sábado, 7 de octubre de 2017

Peligro de extinción

La maxiserie 'Los Inhumanos' es una sofisticada reinvención de la extraña raza de seres creada por Stan Lee y Jack Kirby en 'Los Cuatro Fantásticos'

JAVIER FERNÁNDEZ
04 Octubre, 2017

'Marvel Integral. Los inhumanos de Paul Jenkins y Jae Lee'. Paul Jenkins, Jae Lee. Panini. 304 páginas. 30 euros.

La década de los 90 empezó para Marvel con las ventas millonarias del Spider-Man de Todd McFarlane y los X-Men de Jim Lee. La compañía se veía más fuerte que nunca, pero la crisis financiera que asoló el mercado le acarreó consecuencias nefastas: cientos de despidos, pérdidas anuales cercanas a los 50 millones de dólares y la solicitud de bancarrota a finales de 1996. En lo puramente creativo, el excitante periodo que comenzó a finales de los 70 y que había permitido obras tan innovadoras como La Patrulla-X de Claremont y Byrne, el Daredevil de Frank Miller o el Thor de Walter Simonson, dio paso a una larga etapa de mediocridad. En cambio, DC había alzado el vuelo en 1985 con Crisis en Tierras Infinitas y contaba en su catálogo con luminarias como Alan Moore, Neil Gaiman o Grant Morrison; los artistas de moda, como los propios McFarlane y Lee, se habían emancipado en 1992 de las grandes editoriales y habían fundado un sello propio, Image Comics, que andaba transformando el panorama; y del ámbito independiente llegaban también propuestas del calibre de Madman, de Mike Allred, o Hellboy, de Mike Mignola. En comparación, los mutantes hipertrofiados y los clones del Hombre Araña parecían puro chiste.

Es en este estado de cosas en el que se enmarca Marvel Knights, la inesperada tabla de salvación alumbrada por Marvel en 1998. Con el arrojo del que no tiene nada que perder, y la urgencia por recuperar el terreno perdido, la editorial neoyorkina encargó al estudio Event Comics de Joe Quesada y Jimmy Palmiotti, autores y editores independientes con una abultada agenda de contactos, la creación de una línea de productos que pudiera situarse junto a los títulos más molones de su tiempo sin provocar sonrojo (les recuerdo cinco que llegaban mensualmente a librerías en 1998, para que vean contra qué se enfrentaban: Los Invisibles, Predicador, StormWatch, Astro City, Supreme).

En lugar de apostar por personajes de primera fila o por los autores consagrados de la casa, Quesada y Palmiotti escogieron héroes de bajo perfil como Daredevil, Pantera Negra, Los Inhumanos y El Castigador, y contrataron autores mediáticos como el director cinematográfico Kevin Smith, el rompedor guionista Christopher Priest o el también guionista Paul Jenkins, asociado a Vertigo. Precisamente Jenkins y el dibujante Jae Lee (quien, tras unos lejanos inicios en Marvel, había crecido exponencialmente en Image) produjeron la que considero la mejor obra del lote, la maxiserie de 12 números Los Inhumanos, una sofisticada reinvención de la extraña raza de seres creada por Stan Lee y Jack Kirby en Los Cuatro Fantásticos. Conflictos políticos y generacionales, tensiones raciales, problemas familiares y la amenaza de la extinción integran el cómic con el que Marvel ingresó de golpe en el siglo XXI. Todo adornado con una estética poderosa y bellísima que mantiene vigente la fábula cuando han pasado ya dos décadas de su primera edición. Panini reedita ahora este crucial paso adelante de Marvel en un robusto tomo de la colección Marvel Integral, con diversos extras.


Malaga Hoy



Aquí yace Spiderman

JAVIER FERNÁNDEZ
04 Octubre, 2017



'100% Marvel HC. Spiderman: La última cacería de Kraven'. J. M. DeMatteis, Mike Zeck. Panini. 144 páginas. 16,50 euros.

La última cacería de Kraven es una de las aventuras más famosas de Spiderman. La obra se compone de seis partes, que se fueron publicando entre octubre y noviembre de 1987 en las tres cabeceras que tenía entonces el trepamuros, pasando de una a otra como si se tratase de una sola colección. Son los números 31 y 32 de Web of Spider-Man, 293 y 294 de The Amazing Spider-Man y 131 y 132 de Peter Parker, The Spectacular Spider-Man, todos con guion de J. M. DeMatteis, lápices de Mike Zeck y tintas de Bob McLeod. La historieta tiene lugar en los inicios del matrimonio entre Peter Parker y Mary Jane Watson, cuando el superhéroe lucía el traje negro y blanco en lugar del habitual rojo y azul, y el argumento refleja el estilo literario, la estrategia deconstructiva y el tono sombrío que caracterizaba el género en aquellos años. La cosa va de que Kraven el Cazador, haciendo honor a su nombre, caza a Spiderman, lo "mata", lo entierra y lo suplanta para demostrarse superior. Sale también Alimaña, un villano creado unos años antes por DeMatteis y Zeck en la serie del Capitán América, aunque, como dice Stan Lee en su introducción: "Las descripciones que DeMatteis hace de Peter, Kraven y Alimaña hacen que las palabras héroe y villano parezcan lamentablemente insuficientes. (…) no encontraréis buenos y malos unidimensionales a los que vitorear y repudiar. No, gracias a la habilidad y sensibilidad de DeMatteis, cada personaje está tan delicadamente matizado, tan perspicazmente ajustado que incluso los villanos se harán dueños de vuestras emociones".

La última cacería de Kraven figura en todas las listas de las mejores historietas de Spiderman, y, desde luego, es la mejor de cuantas se publicaron en el largo periodo que va desde la etapa de Roger Stern hasta la de J. M. Straczynski. Es un tebeo estupendo, y se merecía una edición como esta, con una excelente reproducción y un grueso apartado de extras, que incluye comentarios del guionista, lápices de numerosas páginas y portadas de reediciones anteriores.


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Un regalo para los fans


JAVIER FERNÁNDEZ
04 Octubre, 2017


'Marvel Saga, 39. El asombroso Spiderman, 17: Nuevas formas de morir'. Dan Slott, John Romita Jr. Panini. 200 páginas. 18 euros.

Pocos dibujantes están tan asociados a Spiderman como John Romita Jr., y es que el hijo del mítico John Romita dibujó al personaje a lo largo de 30 años, colaborando con escritores cruciales en su desarrollo como Roger Stern, J. M. DeMatteis, J. M. Straczynski o Dan Slott. Este último firma los guiones de Nuevas formas de morir, que contiene los números 568 a 573 de The Amazing Spider-Man (2008), con lápices de Romita Jr. y tintas de Klaus Janson, en los que el protagonista se enfrenta a Norman Osborn y sus Thunderbolts. Slott andaba insuflando nueva vida a Spiderman tras el reinicio de Un nuevo día, y la llegada de Romita Jr. a la colección fue un regalo para los fans. El volumen contiene también las diez páginas escritas por Mark Waid y dibujadas por Adi Granov que complementaron el número 568.

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Una aventura trepidante


JAVIER FERNÁNDEZ
04 Octubre, 2017



'Marvel Saga, 40. Daredevil, 12: La edad dorada'. Brian Michael Bendis, Alex Maleev. Panini. 128 páginas. 15 euros.

La edad doradacontiene los números 66 a 70 de Daredevil (2004-05), y, en un alarde estructural, Brian Michael Bendis y Alex Maleev nos ofrecen tres narraciones paralelas, cada una ambientada en una época distinta: la primera, en la década de 1940; la segunda, en los inicios de Daredevil (cuando el héroe lucía el traje amarillo); y la tercera, en la actualidad. Las tres exhiben estilos gráficos diferentes: blanco y negro, el clásico coloreado con tramas y el coloreado moderno tan característico de esta etapa. El resultado es una aventura densa y trepidante, así como una sofisticada reescritura del pasado del superhéroe en la que Bendis introduce elementos propios que sirven al interés de esta larga y fascinante novela-río.


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El mejor cómic del mundo

'Fantastic Four' nació en el año 1961, cuando Marvel Comics quiso crear su primer tebeo de supehéroes. Sus artífices fueron el redactor jefe Stan Lee y el dibujante Jack Kirby

JOSÉ LUIS VIDAL
04 Octubre, 2017




Los Cuatro Fantásticos de de John Byrne nº 1'. Guion y dibujos: John Byrne. Panini Cómics, 2015.

En 1961, Marvel Comics decidió crear su primer cómic de superhéroes y se lo pidió a su redactor jefe y guionista Stan Lee, y al dibujante Jack Kirby. Así nació la serie Fantastic Four, que desde su cuarta entrega lleva en sus portadas el eslogan El mejor cómic del mundo.

Simultáneamente a la salida a los quioscos y librerías norteamericanas de este cómic, el soviético Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano que viajó al espacio en la nave Vostok 1. En plena carrera espacial, Fantastic Four está protagonizado por Reed Richards, un genio científico que inventa una nave para viajar al espacio exterior, acompañado por su prometida, Susan Storm, mujer florero; y por Johnny Storm, escudero juvenil del protagonista y hermano adolescente de Susan. Los tres tienen lazos familiares, seña de identidad de los Cuatro Fantásticos. A ellos se suma el piloto de la nave y mejor amigo de Reed: Ben Grimm, que a consecuencia del viaje se transforma en La Cosa, en homenaje a los cómics de monstruos. Los otros tres también obtuvieron superpoderes.

Para acentuar su humanidad, estos cuatro superhéroes no tienen identidades secretas, aunque pasaron a ser conocidos por nombres relacionados con sus superpoderes, y los uniformes no debutan hasta el número 3. El gran éxito de ventas se fue diluyendo hasta remontar con la llegada de John Byrne en Fantastic Four nº 232 (1981).

John Byrne planeó un regreso a los conceptos básicos, al tiempo que dejaba clara su máxima prioridad: darle más relevancia a Susan Storm, la Chica Invisible. Sue despliega todo su potencial como mujer y como heroína, abandonando el rol sesentero de la damisela en apuros, y cambiando su alias de superheroína por el de la Mujer Invisible.

Los lectores estaban acostumbrados a que La Cosa invocara a su tía Petunia: "¿En nombre de mi tía Petunia, qué pasa aquí?". Pero nadie pensaba que existía hasta que la presentó Byrne. Para romper con la posible imagen que se tuviera de ella como anciana, Byrne la dibujó joven y con la cara de Audrey Hepburn.

Los 4 Fantásticos ayudaron a su archienemigo el Doctor Muerte a recuperar el trono de Latveria, usurpado por Zorba, gobernante peor que el propio Muerte, que había subido los impuestos y declarado la ley marcial.

Muerte falleció posteriormente, pero dejó instrucciones para que trasladasen sus recuerdos a la mente de un niño, y utilizó a éste para destruir el edificio Baxter. Los 4 Fantásticos se mudaron a la mansión de los Vengadores, lo que dio pie a que Roger Stern y John Byrne realizaran cruces de estas dos series durante un tiempo.

El punto de inflexión lo puso la miniserie Secret Wars, escrita por Jim Shooter, en la que muchos héroes y villanos de Marvel se enfrentaban en un planeta lejano. La Cosa descubrió que en aquel planeta podía volver a su forma humana a voluntad y decidió quedarse.

Johnny Storm inició una relación romántica con la escultora ciega Alicia Masters, demostrando la capacidad de Byrne para humanizar a los personajes, pero no gustó a algunos lectores, ya que La Cosa llevaba saliendo con Alicia desde Fantastic Four número 8.

Con La Cosa en otro planeta, Byrne lo sustituyó por la abogada Jennifer Walters, conocida como Hulka, prima de Hulk, consiguiendo la paridad del grupo, que pasa a estar formado por dos hombres y dos mujeres.

La Cosa perdió su capacidad para cambiar de humano a rocoso a voluntad, y regresó a la Tierra. Mientras Ben se hacía a la idea de que su exnovia y su mejor amigo estaban liados, Mephisto torturaba a Reed y a Sue en el Infierno. La Cosa abandona de nuevo los 4F.

Fantastic Four nº 285 tuvo por protagonista a un niño maltratado que soñaba ser como su héroe, la Antorcha Humana. Para ello, se vació un bidón de gasolina encima y se prendió fuego, lo que llevó a Johnny a no querer convertirse más en Antorcha Humana. Sin embargo, cambió de opinión gracias a Beyonder, el ser que se llevó a los superhéroes al planeta de Secret Wars, que le hace ver que la Antorcha fue la única ilusión en la vida del crío.

Los constantes rifirrafes entre John Byrne y el redactor jefe Jim Shooter terminaron con estos cinco años de Los 4 Fantásticos; que concluyeron, ya sin Byrne, con la reincorporación de La Cosa al grupo por su 25 aniversario.



Malaga Hoy




domingo, 1 de octubre de 2017

SARA MORANTE Voy a ilustrar un libro


Voy a ilustrar un libro aquí y ahora, delante de ustedes. Bueno, imaginémoslo. Acabo de leer el texto. No solo me ha gustado: me he visto ahí dentro, observando a los personajes sin ser vista. No me pasa con todos los libros. Para decidir ilustrarlo, además, me tiene que sacar de mis casillas y ha de suponer un reto en la parte técnica y en la parte narrativa. También necesito sentir cariño por el proyecto y estar a gusto con las condiciones. Durante la lectura he anotado en los márgenes de las hojas los datos más relevantes que necesitaré más tarde, cuando comience a dibujar, como las descripciones físicas de los personajes, los cambios que pudieran darse en su aspecto físico, el contexto histórico si fuera relevante, los eventos esenciales o el cronograma de la historia y los detalles de los escenarios. He subrayado palabras, he anotado metáforas que se me han ocurrido (no me gusta ser descriptiva). No hago bocetos, escribo las ideas. Los rincones poco iluminados del texto también me interesan, como a cualquier lector: es en esas esquinas oscuras donde fantaseo y reinterpreto la historia. Busco hilos paralelos para contarla con mi propia voz. El escritor es dueño de lo que escribe, pero no de lo que los lectores entendemos, y yo soy una lectora cuya profesión es contar esa historia con su propio lenguaje: las ilustraciones.




Los personajes me interesan mucho y les dedico mucho tiempo a sus retratos. Los dibujo una y otra vez hasta que quedo satisfecha. "Malgasto" mucho papel. Sombreo bajo sus ojos y, mientras lo hago, fabulo sobre su personalidad, sobre su historia. Relleno huecos, las esquinas oscuras que comentaba. Mientras hablamos ya he dibujado todo el dramatis personae. No se crean, esto me lleva cerca de dos meses. El retrato del personaje principal suele ser fiel a la descripción del texto, aunque a veces añado algunos detalles: es obeso, viste de forma impecable y tiene un antojo en la sien. Licencia de ilustradora. Ahora nos toca hacer los escenarios, pero es algo que he estado preparando con tiempo y voy a tiro hecho. Acortemos. Ilustrar es mudarse a un libro durante unas semanas, meses, y este libro será mi morada hasta la fecha de entrega. Claustrofóbico, pero no conozco otra manera de hacerme con una historia. A partir de ahora se termina la calma. Mi proceso creativo será caótico. Me perderé dos o tres veces y tendré que volver a empezar. Odiaré la ilustración. No suelo disfrutar esta parte. Ilustrar es mi profesión y tengo que hacerlo dentro de unos estándares de calidad que yo misma me impongo, y los plazos suelen ser cortos.

Vaya, me he despistado hablando: he hecho más ilustraciones de las que debiera para este capítulo y he dejado el siguiente vacío. El siguiente, entre nosotros, no me dice nada, pero tengo que ilustrarlo igualmente. No sé de dónde salen las ideas. A veces solo comprendo lo que he hecho cuando el trabajo está entregado. ¿Cómo es que no me he dado cuenta de que en esta escena estamos en invierno? He llenado el bosque de brotes y flores. Puedo hacer que parezcan una veladura fantasmal, es perfecto para esa parte de la historia, tres capítulos antes, en la que el personaje se viene abajo. Benditas metáforas, benditas tecnologías. Qué ratos más buenos me da la ilustración. Un momento, esto que acabo de hacer ¿y si lo utilizo como recurso narrativo en el resto de ilustraciones? Bien, volvamos a empezar. Ahora sí que lo tengo.

Han pasado unas semanas desde que entregué. Hoy han llegado los ejemplares justificativos por correo, los envía la editorial. Qué bien huelen a offset. He cobrado. Amo esta profesión, maldita sea. ■

REVISTA MERCURIO JUNIO-JULIO 2017

Comic / Kiko da Silva




Publicado en la revista El Viajero. El Pais. Otoño/2017