sábado, 2 de diciembre de 2017

El otro Frank Miller

Panini recuerda los inicios de la carrera del autor de obras como 'Batman: El regreso del caballero oscuro' o 'Daredevil', con las que revolucionó el cómic

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Noviembre, 2017



'El universo Marvel según Frank Miller'. Frank Miller y otros. Panini. 408 páginas. 35 euros.


De Frank Miller sabemos que revolucionó el cómic a comienzos de la década de 1980 con su Daredevil, y que volvió a revolucionarlo en 1986 con Batman: El regreso del Caballero Oscuro. Que ha firmado obras visionarias como Ronin, Elektra Asesina, Sin City y 300, y que, en los últimos años, ya con el estatus de leyenda a cuestas, se ha instalado en un delirio creativo que repele o fascina. Pero a veces se olvida que hubo un tiempo en que Miller era un simple dibujante de tebeos, un chaval desconocido que trataba de abrirse hueco en la industria. Desde 1979 y hasta su consolidación definitiva tres años más tarde, los dibujos de Miller (y algún que otro guión suelto) aparecieron aquí y allá en distintas cabeceras de Marvel, provocando siempre el interés de los lectores por el atisbo del rupturismo formal que luego lo haría famoso.

Panini rinde homenaje a esta etapa inicial de la carrera del artista con el magnífico tomo El universo Marvel según Frank Miller, la recopilación más amplia que se ha publicado de los trabajos menores del de Maryland (complementada con algún trabajo mayor). El libro comienza con los dos números de Peter Parker: The Spectacular Spider-Man que dibujó en 1979, ambos con guión de Bill Mantlo, y que fueron su primera aproximación al personaje de Daredevil. De 1979 es también el episodio de Marvel Two-In-One de la famosa partida de póker entre superhéroes, escrito este por Peter Gillis. Sigue una abultada lista de cómics publicados entre 1980 y 1982: Marvel Spotlight 8, protagonizado por el Capitán Marvel y con guión de Mike W. Barr; Marvel Preview 23, seis interesantísimas páginas en blanco y negro, escritas por Lynn Graeme; The Amazing Spider-Man Annual 14 y 15, dos estupendas aventuras con guión de Denny O'Neil, el primero con el Doctor Extraño y el Doctor Muerte como invitados de lujo y, el segundo, con el Castigador y el Doctor Octopus; Marvel Team-Up 100, el de la presentación de la mutante Karma, con Chris Claremont al guión y Spiderman compartiendo protagonismo con Los Cuatro Fantásticos; Marvel Team-Up Annual 4, un guión del propio Miller dibujado por Herb Trimpe; la historieta corta de Doc Samson incluida en The Incredible Hulk Annual 11, escrita por Mary Jo Duffy; y el Marvel Fanfare 18, que vio la luz en 1985, pero había sido encargado y realizado años atrás y se enmarca en la recordada etapa del Capitán América de Roger Stern. La selección de esta fase primera de Miller se completa con dos soberbias historietas cortas publicadas originalmente en la revista Bizarre Adventures, una con guion propio (protagonizada por Elektra) y otra con guión de O'Neil; en ambas vemos ya al mejor Miller, un artista que estaba un paso (o dos) por delante de su generación.

A este rico material se suman tres historietas posteriores, de 1985 y 1986, años en los que Miller ya era toda una estrella. Son los números 219 y 226 de Daredevil, dos hermosas rarezas dibujadas por John Buscema y David Mazzucchelli, y la novela gráfica Daredevil: Love and War, una auténtica joya pintada por Bill Sienkiewicz.


Malaga Hoy



La vuelta del enemigo

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Noviembre, 2017




'Marvel Saga. El Castigador, 8: El regreso de Barracuda'. Garth Ennis, Goran Parlov.Panini. 128 páginas. 15 euros.

El octavo tomo de El Castigador de Garth Ennis en la colección Marvel Saga aparca temporalmente las aventuras del justiciero para centrarse en uno de sus enemigos más carismáticos, nada menos que Barracuda. El volumen presenta al completo los cinco números de la miniserie The Punisher Presents: Barracuda Max (2007), escritos por Ennis y dibujados por Goran Parlov como puente entre la supuesta "muerte" del personaje y su regreso a la serie principal. Tal como explica Julián M. Clemente en su introducción, Ennis renuncia aquí "a todo atisbo de verosimilitud, en favor de la diversión desaforada y de mostrar un rincón de su mundo en que a los individuos que lo pueblan todo cuanto les ocurre está varias veces pasado de rosca".

Malaga Hoy

Mandamientos de Daredevil

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Noviembre, 2017




 'Marvel Saga. Daredevil, 13: Decálogo'. Brian Michael Bendis, Alex Maleev.Panini. 152 páginas. 16 euros.

Se acerca el final de la recopilación en Marvel Saga de la maravillosa temporada de Brian Michael Bendis y Alex Maleev en Daredevil, uno de los cómics de superhéroes más importantes de la primera década del siglo XXI. El presente arco argumental se titula Decálogo y, en palabras de Bendis, "es una carta de amor a [Krzysztof] Kieslowski", más concretamente a la serie televisiva del mismo título estrenada en 1989. "Estaba leyendo uno de sus guiones y me encontré con un ensayo en el que mencionaba que le gustaría que otros escritores también usaran su idea respecto a los Diez Mandamientos, porque él no era el primero que lo hacía y le hubiera gustado que otros lo hicieran después de él". ¿Quién mejor que Daredevil, el superhéroe católico, para recoger el guante? Van aquí los números 71 a 75 de Daredevil, publicados en 2005 por el sello Marvel Knights.


Malaga Hoy

Otra etapa dorada


JAVIER FERNÁNDEZ
29 Noviembre, 2017






'Marvel Limited Edition. Shang-Chi: Guerreros del amanecer dorado'. Doug Moench y Mike Zeck. Panini. 368 páginas. 39,95 euros.

La colección Marvel Limited Edition continúa desempolvando series de culto publicadas por Marvel en la década de 1970, que dan cuenta de la variedad de la propuesta de la editorial durante aquellos años. Así, ha visto la luz el tomo Deathlok ¡El demoledor!, reunión en un solo volumen de las aventuras del justiciero cibernético creado por Rich Buckler, precedente de personajes tan conocidos como Terminator o Robocop. El corpus principal de Deathlok se desarrolló en la cabecera Astonishing Tales, entre 1974 y 1976, con dibujos (y algún guión puntual) del citado Buckler, que contó con la asistencia de los escritores Doug Moench y Bill Mantlo. A partir de ahí, Deathlok apareció como invitado en diversas series (Marvel Team-Up, Marvel Spotlight y, principalmente, Marvel Two-in-One y Captain America), episodios también incluidos en el volumen y realizados por artistas como Marv Wolfman, Mark Gruenwald, John Byrne, J. M. DeMatteis o Mike Zeck. Sin ser una obra maestra, el conjunto tiene su atractivo y ofrece momentos verdaderamente memorables. Entre el material adicional, va un prólogo de Buckler e ilustraciones diversas.


Pero, seguramente, el material estrella de la colección Marvel Limited Edition es el rescate de la mítica cabecera Master of Kung Fu, uno de los grandes tebeos de la historia de Marvel. El cuarto volumen se titula Shang-Chi: Guerreros del amanecer dorado, y aquí comienza la segunda etapa dorada de la serie. Los guiones de Doug Moench vuelven a brillar cuando Mike Zeck se convierte en el dibujante regular, y el aspecto gráfico mejora exponencialmente con la llegada del entintador Gene Day, con lo que se demuestra que había vida para Shang-Chi más allá de Paul Gulacy. Atrás quedan las historias autoconclusivas y de relleno y vuelven los arcos argumentales largos y sofisticados de los mejores tiempos. Por volver, vuelve el propio Fu Manchú, que creíamos desaparecido para siempre. Un prólogo de Moench, las cartas de los lectores de la edición original y algunas rarezas conforman el apartado de extras.


Malaga Hoy

viernes, 1 de diciembre de 2017

Matar al superhéroe del cómic

La Feria del Libro de Guadalajara estrena por primera vez el salón del cómic y la novela gráfica dispuesto a romper los estereotipos en torno al género

ELENA REINA

Guadalajara (México) 30 NOV 2017




Un hombre junto a un muro ilustrado en la FIL HÉCTOR GUERRERO

María Luque sólo había leído dos novelas gráficas antes de escribir la suya. No eran de aventuras, ni las protagonizaba un hombre con poderes sobrehumanos. Se trataba de la vida ilustrada de mujeres corrientes. Y no tenía ni idea de que eso fuera posible. Ella únicamente dibujaba "cosas pequeñitas". Unos años más tarde, el segundo libro que ha publicado en su carrera —Casa Transparente (Sexto Piso, 2017)—se ha ganado un premio internacional de cómic y lo ha recogido esta semana en uno de los eventos editoriales más importantes del mundo. Porque la Feria del Libro de Guadalajara viene dispuesta a matar al superhéroe.

La cita del libro en español más grande se ha propuesto un reto: incluir por primera vez en su amplia oferta de actividades un invitado hasta ahora camuflado entre cientos de expositores. Y romper los estereotipos para llegar a más gente. El cómic y la novela gráfica tendrán a partir de este jueves un espacio propio dentro del gigantesco recinto tapatío. Y esto ha sido recibido por los autores como un fenómeno sin precedentes en la historia del género.

"Queremos que la gente sepa que el cómic no trata sólo de superhéroes. Esto es lo que nos va a diferenciar de otras exposiciones de este género. No es que tengamos nada en contra de ellos, pero al final alcanzan un target muy específico y nosotros lo que queremos es que se amplíe a todos los públicos, incluso a los que nunca habían leído novela gráfica", cuenta el coordinador de expositores de la FIL y responsable del espacio, Armando Montes.

El foro pretende ser uno de los espacios más interactivos con los lectores. "La idea es que en los años próximos podamos organizar más actividades con profesionales y que dure toda la feria", precisa montes. Cuatro días en 300 metros cuadrados. Habrá un área de exhibición con 27 estand con la presencia de México, Colombia, Ecuador, Argentina y Estados Unidos, además de unas repisas para numerosas editoriales independientes del género en Latinoamérica. También habrá una zona dedicada a las charlas con autores —jóvenes y consolidados— y presentaciones de libros. Dos talleres, uno de ilustración y otro de guion. Y unas mesas de trabajo, donde unos 66 artistas se sentarán para regalar su arte o firmar sus obras.



La carátula del libro del escritor mexicano Bef. COHETE CÓMICS

El editor colombiano de Cohete Cómics, Pablo Guerra, que estará presente en algunas de las conferencias del salón, apunta que "ya hacía falta" que se creara un espacio como este. El también escritor y crítico hablará del potencial del género dentro de la industria: "Hay un aumento diferencial en la producción en varios países latinoamericanos que nace de manera independiente, asociada a blogs y a la autopublicación, y ahora por fin retoma desde espacios formales". Y, aunque reconoce que vivir del oficio en América Latina es todavía difícil, cree que lo importante es que se comience por "entenderlo como un lenguaje único, no como un subproducto de la palabra escrita". Guerra añade que los pioneros en la región son los argentinos y los chilenos, pero advierte un tímido boom en Colombia, México y Ecuador.

"La historieta tiene una presencia importantísima en Latinoamérica y en México en particular, pero con la triste característica de que siempre ha sido considerada como una artesanía menor, algo que la gente leía en el transporte publico, y era desechable", explica el autor mexicano Bernardo Fernández, más conocido como Bef. "A mi generación y a la que sigue, nos ha tocado legitimar la historieta en México. Y nuestro logro histórico ha sido este: llevarla de los quioscos a las librerías", explica el novelista, máximo exponente del género en su país.




Un extracto de 'Casa transparente' de María Luque. SEXTO PISO

Otro historietista, que creció leyendo Astérix, Mortadelo y Filemón y Tintín, autor de Arrugas (Astiberri, 2008), el español Paco Roca, añade que el público ha cambiado y ha percibido un aumento del interés femenino por el género. "Estos nuevos lectores ya no le dan tanta importancia al grafismo y buscan identificarse con las historias. Las editoriales generalistas apuestan por aquellos que no son los habituales del cómic, pero que pueden ir picoteando lo que les interese". Roca, que ha intervenido en la FIL durante el Premio de Novela Gráfica Ciudades Iberoamericanas otorgado a María Luque, ha comparado satisfecho la instalación del nuevo salón con un festival de cine: "Es como si se juntara en un mismo festival el porno, el de terror, la comedia...".

"Como editor independiente de novela gráfica, llegarle al mismo público que lleva 50 años leyendo manga me parece un error. Me gusta pensar en que alguno de nuestros libros puede ser la primera novela gráfica para un lector. Tratar de no responderle a lo que cree que ya sabe, desubicarlo un poco", apunta Guerra.

Persépolis, de la iraní Marjane Satrapi, fue la primera de María Luque. Y a partir de ahí se convenció de que algún día podría hacer lo mismo. En unas páginas que nunca hubiera imaginado que podrían publicarse y mucho menos venderse, aparece la misma chica que habla a este diario, con unos lentes rojos de ojo de gato y una sonrisa emocionada. "Queremos ser un semillero para que aquí se desarrollen los nuevos talentos de Latinoamérica", confiesa Montes.

"Cuando pensamos en el cómic convencional siempre nos remitimos a los superhéroes, que son personajes corporativos. Y me encantan. Pero el cómic autoral, que expresa los sentimientos y preocupaciones de un autor, es el menos conocido. Eso no lo puede hacer el hombre araña", concluye Bef sobre lo que se mostrará en el nuevo espacio de la FIL. Y remata: "Es como elegir entre ir al McDonalds o comer un menú en un restaurante donde el plato lo ha cocinado una persona real".


El Pais


jueves, 30 de noviembre de 2017

Paco Roca y Seguridad Social se unen en un cómic-disco

El dibujante dialoga con José Manuel Casañ en ‘La encrucijada’ sobre la creación y la historia de la música popular del siglo XX

TEREIXA CONSTENLA

Madrid 28 NOV 2017



José Manuel Casañ, líder de Seguridad Social, y el dibujante Paco Roca. INMA FLORES

Más allá de semejanzas obvias, hay una marca de origen que hermana al dibujante Paco Roca (Valencia, 1969) con el músico José Manuel Casañ (Valencia, 1963): un entorno contrariado con sus afanes creativos. Que ambos son tenaces perseguidores de imposibles queda claro en La encrucijada (Astiberri), el cómic-disco que han elaborado juntos, donde hablan de la música del siglo XX, de sus procesos creativos, de sus padres y de sí mismos, y que llevarán de gira por pequeños teatros en 2018.


La primera historieta que Paco Roca publicó fueron cinco páginas de sexo en una revista porno: Kiss Comix. La primera vez que José Manuel Casañ se escuchó cantar en la radio estaba amasando en la panadería de su padre.



Ni el padre de Casañ ni el padre de Roca veían con buenos ojos aquellas inclinaciones artísticas de sus hijos. Ni la música ni los dibujos les resultaban lo bastante serios a dos hombres venidos de la prosa de la posguerra. Hay en La encrucijada una suerte de retrato generacional, la de los niños de los sesenta que huían de las veredas conocidas. “Mi padre fue a verme a un concierto por primera vez cuando llevaba 15 años con la banda. Y nos queríamos con locura; tampoco es que tuviésemos mala relación. Los hijos también vamos enseñando a los padres. Él luego se jubiló, se relajó y tuvo la oportunidad de evolucionar”, reflexiona el líder de Seguridad Social en la librería madrileña Swinton & Grant, donde el jueves presentarán la obra. “Al mío tampoco le gustaba lo del cómic. Afortunadamente, tuvo la oportunidad de ver que me ganaba bien la vida con el dibujo”, tercia Roca. Y de presumir de los dos premios Goya que recibió el dibujante por Arrugas, que presidieron la habitación del hospital donde pasó sus últimos momentos. Crecer a la contra, buscar el aplauso, son viejos estímulos para el arte. “Una de las mayores motivaciones a la hora de trabajar siempre es querer demostrar al mundo de lo que eres capaz”, reconoce en el cómic Casañ.




Del proceso creativo hablaron ambos cuatro años en interminables citas en un restaurante de Valencia. Cómo se hace un cómic, cómo se escribe una canción, cómo se convive con la industria, cómo se preserva la libertad creadora, cómo sobrevivir en la cima... “El éxito te hace perder la rabia por comértelo todo”, sostiene en una viñeta Casañ, compositor de éxitos de los noventa como Quiero tener tu presencia o Chiquilla. “Llegado a este punto nadie te dice: ‘Esto no mola; te estás equivocando’. Posiblemente, sea más fácil hacer tu peor obra cuando ya estás arriba que cuando estás subiendo”, replica Roca.

Concebido en origen como un libro de relatos gráficos a partir de canciones que secuenciarían la historia de la música popular contemporánea, el proyecto ha ido mutando después de alguna crisis de crecimiento. Quedó la espina dorsal: Casañ compuso las canciones que recorren en orden cronológico la música en el siglo XX a través de 11 géneros, que comienzan con una percusión africana y concluyen en el reggae, después de pasar por el blues, el son, la rumba o la psicodelia, entre otros.



Cada uno de estos temas tiene una equivalencia dibujada por Roca, que adopta un estilo gráfico vinculado al contexto histórico en que sonaban, ya sean Winsor McCay, Walt Disney o Moebius. Estas breves historietas se intercalan en una narración gráfica que el autor de Los surcos del azar ve como un híbrido entre el diario de a bordo de un largo diálogo con sus concesiones humorísticas —el dibujante cuenta un viaje en la comitiva del presidente Rodríguez Zapatero a China y Japón que tuvo momentos de “fiesta de Erasmus”— y un ensayo sobre la creación. “El grueso de la historia es contar la duda, la encrucijada. Y lo más difícil era hacer interesante una conversación. Me planteé no usar ningún recurso cinematográfico ni ninguna artificialidad para darle un carácter documental”, explicaba ayer el dibujante. “Para mí, es como el disco que llevo haciendo toda mi vida. Me ha resultado más natural de lo que pensaba, aunque me he metido en algunos géneros que no conocía como el heavy. Pero Paco me enseñó a estudiar, a ponerme las pilas para abordar cualquier tema. Me ha servido para conocerme más a mí mismo”, indica el músico.

Comparten marca de origen, pero distan de parecerse. Paco Roca sopesó tirar la toalla muchas veces, mientras que José Manuel Casañ no lo ha pensado nunca. Habría, eso sí, cambiado algo que ocurrió hace 34 años en una cola de la Seguridad Social: “Si hubiera pensado que el grupo iba a durar hasta ahora, me habría esmerado más con el nombre”.


El Pais

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Tebeorama: De paseo por nuevos mundos sin salir de este

Sesenta años después del inmortal 'El Eternauta', el noveno arte se dirige con miradas renovadas hacia Latinoamérica

ÁLVARO PONS
14 NOV 2017



Detalle de una página de 'Museomaquia', de Santiago García y David Sánchez.

La mirada hacia Latino­américa nunca volvió a ser la misma tras aquellas estremecedoras imágenes de un Buenos Aires nevado, en silencio, en el que H. G. Oesterheld y Solano López hicieron caminar a su inmortal El Eternauta. Sesenta años después de aquel momento, el noveno arte vuelve a dirigirse hacia aquellos países con nuevas miradas renovadas. La ficción sigue siendo un elemento válido de análisis de posibles pasados que dialogan con la realidad, como hace Agustín Ferrer Casas en Arde Cuba (Grafito Editorial), que recuerda la revolución castrista de la mano, nada más y nada menos, de Errol Flynn, retomando la filmación real del documental Cuban Story para crear un nuevo destino para Camilo Cienfuegos. El elegante y escrupulosamente documentado dibujo permite leer más allá de la invención para establecer dos niveles paralelos, en el que historia y aventura se entremezclan con acierto. Pero la potencia del cómic es de tal calibre que puede dejar de lado sin prejuicios el decorado de la ficción y entrar en la narración de la realidad desnuda.







Adiós mi Habana, de Anna Velt­fort (Verbum), lleva al lector al mismo escenario y momento que la anterior obra, pero aporta una perspectiva distinta. Desde su experiencia en Cuba en los años sesenta, la autora recuerda los inicios de la revolución castrista, pero con la mirada crítica de la persecución y hostigamiento que sufrió por su condición de homosexual. Existe, también, una opción intermedia: la que deciden usar Jorge González y Olivier Bras en¡Maldito Allende! (ECC Ediciones). Parte de un trabajo corto de periodismo en cómic para La Revue Dessinée para indagar más en el tema y tomar un camino diferente, creando la memoria ficticia de un chileno que vuelve a su país para estudiar las figuras de Allende y Pinochet. En un complejo y difícil ejercicio de equilibrio, los autores retratan en paralelo a político y dictador, no buscando una equidistancia objetiva, imposible tras el pasado, sino intentando comprender su realidad para entender el pasado ya escrito. González exprime sus acuarelas hasta un expresionismo doloroso, que matiza de sentimientos y emociones el trabajo periodístico de Bras en una conjunción perfecta que deja en el lector el peso de las decisiones.




En este caminar por otros mundos, la historieta nos puede llevar sin sobresaltos hasta Asia, hasta ese Japón donde el manga reina incondicionalmente y genera una cultura apabullante en una complejidad de la que apenas nos llegan ecos. Poco a poco se van resolviendo las ausencias de los grandes dibujantes de manga, como Kazuo Kamimura, conocido en Occidente más por la Lady Snowblood que encandiló a Tarantino que por el conjunto de una obra de exquisito existencialismo o por ser el maestro de Jiro Taniguchi. A la espera de que alguna vez nos llegue la magistral Dosei Dijai (Cuando vivimos juntos), ECC Ediciones publica en España la no menos imponente El club del divorcio, durísimo relato de la cotidianeidad de un club nocturno japonés de los años setenta, que se adentra en el difícil encaje de una mujer divorciada en una sociedad tan tradicionalista como machista. El delicado trazo de Kamimura alza un retrato de la soledad en el que la tristeza es la única constante. Una tristeza deses­perante, agobiante, que impregna cada trazo del dibujo de unos personajes que son incapaces de mirarse a los ojos.




El cómic permite también parafrasear a Eluard y buscar nuevos mundos sin salir de este hasta llegar al surrealismo desbordado, como proponen Santiago García y David Sánchez en Museomaquia (Astiberri), uno de esos regalos envenenados que en manos de otros autores podría haber sido un encargo mecánico, pero que estos dos autores han sabido transformar en reto desafiante al lector. Para conmemorar el 25º aniversario del Museo Thyssen Bornemisza, García y Sánchez transfiguran el propio museo en el paisaje onírico por el que deambula un joven caballero sin rumbo, dejando que las obras tomen vida en un relato donde el arte es el único protagonista de una búsqueda por este nuevo sueño de Polífilo, creando conexiones a través del tiempo y el estilo que derrumban las barreras del arte para construir una visión única, reproduciendo ese estado de confusión y fascinación que provoca la visita a un museo. Onirismo del que participa Sabor a coco, de Renaud Dillies (La Cúpula), homenaje confeso a esa joya única del arte que es el Krazy Kat de George Herriman que visita ahora —no se lo pierdan— el Museo Reina Sofía. Dillies es consciente de que la sombra de Coconino es alargada, de la imposibilidad de acercarse al original, por lo que decide usarlo en constante referencia que certifica la validez hoy de aquellas propuestas que encandilaron a Picasso.


El Pais