jueves, 2 de marzo de 2017

El náufrago de la A

Se publica el cómic surrealista francés 'Philemón', del dibujante Fred, inédito en España hasta hoy. Algunos lectores llevábamos esperándolo desde 1980

KIKO AMAT

2 MAR 2017


Página del cómic 'Philémon'.

Todo depende del apetito de cada uno, como cantaban Prefab Sprout, pero es innegable que el hambre por algunas cosas aumenta de forma proporcional a su escasez. Como niño de los 70, recuerdo algunos objetos elusivos que adquirían volumen emocional según pasaba el tiempo y se negaban a caer en mis manos: las Nike de Kyle Reese en Terminator; las figuras Mego de superhéroes; aquella maqueta de Los Novios. En ocasiones la captura acarreaba en su interior el alien de la decepción. No era fácil estar a la altura de expectativas acumuladas durante años (o décadas) de idealización maníaca.


El tebeo Philémon, de Fred (1931-2013), fue uno de esos artilugios idealizados de mi niñez. Por supuesto, en aquella época no respondía por su nombre francés. Los lectores lo llamábamos Filalici, el nombre con que había ido apareciendo en las páginas de la pionera revista infantil catalana Cavall Fort, mes a mes, de 1980 a 1989, por rigurosa entrega postal. La francesa Pilote las había publicado originalmente de 1965 a 1987.

Pertenezco a la generación que ya accedió a los cómics en formato completo y extensión de álbum, así que lo de leer Filalici a plazos se me antojaba tan perverso como adictivo. Su esquiva periodicidad (no podías leer Filalici cuando se te antojaba; tenías que esperar a que llamara a tu puerta) azuzó mi idea mítica del tebeo. Muchos lectores soñaban con el día en que aparecería Filalici en “largo”, como Astérix o Tintín. Pero eso nunca sucedió, y Philémon se esfumó de las páginas de Cavall Fort; al contrario que su recuerdo, que solo hizo que irse hinchando día tras día en nuestros corazones.

Portada del volumen integral 1 de 'Philémon'.

Casi treinta años más tarde, Philémon se edita para el mercado español, y sigue estando a la altura del pedestal que erigimos en 1980. Es un tebeo raro, valiente, con un imaginario coherente, surrealista y onírico (en bueno, no en tabarra). El trazo de Fred es nervioso y temperamental (más Franquin que Hergé), y sus tramas son primas carnales del Little Nemo in Slumberland de Windsor McKay. En apariencia juguetonas, de aventuras, pero que inoculan entre viñetas (viñetas que Fred, al igual que McKay, organiza de forma revolucionaria) el vago regusto a hiel con el que uno despierta tras una cripto-pesadilla.

Philémon es un chaval de campo francés con una indumentaria más icónica (e inmutable) que la de Angus Young –tejanos ajados y camiseta a rayas- quien cada dos por tres cae a un mundo alucinante. Este mundo se rige por normas grotescas, habitan en él criaturas inauditas, e incluso las disposiciones geográficas presentan alteraciones chocantes. Una de ellas es la que da título a la primera aventura larga de Philémon: El náufrago de la A. Pues en ese mundo anónimo, las letras que señalan OCÉANO ATLÁNTICO en los mapas son un archipiélago de islas reales, cada una con forma de letra y particularidades locales.

Fred erige su universo a partir de ahí, colocando al protagonista en una odisea-en-duermevela que, a veces junto al náufrago Señor Bathélemy, a veces con su asno parlante Anatole (una especie de contrapunto práctico a las fantasías de Philémon; como el Hobbes de Calvin), le llevará de isla a isla, de sociedad en sociedad. Fred utiliza ese marco onírico de modo parecido a como Jonathan Swift utilizó la metáfora de las islas con que topaba Gulliver: exponiendo de extranjis las lacras políticas y sociales de su propio país: los Critiacuáticos, que torpedean los barcos-teatro con los que topan; los galeotes de la orwelliana galera ballena, que se amotinan para trabajar más; los policías y la autoridad en general, que el autor siempre pinta como malévolos, o lerdos, o las dos cosas. Pero Fred, como apunta Jorge García en el postfacio, rehúye el panfleto y expone sus ideas de libertad, otredad, desobediencia y pensamiento plural con sutileza, sin incrustarlos en el gaznate del lector tal que si este fuese un ánade dispuesto para el fuagrás.

Philémon es, en suma, un delicioso tebeo, apto para varias edades. Los niños pueden disfrutar con los lances y bichos raros que pueblan sus páginas. Los adultos, como sucede con Gumball o Futurama, podemos pinzarlo por el subtexto, el interlineado mordaz, y maravillarnos con las cáusticas sátiras que yacen tras los viajes. Philémon: Un regreso que no es chasco, sino todo lo contrario.

Philémon: Integral 1. Fred. ECC Ediciones. 304 págs. Traducción de Sara Bueno Carrero.


El Pais

Tebeos para nativos digitales

Cloud Comics pretende dar espacio a historietas creadas expresamente para ser disfrutadas en Internet


EL PAÍS
1 MAR 2017

"Como lector de cómics digitales me di cuenta de que el formato que se ofrece queda mal, en realidad son historietas de papel escaneadas”, cuenta Javier Ponsoda, de 38 años, ilustrador, diseñador gráfico, originario y residente en Altea y creador de Cloud Comics. Una idea para una plataforma web y una app que pretende adaptar el cómic tradicional al formato digital mejorando la oferta actual. “El fin del proyecto es que los usuarios puedan leer bien en una tableta, un móvil o un ordenador”.

Cloud Comics, cuyo desarrollo técnico aún no se ha iniciado, ofrecería un contenido propio, constituido a base de cómics creados por los ilustradores y guionistas de la plataforma en un formato que se adapte a los dispositivos digitales. El servicio mínimo que aportaría sería de un cómic a la semana y la tarifa para suscribirse sería anual y de alrededor de tres o cuatro euros mensuales. En un futuro, según su creador, la plataforma podría ser gratis gracias al apoyo de la publicidad.”No se trata de venta de cómics digitales, sino de dar un servicio a los usuarios”, cuenta su creador.

El proyecto, además de ofertar una biblioteca de cómics, propone una función social y de interacción entre clientes. “Hemos decidido explotar la vía de las redes sociales para proporcionar un valor añadido al proyecto”, explica Ponsoda. Con ello pretenden que la plataforma se convierta en un nexo de unión y un punto de conversación y discusión para los aficionados sobre las obras que ofrecen y el mundo del cómic, todo mediante foros especializados y mensajería entre usuarios.

El objetivo principal de Cloud Comics es la búsqueda de capital para desarrollar el proyecto. “Estamos realizando un crowdfunding mediante Indiegogo”, narra Ponsoda. La plataforma, de momento, cuenta con 15 autores encargados de completar la biblioteca de Cloud Comics.

CLOUD COMICS
Tebeos para nativos digitales
Fundador: Javier Ponsoda, 38 años.
Estado: En proceso de búsqueda de financiación.
Localización: Altea
Ámbito: Entretenimiento.
Idea: App y plataforma web

Portadas sobre Donald Trump de la revista The New Yorker


Portada del 27 de Julio del año 2015, titulada: 'Belly Flop'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER


Portada del 23 de Mayo de 2016 titulada: 'Grand Illusion'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER 


Portada del 10 de Octubre de 2016 titulada: 'Miss-Congeniality'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER


Portada del 24 de febrero de 2017 titulada: “Eustace Vladimirovich Tilley”
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER


'Significant-others'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER 


'The Federalist'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER 


Portada del 23 de Enero de 2017 titulada: 'In the wheels'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER


'Donalds Rainy Days'
BARRY BLITT/ THE NEW YORKER 




Portada del 21 de Noviembre de 2016 titulada : 'The Wall'
BARRY BLITT/THE NEW YORKER


El Pais


Si tú también te enganchaste al Tetris, este cómic te interesa

¿De dónde salió su nombre? ¿Quién lo inventó? Por fin todo encaja: el libro ​'Tetris, el juego del que todos​ hablan', desvela la historia del primer videojuego que entendieron tus padres.

MANU PIÑON
26 FEB 2017 -


Si tú también te enganchaste al Tetris, este cómic te interesa

Hubo otros videojuegos muy populares antes de Tetris. Sin embargo, ninguno logró a) una disputa épica entre gigantes como Nintendo, Atari o Sega, b) abrir una grieta capitalista en la URSS y c) que la abuela de Box Brown se enganchase a su versión en Game Boy.

 "Mi yaya se pasaba el día jugando", explica este dibujante y guionista de cómics de Filadelfia. A su manera, eso sí: "Posaba la consola en la mesa y usaba solo los dedos índices". Después de su biopic sobre el excéntrico wrestler André el gigante (Astiberri), cuenta en Tetris, el juego del que todos hablan (Héroes de papel) la extraordinaria historia de cómo un profesor universitario de Moscú, Alekséi Pázhitnov, ideó el puzzle definitivo con solo seis piezas y un scroll vertical. Ah, y sin ver un rublo. "Es un auténtico artista: otros se quedaron con los millones, pero millones comprobaron su talento", opina Brown, que también vio fichas cayendo cuando cerraba los ojos. "Es lo que hace especial a Tetris, que te hace algo en el cerebro. Es como hacer meditación. ¡Yo he llegado a tener alucinaciones jugando!".

El juego del que todos hablan



Si tú también te enganchaste al Tetris, este cómic te interesa "Llámadlo Tetris, que es como un tenis con tetrominós", le dijo a sus colegas Pázhitnov. Era 1984 y en pocos meses las autoridades soviéticas tuvieron que prohibir a los funcionarios tenerlo instalado —se pasaban el día jugando— y negociar un acuerdo comercial histórico.


El Pais Tentaciones Nº22, Marzo 2017


miércoles, 1 de marzo de 2017

Soy el Océano Pacífico

'La Balada del Mar Salado' fue el primer álbum de la serie Corto Maltés, creada por Hugo Pratt. Umberto Eco afirmó de su compatriota que había sido "el Emilio Salgari del siglo XX".

GERARDO MACÍAS
01 Marzo, 2017





'Corto Maltés: La balada del mar salado'. Guión y dibujos: Hugo Pratt. Edición original italiana: Una ballata del mare salato, por capítulos en la revista Sgt. Kirk (Florenzo Ivaldi, 1967). Edición española: Norma Editorial.

El cómic de hoy comienza con las palabras: "Soy el Océano Pacífico. El mayor de todos. Me llaman así desde hace mucho. Pero no es cierto que esté siempre así. A veces me enfado y la emprendo con todo y con todos. Hoy mismo acabo de calmarme de la última rabieta. Creo que barrí tres o cuatro islas y destrocé otras tantas cáscaras de nuez, de esas que los hombres llaman barcos...".

Toda una declaración de intenciones, que le da el protagonismo a un océano en lugar de a los personajes que navegan sobre él. La acción se desarrolla en 1913. Un barco recoge dos náufragos en una barca a la deriva. Se trata de dos primos, Caín y Pandora Grovesnore, pertenecientes a una poderosa familia británica. El capitán del barco es Rasputín, basado en el personaje histórico homónimo, el místico ruso asesinado en 1917 poco antes de la revolución rusa, a causa de su influencia en el zar Nicolás II. En este cómic, Rasputín es un pirata que planea pedir rescate por Caín y Pandora.

Más adelante, el mismo barco recoge a otro náufrago amarrado a unas tablas: es Corto Maltés, un marinero conocido de Rasputín, que lo incorpora a su expedición.

Esta es la primera aparición del marinero Corto Maltés, cuya biografía ficticia nos cuenta que nació en La Valetta (Malta) el 10 de julio de 1887. Su madre era una gitana conocida como la Niña de Gibraltar, sevillana de nacimiento, y su padre, un marinero de Cornualles (Inglaterra).

De esta forma comienza La Balada del Mar Salado, el primer álbum de la serie Corto Maltés, creada por Hugo Pratt (Italia, 1927-Suiza, 1995), historietista veneciano con orígenes ingleses, franceses, judíos y turcos.

En su primera edición, esta historieta fue publicada por capítulos en la revista italiana Sgt. Kirk en julio de 1967, y llegó a España en el año 2000 de manos de Norma Editorial.

Hugo Pratt narra cómo el barco capitaneado por Rasputín se dirige a la isla donde habita un pirata, el Monje, de quien dicen que tiene más de doscientos años, que gobierna los mares de Melanesia y Polinesia.

A partir de aquí, asistimos a una trama repleta de fugas, secuestros, batallas, traiciones, discusiones políticas, escenas de amor…

El desenlace final, salvo la revelación de la identidad del Monje, apenas cierra nada, sino que deja a todos los personajes siguiendo su destino.

En esta historia, juega un papel muy relevante la evolución de los personajes: el viaje iniciático de los jóvenes Caín y Pandora, que dejan de ser niños para entrar en el mundo adulto; Corto Maltés, obligado a tomar partido ante situaciones que van contra sus principios; Cráneo, el nativo lugarteniente de Rasputín, convencido de que sus tierras sólo serán libres cuando los europeos se marchen de Oceanía; las dudas de Tarao, un joven maorí, o de Slutter, un comandante alemán…

El de Hugo Pratt no es un dibujo preciosista. No se recrea en los detalles, sino todo lo contrario: simplicidad de líneas, masas de tinta, sobriedad extrema, encuadres atrevidos…

Umberto Eco afirmó de su compatriota Hugo Pratt que había sido "el Emilio Salgari del siglo XX, pero al contrario que Emilio Salgari, Hugo Pratt escribía bien".

El propio Hugo Pratt reconoció en La Balada del Mar Salado influencias de Joseph Conrad, Jack London, Zane Grey, Rudyard Kipling, Héctor Germán Oesterheld y Raimundo José Ongaro.

Hugo Pratt ha expuesto su obra en el Museo del Louvre, y además ha ilustrado numerosas campañas publicitarias, por ejemplo, de perfumes.

Como la infancia de Hugo Pratt se vio afectada por el fascismo, tuvo inclinación a escaparse por vía imaginaria o por el esoterismo, herencia de sus ancestros cabalistas.

De 1937 a 1943, Hugo Pratt descubrió Etiopía. Aunque fue hijo de un militar italiano, odiaba el colonialismo y fue fiel a su amistad con los africanos, pese a que tenía que combatirlos.

De 1949 a 1962, emigró a Argentina, donde continuó con su carrera como dibujante, trabajando con el guionista Héctor Germán Oesterheld.

Se sintió unido a los indios argentinos, debido a que le traían recuerdos de los amigos que había conocido en Etiopía.

En el año 2002, La Balada del Mar Salado fue adaptada en un largometraje de animación francés, que dirigieron Richard Danto y Liam Saury. A esta película la acompañaron ocho más.


Malaga Hoy

Arquitectura onírica

Peeters y Schuiten trasladan al lector hasta el París del año 2156 con fábulas, enigmas y una elegancia visual y literaria fuera de lo común.

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Marzo, 2017



"Volver a París, 2: La noche de las constelaciones". Benoît Peeters, François Schuiten. Norma Editorial. 328 páginas. 31 euros.


Escrita por el francés Benoît Peeters (París, 1956) y dibujada por el belga François Schuiten (Bruselas, 1956), la serie Las ciudades oscuras es una de esas joyas que reivindican la historieta como un arte mayor. Se trata de una colección de temática fantástica en la que los verdaderos protagonistas son las ciudades, los espacios y ambientes que, a la manera de Borges o Italo Calvino, componen una geografía imaginaria, más hermosa y atrayente de lo que yo pueda transmitir con palabras. Los guiones de Peeters son siempre soberbios, y uno se maravilla de la riqueza de conceptos que pueblan sus páginas, aunque quizá el elemento más sobresaliente del conjunto sean las interpretaciones visuales de un Schuiten en permanente estado de gracia. Año tras año, desde el debut de la serie con Las murallas de Samaris (1983), el dibujante ha creado con todo lujo de detalles las arquitecturas de estas ciudades imposibles, con la convicción del que se asoma al sueño y sabe que es tan real como el mundo material.

Recuerdo con viveza el impacto que me causó el primer libro de Las ciudades oscuras que leí: La fiebre de Urbicanda (1985), el segundo en orden cronológico. Por espacio de unas horas, Peeter y Schuiten me transportaron a aquel paisaje futurista (un futuro a lo Julio Verne) invadido de pronto por un cubo metálico que no cesaba de crecer y reproducirse hasta ocupar el espacio de la propia ciudad, las calles, el cielo… Compartí el asombro del protagonista, su excitación inicial, y también su tristeza y melancolía posteriores, su éxito y su fracaso. Pocas veces un cómic me había dado tanto, y corrí en busca del resto de títulos, es decir, los otros dos que ya habían sido publicados por entonces en nuestro idioma. Con todas sus imperfecciones, se me hizo evidente el potencial que encerraba Las murallas de Samaris, pero fue al terminar de leer La torre (1987), cuando comprendí que me hallaba sencillamente ante uno de los hitos del tebeo contemporáneo. La odisea del funcionario Giovanni Battista, uno de los guardianes de la vieja torre que se extiende arriba y abajo en el espacio, sin que nadie conozca realmente sus límites, me arrebató hasta el punto de que leí el álbum tres veces seguidas, hasta quedarme dormido, soñando con abismos de piedra y con la joven y bella Milena. Brüsel (1992), La chica inclinada (1996) o ese gozoso compendio que es El archivista (1987) son algunos de los títulos que componen Las ciudades oscuras y que no han dejado de incendiar mi mente en este tiempo.

Norma Editorial acaba de traducir la segunda parte de la duología Volver a París, subtitulada La noche de las constelaciones, que no se enmarca directamente dentro del ciclo de Las ciudades oscuras pero comparte con esta un mismo sabor y la prodigiosa hechura de Peeters y Schuiten. Hay aquí de nuevo una arquitectura imaginaria (en esta ocasión, la del París del año 2156), fábulas, enigmas y una elegancia visual y literaria fuera de lo común. Si les gustan Las ciudades oscuras, no deberían perdérselo.

Malaga Hoy


Descubriendo la Tierra

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Marzo, 2017



'Estela Plateada, 4: Ciudadano de la Tierra'. Dan Slott, Mike Allred.Panini. 160 páginas. 14,50 euros.

El cuarto tomo de la recopilación de Estela Plateada en la colección 100% Marvel contiene los números 1 a 6 del volumen 8 de Silver Surfer, publicados originalmente con fechas de portada de marzo a octubre de 2016. Tras haber llevado a Dawn Greenwood al confín del universo, Estela Plateada le mostrará ahora el planeta Tierra, eso sí, desde un punto de vista inesperado; en él caben monstruos, la magia y todo tipo de sorpresas. Ciudadano de la Tierra es el título de este nuevo delirio de Dan Slott (guion) y Mike Allred (lápiz y tinta), siempre con colores de Laura Allred, un prestigioso equipo creativo que ha revitalizado al antiguo heraldo de Galactus, en una serie hermosa, frenética, divertida y cargada de referencias.

Malaga Hoy


El tesoro de Corto Maltés



01 Marzo, 2017


'La casa dorada de Samarkanda'. Hugo Pratt. Norma Editorial. 172 páginas. 23 euros.

Con el paso de los años, Norma Editorial ha acabado por componer uno de los catálogos de tebeos más impresionantes de nuestro país, especialmente en lo que se refiere a clásicos. Bajo su sello, se hallan hoy algunos de los mejores títulos de la historia: Blueberry, The Spirit, los cómics de la editorial EC, Valentina, las obras de Moebius, las de Tardi, etcétera, etcétera. Y entre tanta virguería, brilla con luz propia la Colección Hugo Pratt, consagrada al maestro italiano, creador de un puñado de obras maestras que revolucionaron el lenguaje de la historieta. La citada colección ofrece inéditos y reediciones, títulos menores y otros imprescindibles, encuadernados en cartoné, con bellos prólogos que ahondan en los viajes y el intenso trabajo de documentación que, en su día, realizara el propio Pratt. Van impresos a color, siguiendo las últimas ediciones oficiales, y aquí conviene recordar que la mayoría de estos libros vieron la luz primeramente en blanco y negro, aunque al menos se procura aquí imitar la paleta de colores del italiano.

Sandokán, el tigre de Malasia, Sgto. Kirk, En un cielo lejano, Fanfulla y La isla del tesoro son algunos de los títulos de la colección, que también presenta nuevas ediciones de las aventuras de Corto Maltés, el personaje por excelencia de Pratt. La balada del mar Salado, Las Célticas, Corto Maltés en Siberia y Fábula de Venecia ya han aparecido en este formato, así como otras historietas cortas del marino, que se recopilan en los álbumes La laguna de los misterios, Las lejanas islas del viento y El mar de oro. A todos estos acaba de sumarse La casa dorada de Samarkanda, historieta de largo aliento, vigésimo sexta aventura del personaje (y noveno álbum de la serie), publicada originalmente entre 1980 y 1981 en la cabecera italiana Linus y la francesa À suivre. En ella, Corto Maltés atraviesa Asia Menor y Central en busca del tesoro de Alejandro Magno, pero su destino se cruza con el de su viejo conocido Rasputín.

El auténtico tesoro, claro está, es el propio cómic de Hugo Pratt.

Malaga Hoy

Persecución de Natasha

JAVIER FERNÁNDEZ
01 Marzo, 2017



'Viuda Negra, 1: La más buscada de Shield'. Mark Waid, Chris Samnee. Panini. 136 páginas. 15 euros.

La flamante colección 100% Marvel HC nos presenta el primer recopilatorio de la nueva serie protagonizada por la Viuda Negra, un personaje de larga y enrevesada trayectoria en el universo Marvel, cuya popularidad ha aumentado en los últimos años merced a su participación destacada en las películas de los Vengadores. La presente cabecera cuenta con un equipo creativo de lujo: el veterano escritor Mark Waid y el dibujante Chris Samnee, quienes vienen de ofrecernos una elegante y celebradísima interpretación de Daredevil y que firman aquí los guiones al alimón. Los oscuros secretos de nuestra querida Natasha se han hecho públicos y la espía se halla en el ojo del huracán, perseguida por sus propios compañeros de SHIELD. La más buscada de SHIELD compila los números 1 a 5 del volumen 6 de Black Widow, publicados en inglés entre mayo y septiembre de 2016.

Malaga Hoy

El Capitán Trueno, cuando el cómic se llamaba tebeo




EL PAÍS

Madrid 24 FEB 2017

Cuando el pasado agosto murió el escritor Víctor Mora, varias generaciones de lectores quedaron huérfanos, incluso aunque no les sonara el nombre del autor. Los niños que llamaban tebeo al cómic y que corrían al quiosco (y no a una tienda especializada) cada semana con unas pesetas en el bolsillo habían perdido al responsable de darles algunos de los mejores momentos de la infancia, leyendo El capitán Trueno. Y no eran pocos. El personaje, creado también por el dibujante Ambrós, llegó a tener tiradas de cerca de 350.000 ejemplares. Algo irrepetible medio siglo después.


"Nunca pensé que estaría aquí hablando del Capitán Trueno 50 años después", exclamaba asombrado Mora en una entrevista de 2011 cuando le era preguntado sobre la supervivencia del icónico personaje que se estrenó en las viñetas el 14 de mayo de 1956. "Fue una ventana visual, una formación, para los niños de los años cincuenta y los sesenta que pudieron visitar paisajes y lugares extraños que no se veían en la época", resumía el filósofo Patxi Lanceros, comisario de una exposición sobre el personaje abierta hace unos meses en Madrid. El escritor describía a su gran creación como un héroe progresista, subversivo, justiciero a favor de la democracia y defensor de los débiles, inspirado en el Príncipe Valiente de Hal Foster.

60 años después, y pese a sus diversos baches en el cine, este caballero de la Edad Media, así como sus compañeros Goliath, Sigrid y Crispín, sigue maneniéndose en la memoria como uno de los grandes monumentos del cómic español, incluso aunque para las nuevas generaciones quizás suene como parte de un género añejo, cercano a las enseñanzas franquistas y que utilizaba la historia para alabar los éxitos de los españoles. Pues bien, nada más lejos de la realidad. No había nadie más luchador dentro de la industria que Mora.

El mismo año de la creación de El Capitán Trueno, Mora sufrió la represión del régimen de primera mano a causa de sus afiliaciones políticas en el Partido Socialista Unificado de Cataluña (PSUC), ilegalizado en la época. La Brigada Social lo detuvo junto a su mujer Armonía Rodríguez, secretaria de la editorial Bruguera, durante seis meses, acusados de "masonería y comunismo". "Sentía la obligación moral de hacer lo posible contra el régimen de Franco. Fui de aquellos ilusos que creía que la cosa no podía durar mucho si todos arrimábamos el hombro", contaba el que fuera creador también de El Jabato. Y así, entre odas al cristianismo y la lucha de la reconquista, en sus viñetas podían leerse frases tan rompedoras como "o la guerra o la represión" o asistir a una relación extramatrimonial entre Trueno y Sigrid que nunca hizo demasiada gracia al Ministerio de Información y Turismo.

Paradójicamente, lo que siempre había querido ser Mora era dibujante, pero sus garabatos nunca interesaron a los editores. El dibujante Ambrós se convirtió al final en uno de sus grandes amigos. No así los editores de Bruguera, catalogados por él mismo como "esclavistas". Su lucha laboral y la de otros escritores la retrató Paco Roca en la insigne novela gráfica El invierno del dibujante. Su pelea por los derechos de autor tiene casi tanta importancia en el cómic español como las aventuras de su gran cruzado del siglo XII, figura clave en la época dorada del cuadernillo de aventuras.

Para celebrar este aniversario y celebrar la figura del creador y su máxima creación, a partir de este domingo 26 de febrero, y de manera semanal, EL PAÍS da la oportunidad a los nostálgicos de rememorar la obra original completa, de 618 cuadernillos escritos por Mora y con dibujos de, entre otros, Ambrós, Beaumont, Martínez Osete y Ángel Pardo, así como una selección de las mejores 276 aventuras de la revista El Capitán Trueno Extra. Una edición de coleccionista de 60 tomos (9,95 euros cada uno) publicada junto a Salvat que incluye, además, páginas extras con textos e ilustraciones y una selección original de bocetos realizada en exclusiva. El primer tomo se podrá conseguir por solo 1,95 euros.


El Pais

lunes, 27 de febrero de 2017

Nostálgicos unidos

Tocan batallitas, ¿porqué?, por que sí.







La Historia de los Comics está compuesta en su mayor parte por el elemento colaborativo, por hablar entre autores, lectores, editores. Ahora, gracias a la gran conexión entre todos parece algo más extraño, pero hasta no hace relativamente mucho la comunicación distaba mucho de ser facil o abundante.


Pero me disperso. Mis comentarios pretenden centrarse en los pequeños detalles, en este caso en concreto, me gustaría recuperar algunos dibujos que adornaban ediciones de superheroes de comics Marvel publicados por la Editorial Forum, hace unos años ya. Las nuevas ediciones, que recuperan de una forma más cuidada muchas historias de los comics de superheroes, con muchos elementos curiosos de los autores de esos comics o de sus historietas, dejan en el camino algunas curiosidades.

Las ediciones de comics Forum, impulsaron correos para comunicarse con los lectores a la forma y modo de la casa Marvel, y tambien algunas veces incluian algunos dibujos de autores locales. He encontrado unos pocos de Sempere, genial como siempre, y una página de Pascual Ferry. Puede que haya algun sitio en internet que los tenga todos, o que sepa con más conocimiento esas historias antiguas del comic de por aquí. Yo tan solo tengo unos pocos, el resto desaparecieron en otra historia nada agradable. Un saludo.









La Historia Terminable por Romeu




























Publicado en El Pais Semanal, año 1985

Tebeorama Bocados de realidad y amargura: de la crisis migratoria a los exabruptos de Trump


1. Presidente Trump, de Pablo Ríos.   El perdón y la furia, de Keko y Antonio Altarriba.
3. Disparen al humorista, de Darío Adanti. 4. Doctor Vriel, de Sentó Llobell y Elena Uriel.
5. La grieta, de Carlos Spottorno y Guillermo Abril. 6. Alpha, de Bessoray Barroux.

POR ALVARO PONS

A los pocos días de la intentona de golpe de Estado del 23-F, aparecía en los quioscos el especial El Golpe de la recordada revista El Víbora. Muchos se sorprendieron por la agilidad y capacidad de respuesta que demostraba el cómic hacia la actualidad, pero no es difícil argüir que el tebeo siempre ha convivido próximo a la realidad circundante: solo hay que mirar los tebeos españoles de humor de los cincuenta y su feroz testimonio de la posguerra. Aunque también se puede razonar que el cómic ha pasado parte de su historia en contacto directo con el periodismo: primero desde la prensa satírica y, después, en relación casi simbiótica con la prensa americana de las primeras décadas del siglo XX, donde desarrolló sus recursos más conocidos. Pero la respuesta es, posiblemente, mucho más sencilla: el cómic es un lenguaje con una capacidad expresiva ilimitada, que usa la fuerza de la imagen para potenciar su mensaje y romper cualquier barrera. Esa facultad permite que la narración de la actualidad encuentre en el lenguaje del cómic un aliado privilegiado, ya sea desde la pura mirada periodística hasta la narración más reflexiva.

Un perfecto ejemplo es la reacción del cómic a la terrible crisis de la inmigración, con tres obras que abordan este drama desde tres perspectivas tan diferentes como complementarias: La grieta (Astiberri), parte del trabajo periodístico sobre las fronteras europeas que hicieron Carlos Spottorno y Guillermo Abril para EL PAÍS. Galardonado con el World Press Photo, ahora aquel trabajo se retoma y aprovecha el lenguaje del cómic para construir a partir de las fotografías reales —retocadas con estilo de cómic para la ocasión— una obra que deja al lector sin palabras. No les hace falta a los autores recurrir a lo escabroso, al sensacionalismo de fácil empatia: les basta con apelar a la reflexión y dejar que las imágenes apoyen un relato cuya coherencia y lógica deja un poso tan amargo como aterrador. Alpha, de Bessora y Barroux (Norma Editorial), opta por la perspectiva en primera persona con el relato aséptico y descarnado del viaje de un inmigrante desde Costa de Marfil a la parisiense Gare du Nord, complementando al anterior con la otra mirada, la de los que van en las pateras, la de los que cruzan el desierto. Al igual que en la obra de Spottorno y Abril, no es preciso el discurso emotivo, la dramatización exagerada de la realidad: la simple narración de la verdad es tan espantosa que transforma la obra en una crónica de la deshumanización impuesta. Queda tan solo la opción lejana, quizás utópica, de la esperanza que Javier de Isusi propone en Asylum (Astiberri), oponiendo a relatos, que podrían perfectamente ser parte de lo narrado en las dos obras anteriores, la memoria de nuestra historia pasada como lugar de encuentro y de reflexión.

Sirva también como ejemplo de la agilidad del cómic en responder a" la realidad el vitriólico Presidente Trump, de Pablo Ríos (Sapristi Cómics), reacción a vuelapluma a la victoria del republicano que analiza "el día después", las que serían las primeras acciones presidenciales en el Despacho Oval a tenor de lo dicho en campaña. Ríos acierta en el planteamiento y demuestra ojo de francotirador para generar una risa que deja poso amargo, recuperando en su literalidad el Tiemble después de haber reído de La Codorniz. De actualidad perenne se puede calificar el brillante Disparen al humorista, de Darío Adanti (Astiberri). Acertado homenaje persecutorio a Truffaut en el título que da paso a un exhaustivo ensayo sobre los límites del humor, que Adanti explora desde la propia experiencia a partir de los debates derivados de los atentados de Charlie Hebdo. El humorista se atreve a recorrer de la ciencia a la filosofía para trasladar una reflexión personal que se expande para contagiar al lector y retarle a tomar partido, poniendo en cuestión cualquier prejuicio. Y dejando la actualidad, celebración y felicidad por la necesaria reedición integral de Dr. Uriel, de Sentó Llobell y Elena Uriel (Astiberri). Adaptación de No se fusila en domingo, las memorias de Pablo Uriel sobre la Guerra Civil y novela considerada por muchos estudiosos como uno de los mejores testimonios de la contienda, es trasladado al cómic con maestría por Sentó y Elena Uriel, que consiguen componer una obra que es, sin duda, referencia obligada para construir nuestra memoria. Para finalizar, una obra que certifica que la apuesta por el cómic del Museo del Prado sigue con paso firme. A partir de Las Furias, de José de Ribera, el dibujante Keko y el guionista Antonio Altarriba realizan El perdón y la furia, una subyugante reflexión sobre la obsesión por la creación disfrazada de thriller, que lanza continuos diálogos entre la pintura del setabense y el celebrado Yo, asesino de los mismos autores.


El Pais, Babelia Nº 1.318, febrero de 2017


456ºC por Antonio Hitos



Antonio Hitos es autor de los comics Inercia (VII Premio Internacional de Novela Grafica Fnac-Salamanca Graphic) y Materia (publicada por Astiberri)

Publicado en El Pais Tentaciones, nº22, marzo 2017