sábado, 4 de noviembre de 2017

JUANJO GUARNIDO. DIBUJANTE. ENTREVISTA

El salobreñero ha recibido recientemente la Medalla de la Real Academia de Bellas Artes de Nuestra Señora de las Angustias y ha participado en un encuentro organizado por Granada Noir

El artista granadino, en una cafetería de París dibujando. ALOYS MAIN



El protagonista de 'Blacksad' junto a otro personaje de la serie de cómic.


ISABEL VARGAS
Granada, 02 Noviembre, 2017

El primer dibujante español en ganar un premio Eisner, los Oscar de la historieta para que se hagan una idea, fue Sergio Aragonés en 1992 con una parodia de Conan El Bárbaro llamada Groo. Hubo que esperar 17 años para que otro español, Salvador Larroca, viera premiada su labor en El Invencible Iron Man. En 2011, el tándem creativo formado por el ilustrador Juanjo Guarnido (Granada, 1967) y el guionista Juan Díaz Canales se impuso en la categoría de Mejor edición norteamericana de material internacional por Silent Hell, cuarta entrega de Blacksad. El dibujante salobreñero se llevó además otro galardón, esta vez el de Mejor ilustrador/Artista multimedia. No fue el último. Un año después, el Estado le otorgaba el Premio Nacional del Cómic junto a Díaz Canales. Si el tebeo entra por los ojos, el dibujo de Guarnido en Blacksad traspasa las retinas de cualquier mortal y las hace sus esclavas. La serie protagonizada por ese elegante gato negro antropomórfico, inspirado en Marlon Brando, engancha al momento. Es una genialidad, un chispazo, la perfecta comunión entre dibujo y guión. Animador en películas de Disney como Hércules (en el personaje de Hades), Tarzán (el felino Sabor y el padre de Tarzán) y Atlantis, el artista vive en Francia desde hace 20 años. Casi los mismos que lleva triunfando en el panorama del cómic a nivel internacional. Este mes, el autor recibió la Medalla a las Bellas Artes de la Real Academia de Bellas Artes Nuestra Señora de las Angustias y acudió a un encuentro en el Festival Granada Noir.

-Ha visitado recientemente el festival Granada Noir. ¿Qué posibilidades le ofrece a un dibujante una serie de género policíaco?

-El género policíaco es como el western. Son transposiciones modernas de la tragedia griega. Ahí encontramos la ambición, el ansia de poder, la avaricia, la lujuria, la rivalidad entre personas, la amistad. Todos son temas viejos como el hombre. Es un género muy dinámico, muy ameno, que te remueve las tripas porque se ven a menudo situaciones violentas, bastantes extremas, y con mucho erotismo. Hacerlo con personajes animales era un acicate a nivel gráfico para mí. Siempre me ha encantado dibujar animales.

-¿Se le ocurrió a usted lo de los animales o al guionista Juan Díaz Canales?

-A Juan Díaz. Él dibujó varias historias cortas en la época que nos conocimos. Él tenía 19 años y gráficamente no estaba maduro. La idea estaba ahí. Al ver aquello pensé que era un traje a medida hecho para mí. Me gustó tanto que se la usurpé a mi guionista (ríe).

-El hecho de que sean animales antropomórficos le imprime un carácter único. Además, se apoya en la psicología de cada animal para dibujarlos.

-Por supuesto, es ese sentido funciona lo que Juan Díaz llama el experimento narrativo de aunar la fábula con un género tan moderno como el policíaco. Ahí había una materia explosiva. O bien reventaba en un fuego de artificio o nos salía el tiro por la culata. Al final todo salió bien (ríe).

-En Artic Nation el secuestro de una niña negra es el catalizador de una reacción explosiva en un suburbio azotado por el racismo. ¿Les daría para un Blacksad una historia ambientada en la Estados Unidos de hoy con Trump de presidente?

-Todos los problemas que trae la actualidad con la presidencia de Trump ya estaban presentes en algunos números de Blacksad. El conflicto de la Guerra Fría con los rusos hoy día se traduce en su enfrentamiento con Corea del Norte. Siempre con comunistas chalaos. Pero precisamente lo que le imprime carácter entre otras cosas es el ambiente de los años 50, que es muy sugerente. Estamos prácticamente viviendo el final de la edad de oro de la novela policíaca clásica. El cine negro acaba, aunque sigue teniendo relevancia hoy, con Anatomía de un asesinato de Otto Preminger -estrenada en 1959-.

-¿Vio muchas películas para inspirarse? El encuadre es puramente cinematográfico.

-Por supuesto. El cine negro es lo primero que tradujo con imágenes la novela. A nosotros nos interesaba particularmente la imagen de los años 50, que no es la década de los 50 a los 60, sino cuando Estados Unidos sale de la posguerra y hay un boom económico, y termina con el asesinato de Kennedy en el 63. Es el momento histórico en que el mundo empieza a parecerse al de hoy.

-De hecho, algunas problemáticas que aparecen en el cómic, como la corrupción y el racismo, parecen sacadas de un periódico de ayer.

-Claro, es que esos temas por desgracia son eternos. El tema del racismo, el maldito Ku Klux Klan, que no lo van a erradicar en la vida, sigue vigente. Creo que es uno de los méritos de Juan: aunar en un guión policíaco una trama puramente de novela negra con un sustrato social e histórico. Es muy interesante. Podría haber sido una química fallida. Me refiero al hecho de mezclar la carrera armamentística, la caza de brujas y el KKK con animales.

-¿Si tuviera la oportunidad de dibujar un capítulo relevante de la historia, cuál eligiría?

-Estoy en ello (ríe). Con Blacksad encontré al personaje de mi vida, pero es que ahora estoy trabajando en otro de los proyectos de mi vida. Quizá inconscientemente pensé en ello. Aunque la idea se materializó cuando lo hablamos el guionista y yo, conjuntamente. Es un cómic muy ambicioso, de 150 páginas. El nivel de lectura es el equivalente de tres álbumes de Blacksad. Es una novela picaresca por resumirlo de alguna manera, ambientada en el siglo XVII, en el Siglo de Oro, donde aparecen personajes históricos muy importantes para la cultura española. Ha sido un disfrute recrear y darles vida a todos ellos. El guión, de Alain Ayroles, es extraordinario. Ocurre en buena parte en ciudades españoles, y sobre todo en las colonias, en las Indias.

-Seguramente le habrán propuesto muchas historias a lo largo de su carrera. ¿Por qué motivos rechaza un proyecto?

-Primero me tiene que motivar. A día de hoy, tengo tantísimos proyectos en los cajones que en el momento que no me entusiasma inmediatamente digo no. Incluso si me entusiasma tengo que considerar si tengo tiempo para incluirlo en mi agenda. Tengo proyectos almacenados hasta 2025.

-¿Le agrada más un protagonista que encarne el rol de justicieros, de persona íntegra?

-Depende de la historia. El personaje de Blacksad es heroico aunque algunos lo consideren un antihéroe, pero para nada. Es un héroe de novela negra, con unos ciertos estándares morales y éticos que acentúan su carácter heroico.

-Hablando de héroes... Llegó a intentar trabajar para Marvel, pero no lo consiguió. ¿Tiene esa espinita todavía clavada?

-No, porque ahora me han ofrecido muchos trabajos. En Marvel y en DC. Me ofrecieron una mini serie de Los 4 Fantásticos, pero no he podido hacerla.

-¿Si tuviera la oportunidad de hacer cualquier de sus personajes, por cuál se decantaría?

-Tiempo. Jajajaja. Les pediría tiempo porque ahora no lo tengo. Cuando termine el álbum ambientado en el Siglo de Oro me pondré con dos Blacksads.

-Me dijo Munuera en una entrevista reciente que "hablar de la industria en España en relación con el cómic hoy en día es ridículo". ¿Qué opina, viviendo en un país, desde hace más de 20 años, donde sí hay una clara industria como es Francia?

-La industria del cómic en Francia y el peso de éste en el sector de la edición en general es incomparable a España. Hay más tradición. La coyuntura que se dio en los años 60, 70, allí permitió que se creara, difundiera y creciera un cómic adulto, que a veces es para todos los público y otro reservado a uno adulto. Eso pasó en Francia y en España no.

-¿Qué ocurrió en este país? ¿El público no respondió? ¿Los autores no estuvieron a la altura? ¿Las instituciones públicas no apoyaron lo suficiente el cómic?

-Ninguna institución pública apoyó el cómic francés. No necesitó ninguna subvención. Aquí la oferta existió, por supuesto. Había una oferta de cómic adulto. Recuerdo la revista Rambla. Era una maravilla. Pero el público no siguió.

-¿Qué tiene que tener España para estar a la altura de la industria del cómic de Francia y Estados Unidos?

-No sirve de nada conjeturar. Lo interesante hoy es constatar que hay mucho más interés por el cómic, que se empieza a hablar de él de manera más seria y que llevamos diez años de premio nacional gracias a Carme Chacón, que en paz descanse. Cualquiera con un mínimo de inquietud cultural le dan ganas de leer tebeos.

-¿Piensa que también ha ayudado que se asiente el término de novela gráfica?

-El término novela gráfica es una chorrada. Una novela gráfica es un cómic. Lo que pasa es que ha surgido un género al que se le separa del cómic para no confundirlo con el cómic de superhéroes o el franco belga. Es un título que le da más nobleza, más empaque intelectual. Como si un tebeo por ser en blanco y negro, tener muchas páginas y corresponder a eso que hoy día se considera formato de novela gráfica tuviera más interés. No es así. Es una sutileza semántica.

-¿Cree que en España, como dijo su compañero Canales, "la mayor parte del público sigue asociando la palabra cómic a lo que leyeron en su infancia, a los tebeos de quiosco y poco más"?

-Eso es una evidencia. La gente no ha vuelto a leer un tebeo desde que eran niños. Siguen pensando que se hace lo mismo, y por la portada tú no puedes saber qué interés tiene eso para ti, qué tipo de narración te presenta o cuáles son las inspiraciones literarias y la calidad gráfica. Es una cuestión de ignorancia. No lo digo en el sentido peyorativo. Lo que necesitamos son nuevos lectores. El público del cómic en España es fiel y apasionado, pero minoritario.

-¿Qué es para usted un tebeo bien dibujado?

-El dibujo debe estar adecuado a la historia que se está contando. Hace tiempo participé en un jurado y le dimos el premio a un cómic donde el dibujo de por sí era feo y torpe. Pero estaba tan perfectamente adecuado a la narración que le dimos el premio.

-Munuera me dio el ejemplo de 'Maus'.

-Es un ejemplo estupendo. Sería una sandez decir que este cómic está mal dibujado. Cuando acabas el libro no piensas que el dibujo es feíllo, sino que has leído una historia genial. El dibujo me ha contado una historia genial. Eso es todo lo que importa.



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Un samurái sin señor

Ambientada en el Japón feudal, en el periodo del Shogunato Tokugawa que acabó con casi un siglo de guerra civil, Usagi Yojimbo narra la historia de un 'ronin' que sobrevive como mercenario

GERARDO MACÍAS
01 Noviembre, 2017




'Usagi Yojimbo: La colección Fantagraphics nº 1'. Guion y dibujos: Stan Sakai. Planeta Cómic, 2017.


A principios de los ochenta, Stan Sakai trabajaba como rotulista de cómics. Influido por el trabajo de Sergio Aragonés y Mark Evanier en Groo el errante (serie donde colabora haciendo la misma función) se lanzó como autor completo con una serie protagonizada por animales antropomórficos y ambientada en la Edad Media, The Adventures of Nilson Groundthumper and Hermy. Para esa serie diseñó un conejo samurái llamado Miyamoto Usagi (en homenaje a Miyamoto Mushashi, guerrero del Japón feudal y autor del tratado sobre artes marciales El Libro de los Cinco Anillos). Miyamoto Usagi acabaría debutando en su propia cabecera en ese mismo año 1984, y se convertiría en la más célebre de las aportaciones de Stan Sakai al noveno arte. Fantagraphics, Mirage y Dark Horse acogieron la publicación de Usagi Yojimbo.

Ambientada en el Japón feudal, en el periodo del Shogunato Tokugawa que acabó con casi un siglo de guerra civil, Usagi Yojimbo narra la historia de un ronin, un samurái sin señor, que sobrevive aceptando trabajos como mercenario.

El clan de Miyamoto Usagi ha sido exterminado como consecuencia de una derrota provocada por una traición. Su antiguo hogar, donde su padre ejercía como magistrado, pertenece ahora a un nuevo señor, al vencedor de su caído amo, que ha decretado la persecución de todos aquellos que aún son leales al antiguo estandarte. El nuevo jefe de la aldea es un antiguo compañero de juegos y rival, que ha contraído matrimonio con Mariko, el antiguo amor de Usagi Yojimbo. Sin hogar y sin bandera, el héroe decidirá convertirse en guerrero-estudiante y peregrinar para perfeccionar su dominio de la espada.

En su búsqueda del camino del perfecto samurái, Usagi Yojimbo emprende un interminable viaje. Vagando por los caminos, encuentra y reencuentra toda clase de personajes: espíritus y fantasmas, gente corriente, mercaderes, artistas o ninjas, amigos, aliados y enemigos. Cada encuentro, cada aventura, añade una nueva pincelada en el complejo retrato del mundo en el que se mueve Usagi, así como de la personalidad del protagonista. Aunque por lo general viaja solo, Usagi también hará algunos amigos y compañeros de armas que se convertirán en personajes secundarios recurrentes que reaparecerán de vez en cuando en sus historias.

Un detalle que a primera vista sorprende es que todos los personajes de la historia son animales antromorfizados, lo que se utiliza para añadir simbología a cada personaje, escogiendo rasgos de un animal que tiene alguna relación con su carácter. De hecho en japonés el nombre del protagonista, Usagi Yojimbo, significa "conejo guardaespaldas" o "conejo mercenario" (sí, el protagonista es un conejo samurái).

En uno de sus primeros encuentros trabará amistad con Lord Noriyuki, jefe del clan Geishu y con la dama Tomoe Ame, samurái de su plena confianza. Una aventura en esta compañía sancionará la condición de yojimbo o guardaespaldas de Usagi, y terminará por sentar las bases de su modus vivendi. El espadachín rechazará la oferta de Noriyuki de servir bajo el estandarte de su clan, pues cada samurái sólo puede servir a un señor en su vida. No obstante, surgirá una amistad que implicará al protagonista de la serie en las intrigas por el poder en el convulso Japón de principios del siglo XVII. En todas ellas, estará siempre Lord Hikiji, el señor oscuro que venciera a Lord Mifune, el antiguo señor de Usagi, y se convierte en archienemigo del conejo guardaespaldas.

Uno de los puntos fuertes de la serie es la ambientación desarrollada por Stan Sakai. Cada entrega de la colección constituye un repaso a algún aspecto de la historia, el folclore, la mitología, las tradiciones y la cultura de Japón.

La variedad de temáticas ha permitido que la serie contenga multitud de géneros distintos: comedia, drama, intriga, acción, terror… Sakai demuestra que conoce bien los mecanismos de cada género. Usagi ha hecho en sus correrías multitud de adversarios y aliados. Muchos constituyen bonitos homenajes a un sinfín de personajes, tanto ficticios como históricos, entre los que destacan los asesinos Cabra Solitaria y su hijo, un trasunto del Lobo solitario y su cachorro de Kazuo Koike y Goseki Kojima (clásico entre los clásicos del manga).

Monitor del club de lectura de cómic

Marco Macías de la Biblioteca Pública Provincial de Huelva


Malaga Hoy


Una serie excitante

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Noviembre, 2017

'Tom Strong: Libro 2'. Alan Moore, Chris Sprouse y otros. ECC. 304 páginas. 29,50 euros.

Divertida, imaginativa y muy excitante, la serie de Tom Strong ofrece aventuras, ciencia ficción y fantasía, con un aire pulp (pasado por el tamiz posmoderno) y unas gotas del género de superhéroes. El segundo de los tres tomos de que constará la reedición emprendida por ECC contiene los números 15 a 25 de la cabecera homónima, publicados originalmente entre 2002 y 2004 dentro del sello America's Best Comics de DC. La mayoría de las páginas se deben, cómo no, a los padres de la criatura, Alan Moore y Chris Sprouse, aunque hay aportaciones puntuales de los guionistas Leah Moore, Peter Hogan y Geoff Johns, así como de los dibujantes Howard Chaykin, Shawn McManus, Jerry Ordway y John Paul Leon. Delicioso de principio a fin.


Malaga Hoy


Una historia iconoclasta

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Noviembre, 2017



'Batman: Ciudad oscura'. Scott Snyder, Greg Capullo. ECC. 256 páginas. 25 euros.

Batman: Zero Year es el nombre del evento con el que Scott Snyder y Greg Capullo redefinieron de manera radical el origen del Hombre Murciélago en el entorno de los Nuevos 52. Dejando de lado los tie-ins y centrándonos en los episodios protagonizados directamente por Batman, esta historia espectacular e iconoclasta se puede dividir en tres actos, el primero de los cuales fue recopilado por ECC en el tomo titulado Ciudad secreta. Los actos dos y tres (Ciudad oscura y Ciudad salvaje) están contenidos, a su vez, en el reciente volumen Ciudad oscura, que reúne los números 25 a 27 y 29 a 33 de Batman (2014), con algunas aportaciones del también guionista James Tynion IV y del dibujante Andy Clarke. Historietas tan ricas y sorprendentes como esta han situado el trabajo de Snyder y Capullo a la altura de las mejores etapas de la historia del personaje.

Malaga Hoy


El Batman de Breyfogle

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Noviembre, 2017





'Grandes autores de Batman: Norm Breyfogle - Noctámbulos'. Alan Grant, John Wagner, Norm Breyfogle y otros. ECC. 360 páginas. 33,50 euros.

Cuando uno piensa en los autores que han fijado la imagen de Batman a lo largo del tiempo, los nombres de Dick Sprang y Neal Adams vienen inmediatamente a la cabeza. Pero la lista puede ampliarse con otros como Sheldon Moldoff o Jim Aparo, que matizaron y ampliaron la labor de los antes citados; o Jim Lee, cuya influencia gráfica en el Hombre Murciélago sigue patente en la actualidad. En este selecto listado, cabe citar también a Norm Breyfogle, un dibujante que ayudó a definir el estándar visual de la serie durante finales de los ochenta y primeros noventa.

ECC emprende ahora la recuperación del trabajo de Breyfogle con Noctámbulos, primero de los cinco tomos previstos dentro de la colección Grandes autores de Batman. Van aquí recopilados los números 579 y 582 a 594 de la cabecera Detective Comics (1987-89), más los anuales 11 y 12 de Batman (1987 y 1988), con los que da comienzo una de las etapas más recordadas por toda una generación de aficionados al personaje. En el apartado literario, la nómina de escritores que acompaña al artista es igualmente representativa del momento: Mike W. Barr, Max Allan Collins, John Wagner y Alan Grant (a los que se suman dos historias puntuales de Jo Duffy y Robert Greenberger). Tal como explica Felip Tobar en su introducción: "Si las historias iniciales, con guionistas tan reputados como Max Allan Collins, se decantan por villanos más clásicos, no tardamos en toparnos con un tándem con el que Breyfogle colaboraría a menudo: John Wagner y, sobre todo, Alan Grant. Ambos escribas se mostraban reacios a usar a los grandes rivales de Batman y a la vez querían dejar su huella en tan formidable galería de villanos. Entre los que debutaron en los cómics en este tomo figuran el Ratonero, el Hombre Corrosivo, Cornelius Stirk y un dúo ineludible, el Ventrílocuo y Scarface". Un conjunto colorido y entretenidísimo, en el que tienen mucho peso el dinámico storytelling, la línea angulosa y la variedad gestual de un Breyfogle que se va soltando y creciendo en sus composiciones de página.



Malaga Hoy

Un país dividido

La obra es un ensayo dramático sobre la vida y muerte del presidente chileno Salvador Allende y el alzamiento y caída de Augusto Pinochet

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Noviembre, 2017

'¡Maldito Allende!'. Olivier Bras, Jorge González. ECC. 144 páginas. 19,95 euros.

El tebeo más notable de los publicados recientemente por ECC no pertenece al catálogo de DC. Les hablo de la impactante novela gráfica ¡Maldito Allende!, del periodista y escritor francés Olivier Bras y el dibujante bonaerense Jorge González.

Bras fue corresponsal en Chile para medios francófonos como RFI, Radio Canadá o Libération, y González es uno de los nombres destacados de la nueva historieta argentina, con una trayectoria que incluye títulos imprescindibles como Fueye (2008) o Dear Patagonia (2011). Juntos firman una especie de ensayo dramatizado sobre la vida y muerte de Salvador Allende y el alzamiento y caída de Augusto Pinochet. Contada a través de los ojos de Leo, un joven chileno criado en Sudáfrica, hijo de emigrantes defensores del general golpista, el argumento sigue el despertar de la conciencia del protagonista, que decide investigar la historia de su país cuando Pinochet es arrestado en Londres en 1998. Con intención didáctica, pero sin descuidar en absoluto los aspectos narrativos, la obra muestra la trágica suerte de la revolución socialista en Chile, los conflictos que rompieron el país en dos y crearon un cisma que aún persiste. En palabras de Bras, citadas de la estupenda entrevista que complementa el volumen: "En Chile [a donde fue de vacaciones en 1998 y en donde se quedó de corresponsal tras la detención de Pinochet] descubrí una sociedad muy dividida, con dos campos que no se trataban en ningún término. Fui en busca de pinochetistas para que compartieran su punto de vista conmigo, pero, a menudo, resultaba muy complicado hablar con ellos. Poco a poco, me fui dando cuenta del peso que llegó a tener en el país la herencia de la dictadura. Y estoy convencido de que el arresto de Pinochet hizo que muchos chilenos abrieran los ojos. Hasta ese momento, algunos medios muy influyentes se habían negado a hablar de la represión que tuvo lugar entre 1973 y 1990. Hay que llevar a cabo un trabajo importante de educación e información. La novela ¡Maldito Allende! va en ese sentido".

Esta labor de "educación e información" es la que emprenderá Leo. El viaje intelectual del joven comienza cuando se topa con el último discurso de Allende en el Palacio de la Moneda, guardado en el interior del Don Quijote que le regala una de las pocas visitas que la familia recibe en Sudáfrica. Surgen las dudas y, años después, cuando el padre de su novia francesa le pregunta: "¿Tu familia padeció la dictadura?", Leo, avergonzado por la adoración que su propio padre profesa a Pinochet, guarda silencio. Una creciente desazón lo lleva a bucear en la historia, en los hechos, en la herida.

Termino mi recomendación de ¡Maldito Allende! subrayando el prodigioso trabajo plástico de González, que sostiene el argumento, y lo eleva a la categoría de obra de arte, con una puesta en escena tan radical como hermosa. La mezcla de lápiz, pastel, carboncillo, fotografías y collages otorga a sus páginas un sabor y una fuerza visual poco comunes. La presente edición incluye, además, una galería de bocetos del dibujante.


Malaga Hoy

RETRATO RECTILÍNEO DE UNA GENERACIÓN MARCIANA Javier Marquina Susín






Materia
Antonio Hitos
Astiberri Ediciones
España
Cartoné
112 págs.
Color

A la larga, el gato de Schrödinger siempre acaba muriendo. Si la caja permanece cerrada el tiempo necesario, lo único que encontraremos al abrirla será el cadáver reseco de un felino. Usar como patrón de nuestra existencia el principio de indeterminación de Heisenberg es una falacia aplicada a una novela vital de la que conocemos perfectamente el final. Podemos elegir el camino que transitamos, la forma en que lo andamos, incluso el calzado que llevamos para recorrer la senda de nuestros años, pero nada impedirá que lleguemos a la meta conociendo la resolución de la historia: palmamos. Pocas cosas hay más seguras que el destino al que nos dirigimos, y esa terrorífica angustia creada por las brumas del mañana no es más que una excusa para ejercer la comodidad que produce el inmovilismo. Ya que crecer es inevitable, deberíamos no limitarnos a envejecer. Sabiendo que, en el fondo, todos vamos a acabar en el mismo sitio, es nuestra obligación esforzarnos por tomar las riendas de la vida y no dejar que el entorno escriba nuestra historia.

El entorno o los marcianos. Lo que venga primero.

Materia ha sido catalogada, con acierto, como una obra propia del costumbrismo extraterrestre, etiqueta que viene propiciada por muchas de las cualidades siderales que la caracterizan. Más allá de jugar con las abducciones alienígenas como elemento catalizador que revoluciona, trunca o adormece la vida de los protagonistas y de sustituir a los humanos por lagartos antropomorfizados, el incómodo ambiente que se respira en cada viñeta identifica el ideario extraño, frío y desolador con el que juega el autor. El desencanto de toda una generación, las frustraciones que los padres vuelcan en sus propios hijos y el aburrido paso de la adolescencia a una mediocre madurez son los tres temas sobre los que gira un mundo lleno de implantes biónicos, rayos tractores, alienación y vacas. Lo incomprensible no oculta ni suaviza lo depresivo del mensaje. Las desgracias sufridas por anfibios no son menos desgracias. Enterrar un lema incuestionable en un contexto críptico nos hace más susceptibles a la descarga subliminal de una idea poderosa. En definitiva, si esperamos lo suficiente, el gato siempre acaba muerto.

Esta novela gráfica es un perfecto ejemplo de arquitectura pulcra y medida, reflejada en la limpieza y precisión de las líneas y tramas que delimitan un mundo carente de perspectiva en el que se desarrolla Materia. La ausencia de profundidad en los escenarios; el juego de volúmenes que Antonio Hitos consigue con el grosor variable de los trazos; las colmenas de edificios, habitadas pero difícilmente habitables; el simbolismo repleto de máquinas extraídas de las peores pesadillas de Jack Kirby... no hay nada dejado al azar en esta obra compleja, que exige del lector una implicación total en la lectura. Milimétrica, rectilínea como un plano trazado con plóter, el desenlace es un reto que invita a reflexionar; un runrún que te acompaña en cuanto acabas su lectura; una bofetada que, nada más llegar al final, te obliga a volver a la primera página para comenzar a leer de nuevo. Es un rompecabezas que surge del desconcierto y nos consume en una extraña mezcla de sensaciones impropias. Presos de una simetría claustrofóbica, nos debatimos conscientes de esa existencia anodina y llena de sensacionalismo de tienda de electrodomésticos que nos acosa.
Materia es una lección. Un tratado. El libro de estilo de un autor característico, reconocible e indispensable. Una voz nueva y en proceso de consolidación que dará mucho que hablar por lo complejo de su propuesta y la fascinante eficacia de su dibujo. Ciento doce páginas de pistolas de rayos láser, salas de conciertos con suelos pegajosos, sexo en un banco del parque y lobotomías estándar que nos vuelven dóciles y socialmente aceptables.




Obra relacionada:

Inercia
Antonio Hitos
(Salamandra Graphic)
Soufflé
Cristian Robles
(Ediciones La Cúpula)
Aventuras de un oficinista japonés
José Domingo
(Bang Ediciones)
Agujero negro
Charles Burns
(Ediciones La Cúpula)

COMICS ESENCIALES 2016 un anuario de ACDCOMICS & JOT DOWN