jueves, 25 de febrero de 2016

MEMORIAS DE GUS Raul Arias + Nacho Moreno




























Publicado en El Pequeño Pais durante el año 2004

Héroes contra el Eje

Panini ofrece el primero de los dos tomos de la colección Marvel Limited Series que compondrán la recuperación de la etapa inicial de Los Invasores.

JAVIER FERNÁNDEZ




MARVEL LIMITED SERIES. LOS INVASORES, 1. VV. AA. Panini. 608 páginas. 44,95 euros.

Alumbrado en 1975 por Roy Thomas, el supergrupo conocido como Los Invasores es un interesante ejemplo de retrocontinuidad dentro del universo Marvel. Como fan que era de los cómics de los años 40, Thomas cogió al Capitán América, Namor y la Antorcha Humana original, los tres principales personajes de Marvel en la Edad de Oro (en aquellos días la editorial no se llamaba Marvel, sino Timely) e imaginó que habían formado una escuadra para combatir el Eje durante la Segunda Guerra Mundial. La idea ya había quedado apuntada en 1969, en las páginas de Los Vengadores, pero cristalizó con la publicación del primer Giant-Size Invaders (junio de 1975), al que pronto seguiría la serie regular The Invaders (comenzada con fecha de portada de agosto). En palabras de Carlos Pacheco, que firma el prólogo del presente volumen: "Los Invasores son un ejercicio de nostalgia, sí, pero de nostalgia de algo que nunca ha existido, porque esa es la grandeza de este grupo, que construye el pasado del Universo Marvel en plena construcción del presente. De modo que dejémoslo claro desde ahora mismo: en los años cuarenta ningún fan de los cómics pudo leer ningún tebeo de Los Invasores porque estos fueron creados en 1975".

A los tres pesos pesados de Timely se sumaron en esta serie otros viejos personajes de la editorial, y nuevos conceptos ideados ex profeso por Thomas. De nuevo en palabras de Pacheco: "La aportación de nuevos personajes fue aún más impresionante: Unión Jack, que llevaba la retrocontinuidad a la Primera Guerra Mundial, Spitfire, el Escarabajo Escarlata o los mismísimos Comandos Juveniles, el grupo que formarían Bucky y Toro junto a la Peonza Humana y la Chica Dorada. La revisión de héroes que sí habían tenido un pasado en los años cuarenta queda establecida con la reaparición del Destructor y con la Legión de la Libertad y sus miembros: El Patriota, Miss America, El Zumbador, Diamante Azul, Jack Frost, Cuervo Rojo y El Hombre Delgado, liderados por Bucky". La serie tuvo buena aceptación por parte de los lectores y alcanzó un total de 41 números, publicados hasta septiembre de 1979. El supergrupo regresaría más tarde con diversos especiales y nuevas cabeceras que no vienen al caso.



Malaga Hoy

Marvel hoy

JAVIER FERNÁNDEZ




LOS ÚLTIMOS DÍAS DE MS. MARVEL. G. Willow Wilson, Adrian Alphona, etc. Panini. 112 páginas. 11 euros.

Las deliciosas aventuras de la nueva Ms. Marvel continúan en el tomo titulado Los últimos días de Ms. Marvel, tercera recopilación de una serie que ha ganado ya el premio Hugo a la mejor historia gráfica en 2015 y el premio a la mejor serie en el Festival de Angulême de 2016. Ya ven que no son dos premios cualesquiera. Y bien merecidos que los tiene, pues el trabajo de la escritora G. Willow Wilson y el dibujante Adrian Alphona es original y fresco, y demuestra que el género de superhéroes puede aún sorprender a propios y extraños. La protagonista de Ms. Marvel es una adolescente musulmana de New Jersey, de modo que la serie apunta con acierto a las lectoras y determinadas minorías. Como explica la propia Wilson: "La intención es que refleje la experiencia diaria -obviamente con el añadido de los superpoderes- de las chicas musulmanas estadounidense normales. Hay conflictos con su familia, hay partes en las que ella no está de acuerdo con sus padres y los desobedece, tiene un hermano mayor que es bastante religioso, así que mostramos los cambios intergeneracionales. Tratamos de explicar al lector que el Islam no es monolítico, que hay divisiones de creencia y práctica dentro de la comunidad y las familias". Todo ello sin perder el sentido lúdico, la acción irrefrenable de los buenos tebeos del género. Los últimos días de… hace referencia al fin del mundo atisbado en Secret Wars, al que se encaminan los episodios contenidos en este volumen, los 17 a 19 de Ms. Marvel, más algunas páginas de los especiales Marvel 75th Anniversay Celebration y Free Comic Book Day: The All-New, All-Different Avengers.


También con el título de Los últimos días de…, o sea, vinculado a Secret Wars, está en librerías el tercer tomo de la serie Estela Plateada realizada por Dan Slott y Michael Allred (contiene los números 11 a 15 de Silver Surfer). Puestos a recomendar lo mejor de la Marvel actual, no puedo dejar de recomendar esta serie extraordinaria que aúna diversión y experimentación narrativa. Si digo que es una gozada, me quedo corto.


Malaga Hoy


Con lenguaje de signos

JAVIER FERNÁNDEZ 



OJO DE HALCÓN, 3: RÍO BRAVO. Matt Fraction, David Aja y otros. Panini. 232 páginas. 19,95 euros.



Río Bravo es el tercer volumen de la Colección 100% Marvel dedicado a recopilar las aventuras de Ojo de Halcón realizadas por el guionista Matt Fraction y el dibujante David Aja, tras Seis día en la vida de… y Pequeños aciertos, y con él termina una de las cabeceras de superhéroes más valoradas de los últimos tiempos. El trabajo de Fraction y Aja (sustituido puntualmente por artistas como Javier Pulido, Francesco Francavilla o Annie Wu) es de los que marcan época, con su acertada mezcla de desenfado y experimentación, a los que se suma un llamativo y saludable aroma indie. El tomo recoge los números 13 a 22 del volumen 4 de Hawkeye (diciembre, 2013-septiembre, 2015), entre los que figura el famoso episodio en que el protagonista pierde el oído y se ve obligado a utilizar el lenguaje de signos, para lucimiento de un Aja en auténtico estado de gracia.


Malaga Hoy

El secreto de Harrison Snow

JAVIER FERNÁNDEZ



NUEVO X-FACTOR, 10: AXIS. Peter David, Carmine Di Giandomenico, etc. Panini. 176 páginas. 14,95 euros.



Con el recuerdo de una breve pero intensa etapa firmada a comienzos de la década de los 90, el guionista Peter David regresó a X-Factor en 2005 y renovó por completo la serie, ganándose el aplauso unánime de la crítica y los lectores. Diez años más tarde, la fenomenal intervención de David llega a su fin con los episodios contenidos en Axis, el décimo tomo de Nuevo X-Factor. Acompañan al escritor los dibujantes Pop Mhan, Carmine Di Giandomenico (que firma la mayoría de páginas del volumen) y Will Sliney, con los que descubriremos el secreto detrás de Harrison Snow, presidente de Serval Industrias. Axis contiene los números 13 a 20 de All-New X-Factor, publicados originalmente entre noviembre de 2014 y marzo de 2015.


Malaga Hoy

miércoles, 24 de febrero de 2016

Catálogo de Autores - Saló del Comic de Barcelona 1988




La semana pasada surgió la pregunta: ¿Cinco autores de comic de los 80? Después de responder a la pregunta y al cabo de unos días, me encontré con este libro, y con otro más que creía perdido, pero esa es otra historia.

 Lo curioso del libro en cuestión, a pesar de no ser una guía exhaustiva, y en el que se confirma que en esa fecha hay más de mil autores dedicados a la historieta, el libro digo, se dedica a una selección de autores de los que proporciona su nombre, fecha de nacimiento, dirección, publicaciones, albumes publicados y países en los que ha publicado y una página de historieta.

Una lista de 145 dibujantes y 19 guionistas. Un muestrario de otra época, hace ya 28 años.

Para no ser menos, yo también hago una particular selección. La cosa va por orden alfabético.





ALTUNA, HORACIO
AZPIRI MEJÍA, ALFONSO

BEÁ FONT, JOSEP Mª

BERNET CUSSÓ, JORDI

BEROY GARCÍA, JOSÉ MARÍA

BARRIO JIMENEZ, FEDERICO DEL 

FUENTE, VICTOR DE LA

FERNÁNDEZ CALLEJA, RAÚL

FERNÁNDEZ SANCHEZ, FERNANDO

FERRÁNDIZ ARROYO, PASCUAL (FERRY)

FONT CARRERAS, ALFONSO
GALLARDO, MIGUEL
GIMÉNEZ GIMÉNEZ, CARLOS

GIMÉNEZ LÓPEZ, JUAN ANTONIO
HERNÁNDEZ PALACIOS, ANTONIO
IBÁÑEZ TALAVERA, FRANCISCO
LÓPEZ FERNÁNDEZ, JUAN (JAN)
GODOY CAZORLA, JOSÉ ANTONIO (KEKO)


LÓPEZ TUFET, JOSÉ ALFONSO


LÓPEZ CRUCES, JOAQUÍN

MARTÍN SAURI, JOSÉ Mª

CAPDEVILA GISBERT, FRANCESC (MAX)

BELTRÁN GARCIA, MIGUEL (MIQUE)

MIRALLES LÓPEZ, ANA

ORTIZ MOYA, JOSÉ

PELLEJERO MARTÍNEZ, RUBÉN

JOAN RIERA, PERE
PRADO PLANA, MIQUELANXO

SEGRELLES SACRISTÁN, VICENTE

GARCÍA SEMPERE, JORDI
TORRES PÉREZ, DANIEL

VÁZQUEZ, MANUEL

VENTURA ALVAREZ, ENRIQUE

El Arte en el Comic- Fundación Telefónica


Telefónica, a través de su Fundación, dedica algo de su esfuerzo y dinero a una exposición sobre el comic, o más bien sobre la opinión de los artistas del cómic sobre el Arte, sobre la pintura. No lo tengo muy claro, y tampoco podré ver la exposición, jamás lo sabré.

Siempre es interesante ver la visión de artistas sobre cualquier cosa, y desde luego hablamos de artistas que han crecido en su propia obra gracias a la de otros, es algo inevitable.

Un gran número de medios han cubierto esta enorme exposición: El Pais, ABC, El Confidencial, la agencia EFE, en el blog de radiotelevisión española Viñetas y Bocadillos, y así muchos sitios se hacían eco de la noticia, como humildemente, un servidor, un poco tarde. En Facebook, como no, los propios autores comentaban la exposición, compartían impresiones, todo fantástico.


Cosas veredes, Sancho.

Video de la exposición en You Tube



 Colección Telefónica: Constructivo en Blanco y Negro "TBA". Javier Olivares y Santiago García.


La voz del pueblo, en Almanaque Comestible. Gustavo Rico y Jorge García. De Ponent, 2011.


Las Aventuras del Capitán Torrezno. Babel. Santiago Valenzuela. Panini, 2015.

Colección Telefónica: Composición Cubista. Juan Berrio, 2016.

15M, voces de una revolución. Patricio Clarey y Lara Fuentes. Panini, 2011.


3 páginas sobre el Guernica. Javier Olivares y Santiago García. Semana Negra, 2006.

Secretes. L'Angelus. José Homs y Frank Giroud. Dupuis, 2010.

Georges de La Tour, en su penumbra


Antonio Muñoz Molina se pasea por las salas de la exposición del Prado y reflexiona sobre la maestría de este genio del XVII

ANTONIO MUÑOZ MOLINA
Madrid 22 FEB 2016

Exposición de George de La Tour, en el Museo del Prado. Santi Burgos

La vida y la obra entera de Georges de La Tour, o lo poco que ha llegado a nosotros de ellas, se abarcan en el tránsito por unas cuantas salas casi en penumbra del Museo del Prado. La penumbra del espacio real se parece a la de los interiores en sus obras de madurez. Las velas que los alumbran dan la impresión de que extienden su claridad hacia nosotros. La pintura de las paredes se corresponde con esos fondos sin asideros anecdóticos que faciliten la sensación de profundidad. Andrés Úbeda, comisario de la exposición, me señala un muro de la última sala en el que hay colgado, en un ejercicio audaz de austeridad, un solo cuadro, uno de los más impresionantes, El recién nacido, del Museo de Rennes. “Queríamos lograr que el espectador no se acuerde luego de cómo es la pintura de la pared, que no lo distraiga nada de la contemplación de la obra”, me dice Úbeda un jueves a última hora de la tarde, cuando todavía hay operarios terminando detalles, añadiendo letreros. El trajín del montaje y las voces murmuradas se pierden en un silencio que emana de la pintura misma y que induce gradualmente a una atención absoluta.

El itinerario va de la juventud a la madurez, de la gestualidad a la contención, de la claridad a la sombra. La economía misma de la exposición resalta el despojamiento de esta pintura, y también la rareza de quien la pintó, y hasta el modo en que su nombre y su talento han ido regresando después de una oscuridad de siglos. Dice Andrés Úbeda que no hay otro caso de un gran pintor que desapareciera tan sin rastro. Caravaggio quedó rezagado en el aprecio de historiadores y críticos, pero nunca dejó de ser visible, “aunque solo fuera para denostarlo”, dice Úbeda. La Tour es un extraño pintor provincial que no parece haber abandonado nunca su tierra de origen, Lorena, una región devastada por matanzas, hambres, epidemias e incendios durante una gran parte de su vida, que coincide con el horror de la guerra de los Treinta Años. Tiene la impronta del naturalismo tenebrista de Caravaggio, pero también hay en él algo muy cercano a la pintura del norte, al interés de Brueghel por las escenas de vida popular y de los pintores holandeses por la recreación de presencias estáticas en interiores cotidianos, sin duda asociada a una religiosidad que por su falta de melodramatismo tiene un aire de introspección protestante.

Visitantes contemplan la obra 'El recién nacido' de De La Tour, en el Prado. Javier Lizón EFE

Andrés Úbeda empujó una puerta y me vi sumergido de golpe en la penumbra de la atmósfera real y en la de la pintada. Estábamos empezando por el final. Pero el itinerario ha de seguirse en orden cronológico para que revele plenamente dos maestrías simultáneas: la de la pintura, desde luego, pero también la del montaje de la exposición, más seductor porque está calculado para no llamar la atención sobre sí mismo. Andrés Úbeda me explica, con la satisfacción y el agotamiento de la tarea ya casi cumplida, todas las complicaciones que se han debido superar para que se encuentren juntas aquí obras que proceden de museos y colecciones privadas repartidos por medio mundo. La mayor parte de estos cuadros son familiares para el aficionado. Dos de los mejores, un Tocador de zanfona y un San Jerónimo leyendo, pertenecen a El Prado. Pero el efecto del conjunto es tan poderoso que produce una exaltación feliz con algo de mareo, un lento empaparse de un repertorio de imágenes que se vuelven más intensas a medida que se van haciendo más limitadas en su variedad. En el primer cuadro que encuentra el espectador hay un estallido de violencia y crueldad, de expresiones humanas, de objetos y texturas: dos músicos ambulantes forcejean, uno de ellos sosteniendo una navaja, el otro echándole un chorro de limón en los ojos, sin duda para desenmascarar una falsa ceguera de pícaro. Las expresiones permanecen congeladas en el pavor, la ira o la burla. Una luz sin inflexiones muestra los pormenores más mezquinos de lo real. Parece que escuchamos una carcajada cruel de novela picaresca.

El estilo de La Tour va cambiando, quizás no solo por la evolución interna, sino también por la diferencia entre clientes y encargos. Pero el recorrido tan preciso de la exposición permite advertir lo mismo las modificaciones que las recurrencias de lo que ya estaba en el principio: el ensimismamiento de las figuras y los lazos siempre indirectos que se establecen entre ellas; las variaciones menores pero significativas a partir de modelos establecidos; la relevancia de los gestos de las manos, sean manos ásperas de trabajadores, músicos callejeros o mendigos, o manos muy cuidadas de personas de rango; la atención al pormenor y al mismo tiempo que la economía máxima en los objetos, los rasgos físicos, los colores.

Raro pintor católico, La Tour depura al máximo la iconogafía religiosa, o la modifica con detalles sutiles que no están en ningún otro pintor. En una época en la que el método científico estaba empezando a discernir los procesos de la percepción visual, sobre todo en Holanda, la luz de las velas de Georges de La Tour es un estudio empírico y un símbolo sagrado. Cuanto más atentamente se mira más cosas se van viendo en esa penumbra.

Georges de La Tour. 1593-1652. Museo del Prado, del 23 de febrero al 12 de junio.