lunes, 20 de marzo de 2017

« Révolution Bande Dessinée ». Exposición en Lieja, Belgica.




Portada de Moebius del primer número de Metal Hurlant.  © Humanöides Associés

Con información de Alvaro Pons, enlace a un articulo de Actuabd. Exposición en el Museo de Arte Moderno Contemporáneo de Boverie en Lieja, Belgica (a 400 metros de una estación de tren de alta velocidad, si es que van provocando). El lugar es impresionante, el antiguo pabellón de la exposición universal de 1905 y la exposición esta a la altura. Dedicada a las revistas mensuales Metal Hurlant y (A Suivre).

La exposición se inicia por Michel Édouard Leclerc à Landerneau, exposición que se expuso en Angouleme, y enriquecida notablemente por las adquisiciones del tesoro de la Villa de Lieja por Jean-Maurice Dehousse, antiguo alcalde de la ciudad apasionada de la bande dessinée, hoy hace ya treinta años, objeto de una exposición en el Centro Wallonie-Bruxelles de Paris. Los visitantes de la exposición tendran el privilegio de descubrir una la más brillantes colecciones de originales jamás reunidas desde los años 1980.



Hugo Pratt confiere un aliento literario a la aventura (A Suivre)
© Casterman


La foto de familia en la inauguración del autor Michel Edoudard Lecrec : A la derecha, los editores Jean-Pierre Dionnet (Métal) y Didier Platteau (A Suivre) con su diseñador grafico común: Etienne Robial.



Gran Sala de Boverie

 
Dos de los diseñadores más singulares del periodo: Serge Clerc y Tanino Liberatore.

Las planchas de formato Grand Aigle de Paul Gillon.


Druillet

Cubierta de Enki Bilal para "Exterminador 17"
© Bilal / Casterman


Gouche de Jean-Michel Nicollet
© Jean-Michel Nicollet 

« Révolution Bande Dessinée »
17 marzo 2017 > 11 junio 2017
10 h − 18 h
……
De martes a domingo, cerrado lunes.

Musée de La Boverie
Parc de la Boverie, 3
4020 Liège

Photos : D. Pasamonik (L’Agence BD)



domingo, 19 de marzo de 2017

Berni Wrightson, descanse en paz.







Se nos van los grandes. Berni Wrightson, nacido en Baltimore, en 1948, permanecerá en el imaginario durante mucho tiempo, como he dicho, es uno de los grandes de la ilustración y la historieta.

Ahora, es fácil acceder a una abrumadora e ingente cantidad de imagenes de cualquier autor. No hace mucho no lo era tanto, de hecho, cualquier aficionado agradecía que fancines y revistas hablasen sobre los autores que destacaban y mostrasen sus trabajos.

Curiosamente, con el paso del tiempo, me interesan más las palabras de los autores que sus obras. Esto se publicó en la revista Studio nº2, dedicada a él:

"Mi único proposito a la hora de realizar una historieta es que entretenga. Siempre he pensado que la razón para que un comic exista es que entretenga o divierta. Es su principal proposito. Si no lo cumple el comic es fallido, por mucha relevancia cultural o social que tenga. Pienso que las dos cosas pueden ser perfectamente compatibles".

"Los comics de la EC me impresionaron mucho y por supuesto han influenciado a mi obra. Pero mi obra, en mi opinión, no es de terror, porque a mi no me gusta ser asustado. Creo que mi trabajo es superficialmente terror, si se examina atentamente se ve que hay grandes dosis de humor negro".

Yo podría dedicarme a los dibujos animados o al cine, pero siempre me he dedicado al comic y siempre me dedicaré a él por la enorme libertad que te da este medio. En cualquiera de los otros dos medios tienes que depender de más gente que tu mismo y por tanto limitarte en lo que quieres hacer".
"No puedo explicar exactamente lo que quiero hacer. Lo más que puedo hacer es indicar cuando veo algo que no esta hecho correctamente, y decírtelo. No quiero decir que eso que te indico este bien o mal hecho sino que no esta hecho del modo en que yo lo haría".

"Por lo general no determino en que técnica voy a realizar mi trabajo. Cuando voy a encararlo dejo que el guión me sugiera el modo de realización. La historia siempre sugiere el modo a trabajar y cuando termino de dibujarla es cuando decido si voy a entintarla con pluma o pincel".
"A la hora de comprar el material soy igual de descuidado. Para los pinceles suelo comprar un número 2 ó 3 Windsor Newton Red Sable y pinceles baratos que venden en la tienda a duro. En cuanto a las plumillas no tengo la más mínima idea de cual es el tipo que uso. Generalmente compro la que más se parece a la última con la que he trabajado. Tengo una colección enorme de plumillas, y casi todas ellas son muy parecidas entre sí"

"Todo el mundo que conozco que trabaja en los comics son muy aficionados al cine. Cuando voy al cine veo la película y lo absorbo todo. No quiero decir que vaya con la intención de utilizar tal o cual escena en mi trabajo. No puedo decir que escenas son las que me atraen e influencian mi trabajo, yo las absorbo subliminalmente y las traspaso a mi obra de manera totalmente inconsciente, pero eso queda en lo que hago sin la más mínima duda".

"Mis historias tienen violencia, pero es una violencia que podríamos llamar real, al contrario que el habitual tipo de violencia que inundan las páginas de los comics-books. Siempre he intentado que mis personajes sean gente normal con hábitos y reacciones normales. Al contrario que en los comics-books de, por ejemplo, Jack Kirby, en que una persona atraviesa dos paredes de un puñetazo que le han dado y vuelve a la carga, yo prefiero que cada acción tenga una reacción igual y opuesta, lo que quiere decir que si alguien te golpea en la cabeza con un objeto solido tu caerás al suelo. Y morirás desangrado si no te atiende nadie"

"Cuando dibujo una mujer le doy, o lo intento, una sensualidad que no sea artificial y que dé una impresión de realidad. Intento hacer que mis personajes sean reales, y por supuesto en la mujer también lo intento. Pero al haberlas dibujado, se me olvida que siempre tiendo al modelo de mujer voluptuosa y a una idealización en las formas que contraría mi intento de hacer una mujer real posible. Es un defecto que se ha hecho rutinario en la profesión".

"Cuando trabajo en una ilustración, me planteo el trabajo de la misma manera que si hiciera un comic. Procuro contar una historia, aunque en este caso se trate de un solo dibujo en lugar de muchos encadenados".

"La industria de los comics-books se basa principalmente en dibujantes de poca calidad que narran de manera aceptable. Son dibujantes que su única preocupación es poder dibujar el suficiente número de páginas para pagar las letras del piso y todo lo demás. Son dibujantes que se indignan si uno hace un buen trabajo, cuidado y trabajado. A Alan Weiss le dijo uno de estos dibujantes que su trabajo le perjudicaba, le obligaba a trabajar más, a dar más calidad, por el mismo dinero.  Son dibujantes que
realizan diez portadas en una tarde, cuando Mike Kaluta o Barry Smith se pueden dedicar a una sola portada, una semana entera porque se preocupan más de producir un buen trabajo que en el dinero que le pagan por ello ".

"Yo no puedo hacer esto. Me parece espantoso que cuando tenga 45 años tenga que llamar al editor para que me prepare el cheque. No puedo conformarme con llegar a un nivel mínimo de competencia y vivir de él el resto de mi vida. Estoy evolucionando y nadie puede pararme. He alcanzado un punto en que puedo hacer algo más que comics y puedo prescindir de ellos para vivir. No puedo evitar sentir preocupación por los que hacen comics y no pueden hacer nada más".


Publicado en el fanzine Studio nº2


sábado, 18 de marzo de 2017

De tripas, ¡Corasón! por Mel & J.L. Vidal


Revista Freek! número 50 Año IV, enero 2009

La incorreción política en el humor: cuando la ofensa me da risa

Fotografía: Alberto di Lolli


Los chistes, con frecuencia, irreverentes se mueven en los límites de lo que es políticamente correcto. En el territorio de la comedia, el contexto es clave, sobre todo con temas tabú como la religión y el terrorismo

MÓNICA LUENGO MONTERO
3 MAR 2017

Andreu Buenafuente suele pedirle al equipo de su programa, Late motiv, que no le cuente todo lo que va a suceder cada día en el plató. Por eso cuando uno de sus guionistas, Kaco Forns, salió hace un par de semanas a hacer un monólogo, el presentador no sabía qué temas iba a tratar su compañero. Forns empezó haciendo chistes de música y de política, pero de pronto anunció que quería terminar hablando de yihadismo. “Ese momento me generó incomodidad y sorpresa. Y pensé: ‘Bien, esto es la comedia’. Kaco se ha metido en un territorio aparentemente intransitable y ha hecho buen humor”, recuerda Buenafuente.


Cada cierto tiempo el debate de los límites del humor regresa a las redes sociales y a los medios reavivado por el caso de un tuitero que ha acabado dando explicaciones ante el juez o por un chiste que desata la indignación de la opinión pública. Se trata de un terreno resbaladizo, plagado de matices, en el que los propios humoristas tienen opiniones encontradas. Muchos de ellos incluso se refieren al tema con hastío, sienten que la sociedad les pide cuentas con cada nueva polémica.

“El problema es que se ha hablado más de los límites de lo que realmente se han llegado a traspasar”, resume el cómico David Broncano, que dirige La vida moderna en la cadena SER, un programa que ha hecho de la irreverencia su seña de identidad y cuyos vídeos en YouTube suelen superar las 100.000 reproducciones. Broncano también presenta Loco mundo y colabora en Late motiv, ambos de #0 (Movistar).

“Una sociedad sin límites sería una sociedad sin sentido del humor”, defiende Javier Gomá. Para el filósofo y director de la Fundación Juan March, el juego que existe entre respetar y cuestionar esas fronteras es lo que produce el efecto cómico. El buen humorista es el que practica este ejercicio con tacto y es capaz de adecuar sus chistes a cada momento y lugar. El contexto es pues una palabra clave en el territorio de la comedia. “No es lo mismo una actuación en directo que una conversación privada o un tuit. Cuando sacas cualquier chiste de su origen, al momento se pudre”, puntualiza Pepe Colubi, escritor y colaborador del programa Ilustres Ignorantes. Colubi extiende el contexto a la trayectoria del que está haciendo el chiste y cita el ejemplo de la cómica estadounidense Sarah Silverman: “Si aíslas una de sus bromas puedes pensar que se está riendo del Holocausto, pero si escuchas el monólogo entero y sabes que ella es judía, entonces funciona”.

Ignatius Farray, monologuista y colaborador de La vida moderna, está considerado uno de los cómicos más provocadores de España, y, sin embargo, comenta que lo que menos le gusta del mundo es ofender a la gente. Cuenta que, durante una actuación, la comedia se ampara en el vínculo que se crea con el público. El mismo chiste hecho en circunstancias diferentes puede pasar de hacer gracia a ser desagradable. “Tú sientes cuando puedes decir algo, pero también cuando has metido la pata antes incluso de terminar la frase. La comedia es un arte porque tiene esos límites, no todo vale”, comenta Ignatius. También opina que no hay que “tomar al público por tonto” y dejar de hacer una broma porque se piense que no la van a comprender: “Una persona que pertenece a una minoría puede entender que no existe mala intención en un chiste y reírse con él. Muchas veces la risa tiene un efecto conciliador”.

Según Gomá, con el tiempo la sociedad es más empática, más consciente del dolor ajeno. Pero cuando ese progreso moral todavía no ha cicatrizado, toleramos peor un chiste cuando es a costa de un tercero que cuando es autoironía. “Cuando esos sectores que han sufrido están todavía en un proceso hacia la normalidad y la igualdad, el humor a costa de ellos parece que es ofensivo puesto que relativiza su causa”.

El cómico Berto Romero coincide en que con los años vamos adquiriendo una mayor sensibilidad con temas como el machismo. “Si ahora vemos el humor que se hacía en los años ochenta nos parece muy burro. Y tan absurdo sería seguir haciendo el humor de entonces como castrar el de ahora y no poder tocar ningún tema sensible. Si no te gusta un determinado tipo de humor, no lo consumas”, apunta Berto.

La ofensa es algo con lo que todo cómico acaba lidiando antes o después en su carrera. “El humor está condenado a molestar. Si un chiste le gusta a todo el mundo, seguro que no es tan gracioso”, comenta Ana Morgade y puntualiza que ofenderse no equivale a tener la razón. La presentadora de El Club de la Comedia considera que España es un país poco dado a la autocrítica: “Nos gusta reír de lo que no nos toca, y cuando nos tocan a nosotros tenemos la piel muy fina”. Berto comenta que las redes hacen que las opiniones de todo el mundo sean mucho más visibles y estén todas al mismo nivel: “No sé si es que ahora siempre hay alguien que se ofende o es que antes se ofendía también, pero no nos llegaba”.

Twitter ha sido el origen de los últimos casos que han reavivado el debate en torno al humor. El pasado mes de enero, la Fiscalía pedía dos años y medio de cárcel para una estudiante de 21 años que publicó en su cuenta un chiste sobre el atentado contra Carrero Blanco. Una de las nietas del expresidente del Gobierno franquista, asesinado por ETA, escribía una carta en EL PAÍS calificando la medida de la Fiscalía de “disparate”. Pocos días después, el Tribunal Supremo condenaba a César Strawberry, cantante de Def con Dos, a un año de cárcel por enaltecimiento del terrorismo por varios tuits.

El último estallido de las redes se produjo la semana pasada cuando el semanario satírico El Jueves sacó en su portada, tras conocerse la sentencia del caso Nóos, a la infanta Cristina e Iñaki Urdangarin manteniendo relaciones sexuales en un vis a vis. Finalmente se supo que el cuñado del Rey no iría de momento a la cárcel y la revista cambió de portada.

La anécdota se quedó ahí, nada que ver con lo que sucedió hace 10 años cuando la misma publicación sacó a los entonces Príncipes de Asturias en una situación semejante. En aquella ocasión, El Jueves fue secuestrado por orden del juez y los autores de la caricatura condenados a pagar una multa de 3.000 euros cada uno. El dibujante de aquella portada censurada, Manel Fontdevila, comenta que antes no había humor sobre la Monarquía, pero que a base de hacer chistes se ha ido abriendo el campo: “Quizás las viñetas sobre el Rey no son tan duras como las que se hacen sobre Mariano Rajoy o Pablo Iglesias, pero existen”.

Fontdevila explica que todo lo pasional, lo que no tiene una explicación lógica, es susceptible de convertirse en un tabú. “Los nacionalismos, el fútbol… La religión es el gran tabú porque se basa en creer sin cuestionar. Y cuestionar es justo lo que hace el humor”, argumenta el viñetista.

Son muchos los temas que pueden resultar espinosos para un humorista. David Broncano cuenta que cada vez recibe más quejas de animalistas cuando hace comentarios sobre comer carne, y que en los comienzos de La vida moderna recibieron algún toque de atención por hablar de sexo de manera explícita. Pepe Colubi señala además del tabú del sexo el de la muerte: “La muerte es el gran tema, reírte de ella es lo máximo que puedes hacer”. En cuanto al humor sobre ETA, Borja Cobeaga, director de Ocho apellidos vascos y de las primeras temporadas de la serie Vaya semanita, ha comentado en varias ocasiones que la clave está en el enfoque. Se puede bromear sobre terrorismo siempre que se centre la burla en el etarra, no en la víctima.

Xavi Puig y Kike García, creadores del diario satírico El Mundo Today, comentan que un tema del que no se han llegado a hacer bromas en España es del atentado del 11-M. “Nunca se nos ha ocurrido un chiste al respecto”, apunta García. Y su compañero añade: “En Estados Unidos se hicieron chistes muy buenos sobre el 11-S muy poco tiempo después del atentado”. Puig cuenta el caso del semanario satírico The Onion, que en el primer aniversario del atentado publicó: “Los americanos conmemoran el 11-S intentando no masturbarse”. “Algo así sería impensable en España”, añade. Fontdevila señala que quizás no se ha tocado el atentado en sí, pero que se ha hecho mucho humor de sus consecuencias.


Pero sin duda el tabú más presente hoy en día en Europa es el islamismo. Lo puso de manifiesto, en 2005, la decisión del diario danés Jyllands-Posten de publicar una serie de dibujos y caricaturas de Mahoma, para denunciar la creciente autocensura en Europa. Las protestas en el mundo musulmán, espoleadas por informaciones falsas, dejaron decenas de muertos. Los autores de las viñetas fueron amenazados y aún hoy viven bajo protección. En solidaridad con ellos, varios medios europeos reprodujeron algunas viñetas, entre ellos el semanario satírico francés Charlie Hebdo, en cuya portada el profeta se lamentaba: “Es duro ser amado por gilipollas”. En España, El Jueves reconoció su impotencia: “Íbamos a dibujar a Mahoma... ¡pero nos hemos cagao!”, confesaba en primera página. En enero de 2015, 12 miembros de la redacción de Charlie Hebdo eran asesinados en París por terroristas islámicos. “Si nos van a matar por hacer un chiste, pues ahí está el límite del humor”, resume Broncano.

El humorista que consiguió incomodar a Andreu Buenafuente hablando de yihadismo, Kaco Forns, explica que cuanto más duro es el tema que se está tocando, más se tensa la gente. “Y para que la tensión se libere el chiste que hagas tiene que ser muy bueno”, resume. Muchos humoristas se enfrentan a las cuestiones más delicadas como un desafío propio del oficio. “Dar con la fórmula para tocar temas peliagudos de una manera natural es un reto”, comenta Ignatius. “Tarde o temprano la comedia encuentra la forma de abrirse paso”.


El Pais, Ideas nº 95 domingo 5 de marzo de 2017



miércoles, 15 de marzo de 2017

En una galaxia muy, muy lejana...

Marvel lanzó en 1980 un experimento recordado con la revista 'Epic Illustrated'. Jim Starlin aportó a la colección 'Dreadstar', una 'space opera' a la estela de la saga de 'Star Wars'.


GERARDO MACÍAS
15 Marzo, 2017


La saga de Star Wars ha tenido un impacto significativo en la cultura popular moderna. La saga puso de moda la space opera y ha influido en muchas obras de ciencia ficción, ya sea en cine, novela, televisión… y también en cómics, como Dreadstar, de Jim Starlin.

Uno de los experimentos más recordados de la industria del cómic estadounidense en 1980 fue la revista Epic Illustrated, que lanzó Marvel: una publicación que agrupaba trabajos de diversos autores de prestigio. Uno de ellos fue Jim Starlin, cuya aportación llevaría por título La Odisea de la Metamorfosis, una historia en la que la Vía Láctea se veía destruida por una raza militarista. Sin nada que ver con el Universo Marvel, los personajes se mueven en un universo propio.

Era el año de estreno de El Imperio contraataca, y Starlin construyó un universo tan interesante como el de George Lucas, con historias complejas y una caracterización de personajes impresionante.

La serie Dreadstar comenzó en 1982, y cuenta las aventuras de uno de los protagonistas de La odisea de la metamorfosis, situándole en una galaxia sumida en un conflicto bélico centenario que enfrenta a dos potencias imperialistas: la Monarquía y la Iglesia de la Instrumentalidad. Fue la primera serie de la bautizada como Línea Epic.

Dreadstar es un humano originario de Byfrexia, que después de ver cómo es destruido su mundo junto a toda la Vía Láctea, aparece en el planeta Caldor, que forma parte de la Galaxia Empírica. De fuerza descomunal y con grandes dotes de liderazgo, buscará vengarse ayudado de su inseparable espada de Aknaton, un arma que aparece y desaparece a voluntad de Dreadstar y que posee una energía increíble. En el planeta Caldor conoce al primer integrante del grupo: Oedi, un hombre-gato surgido de un experimento de la Iglesia de la Instrumentalidad que creó esta raza en busca de guerreros, pero se convirtieron en granjeros. También en Caldor, se encuentra con un antiguo Alto Obispo de la Orden de Vieltoor, Syzygy Darklock, convertido ahora en un poderoso mago.

Todos trabajan de agricultores (pese a que Darlock incita a Dreadstar a tomar parte en el conflicto), pero los acontecimientos se precipitan cuando el Ejército de la Monarquía destruye el planeta. Sólo sobreviven nuestros protagonistas. Sin hogar ni sin familia, su misión es devolver la paz a la galaxia. Dreadstar no quiere que se repita la historia...

También se une a este trío Willow, telépata ciega que ve a través de los ojos del mono Rainbow, y puede controlar cualquier aparato electrónico o cibernético. Completando el quinteto, se une el contrabandista Skeevo Phlatus, magnífico luchador y buen proveedor de cualquier material para el combate. Vanth Dreadstar y compañía se enfrentan a la tarea de poner fin al conflicto: cinco individuos contra dos imperios galácticos.

Vanth Dreadstar se encuadra en la tradición de Robin Hood, justiciero que reúne una banda de marginados para enfrentarse al Alto Señor Papal, un dictador galáctico. La misión de este Señor Papal dista mucho de ser la del típico villano empeñado en la búsqueda del poder, y el nº 11 de la serie, centrado exclusivamente en este personaje, sirve como análisis de las causas que convierten a los abusados en abusadores.


En Dreadstar nos vemos inmersos en una trama con personajes profundos y bien caracterizados, en la que los protagonistas se mueven siempre en una zona gris que hace muy complicado distinguir el bien del mal, y donde los bandos enfrentados no podrían ser calificados como los buenos o los malos… Vanth Dreadstar y los suyos deciden no tomar partido por ninguno y coger por el camino de en medio.

Jim Starlin trata en esta obra temas como la muerte, la religión, la divinidad o la manipulación. El conflicto entre la Monarquía y la Iglesia de la Instrumentalidad es una alegoría de la Guerra Fría, barnizada por los enfrentamientos medievales entre el Imperio y el Papado.

Hasta hace relativamente poco tiempo, hubo planes para que Dreadstar llegara a la gran pantalla. Finalmente llegará a televisión, medio más apto para desarrollar la obra de Starlin, creador de los cómics de El Guantelete del Infinito, la saga que se está adaptando en Los Vengadores cinematográficos.


Malaga Hoy



Sagrada desobediencia





'María lloró sobre los pies de Jesús' es el nuevo eslabón en la elegante cadena narrativa de Chester Brown, tan absorbente como los anteriores.

JAVIER FERNÁNDEZ
15 Marzo, 2017 

'María lloró sobre los pies de Jesús'. Chester Brown. La Cúpula. 288 páginas. 17,90 euros.

Títulos como Nunca me has gustado, Louis Riel o Pagando por ello, en los que tan importante es lo que se cuenta como la forma en que se cuenta, atestiguan que Chester Brown es uno de los narradores más interesantes de las últimas décadas. El desamor y la alienación adolescente, el retrato vital del líder rebelde canadiense del siglo XIX o una comprometida defensa de la prostitución son los temas de los tres libros antes citados, y todos ellos están compuestos con una sorprendente economía de medios, la sencillez propia de un genio.

María lloró sobre los pies de Jesús es el siguiente eslabón en esta elegante cadena narrativa, tan absorbente y depurado como cualquiera de los anteriores. Con el subtítulo de Prostitución y obediencia religiosa en la Biblia, Brown se aleja de la estrategia autobiográfica de otros trabajos anteriores y regresa a su vieja querencia por adaptar pasajes bíblicos (las cabeceras alternativas Yummy Fur y Underwater, publicadas a finales de la década de 1980 y mediados de la de 1990, respectivamente, contenían fragmentos en cómic de los Evangelios, realizados con el propósito de investigar las propias creencias del autor) para trazar una genealogía de la desobediencia y una nueva e iluminadora apología del meretricio. Las historias de Caín y Abel, Tamar, Rahab, Rut, Betsabé, la Virgen María y María de Betania, las parábolas de los talentos y el hijo pródigo y las preocupaciones del evangelista Mateo durante la escritura de su evangelio ("¿Qué debo hacer?", se pregunta el personaje, "Todo indica que la madre de Jesús era puta. Hasta el mismo Jesús lo dijo. Pero muchos de mis compañeros cristianos están en contra de la prostitución y no quieren oír la verdad") completan un libro de pequeño formato, pero gran calado.


Como es habitual en el autor, la obra se completa con un extensísimo apartado de notas finales, en las que Brown desgrana las fuentes que ha utilizado y amplía la comprensión de determinados apartados. En sus propias palabras: "Si tuviera que responder a las preguntas del censo (…) y se me preguntara cuál es mi religión, diría que soy cristiano. Mi comprensión de la religión se basa en la lectura de libros que ofrecen una interpretación más mística de las escrituras. Es una versión del cristianismo que no busca imponer valores morales o leyes religiosas a los demás; se centra en el interior. Como dijo Jesús, 'el reino de los cielos está en ti'. Busco conectar de forma personal con Dios, no imponer mis creencias a nadie. Aunque acepto que Jesús fue una figura histórica real, no creo que fuese Dios o el hijo de Dios, tal y como suelen argumentar los cristianos. Más bien creo que Jesús era un hombre espiritualmente avanzado. Quizá tuviera algún tipo de conexión especial con Dios, pero, en ese caso, sería una conexión que también está al alcance de otras personas. (…) Una persona cuya fe en el materialismo seglar cree que la consciencia nace de la materia, mientras que quienes somos religiosos diríamos que la materia nace de la consciencia".


Malaga Hoy





Espías y arte pop

JAVIER FERNÁNDEZ
15 Marzo, 2017




'Nick Furia, agente de Shield, 2: ¿Quién es Scorpio?'. Jim Steranko y otros. Panini. 440 páginas. 34.95 euros.

¿Quién es Escorpio? es el título del segundo tomo de la colección Marvel Gold dedicado a los episodios clásicos de Nick Furia (el primero se llama El mejor hombre) y con este se completa la recopilación de la formidable etapa del personaje escrita y dibujada por Jim Steranko. Si el anterior libro recuperaba los episodios de Steranko publicados en la cabecera Strange Tales, aquí van el puñado de tebeos y portadas que dibujó en el inicio de la serie Nick Fury, Agent of SHIELD, alumbrada en junio de 1968, como parte de la expansión de Marvel a finales de la década prodigiosa. Con esta pocas páginas, Steranko se ganó un sitio en la historia del cómic, y es que, como nos recuerda Jean-Paul Gabilliet en su magnífico ensayo Of Comics and Men. A Cultural History of American Comic Books: "Habiendo sido previamente mago, acróbata, motociclista y publicista, James Steranko comenzó a trabajar para Marvel en 1966 y dejó la escena del comic book en 1969. (…) Su trabajo más influyente fue su etapa en Nick Fury, Agente of SHIELD, un título protagonizado por un agente high-tech súper secreto que permitió a Steranko alardear de su afición por las splash pages [páginas de una sola viñeta] repletas de individuos empequeñecidos por computadoras gigantescas". Con su espectacular sentido de la puesta en escena, sus arriesgadas composiciones de página, los collages visuales, el frenético ritmo narrativo y la recurrente utilización de la página doble, Steranko llevó al extremo los presupuestos del mismísimo Jack Kirby, dejando además una huella personal e indeleble.

El volumen se completa con una larga introducción del propio Steranko, las numerosas ilustraciones que, sobre el personaje, ha ido dejando a lo largo de los años y otros muchos cómics de Nick Furia realizados por artistas como Frank Springer, Barry Smith, Herb Trimpe, Sal Buscema o Howard Chaykin. No en vano, se compilan aquí los números 1 a 15 de Nick Fury… (1968-69), junto con The Avengers 72, Marvel Spotlight 31 y diversas historietas de la cabecera satírica Not Brand Echh.


Malaga Hoy

Un cambio hacia el azul

JAVIER FERNÁNDEZ
15 Marzo, 2017




'Invencible. Ultimate Collection, 5'. Robert Kirkman, Ryan Ottley. Aleta. 336 páginas. 34,95 euros.

El quinto volumen de Invencible. Ultimate Collection presenta los números 48 a 59 (2008-09) de la cabecera original, realizados por Robert Kirkman y Ryan Ottley, más el 11 de la serie The Astounding Wolf-Man, también de Kirkman, con dibujos de Jason Howard, y un largo apartado de extras. El protagonista cambia su característico traje amarillo, azul y negro por otro en el que predomina el color azul, y, lo que es más importante, deja de trabajar para la Agencia de Defensa Global, y se enfrenta ahora a dicha organización mientras trata de controlar los instintos asesinos de su hermano, profundiza en su relación con Atom Eve y se embarca en un crossover con el asombroso Hombre Lobo. No es fácil ser un superhéroe adolescente.


Malaga Hoy


martes, 14 de marzo de 2017

La unión hace la fuerza




La Nueva Frontera, obra culmen del genial Darwyn Cooke, regresa a las librerías en una edición especial.


JOSÉ LUIS VIDAL
14 Marzo, 2017

Qué pena que la enfermedad se llevara a este genio de las viñetas el año pasado. Los que seguíamos su obra quedamos devastados por lo inesperado del suceso. Afortunadamente, su talento nos ha dejado varias maravillas del Noveno Arte.

Y es que, aunque este autor canadiense comenzó relativamente tarde en esto de los cómics (concretamente en el año 2000), ya venía curtido por el mundo de la animación, así que con un estilo muy característico, sorprendió a propios y extraños con una historia de Batman (uno de sus personajes fetiche), Ego. Amante del género negro literario, su segunda obra larga desprendió a Selyna Kyle, Catwoman, de su traje felino, regalándonos una tremenda historia de robos, traiciones, muerte y giros inesperados, El gran golpe de Selina…

Con el tiempo dejó constancia de su arte en varias colecciones, como la de la propia Catwoman, tuvo unos escarceos con la "competencia", Marvel Comics, para los que realizó varias números, fill-ins y one shots ( X-Force; Spider-Man: Tangled Web; Wolverione/Doop). Pero siempre regresaba a su casa, a DC Comics, editorial por cuyos personajes sentía una especial simpatía y cariño (Green Lantern: Secret Files; Jonah Hex; Solo; Weird War Tales; All Star Western…).

Su imaginación unió a dos grandes personajes del Noveno Arte como son Batman y la más conocida creación de uno de los genios de la viñeta como fue, es y será Will Eisner, The Spirit, para posteriormente regalarnos a los lectores un buen puñado de números protagonizados por el alter ego de Denny Colt.

Incluso llegó a ser uno de los autores que emprendió la arriesgada misión de recrear el universo de Watchmen y, en el caso particular de Cooke, consiguió una obra redonda, un thriller apasionante con Before Wathmen: Minutemen.

Y para terminar con esta breve semblanza de la obra de este Grande de las Viñetas, una de mis preferidas, la adaptación a la viñeta de las novelas protagonizadas por el frío y letal Parker, escritas por Richard Stark (seudónimo de Donald Westlake). Cuatro maravillas que deberían ser de obligada lectura para todo aquel que quiera dedicarse a la escritura o dibujo de tebeos.

Pero vamos allá con su obra culmen, La Nueva Frontera, donde Cooke hace algo que a muy pocos le ha salido bien: Mezclar la Historia, la de verdad, con los superhéroes. Comienza a mediados de los cuarenta, en una misteriosa isla donde van a suceder unos extraños sucesos que luego serán muy importante para el resto de la trama. Los Perdedores primero y Rick Flagg después se encontrarán en este remoto trozo de tierra con algo inesperado y tremendamente peligroso…

Tras el mayor conflicto bélico mundial, la Guerra Fría sumió al mundo den un estado de desconfianza y eso afectó a los héroes, debiendo abandonar sus ropajes y misiones. El temible Comité McCarthy sembró la duda entre la población, que renegó de aquellos que había vitoreado. Sin embargo, en tierras lejanas, concretamente en Corea, ya nacían nuevos héroes, como un tal Hal Jordan… Además de una pareja que trabajaba en secreto para el gobierno de los USA en el conflicto de Indochina: Wonder Woman y Superman.

Un extraño ser cae a la Tierra y, gracias a la particular educación recibida a través de la pantalla del televisor, se convertirá en uno de nosotros. Nacería John Jones, más tarde conocido como el Detective Marciano. Al mismo tiempo, en un laboratorio, el joven Barry Allen sufriría un accidente que cambiaría el rumbo de su existencia con "rapidez".

La lacra del racismo también es tratada en esta obra, y en tierras sureñas, los desquiciados miembros del KKK persiguen a un hombre de color que se ha levantado y alza un enorme martillo contra ellos.

Mientras tanto, un forajido se mueve en las oscuras calles de Gotham, Batman desbarata los planes de una extraña secta que espera un suceso, El Centro…

Todas estas líneas argumentales, paralelas al principio, confluirán en el momento en el que todos esos héroes deberán unirse a científicos, militares, gente sin poderes, para enfrentarse a un suceso apocalíptico, que hace peligrar la continuidad de la vida en La Tierra. ¿Podrán acabar con él? ¿Cuántas heroicas vidas quedarán en el camino?

Os aseguro que en viaje que se emprende en esta Nueva Frontera (hasta el final de la historia no sabréis el porqué del acertado título) será alucinante, una maravilla del Noveno Arte creada por uno de su grandes autores junto a un genio del color como es Dave Stewart.

Y como colofón, magnífico, a esta edición que ECC nos regala, galerías de personajes, historias de complemento (la del enfrentamiento de Batman y Superman es genial), una guía referencial, bocetos, diseños de la adaptación a los dibujos animados…

Cruzad esta frontera, os aseguro que no os vais a arrepentir.


Malaga Hoy


DESNUDOS Y VIVOS | DARÍO ADANTI


El cómico argentino publica ‘Disparen al humorista’, una reflexión sobre los límites de la risa en estos tiempos de chistes brutales

MANUEL JABOIS
Madrid 13 MAR 2017


Darío Adanti, humorista. LUIS SEVILLANO


Darío Adanti (Buenos Aires, 1971) publica Disparen al humorista (Astiberri), o sea que lo disparen a él. En el libro escribe y dibuja sobre los límites del humor. Publica sus historietas en Clarín y Mongolia, revista que fundó y con la que se pasea, junto a Edu Galán, por media España llenando teatros y montando el pollo con un musical sin música.

Pregunta. ¿Todo hace gracia?

Respuesta. Yo cuento chistes sobre Videla en el show. Un día uno que me reconoció por la calle me contó un chiste sobre desaparecidos. Yo no tengo problema en que se cuenten esos chistes, pero pensé: “Este tío, qué desubicado”. Imagínate que mis padres fueran desaparecidos. Y caí en esta conclusión: yo no tengo padres desaparecidos, pero amigos y amigas que sí, y me preocupo por lo que a ellos les preocuparía. Es el mecanismo perverso que tenemos instalado. Me sentía incómodo por otros como si esos otros no tuvieran las mismas condiciones que yo a la hora de incomodarse y expresarlo si quieren.

P. Preocuparía si no tuviésemos esa alarma.

R. Y salta. La comedia y el humor en el siglo XX empiezan a mutar hacia formas más directas y más brutas. Las clases populares arrastramos un poco esa parte de la herejía popular y carnavalesca de faltarle al respeto a todo e invertir la realidad. Tenemos necesidad de emociones más fuertes. Lo decía Jordi Costa: en tiempos duros se necesitan carcajadas fuertes. Y no recuerdo qué filósofo decía que él valoraba la sonrisa porque era la risa sofisticada: porque contenía el éxtasis primitivo de la risa pero a la vez la contención intelectual de no ofender. Esa era una visión muy siglo XIX de la intelectualidad. Y el siglo XX fue otra cosa.

P. Si se habla de los límites del humor es por eso.

R. Tenemos cada vez más miedo y hemos caído en un pensamiento mágico según el cual si controláramos las palabras nos pasarían menos cosas. Y los que más defienden el cuidado con el uso de las palabras son muy poco precisos ellos a la hora de usarlas: enseguida te puede caer “fascista” sin ningún tipo de matiz cuando a ti te están culpando por haber usado una palabra sin matices. Por eso digo que la corrección política es la hamburguesa McDonald’s que nos han vendido para creernos buenas personas.

P. ¿Y la incorrección para no decirse a sí mismo lo que se es ideológicamente?

R. Es lo perverso del sistema: cierta derecha prehistórica está utilizando la incorrección política como bandera, con lo cual se está instalando que la incorrección política es de derechas y la corrección política es de izquierdas. Esa derecha se dice incorrecta, pero solo es incorrecta despreciativamente y con los que ellos consideran inferiores.

P. Trump.

R. El humor tiene mucho que ver con el sexo; de puertas adentro hay prácticas consensuadas y un pacto íntimo entre quienes lo practican, ¿verdad? Y entra desde la violencia a la humillación. El humor también es un acto íntimo que no tiene límites, en cambio, lo que hace Donald Trump es un acto público. Hay una diferencia fundamental. Yo hago un acto íntimo en el humor aunque sea en un teatro con 1.000 personas, porque los que me están viniendo a ver me están viendo como humorista: saben que aquello es un período de ficción. Y además empatizan contigo en un montón de cosas y saben cuándo dices una cosa o dices otra. En cambio, Trump no. Es un personaje público que habla en público. Si yo, que soy humorista, le suelto chistes a mi jefe cuando estamos en una reunión de trabajo, me echan porque soy humorista sólo en el contexto humorístico. Por otro lado, hay que agradecer la incorrección política porque imagínate un mundo donde Donald Trump fuera normal, hablara de puta madre y luego hiciera estas mismas políticas. Entonces, ¿hasta qué punto es malo saber que Donald Trump es así de animal? El problema que viene ahora es que nos demos cuenta de que la anormalidad de Trump es la pauta de normalidad para gran parte de los pobladores de Occidente. Ese es el miedo.



El Pais

lunes, 13 de marzo de 2017

En la Luna no hay atascos ni ladrones

Tom Gauld imagina en su última novela gráfica a un policía que vive solo y desempleado en el satélite de la Tierra

TOMMASO KOCH

Madrid 7 MAR 2017


Una viñeta de 'Un policía en la Luna'. SALAMANDRA GRAPHIC

Ni un solo robo. Cero atracos, tiroteos, secuestros. Nada de nada. Por más que el policía circule en busca de alguna misión, los criminales parecen haberse volatilizado. Lo más emocionante de su día a día se reduce a perseguir un perro desaparecido. Y ni siquiera lo encuentra: el can regresa solito. Desde luego, la Luna ya no es lo que era. La última moda consiste en volver a la Tierra. De ahí que el agente se quede abandonado a su aburrimiento. “La imagen de la que partí fue la de una Luna vacía, donde un coche diera vueltas sin sentido”, relata el dibujante Tom Gauld (Aberdeenshire, 1976). Añadió ironía, melancolía y surrealismo para cocinar las 90 páginas de la novela gráfica Un policía en la Luna (Salamandra Graphic).


“Me gusta el humor triste. Me sale natural verlo en la vida y no puedo imaginar mis cómics sin eso”, agrega Gauld. Ni tampoco las viñetas semanales que publica para el diario The Guardian y la revista The New Scientist. Este oxímoron atraviesa toda su obra y especialmente este tebeo. Entre robots ridículos, distribuidores de donuts averiados, y el 100% de eficiencia del protagonista —crímenes denunciados: cero. Investigados: cero. Resueltos: cero—, Un policía en la Luna es un viaje espacial hacia lo absurdo. Y hacia la sencillez: resulta que cuatro colores (gris, azul, blanco, negro) y muchos silencios bastan para sonreír.

“Algunas de mis primeras historietas iban de astronautas. Y encontré en Internet un juguete antiguo llamado ‘Patrulla espacial’ que era un coche de los cincuenta con un pequeño robot y un cañón. Me hizo pensar en ese tiempo en que creíamos que algún día viviríamos en la Luna y no parecía una locura. Y quise retratar la tristeza del fracaso de ese sueño”, explica el Big Bang de su obra Gauld. Así que Un policía en la Luna bebe tanto de la fiebre mundial posalunizaje de 1969 como de la pasión de su autor por la ciencia-ficción y 2001. Una odisea en el espacio. “Quería que el libro fuera una carta de amor a todo eso”, afirma el escocés.

El dibujante Tom Gauld, el lunes 6 de marzo en Madrid. ÁLVARO GARCÍA

Cierta adoración es lo que siente también por el dibujo. De pequeño se pasaba las tardes tirado en el suelo dando rienda suelta a sus lápices y su fantasía. Sigue dibujando todos los días, incluso los fines de semana, y lo considera “un placer”. A la vez, continúa fiel a sus manos. “Uso el ordenador para el texto y el color. Pero me gusta pensar que el hecho de que lo que sale en la página esté realizado por mí tiene algo de magia. No quiero que resulte frío, dibujado por una máquina, sino que se perciba el calor que ha volcado en él un ser humano con sus fallos”.

Lo realmente complicado del asunto, para Gauld, es la otra parte: ¿qué narrar en las viñetas? “Escribir es un trabajo duro, me genera miedo hacerlo mal. Lo más difícil es encontrar algo que merezca la pena contar”, defiende. Tanto que buena parte de los tres años que pasaron entre el germen de Un policía en la Luna y su punto final fueron engullidos por un agujero negro: “Estaba sentado ante la mesa y la recogía, porque no podía pensar en nada”. Por más que todos le recomienden escribir cada día, para adquirir más oficio, Gauld no lo consigue: “Empiezo algo. Luego lo aparto. Me deprimo. Y no hago nada durante meses”.

“Mi miedo es que la gente diga: es bonito pero inútil”, agrega el dibujante. De ahí que, ante el vértigo de crear una novela gráfica entera, el artista agradezca la seguridad de sus viñetas. Dos entregas semanales, con fecha clara, un texto ya decidido y obligación de cumplir. “Un cómic te ofrece libertad de oportunidades pero también asusta. Está bien tener un trabajo fijo”, defiende. Aunque al fin y al cabo también considera su inseguridad como algo positivo, que le obliga a esmerarse en sus trabajos, ya sea una ilustración de tres viñetas o un tebeo como Goliath o Todo el mundo tiene envidia de mi mochila voladora. “No creo que la novela gráfica sea literatura. Me gusta que sea el hermano joven, divertido y difícil que hace sus propias cosas. No entiendo cuando la gente se empeña demasiado en intentar que el cómic sea más respetado”, añade el artista.

Feliz con su profesión, Gauld nunca soñó con ser astronauta, ni de pequeño. Pero, ¿le fascina el espacio? “Tuve la idea de que visitar la Luna no fuera algo disparatado. Ahora, en realidad, pienso que estaría bien para un fin de semana, una escapada. No debe de haber mucho allí”. En concreto, solo un policía, dando vueltas con su coche.

El Pais

domingo, 12 de marzo de 2017

La muerte en Samarkanda (Pedro Espinosa y César Galiano)










Publicado en la revista Jot Down Smart nº18, marzo 2017.


Will Eisner, el hombre que cambió la historieta

Una muestra celebra en Nueva York el centenario del autor de 'The Spirit', considerado uno de los padres de la actual novela gráfica.

Will Eisner, en la Comic Con de San Diego en 2004. PATTY MOONEY


HELEN COOK (EFE)
Nueva York, 10 Marzo, 2017

El mundo de la ilustración celebra los cien años del nacimiento de uno de los padres de la novela gráfica, el estadounidense Will Eisner (1917-2005), cuyas innovaciones transformaron y dieron relevancia al formato del cómic.

"Will fue una figura revolucionaria para el cómic. Fue una parte crítica del movimiento de los años 40 que le abrió las puertas a otros muchos artistas", dice Anelle Miller, directora ejecutiva de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York.

Esta agrupación ha querido rendir tributo a Eisner, nacido en Nueva York el 6 de marzo de 1917, con una amplia exposición de su trabajo en sus oficinas en pleno centro de Manhattan, que permanecerá abierta hasta el próximo 3 de junio.

Detalle de una portada de 'The Spirit'.

En ella, pueden contemplarse alrededor de un centenar de las piezas originales diseñadas y dibujadas por Eisner, buena parte de ellas pertenecientes a la serie The Spirit, el célebre cómic sobre un personaje ficticio que combatía el crimen y que se distribuyó de 1940 a 1952.

The Spirit, compuesto por 16 páginas de formato tabloide, comenzó a repartirse junto con la versión dominical de un periódico, y con el tiempo llegó a más de 20 publicaciones, alcanzando una tirada de cinco millones de ejemplares. "El personaje de The Spirit es icónico, y lo que hay que saber de Will es que con él cambió el formato del cómic", asevera Miller.

Durante muchos años, explica la directora ejecutiva de la Sociedad de Ilustradores, las distintas escenas del cómic se enmarcaron en "cajas", un formato esquemático que Eisner decidió dejar atrás para crear narraciones más dinámicas. "Él se salió de esas cajas -concreta Miller- y creó las páginas splash", donde una sola ilustración puede ocupar una de las hojas del cómic".

También innovó Eisner con la tipografía, escogiendo originales fuentes que cambiaba de una edición a otra, por lo que destacó además por sus singulares diseños. "Era un artista del cómic increíble, pero también era un diseñador en muchos sentidos. Se tomaba muchas libertades con las tipografías y sus diseños. Todas las páginas eran distintas entre sí", añade Miller.

En la muestra de la Sociedad de Ilustradores de Nueva York también pueden verse ejemplares de su Contrato con Dios (1978), la reverenciada novela gráfica con la que cambió el rumbo de la historia del cómic al utilizar este formato para contar historias más reales, crudas y profundas.

Sus seguidores además pueden observar varios de los instrumentos de trabajo del dibujante, como la tabla sobre la que realizaba sus diseños, en la que han quedado restos de la tinta empleada y que forman una curiosa obra contemporánea.

Asimismo, se expone uno de los cuadros que pintó con 19 años, un retrato de una mujer desnuda, el cual deja constancia de la predilección por el arte que sintió Eisner desde su juventud, alentado por su padre, un inmigrante del antiguo Imperio Austrohúngaro que también fue artista los primeros años de su vida.

Otra de las curiosidades que puede verse en la Sociedad de Ilustradores de Nueva York son algunos de los carteles que diseñó Eisner como oficial en el Pentágono durante la Segunda Guerra Mundial, en los que utilizó el cómic con el fin de instruir y educar a los soldados.

Durante sus 87 años, la figura de Eisner, que se mantuvo activo hasta los últimos días de su vida, destacó e influyó en el mundo del cómic hasta tal punto que los premios más destacados de esta categoría llevan su nombre.


Málaga Hoy

TBO. 100 AÑOS

Un centenario es un centenario. 100 años de una fulgurante historia de la historieta. No es que el mundo se detenga, pero hay algunos comentarios interesantes. Sin buscar demasiado he podido encontrar tres artículos en el diario El Periódico: 100 años del TBO en siete personajes y 10 (o más) cosas del 'TBO' que quizá no sepasEl libro oficial de los 100 años de 'TBO', en marzoen el periódico La Vanguardia El TBO cumple 100 años negándose a pasar página, en el periódico LA RAZÓN «TBO», el más visto, en el periódico El Pais Cien años de “más visto que el ‘TBO”, el blog CRISEI un artículo de Rafael Marín: Un TBO para la Historia en RTVE un documental titulado 100 años de tebeos, y otro artículo El "TBO" cumple cien añosotro pequeño artículo en El Pais Semanal, la Asociación Cultural Tebeosfera promovió una página en Facebook, así como muchos y muchos comentarios y felicitaciones a 100 años de historietas en España.

Como seguidor incondicional del Noveno Arte, como se citó durante un tiempo, celebro que aún se publiquen tebeos en España. Y espero que durante muchos años más.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Vidas distintas

Ana Oncina y Mary y Bryan Talbot protagonizan dos de las novedades que llegan a las librerías.


En la imagen, Croqueta y Empanadilla.

JOSÉ LUIS VIDAL
08 Marzo, 2017


Las publicaciones de La Cúpula, que siempre se definió por ser abanderada del movimiento underground en los cómics, han ido variando con el tiempo, sabiendo ajustarse a los nuevos gustos y exigencias de los lectores y, muy importante, ese cada vez más grande segmento de lectoras.

En primer lugar, y como ya se anunció en la última Tarde de Cómic (de la que fue protagonista), Ana Oncina nos regala las nueva peripecias de ese dúo de frituras que le han traído el éxito. Croqueta y Empanadilla vuelven en un tercer volumen que seguro que vuelve a colocarse entre los tebeos más vendidos, como corroboran las repetidas ediciones de las anteriores entregas. Pero, ¿en qué consiste el éxito de este cómic? Aparentemente, es un producto dirigido al público femenino, con unos protagonistas a los que, utilizando el argot, podíamos calificar como "cuquis", y con un tono amable y divertido en las historias que cuenta. Pero, como decía, la apariencia queda aquí, ya que nos encontramos ante una obra que va más allá y nos ofrece, por una parte, un retrato de la vida en pareja, con sus más y sus menos. Pero me quedaría sobre todo porque viene a ser un reflejo fiel de la personalidad del ser humano. Hay muchos sentimientos y maneras de ser que compartimos con sus protagonistas, como el egoísmo, la timidez, los despistes, la vagancia. Siempre enmarcados dentro de situaciones muy simpáticas, claro está… Y creo que justo ahí está el quid de la cuestión, el secreto que ha hecho que Ana Oncina haya alcanzado un éxito prácticamente instantáneo, llegando incluso a ser nombrada en la prestigiosa revista Forbes, algo inaudito hasta ahora para un autor de tebeos (y menos español…)

En este tercer volumen acompañaremos una vez más a la crujiente parejita en su día a día, sus mañanas, sus noches ante el televisor, cenas, junto a sus mascotas Rodolfo y Bufa, un perro y una gata muy especiales. Pero a estas historias cortas se sumarán algunas de más extensión en las que la peripecia de la pareja los llevará a un aeropuerto, mostrándonos hasta dónde puede llegar el nivel de despiste de ambos, así como un inesperado viaje a la Ruta de Santiago que comenzará la mar de bien y terminará en medio de tirones musculares y llagas… Una obra para todo tipo de lector, de cualquier edad y sexo, con la que se pasa un muy buen rato.

Y la otra novedad es la edición en tapa blanda del primer trabajo de un matrimonio de creadores cuya obra conocemos bastante bien por estos lares. Hablo de Mary M. Talbot y Bryan Talbot, ella escritora, estudiosa y defensora de los derechos de la mujer; él, uno de los más aclamados autores de cómic británicos, denominado el padre de la "novela gráfica" inglesa y que lleva a sus espaldas una extensa obra en varias editoriales. Entre las más famosas la saga con Las aventuras de Luther Arkright y Grandville. Por cierto, el éxito obtenido por ambos en nuestro país los va a traer como invitados en el próximo Salón de Cómic de Barcelona.

¿Y a qué viene lo del número dos? Pues bien, en esta obra, realizada por este bien avenido dúo, conoceremos la historia de dos mujeres, la autobiográfica, en la que la propia Mary M. Talbot rememora su infancia y juventud, y como, de una curiosa manera, hay un punto de conexión con la existencia de otra mujer, la hija del famoso escritor James Joyce, Lucia.

El descubrimiento del carnet del padre de Mary, el profesor y también escritor James S. Atherton hará que los recuerdos fluyan en cascada. El pasado regresa y los Talbot rememoran la difícil relación que Mary tuvo con su progenitor, siempre encerrado en su estudio, sumergido en la obra de su admirado Joyce, sin darse cuenta de cómo con el tiempo, iba perdiendo el amor de su hija. Las relaciones siempre serán tensas, tan sólo atenuadas por la comprensiva madre de la chica, la cual siempre trata de confortar a la cría, que no comprende los arranques de mal humor de James.

El paso de los años y el enquistamiento de todos estos amargos momentos harán que Mary se aleje cada vez más de su progenitor y, tan sólo tiempo después, descubra otra cara de este hombre que dedicó toda su vida a estudiar la obra del autor del Ulises.

Paralelamente, seremos testigos de otra existencia, la de Lucia Joyce. Criada en un ambiente artístico, desde muy pequeña supo que su destino era la danza, dedicando a esta disciplina todos sus esfuerzos y contando, en un primer momento con la aprobación de su padre y, al contrario que con Mary, la total oposición de una tiránica madre.

Son los primeros años del siglo XX y los Joyce se trasladan a vivir al efervescente París de la época, donde se codearán con lo mejorcito de la sociedad cultural y artística del momento. Pero, con el paso de los años y la intransigencia de sus padres, la vida de Lucia se irá oscureciendo, perdiendo la oportunidad de poder bailar y cayendo en el agujero de la más absoluta locura.

Dos lecturas muy recomendables, muy diferentes entre sí, para un público ávido de buenas historias.


Malaga Hoy

El arma definitiva

'Arma X' es uno de los grandes clásicos de la bibliografía de Lobezno, realizado en solitario por Barry Windsor-Smith allá por el año 1991.

JAVIER FERNÁNDEZ
08 Marzo, 2017



'100% Marvel HC: Lobezno: Arma X.' Barry Windsor-Smith. Panini. 168 páginas. 15 euros.


Se acaba de estrenar Logan, la nueva película de Lobezno protagonizada por Hugh Jackman, y Panini lo celebra reeditando los tebeos más emblemáticos del mutante por antonomasia. Pronto llegará a librerías una nueva edición de Lobezno: Honor en el lujoso formato de la Colección Frank Miller, ya saben, la celebrada miniserie con la que Claremont y Miller desarrollaron los lazos japoneses del personaje, y ya están disponibles otros dos títulos imprescindibles: Arma X y Enemigo del Estado.

Comenzando por el segundo, Enemigo del Estado es el título genérico de la saga de 12 números escrita por Mark Millar y dibujada por John Romita Jr. y Klaus Janson entre los números 20 y 31 del volumen 3 de Wolverine (diciembre de 2004-octubre de 2005), que, a su vez, se subdivide en dos tramos de seis números (Enemigo del Estado y Agente de SHIELD). Está considerada entre las mejores historietas de Lobezno del siglo XXI, y narra cómo Logan cae en manos de la organización criminal Hydra y es reprogramado para combatir a medio universo Marvel, incluyendo la Patrulla-X, los Cuatro Fantásticos, Daredevil, Elektra y SHIELD. Ciento cincuenta páginas más tarde, los chicos de Nick Furia logran capturar al mutante, pero la cosa acaba empeorando. Los que han leído a Millar ya saben que su estilo es cinematográfico y altamente adictivo, más aún cuando cuenta con un narrador gráfico de la talla de Romita Jr., al que las tintas de Janson le sientan muy, pero que muy bien. Esta nueva edición de Enemigos del Estado se presenta en la colección Marvel Integral, que ofrece encuadernación en tapa dura, formato ligeramente mayor que el habitual y una sección de extras, y se completa con el número 32 de Wolverine, un episodio también firmado por Millar, con dibujos, esta vez, de Kaare Andrews. Este último se titula El prisionero número cero y es una historieta autoconclusiva ambientada en la Segunda Guerra Mundial que, tal como explica el guionista en su introducción, se resolvió mediante un consejo del mismísimo Will Eisner.

Arma X, por su parte, es uno de los grandes clásicos de la bibliografía del personaje, realizado en solitario por el sin par Barry Windsor-Smith, allá por 1991. Se publicó serializado en los números 72 a 84 de la revista Marvel Comics Presents, y el siempre prodigioso Windsor-Smith se encargó del guión, los lápices, las tintas, los colores, las portadas y parte de la rotulación, lo que confiere a la obra una personalidad y una consistencia características. La historieta es una violenta orgía visual que retrocede hasta el momento en que Logan es sometido al experimento que recubrirá de adamántium su esqueleto. Como nos recuerda Julián M. Clemente: "Detalles de Arma X entraban en directa contradicción con algunos de los pocos datos que se conocían hasta entonces [del pasado de Lobezno], lo que venía a demostrar que Barry Smith no se había preocupado por investigar aquella continuidad parcial", ni falta que hace. El tebeo se sostiene por sí solo y aguanta ejemplarmente el paso del tiempo.



Malaga Hoy

El racismo en EEUU


08 Marzo, 2017



'El heraldo'. Mark Waid, J. G. Jones. Panini. 128 páginas. 16 euros.

Les confieso que estaba deseando que se tradujese Strange Fruit a nuestro idioma, la miniserie de Mark Waid y J. G. Jones que mezcla el mito de Superman con elementos históricos para reflexionar sobre el racismo en Estados Unidos. Pocos tebeos del género han provocado tanta controversia en los últimos años, y aún menos pueden presumir de la calidad que promete la suma de los talentos de Waid y Jones, máxime cuando este último colorea a mano las páginas. La historia arranca en la pequeña ciudad de Chatterlee, Misisipi, en la época de la Gran Inundación de 1927, cuando el desbordamiento de las aguas desencadena las tensiones sociales del viejo Sur. A este ambiente enrarecido se suma un ser de otro mundo caído del cielo, poderoso, imponente y de piel negra. El heraldo contiene los cuatro números de Strange Fruit (2015-16), junto con un puñado de extras.


Frank Castle en Rusia

JAVIER FERNÁNDEZ
08 Marzo, 2017





Marvel Saga, 26. El castigador, 4: Madre Rusia. Garth Ennis, Doug Braithwaite. Panini. 160 páginas. 15 euros.

El cuarto volumen de la recopilación de MAX: Punisher en la colección Marvel Saga contiene los episodios 13 a 18 de la serie original, publicados entre enero y mayo de 2005. Se trata de la saga Madre Rusia, en la que el coronel Nick Furia (responsable de una SHIELD bien distinta a la del universo Marvel tradicional) pide a su viejo conocido Frank Castle (más conocido como el Castigador) que viaje al territorio de la antigua Unión Soviética para recuperar el mortífero virus Barbarroja. Trabajando en esta ocasión con el dibujante Doug Braithwaite, el siempre alucinante Garth Ennis vuelve a demostrar aquí que es el escritor definitivo del Castigador, un personaje totalmente alejado del entorno superheroico en su versión MAX.


Malaga Hoy

Spiderman en los 80

JAVIER FERNÁNDEZ
08 Marzo, 2017



'Marvel Héroes, 77. La telaraña de Spiderman, 1: Ley y orden'. VV. AA. Panini. 680 páginas. 39.95 euros.

Panini ha estado reeditando en la colección Marvel Héroes las aventuras de Spiderman publicadas originalmente en la década de 1980 y ahora le toca el turno a los primeros episodios de la cabecera Web of Spider-Man, que comenzó su andadura en abril de 1985. Esta serie vino a suplir el vacío originado por la cancelación de Marvel Team-Up, en la que el lanzarredes compartía protagonismo con otros personajes de Marvel (uno o varios en cada número), y se convirtió en la tercera dosis mensual arácnida, sumándose a la decana The Amazing Spider-Man y a Peter Parker, the Spectacular Spider-Man. Según explica Julián M. Clemente en su introducción: "El leitmotiv de la nueva colección estaba un tanto cogido por los pelos: las historias se centrarían en el Daily Bugle y la relación de Peter Parker y del trepamuros con el rotativo, de manera que allí sería donde brillaran J. Jonah Jameson o Robbie Robertson, además de que se incorporarían nuevos personajes como Kathryn Cushing, pero tal condicionamiento quedó muy diluido casi desde el primer momento. En definitiva, Web of Spider-Man lo que de verdad perseguía es que hubiera una tercera serie todos los meses con el nombre del popular personaje en cubierta". Era la época del traje negro o, mejor dicho, el simbionte alienígena que el superhéroe se trajo a la Tierra en las Secret Wars, y su destino se resolvió (al menos temporalmente) en el primer número de esta Telaraña de Spiderman, que contó en sus dos primeros años con escritores como Louise Simonson, Danny Fingeroth, Peter David, Ann Nocenti o David Michelinie, y dibujantes como Greg LaRocque, Mike Harris, Sal Buscema, Geoff Isherwood o Marc Silvestri.

Ley y orden recopila los primeros 24 números de Web of Spider-Man (1985-1987), junto con los dos primeros anuales de esta nueva colección (ambos escritos por Nocenti, el primero de ellos permanecía inédito en España y el segundo cuenta con dibujos de Arthur Adams y de Mike Mignola) y el número 268 de The Amazing Spider-Man, vinculado a las Secret Wars II.


Malaga Hoy

'Po fueno, po fale, po malegro'

Ivà fue el creador de Makinavaja, protagonista de unas historietas que son fiel reflejo de la España de los 80 y 90. Los cómics se caracterizan por el particular lenguaje de los personajes.




Makinavaja y su inseparable Popeye.

GERARDO MACÍAS
08 Marzo, 2017


No, no es que no sepa escribir, ni que el corrector de ortografía del ordenador se haya estropeado: la coletilla Po fueno, po fale, po malegro es una de las expresiones popularizadas por los protagonistas de Makinavaja.

El título de este cómic está inspirado en la canción Die Moritat von Mackie Messer, que puede traducirse al español como La balada de Mackie el Navaja, compuesta en 1928 por Bertolt Brecht y Kurt Weill.

Esta canción ha sido versionada en sus respectivos idiomas por cantantes como Louis Armstrong, Frank Sinatra, Sting, Rubén Blades, Miguel Ríos, Bertín Osborne, etcétera.

Makinavaja, el último choriso es una serie de historietas desarrollada por el dibujante español Ramón Tosas Ivà entre 1986 y 1993 para la revista El Jueves.

La serie está protagonizada por un vulgar atracador chapado a la antigua, medio filósofo, medio justiciero, que lleva tupé y que junto a sus compañeros Popeye y Mustafá, deambula por las calles de la Barcelona de los años 80 y 90 cometiendo todo tipo de fechorías.

Su cuartel general se encuentra situado en una tasca del Barrio Chino regentada por El Pirata, donde suelen guardar todo tipo de armas, alijos de droga y algún que otro cadáver enterrado en la bodega.

Incorporaba, además, la actualidad política del momento: los Juegos Olímpicos de Barcelona' 92, las manifestaciones estudiantiles de los 80, etcétera. Si alguien quiere entender la industria cultural española, antes de leer informes sobre piratería y estudios de mercado debería empezar por las historietas de Ivá, donde su autor diagnosticó tempranamente muchos de los polvos que nos han traído estos lodos. En estas páginas aparecían en ocasiones personajes reales como Peridis o Manuel Vázquez Montalbán.

Ivà vivió de joven en pensiones de la Rambla de Barcelona entre prostitutas, delincuentes y policías, ambiente que recrea en sus historias. Sus aventuras expresan ideas filosóficas y políticas propias de su autor.

El cómic se caracteriza por la expresividad en los rostros de sus personajes y por el particular vocabulario que utilizan, transcribiéndose la fonética, además del uso de la jerga propia de los delincuentes, policía, o los personajes que pululan por las historietas.

La publicación de Makinavaja gozó de gran éxito, convirtiéndose rápidamente en la más popular de las historietas de la revista El Jueves junto a Historias de la Puta Mili, del mismo autor. Tras su muerte, que acaeció en 1993, la serie siguió reponiéndose hasta 2008.

En 1989 se estrena la versión teatral de Makinavaja por la compañía Tirapalan a partir de una adaptación de Pepe Miravete con Ferrán Rañé como protagonista y música de Pata Negra.

Se realizaron en 1992 dos películas tituladas Makinavaja, el último choriso y Semos peligrosos (uséase Makinavaja 2), ambas dirigidas por Carlos Suárez y protagonizadas por Andrés Pajares.

Finalmente, se emitió una serie de televisión en TVE (1995) protagonizada por Pepe Rubianes que gozó de gran audiencia.

La letra de la canción, tanto de la serie como de la película, la compuso el propio Ivà. La versión que aparece al principio del filme fue interpretada por el grupo musical Suburbano.

El dibujante de historietas Ramón Tosas, de 52 años, conocido profesionalmente como Ivà, resultó muerto en un accidente de tráfico ocurrido el 23 de agosto de 1993 en Briones (La Rioja). En el mismo accidente resultó gravemente herido Ángel Alonso, director de las versiones teatrales de Historias de la Puta Mili y Makinavaja.

El Premio Ivà al mejor historietista profesional se estableció en 1994, después de la inesperada muerte del dibujante. Los compañeros de El Jueves acordaron crear este premio con el apoyo de la viuda de Ivà, Gloria Sánchez. El trofeo es una figura del popular Makinavaja.

El listado de galardonados incluye a historietistas como Azagra, Nebreda, Fer, Fontdevila, Ozeluí, Monteys, Sergio Aragonés, Carlos Giménez, Nicolás, Juanjo Guarnido, Francisco Ibáñez, Jan, Luis Royo, Purita Campos, Jordi Bernet, Carlös, Picanyol, Maikel, entre otros…

Makinavaja no sólo es un clásico atemporal, es una obra maestra que refleja la España de los años 80 y 90 a la perfección con su humor ácido y su crítica social y política.


Malaga Hoy

Cien años de “más visto que el ‘TBO”

La popular revista juvenil de historietas, que unió su nombre al del cómic en España, nació hace un siglo

ÁLVARO PONS
Valencia 8 MAR 2017

Una de las páginas de TBO de 'Los grandes tebeos de HBO de Franz de Copenhague'.

En este mundo dominado por la economía desatada, las grandes empresas invierten millones en lograr eso que llaman una "designación metonímica", es decir, que su producto sea tan famoso que llegue a incorporarse al Diccionario para definirlo. Pero hubo una pequeña editorial española que, sin campañas de publicidad ni expertos en marketing, no solo consiguió crear una entrada en el Diccionario de la Real Academia, sino instalar en el habla popular todo un reguero de expresiones y, lo más importante, quedar grabada a fuego en el imaginario de la cultura popular. El TBO, editado por el litógrafo Arturo Suárez, no fue el primer tebeo, es cierto, y publicaciones de historieta anteriores como En Patufet, Dominguín o Charlot lo corroboran, pero la pequeña revista aparecida en 1917 consiguió tal popularidad que su nombre quedó indisolublemente unido al del cómic en España.

No está claro si el primer número llegó a los lectores el 11 o el 17 de marzo —la primera es una fecha dada por un completo estudio académico en los años noventa; la segunda, la versión oficial dada por la publicación en sus celebraciones—, pero es seguro que a lo largo de los próximos días, ese primer número que costaba 5 céntimos, cumplirá 100 años.

Dibujada casi en su totalidad por Donaz y Urda en sus inicios, la revista parecía destinada a desaparecer en pocos meses en el complicado y efervescente mundo editorial dedicado a la infancia de esos años, pero la aparición de Joaquín Buigas, que la compró, cambió ese previsible futuro. Fue incorporando grandes dibujantes como Méndez Álvarez, Tínez, Opisso, Serra Massana, Nit o Cabrero Arnal, creando un público fiel que fue poco a poco creciendo a un ritmo tal que, diez años después, ya se superaban los 100.000 ejemplares de tirada, disparándose en poco tiempo a la escalofriante cifra de 159.000. Un éxito sin precedentes que se apuntaló con la entrada en la revista de otros autores, como Benejam y Arturo Moreno, pero que se vio frenado en seco por la Guerra Civil.

El TBO volvió en los años cuarenta, pero tuvo que cambiar continuamente su nombre (el misterio del origen de la cabecera fue resuelto hace poco, al saberse que el juego fonético estuvo inspirado por una zarzuela de principios de siglo, de nombre T.B.O.), para poder ir salvando las limitaciones impuestas por la dictadura. Recuperaría su continuidad y título en 1952, con un flamante número 1 —pese a que la portada indicara bien claro que era el año XXXVI de la publicación— que abría una nueva etapa que solo certificaba los cambios y autores que Buigas había ido incorporando en los difíciles años anteriores: Ayné, Coll, Blanco, Sabatés o Castanys se unían a los Benejam, Tínez, Urda, Opisso y demás para crear historia, nunca mejor dicho, del tebeo en España.

El TBO era por entonces la contraparte de la todopoderosa Editorial Bruguera, que con su abanico infinito de títulos dominaba el mercado, pero no había podido doblegar la fuerza de una publicación que no paraba de enraizarse en la cultura popular: desde frases como "más visto que el TBO" o "parece un invento del TBO", a incluso tener su propia canción, la famosa Yo quiero un tebeo, que cantó por primera vez La Goyita en Teatro Circo Barcelonés, en 1930, y que luego volviera a popularizar Jaume Sisa.

Humor blanco y sencillo

Baluarte del humor más blanco y sencillo, el TBO fue resistiendo los envites de una sociedad que reclamaba unos cambios que la revista, siempre conservadora en ese aspecto, fue incluyendo con cuentagotas. Pero España estaba cambiando demasiado rápido, y pese a retocar su nombre para presentarse como un moderno TBO 2000, fue languideciendo lentamente en los setenta del siglo pasado, sin que ni siquiera la atrevida locura de la sección El Habichuelo, de Tha, T.P.Bigart, Paco Mir y Sirvent, o la desesperada decisión de ofrecerla como encarte de la popular revista del corazón Lecturas consiguiera cambiar su camino descendente.

El TBO fue comprado en 1983 por su eterno rival, la Editorial Bruguera, paradójicamente en uno de los peores momentos de la empresa, pocos años después vendida y refundada en Ediciones B, que intentó con poco éxito revitalizar un TBO que desaparecía finalmente en 1998 y, con él, series tan recordadas como Josechu, el Vasco, Altamiro de la Cueva o Los inventos del TBO.

Cien años después, el legado del TBO está por todas partes: desde esos tebeos que se han hecho adultos para ser novelas gráficas y que hoy tratan la vida cotidiana, como en su día lo hizo La familia Ulises, hasta los fanzines que exploran la forma y el estilo con el mismo atrevimiento y elegancia del gran Coll.

El Salón del Cómic de Barcelona prepara una gran exposición conmemorativa, pero para ir abriendo boca nada mejor que zambullirse en la enciclopédica 100 años de TBO (Ediciones B), un exhaustivo trabajo de uno de los grandes especialistas del tebeo de nuestro país, Antoni Guiral, que con la colaboración de Lluís Giralt hace un profundo —y entretenidísimo— repaso a la historia de la publicación, sus series y autores, pero también sus anécdotas y curiosidades. No será el único estudio: la editorial Diminuta publica también 100 años, el tebeo que dio nombre a los demás, de Jordi Manzanares, y el portal digital Tebeosfera celebrará el centenario con un amplio monográfico.


El Pais