sábado, 21 de octubre de 2017

A todo trapo contra el César

La exitosa serie creada por Gosciny y Uderzo se prolonga por tercera vez gracias al guionista Jean-Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad, autores de 'Astérix en Italia', que hoy sale a la venta

FRANCISCO CAMERO
París enviado especial, 19 Octubre, 2017






¿Quién, aquí o allá, antes o después, no se ha sentido rodeado de hostiles tropas de romanos? Leyendo las aventuras de Astérix y su inseparable Obélix, a estas alturas casi más instituciones culturales y sentimentales que meros protagonistas de un cómic, todos somos irreductibles galos. Nobles, fuertes, rebeldes, cargados de razón. Y divertidos. En esta clave entienden el formidable y perdurable éxito de la serie creada por René Gosciny y Albert Uderzo los responsables de prolongarla, el guionista Jean-Yves Ferri y el dibujante Didier Conrad, autores de Astérix en Italia, nuevo álbum que sale a la venta hoy mismo.

Es su tercer trabajo conjunto, tras Astérix y los pictos (2013) y El papiro del César (2015), y el trigésimo séptimo de la saga, que Uderzo continuó en solitario tras la muerte de Gosciny en 1977 hasta que decidió abandonar los lápices y dejar la continuidad del proyecto en manos de colegas más jóvenes y briosos.

"A los legionarios ya los conocemos, desde siempre, y tocaba enseñarle a Obélix que en Italia no sólo existía Roma, algo que ha estado escondido aunque a la vista en casi todas las anteriores entregas", explicaba ayer Ferri en las oficinas de la editorial Hachette en París (en España lo publica Salvat). Esta vez, son el pequeño guerrero del gorro alado y su dilecto repartidor de menhires y sopapos los que van a tocarle las narices a sus enemigos en su propia casa, atraídos por la Copa Transitálica, una carrera de cuadrigas que organiza el César para proclamar urbi et orbe la excelencia de las vías romanas y reforzar la reputación de su Imperio.

Y allí se plantarán Astérix, Obélix y el perrito Ideáfix, surcando las imperiales calzadas en un carro con forma de gallo, símbolo por excelencia de su tierra: eh, aquí están los galos. Pero cuidado: también los vénetos, los etruscos, los oscos, los umbros, mesapios y apulios, pueblos de la Península Itálica hostiles a la autoridad de Roma, y también los persas, los sármatas y hasta los portugueses, bien es cierto que un tanto indolentes, capitaneados por Vinhoverde. Todos los representantes de los pueblos del Mundo Conocido quieren brillar, y de paso, mucho mejor aún, burlarse del César en su cara, y por eso en representación de éste concursa un misterioso y escurridizo piloto que durante toda la ruta, desde los Alpes hasta el Vesubio, con paradas en las actuales Parma, Siena, Florencia o una Venecia en proceso de construcción, no escatimará en artimañas y malas artes para salir vencedor a toda costa.




"Procuramos olvidarnos de la presión, aunque es difícil, es obvio. Pero en la medida de lo posible centramos todas nuestras energías en el álbum en sí", dice Ferri, consciente como su compañero de que las cifras de la serie, que ha vendido más de 370 millones de ejemplares desde la primera aparición de los personajes de Gosciny y Uderzo en 1959, le provocaría temblor de piernas al más arrojado. Pero era, como suele decirse, una de esas ofertas que no se pueden rechazar; no sólo en el aspecto económico, aseguran los dos, que literalmente se criaron leyendo estos cómics.

"Cuando me lo propusieron, me quedé desconcertado. El impulso primero fue decir que no, entre otros motivos porque era consciente de que, en fin, iba a ser prácticamente imposible cumplir con las expectativas. Pero por otro lado... ¡venga!, ¿Astérix?, tenía un lado muy divertido aceptarlo", cuenta Ferri. "Yo, al principio, hasta me sentí molesto. De hecho -confiesa Conrad- no he dibujado otra cosa desde entonces, implicarme en la serie ha anulado el resto de mi producción propia. Pero llegué en su momento a la conclusion de que tampoco quería convertirme en El Tío Conocido Por Haber Rechazado Dibujar a Astérix".

"Es como cuando se habla un idioma extranjero", continúa el dibujante. "Uno siempre puede expresarse en otro idioma, lo cual, de hecho, es enriquecedor porque te ayuda a entender maneras de pensar diferentes. Exige tiempo, y al igual que ocurre cuando uno todavía no domina otro idioma, al principio se tiene un acento desastroso. Pero así es como funciona. Llega un momento en el que puedes expresarte en otro idioma, pero con tus propias ideas. Así que no es para nada frustrante, al contrario", reflexiona Conrad sobre el difícil equilibrio entre la exigencia de conservar la marcada identidad de una saga celebérrima, traducida a más de cien lenguas y grabada a fuego en el imaginario de sus lectores, y la necesidad de poner algo de uno mismo en el trabajo.

En Astérix en Italia, por si hiciera falta decirlo, no faltan los sopapos, los ojos morados ni los dientes saltados, como tampoco las caricaturas de acentos, los juegos de palabras, la sátira de filo alegre, con guiños desdoblados para pequeños y mayores, las referencias de lo más variopintas a la cultura e idiosincrasia italianas y la Historia convertida, esta vez, en una carrera de autos locos. Por el ritmo y la viveza, nos podemos imaginar a Ferri y Conrad cada vez más a gusto a los mandos del bólido clásico -con motor de última generación- que les pusieron en las manos.


Malaga Hoy


Cambios radicales

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Octubre, 2017





'Marvel Gold. Los Vengadores Costa Oeste: La búsqueda de la visión'. John Byrne. Panini. 232 páginas. 19,95 euros.

Terminada al fin la larga etapa de Steve Englehart y Al Milgrom, le toca el turno ahora al breve, pero intenso, periodo de Los Vengadores Costa Oeste debido a John Byrne. Como era habitual cada vez que se hacía cargo de una colección, Byrne puso patas arriba el statu quo, modificando los comportamientos de los protagonistas (véase lo que pasa con Tigra), introduciendo nuevos conceptos y redefiniendo la propia formación del supergrupo. Los cambios más radicales tuvieron que ver con La Visión y la Bruja Escarlata, cuya tranquila existencia fue dinamitada por Byrne en el antológico arco argumental La búsqueda de la Visión. El presente tomo recopila los números 42 a 50 de The West Coast Avengers (1989), y son el comienzo de uno de los últimos trabajos realmente significativos de Byrne en la Casa de las Ideas.


Malaga Hoy

El rey Hulk

La obra aspira a convertirse en la mejor aventura contemporánea del gigante verde, con un gran arco argumental publicado entre 2006 y 2007

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Octubre, 2017





'Marvel integral. Planeta Hulk'. Greg Pak, Daniel Way y otros. Panini. 512 páginas. 39,95 euros.


Cuando yo era niño, coleccionaba todos los cómics Marvel que podía, menos La Masa. Con mi limitado presupuesto, tenía tres o cuatro series fijas e iba picando del resto. Me hacía con los números o las temporadas que más me llamaban la atención de los títulos que no seguía regularmente, de modo que estaba al día de lo que iba sucediendo en todos ellos. No sentía necesidad de leer La Masa, que es como se llamaba entonces a Hulk, porque sus aventuras discurrían un poco al margen del argumento general de Marvel y seguían un esquema circular, fijo y aburrido. Por aquel entonces, en la década de los 70, Hulk era el proverbial monstruo sin cerebro que huía del ejército, aplastando tanques y rechazando proyectiles. Le acosaban también otros monstruos creados por la radiación gamma, robots o supervillanos de medio pelo que poco tenían que hacer frente a la fuerza bruta y la inagotable resistencia del protagonista. Era algo así como la versión Marvel de un espectáculo de lucha libre. Todo cambió en agosto de 1983, cuando alguien me regaló para mi cumpleaños el número 15 del volumen 1 de La Masa, editado por Cómics Forum.

En aquel tebeo, escrito por Bill Mantlo y dibujado por Sal Buscema, con hermosas tintas de Joe Sinnot, Hulk se enfrentaba a los U-Foes, una extraña variación de Los Cuatro Fantásticos. Para mi sorpresa, asomaba por allí la plana mayor de Marvel: la Primera Familia, Los Vengadores, Los Defensores, el Profesor-X, Námor, Daredevil, Spiderman y hasta un par de supergrupos internacionales que apenas conocía, Alpha Flight y los Supersoldados Soviéticos. Aparecía también Bereet, una directora de cine alienígena que había visto en algún número del magacín The RampagingHulk! No había soldados recibiendo estopa y, lo más importante, Bruce Banner no estaba sometido al monstruo, sino que podía transformarse en él a voluntad. Todo en aquel cómic me resultaba nuevo e inesperado, y me puse como loco a buscar los números anteriores. Y a coleccionar, claro está, los siguientes.

Si tuviese que seleccionar una sola etapa de la larga trayectoria de Hulk, probablemente elegiría la de Peter David a los guiones, esto es, la década gloriosa que comenzó en 1987 y que redefinió para siempre al personaje. El trabajo de David es ambicioso, divertido y sorprendente, lleno de matices. Pero mentiría si no admito la devoción que profeso por el Hulk de Mantlo y Buscema. Estos dos tomaron una serie aparentemente anodina y la enriquecieron, poblándola de conceptos y situaciones que aún hoy siguen vigentes. Su influencia es más que notoria en el desarrollo de Planeta Hulk, el tremendo arco argumental de Greg Pak y compañía publicado entre 2006 y 2007. En los prolegómenos de Civil War, Hulk es desterrado por los Illuminati a un planeta belicoso en el que se abrirá violentamente paso hasta convertirse en el nuevo rey. Un espectáculo con dibujos de Carlo Pagulayan y Aaron Lopresti, entre otros, que Panini ha recopilado en un solo tomo de su colección Marvel Integral y que aspira a ser la mejor aventura contemporánea del gigante verde.


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Una compra ineludible

JAVIER FERNÁNDEZ
18 Octubre, 2017



'Marvel Limited Series. Shang-Chi: Guerra de antaño'. Doug Moench, Mike Zeck y otros. Panini. 352 páginas. 39,95 euros.

El tercer volumen de la reedición de las aventuras de Shang-Chi en la colección Marvel Limited Series ofrece un periodo de transición tras la soberbia etapa dibujada por Paul Gulacy. Mike Zeck aterriza en estas páginas y comparte la labor gráfica con Jim Craig y, aunque ambos ponen de su parte, el nivel se resiente considerablemente. Habrá que esperar al próximo tomo para que la serie entre en una nueva edad dorada, cuando las tintas del gran Gene Day se sumen a los lápices de Zeck. Con todo, los guiones de Doug Moench son ejemplares y Gulacy firma un magistral ramillete de portadas, de modo que Guerra de antaño sigue siendo una compra ineludible. Van los números 52 a 70 de Master of Kung Fu (1977-78), con algunos extras.

Vuelta al origen

JAVIER FERNÁNDEZ

18 Octubre, 2017





'Marvel Héroes, 83. El poderoso Thor de DeFalco y Frensz, 1'. Tom DeFalco, Ron Frenz. Panini. 704 páginas. 42 euros.

Qué ganas tenía de que se recuperase el Thor de Tom DeFalco y Ron Frenz. Lo leí hace mil años (bueno, digamos veinte o veinticinco), y aunque no he vuelto a él desde entonces guardo un estupendo recuerdo. Los autores se enfrentaron con el complicadísimo reto de continuar las aventuras de Thor después de una etapa tan crucial para el personaje como la de Walter Simonson, que compite con la de Stan Lee y Jack Kirby en lo más alto de la lista de los mejores tebeos del superhéroe. Y firmaron un trabajo excitante. Fieles a la filosofía que habían desarrollado en The Amazing Spider-Man, donde recuperaron el sabor de los episodios clásicos de Lee y Steve Dikto, DeFalco y Frenz retrocedieron en el tiempo hasta los años sesenta y se trajeron parte de la esencia de Lee y Kirby, en un ejercicio de estilo que recuerda poderosamente aquellos inicios. Citando la introducción de Julián M. Clemente: "Los veteranos saludaron con alborozo el revival, mientras que los más jóvenes se sorprendieron por la fuerza y el entusiasmo que adquirieron las aventuras del Dios del Trueno, sin que fueran conscientes de que se trataba de un tributo a los viejos tiempos. La inmersión de Frenz en el trabajo original de Kirby se volvió cada vez más acusada, con frecuentes homenajes a poses, escenas o viñetas concretas. (…) El entintado pulcro y limpio de Brett Breeding emulaba al de Joe Sinnot, el que había sido el mejor entintado de Kirby, y a partir de una ocasión tan especial como The Mighty Thor 400, fue el propio Sinnott quien se subió al tren, aumentando aún más si cabe la reivindicación clasicista".

Ésta es una etapa larga, de modo que su reedición está prevista en tres gruesos tomos de la colección Marvel Héroes. El primero de ellos ya está en librerías, y reúne los números 383 a 408 de The Mighty Thor (1987-89), más The Mighty Thor Annual 14 (1989). Contiene también los episodios del serial Relatos de Asgard publicados entre el número 400 y 409, alguno de ellos con dibujos de Charles Vess y Mike Mignola, así como diversos extras.


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Viaje alucinante al fondo del lienzo

Santiago García y David Sánchez unen sus talentos para homenajear al Museo Thyssen

JOSÉ LUIS VIDAL
18 Octubre, 2017





Seguro que más de una de esas mentes preclaras se echó las manos a la cabeza en su momento. ¡Tremendo sacrilegio! ¿Cómo se podía consentir tamaña intrusión? Pues sí, amigos del Noveno Arte, así con mayúsculas. Ya es un hecho que viene sucediendo en los últimos tiempos en nuestro país. El Cómic ha traspasado la sacrosanta y prohibida puerta de los museos. Espacios expositivos que hasta hace muy poco le estaba vedado, ya que se le considera (muchos lo siguen haciendo) con algo menor, una simple vía de escape destinada a niños y jóvenes.

Menos mal que todo tiene remedio en esta vida, y os pongo por ejemplo la ejemplar programación del IVAM valenciano que ha homenajeado a sus artistas comiqueros locales con la muestra Valencia Línea Clara, así como otra exposición protagonizada por la última obra de Daniel Torres, titulada Caso de estudio. Daniel Torres. Crónica de una conquista. Y, por último, gracias a la generosidad de uno de los grandes teóricos del tebeo en nuestro país. Alvaro Pons, se puede visitar Fanzination!, denso recorrido por el fenómeno fanzine, donde el cómic siempre tiene un lugar importante.

Por si esto fuera poco, el madrileño Museo del Prado inaugura la edición de una línea de cómic. Las dos primeras obras no podrían ser más interesantes: Max nos regala El tríptico de los encantados, sobre la obra de El Bosco y el tándem formado por Antonio Altarriba y Keko (Yo, Asesino), El perdón y la furia, cómic protagonizado por el pintor José de Ribera.

Para finalizar con esta introducción, la que va a ser una de las grandes exposiciones del año, ya que el Museo Reina Sofía se llenará de páginas de una de las obras cumbres del Cómic de todos los tiempos, la Krazy Kat de George Herriman. Imperdonable perdérsela.

Pues bien, este extenso "prólogo" viene a cuenta ya que en el 25 aniversario del famosísimo museo Thyssen-Bornemizsa se le ha querido rendir un homenaje a través de las viñetas de un cómic. Y pensaréis, ¿y esta tarea cómo se ejecuta? Pues bien, uno de los más reconocidos guionistas y teóricos de nuestro país, Santiago García (Las Meninas,¡García!...) se une a David Sánchez, autor de cómic con un universo muy personal (Tú me has matado, Un millón de años…) y juntos realizan un curioso viaje a lo largo y ancho de parte del catálogo de obras pictóricas que podemos encontrar tras las puertas del museo. ¿Su título?: Museomaquia.

Pero no han tomado el camino más fácil, este no es un simple paseo, sino que, como no podía ser de otra manera, ya que hablamos de narración gráfica, hay una historia. En ella vamos a conocer a un joven caballero que acaba de despertar y se encuentra junto a su escudero. Ambos están en medio de un viaje que los va a llevar por tierras extrañas e inhóspitas, lugares que nunca han visitado.

Pero algo más ocurre, planes se fraguan en secreto, parece haber un oculto conflicto. Un hálito de misterio rodea a ciertos personajes que controlan el periplo del caballero.

¿Cuál es su destino del joven? ¿Con qué peligros se encontrará a lo largo del sendero que conduce quién sabe dónde?

Viajar junto a estos personajes es toda una experiencia para el lector, en una obra en la que vamos a descubrir nuevos detalles en cada posterior lectura. Una surrealista peripecia protagonizada por los y las figuras centrales de muchas pinturas, cada una diferente a la otra, pertenecientes a diferentes movimientos pictóricos, que van desde el clasicismo más absoluto, al abstracto. Os aseguro que Salvador Dalí, máximo exponente del surrealismo, o Luis Buñuel, con el que también jugó en sus películas, hubieran disfrutado con la lectura de esta simpar obra.

Pero Museomaquia también es un juego, una prueba en la que los autores os retan a reconocer más de cuarenta obras, a los hombres, mujeres, animales, paisajes u objetos que las pueblan y que protagonizan las viñetas. Podéis comprobar vuestros aciertos al final del cómic, en el que se adjunta un listado. Un absorbente paseo a través de la Historia del Arte.

Y todo esto sin que la personalidad de sus autores quede eclipsada por el homenaje. El tándem artístico guionista-dibujante se fusiona a la perfección, regalándonos una obra que explora ese "otro mundo" tan particular, solo que es esta vez sus habitantes se han escapado de los lienzos expuestos en el museo.

Un viaje este sin principio, ¿o era el final? A vosotros, lectores, os toca averiguarlo.


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La liberación femenina

Las superheroínas han dado juego en el cómic. John Byrne realizó en 1985 una novela gráfica de Hulka, antesala a la serie 'The Sensational She-Hulk' escrita y dibujada por él

GERARDO MACÍAS
18 Octubre, 2017




'La sensacional Hulka de John Byrne'. Guion: John Byrne y Chris Claremont. Dibujos: John Byrne, Alan Davis y otros. Panini Cómics, 2017.


La liberación femenina, como tantos movimientos sociales, quedó reflejada en la Marvel Comics de los años setenta y ochenta con la creación de superheroínas como Valkiria, Hellcat, Tormenta, Mantis, Dragón Lunar, Dazzler…

A veces, en lugar de crear las heroínas desde cero, sacaron contrapartidas femeninas de sus personajes más conocidos. Por ejemplo: Spider-Man/ Spider-Woman; Conan el Bárbaro/ Red Sonja; Capitán Marvel/ Ms. Marvel; Hulk/ Hulka.

Además de la liberación de la mujer, hubo otra razón para que Marvel crease contrapartidas femeninas: que no les plagiaran.

En el caso de Hulka, su creación fue acelerada por la teleserie The Incredible Hulk (1977-1982), protagonizada por Bill Bixby y Lou Ferrigno, cuyo éxito hizo que la cadena CBS se planteara el episodio piloto de un Hulk femenino.

Para adelantarse a CBS, Marvel Comics lanzó The Savage She-Hulk nº 1 (febrero de 1980) protagonizado por Jennifer Walters, tímida abogada, prima de Bruce Banner/Hulk. Unos gánsteres le disparan, hiriéndola de muerte. Bruce le realiza una transfusión, y la sangre radioactiva de Bruce generó en Jen poderes similares a los de su primo, y una apariencia física semejante.

The Savage She Hulk nº 1 fue firmado por dos leyendas del cómic: Stan Lee y John Buscema. Los números siguientes fueron realizados por autores que no supieron darle un rasgo diferenciador respecto a Hulk, y la serie cerró en su nº 25, en febrero de 1982. Meses después, Hulka ingresó en Los Vengadores; y, en 1984, en Los Cuatro Fantásticos, cuyo autor, John Byrne, alteró durante una larga temporada la alineación del cuarteto quitando a La Cosa y poniendo en su lugar a Hulka.

John Byrne realizó en el año 1985 una novela gráfica de Hulka en la que ésta perdía permanentemente la capacidad de transformarse en Jennifer Walters, aunque, eso sí, seguía conservando su cerebro. Pero descubrimos que a Jen no le importa, porque disfruta siendo Hulka. Este cómic fue antesala a la serie The Sensational She-Hulk (1989), escrita y dibujada por el propio Byrne.

Byrne da a la giganta verde la apariencia de la actriz de teleseries y modelo Petra Verkaik, oficialmente la mujer más publicada en la revista Playboy. John Byrne viste a Hulka con la ropa que llevaban en aquellos tiempos las modelos de la revista Vogue. Es frecuente verla levantando pesas, saltando a la comba o pegando a un saco de boxeo.

La Hulka de Byrne no se queda sólo en el físico: es una mujer liberada, desinhibida, abogada de prestigio, inteligente, divertida, independiente, y de fuerte carácter.

The Sensational She-Hulk es una joya del humor absurdo, con un toque de metalenguaje. Hulka rompe la cuarta pared para hablarle al lector (recurso de moda entonces, gracias a la teleserie Luz de Luna). Jen se reconoce como personaje de ficción, y juega con las convenciones del cómic, saltando de una viñeta a otra, o utilizando las tramas secundarias para acelerar los acontecimientos.

A veces, Hulka se burla de los límites de la censura del Comics Code Authority, y hasta le planta cara a su propio autor, John Byrne.

Casi todos los héroes y villanos del Universo Marvel que pasaron por estas páginas eran de segunda fila. Esto se hacía así para acentuar el carácter humorístico de la serie.

Entre los protagonistas destaca Wyatt Wingfoot, un personaje creado por Stan Lee y Jack Kirby en Fantastic Four nº 50 (1966). Heredero de la jefatura de una tribu india norteamericana y excelente atleta, Byrne lo convirtió en compañero sentimental de Hulka. Son muy diferentes, pero hacen buena pareja. Además, se invierten los tópicos papeles del héroe y su eterna novia: aquí, el masculino Wyatt es "la damisela en apuros", aunque ni mucho menos está indefenso.

El otro gran personaje de la serie es Weezi Mason, la mejor amiga de Hulka, que se revela como la Fantasma Rubia, superheroína retirada cuyas aventuras originales se publicaron entre 1946 y 1948. John Byrne no la dibuja como la jovencita que era en 1948, sino con cuarenta años más, los que ha estado fuera de la vista de los lectores. Como las tramas absurdas lo permitían, Weezi vio reducir y aumentar en varias ocasiones su edad, peso y altura, usando Byrne esta circunstancia para reflejar reivindicaciones femeninas.


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