lunes, 10 de septiembre de 2018

Las tres historias de Muhammad Ali: la del hombre, la del mito y la de la comunidad negra


La editorial Flow Press lanza 'Muhammad Ali', de Sybille Titeux y Amazing Ameziane, la última gran biografía del boxeador en viñetas

Portada del cómic sobre Muhammad Ali.

FRANCISCO MIGUEL ESPINOSA
Madrid 15 AGO 2018 -

No es la primera vez que el nacido como Cassius Marcellus Clay Jr. en 1942 aparece en un cómic. Pero sí es la primera vez que su verdadera historia, y no solo sus hazañas sobre el ring, sirven como narración al servicio de la viñeta. Y eso que lo hemos visto combatir contra el mismísimo Superman en una locura publicada en 1978 por DC Comics, obra de Dennis O'Neil y Neal Adams. Un combate que, por cierto, gana el campeón de los pesos pesados.

La figura de Cassius Clay, o más conocido por su nombre de guerra, Muhammad Ali, se ha convertido en símbolo del boxeo de élite. Su nombre se asocia instintivamente al calificativo de “campeón”. Pero, ¿de dónde salió? ¿Conocemos realmente su historia? Los amantes del boxeo y de la Historia (así, en mayúsculas) tal vez sepan algo o mucho sobre el tema, pero para los profanos para quienes el puño fantasma es ya solo un mito, la editorial Flow Press lanza un guante: Muhammad Ali, de Sybille Titeux y Amazing Ameziane, la última gran biografía del boxeador.




El rey de Marruecos Hassan II condecora a Muhammad Ali en el Palacio Real de Rabat, en 1998. ABDELHAK SENNA AFP

La historia de Cassius Clay son en realidad tres historias: la del hombre, la del mito y la de la comunidad negra. Hacer malabares en un cómic con estas tres narraciones supone un esfuerzo que los autores resuelven con un biopic cuya estela será imborrable. De lo que ya conocemos —sus provocaciones, sus éxitos, su negativa a ir a Vietnam y la consiguiente retirada de licencia para boxear, sus luces y sus sombras y su cambio de nombre—, los autores deciden narrar en segunda persona la historia de la vida de Clay, desde sus inicios en Kentucky, hasta su reunión con el presidente Obama y la inclusión de su estrella en el paseo de la fama.

Mucho más que historia del boxeo
La lucha por los derechos civiles de la comunidad negra; los escándalos de abuso de autoridad, la conversión al Islam de Clay, el activismo de Malcolm X y el asesinato de este y de Martin Luther King Jr. se nos presentan como una sucesión de páginas que parecen arrancadas directamente de las revistas más importantes de la época (de hecho un par de páginas centrales están extraídas y readaptadas de la revista Life).

Una de las páginas del cómic sobre Muhammad Ali.

Las implicaciones políticas que tiene la vida del mejor boxeador de todos los tiempos (y aquí cada cual expresará su opinión de forma vehemente) se narran de forma sencilla, asequible para el gran público y, sobre todo, para el público español que tal vez no acumule mucha información sobre una época que no vivió. Pero es la crudeza de algunas viñetas (el asesinato de Malcolm X) lo que hace que la Historia cobre vida en este cómic de apenas ciento veinte páginas (en formato europeo; es decir, de considerable altura y anchura). Un repaso a los años más turbulentos de la lucha racial.

Entrelazado con esto, la historia de los combates más importantes de Ali; contra Liston, contra Frazier, se nos presentan con una inteligente paginación por rounds, destacando las claves del combate y las consecuencias que la victoria, y en ocasiones la derrota, tienen para nuestro protagonista, pero también la sarta de eslóganes y declaraciones bien medidas para hacer mella en los rivales y en la opinión pública.

Muhammad Ali es escoltado por el comandante del centro de reclutamiento de Houston en 1967 tras negarse a alistarse. AP

En la lectura de Muhammad Ali es imposible no sentir empatía con el boxeador: uno siente que está en constante lucha; que no hay un minuto de paz en una vida que parece golpeada a cada segundo. Como ocurriera en la mítica cinta Rocky (John G. Avildsen, 1976), la vida golpea y golpea y lo que importa no es ganar, sino aguantar hasta el último round. De manera igualmente inteligente resultan las páginas en las que los oponentes de Ali hablan sobre sus combates, un recurso utilizado para aquellos que Muhammad perdió.

Llegados los finales de los setenta, el boxeador empezaba a acusar la edad, el cansancio y las heridas (emocionales y físicas), por lo que se volvió un fanfarrón que no cumplía sus amenazas sobre el ring; y encarando la cuesta final de su vida, se suceden los comentarios (reales) de grandes figuras del boxeo sobre el ascenso y caída del mito.

Se narran además algunos hitos fuera del ring, tal vez menos conocidos; como aquella vez en la que el boxeador lanzó a petición del público durante una charla el poema más corto registrado: Me. We. Cambiando una sola letra, todas las diferencias sociales, todas las luchas de clases y toda aversión desaparecen.

Y si hablamos de dibujo, los lápices de Amazing Ameziane se toman su tiempo para mostrar formas; colores apagados que nos ayudan a centrar la atención donde el cómic quiere; los escenarios están en penumbra, pero los personajes aparecen detallados con un realismo magnífico. El uso de la doble página y la exquisita combinación entre los bocadillos (cuadros de texto) y la composición casi onírica de algunas escenas (sobre todo aquellas en que se narran muchos acontecimientos históricos seguidos) recuerda a veces al mejor cine noir. De hecho, leyendo Muhammad Ali la sensación se parece bastante a la de ver la gran cinta de Martin Scorsese, Toro Salvaje (1980), pues el uso del color y la oscuridad, de los “silencios visuales”, parece emular con notable calidad la fotografía de Michael Chapman en la película.


Portada completa del cómic sobre Muhammad Ali.

No pasaremos por alto por el sensacionalismo que provocan algunas páginas; algunas aseveraciones más bien cuestionables o lo poco que se habla de algunas de las payasadas más sonadas del campeón y de sus decisiones más polémicas. Por otro lado, ninguna mención al mítico combate con Chuck Wepner que inspiró la película Rocky, algo que se hubiera agradecido.

Flow Press sigue una atípica línea editorial: se definen a sí mismos como “libros visuales para explicar el mundo” y es una afirmación que les va pintada. Muhammad Ali no es solo un elaborado biopic sobre un gran boxeador, quizás el más grande; es también una historia de la lucha racial y el mayor combate de todos los tiempos: el que enfrentaba a la comunidad negra contra las injusticias sociales propias de la época.


El Pais. Tentaciones

sábado, 8 de septiembre de 2018

La Imposible Patrulla-X: Dios ama, el hombre mata

JON SEDANO
7 septiembre 2018


Chris Claremont Brent Anderson 96 págs. a color 18 euros Panini Comics

Si hubiera que elegir un cómic de la Patrulla-X para llevarse a una isla desierta, sería este. Su excelente dibujo, la calidad de los diálogos, la crítica que impregna cada página y sus relecturas para encontrar nuevos detalles, hacen de él una de las joyas del noveno arte. Escrita por Chris Claremont y dibujada por Brent Anderson en 1982, el relato profundiza en el temor a lo desconocido. El reverendo Stryker, que años después veríamos en la segunda película de la saga, realiza una campaña de persecución contra los mutantes. Magneto encabezará al grupo de Homo Superior para hacer frente a la caza de brujas.


Diario Sur

El hombre garabateado

JON SEDANO
7 septiembre 2018

Serge Lehman Frederik Peeters 328 págs. en b/n 26 euros Astiberri ediciones

Un extraño hombre, ataviado con plumas, llama a la puerta. La joven Carla abre minutos antes de que a su abuela le de un íctus. Max, que así se hace llamar este individuo, fija la cita de su próximo encuentro. Bajo esta premisa comienza una novela gráfica que se puede englobar dentro del thriller fantástico. Sus autores profundizan en el folclore clásico europeo y traen al siglo XXI la mitología y ritos paganos de los bosques. Sus protagonistas, tres generaciones de mujeres, tendrán que lidiar entre sí para ir desentrañando una serie de pistas que las llevarán a dar con el misterio que se esconde tras este terrorífico ser.

Diario Sur

Batman y Superman: Los mejores de otros mundos

JON SEDANO
7 septiembre 2018

VV.AA. 176 págs. a color 15,95 euros ECC Ediciones

Las historias de la línea Otros Mundos de DC Comics son una de las propuestas más interesantes, y a veces innovadoras, que se pueden encontrar. Narran relatos de los superhéroes habituales situándolos en otro tiempo y lugar. La primera de este volumen, de corte aventurero y ambientada en la mitad del siglo XX, presenta al periodista Clark Kent y al intrépido Bruce Wayne en una aventura, sin apenas trajes superheroicos, donde conocerán otra versión de Ra's al Ghul. La segunda en cambio, avanza años en el tiempo hacia Gotham para obligar a Batgirl y a Supergirl a compartir dúo y enfrentarse a un malvado Lex Luthor.


Diario Sur

Cara o cruz. Conviviendo con un trastorno mental

JON SEDANO
Viernes 7 de septiembre 2018



Lou Lubie 144 págs. en bitono 19´50 euros Norma Editorial


La autora francesa Lou Lubie decide romper una lanza dentro del mundo del cómic y convertirse en la primera artista que habla de la ciclotimia en viñetas. Esta enfermedad mental, similar al trastorno bipolar aunque algo menos fuerte, es tratada a lo largo de las páginas con humor. La lectura, que se hace muy amena gracias a la buena narración que tiene, cuenta la historia de una joven que tiene que lidiar con este problema junto a un zorro, la manifestación animal de su «yo salvaje». Dibujada con dos tonalidades, la novela gráfica no pierde nunca de rumbo su función principal: la divulgación.


Diario Sur

Joker. Quien ríe el último. Vol.1


JON SEDANO
Viernes, 7 septiembre 2018

Joker. Quien rie el último vol.1 VV.AA. 416 págs. a color 36´50 euros
ECC Ediciones

El señor del crimen de Gotham por excelencia ha recibido malas noticias mientras se encuentra recluido en una prisión de máxima seguridad. Joker tiene un tumor cerebral terminal y como no podía ser de otra forma, aprovechará sus últimos meses de vida para hacer lo que más le gusta: sembrar el caos y la locura. Contagiando al resto de presos con la toxina que le hace ser como es, el payaso loco preparará un motín que invade el resto de cómics de la editorial. Publicado como uno de los grandes eventos de comienzos de los 2000, las consecuencias se dejaron ver en numerosas series que aquí también se recopilan.


Diario Sur

viernes, 7 de septiembre de 2018

Una ciudad en la encrucijada

Considerada una de las mejores novelas gráficas de todos los tiempos, 'Berlín. Ciudad de piedras' ha llegado a su séptima edición

La crítica la define como una "obra de arte para mirar y releer"



JOSÉ ABAD
Granada, 06 Septiembre, 2018






Un tren -una locomotora negra, seis vagones blancos- cruza la primera viñeta de izquierda a derecha; la chimenea expele una nube de humo engañosamente limpio; un tendido eléctrico y unos árboles flanquean el paso de la máquina. A pesar del blanco y negro, el verdor de la campiña alemana es manifiesto. Hace un día magnífico. La siguiente viñeta nos acerca a uno de los vagones; ahora pueden verse las vetas sucias de la humareda. Nos asomamos a una ventanilla, nos introducimos en el vagón y ocupamos el asiento frente a una mujer que dibuja; es joven, pero la falta de maquillaje le hace parecer mayor. A su lado, un individuo con el uniforme del partido nacional-socialista duerme apoyado de mala manera entre el respaldo y la pared. En la última viñeta, una sombra se recorta en el cristal opaco de la puerta del compartimento, ¿quién? Pasamos la página.

Entra un viajero, saluda educadamente y la mujer corresponde; el tipo con uniforme nazi ni se entera. Por lo visto, el recién llegado se ha decidido por cambiar de sitio molesto con la presencia de otros especímenes uniformados -despiertos, insolentes tal vez- en el tren. El hombre se interesa por los dibujos de la mujer. Mientras vamos pasando páginas, ellos charlan. Él es periodista y se llama Kurt Severing. Ella, Marthe Müller. Él está de viaje por motivos laborales. Ella se dirige a la capital para estudiar Bellas Artes. El tiempo se desliza, el diálogo continúa y se inicia un zoom de retroceso. En una viñeta vemos la escena desde el exterior del vagón. En la siguiente, el tren se aleja de nosotros. Pasamos página y descubrimos su destino: Berlín. ¿En qué momento? Septiembre de 1928.

Estos son los compases iniciales de la extraordinaria novela gráfica Berlín. Ciudad de piedras (Astiberri Ediciones), fruto de una pulsión que echa raíces en los hondones del subconsciente. Según ha reconocido su autor, Jason Lutes (Nueva Jersey, 1967), cuando se puso manos a la obra carecía de un conocimiento profundo de lo que había sido la República de Weimar; le bastó una vaga intuición para comprender que en aquella encrucijada geográfica e histórica hallaría la materia prima idónea para ilustrar la gran tragedia del siglo XX. En Alemania, las posiciones se están radicalizando a izquierda y derecha: la Revolución Rusa todavía no ha frustrado sus muchas promesas, pero empiezan a espesarse sombrajos en torno al bolchevismo; en tanto, el nazismo ha hallado óptimos testaferros en comunistas y en judíos, un pueblo con una historia de desprecio detrás que refrenda el odio presente. En ese año de 1928, el mundo ignora que está irremediablemente abocado al desastre. Con la caída de la República de Weimar, se encenderá el rescoldo, el fuego, el incendio que arrasará Alemania, Europa, el planeta una década más tarde.

Berlín. Ciudad de piedras lleva a cabo una puntillosa reconstrucción de la época, atenta a la atmósfera, los sonidos, los sabores, los olores y los colores (sí, los colores, no importa que el dibujo sea en blanco y negro) de una ciudad varada en una grave crisis sociopolítica. La acción abarca ocho meses, hasta el 1 de mayo de 1929, y sigue las trayectorias de Herr Severing y Fräulein Müller, las de amigos y conocidos suyos, y las de otros personajes que entran y salen de un lienzo lleno de vida en el cual percibimos la fuerte (quizás ineludible) impronta del expresionismo de entreguerras. Más allá de este obvio referente, el volumen deviene un imponente catálogo de recursos narrativos, imposibles de enumerar: Lutes extrae todas las posibilidades dramáticas del punto de vista, la perspectiva o el montaje (la influencia del cine es fortísima), así como del retrato descarnado, sin afeites, de unas pobres gentes convencidas de vivir lejos del mejor de los mundos posibles.

Jason Lutes se muestra enormemente seguro en las grandes composiciones y sensible en los pequeños detalles. Hay páginas de una poesía rara. Hay gestos, objetos, paisajes o escorzos inesperados que parecen esbozados porque sí, en los cuales entrevemos jirones de una verdad incontestable. Berlín. Ciudad de piedras nace como obra de arte total. Una obra que, por una vez, despertó y satisfizo de inmediato todas las expectativas. Una obra para leer y mirar, y releer, y revisar, que es lo mejor que cabe decir en estos casos.

Malaga Hoy

jueves, 6 de septiembre de 2018

La canción del pirata

'Los Campbell', de José Luis Munuera, es una divertida serie de aventuras, humor y drama que presenta personajes carismáticos, situaciones divertidas y multitud de homenajes


GERARDO MACÍAS
05 Septiembre, 2018

'Los Campbell nº 1. Infierno'. Guion y dibujos: José Luis Munuera. Dibbuks, 2014.

Espronceda escribió el poema La canción del pirata (1835), exponente del Romanticismo español, cuyo protagonista tiene como ideal la libertad. Son conocidos los versos: "Con diez cañones por banda, viento en popa, a toda vela, no corta el mar, sino vuela, un velero bergantín...".

La piratería no sólo ha servido de inspiración para la literatura, también para otras artes, como el cine y el cómic. De éste último, es ejemplo el murciano José Luis Munuera (Lorca, 1972), que comenzó a publicar tebeos directamente en Francia a mediados de los noventa.

Munuera visita el Salón del Cómic de Angulema (Francia), donde coincide con Joann Sfar. Juntos publican en Delcourt Los Potamoks (1996). Munuera desarrolla su carrera en el mercado francófono, con más de veinte títulos publicados de sus diversas series, siempre con guionista francés: Merlin (1999), Sir Pyle (1999), Nävis (2004) o Spirou y Fantasio (2004). Sus cómics se han traducido a la mayoría de las lenguas europeas, e incluso al chino cantonés.

También dibujó la adaptación al cómic de la película de Dreamworks La ruta hacia El Dorado. Ha publicado títulos como El juego de la Luna (con Enrique Bonet, por el que fue seleccionado en el Salón del Cómic de Angulema); Fraternity (con Juan Díaz Canales, guionista de Blacksad); y Walter el lobo, una serie realizada enteramente por él, igual que Los Campbell.

Los Campbell es una serie de aventuras, humor, drama y piratas que presenta personajes carismáticos, situaciones divertidas y multitud de homenajes. En el centro de todo, Campbell: una leyenda de la piratería. Pero, cinco años antes, su mujer fue asesinada, y Campbell se retiró. Ahora cuida de sus hijas Ítaca y Génova, lejos de dolorosos recuerdos.

Carapepino no lo pone fácil, desesperado por ser favorecido por el temible corsario Inferno. Campbell se ve obligado a huir con sus hijas y esconderse en una comunidad de leprosos. Pero el enfrentamiento parece inevitable, porque el vínculo entre Campbell e Inferno es complejo.

Más allá de algunos guiños a clásicos como Astérix el galo o Lucky Luke, y de lo bien definidos que están los personajes, es notable el nivel de recreación de la época dorada de la piratería, aderezado con ingredientes de cosecha propia.

Las historias de piratas presentan acción, aventura, humor e incluso drama. Sin embargo, si tenemos que elegir uno solo de estos temas, no hay duda de que lo que destaca por ser algo inherente en cualquier pirata es su afán aventurero.

La familia Campbell tiene sangre de pirata y alma aventurera, que hará que se oculten en una isla de leprosos mientras Carapepino y el malvado Inferno intentan dar con ellos. El elemento familiar estará muy presente, pues la relación entre las hermanas Campbell será fundamental.

Los colores vivos que emplea Sedyas nos trasladan a las islas del Caribe por donde se mueven los Campbell, Inferno o Carapepino. Otro elemento que enriquece es la textura sepia de los flashbacks en contraposición con el resto de la historia.

Munuera trata de renovar el género con las dos jóvenes heroínas en las que se convierten Ítaca, la adolescente; y la pequeña y revoltosa Génova.

Los Campbell no es una parodia. Ni siquiera es un cómic de humor, aunque lo tiene, y muy bueno. Munuera dosifica la información para presentar a cuentagotas a todos los personajes de Los Campbell. Y así es como consigue que el lector quede atrapado en sus páginas.

Es asombrosa la cantidad de información que el lector recibe en este primer álbum sin apenas darse cuenta: la figura del protagonista, Campbell; la personalidad de sus dos hijas, Ítaca y Génova, ávida lectora la mayor y muy traviesa la menor; las motivaciones de Inferno como rival de Campbell, y la relación que hay entre ambos; la sugerente presencia de Fanny; los misterios de la isla Bakaloo...

Además de la caricatura, el ilustrador realiza un formidable trabajo de ambientación y documentación. Pocas tramas se prestan a unos paisajes más idílicos: islas desiertas, océanos embravecidos, pueblos costeros, tabernas donde se respira ron, tesoros escondidos...

Munuera nos muestra en este álbum unas páginas magníficas de narrativa ágil, imparable y que satisfará a lectores de un muy amplio abanico de gustos y edades.

Malaga Hoy



miércoles, 5 de septiembre de 2018

La mirada de Juan Rulfo


El autor de 'Pedro Páramo', una de las grandes novelas del siglo XX, sentía pasión por la fotografía. Su mirada captó la gente y los desiertos de México con un lenguaje de gran belleza. Una exposición muestra ahora su legado. Por Carlos Fuentes











En 1955 publiqué un breve ensayo sobre Pedro Páramo, de Juan Rulfo, en la revista francesa L'Esprit des Lettres. No iba yo mal acompañado, pues en el mismo número (6 de noviembre-diciembre de 1955) escribían Jules Supervielle y Lanza del Vasto, Paul Éluard y Jean Giono. Señalo este hecho para recordar el esfuerzo que llevamos a cabo algunos escritores de ese momento en defensa de una novela que, medio siglo más tarde, es considerada una de las mayores, en cualquier lengua, de la pasada centuria, y, para mí, la mejor novela mexicana de todos los tiempos.

No es que faltaran los elogios a Pedro Páramo en 1955, fecha de su aparición. Pero resulta asombroso hoy leer consideraciones acerca de la "desordenada composición", la falta de unidad, la ausencia de argumento central, las escenas deshilvanadas, el esquematismo. Una "mera sinopsis", una exposición "irresuelta" y "relatos inconexos que naufragan por falta de unidad". Todos estos reproches partían de concepciones inánimes de la novela como unidad de personajes, argumento y estilo. La elipsis narrativa de Rulfo desconcertaba a los críticos y lectores de novelas bien hechas, es decir, adheridas a la lógica y sin resquicio de misterio. La cercanía de Pedro Páramo a la forma poética enajenaba también a críticos y lectores acostumbrados a novelas que lo eran porque, a la manera de Zola, describían detalladamente muebles, calles, carnicerías y burdeles...

Rulfo estaba haciendo y diciendo algo distinto y tan simple como esto: la creación literaria pertenece al mundo plurívoco de la poesía. No se la puede juzgar con el criterio unívoco de la lógica. En la lógica, los hechos tienen un solo sentido. En la poética tienen muchos sentidos. Éste es el hallazgo que separa a Rulfo délas categorías "realista", "naturalista", "costumbrista", "documental" y otros "fieles reflejos de la realidad" que la preceptiva crítica mexicana de mediados del siglo XX exigía. Incluso, como para hacerle el gran favor, algunos críticos dijeron que Rulfo era un realista, para contraponerlo a la fantasía o "el arte por el arte" practicado por los malos (y reaccionarios) escritores no sólo mexicanos, sino de la urbe y del mundo.
  
Semejantes excomuniones pontificias no afectaron, desde luego, el aplauso crítico y el entusiasmo de los lectores iniciales de Rulfo en México. Su fama europea se debe en gran medida a la devoción de la gran filóloga y traductora alemana Marianna Frenk, avecindada en México con su marido, el crítico e historiador de arte Paul Westheim, y salvados así del Holocausto nazi. La fama norteamericana proviene de la traducción publicada por el lúcido editor Barney Rosset en The Grove Press, y culmina, en nuestros días, con los prólogos críticos de Susan Sontag. En España e Hispanoamérica, en fin, hubo un sordo y profundo acontecer, como si el título original de la novela, Los murmullos, hubiese concertado una admiración soterrada que fue ganando legiones de elocuentes admiradores con el tiempo.



Cultura mexicana. Tradición y floclor en "Tres danzantes". Abajo,  a la derecha, la actriz María Felix durante el rodaje de "La escondida".


Arriba, fotografía que Rulfo tituló: "Quedará alguna esperanza"

El desconcierto saludable que produjo la obra de Rulfo no es ajeno al hecho de que todos los elementos de la novela realista tradicional mexicana están allí, pero elaborados de una manera insólita, poética, renovadora. Yo lo decía de esta manera en mi reseña de 1955: la descripción de la naturaleza en Rulfo nunca se da como fenómeno aparte, jamás es descanso lírico, sino más bien un todo completo que desde las primeras páginas penetra la conciencia del lector y de los personajes: "Mi pueblo, levantado sobre la llanura. Lleno de árboles y hojas, como una alcancía donde hemos guardado nuestros recuerdos".

Así es la naturaleza en Rulfo porque así la ven, o la recuerdan, o pueden llegar a verla los seres (vivos y muertos) que pueblan su novela. Enseguida hay que decir que no se trata de una naturaleza apacible. Representa un conflicto, el de un país que se crea y se sueña en la luz, pero que vive en un llano de polvo seco, rocas ardientes y tumbas inquietas.
Hay un México de luz en Rulfo: "En
la reverberación del sol, la llanura parecía una laguna transparente, deshecha en vapores trasluciendo un horizonte gris. Y más allá, una línea de montañas. Y todavía más allá, una remota lejanía".
Hay un México de fuego, sombrío: "Aquello está sobre las brasas de la tierra, en la mera boca del infierno. Con decirle que muchos de los que allí se mueren, al llegar al infierno regresan por su cobija".

Y el resumen de las dos tierras, agria y dulce: "Son acidas, padre... Vivimos en una tierra en que todo se da, gracias a la Providencia; pero todo se da con acidez".

Por eso, los personajes son prisioneros de dos sueños. "Y todo fue culpa de un maldito sueño. He tenidos dos: a uno de ellos lo llamo el maldito, y al otro, el bendito".

Las fotografías de Juan Rulfo ahora reunidas parecerían atestiguar, a primera vista, por más que retraten desiertos, pedregales y muros desnudos, una maravillosa transparencia líquida, como si fuesen retratos de agua. Es como si Rulfo se asomase fuera de las tumbas de Cómala para descubrir la luminosidad de las sombras.

Pero esta belleza pura de luz e imagen del Rulfo fotógrafo no debe invitarnos a un reposo desatento. Con Rulfo siempre hay que estar alerta y preguntarse: ¿por qué tanta calma, tanta belleza, tanta luz? Habría que preguntarse por las sombras de esa luz, por las inquietudes detrás de esta serenidad.

FUEGO Y RELIGIÓN. Erupción del Paricutín y templo de Parangaricutín.


Rulfo contrapone, en dos fotografías, dos formalidades disímbolas que son como dos maneras de hacerse presente en el espacio. Una es la foto de la geometría creada por un cruce de rieles de ferrocarril que se desplazan, entreveran y diseñan como las líneas incásicas de Nazca. Éstas, creadas por los dioses, no tienen origen conocido para la cultura. Los rieles, en cambio, son líneas de Nazca totalmente utilitarias, producto del diseño humano y de las necesidades del transporte... Otra es la foto de ese símbolo del paisaje mexicano, el maguey, o sea, la pita, "planta vivaz", la llama el Diccionario de la Lengua Española, planta de pencas radicales, con espinas en la punta y formas de pirámide triangular. Es el agave, la planta embriagante del pulque y el tequila. Y es, en inglés, la century plant, la planta del siglo.

Escojo estas dos imágenes modestas porque me hablan de un Rulfo que, en busca de las geometrías del mundo, retrata los extremos de unas formas totalmente artificiales y de otras totalmente naturales, casi como alfa y omega de un mundo material, fabricado o natural, que es apenas el paréntesis de una vida que se hace la pregunta fundamental de Julio Caro Baroja: ¿cómo habitamos el espacio?
Entre los rieles y los magueyes, la humanidad rulfiana transita o se detiene en espacios históricos de los muchos Méxicos. Aparecen aquí los monumentos del pasado indígena, pero también los del pasado español. Las ruinas zapotecas y las ruinas barrocas. Lo extraordinario de la fotografía de Rulfo es que esa asociación refleja del pasado con la ruina desaparece para descubrirse como actualidad estática. Y algo más: como sostén cultural de una humanidad que parece surgir de las tumbas del pasado, como emerge la iglesia de Michoacán entre el mar de lava de un volcán.
En sus fotografías, Juan Rulfo resucita al pueblo entero de Pedro Páramo y El llano en llamas para darle su actualidad más precisa y más preciosa. Cada uno de los hombres, mujeres y niños de las fotografías de Rulfo poseen una riqueza inmediatamente reconocible. Se llama la dignidad. No siempre la alegría. Pero la dignidad, sí. Yo veo en estas bellísimas figuras humanas un amor que ha decidido no sepultarse -lo contrario de Pedro Páramo- para dar cuenta de la persistencia de la dignidad a través del tiempo.

Las calamidades de la historia no están ausentes. Pero Juan Rulfo nos recuerda que si el espacio es configuración (el no-yo que protege al yo, para citar de nuevo al Baroja de Paisajes y ciudades), el tiempo es transformación. Podemos configurar un espacio, pero ello no nos salva de transformar y ser transformados por el tiempo. México, sus montañas, sus llanos, sus cielos, son el horizonte protector. El tiempo -la historia- es la clepsidra que va goteando las horas de nuestras vidas.

La maravillosa dignidad de las figuras humanas retratadas por Rulfo no es ajena a su estar enraizadas ante el espacio que configura y el tiempo que transforma. Paradoja de México: las ruinas son eternas, la novedad es ruinosa. Las construcciones indígenas y españolas que retrata Rulfo han durado siglos. El rascacielos más reciente está destinado a desaparecer en 50 años.

No podemos, por ello, divorciar las figuras rulfianas de un saberse mortal que consiste en reclamar una parcela de inmortalidad. Cada hombre, mujer o niño de esta maravillosa colección de fotos posee la belleza de las formas que se niegan a ser olvidadas. En este punto convergen el arte literario y el arte plástico de Juan Rulfo. •

La exposición 'México, Juan Rulfo, fotógrafo" puede verse, desde el 20 de abril hasta el 25 de junio, en el Palau de la Virreina, de Barcelona. El libro catálogo es de Lunwerg Editores.


El Pais Semanal Número 1,281 Domingo 15 de abril de 2001

miércoles, 29 de agosto de 2018

Espada y brujería

El éxito de Conan el Bárbaro propició su pase a las pantallas de cine con Schwarzenegger de protagonista. Marvel volverá a publicar las historietas en 2019 tras recuperar los derechos


GERARDO MACÍAS
29 Agosto, 2018


'Conan el bárbaro. 35 aniversario'. Guion: Roy Thomas. Dibujos: Barry Windsor-Smith. Planeta Cómic, 2017.

Tras veinticinco años como redactor jefe de Marvel Comics, Stan Lee fue ascendido a director en 1972. Roy Thomas, que era mano derecha de Stan Lee, fue guionista y, de 1972 a 1974, redactor jefe de Marvel.

A finales de los sesenta, Marvel recibía cartas de lectores pidiendo que se adaptaran novelistas como Edgar Rice Burroughs (Tarzán), J. R. R. Tolkien (El señor de los anillos) o Robert E. Howard (Conan el bárbaro).

Howard había colaborado en la revista Weird Tales desde 1924 hasta su muerte en 1936. En 1932, escribió un relato que presentaba Conan el bárbaro, iniciador de la Espada y Brujería.

Roy Thomas escribió al albacea de Howard para adaptar al bárbaro con John Buscema dibujando, pero Martin Goodman, dueño de Marvel, lo vetó por su tarifa.

El inglés Barry Windsor-Smith había dibujado X-Men, Daredevil o Los Vengadores. Marvel volvió a llamarle y se estableció en Nueva York. Para entonces abrazaba el arte prerrafaelista.

Roy Thomas iba a inventar sus propias historias, pero pronto adaptó una historia de Howard: La torre del elefante (nº 4, abril 1971).

A mediados de los setenta, la inflación estaba recortando beneficios en el comicbook y Marvel preparó cómics a 25 centavos con menos páginas, formato que adoptó Conan el bárbaro nº 10 (octubre de 1971).

En el nº 12 (diciembre 1971) se redujo el número de páginas. Dicho nº albergó una historia dibujada para Savage Tales nº 2. Dado que iba a publicarse en una revista no sujeta al Comics Code Authority, Smith había dibujado desnudos que hubo que corregir.

John Jakes es un escritor estadounidense que vendió millones de ejemplares de la trilogía Norte y sur, llevada a televisión en los ochenta. Había creado su propio bárbaro, Brak, en 1968. Roy Thomas invitó a Jakes a argumentar Conan el bárbaro nº 13.

Michael Moorcock, editor de la revista británica New Worlds desde mediados de los sesenta. Su serie más conocida es de Espada y Brujería: Elric de Melniboné. Thomas le pidió un argumento en el que Conan y Elric se encontrasen en los nº 14 y 15 (marzo-mayo 1972).

Cada número de Conan el bárbaro era una joya, pero Smith no podía mantener el ritmo. El sustituto fue Gil Kane en los nº 17 y 18 (agosto-septiembre 1972). Los dibujos de Kane hacían subir las ventas, algo que también logró con Conan el bárbaro.

En el nº 19 (octubre de 1972) regresó Barry Smith. Contó con el entintador Dan Adkins, pero hubo de entregarse a imprenta sin entintar algunas planchas. Barry realizó trazos gruesos para mejorar la reproducción.

El nº 21 (diciembre de 1972) fue entintado apresuradamente por Dan Adkins, P. Craig Russell, Val Mayerik y Sal Buscema. En el nº 22 (enero de 1973) hubo que reeditar el nº 1.

En los nº 23 y 24 (febrero y marzo de 1973), Thomas y Smith introducían a Red Sonja, creada por Howard en un relato ambientado en el siglo XVII. Thomas la adaptó para combatir junto a Conan como iguales, representando el movimiento feminista. Fue el canto del cisne de Thomas y Smith en la serie, pero Red Sonja volvería a aparecer en Conan el bárbaro, en la revista La espada salvaje de Conan (1974) y en Kull and the Barbarians (1975) antes de obtener serie en Marvel Feature en 1975, y ya con su propio nombre en 1977.

Smith decidió abandonar la industria del cómic. En el nº 25 (abril 1973), fue sustituido por John Buscema, que permanecería en la serie durante década y media.

En 1974, Roy Thomas abandonó las labores de redactor jefe, pero mantuvo su puesto como guionista y coordinador de sus propias series, Conan el bárbaro incluido.

Marvel perdió miedo a publicar comicbooks basados en personajes ajenos a la editorial y en años siguientes aparecerían Star Wars, Rom, El planeta de los simios y La fuga de Logan.

El éxito propició el largo protagonizado por Schwarzenegger, y llevó a Marvel a la publicación de Rey Kull, también de Howard y adaptado por Thomas. Conan el bárbaro prolongaría su serie abierta hasta 1993, y en miniseries hasta 1999. A ello se añadía un magazine adulto, La espada salvaje de Conan; una serie mensual, Conan rey; novelas gráficas y tiras de prensa.

En 2003, la editorial Dark Horse empezó su adaptación al cómic de Conan. Marvel recuperó los derechos, y desde 2019 volverá a publicar las historietas del personaje.


Malaga Hoy


Mujeres letales

'Mujeres Marvel' rinde homenaje a los personajes femeninos de la editorial a través de un puñado de heroínas que gozaron de aventuras en solitario en los 70

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Agosto, 2018

'Marvel Limited Edition. Mujeres Marvel' VV.AA. Panini. 224 páginas. 32 euros.


En palabras de Eduardo de Salazar, de su introducción al volumen Mujeres Marvel: "En el mundo de los superhéroes, como en tantas otras facetas de la vida, el papel de las mujeres siempre estuvo relegado al de compañera del héroe, damisela en apuros o incluso ambas cosas. En los años sesenta, las primeras heroínas Marvel, por lo general, poseían poderes más mentales que físicos que les permitían ayudar a sus compañeros desde una distancia adecuada, sin tener que implicarse en el violento enfrentamiento del cuerpo a cuerpo. Por si fuera poco, el esfuerzo mental que necesitaban hacer para ejercer su poder solía dejarlas debilitadas, aturdidas e incapaces de volver a usar su poder hasta haber descansado. La llegada de los años setenta, los movimientos de liberación femenina y la concienciación de la sociedad fueron cambiando este panorama. Quizá no tan rápido como se hubiera deseado, pero poco a poco el índice de participación de las supermujeres, tanto en el enfrentamiento físico de igual a igual como en el despliegue de poderes fantásticos sin alcanzar el agotamiento extremo a las primeras de cambio, fue estableciéndose en las páginas de nuestros héroes, permitiendo con la llegada de los ochenta que algunas de ellas llegasen a asumir el papel de líder de grupos eminentemente masculinos, como Los Cuatro Fantásticos, Los Vengadores o La Patrulla-X".

El presente tomo de Panini rinde homenaje a los personajes femeninos de Marvel, a través de un puñado de heroínas que gozaron de aventuras en solitario en la década de 1970. Son episodios rescatados de las revistas en blanco y negro que publicó la compañía durante aquellos años, de modo que los veteranos y los nostálgicos sentirán un pellizquito al leer estas páginas. Van historietas de Marvel Super Action, Deadly Hands of Kung-Fu, Marvel Preview y Bizarre Adventures, con fechas de cubierta originales de entre 1976 y 1981. Las protagonistas son nada menos que Bobbi Morse, alias la Cazadora (futura Pájaro Burlón); las Hijas del Dragón, esto es, Colleen Wing y Misty Knight, secundarias habituales de la serie de Puño de Hierro; la peculiar Satana, hija del diablo y hermana de otro personaje que ha aparecido ya en la colección Marvel Limited Edition, el Hijo de Satán; la Viuda Negra, que necesita poca presentación; Lady Daemon, una creación de Chris Claremont relacionada con las artes místicas; la mismísima Fénix, más que conocida por su papel en la Patrulla-X; y la asesina Elektra, creada por Frank Miller para las páginas de Daredevil.

El conjunto ofrece sus más y sus menos, pero, en general, tiene mucho interés y alcanza niveles de excelencia en determinados momentos. Y es que, entre la nómina de artistas, los hay tan reputados como el citado Claremont, Marshall Rogers, Vicente Alcázar, Paul Gulacy, Michael Golden, John Buscema y el también citado Miller. A destacar, el apartado de extras, con ejemplos de la censura de la época y la reproducción a color de algunas portadas de los magazines originales y de antiguas ediciones españolas.


Malaga Hoy

Toda una serie de culto

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Agosto, 2018

'Marvel Saga. El inmortal Puño de Hierro, 1'. Ed Brubaker, Matt Fraction, David Aja y otros. Panini. 184 pág. 18 euros.

La colección Marvel Saga nos regala ahora la recopilación de una de las series de culto del pasado reciente: El inmortal Puño de Hierro. Con una pareja de guionistas de lujo, Ed Brubaker y Matt Fraction, y los alucinantes dibujos de David Aja (acompañado Travel Foreman, John Severin, Russ Heath y Sal Buscema), la cabecera protagonizada por este maestro de las artes marciales con toques esotéricos es una maravilla que conserva el sabor de los mejores tebeos de superhéroes de la década de 1970, actualizándolo con la sofisticación y la solidez contemporáneas. El primer recopilatorio incluye los números 1 a 6 de The Inmortal Iron Fist (2007), diez páginas del especial Civil War: Choosing Sides (2006) y un apartado de extras.




Malaga Hoy

Un homenaje a Jack Kirby

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Agosto, 2018

'Marvel Héroes. El poderoso Thor de DeFalco y Frenz, 2'. Tom DeFalco, Ron Frenz. Panini. 608 pág. 44,95 euros.

Sigue la recuperación dentro de la colección Marvel Héroes de una de las etapas más reclamadas por los fans del Dios del Trueno, la que firmaron el guionista Tom DeFalco y el dibujante Ron Frenz a finales de los 80 y principios de los 90. El homenaje a Jack Kirby es más que patente en estos episodios, pero hay trazas también del trabajo irrepetible de Walter Simonson, toda vez que los autores se atreven a ampliar el universo de Thor con personajes como Eric Materson, que dará mucho que hablar en próximos capítulos de la saga. El segundo volumen de la recopilación emprendida por Panini ofrece los números 409 a 432 de The Mighty Thor (1989-1991), junto con el Annual 15 (1990) y un puñado de extras. Hércules, el Doctor Muerte, Juggernaut, los Nuevos Guerreros, Excalibur y un sinfín de personajes hacen de estas páginas una diversión continua.


Malaga Hoy


Ka-Zar y la diablesa

JAVIER FERNÁNDEZ
29 Agosto, 2018

'Márvel Limited Edition. Ka-Zar: Retorno a la tierra salvaje'. VV. AA. Panini. 376 páginas. 39,95 euros.

Recuerdo que me quejaba hace un par de años de lo poco que se había editado en España de la producción de Steve Gerber, un autor fascinante hasta en sus trabajos puramente alimenticios. Desde entonces hasta ahora, Panini ha puesto al alcance de los lectores sus obras más señeras (El Hombre-Cosa, El pato Howard, Los Defensores), pero también otras menos conocidas, de tal modo que ya se ha traducido el grueso de lo que Gerber escribió para Marvel en la década de los 70. Puede parecer un comienzo raro para hablar de Ka-Zar: Retorno a la Tierra Salvaje, segundo tomo de la reedición de la vieja serie a color del Tarzán marvelita, pero es que casi la mitad de los episodios aquí incluidos llevan la firma del guionista. Gerber tuvo cierta fidelidad a lo largo de su carrera con algunos personajes, y uno fue Shanna la Diablesa, otra heroína salvaje en la tradición de Shenna (ya ven que se comían poco la cabeza en la Casa de las Ideas), que acabaría siendo la pareja ideal de Ka-Zar, y que, en manos de Gerber, alcanzó vuelo y profundidad psicológica.

Retorno a la Tierra Salvaje compila los números 17 a 20 de Astonishing Tales, los 1 a 5 de Shanna the She-Devil, los 1 a 5 de Ka-Zar: Lord of the Hidden Jungle, los 109 a 112 de Daredevil y el 3 de Marvel Two-in-One, todos con fechas de cubierta de 1973 y 1974. Además de Gerber, el apartado literario lo firman Mike Friedrich y Carole Seuling (co-creadora de Shanna) y la parte gráfica cuenta con un montón de artistas: Dan Adkins, George Tuska, Ross Andru, Don Heck, Bob Brown, Gene Colan y Sal Buscema, entre otros. Aunque si tuviera que escoger mis ilustraciones favoritas del tomo, estas serían las dos portadas dibujadas por el siempre genial Jim Steranko para la breve cabecera protagonizada por Shanna en solitario. Confío en que estos tomos tengan suficiente éxito como para que Panini se plantee en algún momento la reedición de la deliciosa serie que protagonizaron esta singular pareja de héroes unos años más tarde, a cargo de Bruce Jones y Brent Anderson.



Malaga Hoy

sábado, 25 de agosto de 2018

Fotos que hacen historia


 LA GUERRA DEL VIETNAM / EDDIE ADAMS, ESTADOS UNIDOS / 1968
A Sangre fría
Sobrecogió a medio mundo. La frialdad del jefe de la policía de Vietnam del Sur, Nguyen Ngoc Loan, disparando a bocajarro a un prisionero del Vietcong, hizo que el debate sobre la guerra de Vietnam se recrudeciera. En 1973, las tropas estadounidenses se retiraron de Vietnam. La guerra acabó en 1975. Estados Unidos nunca se repuso '



Hace cincuenta años, un grupo de periodistas holandeses decidió galardonar la mejor foto publicada
en prensa. Nació así uno de los premios más prestigiosos, el World Press Foto. Una exposición en Amsterdam muestra ahora ese medio centenar de imágenes convertidas en iconos de nuestra historia más reciente. Por Javier Reverte.

 ► LA MATANZA DE TIANANMEN, PEKÍN (CHINA) / CHARLIE COLE, ESTADOS UNIDOS / 1989
El estudiante frenó a los tanques
Las protestas de millones de estudiantes en la plaza de Tiananmen de Pekín pidiendo reformas democráticas fueron aplastadas por los tanques del Ejército Popular de Liberación de la República Popular China, pero uno de los manifestantes tuvo el coraje de plantarse ante ellos. En el nuevo siglo, China sigue violando los derechos humanos, pero avanza imparable como una locomotora en crecimiento económico. •



Hace más de un siglo que los seres humanos hemos dejado de ser capaces de concebir nuestra existencia sin la fotografía. ¿Imaginan la propia vida sin imágenes? En nuestros álbumes familiares asoman los rostros severos de los abuelos e, incluso, de los bisabuelos: hombres circunspectos de bigotes puntiagudos, con camisas de cuello duro y alfiler de corbata; mujeres seriotas, peinadas con moño alto, ceñidas por corpinos y vistiendo blusas cerradas con camafeos bajo un cuello estirado que recuerda al de las gallinas. Álbumes en los que luego aparecen nuestros padres y al fin nosotros: niños y más tarde jóvenes y después adultos y ya con hijos, y algunos hasta con nietos. Toda una vida unida a muchas otras vidas anteriores y posteriores.

Pero esas fotos no bastan, sin embargo, para explicarnos el conjunto de nuestra existencia. Y debemos a los fotógrafos de prensa, sobre todo, las imágenes que completan el paisaje global de nuestro recorrido vital, porque lo que ha sucedido alrededor, en la proximidad o en la lejanía del mundo, condiciona sin pausa nuestra forma de sentir y de pensar, nuestra son-risa del álbum familiar y nuestro gesto de desánimo. De modo que esas cincuenta fotografías que completan el catálogo de cincuenta años del World Press Photo, el más prestigioso premio de fotografía periodística del mundo, forman en buena medida el paisaje de nuestra existencia particular. No son un imaginario, sino una suerte de palpito común a los hombres y mujeres de hoy. Todos hemos visto estas fotos, todos sabemos lo que significan, ellas han caminado a nuestro lado durante medio siglo y nos han hecho emocionarnos y con frecuencia estremecernos. Son historia, sí; pero también la historia particular de cada uno de nosotros.

 ► EL GENOCIDIO DE RUANDA / JAMES NACHTWEY, ESTADOS UNIDOS / 1994
Las cicatrices de la guerra
Es el rostro de la guerra, de la barbarie. Este hombre fue marcado por la milicia de los hutus sólo por la sospecha de ser simpatizante de los rebeldes tutsis. Él es una víctima más de una guerra, de la violencia en África, la muestra de una operación de limpieza étnica a machetazos y pedradas en Ruanda. El genocidio de los tutsis causó más de 800.000 muertos, el 11 % de la población total. •


Seguramente, los humanos somos una especie dotada de un unamuniano sentido trágico de la vida. Muy pocas de las fotos de World Press, al menos entre las que aparecen en estas páginas, nos mueven a la sonrisa. Aquí están retratados los conflictos bélicos, el dolor de los civiles pillados en la contienda, la suerte de los adversarios tomados prisioneros, los desastres naturales, las plagas de tintes bíblicos, la miseria, la emigración, la desigualdad, el totalitarismo y la intransigencia religiosa. En el cercano siglo XX y en lo que va del XXI es probable que los seres humanos hayan sufrido en la misma medida que sufrieron los siglos anteriores. Pero no estaban las imágenes que retrataban el dolor. Hoy nos sobran. Y aunque ya sean pasado, no por ello dejan de sobrecogernos.

La II Guerra Mundial concluyó en 1945. Fue el fin de un periodo terrible en el que el genocidio cabalgó sobre los lomos de Europa, de África y de Asia, y la sangre anegó las tierras y los océanos. Se gritó entonces "¡Nunca más!", y en 1948 fue proclamada con orgullo la Carta Universal de los Derechos Humanos. Poco duró la fiesta. Y tan sólo diez años después, World Press Photo comenzó a retratar de nuevo el rostro del espanto.

No encontramos en esta selección muchos de los escenarios del drama: Ulster, Ruanda, muro de Berlín, Chernóbil, 11-S y 11-M, Palestina, Irak..., por poner tan sólo unos pocos ejemplos. O sea, que no están todas las imágenes que son. Pero sí que son todas las que están. Todas unidas formarían, ya digo, la biografía de medio siglo. Esa niña, Phan Thi Kim Phuc, que huye desnuda y mordida por el napalm norteamericano en los aledaños de una aldea vietnamita, nos mostró algo que ya sabíamos pero que quizá no habíamos sentido en toda su hondura: que las guerras de hoy procuran a la estadística una cifra abrumadoramente mayor de víctimas civiles que la de los muertos uniformados. Y el tiro disparado por el jefe de la policía sur-vietnamita, un tal Nguyen Ngoc, en la sien de un prisionero del Vietcong sin nombre



 ► VIETNAM DEL SUR / 'NICK' UT CONG HUYNH, VIETNAM/1972
Quemada por la bomba de napalm
Es la imagen que encierra el horror de la generación que vivió la guerra de Vietnam. Esta instantánea cambió la percepción que el mundo tenía de aquella guerra. El 8 de junio de 1972, un avión survietnamita bombardeó con napalm la población de Trang Bang. Kim Phuc tenía nueve años y corrió con su ropa en llamas. Allí estaba con su cámara Nick Ut, que vio cómo la niña gritaba "¡Demasiado calor!" con su vestido ya consumido. Tras pasar 17 operaciones y varios injertos de piel, hoy Kim Phuc ha creado una fundación para ayudar a los niños víctimas de la guerra y ha sido embajadora de buena voluntad de la Unesco. •


 ► LA MASACRE DE ARGELIA / HOCINE, ARGELIA / 1997
Desconsuelo por las muertes inútiles
Desgarrada por el dolor, una mujer llora frente al hospital Zmirli, donde trasladaron a los muertos y heridos de la masacre en el barrio de Bentalha, en Argelia. Los terroristas argelinos asesinaron en 1997 a más de 300 civiles en 12 matanzas. Hocine, el fotógrafo, cuenta que aquel 23 de septiembre vio cómo las mujeres gritaban y "una se deslizaba por la pared, como a punto de desmayarse". •

 ► EL HAMBRE EN UGANDA / MICHAEL WELLS, REINO UNIDO/1980
La mano del hambre
Es tan increíblemente pequeña que no parece una mano humana. Es la extremidad sin vida de un niño muerto de hambre en Uganda. Sin fuerzas, exhausta, se empequeñece aún más entre las manos bien nutridas del misionero. África, un continente azotado por el hambre. Se calcula que cerca de 14 millones de africanos sufren hambre crónica, una epidemia que se recrudece cada año en los distintos países, azotados además por otra plaga, la de la pobreza. •

 ► KOSOVO (YUGOSLAVIA) / GEORGES MERILLON, FRANCIA / 1990
La matanza de los inocentes
Son la familia y los vecinos de Elshani Nasím, de 27 años, asesinado el 28 de enero de 1990 en las protestas de los nacionalistas albaneses contra la decisión del Gobierno de Yugoslavia de abolir la autonomía de Kosovo. Fue uno de los detonantes de la guerra en la que tuvieron que intervenir las tropas de la OTAN para frenar la limpieza étnica de Milosevic, hoy juzgado en el Tribunal de La Haya. •

 ► /ALÓN REININGER, ESTADOS UNIDOS-ISRAEL / 1986
Plaga del siglo XX
Cuando se tomó esta fotografía (septiembre de 1986), la enfermedad del sida era una maldición de la que se hablaba en voz baja. Los muertos se contaban por miles, pero nadie quería confesar públicamente padecer la enfermedad. El estadounidense Ken Meeks tuvo el valor de dejar que Alón Reininger retratara su cuerpo marcado por las lesiones provocadas por el sarcoma de Kaposi. Diecinueve años después, más de 40 millones de personas están infectadas por el virus del sida. •

 EL GOLPE DE TEJERO/ MANUEL PÉREZ BARRIOPEDRO, ESPAÑA / 1981
Todos al suelo
El 23 de febrero de 1981 se volaba en el Congreso de los Diputados la investidura como presidente del Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo. El teniente coronel Antonio Tejero irrumpió en el hemiciclo con varios miembros de la Guardia Civil y comenzaron las horas más trágicas de la joven democracia española. El golpe de Estado se abortó y Tejero fue condenado a 30 años de cárcel. Desde 1996 está en libertad.


 ► MEXICANOS DE TEJAS /LARA JO REGAN, ESTADOS UNIDOS / 2000
Los otros téjanos
Fue una foto perfecta, la más importante de su carrera como fotógrafa. Lara Jo Regan pasó todo un día en la casa de una familia de inmigrantes mexicanos observando cómo vivían. En el modesto hogar, la madre junto a sus hijos fabricaba piñatas de cumpleaños para sacar a su familia a flote. Regan afirma que nunca imaginó que estas fotos, publicadas en la revista 'Life', pudieran ganar el World Press Photo. "Fue como un sueño". •

 ► LA SEGREGACIÓN RACIAL /DOUGLAS MARTIN, ESTADOS UNIDOS / 1957
Entre los blancos
Aquel día de septiembre de 1957, a Dorothy Counts le cupo el honor de ser una de las primeras estudiantes negras en asistir al instituto Harry Harding de Charlotte, en Carolina del Norte. Se acababa de abolir la segregación racial, y Dorothy hubo de aguantar los insultos y las pedradas de los racistas blancos que le gritaban "¡Vuelve a tu lugar de origen!". Cuatro días después, harta de vejaciones, Dorothy se fue a su casa •

 ► EL GOLPE DE PINOCHET EN CHILE / ANÓNIMO / 1973
Últimas horas del presidente Allende
Las bombas del ejército golpista caen sobre el Palacio de la Moneda en Santiago de Chile. Es el 11 de septiembre de 1973. El presidente Salvador Allende observa los daños sobre el tejado. Es la última fotografía de Allende vivo. Pocas horas antes, en un emocionado discurso por radio, se despidió de los chilenos. El juez Garzón y el chileno Juan Guzmán han procesado a Pinochet hasta ahora sin resultado. •


nos explicaba con sencillez que las guerras de hoy son cualquier cosa menos heroicas, suponiendo que alguna vez lo fueran. Vietnam nos cambió a todos, puso en su sitio al Séptimo de Caballería y a la gallardía de héroes de Hollywood como Errol Flynn. Muchos estadounidenses quemaron entonces su propia bandera sin que nadie en el país pidiera su cabeza, algo que ahora mismo, en la América de Bush, sería impensable, a pesar de Irak y del Katrina.

No es dolor, sino orgullo, lo que nos hizo sentir ese hombre pequeño, entrado en años y tan valeroso como el anónimo fotógrafo que lo retrató. Me refiero a Salvador Allende, en cuya carne todos sufrimos por Chile y cuyo último mensaje nos hizo renovar la fe en el coraje humano. Por eso, como contraste, nos produce cierta risa el rostro feroz del payaso Tejero, cuya cobardía vestida de uniforme captó con tanta certeza mi amigo Manolo Barriopedro en nuestro nefando 23-F de 1981.

Me reconcilia con mi humana condición y sonrío al ver a esa chica negra, marchando orgullosa junto a su padre, en septiembre de 1957, hacia una high school de un Estado del racista y profundo sur de Estados Unidos, Carolina del Norte. Era una de los primeros jóvenes negros que rompieron las barreras de la intransigencia racial entrando en las escuelas. La foto recuerda su nombre y no el de los jóvenes blancos que le hacen burla y que, quizá sin comprenderlo bien, se hundían en las cavernas del pasado para siempre.

Pero a partir de ahí se esfuman de nuevo las sonrisas. Al ver la manita tendida del niño ugandés de Karamoja, la mano del hambre sobre los gruesos dedos de un misionero blanco. O ese gesto de impotencia en el enfermo de sida de San Francisco. O el lamento inconsolable e inútil de la mujer india que ni siquiera parece suplicar la ayuda de un dios, junto al cadáver de una víctima del tsunami, el pasado mes de diciembre.

Un hombre solo, sin chulería, con aire fatalista, desaña a los carros de combate en la plaza de Tiananmen y pensamos en lo inerme del valor individual frente a la fuerza de la tiranía. ¿Por qué ese empeño en seguir gritando libertad? Su gesto nos hace mantener nuestra convicción de que la dignidad humana podrá ser destrozada, asesinada, hechas cenizas..., pero nunca vencida.

Una mujer llora y grita, con el alma hecha pedazos, a la puerta de un hospital en donde se encuentran los heridos y los muertos de la masacre perpetrada por fundamentalistas argelinos, en la aldea de Bentalha, el año 1997. Aterrar a la población civil fue otro de los grandes descubrimientos estratégicos de los guerreros del siglo pasado: en las matanzas campesinas de Argelia o de Perú, en los genocidios de Bosnia o de Ruanda, en las desapariciones de Chile o Argentina.
Otra cámara, en el año 2000, retrata la desolación de una familia expatriada, en este caso mexicanos inmigrados a Tejas, cuya única forma de ganarse la vida es fabricar piñatas. ¿Ha calculado alguien cuántos millones de seres humanos desplazados de su tierra natal viven en los países del llamado Primer Mundo?, ¿cuántos millones de almas, empujados por la miseria, han debido de huir de sus hogares familiares de África, América del Sur, Asia y el este de Europa?

Y en fin, ese colosal y al tiempo patético retrato de Isabel Muñoz, que fotografía en 2004 a un "niño de la guerra", un chaval etíope de la etnia surma. Desnudo y bello como sólo alcanzan a serlo los niños impúberes, sosteniendo una ametralladora que le viene grande, pintado ritualmente de los pies a la cabeza, la criatura mira a la cámara con un gesto de seguridad y tristeza. ¿Es un ángel o un demonio?

El World Press Photo no nos pinta un paisaje hedonista y positivo del mundo humano, sino más bien desesperanzado y a menudo trágico. Pero pienso que es preferible conocer el mal que ignorarlo. Ésa es la primera manera de intentar combatirlo. •

El libro 'Las cosas como fueron. Fotoperiodismo desde 1955' ha sido editado por Chris Boot y World Press Photo con ocasión de la exposición en Amsterdam (del 8 de octubre al 7 de diciembre) que celebra los 50 años del premio.


 ► 'TSUNAMI EN EL SURESTE ASIÁTICO / ARKO DATTA, INDIA / 2004
La ola que arrasó un continente
El gigantesco maremoto que devastó el sureste asiático en diciembre de 2004 dejó a su paso miles de desaparecidos, un millón de desplazados y cerca de 250.000 muertos. Indonesia, Tailandia, Malaisia, las islas Maldivas, Birmania, Sri Lanka e India fueron los países más afectados por el 'tsunami'. •



El ojo del mundo
Por Manuel Falces

Un motorista despedido de una moto, tumbado en el suelo entre nubes de polvo, es el punto de partida de los premios de fotografía con los que sueña cualquier fotógrafo. La instantánea, tomada por el danés Mogens von Hagen en 1955, fue el primer premio de una larga serie. Han pasado 50 años y el World Press Photo se ha convertido en un referente para el fotoperiodismo. Durante medio siglo se han alzado con el galardón imágenes que hoy ya se han convertido en iconos de nuestra historia más reciente. Fotografías que nos hablan de guerras, desastres o conquistas humanas. Son retratos de un mundo convulso, y por ello muchos de ellos son a menudo de una crueldad intolerable, algo que en numerosas ocasiones ha provocado controversias acalladas luego ante el hecho de que el World Press Photo es el concurso con mayor credibilidad en el fotoperiodismo. En cualquier
caso, son fotografías tomadas muchas veces anteponiendo el derecho a la información a la integridad física del reportero.

La española Isabel Muñoz logró un WPP en 2004 (tercer premio en el apartado de historias) con su reportaje para EPS sobre los surma de Etiopía.
La Fundación World Press Photo es una organización independiente, sin ánimo de lucro, concebida para difundir la fotografía de prensa a escala internacional. Cada año, desde su creación, otorga una serie de prestigiosos premios, concedidos a diversos apartados fotográficos -en total 16 y con la diversidad temática más potente del fotoperiodismo-. Un jurado independiente, formado por personalidades internacionales, es el encargado de seleccionar las fotografías. En el jurado, formado por nueve miembros, figuran fotógrafos, editores, periodistas, escritores y directores artísticos. Son ellos quienes inician el proceso de evaluación en sus diversos apartados. Clasifican y califican miles de fotos publicadas en prensa, remitidas por reporteros fotográficos.

¿Cuál será su futuro ante una pluralidad de medios absolutamente nuevos y evolutivos, vertiginosamente mutantes? La respuesta se nos escapa de las manos. Lo digital arrasa hoy por hoy. Del mañana no sabemos lo que viene, tan sólo que seguirá existiendo un ojo humano, y este certamen, bajo una fórmula u otra, seguirá existiendo con la misma vitalidad con la que un grupo de fotógrafos en la plenitud del foto-periodismo del pasado siglo lo creó, o mejor, inventó.

El número de participantes ha ido aumentando progresivamente con cada nueva edición. Por ejemplo, en 1992 se presentaron al World Press Photo 18.428 fotógrafos. Fue en esa edición cuando obtuvo el primer premio con un durísimo registro James Nachtwey (de la agencia Magnum). La fotografía de Nachtwey, que publicó el diario francés Liberation, recogía el momento de dolor de una madre con el cadáver de su niño en una sábana -en ningún momento se veía el rostro del pequeño-, en mitad de un desierto. Pero las contradicciones que tiene en su seno este prestigioso premio vienen no de las imágenes duras y desgarradoras, sino de su propia financiación. El World Press se ha sustentado económicamente de empresas multinacionales, cuenta con el patrocinio de las líneas aéreas holandesas KLM o de la firma Kodak -que, dicho sea de paso, cantan las excelencias de sus productos patrocinando las fotos. •


EL PAIS SEMANAL Número 1.513 Domingo 25 de septiembre de 2005


UN GATO CURIOSO, UNOS VECINOS DECONSTRUIDOS y MUCHO JAZZ

Jaume Vilarrubí

Cages es más que una historia, son varias que a su vez esconden otras muchas más en su interior. Y solo si estamos lo suficientemente atentos y tenemos un poco de suerte las podremos deshilvanar por las diferentes habitaciones de este enigmático edificio de vecinos.

Un sinuoso gato negro (alfa y omega del libro) hace las funciones de cicerone y nos presenta los diferentes habitantes de las jaulas de esta finca: el pintor, el escritor y su mujer, el músico, la portera, la vecina del papagayo, la botánica, Jeffrey, el marchante de arte, y los enigmáticos hombres de negro. Todos atienden a su función coral y responden a la importancia de su reparto con tanta vehemencia como misterio.

Cages no es un bocado fácil, es un plato complejo con diversidad de sabores que se sobreponen de manera sorprendente y arriesgada. No espere de Cages un bocadillo, ni un plato de macarrones, sin desmerecerlos espere alta cocina a riesgo de no corresponder pero con la esperanza de satisfacer a un exigente gourmet. Dicho esto interpelo al lector para que le permita alguna pequeña licencia o algún cabo suelto, que seguramente no dejarán a nadie indiferente pero que permite una complejidad necesaria.

McKean es talentoso, de eso no hay duda, forma parte de esa clase de autores inconformistas a los que no se puede atar y que gustan de galopar a su libre albedrío: como Bill Sienkiewicz, Moebius, o Bill Plympton, por citar solo a algunos de diferentes escuelas que conviven con la constante de tantear sus límites sin temor.

El autor, conocido habitualmente por combinar diferentes estilos gráficos, nos muestra aquí todo su repertorio, empezando por las portadas, continuando por los textos introductorios y acabando
por definir el propio Corpus Christi del libro con collages, retoques fotográficos, y dibujos a tinta. Un dibujo a tinta plano, figurativo y bicolor (negro y gris azulado) con generosas manchas negras que recuerdan al argentino José Muñoz, sobre todo en la última etapa de Alack Sinner (Salamandra, 2017), pero que también decide dotar de volumen cuando lo considera oportuno combinando diferentes técnicas que conforman un amplio abanico de recursos: Desde aplicar rugosas pinceladas de óleo hasta directamente desenfocar las imágenes.

La estructura de la página se mantiene en 3 × 3 en la mayor parte del libro, pero cuando necesita explotar, la explota literalmente y se descompone con naturalidad y absoluta libertad jazzística al servicio del orden narrativo, igual que los bitonos, o los márgenes que bailan frenéticos al son de la batuta de McKean.

El autor es natural de Maidenhead (Reino Unido), un pequeño pueblo cercano a Londres desde donde su pasión por el dibujo y la ilustración le condujo a estudiar en el Berkshire College of Art and Design. Es en esta escuela donde conoce al joven guionista Neil Gaiman, con el que fragua una celebradísima amistad que le llevará a ilustrar una serie de magníficas obras: La trágica comedia o cómica tragedia de Mr. Punch (Norma, 2002); Violent cases (Planeta, 2003); Los lobos de la pared (Astiberri, 2003); El día que cambié a mi padre por dos peces de colores (Norma, 2003); Señal y ruido (Astiberri, 2008); Cabello loco (Astiberri, 2010). Mención aparte merecen sus aclamadísimas portadas para la serie Sandman (ECC Ediciones, 2013) recopiladas en un solo volumen, The Sandman Dustcovers (Norma, 2002), y las portadas de la miniserie Muerte: el alto coste de la vida (Norma, 2005).

La bibliografía de McKean se completa con la exitosa y personal reinterpretación de Batman por parte de Grant Morrison en Asilo Arkham (ECC Ediciones, 2014); y la reciente Black Dog: Los sueños de Paul Nash (ECC Ediciones, 2017), con guion propio.

Cages fue publicada originalmente entre 1990 y 1996, en diez números por parte de Tundra y Kitcken Sink Press. La esperadísima edición española llegó de parte de Norma Editorial en un majestuoso volumen recopilatorio en 1998. En 2017 nos llega una nueva y cuidada edición por parte de ECC Ediciones, con un prólogo del maravilloso Terry Gilliam, a quién podría imaginar como una proyección en el mundo del celuloide de la capacidad creativa y onírica del propio autor británico. Paralelamente McKean ha tenido diversas incursiones en el mundo del celuloide, siendo lo más reseñable un par de películas: Máscara de Cristal (Sony, 2006), y Luna (2014). Parece difícil de superar pero la capacidad creativa del autor no se acaba aquí, su profundo humanismo también se expresa mediante la música, hasta el punto de ser un notable pianista de jazz e incluso de cofundar un sello discográfico: Feral Records.

Como verán no estamos ante un creador que se aburra, más bien lo contrario, hiperactivo hasta la médula, siendo este Cages que nos ocupa su obra más personal y, me atrevería a decir, su cima. Una obra tan resplandeciente como exigente, coral y diversa, onírica y terrenal. Y en medio de todo, como siempre, el amor. Un amor reluciente y necesario que ayuda a equilibrar el torrente de emociones que se pasea por las páginas y las viñetas de este castillo, y por supuesto por sus jaulas.

Recuerdo cuando leí por primera vez Cages: en cuanto lo acabé, sentí la necesidad de volverlo a leer, y lo hice. No sé si me habrá pasado esto alguna vez más... pero recuerdo aún hasta la música que escuché mientras tanto. Y sí, era negra, muy negra, y también muy bonita.

Cages
Dave McKean
ECC Ediciones Estados Unidos 
Cartoné
504 págs.
Color

Obra relacionada:

Sandman
Neil Gaiman con varios dibujantes
(ECC Ediciones)

Mr. Punch
Neil Gaiman y Dave Mckean
(Norma Editorial)

Sin título
Cameron Stewart
(Astiberri Ediciones)

Castillo de arena
Frederick Peeters y Pierre Oscar Lévy
(Astiberri Ediciones)

El edificio
Will Eisner
(Norma Editorial)


COMICS ESENCIALES 2017 Un Anuario de ACDCOMIC & JOT DOWN


UNA VIÑETISTA DE CUIDADO

Marc Charles

La vida de la gente, con más, no es mejor. Necesitamos una economía del cuidado. Simple: producir menos y centrarnos más en cuidarnos.
Joan Tronto, politóloga, responde a Yeray S. Iborra en eldiario.es el 30 de septiembre de 2016


Este 2017 que hemos dejado atrás ha sido un año importante para Flavia Álvarez-Pedrosa (Barcelona, 1987), más conocida como Flavita Banana. En febrero, Lumen publicaba Las cosas del querer, libro en el que las mujeres se expresan con absoluta naturalidad, más allá de la condición de género, sin obviar que los roles femenino y masculino no tienen sentido alguno para su visión de la realidad. En otoño, ¡Caramba!, la editorial de Alba Diethelm y Manuel Bartual, le editaba el libro que nos ocupa, este Archivos Estelares, antología de 200 viñetas de la autora barcelonesa, que nace a propósito de la autoedición del agotadísimo y más breve Archivos Imperiales, publicado en diciembre de 2016.
Y para rematar el año, Flavita Banana participaba, junto a sus colegas Carla Berrocal, Raquel Gu, Susanna Martín, Paulapé y Ana Belén Rivero, en la reducida pero muy interesante exposición Dones Dibuixades, reinterpretación de la obra de Núria Pompeia, pionera de la viñeta feminista en nuestra tierra, por parte de estas seis autoras. La exposición, comisariada por Pepe Gálvez y Alfons López, se pudo visitar hasta el pasado 4 de febrero en la biblioteca Ignasi Iglésias-Can Fabra de Barcelona, antes de iniciar un periplo a lo largo y ancho del territorio catalán. Flavita se encargó de la reinterpretación de tres viñetas de Mujercitas (Punch, 1975).

Han pasado más de 40 años desde la publicación del libro, pero, como refleja la dibujante en su revisión, el problema de fondo persiste. Inteligentemente, la autora barcelonesa cambia el conflicto entre niño y niña por las preferencias gay o trans de los progenitores actuales, le da una vuelta de tuerca a la condición laboral de la mujer y certifica que persisten los sometimientos que las mujeres tienen que aguantar aun ahora. En las tres viñetas, el problema de fondo se mantiene, ya que en cuatro décadas no han cambiado ni las proyecciones de nuestros deseos y frustraciones sobre nuestros retoños ni las actitudes machistas, ni la discriminación por motivos de género. En este anclaje evolutivo insiste la selección de momentos estelares recopilados en el volumen que nos ocupa.
Para lograrlo, se sirve de lo justo y necesario. El dibujante y humorista gráfico Darío Adanti cree que los chistes de Flavita Banana tienen algo de haiku por esa depuración de texto y dibujo y por su invitación a la reflexión. Solo dibuja y escribe lo imprescindible para noquear al lector con esas reflexiones a veces cínicas, otras absurdas, que, no obstante, destilan un verdadero amor por el género humano, una reivindicación del cuidado propio y del prójimo.

Al leer estas páginas se infiere un ingente trabajo para encontrar la frase exacta, la palabra apropiada. El contraste con el dibujo, apenas esbozado, sin rostros ni filigranas, potencia el mensaje, sea un absurdo de la vida moderna, las crisis en las relaciones de pareja o el humor disparatado a lo Monty Phyton. Porque Flavia se mueve bien en el nonsense depurado, aquel que aparece en viñetas como la de la contraportada de Archivos Imperiales (2016): «Ricardo soñó que era anoche un espía, pero al despertar sigue siendo una patata frita».

Cuando a Flavia le preguntan si es feminista, responde con tino que en estos tiempos no hay otro remedio que ser feminista, sin importar el género. Poco amiga de las etiquetas, sus dibujos beben tanto del humor negro de Chaval como de la filantropía de Sempé o la gestualidad de Blutch. Una titán del Pentel que también desciende de la tradición arrancada por Pompeia, el fallecido Forges o El Roto.



Archivos estelares
Flavita Banana
Astiberri Ediciones España
Cartoné
208 págs.
Blanco y negro


Obra relacionada:

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(Punch)
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