miércoles, 13 de julio de 2016

Armand Serrano




Via Cartoon Brew descubro a Armand Serrano, lleva dos décadas trabajando para los estudios de animación de Walt Disney y Sony. Me impresiona, siempre, esa capacidad de trabajo.

Lo podeis encontrar en su página web, tumblr, facebook o en twitter
















miércoles, 29 de junio de 2016

Sangre en la frontera


La serie 'White indian', en la que más tiempo trabajó Frazetta, vuelve a las librerías en gran formato y con una calidad de reproducción sobresaliente.

JAVIER FERNÁNDEZ 



WHITE INDIAN. Frank Frazetta. Norma. 192 páginas. 29 euros.

El nombre de Frank Frazetta está íntimamente ligado al mundo de la ilustración. Suya fue la imagen definitiva de Conan el bárbaro, o de John Carter de Marte, y su interpretación de Tarzán compite al mismo nivel con la de J. Allen St. John, el artista por excelencia del hombre mono. Como nos recuerda J. David Spurlock en la introducción de White Indian: "Frazetta tomó el sexo y la violencia del género pulp de su juventud y añadió todavía más potencia, acción, fantasía y testosterona, pero elevó sus trabajos a un nivel de estilo y elegancia raramente visto fuera de las Bellas Artes". La obra del artista de Brooklyn provocó un seísmo en la segunda mitad del siglo XX, y sus réplicas llegan a nuestros días.

Pero Frazetta fue también, en sus inicios, un dedicado historietista que dejó su firma en todo tipo de géneros, del humor a los superhéroes, pasando por la fantasía o el wéstern. Se recuerda, por ejemplo, su aportación al Li'l Abner de Al Capp; o su corta, pero impactante, interpretación de Shining Knight, el caballero de la Mesa Redonda que, a lomos del caballo alado Victory, formó parte de los Siete Soldados de la Victoria de DC. Y se recuerdan especialmente trabajos más personales e influyentes, aun siendo tan breves que corrían peligro de pasar desapercibidos: la primera aventura de Thun'da, remedo de Tarzán creado por Frazetta con el siempre inquieto guionista Gardner Fox, una historieta suelta o alguna portada para la malograda EC, los pocos dibujos, mil veces reeditados, que realizó del justiciero enmascarado Ghost Rider (no confundir con la motorizada y demoníaca versión de Marvel Comics), el dinámico Buck Rogers de las portadas de Famous Funnies o la tira de prensa de producción propia JohnnyComet.

Todo este material, publicado allá por los años 50 en periódicos o cabeceras semiolvidadas, durante los años de formación del artista, no ha dejado de interesar a los lectores avisados y su existencia ha pasado de una generación a otra en fanzines y reediciones de dudosa calidad que guardábamos como oro en paño. Frazetta no fue lo que se dice un virtuoso del storytelling, esto es, un gran narrador, pues sus imágenes resultan a menudo estáticas y la elección de los planos para las viñetas no siempre es la más adecuada. Sin embargo, su línea posee una fuerza única, su técnica es apabullante y hay una belleza peculiar en las figuras, realzadas siempre por un entintado extraordinario.


Pues bien, ya pueden tirar a la basura las viejas fotocopias. En estos tiempos de saturación de oferta, los cómics de Frazetta regresan a librerías. Ahí tienen el estupendo White Indian, la serie de cómic en la que más tiempo trabajó el artista, ofrecida por Norma Editorial en gran formato, con hechura y calidad de reproducción sobresalientes. Es un absorbente relato del oeste, de los días previos a la Guerra de Independencia, que se complementa con un puñado de historietas de diversos géneros, páginas todas alumbradas por Magazine Enterprises entre 1949 y 1955. Un capricho para leer y contemplar.

Malaga Hoy

Punto y seguido


JAVIER FERNÁNDEZ



LOS ARCHIVOS DE THE SPIRIT, 24. Will Eisner y otros. Norma. 272 páginas. 38 euros.

Norma Editorial está a punto de completar un hito en nuestro país, la edición completa y a color de la que es considerada por muchos la mejor serie de la historia del cómic: The Spirit, de Will Eisner (y compañía). La relación de Norma con la obra maestra de Eisner empezó hace tres décadas, en 1987, con la edición del álbum ¿Quién mató a Cox Robin?, número 32 de la imprescindible colección Cimoc Extra Color, y la popularidad del personaje en nuestro país subió enteros cuando, al año siguiente, la editorial barcelonesa lanzó la colección de cómic books titulada The Spirit, traslación de la cabecera homónima de Kitchen Sink, que reproducía en blanco y negro las mejor etapa de la serie, es decir, las historietas fechadas de 1946 en adelante. Hubo que esperar hasta 2002 para que diera comienzo al fin una colección cronológica, a color y que arrancase desde el inicio (2 de junio de 1940). Lleva el sello de Norma, claro está, se llama Los archivos de The Spirit (en Estados Unidos la edita DC en una línea similar a sus DC Archives) y va ya por el volumen vigésimo cuarto, de los 26 previstos.


Están aquí recogidos los últimos episodios alumbrados en la sección dominical, con fechas del 6 de enero al 5 de octubre de 1952, y ya solo resta un tomo con las tiras diarias (animo desde aquí a Norma a que no cometa el error de DC y las publique en un formato mayor) y otro con el material realizado por Eisner en los años posteriores a la cancelación de la serie de prensa para editoriales como Harvey o Kitchen Sink. Entre las páginas del volumen 24 destaca sobremanera el arco argumental conocido como Espacio exterior, con el héroe embarcado en un viaje a la Luna y el gran Wally Wood en el tablero de mandos (artístico, se entiende). Ha habido otras ediciones en nuestro idioma, pero ninguna tan espectacular como esta, con colores remasterizados que otorgan energía y densidad a las páginas. Diría que solo por eso ya merece la pena el tomo, pero les mentiría: crepuscular y todo, es una gozada de principio a fin.


Malaga Hoy

Serie de obras maestras


JAVIER FERNÁNDEZ



LLEGÓ EL ALBA. Wally Wood y otros. Norma. 204 páginas. 25 euros.


En la historia del cómic, ha habido muy pocos dibujantes que puedan compararse con Wally Wood. Admirado en igual medida por los lectores y por los profesionales, Wood dejó un legado impresionante que sigue hoy tan vivo como en su día. Llegó el alba y otras historias de terror ilustradas por Wallace Wood presenta en un solo volumen 26 obras maestras publicadas originalmente, entre 1950 y 1954, por la editorial EC en las series The Vault of Horror, The Haunt of Fear, The Crypt of Terror, Crime SuspenStories, Shock SuspenStories y Tales From the Crypt. Los deliciosos guiones corren a cargo de Gardner Fox, Al Feldstein y Jack Oleck, y el libro de Norma Editorial ofrece también varios textos críticos que ayudan a situar estas virguerías en el contexto de su época y a apreciar su importancia dentro del desarrollo de la historieta. Sencillamente maravilloso.

Malaga Hoy

La crudeza de la guerra


JAVIER FERNÁNDEZ



¡CADÁVER EN EL IMJIN! Harvey Kurtzman y otros. Norma. 240 páginas. 25 euros.


A comienzos de la década de 1950, Harvey Kurtzman reinventó el género bélico acompañado de luminarias como John Severin, Alex Toth, Russ Heath, Joe Kubert o Reed Crandall. Les hablo, por supuesto, de los cómics que la mítica editorial EC publicó en las cabeceras Two-Fisted Tales y Frontline Combat. Los tebeos de guerra dejaron de ser meros instrumentos propagandísticos para reflejar, con una calidad artística inaudita, la crudeza y el sinsentido de la guerra. ¡Cadáver en el Imjim! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman recopila 24 historietas, así como todas las cubiertas dibujadas por Kurtzman y jugosos artículos que detallan el trabajo y la importancia de uno de los autores más influyentes del medio. Imprescindible.

Malaga Hoy

martes, 28 de junio de 2016

Las partículas elementales del color

La Colección de Pigmentos Forbes, en la Universidad de Harvard, custodia la mayor
recopilación de muestras antiguas y contemporáneas. Su acervo ha servido de base
para las investigaciones científicas sobre restauración de obras de arte en EE UU.

 Diferentes frascos de pigmentos negros, amarillos o rojos.

NUMEROSAS miniaturas indias de entre los siglos XV y XIX, con sus vistosas representaciones de dioses y hombres, incluyen en su paleta un llamativo color amarillo, profundo y brillante. Impresionados por su translúcida intensidad, los europeos comenzaron a interrogarse por la procedencia de aquel pigmento. Cuenta la leyenda que los locales, en una despiadada práctica, alimentaban a las cada vez más desnutridas vacas únicamente con hojas de mango. Su orina, convenientemente desecada, sería la fuente de ese tono chillón, el amarillo indio.

Desaparecida del mercado a principios del siglo XX, el relato de esta sustancia escribe solo una nota al pie de la tan longeva como prolija historia de los pigmentos, usados con fines artísticos, textiles o, más recientemente, culinarios. El muestrario más destacado del mundo, con más de 2.500 referencias, lo custodia la Universidad de Harvard en su Centro Straus para la Conservación y los Estudios Técnicos (antes conocido como Museo Fogg), impulsado a principios del siglo XX por el estadounidense Edward Waldo Forbes. Fascinado por el arte y preocupado por su conservación, el que fuera director de aquel museo entre 1909 y 1944 se lanzó en su juventud a coleccionar antiguos cuadros italianos. Con ellos, poco a poco, fue adquiriendo cada vez más ejemplos físicos y conocimientos teóricos sobre la procedencia y composición de los pigmentos. "Quería comprender los aspectos técnicos de la pintura, así como los procesos artísticos y sus materiales" explica Xarayan Khandekar, conservador científico y actual director de la institución. "Por eso se dedicó a acumular ejemplos de muy diferentes partes del mundo y de numerosos coloristas", incluidos españoles como el industrial Lluís Plandiura o el empresario Nemesio Diez.

 Diferentes frascos de pigmentos negros, amarillos o rojos.

Aunque su repertorio personal se guarda hoy en los archivos de la Universidad de Nueva York, la Colección de Pigmentos Forbes de Harvard ha servido de "referencia" a la hora de sentar las bases de la investigación científica sobre restauración de arte en EE UU. Ya en 1928, Forbes tomó la resolución de contratar a un químico, Rutherford John Gettens, cuyo trabajo en torno a la comprensión analítica de la composición de los pigmentos acercó a la modernidad la metodología de la conservación.



Panorámica de la Colección de Pigmentos Forbes, en Harvard. 



Desde entonces, la labor de investigación que han promovido ha dado lugar a diferentes descubrimientos sobre la filiación de ciertas obras de arte o la técnica de sus autores. Comparando muestras de sus fondos se pudo probar, por ejemplo, la falsedad de un pollock encontrado en 2007. El estudio del rojo de la pintura demostró que esta había sido ejecutada con posterioridad a la muerte del artista, en 1956, dado que el pigmento utilizado, sintético, no se creó hasta los años setenta. La revisión de la obra temprana de Georges Seurat, previa a su etapa puntillista, reveló por su parte la composición de un color del que Khandekar intuía el origen, que luego contrastó: activo en el siglo XIX, el francés fue uno de los últimos en usar el legendario amarillo indio.

Debido a los acontecimientos desencadenados tras la II Guerra Mundial, la colección dejó de incorporar elementos hasta "hace unos diez años", cuando se empezó a recopilar pigmentos nuevos. En el arcoíris de sus vitrinas conviven así sustancias empleadas por artistas como Mark Rothko (el rojo litol) o Richard Hamilton (copos de metales) con otras hace tiempo fuera de circulación. Por haber, las hay que provienen hasta de cadáveres, como el marrón momia, extraído de una especie de resina adherida a las envolturas de difuntos egipcios -humanos y animales-, que tuvo su momento de gloria durante los siglos XVIII y XIX.



Retrato de Edward Waido Forbes, fundador del proyecto que lleva su nombre.


Desde los tiempos de Gettens, el centro ha ido añadiendo progresivamente equipamientos que facilitan el trabajo de los restauradores. Por ejemplo, gracias a la tecnología, es posible identificar de manera poco invasiva la presencia de proteínas como la caseína, el colágeno o la queratina en un objeto pintado. Las temperas aglutinadas con yema de huevo o las colas con elementos de orígen animal pueden de este modo ser tratadas con los cuidados adecuados. Los mismos que necesitan los plásticos o metales que usan los creadores contemporáneos, nuevos ingredientes que plantean desafíos para los que, asegura Khandekar, ya se están preparando.

EL PAlS SEMANAL  Nº 2.074.  26.6.2016

Hay que decirlo más


Estamos rodeados de ellos. Tú mismo puedes serlo.
Alberto González Vázquez desconfía del género humano
y lo plasma con el título más contundente del año




Eduardo Inda como presidente de consenso; Pablo Iglesias convertido en tronísta; un Aznar con extrañas parafilias sexuales; Pedro Sánchez buscando el voto pederasta; Albert Rivera visitando al psiquiatra; Rajoy, una vez más, parapetado tras el plasma. Así aparece la clase política reflejada en Todos los hijos de puta del mundo (en el sello ¡Caramba!, de Astiberri Ediciones), de Alberto González Vázquez, conocido por ser el autor de los célebres montajes de vídeo de El intermedio y, además, de estos salvajes cómics. Humor hardcore y muy desconfiado del género humano con el que muchas veces no se sabe si reír o llorar. "Somos egoístas por imperativo genético", dice su autor. "Esto se refleja cada día en nuestro comportamiento y en el diseño feudal y perpetuamente injusto de la sociedad. Seamos sinceros: cuando sucede una catástrofe al otro lado del mundo nos mostramos compungidos en Twitter, pero dormimos a pierna suelta". Humor duro en tiempos de mojigatería y persecución. "Libertad de expresión hay, pero ejercerla puede llevarte a la cárcel o a los tribunales". No hace mucho, un videoclip que González hizo para Amaral, Ratonera, en el que los políticos aparecían amoratados, causó rechazo e indignación en algunos sectores. Y humor cada vez más político, por dos razones: por estar hecho para revistas de actualidad y por concienciación personal. Y es que "no se hablaba tanto de política desde la Transición".

SERGIO C.FANJUL

El Pais Tentaciones número 14- Julio 2016


domingo, 26 de junio de 2016

“El club de la lucha’ me compró la libertad”


Chuck Palahniuk publica la secuela de su obra más conocida en formato de novela gráfica

TOMMASO KOCH




No, no y no. Nadie quería publicar la primera novela de Chuck Palahniuk (Pasco, EE UU, 1962). Para los editores, Monstruos invisibles resulta demasiado incómoda, con su modelo desfigurada y frases como: “Todo lo que hace Dios es vernos y matarnos cuando nos aburrimos. No debemos nunca ser aburridos”. Fiel a sus propias palabras, Palahniuk decidió responder al rechazo con más provocación. “Había perdido toda esperanza de ser publicado, así que quería mandarles algo que nunca olvidaran”, relata por teléfono. Dicho, hecho. Envió una crítica salvaje del consumismo, en la que los hombres se juntaban en locales secretos para pegarse en busca de regeneración. Se titulaba El club de la lucha.

“Me compró la libertad. Si no, seguiría escribiendo solo en mi tiempo libre”, defiende Palahniuk, que pasó de mecánico experto en camiones a narrador mundialmente conocido. Porque El club de la lucha se convirtió en objeto de culto, sus frases son repetidas hasta la saciedad e incluso hay locales como los de la obra. De ahí que una gran expectación rodeara su secuela, El club de la lucha 2 (Reservoir Books), que expande ahora en formato de novela gráfica aquella locura liderada por Tyler Durden.

Ambientada una década después, la obra mantiene intacta la esencia del original. En el cómic, hay ríos de sangre, enfermos terminales, bombas caseras y Robert Paulson todavía luce sus enormes senos. Y, cómo no, ahí está Tyler Durden, más anárquico y convencido de la necesidad de un baño de violencia que despierte a la manada de compradores adormecidos que habita el planeta. El hombre que advertía de que nuestra vida “se acaba a cada minuto", el que viste y “folla” como todos querrían, ha vuelto. Y su álter ego, que se ha casado con Marla y trata de criar a su hijo, regresará al infierno del que creía haber huido.

“Una secuela nunca había entrado en mi mente”, destaca Palahniuk. Todo se debe a su amiga y escritora Chelsea Cain, quien le planteó la idea y le organizó una cita con dos autores de cómics. A partir de ahí, al escritor le costó una quincena de borradores dar con una fórmula satisfactoria. En 1996, cuando se publicó la obra original, Durden y Palahniuk se parecían: “Estaba rodeado de gente así, de verdad pensábamos en una revolución”. Pero el autor ha sufrido el avance escéptico del tiempo, mientras que el personaje continúa anclado a su utopía: “Estoy más viejo, mi vida ha cambiado y me resultaba complicado pensar en las cosas radicales que Tyler diría”.

OBRA Y JUICIO EXTREMOS
Las críticas de El club de la lucha 2 han sido casi igual de radicales que el libro. Se ha dicho que revoluciona el cómic o que ha arruinado el legado del original. Algunos han apreciado sus decisiones arriesgadas (como la presencia del propio Palahniuk en las viñetas, dibujadas por Cameron Stewart), otros las han despreciado. En todo caso, el autor zanja los ataques con un “que Dios los bendiga” y prefiere analizar el formato: “Fue como si no hubiera escrito un libro en mi vida. El tebeo me permitió usar gestos físicos y composiciones que limitaran los diálogos. Se convirtió en una batalla contra la palabra escrita”.

Al fin y al cabo, la novela original y su adaptación cinematográfica también sufrieron críticas e indiferencia al principio. “Fue recibida mal, cabreó a mucha gente, pero encantó a unos pocos y era suficientemente distinta como para quedarse en la memoria. Así surgen las ideas clásicas: tardan mucho en tener un público, pero eso les da una vida muy larga”.

Aun así, ambos todavía tienen puntos en común: “Aprecio su idea de un nuevo comienzo, sus objetivos en términos de paz y de hacer del mundo un lugar armonioso y productivo”. ¿Y su apología de la violencia? “No puedo apoyar eso en una entrevista”. Palahniuk no se muestra especialmente aterrado por un presente donde el ISIS roba vidas y libertades y una diputada británica puede morir de un disparo en plena calle, a la luz del día. Para él, es más de lo mismo: “Cuando era niño, el mundo me parecía un lugar muy violento. Estaban el conflicto con Eta, el Ira… Pero había tanta gente a favor de la paz que pensé que la lograríamos. Hoy me he rendido. He concluido que el ser humano es adicto al conflicto y ama pelearse”.

Tyler Durden y Cara de Ángel, en una página de 'El club de la lucha 2'.

Tras 20 minutos de conversación, la resignación de Palahniuk sorprende hasta cierto punto. He aquí un narrador capaz de imaginar a un hombre masturbándose con un cilindro de cera introducido en su miembro u otro que para sacar dinero finge ahogarse en los restaurantes. Pero desde el otro lado del teléfono llega una voz lenta y ponderada, que a veces se ríe pero mantiene una compostura que nada comparte con sus disparatados personajes. Un escritor “de verbos más que adjetivos”, como se define, que jura que nunca se ha pegado con nadie o ha estado en algún club de la lucha. Un tipo que soñó de pequeño con ser cura - “para escuchar todas las confesiones más secretas”-, pero que optó por novelista, porque así además podía contar aquellas historias. Le han llamado nihilista, pero él responde que es un “romántico”: “La mayoría de mis obras termina con alguien enamorándose y con un enlace”.

A su catálogo pronto se añadirá El club de la lucha 3, de nuevo en forma de cómic. ¿Y aquel musical de la obra original que preparaba con el director David Fincher? “Lo siento, ya no estoy autorizado a comentarlo”. Por mucho que uno insista, el autor repite hasta tres veces que no piensa añadir nada más. Es lo que tiene la primera regla del club de la lucha: no se puede hablar de ello.


El Pais

miércoles, 22 de junio de 2016

La realidad y lo sagrado


ECC recopila en un volumen 'Daytripper', de los brasileños Fábio Moon y Gabriel Bá, una espléndida miniserie de diez números publicada en 2010.

JAVIER FERNÁNDEZ


DAYTRIPPER. Fábio Moon, Gabriel Bá. ECC. 272 páginas. 27 euros.

Misterio y trascendencia se dan la mano en tres de los títulos que nos propone ECC en estos días previos al solsticio. El primero de ellos es Daytripper, de los gemelos brasileños Fábio Moon y Gabriel Bá, una espléndida miniserie de diez números publicada en 2010 por Vertigo y recopilada aquí en un solo volumen con diversos extras. Entre estos destaca la bonita introducción escrita y dibujada por Craig Thompson, el autor de Blankets y Habibi, quien afirma: "Desde hace mucho tiempo, el mundo de los cómics se ha dividido en dos escuelas: la fantasía contra el realismo. El superhéroe es escapista. El sueño. Claramente, una distracción. Pero lo otro es su propia abstracción, condensando la vida hasta lo mundano, reprimiendo el sueño con cinismo. Gabriel Bá y Fábio Moon danzan entre ambas cosas, mezclando la realidad con lo sagrado. Daytripper es una meditación honesta sobre la mortalidad". La historieta en cuestión nos introduce en la vida y los recuerdos (mezclados en la narración, en una suerte de recreación de los mecanismos de la memoria) de Brás de Oliva Domingos, hijo de un novelista brasileño, que trabaja escribiendo necrológicas y sueña con poder escribir sus propias historias. En palabras del también historietista Terry Moore: "La historia de Gabriel Bá y Fabio Moon sobre la vida y las muertes de un escritor brasileño es la descendencia creativa de Eisner y Fellini en su mejor momento (…), un rompecabezas fascinante que contemplaré el resto de mi vida".

Otra obra que merece la pena leer y releer es, sin duda, Promethea, el alucinante viaje por lo esotérico realizado entre 1999 y 2005 por Alan Moore y J. H. Williams III. En mi opinión, Promethea es una de las obras mayores de Moore, un auténtico conjuro artístico cuya intención es plasmar (y provocar en última instancia) una revolución ética, un cambio de paradigma en los valores que definen el mundo contemporáneo. Para ello, Moore se sirve de su ingente conocimiento de la magia y lo pone al servicio de una historieta con superheroína incluida y múltiples capas de lectura. Hay tanto contenido y tanta experimentación gráfica en Promethea que el cómic resulta abrumador, y merece la pena destacar su singularidad, su ambición y sus logros artísticos. Claro que la cosa no habría sido la misma con un dibujante menos audaz o menos dotado que Williams III, capaz de dejar al lector con la boca abierta, página tras página. ECC recupera esta maravilla de la línea America's Best Comics en solo tres volúmenes.






Por último, Criaturas de la noche es el título del tomito que recopila dos relatos del siempre notable Neil Gaiman, procedentes de su colección Humo y espejos, pero convenientemente adaptados al cómic por Michael Zulli. La publicación original corrió por cuenta de Dark Horse en 2004, y viene a engrosar ahora la abultada bibliografía del autor de Sandman disponible en nuestro idioma gracias a ECC. Hay aquí animales misteriosos (gatos, búhos), obsesiones y destellos de lo sobrenatural a la manera de Gaiman. Muy bonito, en dos palabras.


Malaga Hoy

Surrealismo en viñetas


JAVIER FERNÁNDEZ
PHILÉMON, INTEGRAL 1. Fred. ECC. 304 páginas. 35 euros.

La editorial ECC sigue empeñada en demostrar que su catálogo es más que una mera traducción del material de DC. Así, su incipiente línea de cómic europeo acaba de enriquecerse con una de las joyas del cómic francés de todos los tiempos: Philémon, de Fred (París, 1931-2013). Como escribe Jorge García, que firma dos epílogos en el primer volumen integral de la serie, uno sobre la obra y otro sobre el autor: "Philémon es una cima de la imaginación en el mundo de la historieta, comparable a clásicos como Little Nemo de Winsor McCay o Krazy Kat de George Herriman. El protagonista de la serie es un adolescente vestido con vaqueros y un jersey a rayas al que siempre acompaña un asno llamado Anatole. Vive inmerso en la atmósfera apacible de un pequeño villorrio. Pero la irrupción de un mundo mágico de límites imprecisos quiebra con frecuencia la paz de esa campiña".



Philémon debutó en el número 300 de Pilote, allá por julio de 1965, cuando la mítica revista de Dargaud estaba dirigida por los mismísimos René Goscinny y Jean-Michel Charlier. La serie avanzó sin descanso hasta mediados de la década de los 80, recopilándose al tiempo en 15 álbumes imprescindibles, alabados por la crítica internacional, más un décimo sexto, Le Train où vont les choses, publicado en 2013. Juntos conforman una de las experiencias de lectura más gozosas del medio, fascinante a nivel literario y rompedora en lo gráfico, se trata de una verdadera obra maestra que permanecía prácticamente inédita en castellano (solo un puñado de historietas cortas asomaron por nuestro mercado hace más de cuatro décadas en la revista Gran Pulgarcito). Se puede, por tanto, calificar de hito esta edición integral en tres volúmenes propuesta por ECC, de la que ya ha visto la luz el primero, con los cinco álbumes iniciales: Al pie de la letra, El náufrago de la "A", El piano salvaje, El castillo colgado y El viaje del incrédulo. Dice también García que Philémon "nos invita a soñarnos más ingenuos, más afectuosos, más libres". No se lo pierdan, la diversión está servida.



Malaga Hoy

Un relato de redención


JAVIER FERNÁNDEZ


LA GRAN PATRAÑA. Carlos Trillo, Roberto Mandrafina. ECC. 128 páginas. 16,95 euros.



Dos grandes de la historieta argentina, los bonaerenses Carlos Trillo y Roberto Mandrafina, regresan a nuestras librerías con La gran patraña, novela gráfica que se alzó en 1999 con el premio al mejor guión en el Festival Internacional de Cómic de Angulema. Fallecido en 2011, Trillo fue un escritor irrepetible, autor de una larguísima bibliografía que incluye títulos tan apreciados como Un tal Daneri, El loco Chávez o Alvar Mayor (consignarlos todos sería imposible), y de Mandrafina se recuerdan especialmente sus historietas cortas de género negro, que dan cuenta de una maestría narrativa en la estela de Hugo Pratt o Alberto Breccia. Juntos firmaron este magnífico cómic ambientado en la república bananera de La Colonia, relato de redención, atmosférico y detectivesco, que es también una fábula moral y que luce impecable en la cuidada edición de ECC.


Malaga Hoy

lunes, 20 de junio de 2016

El tempestuoso realismo de Caravaggio


El Museo Thyssen recrea la maestría del pintor barroco y su influencia sobre los artistas del Norte de Europa en una extraordinaria exposición compuesta por 53 cuadros

ÁNGELES GARCÍA

Madrid 19 JUN 2016

'El sacrificio de Isaac', de Caravaggio (1571-1610). Obra procedente de la florentina Galleria de los Uffizi. MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA

Se consagró en la historia del arte por su uso del claroscuro, el dramático realismo psicológico de sus personajes y por utilizar a prostitutas y vagabundos como modelos de sus obras religiosas. Michelangelo Merisi Caravaggio (Milán, 1571-Porto Ercole, 1610) fue el artista más original e influyente del siglo XVII, una importancia acrecentada por su temprana muerte y por toda una vida pendenciera, en la que no faltaron episodios como el asesinato de un hombre en una discusión por un partido de pelota. Dramas aparte, la obra de Caravaggio tuvo tal impacto en la pintura europea de su tiempo que, aunque no tuvo escuela, sus seguidores formaron una legión. Entre sus muchos admiradores se encontraban Rembrandt, Rubens o Velázquez, y son muchas las exposiciones dedicadas a quienes han intentado mirarse en su espejo, pero son pocas en las que se han conseguido reunir tantas obras como la que el Museo Thyssen-Bornemisza dedica a Caravaggio y los pintores del Norte desde el 21 de junio hasta el 18 de septiembre. Nada menos que una docena de cuadros de Caravaggio junto a 41 de artistas que difundieron su esencia por Francia, Holanda y Flandes.

Otro gran maestro como Rubens se suma a la muestra, que puede visitarse hasta el 18 de septiembre, con 'Cabeza de un joven', 1601-1602.

Gert Jan van der Sman, profesor de la Universidad de Leiden y comisario de la exposición, cuenta que entre 1600 y 1630 se establecieron en Roma más de 2.000 artistas. Una tercera parte eran extranjeros. Ellos, al igual que los italianos, querían seguir el estilo de Caravaggio por varias razones, pero la más importante consistía en poder trabajar del natural, a partir de la pura observación de los modelos, una tradición muy arraigada entonces en Alemania o en Holanda y que les liberaba de todo corsé académico.

'Alegre compañía' (1622), de Gerard van Honthorst


Gert Jan van der Sman relata, casi emocionado ante El sacrificio de Isaac (1603), su obra favorita, que debía de ser muy difícil sustraerse al poder de unos personajes tan cargados de vida. Señala las manos, los ojos o el cuchillo de Isaac como elementos cegadores que surgen cargados de fuerza desde un escenario negro en el que al fondo se ve un paisaje veneciano. “Todo lo que aquí vemos es una imitación de la naturaleza, lo que más le importaba. Despreciaba a sus contemporáneos romanos por la costumbre de hacer primero bonitos dibujos y luego llenarlos de pintura. Él presumía de no hacer ni una línea ajena a la naturaleza”, apuntó.



Estructurada en seis apartados, la exposición arranca con obras realizadas por Caravaggio en Roma entre 1592 y 1606. Predominan las escenas de género y bodegones de frutas y flores clásicos de su Lombardía natal como Muchacho mordido por un lagarto (1593-1595). Se incluyen cuadros con los que se ganó la etiqueta de pintor gay (ya en tiempos contemporáneos), como San Juan Bautista en el desierto (1602), pura sensualidad. Después se exhiben lienzos de sus dos primeros admiradores, Adam Elsheimer y Peter Paul Rubens, que introducen chicos de cabellos rizados y el claroscuro para iluminar las escenas.
Entre los pintores que acompañan a Caravaggio en la exposición por la influencia que el italiano ejerció sobre ellos, destaca Mathias Stom, del que se exhibe esta 'Flagelación de Cristo', c. 1640.

La parte central está ocupada por maestros flamencos, como Gerard van Honthorst (Utrecht, 1592- 1656), David de Haen (Róterdam, 1597(?)-Roma, 1622), Nicolas Régnier (Maubeuge, c.1588-Venecia, 1667) y Dirck van Baburen (Wijk bij Duurstede c.1594 - Utrecht, 1624). En el grupo de los franceses destaca Valentin de Boulugne (Coulommiers, 1531-Roma, 1632) con una obra, David con la cabeza de Goliat, en la que se recrea a la perfección el gusto por los detalles sangrientos de las obras más impactantes de Caravaggio; aunque nada que ver con el óleo de Caravaggio El sacamuelas (hacia 1608-1610) donde varios rostros contemplan espantados como uno de los presentes se dispone a introducir unos alicates en la boca de un pobre hombre. Esta terrorífica escena corresponde al único cuadro sobre el que se plantearon dudas de su autoría. El comisario descarta de plano su cuestionamiento. “Aunque no fuera de él, sería una obra extraordinaria. Pero ya no se albergan dudas sobre su atribución”.


'El martirio de santa Úrsula' (1610), de Caravaggio. Entre los admiradores de este artista muerto prematuramente se encontraban Rubens, Velázquez y Rembrandt, entre otros.


La exposición concluye con la última obra pintada por Caravaggio, El martirio de Santa Úrsula (1610), una composición en la que lo oscuro ha ganado a la claridad y los personajes apenas se distinguen del fondo negro. La luz enfoca el pecho blanquísimo de la santa atravesado por la flecha que le ha disparado el rey de los hunos.


'Los músicos' (c. 1596-1597), una de las obras maestras de Caravaggio que pueden verse en esta muestra.

SOLO CUATRO OBRAS EN ESPAÑA
Debido a su prematura muerte, la obra de Caravaggio en museos y colecciones particulares es muy escasa. No más de 60, según el comisario de la exposición. En España, que se sepa públicamente, solo hay cuatro lienzos: David vencedor de Goliat, en el Museo del Prado; Santa Catalina de Alejandría, en el Museo Thyssen; Salomé con la cabeza del Bautista, en el Palacio Real y  San Juan Bautista en Toledo. Las dos primeras forman parte de la muestra. El resto son préstamos del Metropolitan de Nueva York, la Galleria degli Uffizi, de Florencia, el Museo del Ermitage de San Petersburgo, el Rijksmuseum de Ámsterdam, la iglesia de San Pietro in Montorio en Roma y de colecciones particulares.

Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, explica que las negociaciones han sido más largas de lo habitual. El préstamo de La buenaventura se ha logrado después de tres años. Los cambios en la dirección de los museos italianos también han sido un obstáculo. Al final, todos están satisfechos y el comisario, Gert Jan van der Sman, ha completado su discurso expositivo. Cuando a este se le pregunta si después del supuesto Caravaggio de Toulouse aparecerán más, sonríe más que escéptico. “Solo lo he podido ver por fotografía, pero puedo asegurar que esa pintura no es auténtica”.




'San Francisco en meditación' (1606), un ejemplo más de la maestría de Caravaggio en el uso del claroscuro.

Nicolas Regnier: 'Autorretrato ante el caballete o retrato doble de Nicolas Régnier y vicenzo Giustiniani' (c. 1623-1625).



'Santa Catalina de Alejandría' (c. 1598-1599), otra excepcional pieza de Caravaggio. 


El Pais

La ‘Intemperie’ llega al cómic


Javi Rey publicará en noviembre la adaptación a la novela gráfica del primer libro de Jesús Carrasco

Madrid 19 JUN 2016

Intemperie es sed, sequía, sol, soledad, sudor, silencio... Es la huida de un niño de la violencia que le rodea. Es la primera novela de Jesús Carrasco (Olivenza, Badajoz, 1972), publicada en 2013 por Seix Barral, que fue un éxito en la Feria del Libro de Fráncfort, ha sido traducida a una veintena de idiomas y tiene en marcha dos adaptaciones en distintos formatos: el cinematográfico y el cómic. Del primero, Carrasco prefiere no hablar mucho: "Ya está encaminado, que es algo que no podía decir hace un año". El segundo ha hecho que dos Aves con destino Madrid reunieran al escritor afincado en Sevilla y al ilustrador Javi Rey (Bruselas, 1982), que vive en Barcelona.

Es la segunda vez que se ven, la primera fue para poner en marcha el proyecto de la adaptación al cómic de Intemperie. Y en la palabra adaptación hace hincapié Carrasco: "Es la clave. Hay que mantener el espíritu del libro, pero yo debo quedarme al margen. Javi es el autor de la novela gráfica". A Rey, esa fue una de las cosas que le fascinó de este trabajo: "Me encargo de todo, de ordenar, estructurar, del guion... Soy el director de la película, antes había sido el dibujante, ahora controlo todos los elementos. Jesús es la barandilla a la que agarrarme si lo necesito".

Ilustración de 'Intemperie'. JAVI REY

En el primer encuentro, Carrasco intentó transmitir a Rey el sentimiento y el ambiente de la novela. El ilustrador recuerda dos ideas fundamentales con las que se quedó: "En la cabeza del niño [protagonista] el alguacil es un personaje diabólico y lo importante que era explicar la evolución de la relación entre el muchacho y el cabrero". A partir de estas pinceladas, y de otras más, Rey está creando Intemperie en su lenguaje que es el del cómic, con los recursos que este le permite, diferentes, claro, a los de la escritura. Lleva aproximadamente la mitad, la tiene que acabar en agosto para su publicación en noviembre. Y aunque le queda representar algunas de las escenas más hostiles de la historia, dice que el trabajo duro ya está hecho. Recuerda la reacción del escritor cuando le mandó las primeras 30 o 40 páginas. Le llamó por teléfono y antes de dar su opinión tuvo la sensación de que Carrasco hizo una pausa dramática que duró días. Finalmente, le dijo que le había emocionado y reconoce: "Como dibujante lo mejor que te pueden decir es que transmites emociones".





De emociones, de sentimientos, de sensaciones está llena Intemperie, se infiltran en las neuronas del lector y en cada uno de los poros de su piel. Son sensaciones físicas y psíquicas que Carrasco hace llegar con su magnífica prosa. Para conseguir que eso se logre también con la adaptación, le enseña a Rey partes del taller donde cocinó la novela, ya que ahora se iba a colocar detrás del texto: de dónde procede la atmósfera asfixiante, el contexto, el tiempo, el espacio... Carrasco revela las localizaciones, "a estas alturas ya lo puedo decir". En el libro no hay topónimos pero todo transcurre en un terreno de sobra conocido por él, son los alrededores de Torrijos, el pueblo toledano donde vivió durante su infancia y adolescencia y el castillo es el de Caudilla, del que solo queda un torreón y un muro. Tampoco se hace referencia a ninguna época, sin embargo él tiene apuntado en su cuaderno los días que ocurrió. "Tenía que calcular las lunas", se justifica. No es una historia real con nombres concretos, en la novela no usa ninguno, pero el conflicto fundamental surgió del titular de una noticia.

Rey usa las herramientas del cómic: pequeños detalles como que todos los personajes tengan los dientes con defectos simboliza lo hostil del entorno en el que viven; siempre que en las viñetas hay primeros planos, las moscas están presentes en la escena como recurso para mostrar el calor y el mal olor; la gama cromática cálida, con textura, que ensucie, que represente la sofocante llanura infinita. Para los colores que ha usado se quedó con una descripción del libro en la que dice que el precipicio está donde acaba la sombra, ahí hay que luchar para sobrevivir. Y representar al alguacil como un monstruo es un recurso que el cómic permite y que forma parte del espíritu de la novela. Una novela en la que casi no hay diálogo, se actúa más que se habla, en la adaptación esto se mantendrá. Rey quiere comenzar dándole voz al narrador a las palabras de Carrasco, pero luego solo habrá diálogos muy escogidos entre el niño y el cabrero, cuya relación pasa, de manera muy sutil, de la desconfianza entre ambos a la protección mutua, evidente pero invisible.

Confianza es otro de los conceptos que recalca Carrasco. Se fía plenamente del trabajo de Rey. "Ha puesto imágenes a mis pensamientos", subraya. Su relación es telefónica y por correo electrónico, pero ambos afirman que se tratan como si conociesen de antes. Con Intemperie han trabajado y trabajaran multitud de manos: editores de otros países, traductores, el director de la película, guionistas... Carrasco solo lo entiende si hay confianza.



El Pais


miércoles, 15 de junio de 2016

Aprendiendo a volar


Animal Man, un personaje considerado de tercera categoría, es protagonista de una serie de lectura obligada para todo amante de los superhéroes.

JAVIER FERNÁNDEZ 


ANIMAL MAN. LIBRO 2: EL ORIGEN DE LAS ESPECIES. Grant Morrison, Chaz Truog, Tom Grummett. ECC. 240 páginas. 23 euros.

Antes de convertirse en la estrella que es hoy, el escritor escocés Grant Morrison se fogueó en revistas inglesas, como tantos otros miembros de su generación. De aquella época se recuerda especialmente el serial Zenith, publicado por 2000 AD a partir de agosto de 1987 (también merece la pena citar The New Adventures de Hitler, que se ha quedado en un limbo editorial del que ojalá salga algún día). Zenith es un cómic de superhéroes poco convencional, muy molón, con un protagonista superficial, mimado y egocéntrico que acaba envuelto en una guerra entre realidades alternativas. Aun siendo un trabajo primerizo, la trama es densa y está llena de referencias culturales, desde Lovecraft hasta las Crisis en Tierras Infinitas, y en él se hacen patentes muchos de los rasgos que compondrán más tarde el estilo de Morrison. Lejos de perder interés con los años, Zenith sigue siendo una lectura fresca y sugestiva, agraciada como está con los estupendos dibujos de un Steve Yeowell sobresaliente en la labor de entintado. ECC recupera ahora la serie en cuatro tomos (de momento han visto la luz los dos primeros), que incluyen las páginas a color y las portadas de 2000 AD.

Obras como Zenith le abrieron a Morrison las puertas del mercado estadounidense, más concretamente las de la editorial DC, y su primer trabajo de importancia fue el relanzamiento de Animal Man, un personaje de tercera categoría creado por Dave Wood y Carmine Infantino en 1965. El guionista escribió los primeros 26 números de la colección, cuyo primer número tuvo fecha de cubierta de septiembre de 1988. El dibujante Chaz Truog y el portadista Brian Bolland completan las labores artísticas de una serie que es lectura obligatoria para todo amante de los superhéroes, y que yo prescribiría incluso para quienes no gustan del género.

Se trata de una obra divertida, extravagante, con momentos de pura brillantez, motivos ecologistas y de defensa de los animales y un enfoque metanarrativo capaz de sorprender al más pintado, todo ello sin perder de vista la acción y la aventura que son la almendra de un tebeo de estas características. La nueva edición de ECC constará solo de tres entregas; esta segunda se titula El origen de las especies y compila los números 10 a 17, más el Secret Origins número 39, dibujado por Tom Grummett.


Y en el año 1990, todavía en lo que pueden considerarse los prometedores inicios de Morrison, vio la luz el arco argumental Gótico, publicado dentro de la colección Batman: Legends of the Dark Knight, suma de historietas conclusivas realizadas por distintos equipos creativos. Gótico se desarrolló entre los números 6 y 10 de Batman: Legends… y contó con el dibujante Klaus Janson, otrora entintador de Frank Miller, entre otros. Si no me equivoco, fue la segunda historieta de Batman escrita por Morrison, después de su exitoso Arkham Asylum, y precede en más de diez años a la sensacional temporada que pasó el escritor con el personaje, ya en el siglo XXI. Es una lectura inquietante, que ECC presenta con no pocos extras.


Malaga Hoy

A vueltas con Superman


JAVIER FERNÁNDEZ
UN MUNDO SIN SUPERMAN. VVAA. ECC. 216 páginas. 21,50 euros.

Un mundo sin Superman es el segundo acto de uno de los hitos comerciales del cómic de superhéroes: la muerte y regreso de Superman, cénit (o nadir, según se mire) del proceso de derribo que asoló el género entre mediados de los ochenta y de los noventa. Fue un triunfo comercial, sí, aunque artísticamente la cosa tuvo sus lagunas y dejó en los lectores sensaciones encontradas. Casi siete años antes, cuando se trataba de relanzar al personaje, la compañía contó con un artista del calibre de John Byrne; en 1971, una tarea similar recayó en las sobresalientes manos de Denny O'Neil, Curt Swan y Murphy Anderson. Puestos a contar el deceso del héroe entre los héroes, uno esperaría algo más que un puñado de artistas de segunda fila con Dan Jurgens a la cabeza. Con todo, el momentazo tiene su morbo, y sigue despertando interés veintitantos años después de su primera publicación. Cualquier aficionado al género tiene la sensación de que, por hache o por be, es una historia que debe leerse. Así que es de agradecer que ECC haya decidido reeditarla y lo haga en una colección de tomos manejables y de buen precio, ideales para que cada cual se acerque al tema y saque sus propias conclusiones. Van aquí compilados los números 498 a 500 de Adventures of Superman, los 685 y 686 de Action Comics, los 20 y 21 de Superman: The Man of Steel y los 76 y 77 de Superman (todos de 1993), es decir, el arco argumental Funeral for a Friend, inmediatamente posterior al volumen La muerte de Superman. 



Eso sí, si lo que quieren es leer un buen tebeo de Superman, les recomiendo encarecidamente que se hagan con Las aventuras del Hombre de Acero, nuevo tomo de la imprescindible colección Grandes autores de Superman. Se trata de los números 2 a 13 de la soberbia Superman Adventures, editados entre 1996 y 1997. El guión es obra del mismísimo Scott McCloud y los dibujos los firma Rick Burchett con el mismo delicioso aire de la serie televisiva que originó este cómic inolvidable, seguramente lo mejor del Hombre de Acero en aquellos años turbulentos.


Malaga Hoy

La conclusión de las intrigas


JAVIER FERNÁNDEZ
HANZÔ, EL CAMINO DEL ASESINO. Kazuo Koike, Gôseki Kojima. ECC. 456 páginas. 14,95 euros.



Las intrigas políticas y militares de Hanzô, el camino del asesino llegan a su conclusión con este décimo y último volumen de la recopilación publicada por ECC. Realizada entre 1978 y 1984, la serie de Kazuo Koike y Gôseki Kojima (más conocidos por su célebre El lobo solitario y su cachorro) es una maravilla que terminó de situarlos en el contexto internacional, gracias a un guión denso e inteligente y unos dibujos portentosos. Con ritmo frenético y un storytelling solo al alcance de los maestros del medio, Hanzô lleva al lector al convulso Japón del siglo XVI, y recuenta las peripecias históricas del maestro ninja Hattori Hanzô y el shogun Tokugawa Ieyasu, dos figuras instrumentales en la unificación del país del sol naciente. Violencia y sensualidad se dan la mano en esta obra maestra que al fin ha visto la luz en su totalidad en nuestro idioma.

Malaga Hoy


Camino hacia la India


JAVIER FERNÁNDEZ
SON GOKU, 1. Kazuo Koike, Gôseki Kojima. ECC. 368 páginas. 13,95 euros.



Se acabó Hanzô, el camino del asesino, pero eso no significa que los aficionados a la obra de Koike y Kojima nos hallamos quedado sin nuestra ración mensual, todo lo contrario. ECC se ha empeñado en rescatar la amplia bibliografía del dúo, y ahora mismo su oferta incluye hasta tres series: Kei, crónica de una juventud, Kasajirô, el clava-tatamis y Son Goku, el héroe de la ruta de la seda (aprovecho para recordarles que en enero finalizó también la estupenda El hombre sediento). Son Goku narra las aventuras del protagonista de Viaje al Oeste, el clásico por excelencia de la literatura china. Serán seis volúmenes en total, en los que el mono Son Goku emprenderá camino hacia la India en busca de unos valiosos sutras budistas.

Malaga Hoy

martes, 14 de junio de 2016

La Guerra Civil en viñetas


José Pablo García convierte la fundamental obra de Preston sobre el conflicto español en novela gráfica

MANUEL MORALES

Madrid 13 JUN 2016
Viñeta de la versión en cómic de 'La guerra civil española', de Paul Preston. JOSÉ PABLO GARCÍA

El ilustrador y dibujante José Pablo García (Málaga, 1982) sintió vértigo cuando le propusieron convertir en viñetas La Guerra Civil española, del hispanista inglés Paul Preston, uno de los libros canónicos sobre el conflicto fratricida que desangró el país de 1936 a 1939. A la editorial Debate le había gustado su primera obra, Las aventuras de Joselito (2015), que recreaba la vida del niño prodigio del cine español, pero esto eran palabras mayores. “Yo fui el primer sorprendido, porque el tema me daba mucho respeto y tenía miedo de meterme en un berenjenal. Creo que dije sí inconscientemente”, bromea García, que no había leído la obra de Preston (Liverpool, 1946), catedrático de historia contemporánea española y autodefinido como “socialista de izquierdas”.


García sintetizó el original hasta dejar en una novela gráfica de 240 páginas este periodo de violencia, odio y destrucción. “No he alterado nada, me he mantenido fiel al espíritu de la obra”. Incluso ha respetado los capítulos y tiempos del ensayo, que se remonta a comienzos del siglo XIX para explicar por qué se fraguó la tragedia. Aunque esto llevó a desesperar a García, confiesa, porque vio que hasta el capítulo 4 del libro no se abordaba la guerra. “El 2 y el 3 son rencillas entre señores de chaqueta”, lo que podía resultar un motivo para aburrir al lector.

El propio Preston supervisó el proceso y “solo en un par de ocasiones”, dice García, le pidió que cambiara detalles de sus viñetas, lo que para él resultó una satisfacción. Lo más complicado de estos siete meses de trabajo fue “recrear escenas de las que apenas había imágenes”. Y lo que más le llamó la atención, que algunos personajes jóvenes parecían mayores en las fotos que manejó, como el comunista Santiago Carrillo.

80 años del golpe

Ahora que van a cumplirse, el próximo 18 de julio, 80 años del fracasado golpe de Estado que degeneró en una guerra civil de casi tres años, el dibujante defiende que “este es un libro divulgativo, dirigido a todo tipo de públicos, excepto el infantil”. A él también le ha servido para aprender la historia de la guerra, que conocía sobre todo por las batallas, pero desconocía, por ejemplo, "las luchas dentro del PSOE". El empuje de los nacionalismos, la lucha de los campesinos por poseer la tierra trabajada, los militares golpistas, con Franco a la cabeza; la irrupción del fascismo y el anarquismo, el dontancredismo de las potencias europeas, las matanzas, las peleas intestinas en el bando republicano, el papel de la Iglesia católica, el avance en el campo de batalla de los rebeldes hasta el aplastamiento completo de la república y la atroz represión posbélica, se concatenan en este relato de Preston-García.


El tono entre sepia y anaranjado que colorea toda la obra fue para dar la sensación de tiempo pasado. García desvela que la idea inicial era teñir de rojo la parte republicana y de azul la franquista, pero se desechó pronto: “Iba a ser muy complicado”. De los hechos preferidos del libro, se queda con la narración de "los días previos al alzamiento, en el que el presidente del Gobierno, Casares Quiroga, va recibiendo evidencias de que la conspiración se está llevando a cabo, pero, por ingenuidad o por debilidad, se niega a verlo, mientras Franco, empujado por una una serie de casualidades, decide implicarse en el golpe". Bajando al terreno de los personajes significativos de aquella etapa y que ha retratado, el guionista e ilustrador se queda con el líder del Partido Radical, el populista Alejandro Lerroux, un político pendular que, en función de sus intereses, apoyaba a uno u otro partido. “Me parece un personaje humorístico, a pesar de la situación que le rodea”. Así fue el trienio de terror en el que se exacerbó una máxima de Preston sobre España: "Un país con tendencia a ver al que discrepa como enemigo y no como persona con quien hay que debatir".






 El Pais




jueves, 9 de junio de 2016

Spiderman y más Spiderman


Panini garantiza en 'La saga del clon' horas de diversión con las últimas muestras de un Hombre Araña que podríamos considerar clásico.


JAVIER FERNÁNDEZ




EL ASOMBROSO SPIDERMAN: LA SAGA DEL CLON. Gerry Conway, Ross Andru y otros. Panini. 624 páginas. 39,95 euros.

Soy de los que opinan que el mejor Spiderman lo firmaron Stan Lee y Steve Ditko a comienzos de la década de los 60, pero entiendo que la saga del personaje fue ganando densidad y carga emocional en los años sucesivos, gracias al trabajo de creadores como John Romita, Gil Kane o Gerry Conway. Con ellos, las aventuras de Spiderman ganaron nervio, espectacularidad y una excelencia artística que atrajo las miradas de los lectores de medio mundo. En poco tiempo, el Hombre Araña pasó de ser uno más de los superhéroes con que Marvel volvió a la arena en la llamada Edad de Plata del cómic book a convertirse en el icono por excelencia de la compañía.

En esa línea ascendente, seguramente la muerte de Gwen Stacy sea el clímax, el punto de retorno a partir del cual ya nada volvió a ser lo mismo, aunque hay etapas posteriores que siguen mereciendo el calificativo de imprescindibles. Dos de ellas las acaba de reeditar recientemente Panini, y garantizan horas de diversión para todo el que se anime a leerlas. Son quizá las últimas muestras de un Spiderman que podríamos considerar clásico. La primera de ellas la componen los episodios siguientes al fallecimiento de la novia del héroe, y están firmadas por el joven Conway (artífice literario de la ominosa tragedia) y un veterano Ross Andru en el punto álgido de su carrera. Bajo el título de La saga del clon, un grueso volumen de la colección Marvel Gold recopila dicha etapa, esto es, los números 124 a 150 de The Amazing Spider-Man, publicados originalmente entre 1973 y 1975. Hay numerosos hitos argumentales en este puñado de episodios, pero claro está que los principales son el debut de The Punisher y la inquietante primera saga del clon (no confundir con el invento aquel de la década de los 90 que casi arruina creativamente la franquicia). Las páginas aquí reunidas son frenéticas y sofisticadas, y releyéndolas uno comprende el por qué de la supremacía comercial del personaje previa a la explosión de los mutantes.


La otra es la aclamada etapa de Roger Stern y John Romita Jr., también en la cabecera principal del superhéroe, The Amazing Spider-Man. Stern aterrizó allí después de que la serie atravesara un periodo inestable, y supo enderezar el rumbo con una excelente mezcla de tradición y modernidad. Su Spiderman no se lee como una versión posmoderna o un homenaje a tiempos pretéritos, sino como una auténtica continuación del espíritu inicial; dicho de otro modo, su Spiderman tiene el alma del personaje de Lee, Ditko y Romita. El guionista tuvo además la fortuna de contar con un sobresaliente Romita Jr., que comenzó a forjar aquí su larguísima y muy fructífera relación con el Hombre Araña. El número 69 de la colección Marvel Héroes recupera esta etapa al completo (números 224 a 251 de Amazing, más los Annuals 16 y 17, todos editados entre 1982 y 1984), solventando los problemas de papel e impresión que había padecido la anterior reedición de este mismo material y añadiendo un estupenda galería de ilustraciones que allí faltaba.


Malaga Hoy

Mercenarios espaciales


JAVIER FERNÁNDEZ 



STAR SLAMMERS. LA COLECCIÓN COMPLETA. Walter Simonson. Panini. 304 páginas. 30 euros.

Para todos los que nos criamos leyendo los cómics Marvel en los 80, el título Star Slammers tiene una resonancia especial. Se publicó en aquella vieja colección de novelas gráficas que prometía aunar el estilo estadounidense con la sensibilidad europea, y fue una de las primeras obras maestras que pudimos leer de Walter Simonson (junto con su magnífico Thor, que no ha parado de reeditarse desde entonces). La epopeya de estos mercenarios espaciales, los mejores en el arte de la guerra, circunspectos y atormentados, es un delirio gráfico cargado de recursos narrativos, así como una lectura imaginativa que invita a soñar, en la mejor tradición de la ciencia ficción.


Más de tres décadas han pasado desde que Star Slammers asomó por primera vez en el quiosco, y la trayectoria editorial de esta corta serie, que pasó por Marvel, Malibu y Dark Horse, complicaba hasta ahora su lectura. Por fortuna, IDW decidió compilar en 2015 la totalidad en un solo tomo cargado de extras, y Panini lo pone en nuestro mercado al alcance de los nostálgicos y las nuevas generaciones. El volumen incluye la novela gráfica original, junto con la historieta corta Sueño febril, incluida en el número 114 de la revista Dark Horse Presents, la miniserie de cuatro números, el Star Slammers Special y el puñado de páginas del número 0 de Bravura. Todo este material llega en edición remasterizada, con nuevos colores, nueva traducción y nueva rotulación castellana, y se acompaña de una estupenda introducción del propio Simonson, más el impagable apartado Star Slammers: Los años RISD (que reproduce con gran calidad las historietas anteriores a la novela gráfica, autopublicadas en fotocopias, escritas y dibujadas en la década de los 70, cuando Simonson estudiaba aún en la Rhode Island School of Design y las influencias de Robert Crumb y Vaughn Bodé eran más que patentes). Va también una última sección de ilustraciones promocionales, cartas y portadas de la serie. Una auténtica gozada de principio a fin, de la mano de un artista en estado de gracia.


Malaga Hoy

Lovecraft según Moore

JAVIER FERNÁNDEZ 




PROVIDENCE, 1: EL MIEDO QUE ACECHA. Alan Moore, Jacen Burrows. Panini. 176 páginas. 18,95 euros.



Alan Moore ha regresado, dispuesto a actualizar y reinventar el universo de H. P. Lovecraft, maestro del terror psicológico y una de las figuras más destacadas de la literatura pulp del pasado siglo. Quizá conozcan títulos como The Courtyard o Neonomicon, dos precedentes de esta misma hebra en los que Moore se aproximó al universo lovecraftiano, pero les pido que se olviden de lo que hayan leído hasta la fecha. Providence está a otro nivel. Como dice Antonio Solinas en su epílogo: "cada viñeta, cada réplica, cada detalle del dibujo se concibe como una serie de muñecas rusas de referencias y conexiones". Y, en palabras del propio Moore, tal vez sea esta "la aproximación en forma de cómics más seria y ambiciosa que jamás se haya intentado sobre Lovecraft". El primer tomo de la esperadísima traducción de la serie contiene los números 1 a 4 originales.


Malaga Hoy