sábado, 22 de diciembre de 2018

Un vistazo a los 80 años de Superman

La editorial ECC lanza un volumen recopilatorio con los cómics que han marcado un antes y un después en la historia del primer superhéroe

JON SEDANO Málaga

Viernes, 7 diciembre 2018,

Superman se hace mayor. Aunque su cuerpo envejezca de forma más lenta que el de los seres humanos, aquellos chavales que se acercaron a él en 1938, hoy tienen más de 80 años. El primer Action Comics, que se publicó en abril, mostraba en su portada un superhombre estampando un coche de color verde contra unas rocas ante los ojos atónitos de sus ocupantes. Unos maleantes que habían raptado a la célebre reportera Lois Lane y a los que Superman quería dar una lección. Un cómic que, leído en la actualidad, sorprende por sus diferencias. Superman no volaba, su origen era algo distinto y, sobre todo, su personalidad no tenía nada que ver con la que estamos acostumbrados: se encaraba contra quien hiciera falta y no dudaba en utilizar la fuerza. Pero con el tiempo, sus creadores, el guionista Jerry Siegel y el dibujante Joe Shuster, fueron incorporando variaciones, algunas por el éxito del personaje en otros medios, como la radio, y otras que se autoimponían para hacerlo más interesante.

Y así, nació Superman. El primer superhéroe. Icono del héroe americano durante la Segunda Guerra Mundial. Siempre ligado a EE UU, o casi siempre, ya que en el Action Comics 900 rehusó a la ciudadanía estadounidense por estar cansado de que sus acciones se relacionaran con un país. Pero es difícil olvidar sus orígenes, sobre todo cuando los cómics de superhéroes nacieron en parte como instrumento para motivar a las tropas durante la guerra.


VV. AA 384 págs. a color 34,50 euros ECC Ediciones


Ahora, siguiendo el patrón de hace cinco años, se publica un volumen recopilatorio bajo el título 'Action Comics: 80 años de Superman'. En él, se incluyen historias que por una u otra razón se convirtieron en hitos dentro de las publicaciones del superhéroe por antonomasia. Desde el primer Action Comics hasta un relato corto de 2018 llamado 'El Juego', donde el kriptoniano reta a su némesis al ajedrez. El alien contra la mayor mente humana de la Tierra, Lex Luthor. Un personaje que, como el héroe, ha evolucionado, hasta establecer un discurso bastante coherente: Superman es un peligro, no por sus acciones, sino porque su presencia hace que los seres humanos se sientan seguros y eviten mejorar.

Un relato inédito que data de 1945; la creación de la Fortaleza de la Soledad; el primer enfrentamiento de Superman con Brainiac, la llegada de Supergirl a los cómics en 1959, u otras historias creadas por célebres autores, como John Byrne, Rogern Stern o Grant Morrison, se dan la mano en un volumen digno de estar en la colección de un buen amante del cómic americano.

LAS RECOMENDACIONES


N de Stephen King


Marc Guggenheim Alex Maleev 112 págs. a color 16 euros Panini Cómics

El maestro del terror regresa al cómic. En esta ocasión de la mano de consagrados autores del noveno arte, como son Marc Guggenheim y Alex Maleev. La historia, basada en el relato corto 'Después del anochecer' de Stephen King, nos sitúa en Maine, donde el suicidio de un hombre lleva a los protagonistas del relato a sumergirse en un mundo de obsesiones y locura. Todo comienza con la fotografía de siete, o mejor dicho, ocho, extraños monolitos, que pondrán en jaque los límites de la realidad. Una historia oscura que sobresale por su dibujo realista, que llega en ocasiones a jugar con la fotonovela.


Kill or be Killed vol.1
Ed Brubaker Sean Philips 128 págs. a color 16 euros Panini Cómics

Brubaker y Phillips son sinónimo de cómic de calidad y de género negro. Partiendo de esa premisa, aunque en su inicio esta novela gráfica pueda parecer que se aleja de esa concepción, en el fondo sumerge al lector de lleno en lo que sus autores mejor saben hacer. Todo empieza cuando un ser oscuro ofrece al protagonista, Dylan, un trato: Matar a alguien que se lo merezca a cambio de la vida que quería desperdiciar al suicidarse. A partir de aquí, acompañaremos a Dylan para conocer cómo trata de pagar ese 'alquiler' que se le ha impuesto. Y la mejor forma de hacerlo, es convirtiéndose en una especie de vigilante nocturno.


La casa de la penitencia
Peter J. Tomasi Ian Bertram 184 págs. a color 18,95 euros Planeta Cómics

Desde que en 1866 se fabricara el primer fusil de repetición Winchester, son muchas las vidas que han caído a manos de sus disparos. Se utilizó en la parte final de las Guerras Indias y fue uno de los grandes protagonistas del Salvaje Oeste. Pero todas las almas que segó deambulaban, según creía la viuda de su creador, en la Mansión Winchester. Para poder evitar que salieran de ella, Sarah mantuvo la casa en constante construcción durante 38 años, con puertas y escaleras que llevaban a ninguna parte. Ahora, su historia ha dado el salto al cómic con una novela gráfica que aterra e incomoda al lector en cada página.


El Universo DC de Mike Mignola
VV. AA. 496 págs. a color 41,50 euros ECC Ediciones

El padre de Hellboy, antes de dar vida al personaje en la editorial americana Dark Horse, había trabajado con las dos grandes, Marvel y DC Comics. En la primera, se encargó sobre todo de entintar, pero en la segunda tuvo la oportunidad de demostrar que era un autor completo de sobrada calidad. ECC Ediciones ha unido en un solo tomo sus trabajos en DC, creando un tomo repleto de cómics recomendables: las historias del Fantasma Errante; la visión de Krypton en la que se basó la serie homónima; el Batman que luchó a finales del siglo XIX contra Jack el destripador, y la continuación de Ironwolf.


El vals del gulag
Denis Lapiére Rubén Pellejero 72 págs. a color 18 euros Astiberri Ediciones

¿Qué haría una mujer para recuperar a su amado marido? Denis Lapière y Rubén Pellejero se encargan de contar la dura historia de Víktor Kolomeytsev y de su mujer Kalia. Una denuncia anónima hace que Víktor sea detenido en la Unión Soviética de finales de 1940 y sea condenado a diez años de trabajos forzados. Años después, con la muerte de Stalin y el regreso de muchos otros prisioneros, su mujer viaja a Siberia para encontrarle. Pero el camino hasta llegar a él le enseñará la crueldad con la que se trataba a los «enemigos del pueblo» en un relato donde el amor se contrapone con la atrocidad.



Diario Sur


El tesoro de los cómics Marvel

Panini lanza una recopilación a modo homenaje de Stan Lee, el padre de la editorial americana



JON SEDANO Málaga
Viernes, 5 octubre 2018


Pocos compendios se han publicado en castellano que engloben tanta cantidad de material, de semejante tamaño y que encima su contenido sea una auténtica joya. El padre de los cómics Marvel, que cuenta ya con 95 años, se merecía una edición de esta envergadura para repasar su carrera. 'Stan Lee: Marvel Treasury Edition' reúne en un solo volumen lo mejor de lo mejor de La Casa de las Ideas.

Si su precio lo determinara su peso, desde luego que valdría mucho más. Nos encontramos ante un tomo que ha sido creado pensando en el público coleccionista. En esos lectores que se conocen al dedillo las historias de los grandes héroes, pero que aun así, buscan tener siempre las mejores ediciones. Un volumen que se comercia dentro de un estuche rígido, y a su vez dentro de una caja de cartón, para que no se dañe lo más mínimo. La edición original, que data de junio de 2016, llega ahora a España de la mano de Panini con un precio inferior incluso al que se puede encontrar la versión inglesa.

En su interior, el lector se encontrará una selección de cómics que le ayudarán a viajar por la historia del célebre guionista. Desde sus inicios a comienzos de la década de 1940, con los primeros números del Capitán América, hasta varias historias del Amazing Spider-Man de 2010, todo ello aderezado con un broche de oro: una revisión de 2014 de aquella primera historia de Steve Rogers a manos de Lee.


Cuidadosamente editado, dando a cada número una línea de color para diferenciarlos entre sí, el compendio incluye más de 800 páginas a color que se convierten en un reflejo de lo que Stan Lee logró: plasmar en viñetas a personajes nunca antes vistos que se convertirían en clásicos de la cultura popular. Los 4 Fantásticos, Hulk, Iron Man o Los Vengadores son ahora muy conocidos, pero en sus orígenes, fueron una apuesta novedosa en una época donde reinaba el pulp y el terror. Muestra de ello son el nombre de las cabeceras que se utilizaban, una llamada al público adulto americano que había salido de la Segunda Guerra Mundial y relegaba los cómics al público infantil: 'Suspense', 'Amazing Adult Fantasy'o 'Tales of Suspense'.

Poco a poco, siempre rodeado de un equipo de genios, como fueron Jack Kirby, Steve Ditko, Barry Windsor-Smith o Gil Kane entre otros, Stan Lee fue ideando historias, en ocasiones aportando sólidas ideas y otras dejando gran parte de creatividad en estos dibujantes. Fuera como fuere, todo ese proceso ha sido recogido en un solo tomo que se convierte, como su propio nombre indica, en el tesoro de todo fan de Marvel.

LAS RECOMENDACIONES




El asesino dentro de mí
Jim Thompson 144 págs. a color  16,95 euros Planeta Cómic

Lou Ford parece un hombre simpático, cercano y afable con los vecinos. Pero tras su sonrisa se esconde una mente criminal que solo buscar saciar su sed de muerte. No tiene compasión por nadie y es capaz de actuar de forma metódica, calculando cada movimiento de forma fría. Jim Thompson dio vida a este asesino en una novela que ahora adaptan al cómic Devin Faraci y Vic Malhotra. La historia, ideada de forma autoconclusiva, no es apta para estómagos sensibles, ya que traslada a los lectores a los pensamientos de este 'american psicho' de mediados de siglo XX.


Bombshells Vol.1 Reclutadas
Varios autores 200 págs. a color 20,50 euros ECC Ediciones

Las mujeres toman el poder. Las grandes heroínas del Universo DC, que llevan años protagonizando su propia línea de figuras, dan el salto a esta serie de cómics donde cambiarán el curso de la historia. Con un cuidado estilo de dibujo realizado por varias artistas, Wonder Woman, Batwoman o Mera entre otras se encargan de demostrar al mundo que un cómic protagonizado por mujeres es mucho más interesante que otros en los que abundan los héroes masculinos. Bombshells es una visión necesaria, con una trama interesante, destinada a todo tipo de público.


El sheriff de Babilonia
Tom King Mitch Gerards 304 págs. a color 29,50 euros ECC Ediciones

Una joya del noveno arte que demuestra la crudeza de la guerra, donde la línea divisoria entre buenos y malos apenas se puede percibir. El guionista Tom King sitúa la trama en la ciudad de Badgad, en 2003, donde tres protagonistas con ambiciones e intereses muy diferentes entre sí, cruzan sus vidas. Un antiguo policía estadounidense, una iraquí criada en EE UU y un veterano del cuerpo de policía de Saddam Hussein tendrán que lidiar en una Irak devastada por la guerra. Con unos brillantes trazos de Mitch Gerads, nos encontramos ante una de las mejores series de los últimos años.


Green Valley
Max Landis Giuseppe Camuncoli 224 págs. a color 24 euros Planeta Cómic

Los caballeros de Kelodia no le temen a nada, de hecho todos sus enemigos sienten terror por ellos. Son capaces de enfrentarse cuatro contra cuatrocientos soldados y vencer. Una leyenda viviente que se tornará en tragedia cuando todo su entorno caiga. Los héroes, que no son más que simples humanos idealizados, caerán en el olvido hasta que un pueblo reclame su ayuda para enfrentarse a un hechicero y su horda de dragones. El guionista Max Landis, hijo del célebre director de cine, y el dibujante Giuseppe Camuncoli crean una historia de aventuras de corte adulto que atrapa al lector de principio a fin.


Daredevil vol.2: ¡La prisión viviente!
Stan Lee Jack Kirby Gene Colan 528 págs. a color 39,95 euros Panini Cómics


La editorial Panini sigue recopilando la etapa clásica del Hombre Sin Miedo, conocido en España durante muchos años como Dan Defensor. En esta ocasión, el héroe ciego de la Cocina del Infierno se tendrá que enfrentar a varios enemigos, desde criminales de mala monta, hasta seres de otros planetas. Incluso el Doctor Muerte hace acto de presencia en la etapa que da título al tomo, que recopila uno de los cruces de Daredevil con los 4 Fantásticos que se dio en 1968. Un volumen que brilla más por su nostalgia, que por la calidad de sus guiones. Aunque como ocurría en la época, se digiere muy rápido.




Diario Sur






viernes, 21 de diciembre de 2018

El detective moderno

JAVIER FERNÁNDEZ
19 Diciembre, 2018

'Rip Kirby, 1'. Alex Raymond. Planeta Cómic. 312 págs. 45 euros.

Con tantas cosas como se publican en nuestro país (reediciones y más reediciones de material harto conocido), resulta triste que se le dedique tan poca atención al cómic de prensa, un universo rico y sofisticado que ha dado las mayores obras maestras del noveno arte. Comprendo que, en estos tiempos, los gustos de los lectores van por otro lado, pero dejen que diga que lo encuentro frustrante. Más aún, las pocas series de prensa que llegan a la mesa de novedades suelen ser la misma media docena que ya se ha publicado una y otra vez. Claro que si una de esta series es el Rip Kirby de Alex Raymond, no seré yo quien se queje.

Más aún, la reedición que propone Planeta Cómic mejora con mucho lo que ofreció esta misma editorial en 2004. Es la traducción a nuestro idioma de los bellos tomos publicados en inglés por IDW, editados y diseñados por Dean Mullaney, con su gran formato y sus cuidadas introducciones. Para el que no lo sepa, Rip Kirby es una serie de género negro protagonizada por un detective moderno, Rip O'Rourke, veterano del Cuerpo de Marines. "También era un exitoso exatleta", escribe Brian Walker, "un erudito con doctorado, experto pianista, criminólogo aficionado y urbanista sofisticado. Llevaba gafas, fumaba en pipa, jugaba al golf y conducía deportivos. Todo esto se alejaba del típico detective que encontrabas en la mayoría de tiras y ficción criminal de la época". La tira diaria comenzó el 4 de marzo de 1946, y Raymond, en la cumbre de su arte, contó primeramente con la ayuda de Ward Greene en los guiones. También en palabras de Walker: "Rip Kirby fue la tira superventas en la historia de las agencias de autores, con setenta y cinco clientes tras solo ocho semanas de publicación y ciento cincuenta a los seis meses. A finales de 1948, la nómina había crecido hasta los más de trescientos periódicos".

El primer volumen de esta obra imprescindible recoge todas las tiras publicadas en 1946 y 1947, así como la mayoría de las publicadas en 1948. Libros así no pueden faltar en cualquier biblioteca que se precie.


Malaga Hoy


Monstruos y humanos

JAVIER FERNÁNDEZ
19 Diciembre, 2018

'Monstress, 2: La sangre'. Marjorie Liu, Sana Takeda. Norma. 152 págs. 17,50 euros.

Escrita por Marjorie Liu y dibujada por Sana Takeda, Monstress es una de las series revelación del año. En palabras del mismísimo Neil Gaiman, Liu y Takeda "mezclan los estilos y tradiciones narrativos de los cómics orientales y occidentales para crear algo propio y extraordinario. Una historia bellamente contada de magia y miedo, inhumanidad y exploración, de lo que significa ser humano, y de los monstruos que todos llevamos en el interior". Lo del monstruo interior va del monstrum que habita dentro de la protagonista, Maika Mediolobo, que, en este segundo volumen recopilatorio, visita la ciudad costera de Tiria y navega hasta la misteriosa Isla de los Huesos. Son los números 7 a 12 de la serie original publicada por Image.

Malaga Hoy


La lista de los reyes godos

'Las hermanas Gilda' (1946) es una serie del historietista madrileño Manuel Vázquez que está protagonizada por dos solteronas, llamadas Leovigilda y Hermenegilda, que viven juntas


GERARDO MACÍAS
19 Diciembre, 2018


'Súper Humor: Las Hermanas Gilda'. Guión y dibujos: Manuel Vázquez. Ediciones B, 2009.

La lista de los reyes godos es un tópico de la historia de la educación en España. Hace referencia a la lista ordenada cronológicamente de treinta y tres reyes visigodos (siglos V al VIII), planteada como una prueba para ejercitar la memoria.

En dos nombres de dicha lista se inspiró el historietista Manuel Vázquez para bautizar a las protagonistas de su serie Las hermanas Gilda: el arriano Leovigildo y su hijo, el converso al catolicismo Hermenegildo, que anduvieron a la greña, con resultado de ejecución del segundo.

Otra fuente de inspiración a la hora de bautizar esta serie fue la película Gilda (Charles Vidor, 1946), protagonizada por Rita Hayworth y estrenada unos meses antes del nacimiento de estos personajes de cómic.Con 19 años de edad, Vázquez (Madrid, 1930-Barcelona, 1995) inicia la producción de la serie. Desde 1946 hasta 1986, se mantuvieron en los kioscos las historietas de Las hermanas Gilda, con gran éxito. Vázquez, como otros historietistas, usa el disfraz del entretenimiento inofensivo dirigido al público infantil, para dinamitar las convenciones de una España gris que vigila los trazos de su pluma. La serie apareció por primera vez en Pulgarcito nº 96, y posteriormente en otras publicaciones de Bruguera, como Gran Pulgarcito y El DDT.

El anuncio del debut de la serie, que reclamaba la atención de lapidarios, visigodos, ortopédicos y sastres se publicó, curiosamente, en la misma revista en la que aparecía la primera historieta. Manuel Vázquez, como de costumbre, entregó con retraso.

Leovigilda y Hermenegilda son dos hermanas solteronas poco agraciadas (al contrario que Rita Hayworth) que viven juntas, y no hacen más que fracasar en la búsqueda de novio. Hermenegilda es candorosa; mientras que Leovigilda, de carácter agrio, intenta frustrar a su hermana. Leovigilda es la hermana alta y delgada, y Hermenegilda, la bajita y obesa. Viven en un piso en la calle del Rollo, de una ciudad no identificada. Leovigilda aparece instalada en su sillón rojo, desde donde se entrega a la lectura. Hermenegilda y Leovigilda representan la represión de posguerra, además de constituir una crítica mordaz de las relaciones familiares.

Desde la promulgación del Decreto de 24 de junio de 1955 sobre ordenación de la prensa infantil y juvenil, se redujo el tono adulto, desapareciendo las persecuciones a los novios. Vázquez tomó partido por la candidez y la ingenuidad de Hermenegilda, y trasladó progresivamente el entorno urbano de las historias a un ambiente bucólico. En contacto con la naturaleza, Vázquez desarrolló un humor surrealista en el que el eco tenía vida propia y los árboles un grafismo antropomórfico, dotando a la serie de una atmósfera fantástica.

En 1967, todavía con espacio propio en Pulgarcito, Las hermanas Gilda se convierte en uno de los mayores reclamos de la tercera etapa de DDT. Sin embargo, la irregularidad del autor en las entregas provocó la creación de páginas de Las hermanas Gilda por guionistas y dibujantes apócrifos de Bruguera. También se reeditaron las viejas entregas. En una de las historietas de Las hermanas Gilda, aparece un cartel que dice Reward, con la cara de Vázquez.

Se cuenta que Vázquez fue un auténtico caradura. Maestro en el arte de dejar a deber, mentiroso, y dotado para saltarse cualquier convención social. Las anécdotas sobre su vida son un calco de las peripecias de sus personajes sobre el papel, tanto las dibujadas por él mismo, como por Francisco Ibáñez en la buhardilla de 13, Rúe del Percebe, donde burlaba sin descanso a los acreedores. La leyenda de Vázquez creció de un modo tan brutal, que decidió sacarle partido creando la serie Los cuentos de tío Vázquez.

En el nº 5 del fanzine erótico granadino Espuma (1995) Vázquez explotó, publicando algo inusual: una historieta pornográfica en la que el propio Vázquez anima a sus personajes, las hermanas Gilda y Anacleto, agente secreto, a practicar un menage à trois.

En 2000, Correos emitió un sello dedicado a Las hermanas Gilda, como hizo con varios personajes más de los tebeos de la Editorial Bruguera.

En la película El gran Vázquez (Óscar Aibar, 2010), las hermanas aparecen en dibujos animados en varias secuencias, realizadas por Phillip Vallentin para la empresa Espresso Animation.


Malaga Hoy


La nueva vida de Tony Stark

JAVIER FERNÁNDEZ
12 Diciembre, 2018


'Marvel Gold. Iron Man: Ayer... y mañana'. David Michelinie, Bob Layton y otros. Panini. 280 págs. 25 euros.

Ayer... y mañana cierra la recopilación en la colección Marvel Gold de la segunda etapa de David Michelinie y Bob Layton al frente de las aventuras de Iron Man. Tony Stark se ve obligado a usar silla de ruedas después de los dramáticos acontecimientos del anterior volumen, Iron Man: Vivir o morir en Los Ángeles, y su álter ego tendrá que hacer frente a amenazas como Namor, Hulk o el Doctor Muerte, personajes que ya dejaron huella en la anterior etapa del equipo creativo. En el apartado gráfico, destacan las tintas que presta Barry Windsor-Smith en el primer episodio y los lápices de Paul Smith en otro par. El volumen recopila los números 243 a 250 (1989) de Iron Man y el Annual 10 (1989), vinculado al evento Atlantis Attacks.


Malaga Hoy

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Mutatis mutandis

El éxito de La Patrulla-X se disparó, alcanzando más de ocho millones de ejemplares vendidos de un solo número, con la llegada de Jim Lee

JAVIER FERNÁNDEZ
12 Diciembre, 2018


'100% Marvel HC. La Patrulla-X: Génesis mutante 2.0'. Chris Claremont, Jim Lee. Panini. 224 páginas. 22 euros.

En 1991, el universo mutante de Marvel estaba en plena ebullición. La Patrulla-X, Factor X, X-Force (surgida como continuación de Los Nuevos Mutantes), Excalibur, Lobezno y un auténtico aluvión de novelas gráficas, especiales y miniseries protagonizados por miembros de la franquicia inundaban el mercado. El patito feo de Stan Lee y Jack Kirby, La Patrulla-X, había regresado con fuerza a mediados de la década de los setenta y el guionista Chris Claremont, apoyado por el trabajo gráfico de Dave Cockrum, John Byrne, Paul Smith, John Romita Jr. y tantos otros, había logrado el milagro de convertir una modesta serie en todo un universo de ficción que batía récords de ventas. Y entonces llegó Jim Lee, el dibujante coreano, y el éxito se disparó hasta cotas imposibles: más de ocho millones de ejemplares vendidos de un solo número, el primero de X-Men, una cifra que sigue siendo la más alta de la historia del tebeo estadounidense.

En palabras de David Hernández Ortega, prologuista de Génesis mutante 2.0: "Los X-Men de Jim Lee son el triunfo de la forma sobre el contenido. La espectacularidad gobernando la narración, el dibujo por encima de la historia, lo nuevo por delante de lo viejo. Esto puede sonar un poco apocalíptico y superficial, pero evidentemente es una cara de la moneda, pues el firme trazo de trueno de este cambio vino acompañado de toneladas de talento gráfico, un talento puro y en bruto, capaz de crear una iconografía única pese a sus muchos imitadores, y que perdura casi treinta años después".


Lee se marchó enseguida, a probar suerte con sus propias creaciones (como los WildC.A.T.s) y a dejar su sello en varios arcos argumentales de Batman, entre otras cosas, y, por el camino, se llevó por delante al propio Claremont, que se bajó del barco con el tercer número de X-Men, después de década y media remando sin parar. Génesis mutante 2.0 recoge este hito comercial, los siete primeros números de X-Men, el epítome de una época, en una edición recoloreada digitalmente. No es el mejor trabajo de Claremont, pero sus tres guiones tienen aún el sello del patriarca mutante.



Puestos, ahora sí, a escoger su mejor trabajo, los hay que prefieren La saga de Fénix Oscura y los que se quedan con Días del Futuro Pasado, esas dos obras maestras del género de superhéroes dibujadas por Byrne (con tintas, claro está, de Terry Austin). La primera de ellas, sublime de principio a fin, acaba de regresar a librerías en la colección 100% Marvel HC, que tantas alegrías no está dando. Me pregunto si habrá alguien que no haya leído ya este momento irrepetible de la historia de La Patrulla-X, emocionante y dramático.

Si es así, aquí tienen la ocasión perfecta, en un cuidado tomo que incluye casi treinta páginas de extras, entre el prólogo, el final feliz primeramente previsto, la famosa entrevista con Jim Shooter, Louise Jones, Claremont, Byrne y otros, en la que se explica la concepción y desarrollo de la historia, la reproducción de unos cuantos originales y una galería de cubiertas de distintas reediciones.


Malaga Hoy

El sueño de una vida

JAVIER FERNÁNDEZ
12 Diciembre, 2018


'La gran novela de La Patrulla-X, 1: La Patrulla-X original'. Ed Piskor. Panini. 120 págs. 18 euros.

Para los que prefieran las aventuras de La Patrulla-X original, los cinco chavalitos aquellos dirigidos por el Profesor Xavier, traigo dos recomendaciones separadas nada menos que por cincuenta años. La primera es el primer número de La gran novela de la Patrulla-X, un álbum en gran formato escrito, dibujado y coloreado por Ed Piskor, el galardonado autor de Hip Hop Family Tree, Wizzywig o The Beats (este último en colaboración con Harvey Pekar, con quien también trabajó en la serie American Splendor).Piskor se declara fan de los mutantes desde su más tierna infancia (atención a la galería de dibujos y la foto del artista de niño incluidas en el cómic), y todo este proyecto es realmente una carta de amor de un aficionado que ha logrado el sueño de convertirse en un profesional como la copa de un pino. Dice Jeff Lemire, otro nombre propio del tebeo norteamericano actual, que "ver a la icónica Patrulla-X filtrada a través de esta singular visión es la clase de proyecto de cómic en el que sueñas habitualmente. Pero este sueño es real y es algo digno de contemplar". Y es que el tebeo en cuestión es una maravilla, singularísimo y hermoso. Este primer tomo incluye los números 1 y 2 de X-Men: Grand Design (2018), además del lejano primer número de X-Men (1963), recoloreado por Piskor en el estilo del resto de la obra.

Aunque si quieren hincarle el diente a the real thing, les aviso de que está en librerías ¿Quién osa desafiar a... los Semi-hombres?, segundo tomo de la recopilación cronológica de las aventuras de La Patrulla-X en la colección Marvel Gold. Contiene los números 27 a 53 de The X-Men (1966-69), más el 53 de The Avengers y el corto serial de El Ángel en las cabeceras Ka-Zar y Marvel Tales. Son la etapa realizada por Roy Thomas y Werner Roth, a los que se suman guionistas como Arnold Drake (el creador de La Patrulla Condenada) y dibujantes tan renombrados como Jim Steranko (que dejó su sello, sobre todo, en el genial rediseño de la logoforma) y un jovencísimo Barry Smith. La nostalgia está servida.


Malaga Hoy

Un trabajo sofisticado

JAVIER FERNÁNDEZ
12 Diciembre, 2018


'Marvel Now! Deluxe. Los vengadores de Jonathan Hickman, 2: El último evento blanco'. Jonathan Hickman y otros. Panini. 288 págs. 28,95 euros.

Conocido por sus largas tramas que se van desarrollando pacientemente a lo largo de números y más números, el escritor Jonathan Hickman se hizo cargo de la franquicia de Los Vengadores en 2012 y, sí, fue incorporando más y más conceptos al diseño general que tenía en mente. En El último evento blanco, por ejemplo, recupera todo aquello de El Nuevo Universo Marvel, ideado por Jim Shooter en la década de 1980 (y que no ha acabado nunca de cuajar, por más que se haya intentado rearmar con posterioridad). Adorado por unos y denostado por otros, el trabajo de Hickman (ayudado al guion por Nick Spencer) con los Héroes Más Poderosos de la Tierra es sofisticado y se beneficia del impresionante trabajo visual de artistas como Dustin Weaver, Mike Deodato Jr. o Stephano Caselli. Van aquí los números 7 a 17 de Avengers y el número 7 de New Avengers, todos de 2013.


Malaga Hoy


martes, 18 de diciembre de 2018

El cazador cazado

'La última cacería de Kraven' (1987), de Jean Marc DeMatteis y Mike Zeck, está impregnada del crudo realismo para adultos que predomina en el cómic de superhéroes de los años 80


GERARDO MACÍAS
12 Diciembre, 2018









National Geographic Channel emitió en 2008 la serie de documentales titulada El cazador cazado, sobre ataques de animales a seres humanos.

Kraven el Cazador, alter ego del empobrecido aristócrata ruso Sergei Kravinoff, es una creación de Stan Lee y Steve Ditko cuya primera aparición fue en The Amazing Spider-Man nº 15 (1963), dejando claro que no buscaba poder ni dinero, sino derrotar a Spider-Man y probar su superioridad. El personaje, no obstante, fue dando tumbos como un cazador cazado.


Sergei Kravinoff, nacido a principios del siglo XX, se mantuvo joven durante décadas con pociones que descubrió en África, pero ahora está seguro de que el paso del tiempo va acabar con él. Ha empezado a recordar a sus padres muertos, aristócratas rusos que llegaron a América con su bebé en brazos. Está obsesionado con Spider-Man, de modo que decide suplantarlo a su estilo. Pero antes tendrá que matar al original.


En los años 80, Peter había alcanzado la madurez que le llevaría a contraer matrimonio con Mary Jane Watson. Tal acontecimiento hizo necesarios unos meses para ajustar las tres cabeceras de Spider-Man, por lo que desde Marvel Comics decidieron darle una oportunidad a un joven Jean Marc DeMatteis para poner en práctica su idea sobre un superhéroe saliendo de la tumba después de haber sido enterrado vivo. En 1987, Marvel le dio permiso para narrar su historia durante dos meses, repartida entre los tres títulos mensuales de Spider-Man, pagando de paso el precio del realismo que impregna el cómic de superhéroes en los ochenta.


La muerte sacude con dramatismo a Spider-Man desde su origen a través de personajes secundarios. En esta ocasión es el propio protagonista, quien afronta su propia mortalidad, pero para ello deberá aceptar quién se esconde bajo su máscara y renacer de sus cenizas.

DeMatteis y Zeck rescatan a otro villano que habían creado en su estancia en Capitán América: Alimaña, una criatura caníbal que haría de contraste entre Peter y Kraven. La última cacería de Kraven es un retrato psicológico del villano donde abandona su condición recurrente de sparring para renacer como el más letal enemigo de Spider-Man. Es un relato de corte shakesperiano con dos antagonistas: Kraven el Cazador, personaje de caracterización nietzscheana; y Peter Parker, de raíces dostoievskianas en las que reside su natural sentido de la responsabilidad. A lo largo de la historia, campan a sus anchas referencias a la poesía de William Blake.


La última cacería de Kraven es un relato adulto con una potente carga simbólica cuya influencia en el cómic de superhéroes ha echado raíces. Con él aprendemos que los villanos también tienen alma y que los verdaderos héroes nunca mueren.La obra explora la madurez de Spider-Man y su pérdida de la inocencia, no solamente por su experiencia con Kraven sino también como hombre recién casado, cuya muerte o desaparición ahora afectaría también a su esposa.


Kraven trasciende su rol de villano arquetípico de los años 60 y 70, con su chaleco colorido y su taparrabos de leopardo. La obra muestra a un hombre insatisfecho que se rige por instintos primarios y por reglas propias, ya que la sociedad del siglo XX no es para él.

DeMatteis y Zeck elevaron el listón del mercado del cómic comercial con una mezcla de elementos de serie negra y del género de terror, que empujaba a Spider-Man a la edad adulta. El escenario gótico resulta perturbador en el contexto de Spider-Man.

La simbología del viaje, tanto del villano como del héroe, grita a los cuatro vientos que el cómic de superhéroes se merecía dar un paso hacia delante.


El triunfo de DeMatteis en La última cacería de Kraven es hacer más humano a un personaje que ya se caracterizaba por su humanidad. Porque, por primera vez, toma conciencia de que él mismo también puede morir.

Jean Marc DeMatteis (Brooklyn, Nueva York, 1953) es guionista de DC Comics desde finales de los años setenta. Es recordada su etapa en Liga de la Justicia Internacional junto a Keith Giffen y Kevin Maguire.

Mike Zeck (Greenville, Pennsylvania, 1949) es un dibujante que ha realizado sus trabajos más recordados en Marvel: Capitán América, Master of Kung Fu, The Punisher y Secret Wars.


Malaga Hoy


Dónde está Kamala Khan


JAVIER FERNÁNDEZ
05 Diciembre, 2018



'100% Marvel. Ms. Marvel, 8: Yerma adolescencia'. G. Willow Wilson, Nico León. Panini. 144 págs. 13,50 euros.

El dibujante argentino Nico León se une a la creadora (y guionista habitual) de Ms Marvel, G. Willow Wilson, en el octavo tomo recopilatorio de sus aventuras, titulado Yerma adolescencia. Van recopilados los números 25 a 30 de Ms. Marvel (2018), en los que la cabecera entra en la "temporada" conocida como Marvel Legacy. En lo argumental, Kamala Khan ha desaparecido y, claro está, lo mismo sucede con Ms. Marvel, de modo que Mike y Zoe se enfundan las mallas y comienzan a patrullar las calles de Nueva Jersey y a detener a los raterillos, pero la cosa se pone más seria de la cuenta cuando les toca enfrentarse a un supervillano de verdad. Cubiertas alternativas, una ficha del personaje y algunos bocetos completan la edición.


Malaga Hoy


Nueva vida para Iron Man

JAVIER FERNÁNDEZ
05 Diciembre, 2018


'Marvel Gold. Iron Man: Vivir o morir en Los Ángeles'. David Michelinie, Bob Layton y otros. Panini. 248 págs. 22,50 euros.

David Michelinie y Bob Layton son dos de los nombres más firmemente asociados a Iron Man. Juntos, con la colaboración de John Romita Jr., firmaron a finales de la década de 1970 la que seguramente sea la mejor etapa de la historia del personaje, y, ya sin Romita, regresaron a finales de los ochenta para tratar de insuflarle nueva vida. Panini ha recuperado ambas etapas en su colección Marvel Gold, para gozo de los lectores. Vivir o morir en Los Ángeles pertenece a la segunda y contiene los números 233 a 242 (1988-89) de Iron Man. Uno de los puntos débiles de esta temporada fue la carencia de un dibujante de primera línea, pero eso no se aplica al presente tomo, pues Jackson Guice cumple la tarea con solvencia. Gárgola Gris, el Fantasma y el Mandarín son algunos de los enemigos con los que peleará Iron Man antes del inesperado final de este volumen.


Malaga Hoy


lunes, 17 de diciembre de 2018

El superhéroe británico


JAVIER FERNÁNDEZ
05 Diciembre, 2018


'Marvel Héroes. Capitán Britania'. Alan Moore, Jamie Delano y Alan David. Panini. 552 páginas. 42 euros.

Antes de saltar a la fama con obras maestras del calibre de Miracleman, V de Vendetta, La Cosa del Pantano o Watchmen, Alan Moore dejó muestras de su enorme talento en diversas series de ciencia ficción y, muy especialmente, en su maravillosa interpretación del Capitán Britania, un superhéroe creado por Chris Claremont y Herb Trimpe (más John Romita, que le diseñó el traje) para Marvel UK, la filial inglesa de la editorial neoyorkina. Trabajando codo con codo con un joven Alan Davis, Moore tejió una densa trama de realidades alternativas y sociedades distópicas en la que se reconocen ecos de fantasías muy británicas (de Orwell a Doctor Who) y que excita continuamente la imaginación de los lectores. Los de Moore y Davis son unos tebeos trepidantes, llenos de personajes singulares y giros argumentales, y su lectura hoy sigue siendo una experiencia del todo satisfactoria. Davis había comenzado su trabajo en la serie un poco antes, con el guionista Dave Thorpe, y siguió vinculado tras la marcha de Moore, con guiones propios o de los escritores Steve Craddock, Mike Collins y (especialmente) Jamie Delano. Años más tarde, el Capitán Britania sería uno de los pilares de Excalibur, de modo que uno podría afirmar que se trata del personaje de Alan Davis por antonomasia.

Panini recupera ahora la totalidad de las aventuras inglesas del Capitán Britania en un solo tomo de su colección Marvel Héroes, que bien merece el calificativo de imprescindible. Los guiones son dinamita mental, y el grafismo de Davis, elegante y atractivo desde el inicio, crece página a página. Davis es el único dibujante del tomo, lo que garantiza una consistencia visual fuera de serie. Se recogen aquí las páginas publicadas originalmente en los números 377 a 388 (1981-82) de Marvel Super-Heroes, 1 a 11 (1983) de The Daredevils, 7 a 16 (1983-84) de The Mighty World of Marvel y 1 a 14 (1985-86) del segundo volumen de Captain Britain, junto con un montón de extras inéditos en nuestro país, como las portadas de los cómics en cuestión.



Malaga Hoy


Momentos de vida

El volumen supone una oportunidad de oro para que el lector se adentre en un periodo entretenido y que respeta la filosofía original del personaje

JAVIER FERNÁNDEZ
05 Diciembre, 2018


'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 31: A lo grande'. Dan Slott y otros. Panini. 272 páginas. 24 euros.

Magistral y frustrante a partes iguales, la larga temporada de J. M. Straczynski en The Amazing Spider-Man condujo a un cambio radical en el statu quo del personaje, cuando Mefisto disolvió mágicamente el matrimonio de Peter y Mary Jane. Desde el punto de vista editorial, las desventuras de Spiderman pasaron a estar dirigidas por un grupo de guionistas que trabajaron coordinados, con un ritmo de publicación semanal, hasta que, en 2011, la fórmula se mostró agotada. Fue entonces cuando el editor Stephen Wacker propuso que la periodicidad de The Amazing pasase a quincenal y, más importante aún, que un solo escritor tomase las riendas de la serie. El elegido fue Dan Slott, quien asumió con entusiasmo la tarea, y así dio inicio la última temporada significativa en la historia del superhéroe. Para señalar este nuevo hito, se eligió el lema "A lo grande" ("Big Time" en el original) y se contó primeramente con el dibujante mexicano Humberto Ramos, al que pronto se sumaron otros como el español Marcos Martín o el italiano Stephano Caselli. Esta estupenda etapa, que conduce hasta el momento actual, comienza su andadura en el tomo 31 de la colección Marvel Saga de Panini, titulado, claro está, A lo grande. Se reúnen aquí los números 640 a 654 (2011) de The Amazing Spider-Man, con el 654.1 y páginas del Venom Super Special 1. Es una oportunidad de oro para adentrarse en un periodo entretenidísimo, fiel a la filosofía original del personaje.




Pero si hablamos de fidelidad al espíritu tradicional, no cabe duda que la serie que mejor ha sabido actualizarlo es Ultimate Spider-man, esa maravilla puesta en marcha en 2000 por Brian Michael Bendis y Mark Bagley. Panini ha publicado el "Spiderman definitivo" en distintos formatos, y ahora lo viene haciendo en formato integral, esto es, en gruesos tomos de los que ya han visto la luz dos. El segundo de ellos se titula Legado y contiene los números 14 a 27 (2001-02), rematados con una galería de lápices y bocetos de Bagley. Villanos de la talla del Doctor Octopus, Kraven el Cazador y el mismísimo Duende Verde presentan sus respetos en estos episodios, aunque, si hay un debut capaz de emocionar a los lectores, ese es el de Gwen Stacy, que se suma al remozado elenco de Spiderman con una función muy diferente de la original. Acción y drama adolescente componen este tebeo, adictivo como pocos.



Yendo más atrás, la colección Marvel Gold viene ofreciendo The Amazing Spider-Man desde su inicio, y acaba de salir el noveno volumen, con los números 182 a 202 (1978-80), junto con el Annual 13 (1979) y el primer anual de Peter Parker, The Spectacular Spider-Man (1979). La mayoría están escritos por Marv Wolfman, que sucedió a Len Wein en las tareas literarias, y el apartado gráfico recae sobre todo en Keith Pollard, aunque hay espacio para las últimas páginas del gran Ross Andru y aportaciones puntuales de artistas como John Byrne, Jim Starlin o Sal Buscema. Entre los extras, la reproducción completa del calendario Marvel de 1978, dedicado por completo al arácnido.


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Los gemelos de la posguerra

Zipi y Zape (1948) protagonizan una historieta de humor escrita y dibujada por el español José Escobar. Es la más conocida entre las suyas y una de las más populares del género en España



GERARDO MACÍAS
05 Diciembre, 2018


'Super Humor nº 14: Lo mejor de Zipi y Zape'. Guion y dibujos: José Escobar. Ediciones B, 2016.

En este tomo se da un repaso a la historia de Zipi y Zape desde su primera aparición, incluyendo páginas publicadas en la posguerra, desde los años cuarenta hasta los sesenta del pasado siglo, que son parte de la mejor producción de Escobar. El libro también contiene las historias largas La vuelta al mundo y Guerra al hampa, y una selección de las mejores portadas de la serie. Los hermanos Zapatilla, Zipi y Zape, son los niños más populares de la Historia del tebeo español. Creados por José Escobar en 1948 para la revista Pulgarcito, son de los personajes más famosos de la Escuela Bruguera y un icono para varias generaciones.

Pronto empezaron a publicarse también en otras revistas de la casa: Súper Pulgarcito (1949), Ven y Ven (1959), Gran Pulgarcito (1969) y Mortadelo (1970). José Escobar produjo entonces algunas historietas de 44 páginas, al estilo del clásico álbum francobelga.

Zipi y Zape son una vuelta de tuerca a los niños diablillos, que no son malos sino inaguantables para sus padres, al estilo de Max und Moritz (1865), de Wilhelm Busch; o The Katzenjammer Kids (1897), de Rudolph Dirks; pero a la española.

Zipi y Zape son dos niños de buen corazón, pero su espíritu inquieto les acaba jugando malas pasadas. En su afán por ayudar sin transgredir el orden establecido, es su irrefrenable entusiasmo el que termina generando un verdadero vendaval a su paso.

Los gemelos revolucionan la vida de su hogar madrileño, interrumpiendo constantemente la plácida siesta de su padre bajo la atenta mirada de Doña Jaimita Lobregat, su madre. El padre, Don Pantuflo Zapatilla, indudablemente lee el ABC y es monárquico, a juzgar por sus patillas al estilo del rey Alfonso XII. En las primeras historias, Don Pantuflo tenía el nombre de Don Raguncio Feldespato. Es catedrático de Numismática, Filatelia y Colombofilia y fuma en pipa como el autor.

Los castigos paternos fueron siempre el cuarto de los ratones y el aceite de ricino, ambos con reminiscencias de tortura a prisioneros de guerra, pero en los primeros tiempos de la serie se hacía como crítica, y posteriormente se fue suavizando, a modo de gracieta.

Zipi y Zape, nunca pasaron del pantalón corto al vaquero, no tienen videojuegos, y, a pesar de todo, son tan revoltosos como se pretende que no sean los niños de ahora. En 1971, Zipi y Zape consiguieron sus propias revistas: la homónima Zipi y Zape, semanal, y el mensual Súper Zipi y Zape. También ese año, sus aventuras empezaron a ser recopiladas en álbumes de la Colección Olé o los tomos de Súper Humor, Magos del humor, etcétera.En 1976, su revista semanal alcanza una tirada de 124.500 ejemplares por cada número. Dos años después, Bruguera lanzó otra revista más: Zipi y Zape Especial.

Apartado de Bruguera, Escobar recicló en el año 1986 a los hermanos, abandonando el proyecto cuando se le reconocieron sus derechos sobre Zipi y Zape. Terre y Moto estrenaron Levi's. Su madre es una maruja gorda y adicta a los culebrones. El padre es árbitro de fútbol.

Terre y Moto, al igual que sus antecesores, son muy aficionados al fútbol. Escobar no abandona en la nueva historieta los valores éticos, de modo que es innegable que este dibujante dedicó sus esfuerzos a fomentar la familia tradicional mucho antes de que a la ONU se le ocurriese dedicarle un Año Internacional. Al adquirir Ediciones B el fondo editorial de Bruguera en 1987, Escobar regresó a sus personajes clásicos. Continuó trabajando en la serie hasta su muerte en el año 1994.

En el año 2000, los herederos de Escobar dieron el visto bueno para que Juan Carlos Ramis y Joaquín Cera continuasen la saga. Crearon ocho historietas largas entre 2001 y 2002. En 1981, Enrique Guevara se encargó de producir, escribir y dirigir Las aventuras de Zipi y Zape, con los gemelos interpretados por Francisco Javier y Luis María Valtuille. BRB Internacional produjo una serie de animación sobre Zipi y Zape entre 2003 y 2005, año en que se lanzó directamente a DVD la película de animación Las monstruosas aventuras de Zipi y Zape, que concluye la historia de la serie de televisión.

En 2013 se estrenó un largo de imagen real titulado Zipi y Zape y el club de la canica, dirigido por Oskar Santos. En 2016 salió la secuela: Zipi y Zape en la isla del capitán.


Malaga Hoy


domingo, 9 de diciembre de 2018

Tintín viajó a la luna 20 años antes que el Apollo 11

Guillermo Altares






Ilustración de Georges Remi, Hergé, para el álbum Aterrizaje en la Luna, de 1952.

9 DIC 2018

Tintín protagonizó en la ficción la primera llegada a la Luna a bordo del cohete X-FLR6. Fue en las páginas de Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna, casi 20 años antes de la hazaña del Apollo 11 en 1969. Una exposición rescata aquella premonición de Georges Remi, más conocido como Hergé

En el siglo XX produjo una serie de iconos gráficos universalmente reconocibles: la botella de Coca-Cola, el paquete de cigarrillos Lucky Strike, la boca con la lengua fuera de los Rolling Stones, el lema de I Love New York con el corazón rojo y las letras negras, el huevo frito de Miró para la campaña turística española y… el cohete rojo y blanco, el X-FLR6, con el que Tintín viajó hasta la Luna, casi dos décadas antes de que la realidad, con el Apollo 11, alcanzase al héroe de los pantalones de golf creado por Hergé. Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna se publicaron por entregas entre el 30 de marzo de 1950 y el 30 de diciembre de 1953 y rápidamente se convirtieron en algo más que tebeos.

Desde el 17 de diciembre, con motivo del 50º aniversario de la llegada del hombre al satélite terrestre, el 21 de julio de 1969, CosmoCaixa dedica en Barcelona una exposición a la hazaña del personaje de Hergé titulada Tintín y la Luna. 50 años de la primera misión tripulada. “La fuerza del álbum consiste en que no se trata de un relato de ciencia-ficción”, explica Dominique Maricq, uno de los grandes tintinólogos, autor de libros como Hergé por él mismo e investigador desde hace 25 años de Studios Hergé, la fundación que se ocupa de conservar y difundir la obra del autor belga. “Su opción fue desde el principio dibujar una aventura seria, de divulgación científica, eso sí, con el humor típico de sus álbumes y con una intriga de espionaje”, prosigue el experto.

El éxito de los dos tebeos, el decimosexto y el decimoséptimo de la serie, de 62 páginas cada uno, se basa precisamente en eso: dentro de la fantasía, Hergé (1907-1983) trató de ser realista y convincente. No aparecen marcianos, ni rayos láser, ni civilizaciones ocultas en la cara oscura de la Luna, ni otros elementos que proliferaban en la ciencia-ficción aquellos años de descubrimientos y de incipiente carrera espacial, sino que utilizó todos los datos que tenía a mano para tratar de construir una historia verosímil —de hecho, acertó en cosas entonces ignoradas, como la existencia de hielo en el satélite—. Aunque no es el tebeo de Tintín más influido por la Guerra Fría —es justamente el siguiente, El asunto Tornasol, otra de las obras maestras de Hergé—, sí que está muy marcado por el momento en el que fue concebido, en plena pugna de bloques: el intento de alcanzar el espacio se concibe como una hazaña política tanto como un logro científico, y sobre el relato flotan el espionaje, la seguridad y el secretismo.

“Buscó fuentes muy buenas, se documentó sobre experimentos científicos, sobre todo en Estados Unidos”, señala Maricq. “Hergé siempre fue muy sensible a la actualidad, era algo que le interesaba mucho. En 1949 se había lanzado un cohete desde una base estadounidense y al final de la Segunda Guerra Mundial se arrojaron los cohetes V2 nazis. También conoció a ingenieros y hasta a un responsable de investigación atómica en Bélgica, que le dio pistas, a medio camino entre la utopía y la ciencia. Se documentó sobre aspectos muy técnicos sobre el átomo, las máquinas, la energía nuclear. Supo rodearse muy bien para hacer algo creíble”.

Es uno de los álbumes donde la obsesión por los detalles de Hergé es más evidente; por ejemplo, en los dibujos de la superficie lunar o del espacio. Introduce el asteroide Adonis, que no fue descubierto hasta 1936, y el cohete es propulsado por energía atómica, que era entonces un campo en pleno desarrollo. Este realismo, eso sí, se produce paradójicamente dentro de la suspensión de la realidad que caracteriza la serie, no solo porque transcurra en un país inventado, Syldavia, sino porque acaban viajando a la Luna los astronautas más inverosímiles que se puedan concebir. Aparte del ingeniero Frank Wolff y de un polizón, los viajeros espaciales son Tintín, su perro Milú, el capitán Haddock, el profesor Tornasol y los desastrosos detectives Hernández y ­Fernández, que se cuelan por error en la nave, pero para los que también tienen a mano los famosos trajes espaciales naranja que les permiten pasear (con sus bastones) por la Luna. Pero el genio de Hergé reposa precisamente en esa combinación imposible, que sin embargo funciona perfectamente, entre el realismo —­era un obseso de la documentación, consultaba todo tipo de publicaciones para sus esbozos, y un dibujante de una extraordinaria precisión— y la fantasía.

Curiosamente, los diseños, sobre todo el del cohete, han envejecido muy poco durante este periodo, pero una parte del humor aparece hoy como totalmente incorrecto, porque se basa en las tremendas borracheras que se agarra el capitán Haddock, mientras suelta sus maravillosos improperios —“cataplasma, ectoplasma, iconoclasta, astronauta de agua dulce”—, que ponen en peligro su propia vida y la de los demás. La obsesión del capitán es llevarse whisky a la misión lunar, pese a que se lo habían prohibido explícitamente, algo que consigue escondiendo el alcohol dentro de un libro. De hecho, cuando en 1962 se adaptó en dibujos animados, los autores instauraron la ley seca para Haddock y reemplazaron el whisky por café, y el motivo de su salida al espacio ya no fue una borrachera, sino su habitual torpeza. Sin embargo, el tebeo provocó un pequeño escándalo por otros motivos: la Iglesia católica belga protestó por un detalle —el suicidio del ingeniero Wolff para salvar a sus compañeros ante la falta de oxígeno en el regreso—. En la versión que finalmente se publicó en forma de álbum, Hergé accedió a cambiar el tono y la letra de la carta de suicidio para que no pareciese que se quitaba la vida, sino que se sacrificaba por todos lanzándose a una misión con pocas esperanzas de sobrevivir.


El célebre cohete X-FLR6, concebido por su ayudante Bob de Moor. HERGÉ-MOULINSART 2018

“Gráficamente representa una depuración de todo lo que significa Tintín”, explica el autor de cómics Paco Roca, que acaba de publicar El tesoro del cisne negro (Astiberri), un tebeo de corte tintinesco y que, como Hergé, ha cultivado la línea clara como estilo. “Todos sus tebeos, pero en especial los de la Luna, resumen lo que significaba el cómic en ese momento: transportarnos a lugares a los que la humanidad no había llegado, y que solo se podían alcanzar a través de los dibujos y del cine. Además, Hergé se tomaba el cómic muy en serio, aunque en principio se dirigía a todos los públicos, en particular a los niños, no dejaba nada al azar”, prosigue Roca. Este tebeo, sin embargo, se encuentra entre los más oscuros de la serie, sobre todo la segunda parte, y tal vez precisamente por eso sea uno de los que más permanecen en la memoria de los adultos.

El año 1950 es muy importante para el dibujante belga porque es cuando funda su estudio ante la enorme repercusión que alcanza su obra, y se convierte así en una industria del entretenimiento. Cuando la editorial Casterman empezó a publicar hace tres años la Integral Hergé, que pretende recopilar en 12 tomos toda su producción, desde los tintines hasta dibujos desperdigados en todo tipo de revistas, no arrancó cronológicamente, sino con el tomo que cubre el periodo 1950-1958, que concentra muchas de sus obras maestras. No es una casualidad tampoco que el dibujo de Hergé que ha alcanzado un precio más elevado en una subasta sea una plancha original de Objetivo: la Luna en tinta china por la que se pagaron 1,55 millones de euros.

Como en muchos de los tebeos de Hergé, su viaje a la Luna fue un trabajo de equipo. En este caso, colaboró con Bernard Heuvelmans y Jacques Van Melkebeke en la historia que fue perfilando y profundizando según se iba publicando en la revista Tintín. Los álbumes que aparecieron posteriormente, en 1954, también presentan cambios con respecto a la historia difundida por entregas. Cuando comenzó la serie, muchos detalles técnicos se le escapaban y el equipo fue solucionándolos sobre la marcha, pero tuvo la suerte de que justo en 1950 apareciese un ensayo científico de Alexandre Ananoff titulado Astronáutica. De hecho, le rindió un homenaje explícito, ya que el libro aparece en una de las portadas de la revista, sobre la mesa del estudio del profesor Tornasol. Pero, por encima de todos los demás, un dibujante tuvo un papel especialmente importante: se trata de Bob de Moor, que, entre otras cosas, fue quien concibió el icónico cohete y se ocupó de la superficie lunar. “El genio de gran narrador de Hergé se refleja en que algunos objetos acaban por ser tan importantes como los propios personajes. Es sin duda el caso del cohete o del ídolo Arumbaya de La oreja rota”, explica Maricq. Hoy se recuerdan las palabras que pronunció Neil Armstrong al pisar el satélite —“un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad”— por encima de las de Tintín –“ya está, he dado unos pasos, por primera vez en la historia de la humanidad, hemos caminado sobre la Luna”—, pero sin duda el rojo y blanco del X-FLR6 ha ganado la batalla al Apollo 11 en la imaginación planetaria. 

En el siglo XX produjo una serie de iconos gráficos universalmente reconocibles: la botella de Coca-Cola, el paquete de cigarrillos Lucky Strike, la boca con la lengua fuera de los Rolling Stones, el lema de I Love New York con el corazón rojo y las letras negras, el huevo frito de Miró para la campaña turística española y… el cohete rojo y blanco, el X-FLR6, con el que Tintín viajó hasta la Luna, casi dos décadas antes de que la realidad, con el Apollo 11, alcanzase al héroe de los pantalones de golf creado por Hergé. Objetivo: la Luna y Aterrizaje en la Luna se publicaron por entregas entre el 30 de marzo de 1950 y el 30 de diciembre de 1953 y rápidamente se convirtieron en algo más que tebeos.

Desde el 17 de diciembre, con motivo del 50º aniversario de la llegada del hombre al satélite terrestre, el 21 de julio de 1969, CosmoCaixa dedica en Barcelona una exposición a la hazaña del personaje de Hergé titulada Tintín y la Luna. 50 años de la primera misión tripulada. “La fuerza del álbum consiste en que no se trata de un relato de ciencia-ficción”, explica Dominique Maricq, uno de los grandes tintinólogos, autor de libros como Hergé por él mismo e investigador desde hace 25 años de Studios Hergé, la fundación que se ocupa de conservar y difundir la obra del autor belga. “Su opción fue desde el principio dibujar una aventura seria, de divulgación científica, eso sí, con el humor típico de sus álbumes y con una intriga de espionaje”, prosigue el experto.

El éxito de los dos tebeos, el decimosexto y el decimoséptimo de la serie, de 62 páginas cada uno, se basa precisamente en eso: dentro de la fantasía, Hergé (1907-1983) trató de ser realista y convincente. No aparecen marcianos, ni rayos láser, ni civilizaciones ocultas en la cara oscura de la Luna, ni otros elementos que proliferaban en la ciencia-ficción aquellos años de descubrimientos y de incipiente carrera espacial, sino que utilizó todos los datos que tenía a mano para tratar de construir una historia verosímil —de hecho, acertó en cosas entonces ignoradas, como la existencia de hielo en el satélite—. Aunque no es el tebeo de Tintín más influido por la Guerra Fría —es justamente el siguiente, El asunto Tornasol, otra de las obras maestras de Hergé—, sí que está muy marcado por el momento en el que fue concebido, en plena pugna de bloques: el intento de alcanzar el espacio se concibe como una hazaña política tanto como un logro científico, y sobre el relato flotan el espionaje, la seguridad y el secretismo.

“Buscó fuentes muy buenas, se documentó sobre experimentos científicos, sobre todo en Estados Unidos”, señala Maricq. “Hergé siempre fue muy sensible a la actualidad, era algo que le interesaba mucho. En 1949 se había lanzado un cohete desde una base estadounidense y al final de la Segunda Guerra Mundial se arrojaron los cohetes V2 nazis. También conoció a ingenieros y hasta a un responsable de investigación atómica en Bélgica, que le dio pistas, a medio camino entre la utopía y la ciencia. Se documentó sobre aspectos muy técnicos sobre el átomo, las máquinas, la energía nuclear. Supo rodearse muy bien para hacer algo creíble”.

Es uno de los álbumes donde la obsesión por los detalles de Hergé es más evidente; por ejemplo, en los dibujos de la superficie lunar o del espacio. Introduce el asteroide Adonis, que no fue descubierto hasta 1936, y el cohete es propulsado por energía atómica, que era entonces un campo en pleno desarrollo. Este realismo, eso sí, se produce paradójicamente dentro de la suspensión de la realidad que caracteriza la serie, no solo porque transcurra en un país inventado, Syldavia, sino porque acaban viajando a la Luna los astronautas más inverosímiles que se puedan concebir. Aparte del ingeniero Frank Wolff y de un polizón, los viajeros espaciales son Tintín, su perro Milú, el capitán Haddock, el profesor Tornasol y los desastrosos detectives Hernández y ­Fernández, que se cuelan por error en la nave, pero para los que también tienen a mano los famosos trajes espaciales naranja que les permiten pasear (con sus bastones) por la Luna. Pero el genio de Hergé reposa precisamente en esa combinación imposible, que sin embargo funciona perfectamente, entre el realismo —­era un obseso de la documentación, consultaba todo tipo de publicaciones para sus esbozos, y un dibujante de una extraordinaria precisión— y la fantasía.


Viñeta de Aterrizaje en la Luna, obra clave de Hergé. HERGÉ-MOULINSART 2018

Curiosamente, los diseños, sobre todo el del cohete, han envejecido muy poco durante este periodo, pero una parte del humor aparece hoy como totalmente incorrecto, porque se basa en las tremendas borracheras que se agarra el capitán Haddock, mientras suelta sus maravillosos improperios —“cataplasma, ectoplasma, iconoclasta, astronauta de agua dulce”—, que ponen en peligro su propia vida y la de los demás. La obsesión del capitán es llevarse whisky a la misión lunar, pese a que se lo habían prohibido explícitamente, algo que consigue escondiendo el alcohol dentro de un libro. De hecho, cuando en 1962 se adaptó en dibujos animados, los autores instauraron la ley seca para Haddock y reemplazaron el whisky por café, y el motivo de su salida al espacio ya no fue una borrachera, sino su habitual torpeza. Sin embargo, el tebeo provocó un pequeño escándalo por otros motivos: la Iglesia católica belga protestó por un detalle —el suicidio del ingeniero Wolff para salvar a sus compañeros ante la falta de oxígeno en el regreso—. En la versión que finalmente se publicó en forma de álbum, Hergé accedió a cambiar el tono y la letra de la carta de suicidio para que no pareciese que se quitaba la vida, sino que se sacrificaba por todos lanzándose a una misión con pocas esperanzas de sobrevivir.

Pruebas en blanco y negro y en color de distintas páginas del álbum Aterrizaje en la Luna. Todas ellas forman parte de la exposición Tintín y la Luna. 50 años de la primera misión tripulada, que acogerá CosmoCaixa Barcelona. © HERGÉ-MOULINSART 2018


El Pais Semanal

En busca del barco perdido

Paco Roca regresa, junto al guionista Guillermo Corral, para sumergirnos en el fondo del mar y de la política en una trama que recuerda al caso 'Odissey'



JOSÉ LUIS VIDAL
05 Diciembre, 2018

Fue en una Hispacon que se celebró en Cádiz hace ya muchos años cuando una "delegación" de dibujantes valencianos visitó la ciudad. Entre ellos estaban Jesús Yugo, Rafa Fonteriz y un joven de pelo desaliñado al que reconocí porque lo había visto (casualidades catódicas de por aquel entonces) en un programa valenciano. Su labor era la de elaborar una caricatura mientras el supuestamente gracioso presentador, entrevistaba al invitado (en este caso la cantante Massiel).

Aquel dibujante era, nada más y nada menos, que Paco Roca, con el que a lo largo de los años, en diferentes eventos comiqueros, he compartido mesa y mantel. Si ya le tenía una gran simpatía como persona, ésta creció hasta el infinito cuando tuve en mis manos y disfruté con la lectura de su Arrugas, obra que lo catapultó a la instantánea fama que lo ha llevado a trascender el mundillo de los tebeos en nuestro país, convirtiéndose en algo más. Ha viajado a lo largo y ancho del planeta impartiendo diversas charlas, es poseedor de un merecido Goya y de infinidad de merecidos galardones y sus cómics se reeditan una y otra vez.

Pero una de las cosas que más me gustan de Paco como autor es su constante interés, esa curiosidad que lo lleva a cambiar de tema en cada nueva obra. Y con esta última que llega a las librerías se desprende de la "capa" de la novela gráfica y aborda una historieta junto a un recién llegado a esto de las viñetas como es el guionista Guillermo Corral, que debuta con un sobresaliente.

Pero vayamos al argumento: la empresa de exploraciones submarinas norteamericana Ithaca hace público el descubrimiento de un barco hundido, una auténtica leyenda que se ha hecho realidad y en la que, por lo visto, se ha encontrado un auténtico tesoro.

Esta empresa tiene fama de expoliar los yacimientos, quedándose tan solo con las monedas. Son unas modernas aves de rapiña, comandadas por el expeditivo Frank Stern, un tipo al que es mejor no enfrentarse, ya que utilizará todos los recursos posibles (algunos ilegales) para conseguir su propósito.

Es entonces cuando entra en escena Alex Ventura, un joven que comienza a trabajar en el Ministerio de Cultura español. Y si al principio su superior y compañeros no lo toman muy en serio, poco a poco va a ir demostrando que es un tipo que se toma muy en serio su trabajo. Sobre todo desde el momento en el que el Gobierno de nuestro país interponga una demanda internacional para reclamar los restos encontrados del misterioso barco que, con el tiempo, una buena investigación y, por qué no decirlo, la suerte, resultará ser un navío español hundido en circunstancias muy trágicas…

Pero Alex no será el único personaje al frente de la delegación española, sino que, gracias a la colaboración de Elsa, que vive entre archivos en las entrañas del ministerio, lograrán que un gran abogado, Jonas Gold (que tiene cuentas que arreglar con Stern) se una a la "expedición" española y se lancen de cabeza a una "aventura" jurídica y política que va a cambiar la vida de todos.

Obviamente, los hechos narrados en este cómic os van a recordar al suceso acaecido hace algunos años con el Odissey, pero lo que aquí se narra, con mucho pulso y acierto, es un relato de ficción apasionante que nos va a introducir como nunca otro lo ha hecho, en el mundo de la política, los acuerdos, incluso tejemanejes, que los involucrados en la trama van a tener que hacer para poder conseguir que el misterioso cargamento sea trasladado a España.

Historia con personajes carismáticos, comenzando por Alex, que disfruta de su trabajo, dejando en un segundo plano su propia vida. Cosa que cambiará desde el momento en el que conoce a Elsa, por la que comenzará a sentir algo más que simpatía pero que la muchacha deberá frenar, debido a una historia personal. El ministro, personaje carismático también, que se dejará el pellejo para que el grupo de técnicos españoles consigan su meta, cosa que no va a resultar nada fácil ante un enemigo con la habilidad y experiencia de Frank Stern. Y, por supuesto Jonas Gold, el eslabón jurídico sin el cual hubiera sido totalmente imposible enfrentarse a Ithaca en una corte norteamericana.

Guillermo Corral, que ha vivido en el mundo de la diplomacia, junto a Paco Roca, nos llevan de la mano a lo largo de una ágil trama que atrapa al lector desde el primer momento y en la que el autor valenciano nos muestra, una vez más, lo gran narrador que es, incluso cambiando de técnica por el camino, cuando el relato lo exige.

¿Qué se escondía en las bodegas del misterioso barco hundido? Chanchullos políticos, mentiras, dolorosos recuerdos del pasado, diplomacia, política, algún momento de peligro físico y un final demoledor. Todo esto y mucho más encontrarás en esta joya del cómic que, de la mano de Astiberri, cierra un año en los que vuelve a constatarse la buena salud del tebeo español.

¡No te lo pienses dos veces y embárcate a bordo de El tesoro del Cisne Negro!


Malaga Hoy