domingo, 5 de febrero de 2017

Periodismo a viñetas

 El retrato de las fronteras europeas de 'La grieta' descubre las posibilidades del cómic para el reportaje, un formato con referentes difusos
'Los vagabundos de la chatarra' recorre Barcelona para destapar el negocio de la chatarra


Una de las páginas de 'La grieta'. Una de las páginas de 'La grieta'. / Astiberri


JAVIER BRAGADO | MADRID @javier_bragado
28 enero 2017


Supuestamente, Tintín era un reportero que escribía crónicas de sus viajes. Louis Lane y Clark Kent (Superman) firmaban textos conjuntos en el Daily Planet. Peter Parker (Spiderman) entregaba fotografías al Daily Bluge del siempre exigente J. Jonah Jameson. Pero a ninguno se le ocurrió presentar sus historias periodísticas en formato cómic. Quizás fuera porque eran personajes de ficción. O quizás ninguno de sus autores, editores o lectores se había percatado de sus posibilidades.

La realidad es que hasta hace una década a ningún autor se le ocurrió la mezcla de secuencia de imágenes en papel con la representación de asuntos noticiosos. Tampoco es que haya explotado actualmente, pero existen un par de ejemplos singulares que parecen haber conseguido abrir las puertas de las viñetas al periodismo. Uno de los últimos destacados ha sido 'La grieta' (Astiberri), una crónica sobre las fronteras europeas relatada por las palabras de Guillermo Abril y las instantáneas de Carlos Spottorno.

«El periodismo en cómic existe, está inventado. Hay gente que hace cómics y hay gente que hace periodismo, pero no es frecuente que ocurran las dos cosas a las vez, eso es cierto», señala el camarógrafo, ganador del Kassel Best Photobook Award 2013, antes de ofrecer su reflexión: «Una cosa que he meditado al respecto es que este tipo de trabajo no existe todavía, no hay referentes porque hace muy poquito tiempo que esto es posible. Esto solo es posible desde que la fotografía digital es completamente normal y eso son 15 años; no es tanto. Antes no se disparaba todo el rato. Ibas con carrete y tu capacidad era muy limitada no sólo en lo económico porque no puedes llevar dos mochilas solo para llevar carretes. Hoy pasa lo que veo en mis discos duros: tengo millones de fotos. Estamos haciendo algo que es contemporáneo, que es posible porque la tecnología lo ha hecho posible». «Hay cómics que son historias reales, historias periodísticas con personajes, pero para mí la cosa de contar es más periodística. Como la cita de (Ryszard) Kapuscinski: ir sobre el terreno contando cosas y apartarte del terreno para aportar un contexto», secunda el redactor.

Algo de superhéroes tuvieron los autores de 'La Grieta' porque necesitaron dos años para construir un cómic de 168 páginas a partir de la selección de entre 28.000 fotografías digitales disparadas desde Melilla hasta el Ártico. El trabajo previo había consistido en una serie de trabajos para El País Semanal (EPS), el medio en el que trabajan habitualmente. Ni siquiera comenzó como un proyecto pensado para un gran reportaje gráfico. «Teníamos un material abrumador visualmente. Carlos (Spottorno), que suele trabajar en el mundo del fotolibro, llevaba tiempo dándole vueltas a cómo llegar a más gente. Recuerdo que volvíamos de un viaje y me dijo: 'Estoy dándole vueltas a algo'; luego me enseñó un doble página que funcionaba con un vuelo de la Guardia Civil sobrevolando el Mediterráneo. Lo puso en una secuencia lógica de imágenes y así empezó. La idea la pare Carlos y lo complicado fue que funcionara la historia, que tuviera una narrativa. Eso fue las palabras mayores», reconoce por teléfono. «'Oye, en viñetas funciona', nos dijimos. Lo vimos enseguida: que fuera más allá de lo terrenal que estamos visitando, que fuera una reflexión más global para los viajes», recuerda Abril.

Doble página de 'Los vagabundos de la chatarra'.

Un año antes, otra pareja de españoles había brillado con una obra de reporterismo gráfico: 'Los vagabundos de la chatarra' (Norma Editorial). Jorge Carrión y el dibujante Sagar Forniés recorrieron Barcelona para destripar el negocio chatarrero de la capital catalana. «Intuí que el mejor modo era traer a España la tradición de Joe Sacco y los grandes cronistas en viñetas», señala el primero, guionista de una historia basada en la investigación y la documentación con dos hombres en bicicleta y unos cuadernos. «También sigo los trabajos que se publican en la revista francesa XXI o italiana Internazionale; fue muy importante la estructura de la serie 'The Wire' para abordar la representación de una Barcelona compleja; y en el ámbito del documental, nos influyó la Agnes Varda de 'Los espigadores y la espigadora'», añade.

Carátulas de lobras de Joe Sacco.


Sacco y Maus
En la explicación de 'Los vagabundos de la chatarra' aparece ya Sacco, el gran nombre que se repite cuando se buscan ancestros en el híbrido de periodismo y cómic. Nacido en Malta y criado en Estados Unidos, comenzó con 'Palestina' en 1996 un formato que iría puliendo con el tiempo. En su primer éxito reflejaba a modo de diario su vida como reportero en la primera Intifada con su peculiar estilo y un enfoque muy acusado desde la primera persona. A lo largo de sus siguientes obras esculpió historias con visión periodística para presentar investigaciones sobre la antigua Yugoslavia y su vuelta a Gaza hasta confirmar sus intenciones con 'Reportajes' en 2012. Para entonces ya se consideraba el principal autor del formato en periodismo cómic, aunque otras obras habían puesto los primeros pasos. El periodista Javier Melero, en su magnífico y detallado 'El cómic como medio periodístico' detalla iniciativas desde los ilustradores de las guerras del siglo XIX hasta los recientes intentos de Le Temps, The New Yorker o los dominicales de The New York Times y The Guardian con especial mención a las recientes 'Postales de Roma' de Internazionale.


No obstante, en cualquier serie histórica que podría encontrar influencias hasta en las cuevas de Altamira sobresale 'Maus', la obra que abrió los ojos al periodismo. Recopilado finalmente en un volumen, Art Spiegelman representó la espeluznante cotidianidad del campo de Auschwitz-Bierkenau con la base de la experiencia extraída a base de entrevistas a su padre. La plasmación en un tebeo con animales antropomórficos le valió el único reconocimiento de un Pulitzer para un cómic (1992). «¡Qué historión de persecuciones nazis! No sé si lo leí con 25 años y te das cuenta de que es otro universo y que es increíble y que hay un potencial. Es otra narrativa, maneja otros cánones y te llegan las historias de otra forma», señala Abril.

Carrión y Sagar, en una de sus representaciones en 'Los vagabundos de la chatarra'.

¿Qué tiene de atractivo el cómic para el periodismo? «La principal ventaja es que el dibujo es amable, como la conversación (la cámara de fotos, en cambio, es invasiva). Yo conversaba y Sagar dibujaba. Otra ventaja es que puedes incluir todo tipo de recursos gráficos en tu discurso, por ejemplo el mapa o la fotografía. No le veo inconvenientes», explica Carrión por medio de un correo electrónico. «Nosotros no pudimos hacer fotos, no nos dejaban. Entonces nos acercamos con el dibujo. Este crea un doble vínculo. Uno, hacia la persona que dibujas porque no contiene la agresividad que tiene una cámara. Y dos, filtra un sentimiento o un estado de ánimo hacia el lector. Intenta empatizar desde la forma que ves las cosas», completa el dibujante de 'Los vagabundos de la chatarra'.

«Hay varios motivos (para elegir el cómic)», comienza Spottorno. «Para contar algo tan complejo, con tantos países y tantas cosas que ocurren era imposible contarlo de una manera breve en formato visual. Con el típico libro de fotos y un texto breve no se entendía la cosa. Muchas veces uno hace un libro de fotografías y explica un poco. Imagina que el lector ya se informará si quiere. En este caso no tiene que necesitar más investigación que leer el libro. En la misma línea de pensamiento tenía que ser accesible a cualquiera, a todo el mundo. Resulta que por el camino hemos descubierto cosas, pero la motivación inicial era que llegase a la mayor personas posible», explica el licenciado en Bellas Artes que ha visto como algunos de sus trabajos fotográficos han sido premiados en diversas ocasiones.

Reporteros
Animales u hombres, dibujo claro o borroso, ilustraciones o fotografías, los artistas se sacuden las críticas sobre el distanciamiento por el formato. «En un mundo donde el Photoshop ha revelado a la fotografía como una mentirosa, ahora se puede permitir a los artistas volver a su función original como reporteros», defendió Spiegelman en The Guardian. Ya no son únicamente las tiras cómicas como aquel 'Yellow Kid' que bautizó a toda la prensa amarilla de William Randolph Hearst. El autor no crea desde su escritorio y hace viajar al periodista aventurero con su imaginación, sino que él mismo se convierte en el reportero investigador que será respetado.

Entrevista dibujada a Jorge Drexler, por Liniers.

En Argentina, las Abuelas de la Plaza de Mayo se apoyaron en autores de cómics para una campaña que recopiló en 'Historietas por la identidad' (2012) breves autobiografías de quienes buscaban a sus familiares 'desaparecidos' durante la dictadura de los militares. Sacco partió de una nota al pie de página un informe de las Naciones Unidas para completar en el terreno una investigación sobre una matanza de 275 civiles palestinos. El famoso autor argentino Liniers aportó una nueva perspectiva a la entrevista con una serie de encuentros en formato secuencial con sus lápices.


Una oportunidad
La experiencia de los autores españoles, con sus peculiaridades e innovaciones, se emparenta con un fenómeno relativamente frecuente. En 2012 En Perú, la revista Cometa, dirigida entonces por el periodista Marco Avilés y por el fotógrafo Daniel Silva, ofreció a sus lectores un número 3 icónico con un subtítulo revelador: «El primer periódico hecho en cómics de la galaxia». Con diversas temáticas y estilos y un elenco espectacular de colaboraciones de Sacco, Robin Walter, Fernando Bellver, Jesús Cossí o la dibujante española Natacha Bustos irrumpió en Latinoamérica hasta el punto de que se agotó la tirada. En Francia, la revista La Revue Dessinée comenzó con una colecta a través de internet en 2013 y hoy se mantiene como un proyecto trimestral de unas 200 páginas de reportajes a base de viñetas que se vende a 15 euros y que piensa en la expansión fuera de sus fronteras. Dan Archer ha sido quien ha recogido la bandera del periodismo gráfico y ofrece sus trabajos a medios de todo el mundo.

'Los vagabundos de la chatarra' apunta a una tercera edición y 'La grieta' agotó la primera en tres semanas. «No sé si en España existe un público siquiera preparado para el cómic en general. Pero está siendo un camino muy interesante donde la gente lectora no habitual de cómic se acerca por curiosidad hacia el tema, y la lectora de cómic, imagino, por ver cómo hemos enfocado un tema periodístico con el cómic», señala Sagar, un ilustrador que conoce el mundo de la animación y el de las imprentas. «Creo que el público español, tanto de cómic como de crónica, ha madurado y también disfruta de este tipo de trabajos de no ficción en viñetas», sostiene Carrión, quien ya trabaja en un ensayo de 40 páginas sobre el Gótico del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

La grieta
Autores: Carlos Spottorno, Guillermo Abril
Editorial: Astiberri
Páginas: 168. Color
Formato: Cartoné
ISBN: 978-84-16251-86-5
PVP: 26.00 €

Barcelona. Los vagabundos de la chatarra.
Autores: Jorge Carrión y Sagar Forniés
Editorial: Norma Editorial
Formato: Cartoné
Tamaño: 19 x 26
Páginas: 102. Color
ISBN: 978-84-679-1883-0
PVP: 19,50 €

Las posibilidades abren un nuevo horizonte de interesados. «Para mí la sorpresa ha sido que gente del mundo del cómic nos ha dicho que está muy bien y lo ha metido en las listas de los cómics de 2016. En lo periodístico hubo un World Press Photo en su momento, pero en el mundo del cómic ha tenido una gran acogida», añade Abril. Desde la editorial Astiberri apoya la proyección su editor, Laureano Domínguez, quien revela que las diferentes ferias del cómic ya se han interesado desde Alemania y Francia para publicar 'La grieta' en otros idiomas. «En EPS estamos planteando hacer alguna historia de esta manera, concebida desde el primer momento así: reportajes clásicos de 10 o 12 páginas en lugar con las fotos habituales o los textos hacerlo de otra manera. ¿Habrá demanda en otros medios? Apostaría a que sí. Esto es exportable y reproducible», anima Spottorno. Ya no hay que esperar a Superman para que el periodismo se escriba a viñetas.


 El Sur, diario de Málaga

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?

'El almanaque de mi padre' es una historia que gira en torno al silencio, la familia y un reencuentro tardío entre padre e hijo. Es un manga 'seinen' escrito y dibujado por Taniguchi.

GERARDO MACÍAS
01 Febrero, 2017




'El almanaque de mi padre'. Guión y dibujos: Jiro Taniguchi. Edición original japonesa: Chichi no Koyomi, por capítulos en la revista Big Comic (Editorial Shogakukan, 1994). Edición española: El almanaque de mi padre (Editorial Planeta DeAgostini, 2014).


Jorge Manrique escribía en puertas del siglo XVI las Coplas por la muerte de su padre, que comenzaban así: "Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte contemplando cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte, tan callando; cuán presto se va el placer, cómo, después de acordado, da dolor; cómo, a nuestro parecer, cualquier tiempo pasado fue mejor".

Nuestro protagonista de hoy también ha perdido recientemente a su padre, pero al contrario que Manrique, no piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor. O al menos, no piensa de este modo al principio de esta historia…

Yoichi es un creativo que trabaja en una empresa de diseño de Tokio. Un día recibe la llamada que le comunica la reciente muerte de su padre.

Aunque no le apetece, Yoichi debe regresar a su pueblo para asistir al velatorio y posterior entierro.

Tras quince años de ausencia regresa a Tottori, pueblo en el que se crió con su familia, y a partir de ese momento, recuerda aquellos episodios de su infancia que labraron su carácter y el rechazo que muestra por su familia y, sobre todo, su padre.

A pesar de su prolongada ausencia, todos los familiares que asisten al velatorio de su padre le acogen cálidamente.

Yoichi asiste como un invitado de piedra a la charla distendida que estos tienen sobre aquellos momentos que habían marcado la vida del difunto.

Yoichi recordaba aquellos momentos de cierta manera, pero, al escuchar a sus familiares, ya no lo tiene tan claro: el divorcio de sus padres, cuando él era muy pequeño, fue un momento que impactó muchísimo a un niño descaradamente enmadrado; su padre, esclavo de su trabajo, fue el blanco de todas sus iras y el motivo por el que decidiera alejarse de su pueblo y su familia en cuanto tuvo ocasión.

En el velatorio, sus recuerdos de infancia se enfrentan a su mentalidad adulta, ayudado por sus parientes que, en ocasiones, rellenan aquellos huecos que desconocía o había olvidado.

Yoichi ya no tiene tan claras las ideas y le entran dudas sobre lo que hasta ahora habían sido motivos más que suficientes para distanciarse de su familia.

Se arrepiente, en parte, de lo que ha hecho y cómo lo ha hecho y lamenta no haber podido conocer más a su padre para entender los motivos por los que actuaba así.

El almanaque de mi padre es una historia que gira en torno al silencio, la familia y un reencuentro tardío entre padre e hijo.

Se trata de un enfrentamiento entre la visión de las cosas que tenemos cuando somos pequeños contra la visión adulta.

El almanaque de mi padre (Chichi no koyomi, 1995) es un manga seinen (dirigido para hombres jóvenes y adultos) escrito y dibujado por Jiro Taniguchi.

Este manga fue el que abrió la veda en España de las obras de este magistral autor cuando Planeta DeAgostini la editó en 2001 traduciéndola como El almanaque de mi padre.

La obra de Jiro Taniguchi no se suele publicar en España en sentido de lectura oriental como sucede con otros mangas, sino adaptados para el mercado europeo por Frédéric Boilet, francés afincado en Tokio, a instancias del propio autor nipón.

Jiro Taniguchi nació en 1947 en la prefectura de Tottori (Japón), reciente todavía la II Guerra Mundial, un periodo en el que la colaboración entre las autoridades aliadas y japonesas aumentó el espíritu occidentalizador que ya existía desde los años veinte.

Este gran narrador iniciaba a principios de los noventa un puñado de piezas personales, inscritas en el registro más adulto del manga, como El almanaque de mi padre y Barrio Lejano.

La obra de Taniguchi se ha traducido a muchos idiomas. Se han publicado en español Crónicas del viento, El olmo del Cáucaso, Tierra de sueños, Barrio lejano, etc...

Originalmente, en 1994, la editorial Shogakukan lo publicó en Japón por capítulos en la revista Big Comic. Poco después se recopiló en un tankoubon, término japonés para referirse a un volumen recopilatorio de una serie de manga publicada anteriormente por capítulos.

En el año 2001, se editó en formato bunko, aproximadamente un DIN A6, usado en Japón normalmente para la edición de novelas.

La obra consiguió en 2001 el Premio Ecuménico en el Festival de Angoulême (Francia), un país donde el autor cuenta con una gran cantidad de fieles seguidores.


Malaga Hoy

viernes, 3 de febrero de 2017

Yakari por Derib & Job


















































Publicado en el Pequeño Pais de los números 810 al 821 del 8 de junio de 1997 al 24 de agosto de 1997



Las Claves de la Pintura por Juan Ramón Triadó y Rosa Subirana: El Cómic

 Por último, cabe citar el cómic. Producto típico de los mass media, aparece por primera vez en el New York World de Joseph Pulitzer el año 1896 con la primera historieta coloreada, Yellow Kid, de Richard Felton Outcault. La rivalidad de Pulitzer y William Randolph Hearst y su New York Herald propició el auge de este género artístico que ha llegado hasta nuestros días con una vitalidad y un lenguaje en constante renovación a través de los años.



BOIXCAR: Viñeta de Hazañas Bélicas. 1954.
La editorial Toray tuvo su mayor éxito con sus tebeos sobre la Segunda Guerra Mundial. Boixcar reflejó con fidelidad situaciones de gran verismo y rigor documental. Podemos hablar de un gran dibujante en un mercado nacional falto de buenos talentos artísticos



HAROLD FOSTER: El Príncipe Valiente.
El talento artístico de Foster se plasma en su conocido Príncipe Valiente, más una suma de magníficos dibujos que un comic al uso. Sus viñetas son verdaderas obras maestras en las que el texto no interfiere en la composición.

Atendiendo a sus modelos, el cómic está relacionado con otros lenguajes artísticos como el teatro, la novela, la pintura, la ilustración publicitaria, la fotografía, el cine, la televisión y, como comenta Román Gubern, «con los rasgos estilísticos del mundo objetual en que viven inmersos sus propios creadores (por ejemplo: el modem style en Winsor Mac Cay). Con el teatro —continúa Gubern— tienen en común los comics la "acción dialogada", y esta relación es tan obvia que los primeros dibujantes de cómic permanecieron en gran medida sujetos a una estética teatralizante, que les llevaba a mostrar a los personajes de cuerpo entero (plano general), ignorando las ventajas expresivas derivadas de la "planificación" y recurriendo únicamente a muy tímidos desplazamientos de los personajes en el espacio». Los modelos literarios no son tanto compositivos como narrativos —desde Tarzán a El Coyote— o la narración gráfica de novelas en los libros de Editorial Bruguera que añadían una síntesis en cómic del contenido de la novela. La influencia del cine ha experimentado en los últimos años una inversión, convirtiéndose los comics en modelos de las películas, como en el caso de Superman o el más reciente Batman. La fotografía ha servido de base a los creadores de historietas e incluso como lenguaje se ha adecuado a la narración del cómic —fotonovelas—, aunque curiosamente su fracaso ha coartado su posterior evolución. La pintura ha inspirado a algunos creadores que, como veremos, se introducen en esta línea estética como, por ejemplo, las magníficas historias del Príncipe Valiente de Harold Foster para la King Features Syndicate.






ALEX RAYMOND: Flash Gordon.
La visión del espacio de Alex Raymond es una de las grandes aportaciones de lenguaje de los comics. Aquí, su autor utiliza el recuadro para el que explica la historia y el globo para los diálogos.


Si analizamos los comics por su estructura narrativa los tenemos que clasificar en daily strip, o tira diaria, en blanco y negro, que se complementaban con los weekly strips, o páginas dominicales en color, y en comics books o libros en los que la narración empieza y acaba en un solo volumen. Mientras el daily strip no consiente variaciones en el tamaño de sus viñetas, al menos en altura, el weekly strip y el comic book permiten una mayor libertad narrativa, como lo demuestran los actuales comics en los que los personajes saltan las barreras de las viñetas en una composición unitaria no fragmentada (como por ejemplo Guido Crepax en su Valentina, o la mayoría de los autores actuales), lo que dificulta la comprensión al lector habituado a la linealidad tipo escritura. A su vez, en el daily strip las tiras pueden tener valor en sí mismas —Charlie Brown, Mafalda, las tiras de Peridis en el País...— o en relación a una historia —narración seriada.

Atendiendo a su función, el cómic lo podemos dividir en estético, rupturista, humorístico, crítico y alienador. El primero de estos campos, evidentemente, se relaciona con los otros cuatro, sin embargo en este caso incluimos aquellos comics preocupados primordialmente por cuestiones de lenguaje y/o afines a la obra pictórica. Es el caso de los primeros comics como Flash Gordon de Alex Raymond, o el ya citado Príncipe Valiente, junto a la mayoría de las nuevas propuestas del cómic actual. Con carácter rupturista tenemos que incluir el fenómeno del comic incluido en la cultura underground. El cómic humorístico está en la esencia misma del lenguaje y es sin duda uno de los más prodigados a lo largo de la historia. El crítico participa de las otras funciones y, como bien señala Terenci Moix, a veces esta crítica pasa desapercibida para un lector que no profundiza en su significado. El cómic de posguerra es un magnífico documento de las miserias de la España franquista que logró burlar la misma censura. Sin embargo, cabe apuntar que en ocasiones los mismos creadores eran ajenos a su propio mensaje. Por último, el cómic alienador tiene una fuerte dosis subliminal ya que los mensajes se enmascaran en las historias ofreciendo dos tipos de lectura. Los valores del superhombre al servicio del status social y de poder es evidente en Superman, Batman, Capitán América; la adecuación a la ideología burguesa se patentiza en los comics femeninos Florita —la colección Claro de Luna...—, o el valor de la guerra —Hazañas Bélicas de Boixcar—, o al racismo —El hombre enmascarado...— son unos cuantos ejemplos cogidos al azar.

Por último, cabe señalar la adecuación del cómic a los movimientos artísticos del siglo XX, destacando el expresionismo de Flash Gordon y el magnífico The Spirit de Will Eisner, las formas vanguardistas pop o neoexpresionistas de los comics actuales o la cultura underground de los citados cómix. Paralelamente, el cómic influye en la pintura como en el caso de Roy Lichtenstein.



Las claves del arte, por Juan Ramón Triadó y Rosa Subirana, primera edición de septiembre de 1994 publicado por Editorial Planeta, S.A., Barcelona, España.