martes, 5 de enero de 2021

Clara...de noche Dibujo: Bernet Guión: E. Maicas & Carlos Trillo





Revista El Jueves Nº 1.218 Año XXIV del 27 de Septiembre 3 de Octubre de 2000






Seis cosas horribles de pisar Por Maitena

 



El Pais Semanal. Número 1.226, Domingo 26 de marzo de 2000

Vivir sin dibujar por Estrella de Diego

 Dibujar es entender el mundo, dejar que la imaginación fluya y el tiempo se detenga. Es aprender la forma de las cosas, los tamaños y los colores; a contar objetos y narrar historias. Dibujando se adquiere la noción del espacio y, con ella, la orientación en el universo -la propia casa, el árbol, la casa de los otros, el pueblo entero, la tierra completa...-. Y el sol. Las estrellas. La familia. Los que no son la familia. Los demás. La comunidad y la diversidad en las comunidades. La empatía. Resolver conflictos pacíficamente, pues el dibujo es un modo innato de acercarse a los acontecimientos desde uno mismo y negociarlos con los otros.

El dibujo es el gran intermediador en la infancia, preparado para decir lo que, muy niños aún, no somos capaces de expresar con palabras. Luego, en los años postreros de la vida, dibujar pasa a ser una estrategia de fijar los recuerdos. Aún aprendo, titula Goya el emocionante dibujo del Álbum de Burdeos. Lo ejecuta apenas dos años antes de su muerte y muchos lo leen como un autorretrato. En él, un hombre de avanzada edad sostenido por unos bastones, camina. Sigue recorriendo la existencia. El viejo Goya aún dibuja y usa el dibujo, también entonces, para seguir aprendiendo.

Porque el dibujo nos ofrece desde el principio las herramientas para iniciarnos en el arte de trazar, de calibrar, incluso de ponderar y analizar. Desde la visualidad -que se internaliza a través del dibujo- se libra la batalla más fascinante desde la cual es posible transformar las mentalidades. La visualidad posibilita reflexionar sobre los estereotipos de género o coloniales: frente a la nuestra, muy visual, hay otras culturas preeminentemente auditivas o táctiles y hasta incapaces de asimilar la bidimensionalidad, tan obvia entre nosotros.

Después, cuando empezamos a escribir, jugamos a dibujar nuestra primera letra, a controlar nuestro pulso más allá de los pulgares sobre el teclado. La caligrafía, como el latín o las matemáticas, forjan el desarrollo del individuo; contribuyen, igual que las artes integradas en el programa educativo como parte esencial, al progreso de los y las estudiantes, algo que, reforma educativa tras reforma educativa -y temo que esta seguirá idéntico destino-, sigue faltando a nuestro alumnado, incluso en la etapa universitaria: capacidad de análisis, sentido crítico y habilidades para el debate a partir de la reflexión moderada.

Me comentan los colegas, desde la primaria a la universidad, que en la nueva enésima reforma sin consenso no se va a dibujar mucho, a pesar de las peticiones de numerosas plataformas de educadores, que aspiraban a reforzar lo que para algunos sigue siendo básico en la formación. Aunque, bien visto, no sé de qué me extraño: la educación artística, reforma tras reforma, ha sido tratada como "una maría". Ahora la religión se sustituye por la tecnología -a menudo una nueva religión-. Al final, poco importa de dónde vengan los cambios. Volveremos a vivir sin dibujar.


El Pais. Sabado, 26 de diciembre de 2020

Miradas viajeras con mucho arte

La nueva plataforma The Traveler Art reúne ilustraciones, pinturas y 'sketches' con la ambición de convertirse en el recuerdo perfecto


Ilustración de Clara León del cine Doré-Filmoteca Española, en la calle Santa Isabel de Madrid. THE TRAVELER ART

ELISABET SANS

3 ENE 2021 

Podemos realizar decenas de fotografías de un delicioso café de Praga o capturar las principales atracciones turísticas junto al río Támesis desde infinidad de perspectivas, pero es probable que el resultado se acerque más bien poco a la visión de la capital checa de Mariscal o a la del Londres de Inma Serrano. Ante la gran cantidad de imágenes que realizamos durante un viaje, o las innumerables postales o bonitas fotos que ya existen sobre un mismo sitio, The Traveler Art propone una manera distinta de recordar un lugar. Esta nueva plataforma de arte impreso de alta calidad surge de la pasión de sus creadores por los viajes, por el arte gráfico y por ese deseo de descubrir rincones fascinantes del mundo a través de la visión de artistas con un universo visual propio.


'Sketch' de Inma Serrano de Westminster, el London Eye y el Támesis (Londres). THE TRAVELER ART


Su objetivo es recuperar los gloriosos años de la obra gráfica basada en el turismo y los viajes de la primera mitad del siglo XX, pero recopilando obras hechas en el siglo XXI. “Es casi una manera de renovar el souvenir… que alguien que visita un lugar tenga una interpretación diferente de este desde un punto de vista artístico. Más allá de la típica foto que es una postal”, resume el proyecto Antonchu Solano, uno de sus fundadores. La idea nació hace dos años entre un grupo de amigos profesionales del mundo de la publicidad, el diseño gráfico y la comunicación audiovisual y, por supuesto, todos ellos amantes del arte y de viajar. Y aprovecharon los meses del confinamiento y el teletrabajo para acabar de darle forma y lanzar la plataforma. Su propósito: crear un universo en el que conviven sketches, pintura, ilustración, carteles y mapas seleccionados con todo el mimo. “Lo que queremos es que la gente cuelgue en sus paredes recuerdos de un momento vivido”, cuenta Solano.


'Sketch' urbano en blanco y negro de Marina Grechanik de la ciudad de Ámsterdam. THE TRAVELER ART

Para facilitar la búsqueda de sus ilustraciones viajeras, su web incorpora un mapa en el que están referenciadas todas las obras disponibles. Cada vez que un artista les cede una de sus creaciones les envía también las georeferencias. Y así basta con apretar un botón para ver una pequeña ilustración de la obra, el nombre del autor y del lugar. Por el momento España y Europa son sus puntos fuertes, pero ya trabajan para ampliar su particular mapamundi. “Queremos internacionalizar más los artistas. Lo que es muy interesante es que el propio artista que vive en un sitio es el mejor promotor de las láminas que hay de ese destino”, explica Solano, quien asegura que actualmente apuestan por ampliar sus referencias de América Latina y Estados Unidos.


Noche lluviosa en el distrito de Shinjuku de Tokio, obra de Luis Mendo. THE TRAVELER ART

Su cartelera ya incluye obras de artistas tan destacados y premiados como Mariscal, Inma Serrano, Jorge Arranz, Laura Floris, Miguel Herranz, Lapin, Maru Godas, Ricard Jorge y Carlos Arraiga, entre muchos otros. “Cada uno tiene su concepto… pero los testimonios de los artistas son muy aclaratorios. Todos tienen el viaje muy metido en su cabeza cuando lo pintan. Todos tienen en común que son viajeros y que tienen un punto de vista especial. Incluso de hitos urbanos muy reconocibles”, asegura Solano.


Ciudad del Cabo, Essaouira, Nueva York, Chicago, Bogotá, Montevideo, Kioto, Benarés, Roma, Córdoba… Estos son solo algunos de los destinos protagonistas de sus láminas, que se imprimen en alta calidad desde precios asequibles hasta acabados únicos en unidades limitadas (con precios a partir de los 34 euros). The Traveler Art pretende poner la mirada en el valor de las tradiciones analógicas, en la sensación irremplazable de tocar una obra física con las manos y que esta se convierta en un recuerdo permanente colgado en la pared. “Nuestra ambición como coleccionistas es que el recuerdo de las experiencias viajeras nunca desaparezca y se mantenga vivo”.


La visión del ilustrador Lapin de la Rua Nova da Alfândega de Oporto, frente al río Duero. THE TRAVELER ART



El Pais. El Viajero Nº 1.157. sabado 2 de enero de 2021







lunes, 4 de enero de 2021

Clara...de noche dibujo: Bernet guión: E. Maicas & Carlos Trillo

 



El Jueves Extra Música Nº 1.333 Año XXV del 11 al 17 de Diciembre 2002



Mordillo (1997)

 



El Pais Semanal

Guías de viaje a lapicero

 

Dibujos y anotaciones realizadas por Miguel Gallardo, ilustrador de prensa y autor de libros como María y yo (Astiberri), durante un viaje a Japón.


POR LUISGE MARTIN

Dibujar una ciudad, dibujar un país, dibujar la historia. Eso es lo que hacen un número no pequeño de novelistas gráficos, de ilustradores o de comiqueros, que encuentran en el lápiz, coloreado o no, la mejor forma de narrar la vida de un paisaje. El precursor -o el más aventajado y constante-es el canadiense Guy Delisle, que, siguiendo a su mujer en su trabajo de cooperante de Médicos sin Fronteras, recorrió el exotismo de Shenzhen (China), Pyongyang (Corea del Norte), Birmania y Jerusalén. De todos esos lugares hizo una crónica dibujada, una especie de memorias de su vida allí, y retrató con humor las costumbres locales, el espectáculo urbano y los hechos pintorescos que fue encontrando durante su estancia.

El español Miguel Gallardo, coautor del famoso Makoki y autor de dos novelas gráficas que retratan la vida cotidiana de su hija autista, publicó un pequeño y delicioso librito -con tamaño y aspecto de pasaporte- que lleva por título Tres viajes; TelAviv, Buenos Aires, Turín. En él, a través de viñetas de aire naíf, nos guía por las tres ciudades, por sus tópicos, sus tradiciones, sus monumentos y hasta sus comidas. "Siempre que viajo dibujo, es una costumbre que adquirí en el viaje a Israel. Dibujo en aeropuertos, en trenes, en hoteles, en la calle... Es algo que me proporciona una diversión asegurada". Gallardo cree que los ilustradores tienen unas capacidades especiales para llevar al lector de viaje: "Nosotros escribimos con imágenes, somos buenos observadores. No solo de lo que vemos, sino de lo que oímos, olemos y sentimos, así que para un lector es una buena información de los sitios que van a visitar, información que no es la que sale en las guías ni se ve en las fotos".

Pero hay muchas formas de acercarse a los lugares y de tratar de entenderlos. La novela gráfica también ha entrado fructíferamente en los países en conflicto para tratar de explicar qué es lo que ocurre en ellos y cuáles son las claves fundamentales que hay que descifrar. El primer éxito global fue tal vez Persépolis, de Marjane Satrapi, que fue contando la historia del Irán contemporáneo -y su vida cotidiana real- a través de su propia historia. Joe Sacco ha visitado Gaza y la Yugoslavia en descomposición y nos ha dejado la mirada seca y dolorosa de sus guerras, pero no pintadas a través de los grandes acontecimientos, sino a ras de suelo. Los ojos de las gentes, los recovecos del corazón humano, los contraluces del paisaje. Los novelistas gráficos son dibujantes, pero son también periodistas, historiadores y escritores.

"La historieta es todavía un medio por descubrir", dice Miguel Gallardo. "Un medio muy caliente porque es artesanal y depende mucho del que lo hace. Si viajas a los sitios de conflicto, tienes que arremangarte, meterte en las casas de la gente y, sobre todo, tomar partido". Él nunca ha viajado a una zona propiamente en conflicto, pero ha participado en un proyecto de Oxfam que, bajo el título Viñetas de vida, trata de poner la lupa sobre lugares cuyos problemas permanecen en sordina: Colombia, Nicaragua, Filipinas, Burundi. Él eligió la República Dominicana para contar la mitad que nunca se cuenta en las guías de viaje, la mitad que no tienen resorts ni playas cristalinas. "Tuvimos la oportunidad de ver una parte muy diferente del país, a la que normalmente no tienes acceso a no ser en compañía de locales. La experiencia de hablar con la gente de base y poder oír sus relatos de vida fue un privilegio y una lección".

Dibujar la vida de un lugar. La vida luminosa y la vida oscura. Los monumentos gloriosos y la miseria sórdida. Los paisajes del lapicero.


 ILUSTRACIÓN DE MIGUEL GALLARDO


El Pais Semanal nº 2.035 27 septiembre 2015

sábado, 2 de enero de 2021

Las voces dibujadas de ellas

 Tommaso Koch, Madrid



Hubo un tiempo en que, frente al mar, solo había arena. Nadie, entonces, hablaba de "primera línea de playa", ni habría pagado una fortuna por ella. Pero eso fue antes de que España descubriera el turismo de masas y el ladrillo lo engullera todo. Ana Penyas no puede recordarlo, porque ni había nacido. Pero la historietista sí sabe contar el pasado y cuidar la memoria. Después de Estamos todas bien, homenaje dibujado a sus abuelas que le valió el Nacional del Cómic en 2018, la artista, de 33 años, viaja de nuevo al franquismo: Todo bajo el sol habla de cómo  la especulación urbanística y la sed de dinero fácil arrasaron con decenas de costas. Y supone, el 11 de febrero (Salamandra Graphic), uno de los lanzamientos más esperados de la novela gráfica en 2021.

Los cómics que vienen traerán novedades, rescates, clásicos y debuts. Hay un poco de todo ello en Voces que cuentan, que Planeta Comic edita en febrero, donde relatos de Almudena Grandes, Sandra Sabatés o Eva Amaral se narran a través de los lápices de María Hesse o Sara Herranz. Laura Pérez escribe y dibuja Tótem (Astiberri), su regreso tras el éxito de crítica de Ocultos. Y la sueca Liv Strömquist promete risas incómodas en No siento nada (Reservoir Books): después del audaz manifiesto feminista de El fruto prohibido, la mirada implacable de la autora se dirige hacia el romance y el narcisismo.



  


  



Despiadada es también la visión de Peter Pontiac en Kraut que edita en enero Fulgencio Pimentel: el holandés -falleció en 2015- buscó en este cómic las pistas de su desaparecido padre. Y otro nombre célebre, Guy Delisle, repasa sus recuerdos: el autor de Pyongyang publica la autobiográfica Crónicas de juventud (Astiberri). Hay más pesos pesados que se podrán leer en 2021; Carlos Gimenez celebra sus 80 años con la aventura galáctica Mientras el mundo agoniza (Reservoir), Joann Sfar ofrece un tomo inédito de Pequeño Vampir, sobre el origen de su célebre personaje (Fulgencio Pimentel), y La Cúpula devolverá a los lectores las célebres tiras cómicas Krazy Kat, de George Herriman. Mientras Desfiladero ultima el rescate de La pista atlántica, de Miguel Calatayud, Dolmen ha anunciado la traducción de Monsters, de Barry Winsord-Smith, y Salamanca continúa su recuperación en castellano de la gran dama del cómic británico, Posy Simmonds: en abril llegará Tamara Drewe.

  


  



El mismo sello lanzará, en junio, su proyecto de novelas gráficas de bolsillo: un intento de acercar, por precio y formato, el cómic a nuevos públicos. Entre las primeras publicaciones, El piano oriental, de Zenia Abirached. Pretende alcanzar a muchos lectores también la apuesta de ECC Ediciones: tras el regreso de las Tortugas Ninjas, la casa en español de los héroes de DC publica la licencia de la marca Skybound. Es decir, sobre todo, The Walking Dead, y su tomo El extranjero, de Brian K. Vaughan y Marcos Martín, ambientado en Barcelona. La otra fábrica de superhéroes, Panini (que edita Marvel en España), propone la versión extendida de Patrulla X: Dios ama, el hombre mata, de Chris Claremont y Brent Anderson, considerada una de las mejores historias sobre los mutantes. Y, en el manga, edita Oh-Roh y Oh-Roh Den, de Kentaro Miura, conocido por Berserk.


  


  


Edelvives también viaja hasta Asia, con uno de sus cuidados libros ilustrados: Espíritus y criaturas de Japón, de Benjamin Lacombe. El protagonista de Rhapsody in blue, en cambio, huye lejos de su Italia natal: la novela gráfica e histórica de Andrea Serio (Sapristi) cuenta qué significó ser judío bajo la dictadura de Mussolini. Mismo país, otra sombra: Madriguera, de Zidrou y Oriol (Norma), se centra en la mafia. Y en Little Bird, de Ian Bertram y Matt Hollingsworth se cuenta una distopía solo imaginada, pero no menos violenta.


  


 

Con Travesti, de Edmond Baudoin, Impedimenta adapta al cómic la celebrada Lulu, Mircea Cartarescu. Se le sumarán más obras dificilmente clasificables: Romeo Muerto, proyecto eterno de Santiago Sequeiros (Reservoir); Café Romántica, colección de rarezas de Simon Hanselmann (Fulgencio Pimentel); Ronson, el debut de Cesar Sebastián, sobre la España rural de los cincuenta (Autsider); o Dios en persona, fábula filosófica de Marc Antoine Mathieu (Salamandra).


El Pais. Sábado 2 de enero de 2021

jueves, 31 de diciembre de 2020

Y finalizó el año

Un año "anómalo", pero acabó. Extraño, diferente, y aún así dibujando, manchando, abocetando, viendo a casi todos los colegas. Está por ver que nos trae el nuevo año. Siempre soy optimista y espero ver maravillas.

Feliz año a todos!!



















miércoles, 23 de diciembre de 2020

No preguntes, por favor

En este volumen olvídate de conocer la respuesta a todas esas preguntas que te vienen a la cabeza. Eso sí, prepárate para reír a mandíbula batiente con su contenido


JOSÉ LUIS VIDAL

19 Diciembre, 2020 

Ay, el amor… Qué bonito resulta cuando las invisibles flechas de Cupido alcanzan por igual a ti y a tu amada (o amado, según se dé el caso). Lo jodido viene cuando esa persona por la que darías tu propia vida te ignora, insulta y quiere quitarte de su lado como el que se limpia las colillas de un cigarro.


GRANDES PREGUNTAS que se contestan en otros sitios


Autor: Enrique Bonet

Tapa dura

B/N

96 págs.

16,00 euros

Karras Cómics - Divergente


Enrique Bonet, autor de las páginas recopiladas en este volumen, nos presenta el ejemplo perfecto de esto último. Y son la 'no pareja' formada por Manolo y Pepi.

En pocas ocasiones he presenciado tal demostración de amor por parte del muchacho, que siempre se las ingenia para demostrar su sentimiento ante la chica. La verdad es que él pone tanta imaginación al asunto, siempre con el malhumorado resultado, en el que ella le echa en cara, pese a su esfuerzo, que él no la quiere…

Tantas veces se ha visto abocado al fracaso amoroso, que el pobre Manolo termina tumbado sobre el diván de un psicólogo, al que va a llevar hasta la locura más absoluta por su total y absoluta falta de cooperación, ya que se muestra más cerrado a la hora de sincerarse que una ostra con perla incluida.

Pintadas en las paredes, frases amorosas en el cielo, un viaje en globo, convirtiéndose en su defensor frente a los zombis de la meseta… Nada, que no hay manera de que la dura Pepi beba los vientos por el sufrido Manolo.

Pero no se vayan todavía, que la cabalgata del humor aún no ha terminado. Llaman a la puerta y ¿quién es? Apolonio Martirio, vendedor a domicilio, un tipo con la suficiente poca vergüenza como para tratar de vendernos el aire que nos rodea, entre otras cosas del todo inútiles (o incluso inexistentes…) y con ello sacarse una comisión después de muchas horas de patearse la ciudad y pelarse los nudillos llamando a una y mil puertas.

Su cara dura se reblandece únicamente cuando, entre parada y parada, sentado en la barra de un bar de barrio, se encuentra con su némesis, el siempre sonriente Camelo Parker, que ya con su solo nombre podemos adivinar del pie que cojea y que, en más de una ocasión le va a sacar los colores a Apolonio.

Tanto en Manolo y Pepi como en Apolonio Martirio… podemos ver la ancha sombra de la influencia brugueriana que sobrevuela sobre ambas obras. Podemos cerrar los ojos e imaginar con total facilidad que las dos fueron publicadas en cualquiera de la multitud de formatos de la editorial del gato.

De hecho, las peripecias de Apolonio tiene un sabor muy 'a lo Vázquez'. Se nos presenta a un tipo que carece de escrúpulos a la hora de obtener la deseada venta, y hará lo que sea para conseguirla, por lo que recuerda poderosamente a las historietas protagonizadas por otro caradura (el Gran caradura) de las viñetas, El tío Vázquez.

Recopilación ésta del trabajo del granadino Enrique Bonet en la mítica revista Amaníaco, con la que Karras inaugura su interesante línea Divergente.

Con su lectura os puedo asegurar dos cosas: olvidaos de las cuestiones que os atenazan y lanzaos de cabeza al humor más desatinado. ¡Qué las risas os acompañen!


Malaga Hoy


martes, 22 de diciembre de 2020

Pongamos que 'flaneo' por Madrid…

El guionista El Torres y el dibujante Alberto Belmonte unen sus talentos para recrear en las páginas de un cómic una historia protagonizada por Benito Pérez Galdós


JOSÉ LUIS VIDAL

16 Diciembre, 2020 




Y lo hacen para completar la trilogía de la G, que comenzó con El fantasma de Gaudí, continuó con Goya, lo sublime, terrible y culmina con este Galdós y la miseria. Thriller, terror en los dos primeros y, finalmente, costumbrismo en ese Madrid que durante tantas noches el universal autor pateó (o flaneó), recorriendo sus rincones más desconocidos.

Pero esta historia comienza justamente cerca del final de su existencia, cuando un anciano Galdós, ciego ya, es homenajeado con la inauguración de una estatua que reposa desde entonces en el parque del Retiro madrileño. Allí se darán cita los principales personajes de la trama, que muy acertadamente, junto al propio literato, parecen sacados con precisión quirúrgica de alguna de sus famosas novelas.

Además de aquellos que le jalean y aplauden, que no eran pocos, también se encuentran en el lugar algunos tipos a los que le repugna no solo su obra literaria, sino su posicionamiento político y anticlericalismo. Uno de ellos es el vástago de una adinerada familia, los Botines, que van a jugar un papel muy importante en el argumento, convirtiéndose en los auténticos villanos del relato.

Pedro Botines se burla e insulta al anciano escritor, y se muestra asqueado cuando reconoce entre los acompañantes de Galdós a una joven, Elena, a la que parece conocer y odiar a partes a iguales.Esa noche, el destino de ambos quedará firmado a los pies de la estatua del insigne literato.

Retrocederemos en el tiempo algunos años, concretamente hasta 1913, momento en el Galdós, que comienza a perder la visión y se encuentra más acuciado que nunca por las deudas, tiene ensoñaciones que lo llevan a momentos de su pasado que han quedado grabados en su memoria.

Al borde de la depresión, los halagos de sus seguidores en las tertulias a las que acude de poco o nada le sirven para levantar el ánimo. Tan sólo la casualidad hará que, en uno de sus flaneos por la capital madrileña, se tope, tropiece con la joven Elena Menaique que, por una serie de circunstancias que vamos a ir conociendo poco a poco, se ha visto obligada a ejercer la mendicidad.

Pero esa no es la primera vez que Galdós y la muchacha cruzaron algunas frases, y dicho recuerdo hará que a partir de ese momento, ella sea adoptada y desde entonces ocupe un lugar importante en el devenir del escritor, con el que no solo compartirá animadas tertulias, sino al que también confesará los oscuros hechos que la sumergieron en el mundo de la pobreza más extrema. Son muchos y terribles los secretos que ella guarda, y que señalan directamente hacia los Botines, y en especial al odioso Pedro, al que veremos tratar con desprecio a su propia esposa, Rosa, que pasa las solitarias horas sumergida en la lectura de, curiosamente, varias obras del propio Galdós.

Nos encontramos ante una obra que se mete de lleno en el mundo galdosiano. Sin pretender en ningún momento convertirse en una mera biografía, transforma al autor en un personaje más de ese género, el realismo, que él cultivo con tanto talento.

Para ello, el guionista El Torres, como él mismo confiesa en entrevistas, se ha sumergido en infinidad de biografías del autor, así como en su vasta producción literaria, hecho que se puede constatar por las numerosas y sutiles pinceladas que de la vida del autor vamos a poder encontrar a lo largo del argumento.

El Torres también ha imitado, en la medida de lo posible, esos paseos a los que Galdós estaba tan habituado, y aunque la ciudad de Madrid ya no es la misma, el espíritu de esa ya lejana época se encuentra presente en las páginas y viñetas de este magnífico cómic.

Y buena parte de culpa la tiene el jerezano Alberto Belmonte, que ha ilustrado con maestría el guion de su primer trabajo largo en el mundo de la historieta, obteniendo un sobresaliente por su labor de caracterización no sólo de los personajes, sino de los numerosos, y diferentes, ambientes en los que los protagonistas se encuentran, narrando gráficamente con soltura un argumento que se aleja de la mayoría de obra firmadas por El Torres, más centradas en el género de terror.

Versátil como pocos, Belmonte nos lleva a ese Madrid, y no lo hace solamente con su trazo, sino que el color que imprime a los diferentes ambientes se convierte en un personaje más de la apasionante trama, que nos va llevando del presente de la obra a momentos del pasado en los que iremos comprendiendo por qué a la joven Elena la apodan La Miserias…


Malaga Hoy