento se llevó, con su aspecto remanente del pasado colonial. Aunque es la criada, actúa cada vez más como un igual en vez de como un subordinado.

La relación entre Cataplasma y Panchita es casi familiar: viven juntos bajo el mismo techo, aunque en realidad son empleada y patrono y rara vez la primera recibe dinero del segundo. Al doctor le revienta el atrevimiento y pereza de su fámula, pero no sabría vivir sin ella; a ésta, por su parte, le irrita la tacañería de su patrón, pero disfruta de una vida cómoda.

El doctor Cataplasma tiene problemas económicos, por lo que su principal preocupación no es la salud de sus pacientes sino sus penurias financieras, tema muy común entre los personajes Bruguera de los cincuenta y sesenta. Precisamente es a Panchita a quien debe más dinero.

Un personaje secundario de relevancia es la señora Millonetis, una acaudalada dama de la que Cataplasma espera recibir ayuda económica, por lo que se pliega a todos sus caprichos, pero no duda en explotar su hipocondría y diagnosticarle enfermedades cuando necesita fondos.

Bajo el seudónimo de Martz Schmidt se ocultaba Gustavo Martínez Gómez (Cartagena, Murcia, 1922-Barcelona, 1998). Desde muy joven, Gustavo demostró tener una aptitud especial para el dibujo, que siguió practicando incluso cuando sus estudios se vieron interrumpidos por la Guerra Civil. En 1940, ilustra un libro de poemas cuyo autor le sugiere que adopte un nombre artístico. Nacerá entonces su identidad de Martz Schmidt.

En 1949 se mudó a Barcelona. Tras varios empleos, Gustavo consigue un trabajo en Ediciones Clíper como ilustrador e historietista. Aparecen entonces sus primeros personajes: Toribio, Doctor Cascarrabias, Pinocho… Seguirían colaboraciones para Hispano-Americana de Ediciones, los periódicos La Prensa y Paseo Infantil, y en 1953 se integró en Editorial Bruguera.

El exitoso modelo del Doctor Cataplasma sería trasladado por Schmidt, con variaciones o excepciones, a algunos personajes que figuran en este tomo, que son los siguientes: El profesor Tragacanto y su clase, que es de espanto (con el corpulento bedel Petronio); Polvorilla, traviesa modistilla (que no sigue esta fórmula); El sheriff Chiquito, que es todo un gallito (enano de barba blanca, similar a Tragacanto y Cataplasma, enfrentado al indio Ojo de Canguro); Pepe, K. O. (un forzudo voluminoso, pero sin oponente fijo); y Deliranta Rococó (una rolliza señora de alcurnia y su menordomo Braulio, que en este caso es el sufridor).


Malaga Hoy


miércoles, 16 de enero de 2019

El nuevo cómic de Astérix y Obélix saldrá en otoño

Será el cuarto álbum escrito por Jean-Yves Ferri y dibujado por Didier Conrad


Madrid 14 ENE 2019





Astérix y Obélix, los personajes de la irreductible aldea gala que en 2019 cumplen 60 años, tendrán un nuevo álbum, publicado por Salvat, el próximo 24 de octubre. Será el número 38 y su título aún no se conoce. Tampoco la temática de la nueva historia de estos famosos galos que, gracias a la poción mágica del druida Panorámix, forman la mayor resistencia contra los romanos de Julio César en el año 50 antes de Cristo. Pero antes que éste vea la luz se publicará otra entrega que lleva al cómic el argumento de la película recién estrenada El secreto de la poción mágica.


Primera viñeta del nuevo álbum de Astérix.

Este será el cuarto álbum escrito por Jean-Yves Ferri y dibujado por Didier Conrad con los personajes ideados originalmente por René Gosciny y Albert Uderzo, y gracias a los cuales se han vendido 380 millones de ejemplares traducidos en 111 lenguas y dialectos desde 1959, según informa Efe.

Con motivo del 60 aniversario del nacimiento de Astérix y Obélix, también se lanzará a primeros de marzo una edición de lujo con las 44 planchas originales entintadas por Albert Uderzo, además de un dosier exclusivo de treinta y dos páginas sobre los secretos de la creación del álbum con el que se inició la colección. A España, los héroes galos llegaron una década después, en 1969, en una aventura que consistía en entregar a Pepe, el pequeño ibero secuestrado por los romanos, a su padre, el jefe Sopalajo de Arriérez y Torrezno y, para celebrar ese medio siglo, también se volverá a publicar en marzo, en gran formato, aquel cómic, titulado Astérix en Hispania. 



El Pais

Vida en el extrarradio

La carrera del cordobés Andrés G. Leiva habla de un historietista inquieto, dispuesto a tomar riesgos, con un talento innato para la narración



JAVIER FERNÁNDEZ
16 Enero, 2019

'Uno de esos días'. Andrés G. Leiva. Dibbuks. 112 páginas. 20 euros.

La carrera de Andrés G. Leiva (Córdoba, 1969) nos habla de un historietista inquieto, dispuesto a tomar riesgos, con un talento innato para la narración y un estilo gráfico muy personal que se ha construido a base de asimilar y superar la influencia de nombres tan destacados de la historieta como Corben, Moebius, Mattoti, Tardi, Das Pastoras o Gipi. No es raro que en sus tebeos destaque la plasticidad, pues Leiva es licenciado en Bellas Artes y ejerce, desde hace más de veinte años, como profesor de dibujo. Desde que, en 1998, obtuviese un accésit en el Primer Certamen de Cómic Injuve, el artista ha publicado un puñado de álbumes que no dudo en calificar de valiosos: Historia de Iván (Diputación de Córdoba, 2000; reeditado en un volumen enriquecido con material extra por Bandaàparte en 2015), El misterio de Electra/Hórrible Hórreo (Sins Entido, 2002; un original flipbook que mereció la nominación a Autor Revelación en el Salón del Cómic de Barcelona), Juana de Arco (Sins Entido, 2004; furiosa recreación de la vida del personaje histórico que fue nominada al Premio a la Mejor Obra también en el Salón del Cómic de Barcelona), Evelyn (Sins Entido, 2009; tebeo gótico y atmosférico premiado por la Diputación Provincial de Cuenca), Serie B (Dibbuks, 2014; en el que, un poco a lo Fellini, Leiva ahonda en su querencia por la cultura popular).

A estos se suma ahora Uno de esos días, de nuevo en el catálogo de Dibbuks, después de que se alzase con el Premio Ciudat de Palma de Cómic 2017. La historia comienza cuando el propio dibujante visita a sus padres en el piso familiar situado en el Sector Sur de Córdoba y se topa con una caja llena de trastos de su infancia: una cinta de Leño, una linterna, una cantimplora, una cámara de fotos, una taza de Naranjito, una barra de pegamento Imedio, una especie de máscara, un radio despertador, el libro El fin del mundo, etcétera. La secuencia del presente, realizada en blanco y negro, da paso de inmediato al relato del tiempo pasado, pintado espectacularmente a color, que relaciona todos esos objetos. Así, Leiva nos cuenta los extraños sucesos de "uno de los días más largos y extraños de mi vida": el niño que fue, obsesionado con la amenaza nuclear, así como con una posible invasión extraterrestre, convence a sus amigos, el Fali y el Canijo, de que deben fabricarse máscaras antigás y un refugio contra la radiación. La anécdota sirve para describir la vida en un barrio del extrarradio a comienzos de la década de 1980, en donde el fin del mundo se convierte en una metáfora de otros peligros más palpables como las drogas, la delincuencia o la propia tensión política en los albores de la democracia. Sin renunciar a las digresiones oníricas que tanto gustan al autor (y que aquí se concentran en la parte final), el álbum posee un carácter costumbrista que añade nuevas texturas al universo de Leiva y abren nuevas posibilidades a una obra en marcha que figura entre lo más interesante del cómic español de los últimos años.


Malaga Hoy


martes, 15 de enero de 2019

Tragedia en Oriente

JAVIER FERNÁNDEZ
09 Enero, 2019


'Colección Jesús Blasco - Cuto, Vol. 2'. Hermanos Blasco. ECC. 176 páginas. 25 euros.

Ecc sigue adelante con ese sueño hecho realidad que es la Colección Jesús Blasco, necesaria reivindicación de uno de los nombres fundamentales del cómic español. "Su biografía", nos recuerda Pepe Gálvez en la primera de las introducciones de esta cuidada edición, "era la de un creador currante, de un profesional creativo (...). Dibujó en los tebeos de antes y de después de la guerra de 1936-1939, y en ellos se multiplicó en la producción de personajes y series. Consiguió consolidar aquí y una base de prestigio antes de emprender la conquista de otros mercados más rentables, antes de extender internacionalmente su prestigio. Jesús fue proclamado presidente del Salón del Cómic porque en aquel momento representaba mejor que nadie la memoria y la actualidad de la historieta que entonces pasaba a llamarse cómic. (...) la biografía profesional de Jesús Blasco representaba el enlace entre el pasado y el presente, el compañero que había sobrevivido a la precariedad de una industria débil y a sus crisis, y también el autor de la imagen y/o la historieta admiradas. (...) Jesús Blasco era el patriarca del cómic español".

La larga cita resume la importancia del creador de Cuto, Anita Diminuto o Zarpa de Acero, un artista inmenso para el que me faltan adjetivos. De momento, la Colección Jesús Blasco ha publicado tres volúmenes imprescindibles para cualquier amante del noveno arte: Los guerrilleros (un western francobelga) y dos tomos dedicados a Cuto, su personaje por excelencia. El segundo de ellos contiene las historietas Granujas y caballos, El castillo del terror, varios relatos cortos, la monumental Tragedia en Oriente y la aventura de corte realista La escuadrilla de la muerte. El conjunto se completa con diversos textos que analizan la vida y la obra de Blasco y sus hermanos: la mencionada introducción de Gálvez, un análisis de Tragedia en Oriente y un repaso de trabajos realistas menos conocidos del dibujante, ambas cosas a cargo de Joaquim Noguero.



Malaga Hoy


Gatos salvajes

Lee creó numerosas series y conceptos, entre ellos el supergrupo 'WildC.A.T.S', una suerte de variación de la Patrulla-X de metahumanos


JAVIER FERNÁNDEZ
09 Enero, 2019


'WildC.A.T.S de Jim Lee'. VV.AA. ECC. 608 páginas. 49,50 euros.


Espoleado por el éxito de sus X-Men (el tebeo estadounidense más vendido de la historia, según cuentan las crónicas), Jim Lee se alió con otros hot artits y fundó la editorial Image en 1992. Sus cómics los produjo desde el estudio WildStorm, que más tarde se emanciparía de Image y sería adquirido por DC Comics en 1999, de modo que las reediciones actuales de todo este material aparecen, claro está, con el sello de la editorial de Superman, Batman y Wonder Woman. Para WildStorm, Lee creó numerosas series y conceptos, entre ellos el supergrupo WildC.A.T.S, una suerte de variación de la Patrulla-X protagonizada por un grupo de metahumanos que se halla en medio de la guerra ancestral entre dos razas alienígenas, los querubines y los daemonitas. Spartan, Maul, Zealot, Grifter, Voodoo, Warblade y Void, junto con el querubín Lord Emp, son la última esperanza de la humanidad frente a la invasión en marcha y sirvieron al dibujante coreano (apoyado de inicio en los guiones por su amigo Brandon Choi) para mostrar su habitual colección de poses y estampas, con ese grafismo tan característico en el que prima la espectacularidad y que se convirtió en el estilo por antonomasia del género de superhéroes durante la década de los noventa.

Lee y Choi abandonaron muy pronto la serie y la dejaron en manos más capaces, como las de los escritores James Robinson, Chris Claremont o el mismísimo Alan Moore, y dibujantes como Travis Charest, demasiado detallista para soportar el ritmo y las exigencias de una serie mensual. Y la cosa aumentó todavía más de revoluciones cuando un inspirado Joe Casey se hizo cargo de los guiones, acompañado primeramente del dibujante Sean Phillips, y nos regaló los mejores episodios de la franquicia, creando conceptos tan excitantes como la versión 3.0 de Wildcats (ya sin los puntitos de las siglas, que corresponden, por cierto, a Covert Action Teams) y otras locuras afines como Automatic Kafka. Otro que enriqueció el tapiz fue Ed Brubaker, a quien debemos la miniserie Point Blank, un spin-off protagonizado por Grifter que acabó generando esa maravilla noir que es Sleeper, todo esto ya en el siglo XXI.

ECC ha ido recuperando algunos de los momentos estelares del desarrollo de Wildcats, entre ellos las citadas Point Blank y Sleeper, así como la estupenda intervención de Alan Moore, y ahora nos ofrece en un solo tomo el trabajo fundacional de Jim Lee. Van aquí recogidos los números 1 a 13 de WildC.A.T.S, más algunas páginas del número 50, los 1 a 3 de Cyberforce y un episodio del inevitable crossover con los mutantes, WildC.A.T.S/X-Men: The Silver Age. El objetivo es recopilar el trabajo de Lee, pero figuran también otros nombres como Claremont, Robinson, Charest, Scott Lobdell, Marc Silvestri o Grant Morrison. Y el conjunto se completa con el grueso apartado de extras de la edición Absolute que incluye bocetos, diseños conceptuales, portadas alternativas y hasta guiones como ese que firmó Morrison para el segundo número del reinicio de la franquicia en 2006 y se quedó en un cajón.



Malaga Hoy


El cimerio y la amazona

JAVIER FERNÁNDEZ
09 Enero, 2019

'Wonder Woman / Conan'. Gail Simone, Aaron Lopresti. ECC. 160 páginas. 16,95 euros.

Siguiendo la tradición de los viejos tiempos de Marvel, la editorial Dark Horse planteó algún que otro crossover entre el bárbaro Conan y otros personajes ajenos a Hiboria. Así, por ejemplo, pudimos ver al cimerio compartir aventuras con Groo y ahora llega este Wonder Woman/Conan para contarnos qué pasaría si su camino se cruzara con el de la Princesa Amazona. Hace ya que la fidelidad al modelo howardiano no es un presupuesto para Dark Horse, así que no la esperen aquí, pero el guion es de Gail Simone, que ha firmado bastantes tebeos de Red Sonja y sabe bien cómo escribir una historia, y los dibujos son de un genial Aaron Lopresti, o sea, dos autores versados en Wonder Woman. El resultado es de lo más entretenido.


Malaga Hoy

Una historia de espionaje

JAVIER FERNÁNDEZ
09 Enero, 2019

'Escuadrón suicida, vol. 4'. John Ostrander y otros. ECC. 296 páginas. 29,50 euros.

El cuarto tomo de la esperadísima reedición del Escuadrón Suicida de John Ostrander presenta al completo el crossover titulado La directriz Jano, publicado originalmente en 1989. Son los números 26 a 30 de Suicide Squad, 15 a 18 de Checkmate, 14 de Manhunter, 86 de Firestorm The Nuclear Man y 30 de Captain Atom, firmados por el propio Ostrander y otros autores como Paul Kupperberg, Kim Yale, John K. Snyder III o Steve Erwin. La cosa va de una conspiración gubernamental para acabar con la Fuerza Especial X, el conjunto de agencias de espionaje del que forma parte el Escuadrón Suicida y que se encarga de las misiones sucias del gobierno. Que una serie con un apartado gráfico tan discreto figure entre los mejores tebeos de superhéroes de su época habla del excelente trabajo de Ostrander.


Malaga Hoy