martes, 2 de junio de 2020
lunes, 1 de junio de 2020
Alma de blues
Tras una impecable fachada de amoroso y solícito padre de familia se escondía un pasado al que se vería abocado a regresar…
JOSÉ LUIS VIDAL
29 Mayo, 2020
La existencia de Barry Brown era casi perfecta, tenía una mujer a la que amaba, tres niños con los que se divertía jugando al basket en el patio y un trabajo en el que todos le miraban bien.
Pero cada vez que alguien nombraba o recordaba ciertos hechos acaecidos tiempo atrás, el buenazo de Barry se ponía algo tenso, incómodo.
Bluesman. La maldición de Barry Brown.
Autor: Raúl Ariño
Cartoné
72 páginas
18 euros
Nuevo Nueve
Y es que la historia del 'Asesino del Blues', Larry Jackson, pasaba de boca en boca, hasta llegar irremediablemente hasta su propio hogar, donde como podía, evitaba hablar de tan oscuro suceso que conmovió a la ciudad de Chicago cuando un exitoso guitarrista de blues, admirado por todos, asesinó a sangre fría a su pareja y al joven que se había convertido en su amante.
Aquel crimen que copó todas las noticias, parecía sacado de una de esas canciones que el propio artista extraía de las cuerdas de su guitarra. Desconfianza, celos, violencia y, finalmente, crimen. Las vidas de los bluseros se movían en espacios desconocidos para la mayoría de los parroquianos, entre copas de bourbon, sombras y excesos de todo tipo.
Sin embargo, Barry vuelve la mirada, evitando todo comentario al respecto. Lo malo es que en su trayecto como conductor de autobús se va a cruzar con un pasajero que lo obligará, bajo chantaje, a vestir el traje de la mentira y regresar a la noche, esas horas que no parecen acabar, y volver a sumergirse, junto a su añorada acompañante de seis cuerdas, en el mundo del jazz y el blues, con todo lo que ello conllevará, ya que en su primera noche en el club su mirada se cruzará, cómo no, con la de una bella y magnética cantante, Gina. La locura hecha hembra, un laberinto de carnosas curvas y rayas de coca que harán que Barry regrese al pellejo de aquel al que quiso olvidar…
Raúl Ariño, al que la mayoría conocemos por su faceta más humorística, ya que su personaje Pablo Arkada, creado junto Oriol Jardí, nos ha hecho asomar más de una sonrisa desde las páginas de la revista El Jueves.
Pero en este su primer trabajo como autor completo para el mercado francés cambia de tercio, tanto argumentalmente como estilísticamente. A ritmo del blues más desgarrador nos presenta a una serie de personajes que parecen sacados de una de esos temas musicales: El guitarrista atormentado por su pasado, el productor que mueve los hilos, la curvilínea femme fatal…
Todos y cada uno de ellos forman parte de una historia en la que la redención tal vez no llegue nunca, ¿quién sabe? Tan solo lo sabremos cuando las últimas notas de este amargo blues surjan de la guitarra.
El arte de Ariño es soberbio, muy personal, alejado de todo realismo, sus grises aguadas nos presentan la vida cotidiana de Brown, viñetas que se tornarán en coloridas páginas una vez regrese, obligado, a ese mundo que él ha tratado de olvidar, pero que lo atrae como un imán al hierro.
Malaga Hoy
JOSÉ LUIS VIDAL
29 Mayo, 2020
La existencia de Barry Brown era casi perfecta, tenía una mujer a la que amaba, tres niños con los que se divertía jugando al basket en el patio y un trabajo en el que todos le miraban bien.
Pero cada vez que alguien nombraba o recordaba ciertos hechos acaecidos tiempo atrás, el buenazo de Barry se ponía algo tenso, incómodo.
Bluesman. La maldición de Barry Brown.
Autor: Raúl Ariño
Cartoné
72 páginas
18 euros
Nuevo Nueve
Y es que la historia del 'Asesino del Blues', Larry Jackson, pasaba de boca en boca, hasta llegar irremediablemente hasta su propio hogar, donde como podía, evitaba hablar de tan oscuro suceso que conmovió a la ciudad de Chicago cuando un exitoso guitarrista de blues, admirado por todos, asesinó a sangre fría a su pareja y al joven que se había convertido en su amante.
Aquel crimen que copó todas las noticias, parecía sacado de una de esas canciones que el propio artista extraía de las cuerdas de su guitarra. Desconfianza, celos, violencia y, finalmente, crimen. Las vidas de los bluseros se movían en espacios desconocidos para la mayoría de los parroquianos, entre copas de bourbon, sombras y excesos de todo tipo.
Sin embargo, Barry vuelve la mirada, evitando todo comentario al respecto. Lo malo es que en su trayecto como conductor de autobús se va a cruzar con un pasajero que lo obligará, bajo chantaje, a vestir el traje de la mentira y regresar a la noche, esas horas que no parecen acabar, y volver a sumergirse, junto a su añorada acompañante de seis cuerdas, en el mundo del jazz y el blues, con todo lo que ello conllevará, ya que en su primera noche en el club su mirada se cruzará, cómo no, con la de una bella y magnética cantante, Gina. La locura hecha hembra, un laberinto de carnosas curvas y rayas de coca que harán que Barry regrese al pellejo de aquel al que quiso olvidar…
Raúl Ariño, al que la mayoría conocemos por su faceta más humorística, ya que su personaje Pablo Arkada, creado junto Oriol Jardí, nos ha hecho asomar más de una sonrisa desde las páginas de la revista El Jueves.
Pero en este su primer trabajo como autor completo para el mercado francés cambia de tercio, tanto argumentalmente como estilísticamente. A ritmo del blues más desgarrador nos presenta a una serie de personajes que parecen sacados de una de esos temas musicales: El guitarrista atormentado por su pasado, el productor que mueve los hilos, la curvilínea femme fatal…
Todos y cada uno de ellos forman parte de una historia en la que la redención tal vez no llegue nunca, ¿quién sabe? Tan solo lo sabremos cuando las últimas notas de este amargo blues surjan de la guitarra.
El arte de Ariño es soberbio, muy personal, alejado de todo realismo, sus grises aguadas nos presentan la vida cotidiana de Brown, viñetas que se tornarán en coloridas páginas una vez regrese, obligado, a ese mundo que él ha tratado de olvidar, pero que lo atrae como un imán al hierro.
Malaga Hoy
La unión hace la fuerza
Regresamos a Rome, donde los hechos se precipitan y la oscuridad surgirá en los lugares más inesperados
JOSÉ LUIS VIDAL
28 Mayo, 2020
Si hay un detalle que caracteriza a Robert Kirkman como guionista es su habilidad para manejar repartos corales en sus historias. Ya lo hizo en Invencible y Los Muertos Vivientes, dos series que le han dado su merecida e indiscutible fama. Presenta al protagonista de la historia, en este caso Kyle Barnes, un hombre que posee una única (o al menos eso pensaba él al principio de esta historia) cualidad que le permite expulsar el 'Mal' del cuerpo de los poseídos, y poco a poco va completando, y añadiendo, nuevos personajes al argumento.
Paria Vol. 7: La oscuridad crece
Guion: Robert Kirkman
Dibujo: Paul Azaceta
Rústica
136 págs.
15.95 euros
Planeta Cómic
Junto a Barnes, el reverendo Anderson, un hombre de fe que que tendrá que enfrentarse a la mayor de las pruebas cuando un recién llegado, Sidney, le muestre su verdadera cara…
Pues bien, muchas cosas han ocurrido desde esos primeros momentos, y llegados a esta séptima entrega ya se puede avistar en un futuro no muy lejano la conclusión de esta historia.
Los bandos están claramente definidos, por un lado Kyle, con su familia, su recién llegado padre, Simon, y todos esos 'refugiados' que han venido a montar un campamento cerca de él, ya que como ha podido averiguar, cuanto más parias se reúnan en un lugar, mayor y más poderosa es su 'capacidad' para limpiar la oscuridad.
En el lado contrario, el Concejo, liderado, de momento, por Rowlands, sabe que la Unión está a un solo paso, pero las recientes bajas en su facción hacen que un nuevo miembro llegue la ciudad. Su nombre es Angelica y se va a convertir en una dura competidora por capitanear el grupo.
Este es el punto de partida de este nuevo volumen, el séptimo, en el que en un flashback tendremos la oportunidad de conocer mucho mejor a Simon, el padre de Kyle, por qué se marchó y dejó abandonada a su familia. Asimismo, sabremos de la existencia de otros grupos de parias que también, ya en el presente, y liderados por Nikki, se sumarán a las 'huestes' de Kyle, que tendrá la oportunidad de ser testigo de primera mano cuando vuelva a utilizar sus 'poderes', que han aumentado de una manera espectacular, siendo auxiliado en un momento concreto de la trama por alguien que pese a tener un cuerpo muy pequeño posee un potencial brutal.
Paria es una de esas series que, en el momento que comienzas su lectura, ya te va a resultar imposible abandonarla, ya que su trama es totalmente adictiva. Y esto no solo es por la labor, encomiable, de Kirkman. Ya sabemos los que seguimos su obra, que el guionista tiene un especial buen ojo a la hora de elegir compañeros de viaje, en este caso particular al espectacular Paul Azaceta (Grunded, Talent, B.P.R.D. 1946, Northlanders…), un narrador nato, un artista especialmente dotado para narrar este tipo de historia, que no imagino de otra manera sin su personal trazo.
Se acerca La Unión, ¿Podrá Kyle y sus aliados impedirla? ¿Vencerá la luz a la oscuridad?
Ya queda muy poco para conocer la respuesta…
Malaga Hoy
JOSÉ LUIS VIDAL
28 Mayo, 2020
Si hay un detalle que caracteriza a Robert Kirkman como guionista es su habilidad para manejar repartos corales en sus historias. Ya lo hizo en Invencible y Los Muertos Vivientes, dos series que le han dado su merecida e indiscutible fama. Presenta al protagonista de la historia, en este caso Kyle Barnes, un hombre que posee una única (o al menos eso pensaba él al principio de esta historia) cualidad que le permite expulsar el 'Mal' del cuerpo de los poseídos, y poco a poco va completando, y añadiendo, nuevos personajes al argumento.
Paria Vol. 7: La oscuridad crece
Guion: Robert Kirkman
Dibujo: Paul Azaceta
Rústica
136 págs.
15.95 euros
Planeta Cómic
Junto a Barnes, el reverendo Anderson, un hombre de fe que que tendrá que enfrentarse a la mayor de las pruebas cuando un recién llegado, Sidney, le muestre su verdadera cara…
Pues bien, muchas cosas han ocurrido desde esos primeros momentos, y llegados a esta séptima entrega ya se puede avistar en un futuro no muy lejano la conclusión de esta historia.
Los bandos están claramente definidos, por un lado Kyle, con su familia, su recién llegado padre, Simon, y todos esos 'refugiados' que han venido a montar un campamento cerca de él, ya que como ha podido averiguar, cuanto más parias se reúnan en un lugar, mayor y más poderosa es su 'capacidad' para limpiar la oscuridad.
En el lado contrario, el Concejo, liderado, de momento, por Rowlands, sabe que la Unión está a un solo paso, pero las recientes bajas en su facción hacen que un nuevo miembro llegue la ciudad. Su nombre es Angelica y se va a convertir en una dura competidora por capitanear el grupo.
Este es el punto de partida de este nuevo volumen, el séptimo, en el que en un flashback tendremos la oportunidad de conocer mucho mejor a Simon, el padre de Kyle, por qué se marchó y dejó abandonada a su familia. Asimismo, sabremos de la existencia de otros grupos de parias que también, ya en el presente, y liderados por Nikki, se sumarán a las 'huestes' de Kyle, que tendrá la oportunidad de ser testigo de primera mano cuando vuelva a utilizar sus 'poderes', que han aumentado de una manera espectacular, siendo auxiliado en un momento concreto de la trama por alguien que pese a tener un cuerpo muy pequeño posee un potencial brutal.
Paria es una de esas series que, en el momento que comienzas su lectura, ya te va a resultar imposible abandonarla, ya que su trama es totalmente adictiva. Y esto no solo es por la labor, encomiable, de Kirkman. Ya sabemos los que seguimos su obra, que el guionista tiene un especial buen ojo a la hora de elegir compañeros de viaje, en este caso particular al espectacular Paul Azaceta (Grunded, Talent, B.P.R.D. 1946, Northlanders…), un narrador nato, un artista especialmente dotado para narrar este tipo de historia, que no imagino de otra manera sin su personal trazo.
Se acerca La Unión, ¿Podrá Kyle y sus aliados impedirla? ¿Vencerá la luz a la oscuridad?
Ya queda muy poco para conocer la respuesta…
Malaga Hoy
Biografías en viñetas
BABELIA
DESESCALADA DE LIBROS | CÓMIC
Tereixa Constenla hace una selección de las últimas novedades en cómic
TEREIXA CONSTENLA
22 MAY 2020
Biografías en viñetas
Orwell. Pierre Christin y Sébastien Verdier. Norma. Al cómic habían llegado adaptaciones de las obras más famosas de George Orwell (Rebelión en la granja, Homenaje a Cataluña o 1984), pero no su biografía. Y han sido dos autores franceses quienes se adentran en una vida plagada de búsquedas, furias y compromisos. Un álbum sobrio, sin concesiones a la experimentación, excepto seis peculiares incursiones de otros tantos dibujantes (Guarnido y Larcenet, entre otros), que aportan sus diferentes visiones orwellianas.
Llamarada. Jorge González. ECC. Del fútbol a la genética hay un paso. El dibujante argentino lo da en esta historia que inaugura con su abuelo, que llegó a ser una estrella del Racing Avellaneda, y concluye en su propio hijo, igual de pelirrojo y futbolista que el anterior. Una conexión entre generaciones que viaja a lomos del ADN y de los ambientes por donde escarba González seguramente para entenderse a sí mismo y a los mecanismos que hay detrás del traspaso de herencias inmateriales.
Cassandra Darke. Posy Simmonds. Salamandra Graphic. Un thriller protagonizado por alguien poco empático: una galerista de arte con un pie en la jubilación y otro en el cinismo que se convierte en una apestada tras un fraude. Adiós al vino de añada, al coche con chófer y a las falsas cenas benéficas. Adiós también al autismo social cuando algo parecido a un crimen se cuela en la mansión de Chelsea. Libro trepidante y divertido de la gran dama del cómic británico.
La ciudad de cristal. Isabel Greenberg. Impedimenta. No busquen aquí una biografía de las Brontë. No lo es. Greenberg se las ha agenciado para reconstruir un mundo imaginario desde el respeto a los hechos. El cómic más colorista de la británica dedica su empeño a las ciudades inventadas por los cuatros hermanos Brontë que a la sucesión de tragedias reales que sacudieron la rectoría de Haworth.
'ORWELL'
Autor: Pierre Christin.
Ilustrador: Sebastien Verdier.
Editorial: Norma, 2020.
Formato: Tapa dura (160 páginas, 25 euros).
'LLAMARADA'
Autor: Jorge González.
Editorial: ECC, 2020.
Formato: tapa dura (280 páginas, 35 euros).
'CASSANDRA DARKE'
Autora: Posy Simmonds.
Editorial: Salamandra Graphic, 2020.
Formato: tapa dura (96 páginas, 21 euros).
'LA CIUDAD DE CRISTAL
Autora: Isabel Greenberg.
Traductor: Lorenzo Díaz Buendía.
Editorial: Impedimenta, 2020.
Formato: tapa dura (224 páginas, 25,95 euros).
El Pais. Babelia. Nº 1.487. Sabado 23 de mayo de 2020
DESESCALADA DE LIBROS | CÓMIC
Tereixa Constenla hace una selección de las últimas novedades en cómic
TEREIXA CONSTENLA
22 MAY 2020
Biografías en viñetas
Orwell. Pierre Christin y Sébastien Verdier. Norma. Al cómic habían llegado adaptaciones de las obras más famosas de George Orwell (Rebelión en la granja, Homenaje a Cataluña o 1984), pero no su biografía. Y han sido dos autores franceses quienes se adentran en una vida plagada de búsquedas, furias y compromisos. Un álbum sobrio, sin concesiones a la experimentación, excepto seis peculiares incursiones de otros tantos dibujantes (Guarnido y Larcenet, entre otros), que aportan sus diferentes visiones orwellianas.
Llamarada. Jorge González. ECC. Del fútbol a la genética hay un paso. El dibujante argentino lo da en esta historia que inaugura con su abuelo, que llegó a ser una estrella del Racing Avellaneda, y concluye en su propio hijo, igual de pelirrojo y futbolista que el anterior. Una conexión entre generaciones que viaja a lomos del ADN y de los ambientes por donde escarba González seguramente para entenderse a sí mismo y a los mecanismos que hay detrás del traspaso de herencias inmateriales.
Cassandra Darke. Posy Simmonds. Salamandra Graphic. Un thriller protagonizado por alguien poco empático: una galerista de arte con un pie en la jubilación y otro en el cinismo que se convierte en una apestada tras un fraude. Adiós al vino de añada, al coche con chófer y a las falsas cenas benéficas. Adiós también al autismo social cuando algo parecido a un crimen se cuela en la mansión de Chelsea. Libro trepidante y divertido de la gran dama del cómic británico.
La ciudad de cristal. Isabel Greenberg. Impedimenta. No busquen aquí una biografía de las Brontë. No lo es. Greenberg se las ha agenciado para reconstruir un mundo imaginario desde el respeto a los hechos. El cómic más colorista de la británica dedica su empeño a las ciudades inventadas por los cuatros hermanos Brontë que a la sucesión de tragedias reales que sacudieron la rectoría de Haworth.
'ORWELL'
Autor: Pierre Christin.
Ilustrador: Sebastien Verdier.
Editorial: Norma, 2020.
Formato: Tapa dura (160 páginas, 25 euros).
'LLAMARADA'
Autor: Jorge González.
Editorial: ECC, 2020.
Formato: tapa dura (280 páginas, 35 euros).
'CASSANDRA DARKE'
Autora: Posy Simmonds.
Editorial: Salamandra Graphic, 2020.
Formato: tapa dura (96 páginas, 21 euros).
'LA CIUDAD DE CRISTAL
Autora: Isabel Greenberg.
Traductor: Lorenzo Díaz Buendía.
Editorial: Impedimenta, 2020.
Formato: tapa dura (224 páginas, 25,95 euros).
El Pais. Babelia. Nº 1.487. Sabado 23 de mayo de 2020
domingo, 31 de mayo de 2020
The Art of Laputa: Titulo
Tan solo el titulo de la película que vamos a ver, da para otra película. Historia completa que complementa lo que Studio Guibli esta a punto de contarnos.
Esta fue la primera película del Studio Guibli que pude ver, en el lejano año de 1995, en los Cines Maldá (cine de arte y ensayo en sus orígenes) en Barcelona, en un Festival de Cine Anime, todo un éxito, con unas quince películas de diferentes temáticas aunque la estrella del cartel fue Akira (Hubieron de pasar quince años hasta que pude ver de nuevo Laputa: Un Castillo en el aire. Llegué a pensar que nunca más la volvería a ver)
Animage
Editorial Staff Editions
viernes, 29 de mayo de 2020
VIDA MOSTRENCA: El arte de la 'sit down comedy'
EL PAIS DE LAS TENTACIONES
VIERNES 1 DE DICIEMBRE DE 2000
1 Hoy cualquiera puede envolver su bocata de anchoas con un papel de periódico estampado de noticias sobre la clonación. La cotidianidad de un concepto como la clonación puede llevarnos al desvarío: a creer que todo es clonable. Que es clonable, por ejemplo, ese arte de la stand up comedy en un país en el que no ha existido ninguna tradición, más allá del excepcional Gila. Soñar en la figura de un humorista español erguido ante su audiencia es creerse que esto es Suiza. O un Broadway tamaño familiar. La postura correcta del humorista español pasa por la leve inclinación del cuerpo acodado en la barra de la tasca. O, en su estado más puro, el perfecto humorista español debería ser una figura sedente: la del tipo que cuenta chascarrillos en la partida de dominó. Se admiten variantes: el cascarrabias sentado en su butacón de orejas, con la mantita tapándole las piernas, mientras despotrica contra el mundo. Como el maestro Joan Capri, cuyo heredero posindustrial es ese vitriólico Caries Flaviá que, en Crónicas marcianas, se sienta ante Sarda para desgranar, sin herniarse, su afinado veneno. El humor español debería ser pura sit down comedy.
2 El arte de la sit down comedy nació en Japón hace 400 años. En la sociedad feudal japonesa de finales del XVI, los señores de la guerra necesitaban tener a su lado a un bufón que, de noche, les entretuviera para no caer dormidos y convertirse en presas de sus enemigos. El humor era -y es-una estrategia de supervivencia. En el siglo XVII, esos cuentahistorias evolucionaron a profesionales: nacía el arte del rakugo, que ha pervivido hasta nuestros días.
El cómico sedente japonés viste traje tradicional, se sienta sobre sus talones y utiliza como únicos accesorios un abanico y una toalla de mano. Sus monólogos cómicos se construyen sólo con los diálogos de los múltiples personajes que aparecen en la historia: la gestualidad, los cambios de voz y las muletillas permiten identificar al instante quién está hablando en la hilarante ficción. El rakugo posee rígidas reglas estructurales: se abre con el makura -introducción que conduce hacia la historia que se va a contar-, prosigue con el hanashi -el relato propiamente dicho- y se cierra con una frase chocante y graciosa, el sage.
3 La última palabra en humor español es uno de los más extraños maestros que haya encontrado la sit down comedy: el Prisionero. Su precisión formal, su control de la pausa y el silencio como recurso cómico y su hieratismo le asemejan a un descendiente de las tradiciones combinadas del ragoku y el kabuki. Su personalidad de ficción le emparenta, no obstante, a un inclasificable cómico americano: el parapléjico incompleto Chris Sheridan que, tras destrozarse las vértebras lumbares en un accidente de aviación, reparte su buen rollo desde una silla de ruedas. El Prisionero, enigmático humorista enmascarado que encarna a un tetrapléjico de escueto verbo y calamitosa fortuna, se dio a conocer en dos cortos y vivió una fugaz y minoritaria fama televisiva en el seno del programa Red infernal.
Debutó en directo hace unas semanas en la sala de cine independiente madrileña La Enana Marrón: manteniendo a toda la sala en vilo, controlando desde la inmovilidad el estallido de cada carcajada, el cómico bordó un tronchante número de magia mental rematado con un homenaje minusválido al escapismo del gran Houdini. Esa noche nació el futuro de la comedia española.
jueves, 28 de mayo de 2020
miércoles, 27 de mayo de 2020
Mutantes, ¡reuníos!
Con el gran formato que la historia merece, conoceremos mejor a los miembros de uno de los grupos de superhéroes con más carisma en el mundo del cómic
JOSÉ LUIS VIDAL
26 Mayo, 2020
Todas las historias tienen un principio, ¿verdad? Pues bien, en el vasto Universo Marvel, creado como todos sabemos por los insignes Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, entre otros, siempre ha habido espacios argumentales en blanco que rellenar. Y uno de ellos es el que está incluido en este enorme formato que Panini puso a la venta hace unos meses y que pretende encerrar entre sus páginas Grandes Tesoros Marvel, como su propio título indica (Estela Plateada: Parábola, Loki).
Como parece que las cosas están volviendo a la normalidad (nueva o no), llega a las librerías La Patrulla – X: Hijos del Átomo, un volumen que recopila la miniserie firmada a finales del pasado siglo por un cuarteto de grandes nombres de la viñeta: Joe Casey, guionista de sobrada reputación, que en aquellos ya lejanos tiempos escribió páginas y páginas protagonizadas por los principales héroes de La casa de las ideas, desde Hulk, Iron Man, Thunderbolts, Capitán América hasta los miembros de la franquicia más exitosa, la mutante, Lobezno, Cable o los mismísimos X-Men.
Y está claro que ante tan especial proyecto como era el de narrar la vida de los que serían primeros estudiantes de la Escuela de Charles Xavier para Jóvenes Talentos tenía que colocar en el apartado gráfico a un gran nombre de las viñetas. Y la elección no pudo ser más acertada.
Steve Rude, dibujante que nos había llevado de la mano de su héroe Nexus a través de mil y un mundos y galaxias, en una aventura espacial, junto a su partenaire creativo, el guionista Mike Baron.
El estilo gráfico de Rude, que es un híbrido, mezcla de Norman Rockwell y Alex Toth, con pinceladas kirbynianas, le viene a la perfección a este relato, y su versión de los protagonistas creo que es una de las más acertadas que nunca se han llevado al papel.
Y es que esta no es una historia de superhéroes, sino un relato que se enmarca dentro de la cotidiana existencia de cinco jóvenes que acuden al instituto...
Scott Summers que, encorvado, trata de pasar desapercibido ente la multitud de compañeros, ocultando su oscura situación, rehén de un criminal que lo está obligando a cometer robos, ayudándose de cierta capacidad especial que este chico posee.
Hank McCoy, grande en estatura y fama, es el héroe deportivo del lugar, admirado a partes iguales por los chicos y las mu- chachas que se disputan sus atenciones. Pero en el fondo hay algo más, otra cara que éste trata de esconder si no quiere ser repudiado.
Bobby Drake, el benjamín del grupo que, sentado al final de la clase, recibe las chanzas y bromas de algunos de los gamberrillos del instituto, mientras en su interior crece un frío imparable, gélido.
Warren Worthington III, joven de padres millonarios que en mitad de la noche surca los cielos de la ciudad con la gracilidad propia de las aves y se ha convertido en el ángel de la guarda de todos aquellos que se encuentran con el crimen de frente.
Y finalmente, Jean Grey, la inocente muchacha que juguetea en su jardín, haciendo levitar las hojas y pétalos de las flores como si esto fuera lo más normal del mundo...
La existencia de este quinteto de protagonistas está a punto de dar un vuelco, ya que la situación ante la posible amenaza que supone la existencia de los mutantes hará que un misterioso hombre en silla de ruedas se convierta, desde las sombras, y con la ayuda de un agente del FBI apellidado Duncan, en su protector.
Mientras, la escalada de odio e incomprensión va subiendo grados gracias al discurso de un hombre, William Metzger, que ha creado la Milicia Anti mutante y que, como todo buen villano, tiene una terrible agenda secreta.
Y como guinda del pastel, un misterioso tipo está observando también la situación, y cada vez que interviene ofrece una clara imagen de que se trata de alguien muy, muy poderoso.
Pero al principio de la reseña os comentaba que los autores de este cómic había sido un cuarteto. Pues bien, tras los tres primeros números de esta miniserie de seis, Steve Rude vino a ser sustituido por otro dibujante cuyo camino también se había cruzado en el pasado con los X-Men. Se trata, claro está, de Paul Smith (Leave is to chance) que, curiosamente, también había ilustrado algunos números de Nexus.
Para rematar la faena, un bisoño ilustrador croata, desconocido hasta el momento, que cumple su labor con profesionalidad y que en un futuro nos dejaría boquiabiertos a los lectores de colecciones pertenecientes a la franquicia mutante o su espectacular trabajo en Thor, entre otras maravillas, Esad Ribic.
Una obra ésta que demuestra que tras esos coloridos uniformes y espectaculares poderes se esconden personas, con sus traumas y problemas propios.
Malaga Hoy
JOSÉ LUIS VIDAL
26 Mayo, 2020
Todas las historias tienen un principio, ¿verdad? Pues bien, en el vasto Universo Marvel, creado como todos sabemos por los insignes Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, entre otros, siempre ha habido espacios argumentales en blanco que rellenar. Y uno de ellos es el que está incluido en este enorme formato que Panini puso a la venta hace unos meses y que pretende encerrar entre sus páginas Grandes Tesoros Marvel, como su propio título indica (Estela Plateada: Parábola, Loki).
Como parece que las cosas están volviendo a la normalidad (nueva o no), llega a las librerías La Patrulla – X: Hijos del Átomo, un volumen que recopila la miniserie firmada a finales del pasado siglo por un cuarteto de grandes nombres de la viñeta: Joe Casey, guionista de sobrada reputación, que en aquellos ya lejanos tiempos escribió páginas y páginas protagonizadas por los principales héroes de La casa de las ideas, desde Hulk, Iron Man, Thunderbolts, Capitán América hasta los miembros de la franquicia más exitosa, la mutante, Lobezno, Cable o los mismísimos X-Men.
Y está claro que ante tan especial proyecto como era el de narrar la vida de los que serían primeros estudiantes de la Escuela de Charles Xavier para Jóvenes Talentos tenía que colocar en el apartado gráfico a un gran nombre de las viñetas. Y la elección no pudo ser más acertada.
Steve Rude, dibujante que nos había llevado de la mano de su héroe Nexus a través de mil y un mundos y galaxias, en una aventura espacial, junto a su partenaire creativo, el guionista Mike Baron.
El estilo gráfico de Rude, que es un híbrido, mezcla de Norman Rockwell y Alex Toth, con pinceladas kirbynianas, le viene a la perfección a este relato, y su versión de los protagonistas creo que es una de las más acertadas que nunca se han llevado al papel.
Y es que esta no es una historia de superhéroes, sino un relato que se enmarca dentro de la cotidiana existencia de cinco jóvenes que acuden al instituto...
Scott Summers que, encorvado, trata de pasar desapercibido ente la multitud de compañeros, ocultando su oscura situación, rehén de un criminal que lo está obligando a cometer robos, ayudándose de cierta capacidad especial que este chico posee.
Hank McCoy, grande en estatura y fama, es el héroe deportivo del lugar, admirado a partes iguales por los chicos y las mu- chachas que se disputan sus atenciones. Pero en el fondo hay algo más, otra cara que éste trata de esconder si no quiere ser repudiado.
Bobby Drake, el benjamín del grupo que, sentado al final de la clase, recibe las chanzas y bromas de algunos de los gamberrillos del instituto, mientras en su interior crece un frío imparable, gélido.
Warren Worthington III, joven de padres millonarios que en mitad de la noche surca los cielos de la ciudad con la gracilidad propia de las aves y se ha convertido en el ángel de la guarda de todos aquellos que se encuentran con el crimen de frente.
Y finalmente, Jean Grey, la inocente muchacha que juguetea en su jardín, haciendo levitar las hojas y pétalos de las flores como si esto fuera lo más normal del mundo...
La existencia de este quinteto de protagonistas está a punto de dar un vuelco, ya que la situación ante la posible amenaza que supone la existencia de los mutantes hará que un misterioso hombre en silla de ruedas se convierta, desde las sombras, y con la ayuda de un agente del FBI apellidado Duncan, en su protector.
Mientras, la escalada de odio e incomprensión va subiendo grados gracias al discurso de un hombre, William Metzger, que ha creado la Milicia Anti mutante y que, como todo buen villano, tiene una terrible agenda secreta.
Y como guinda del pastel, un misterioso tipo está observando también la situación, y cada vez que interviene ofrece una clara imagen de que se trata de alguien muy, muy poderoso.
Pero al principio de la reseña os comentaba que los autores de este cómic había sido un cuarteto. Pues bien, tras los tres primeros números de esta miniserie de seis, Steve Rude vino a ser sustituido por otro dibujante cuyo camino también se había cruzado en el pasado con los X-Men. Se trata, claro está, de Paul Smith (Leave is to chance) que, curiosamente, también había ilustrado algunos números de Nexus.
Para rematar la faena, un bisoño ilustrador croata, desconocido hasta el momento, que cumple su labor con profesionalidad y que en un futuro nos dejaría boquiabiertos a los lectores de colecciones pertenecientes a la franquicia mutante o su espectacular trabajo en Thor, entre otras maravillas, Esad Ribic.
Una obra ésta que demuestra que tras esos coloridos uniformes y espectaculares poderes se esconden personas, con sus traumas y problemas propios.
Malaga Hoy
Una casa de locos
'Batman: Arkham Asylum' (2008), de Grant Morrison y Dave McKean, es un cómic de terror psicológico protagonizado por criminales mentalmente enfermos en el manicomio Arkham
GERARDO MACÍAS
26 Mayo, 2020

'Batman: Asilo Arkham Edición Deluxe'. Guion: Grant Morrison. Dibujos: Dave McKean. ECC Ediciones, 2018.
El cómic El retorno de Caballero Oscuro (1986), de Frank Miller, narra la vuelta de un Batman cincuentón a la actividad en un momento indeterminado. Miller vuelve a la carga con Batman: Año Uno (1987), con viñetas de David Mazzucchelli, sentando las bases del nuevo origen de Batman tras Crisis en tierras infinitas, que supuso el reboot de todas las series de DC Comics.
Frank Miller se aproximó a Batman con una sólida caracterización que puso de moda exponer las neurosis de los superhéroes. A rebufo del éxito de Frank Miller, en 1989, se estrena película Batman, dirigida por Tim Burton y protagonizada por Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Bassinger, y surge la moda de la batmanía.
En el mismo año 1989, Grant Morrison, aprovechando ambas modas, exploró la mente de Batman en el cómic Arkham Asylum. Eso no implica que sus posteriores trabajos con el hombre murciélago fuesen semejantes, como demostró en Legends of the Dark Knight: Gothic y en JLA.
Arkham Asylum es un cómic de terror psicológico protagonizado por Batman y los presos del manicomio Arkham, hogar de los criminales mentalmente enfermos. Durante un 1 de abril (Día de los Inocentes en EE. UU.), los internos se hacen con el control del psiquiátrico. Liderados por el Joker, Dos Caras, el Sombrerero Loco, Killer Croc y Clayface, retienen al personal del sanatorio como rehenes. Los liberarán solamente con una condición: Batman debe entrar enArkham.
GERARDO MACÍAS
26 Mayo, 2020

'Batman: Asilo Arkham Edición Deluxe'. Guion: Grant Morrison. Dibujos: Dave McKean. ECC Ediciones, 2018.
El cómic El retorno de Caballero Oscuro (1986), de Frank Miller, narra la vuelta de un Batman cincuentón a la actividad en un momento indeterminado. Miller vuelve a la carga con Batman: Año Uno (1987), con viñetas de David Mazzucchelli, sentando las bases del nuevo origen de Batman tras Crisis en tierras infinitas, que supuso el reboot de todas las series de DC Comics.
Frank Miller se aproximó a Batman con una sólida caracterización que puso de moda exponer las neurosis de los superhéroes. A rebufo del éxito de Frank Miller, en 1989, se estrena película Batman, dirigida por Tim Burton y protagonizada por Michael Keaton, Jack Nicholson y Kim Bassinger, y surge la moda de la batmanía.
En el mismo año 1989, Grant Morrison, aprovechando ambas modas, exploró la mente de Batman en el cómic Arkham Asylum. Eso no implica que sus posteriores trabajos con el hombre murciélago fuesen semejantes, como demostró en Legends of the Dark Knight: Gothic y en JLA.
Arkham Asylum es un cómic de terror psicológico protagonizado por Batman y los presos del manicomio Arkham, hogar de los criminales mentalmente enfermos. Durante un 1 de abril (Día de los Inocentes en EE. UU.), los internos se hacen con el control del psiquiátrico. Liderados por el Joker, Dos Caras, el Sombrerero Loco, Killer Croc y Clayface, retienen al personal del sanatorio como rehenes. Los liberarán solamente con una condición: Batman debe entrar enArkham.
Morrison establece que los villanos son reflejo de Batman, y que Batman es el principal síntoma de la locura de todos ellos. Para Morrison, Batman debería estar encerrado con ellos, aunque está por encima, como un ente superior en ese mundo de locura.
Grant Morrison nos introduce en Arkham de manera gradual: primero Batman es informado de la situación, tiene un primer contacto con el Joker por teléfono, traspasa el umbral, es recibido por los internos y comienzan los juegos a su costa…
A partir de aquí, se entrelazan dos tramas que desarrollan las historias de dos hombres que luchan contra la locura. Batman baja a los infiernos para redimir a los muertos allí atrapados. Paralelamente, se muestran flashbacks sobre el fundador del Asilo, Amadeus Arkham, y su tránsito desde la cordura a la demencia. Amadeus y Batman entran en el asilo en sendas escenas que reflejan la una a la otra.
Ambas tramas tienen paralelismos: la niñez de ambos protagonistas sugiere que los traumas partieron con el fallecimiento de sus madres, lo que se refuerza con referencias al filme Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960), apareciendo en las viñetas Anthony Perkins.
Morrison muestra sus conocimientos en teología, haciendo que Amadeus elija a San Miguel como imagen del sanatorio, y que Batman use dicha estatua como arma contra Killer Croc, representando al dragón al que se enfrenta San Miguel. Morrison recurre también a Alicia en el País de las Maravillas, a la mitología egipcia, al Apocalipsis de San Juan y al chamanismo.
Dave McKean trabaja con escenas oníricas. Su terrorífica ambientación hace ver que más que las vivencias de Amadeus Arkham y de Batman, el responsable de la locura es el edificio. Dave McKean compone impresionantes páginas que acompañan perfectamente a las ideas de Morrison, llegando a hacer de la escena en el exterior de Arkham casi un boceto, convirtiendo el interior en lo real. Cuando entran al Asilo de Arkham, se llenan las paredes de motivos demenciales. A través de sus acuarelas, óleos, fotografías y maquetas, Dave McKean impregna de esa locura única a sus ilustraciones.
Los diseños de Dave McKean rompen con la tradición de varios villanos: su Clayface parece un leproso; Maxie Zeus es un decadente dios tecnológico; Killer Croc es un ser animal; el Doctor Destino rompe radicalmente con su imagen tradicional y fue la que Neil Gaiman empleó en The Sandman. Mención aparte merece su Joker, que evoca terror con la mirada.
Otro aspecto a destacar es el uso de una tipografía particular para cada personaje. Los diálogos del Joker carecen de globos y su letra es caótica. Batman tiene globos de diálogos negros con letras blancas. Actualmente es más normal; no lo era en 1989.
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