viernes, 3 de abril de 2020

Muere por coronavirus el dibujante Juan Giménez a los 76 años

El artista argentino, dedicado al cómic fantástico y autor de ‘La casta de los Metabarones’ junto a Jodorowksy, residía en España y se cree que viajó a su país ya contagiado


LAURA FERNÁNDEZ
Barcelona - 03 ABR 2020


Juan Giménez, en una imagen reciente.

Quiso Juan Giménez, histórico dibujante de lo fantástico y, sobre todo, postapocalíptico, transmitir “alma y vida propia a todas sus ensoñaciones metálicas”, como apuntó la crítica. Luego una pandemia como las que habían arrasado los mundos que imaginó al pincel, se lo llevó. El autor de la parte gráfica de clásicos de la talla de La casta de los Metabarones, cuyo guion firmaba el siempre visionario Alejandro Jodorowsky, murió este jueves en su Mendoza natal (Argentina), víctima del coronavirus. Tenía 76 años, y hacía apenas unos días que había regresado a su país, procedente de Sitges, la ciudad costera catalana en la que vivía desde hacía años.


Nacido en noviembre de 1943, Giménez aseguraba, como hacen a menudo los dibujantes, que él jamás había dejado de dibujar. Que siendo niño ya copiaba los cómics que le gustaban, todos siempre relacionados con lo pulp, algo que acabó marcando un estilo que elevaba el concepto del género a un elevadísimo nivel artístico que contó, desde el principio, con discípulos que trataron de imitar lo inimitable. Con tan solo 16 años, ya publicaba en revistas de aventuras de su país como Frontera, Misterix y Hora Cero, pero quizá no viéndole una salida económica clara, a principios de los años sesenta lo dejó para dedicarse a la publicidad. No tardaría en regresar.

En los setenta ya entregaba historias cortas a la revista Skorpio, clave en el auge de lo pulp en esa década en Argentina, historias que se recopilarían en el álbum. El extraño juicio a Roy Ely. Pero donde verdaderamente se curtió fue en la redacción de la mítica revista gráfica Fierro, para la que no solo dibujaba sino también escribía, en los años ochenta. Para entonces, ya había empezado a publicar sus propios volúmenes siempre firmados por guionistas que entonces, como él, empezaban pero que acabarían teniendo un nombre en la historia de los historietistas de su país. El más destacado de los primeros fue La Estrella Negra (1985).

Ilustración de Juan Giménez.

La Estrella Negra, cuyo guion lo firmaba uno de los guionistas con los que más trabajó, el también argentino (y fallecido en 1999) Ricardo Barreiro, es un clásico de lo postapocalíptico galáctico, que había sido concebido por sus autores casi una década antes – cuando su buen hacer en la historieta serial bélica As de Pique que publicaba la revista Skorpio les dio la idea para un volumen que intentarían vender en España –, pero, pese al auge de lo fantástico – por el estreno de Star Wars – les costó encontrar editorial. Ya no sería así en el caso de los siguientes. La Estrella Negra marcó un antes y un después en la forma en que incluso se concebía el futuro, una siempre catástrofico, como debía serlo todo futuro que criticase al presente, en la historieta hispanoamericana.

Su arte fue siempre internacional, y valorado especialmente en Francia, donde desde el principio fue bienvenido – colaboró en algunas entregas de la francesa Métal Hurlant –, y donde recibió numerosos premios, entre ellos el prestigioso Bulle d’Or, en 1994. Cuatro años antes, en 1990, había recibido el Yellow Kid norteamericano a Mejor Dibujante Extranjero, considerado algo así como el Óscar del cómic. Entre sus obras más conocidas figuran Cuestión de tiempo (1982), Basura (1988), El cuarto poder (1989), Ciudad (1991) y, en especial, La casta de los Metabarones (1992), un clásico entre los clásicos de lo bizarro fantástico. La serie fue publicada originalmente por Humanoïdes Associés – los responsables de Métal Hurlant – y tuvo un éxito enorme en Estados Unidos.


El Pais

Hayao Miyazaki - Daydream Note

A pesar de estar escrito en japonés, y a pesar de formar parte de historias casi anecdóticas, prácticamente cualquier trabajo del autor japonés Hayao Miyazaki es seguido por mi y por otras muchas personas. Así, historietas publicadas en revistas de modelismo japonesas hace muchos años, han sido recopiladas en un libro para disfrute del personal (una historieta es de Porco Rosso, otro dia la incluyo) y bueno, como digo, a disfrutar, aunque no entienda el texto escrito.

Como curiosidad la primera vez que leí historietas sobre los blindados alemanes en la segunda guerra mundial fue a otro autor de historieta japonesa, Masamune Shirow.


















MASAMUNE_SHIROW / CYBERGIRLS



















Norma Editorial diciembre año 2000

La Inglaterra victoriana

'The League of Extraordinary Gentlemen' (1999), de Alan Moore y Kevin O'Neill, narra las andanzas de personajes literarios reclutados por el Imperio Británico como agentes secretos

GERARDO MACÍAS
01 Abril, 2020



'The League of Extraordinary Gentlemen'. Guion: Alan Moore. Dibujos: Kevin O'Neill. Planeta Cómic, 2016.

La expresión Inglaterra victoriana se usa para referirse al extenso reinado de Victoria I de Inglaterra (20 de junio de 1837-22 de enero de 1901). La era victoriana marcó la cúspide del Imperio Británico, en plena revolución industrial.

Entre los ideales literarios de dicha época, sin lugar a dudas el más evidente es el de progreso en todos los sentidos, ya sea progreso científico (Darwin), progreso económico (Stuart Mill y librecambistas de Manchester), progreso social (a pesar de las lacras de miseria de la nueva sociedad industrial), progreso tecnológico (ferrocarril, industria textil). Todo esto se refleja en la obra de escritores británicos mundialmente conocidos, como Charles Dickens, las hermanas Brontë, Lewis Carroll, H. G. Wells, Hilda Doolittle, Oscar Wilde, Arthur Conan Doyle, Bram Stoker y Robert Louis Stevenson.

Precisamente, en 1999 se publicaba en EEUU el primer número de La Liga de los Caballeros Extraordinarios, un cómic en seis entregas creadas por Alan Moore y Kevin O'Neill donde el guionista británico busca la inspiración en algunos personajes de la literatura victoriana, como Mina Harker, Allan Quatermain, el Capitán Nemo, el Hombre Invisible y Mr. Hyde, entre otros. Un heterogéneo grupo reunido por el MI5, servicio de espionaje británico, para combatir al mítico Fu Manchú, al menos hasta que descubren que en realidad son títeres al servicio del también mítico Moriarty, adversario de Sherlock Holmes. Todo ello está ambientado en el año 1898, en una Inglaterra victoriana ficticia, donde se reúnen estos y otros muchos personajes reales e imaginarios.

La Liga de los Caballeros Extraordinarios se convirtió en uno de los cómics más exitosos de aquel momento, de tal modo que ambos autores lo retomarían en 2003, en una nueva miniserie de seis números ambientada poco después de los eventos de la primera, y que tenía como principal argumento el enfrentamiento entre la Liga y los invasores marcianos de H. G. Wells. Pese a alzarse con la victoria, el grupo se disuelve, ya que dos de sus miembros han muerto, mientras que otro miembro decide desvincularse del grupo para siempre.

El final de la segunda serie remite a una tercera entrega que tardó varios años en publicarse y que lo hizo en un formato muy diferente al de sus dos predecesoras (tres volúmenes especiales de 72 páginas, en vez de los seis números de rigor), titulados génericamente Century y ambientados en 1910, 1969 y 2009, donde los supervivientes de La Liga de los Caballeros Extraordinarios tienen que enfrentarse a una amenaza de índole mágico, vinculada al Anticristo y al inminente cambio de milenio.

Paralelamente, se publicó El dossier negro (2008), un cómic enmarcado en la década de los años 50, cuya acción estaría pues situada entre los nº 1 y 2 de Century. En realidad, El dossier negro no es más que una recopilación de historias cortas escritas a partir del año 2003, de forma paralela a la primera entrega de Century, y reordenadas de cara a su reedición para así poder dotarlas de una cierta coherencia narrativa. La lectura de El dossier negro no es realmente imprescindible para entender Century, aunque sí es muy recomendable, dadas las continuas referencias cruzadas que hay entre los argumentos de ambas historias. El dossier negro se aleja un tanto del tono mágico de Century, para decantarse por un cierto aire de novela de espías al estilo de las de Ian Fleming.

Tras este volumen 3, Alan Moore ha escrito tres spin-off dedicados a la familia del Capitán Nemo: Corazón de hielo (2013); Las rosas de Berlín (2014), y Río de fantasmas (2015), cuya acción está relacionada con la de Century, aunque de manera muy tangencial.

Esta obra y todas sus secuelas están repletas de referencias a la literatura victoriana y más adelante incluso a los distintos formatos de ocio, como las novelas pulp, las biblias de Tijuana, la música rock de los años 60, el teatro isabelino... formando parte de un resurgir del cómic que emprendió el propio Alan Moore junto con otros artistas en la línea editorial America's Best Comics, de la editorial estadounidense Image.

The League of Extraordinary Gentlemen es una obra incombustible que se mantiene fresquísima y que gana más con cada relectura.



Malaga Hoy