sábado, 26 de septiembre de 2015

Craig Drake




Craig Drake ilustrador y diseñador durante mucho tiempo en Lucasfilm.

Ha creado una serie de posters dedicados a las películas y la cultura pop. Todo en una linea inspirada en Patrick Nagel. Recopilados en un libro titulado Craig Drake: Volume I.

Más en Tumblr, el tomo a la venta en Hero Complex Gallery





















































































































AMERICAN SPLENDOR:La película textos: Harvey Pekar dibujo: Gary Dumm color: Laura Dumm




Publicado en la revista Fotogramas nº 1.939  mayo 2005

viernes, 25 de septiembre de 2015

Nuestro amigo Corto Maltés

Dos dibujantes españoles resucitan a Corto Maltés

Los españoles Rubén Pellejero y Juan Díaz Canales firman la primera aventura del héroe de Hugo Pratt desde 1988.

VANESSA GRAELL Barcelona

De los confines de Asia al Triángulo de las Bermudas. De la búsqueda de la clavícula del Rey Salomón a una expedición hacia el continente perdido de la Atlántida. Los ojos de Corto Maltés han escrutado los más lejanos horizontes en un mundo sin GPS, el de los albores del siglo XX. Un mundo que ya se desmoronaba, en el que los sables aún convivían con las armas de fuego, los caballos con los tanques y las largas travesías marítimas con los coches. Casi 20 años después de la muerte de su creador, el gran Hugo Pratt -que hizo de Maltés una suerte de alter ego suyo, con el que a menudo se confundiría autor y personaje-, el legendario viajero regresa con una nueva aventura que lo llevará hasta Alaska y el Ártico. Son dos españoles, Rubén Pellejero y Juan Díaz Canales, quienes firman el esperado regreso de este Ulises moderno, por cuyas venas corre sangre ibérica: Corto Maltés es hijo de una gitana de Sevilla apodada la niña de Gibraltar (que hasta habría posado como modelo para Ingres) y de un marino de la Royal Navy del Reino Unido.


«No me desagrada la idea de que alguien pueda algún día retomar a Corto Maltés», decía Hugo Pratt poco antes de morir, casi como premonición, intuyendo que su personaje, al que dotó de tantos rasgos de su propia personalidad y biografía, aún navegaría por mares lejanos y escenarios que ni siquiera él habría imaginado. España, Italia y Francia, a través de las editoriales Norma, Rizzoli y Casterman, se han aliado en una magna e insólita coproducción europea (al menos en la escala del noveno arte), para resucitar al héroe trotamundos, con el beneplácito de la que fuera colaboradora y colorista de Pratt durante 17 años, Patrizia Zanotti. Zanotti, entre otras cosas, es la directora de la empresa Cong, propietaria de los derechos del personaje.


Con un título al más puro estilo Pratt, Bajo el sol de medianoche, Corto Maltés regresa con otra aventura clásica, épica, en la mejor tradición de Joseph Conrad o Robert Louis Stevenson: una historia llena de batallas y traiciones, con el telón de fondo de un tesoro misterioso y salpicada de libros y versos. La literatura actúa como motor de la historia: antes de morir (los autores especulan con la leyenda de si fue un suicidio o una sobredosis de morfina), Jack London deja una carta para Corto en la que le encarga la misión de encontrar a una antigua amante, con la promesa de un tesoro de por medio. Ya en el álbum-precuela La juventud, ambientado en 1904, Hugo Pratt hizo que un jovencísimo Corto conociera a Jack London en Manchuria, donde era corresponsal en la guerra ruso-japonesa. Fue precisamente el escritor quien le presentó a Rasputín, el loco desertor ruso de instintos homicidas que se convertirá en algo así como el mejor amigo de Corto. «Nos importaba que se respirara el ambiente y la atmósfera de Hugo Pratt. No es una copia, nunca ha sido la intención. Queríamos aportar algo nuevo respetando la esencia del personaje», admite Rubén Pellejero, que ha dibujado al viejo Corto de siempre, pero con un aire más contemporáneo. Esa silueta con el petate al hombro, caminando por uno de tantos puertos, con las gaviotas recortadas en el cielo, el fular al viento y el pitillo en la boca, en la que se adivina una sonrisa irónica... Una estampa 100% prattiana que irrumpe en las primeras viñetas del álbum. Pero Pellejero incluso la mejora con unos paisajes más preciosistas y sofisticados, manteniendo esa paleta cromática de tonos pastel que remite a los fondos difuminados de Pratt y a sus acuarelas. La elección de Pellejero, creador del personaje Dieter Lumpen (ese antihéroe aventurero que nació en la revista Cairo en 1986), no ha sido casual: su obra bebe directamente de la influencia y estética de Hugo Pratt. «Corto es más que un personaje de cómic, es un icono», admite Pellejero, que incluso ha potenciado esa elegancia y el porte de dandi rebelde a lo James Dean que convirtió a Corto en modelo de Christian Dior en un perfume llamado Eau Sauvage. 


Aquí un amigo

«Corto es el amigo que todos quisiéramos tener. Es cínico como todos los antihéroes, pero recoge los valores caballerescos del mundo romántico. No piensa matar por grandes ideales, le importan más las personas que las causas. Es un humanista y respeta al enemigo caído», describe el guionista Juan Díaz Canales, autor de Blacksad, que le valió un premio Eisner (los Oscar del cómic) en Estados Unidos. En el siglo de lo digital, Corto Maltés se perfila como el último héroe romántico. «Su figura y todos los valores que representa sigue siendo muy necesarios, especialmente hoy en que ciertos conceptos, como lealtad u honestidad, parecen pasados de moda», añade Canales. 

La primera historieta de Corto se publicó en la revista italiana Sgt. Kirk, en 1967, con la mítica La balada del mar salado, en la que el protagonista aparece a la deriva en alta mar, abandonado por su tripulación, un atajo de piratas buscavidas que lo traicionan. Cronológicamente, la acción de su aventura en Bajo el sol de medianoche se sitúa tan sólo unos meses después de La balada..., en el año 1915. Canales y Pellejero construyen una narrativa exquisita, llena de sutilezas, en la que los gestos, las miradas y los silencios expresan todo lo que es -y todo lo que calla el personaje-, siguiendo el legado de Pratt, que rompió los esquemas de la época con su manera de contar historietas. Aunque hoy ya esté absolutamente normalizado, en los 70 los trazos expresionistas y esquemáticos de Pratt, con un dibujo esencialista y depurado, a veces incluso tosco, que huía de cualquier canon académico, revolucionaron el cómic europeo de la línea clara. Pratt fue un gran maestro del blanco y negro, jugaba con el vacío e imprimía un ritmo cinematográfico y un tempo veloz a esas viñetas sin textos, con paisajes en los que se pierden los pensamientos no formulados de Corto y esa mirada soñadora de quien ha visto atardeceres en Etiopía o Argentina. Desde sus inicios, Pratt admiró profundamente el cómic norteamericano de Will Eisner (el creador de The Spirit) y, sobre todo, de Milton Caniff, el llamado Rembrandt del cómic, al que nunca se cansó de reivindicar. «A veces Pratt ni siquiera ponía fondos, lo que da una fuerza mayor al dibujo. Su trazo era de una modernidad absoluta y evolucionó a lo largo de su carrera. A veces bebía de los códigos de la aventura clásica o se tornaba más detectivesco y policial. No siempre repite el mismo esquema, lo que nos da una libertad creativa enorme», apunta Pellejero. 







Realidad y ficción
Hugo Pratt se movía con habilidad por la fina frontera entre realidad y ficción, con álbumes históricos llenos de datos y documentación que extraía de los más de 20.000 volúmenes de su famosa biblioteca en Suiza. Introducía sin reparos personajes históricos en sus historietas: Corto llegó a conocer a James Joyce en Trieste, al dramaturgo americano Eugene O'Neill en Argentina, al famoso ladrón de bancos Butch Cassidy e incluso a un joven portero de hotel llamado Vissariónovich Dzhugashvili que después dirigiría la URSS con puño de hierro bajo el nombre de Stalin (y que, por cierto, evitará que Corto sea fusilado). 

La propia vida de Pratt guarda muchas similitudes con la de Corto: vivió en Venecia hasta los 10 años, cuando su padre fue destinado a Etiopía en la II Guerra Mundial tuvo que alistarse contra su voluntad al ejército de Mussolini. Desertó y trabajó como traductor para los aliados, fue prisionero de los alemanes, vivió 10 años en Buenos Aires, también en Londres, París, Italia y Lausana, donde falleció un día de verano de 1995. Una vida de novela que Pratt plasmó en los viajes de Corto. 

«Hay espacios biográficos de Corto Maltés que no se han desarrollado. Aún quedan muchos vacíos por llenar y muchas historias por contar. El propio Pratt se cuidó mucho de no cerrar la cronología de Corto Maltés», explica Canales. Algunos de esos espacios en blanco son los años 20 y 30, por ejemplo, que podrían situar a Corto «en el incipiente Hollywood o en la República de Weimar», según fantasea Canales, que promete más horizontes para Corto. 

Pratt también quiso dejar en la bruma el final de Corto: parece ser que desapareció en la Guerra Civil española, mientras luchaba con las Brigadas Internacionales. Pero, ¿qué significa eso de desaparecer?


El Mundo 25/09/2015


JOSE DANIEL CABRERA PEÑA




En nuestra incansable e infatigable búsqueda, bastante parecida a la del Santo Grial. Venantius encontró el sobresaliente trabajo de este granadino, José Daniel Cabrera Peña. Sus trabajos son numerosos, y de diferentes enfoques, pero el que nos interesa es el orientado hacia la Historia. La caida de Constantinopla, la batalla de Quadesh, el asedio de Alesia, la cruzada albigense, la defensa de Roma de los godos por Belisario, Helena en Troya, escenas medievales, Jasón y Medea.

La lista es larga, tan solo en Historia, y digna de estudio. Seguimos con la idea de una historieta en el siglo II antes de cristo en el sur de la peninsula iberica.

Para más información sobre este autor en Facebook, CGSociety, y su blog.
















jueves, 24 de septiembre de 2015

El superpoder de dibujar en EE UU



Dos generaciones de artistas españoles ya han enamorado a las grandes editoriales de cómics de Nueva York
Una tercera oleada sigue ahora sus huellas

TOMMASO KOCH Madrid

Una viñeta de Jorge Jiménez para 'Green Arrow'. / TM & © 2015 DC COMICS. ALL RIGHTS RESERVED.

Las Torres Gemelas se acababan de inaugurar. Era la Nueva York de la crisis del petróleo y el miedo al Bronx. Allí llegó el joven José Luis García López, que desde su Galicia natal (Pontevedra, 1948), tras pasar por Argentina, se aventuró en los setenta a intentar dibujar a los superhéroes de EE UU. Cuatro décadas después, el World Trade Center está resucitando, la Gran Manzana se levanta de otra crisis, y el primer español que pudo dibujar Superman no fue, ni mucho menos, el último: su llegada abrió una brecha que ha abarcado tres generaciones. Marvel y DC Comics ya son tierra de conquista española, apellidos como Pacheco o Aja suenan a celebridades del mundillo y una oleada de treintañeros trata de seguir sus improntas.

En el fondo, podrían ser una familia. Abuelo, padres, hijos. Hasta comparten ciertos elementos: casi ninguno soñaba con dibujar superhéroes, sino que les importaba la historieta en sí. Tampoco viven en Nueva York, ya que desde Cádiz o Valladolid con la conexión a Internet basta y sobra. De hecho, apenas visitan a sus clientes al otro lado del océano. También les une una visión desencantada de Marvel y DC como titanes donde los “tipos trajeados de arriba” –definición de Pacheco- solo creen en el Dios dinero, mientras los creadores buscan seguir fabricando sueños. Quizás por eso, apenas firman contratos exclusivos y prefieren navegar entre una y otra editorial, además de proyectos más personales.


Una viñeta de 'The Private Eye'. / MARCOS MARTÍN

Los más jóvenes, como Jorge Jiménez o Vicente Cifuentes, admiran a los mayores y crecieron con su ejemplo. El veterano, García-López, podría narrar cómo se plantó ante la sede de DC en los setenta y consiguió gracias a un amigo enseñar su trabajo. Ese mismo día, le pidieron ponerle tinta a una historieta de Clark Kent.

Hoy quizás cueste más colarse en los despachos de DC y Marvel, pero tampoco hace falta. “Es bastante más fácil ahora. Los editores visitan más convenciones y están más acostumbrados a mantenerse en contacto con muchos artistas. Además Internet facilita enseñar tu trabajo y enviarlo. Cuando yo empecé era todo físico”, defiende Marcos Martín (Barcelona, 1972), que se estrenó en 1997 dibujando Batman y ya ha pasado a la siguiente fase: proyectos personales como The Private Eye, un webcómic publicado en su portal Panel Syndicate, que este año obtuvo un Eisner (los Oscar del tebeo).

“Todo el mundo tiene la sensación de que haciendo A+B+C tienes el resultado final, pero es una suma de casualidades. Te gustan los cómics, dibujas mucho, conoces a alguien que conoce a alguien que te presenta a otro”, relata Carlos Pacheco (San Roque, 1961). Así le pasó a él, que empezó como muchos dibujando para Planeta DeAgostini en España. Y así suele ser para la mayoría: el contacto con un editor es fundamental para empezar a escalar. Pero, antes, se necesitan brazos fuertes y entrenados.


Una de las páginas del número de 'Ojo de Halcón' contado desde la perspectiva de un perro. / DAVID AJA

“Si es lo que quieres, asume esa decisión hasta el final, porque vas a estar el 80% de tu vida ante una mesa y una página blanca”, defiende Jiménez (Granada, 1986), que del manga pasó a DC y a ser considerado uno de los talentos más prometedores, a la par que Bruno Redondo o Cifuentes. Es este un aspecto que casi todos destacan: de acuerdo el talento, pero sin perseverancia no se llega. “No lo consiguen los mejores, sino los más pesados, los que insistimos más”, bromea hasta cierto punto Martín.

Él, por ejemplo, lo tenía tan claro que se fue directamente a Nueva York a buscarse la vida, a lo García López. “Lo que quería era dibujar cómics de superhéroes, entrar a trabajar en Marvel”, recuerda. Finalmente, logró un encuentro con Paul Levitz, directivo ahora y expresidente de DC, que fue su portal de ingreso al mundillo.

 Una página dibujada por Carlos Pacheco. / PANINI COMICS

En realidad, desplazarse físicamente hasta EE UU es opcional. A David Aja (Valladolid, 1977) le bastó con irse a Barcelona. En el salón del Cómic se entrevistó con muchos editores, entre ellos los de Marvel: trato hecho y bienvenido. Aunque Aja se buscó pronto su propio camino dentro del “mainstream”: encargado de la serie Ojo de Halcón, a priori personaje minoritario de Marvel, la llevó a cimas desconocidas. Cuatro Eisner, capítulos tan peculiares como un número en braille o uno contado desde el punto de vista de un perro y ventas como si lloviera: “No esperaban que pasásemos de los seis números. Por otro lado, eso nos daba libertad creativa absoluta. Nunca me metería con series más famosas, tendría demasiadas pautas”.

De ello da fe García López, que nunca pudo apreciar demasiado a Superman por ser inmodificable para los artistas. Aunque los tiempos han cambiado. “La censura existe, está marcada. No puedes dibujar sexo explícito o, en Marvel, el tabaco. Pero en los demás aspectos tienes libertad para desarrollar la escena cómo la veas”, asegura Pacheco. De hecho, todos reivindican la figura del dibujante, que consideran menospreciada. “Cuando dibujo me siento como un director de cine. Pienso: ¿cómo contaría esto con una cámara?”, relata Cifuentes (Albacete, 1979). “De la sensación de que muchos creen que somos monos con lápices. Pero tomamos decisiones constantemente. Lo que ves como lector son las elecciones que ha realizado el dibujante sobre la historia del guionista”, reivindica Martín, que también se compara con un director. Además, son cineastas de Marvel y DC. Es decir, el Hollywood del tebeo.


José Luis García López dibuja el pasado julio, en el festival Metrópoli de Gijón. / ENOL GONZÁLEZ RODRÍGUEZ

 El Pais 24 septiembre 2015

El Batman definitivo

Neal Adams profundizó en el regreso del Hombre Murciélago a sus raíces oscuras, logrando una imagen seria, sombría y elegante.

JAVIER FERNÁNDEZ



GRANDES AUTORES DE BATMAN: LOS PADRES DEL DEMONIO. Dennis O'Nein, Neal Adams. ECC. 272 páginas. 27 euros.

La irrupción de Neal Adams en el género de superhéroes, allá por finales de la década de los sesenta, fue un auténtico terremoto. Adams introdujo modernidad y realismo al apartado gráfico de los cómic books, y su influencia puede rastrearse hasta la actualidad. Con el guionista Roy Thomas, dejó para el recuerdo una etapa memorable de la Patrulla-X y un puñado de historietas inmortales de los Vengadores, aunque no cabe duda de que su huella fue aún mayor en DC, precisamente la editorial donde comenzó a llevar a cabo su revolución artística. Deadman o Phantom Stranger son buenos ejemplos de la capacidad del dibujante para romper las convenciones narrativas, y sus episodios de Green Lantern/Green Arrow, escritos por Dennis O'Neil, son verdaderos hitos en la evolución de los superhéroes.

No menos importante fue su aportación a Batman, en una época en la que el Hombre Murciélago se había convertido en una figura camp, como atestiguan los divertidos delirios dibujados por Sheldon Moldoff o la famosísima serie de televisión de Adam West. Fue el escritor y dibujante Frank Robbins quien se propuso devolver al héroe a sus raíces oscuras, y el proceso se aceleró y amplificó con la llegada de Neal Adams a la franquicia en 1968. Le bastaron unas cuantas páginas y portadas para establecer una imagen seria, elegante y sombría de Batman. Una imagen que no pocas veces se ha calificado de definitiva. De todos los episodios dibujados por Adams, los mejores llevan guión de O'Neil, uno de los constructores de la llamada Edad de Bronce del género, periodo de relativa madurez y toma de conciencia de la realidad sociopolítica del momento. Comparados con otros trabajos de O'Neil, como el citado Green Lantern, Wonder Woman, los posteriores Iron Man y The Question o determinadas páginas de Superman, este Batman se aleja del compromiso y se adentra en el territorio puro y duro de la aventura y el misterio, que O'Neil también exploró, por ejemplo, con The Shadow.

En España, todo el Batman de Adams fue publicado por Planeta en tres volúmenes enormes y un tanto engorrosos, que contaban con colores remasterizados. Personalmente, considero que el aumento de tamaño no le sentó nada bien a las páginas, y siempre que he acudido a ellos he terminado abandonando la lectura con desánimo. Por fortuna, ECC se ha decidido a recuperar la parte fundamental, los números de O'Neil y Adams, en un tomo de su colección Grandes autores de Batman, de formato más adecuado y manejable, eso sí, con los nuevos colores. Los padres del demonio recopila los números 395, 397, 404 y 410 de Detective Comics (1970-1971), más los 232, 234, 237, 243, 244, 245 y 251 de Batman (1971-1973) y el 93 de The Brave and the Bold (1971). Junto a éstos, se incluye el 86 de The Brave and the Bold (1969) y el 400 de Detective Comics (1970), escritos por Bob Haney y Frank Robbins, respectivamente. Entre ellos, se cuentan las primeras apariciones de Manbat y Ra's al Ghul, y enfrentamientos con villanos tan importantes como Dos Caras o el Joker.



Malaga Hoy

Mundos sin fin

JAVIER FERNÁNDEZ




EL MULTIVERSO, 6: LA GUÍA DEL MULTIVERSO. Grant Morrison y otros. ECC. 72 páginas. 4,95 euros.

Si hay un escritor de superhéroes del que cabe esperar lo inesperado, ese es Grant Morrison. Desde Animal Man a Crisis Final, pasando por Zenith, Doom Patrol, Marvel Boy, New X-Men, 7 Soldados de la Victoria, All Star Superman o Batman, la bibliografía de Morrison es una colección de historietas excitantes, arrebatadoras y sabrosas. El guionista escocés tiene una imaginación alocada y desbocada, y consigue darle un toque personal a todo lo que toca, incluso cuando hace propias las ideas de otros.

Su última (con Morrison siempre es más correcto decir "penúltima") invención es El Multiverso, una miniserie de nueve números que vuelve a poner patas arriba los cimientos de DC. Frente a los continuos intentos de la compañía por amalgamar y simplificar los distintos universos que forman parte de su historia desde el ya mítico Flash of Two Worlds (The Flash 123, septiembre de 1961), el creador de Los invisibles se empeña en demostrar a los lectores que la verdadera esencia de DC, su riqueza, reside justamente en la diversidad de mundos y dimensiones. Hasta 52 tierras distintas asoman por las páginas de El Multiverso, a cual más extravagante, y todas ellas son descritas por Morrison en esta particular Guía incluida en el sexto episodio de la miniserie. Una pequeña ficha individual de cada tierra, ilustradas por una miríada de dibujantes, acompaña al habitual mapa del Multiverso (con la descripción de los distintos reinos vibratorios y la clasificación de las "naves cambiantes"), y no falta la correspondiente dosis mensual de historieta, ni las portadas alternativas.

Acompañado, hasta el momento, de Ivan Reis, Chris Sprouse, Ben Oliver, Frank Quitely, Cameron Stewart, Marcus To y Paulo Siqueira (y los que vendrán en los tres episodios restantes), Morrison nos ofrece un verdadero festín de ideas y situaciones imbricados en un argumento general, el de la terrible amenaza que se cierne sobre el tejido multidimensional, y que obligará a trabajar conjuntamente a un grupo de héroes escogidos de las distintas tierras.



Malaga Hoy


El enigma de Superman

JAVIER FERNÁNDEZ




GRANDES AUTORES DE SUPERMAN: POR EL MAÑANA. Brian Azzarello, Jim Lee. ECC. 344 páginas. 30 euros.

Tras un largo periodo apartado de los tableros de dibujo, Jim Lee demostró que seguía siendo un artista sobresaliente con Silencio, la saga de Batman escrita por Jeph Loeb y publicada entre 2002 y 2003. Al año siguiente, se unió a otro prestigioso guionista, Brian Azzarello, para intentar repetir la fórmula con Superman. Juntos produjeron doce números de la cabecera principal del personaje (Superman 204 a 215), titulados genéricamente Por el mañana, y seguramente no alcanzan el nivel de excelencia de Silencio, pero no dejan de ser una lectura muy recomendable para los aficionados al Hombre de Acero. ECC recupera ahora este celebrado arco argumental en su edición absolute, esto es, en un solo volumen con casi 30 páginas de material extra. Millones de personas se han desvanecido sin dejar rastro y Superman busca desesperadamente resolver el enigma.


Malaga Hoy

Digno colofón para Sandman

JAVIER FERNÁNDEZ




SANDMAN: OBERTURA, 5. Neil Gaiman, J. H. Williams III. ECC. 24 páginas. 1'95 euros.

Cuando Neil Gaiman anunció que iba a volver a escribir una historieta de su personaje fetiche, Sandman, los más saltamos de alegría, pero siempre quedaba la duda de si el resultado estaría a la altura de las expectativas. Ahora que solo resta un número (el sexto) para la conclusión de la miniserie, podemos dormir tranquilos, Sandman: Obertura es una obra hermosa, un verdadero regalo para los amantes de la serie. Gaiman ha firmado un trabajo muy literario, complejo y excitante, y ha tenido la fortuna de contar con los soberbios dibujos de J. H Williams III, que no deja de asombrar al lector en cada página. En resumen, un digno colofón para uno de los títulos más emblemáticos del mainstream estadounidense de los últimos tiempos.


Malaga Hoy


miércoles, 23 de septiembre de 2015

COMIC, REVOLUCIÓN EN FEMENINO.

Nuevas heroínas conquistan los títulos más comerciales. Protagonistas rompedoras desembarcan en la novela gráfica. Una generación de autores noveles está detras de las tramas y los personajes que remueven los cimientos de los cánones de género del tebeo.
Por Laura Rivas
Fotografía de Jordi Socías

  La librera
Mireia Pérez, librera e ilustradora .
"¡Me van a publicar el libro!". Se ríe, sentada en la céntrica librería de Madrid en la que trabaja, y murmura algo así comoqueyase puede considerar a sí misma autora de verdad. Tiene 31 años. Su primera obra, La muchacha salvaje. Nómada, trata de una joven paleolítica que abandona la tribu en busca de su independencia. Ganó el Premio Fnac-Sins Entido en 2011 y fue nominada a mejor obra español en la Feria del Cómic de Barcelona. A finales de 2015 publicará el nuevo con Nórdica. Mireia Pérez es hija de la Red. Abrió su primer blog en 2001, con 17 años. Entonces había muy pocos blogueros españoles, pero entre ellos estaba Carmen Pacheco, guionista, y su hermana Laura, dibujante. Fue ella la que inspiró a Pérez asubir dibujos a la web, una plataforma para los fans que puede ser un arma de doble filo. "No conozco a ningún autor que no tenga sus locos particulares. Hasta cierto punto lo entiendes. Pero si va más allá, tendrás que pararlos, porque hay quien se puede obsesionar mucho".


Amor a primera vista. Eso fue lo que ocurrió cuando Emma Ríos y Kelly Sue DeConnick se conocieron por fin en persona. Fue en octubre de 2011, en el Salón del Cómic de Nueva York, después de haber trabajado dos años mano a mano, pero a distancia, para la oficina de Marvel donde se fabrican los tebeos de Spiderman. La gallega era dibujante; la estadounidense, guionista.  Las dos fueron contratadas en 2009 para sacar adelante Osborn, un número que giraba en torno al Duende, archienemigo del Hombre Araña. El personaje estaba muy quemado y no tenían claro qué tal iba a funcionar. Pero algo hizo clic entre ellas desde el primer momento. Así lo certificó la buena acogida de la crítica. El encuentro sirvió para fraguar una amistad que en 2014 derivó en un violento western: la novela gráfica Bella Muerte, escrita con un océano de por medio (Ríos está afincada en A Coruña y su colega vive en Portland). Tras vender 60.000 copias, la obra recibió la nominación a cuatro premios Eisner, los más prestigiosos de una industria que mueve 836 millones de euros al año en EE UU. El libro está plagado de personajes femeninos complejos y fuertes, una tendencia al alza en el mundo del cómic.

"Encontraremos la amenaza. La erradicaremos. Sabremos al fin, para bien o para mal, qué serpientes han entrado en nuestro jardín". She-Hulk tiene una expresión desafiante: sabe que no puede fallar. El futuro de toda Arcadia, último reducto de libertad de su mundo, depende de ella. En su vida normal era una abogada llamada Jennifer Walters. Gravemente herida, recibió una transfusión de su primo Bruce Banner y adquirió su portentosa musculatura y su color verde, aunque ella no pierde la cabeza cuando entra en modo bestia. Eso fue hace 35 años,- su primera aparición se dio en el cómic Savage She-Hulk #1, de Marvel (1980), y la historia del origen es similar a la de tantas protagonistas de cómic, nacidas como franquicias de los héroes de verdad, los chicos: Supergirl, Spiderwoman, Batgirl, Miss America... Pero desde el pasado mes de mayo She-Hulk ha subvertido el cliché de Eva y lidera su propio equipo, solo de mujeres: la A-Force, que puede traducirse como Fuerza A. ¿Estamos ante un cambio de paradigma del panorama de la historieta?

Alrededor del 70% de los personajes de DC y el 75% de los de Marvel son hombres, aunque la proporción de mujeres ha aumentado de forma más o menos estable desde los años sesenta, según los cálculos de la página web FiveThirtyEight, perteneciente al canal deportivo ESPN. También han aparecido varias decenas de personajes homosexuales nuevos desde el año 2000. Y She-Hulk no es la única rompedora. La nueva Mrs. Marvel está encarnada por una adolescente musulmana de origen paquistaní. La Capitana Marvel posee su propio título en papel desde hace tres años y protagonizará una película prevista para 2018. Mientras, desde el universo DC, el otro gigante del tebeo, la cinta de la amazona Wonder Woman por fin ha obtenido el visto bueno de Warner Bros para comenzar a rodarse este otoño. En cuanto a las protagonistas de las historias, el vuelco parece claro. Pero ellas no han salido de la nada: detrás tienen a una nueva generación de autoras que revolucionan el género desde dentro de la industria.


(De izquierda a derecha y de arriba a abajo )
Dibujar la sociedad
Susanna Martín. Dibujante, "no artista".
Cree que no existe una forma femenina de hacer las cosas. "Eso es banalizar y sexual izarnos, una forma sexista de entender la vida". Apoya el espíritu del 15-M. Y no se considera artista; el cómic es un medio de comunicación. Con él aprendió a leer; de pequeña, el medio fue como su lengua materna. Tintín, Astérix, Mortadelo, Zipi y Zape... "Lo típico". Pero cuando quiso entrar en Bellas Artes, suspendió dos veces el acceso y se matriculó en Historia. Hoy tiene varios libros de tema social. Ilustró Alicia en el mundo real(2010), con guión de Isabel Ferrer, que trata sobre una mujer que supera el cáncer de mama. Sonrisas de Bombay (2012), por Jaume Sanllorente, aborda el drama de la prostitución infantil, y Sansamba (2014) humaniza la migración.

La vida en directo
Meritxell Bosch. Autobiógrafa, madre y "caótica".
La idea de escribir sobre su vida se la dio su ex. Y sí, tenía cosas interesantes que contar. Su primera novela gráfica. Yo gorda, aborda su complicada relación con el sobrepeso y los desórdenes alimentarios. "Me río mucho con mis amigos. Cuando empecé hace cuatro años pesaba 114 kilos; hoy estoy en los 67. Se cachondean y me llaman farsante, ¿habré perdido peso por el estrés de escribirlo?". Ahora prepara otro libro, este sobre la infancia de su padre. Trabaja de entintadora para EEUU y da clases particulares. Ha sido nominada a un Eisner por BirdCatDog, escrito por Lee Nordling. "No me ha llegado nunca empleo por Facebook o Linkedin. Hay quien, trabajando muchísimo, habrá colgado cada día una cosita en el blog, pero yo no soy así. Soy un poco caótica. Donde estoy enganchada todo el día es a Spotify".

©Pintamonas
Carla Berrocal, fundadora de una academia de dibujo.
¿Se puede vivir del cómic en España?"Es una estafa", suelta Berrocal, madrileña de 32 años. Se le escapa una carcajada generosa. Pero entonces, ¿por qué dedicarse a ello? "Porque me gusta". Otra carcajada. "Todos los que nos dedicamos al cómic en España somos verdaderos amantes del medio". Colabora con diversas publicaciones y ha ¡lustrado varias novelas gráficas propias. Junto con su colega José Ignacio Molano-Mol, ha montado una pequeña academia de ilustración y cómic en Madrid que ofrece cursos cortos de noche y de fin de semana a precios asequibles. "Hay un montón de autoras que siguen siendo desconocidas a pesar de ser excelentes profesionales. Al final, la lucha en grupo funciona mejor siempre".


Novela gráfica 'online'
Clara Soriano, autora y tuitera "conoisseur de gatos".
Abrió su tira digital Las cosas claras hace cinco años para contar las absurdas anécdotas que le proporcionaba su trabajo de cara al público. Hoy da nombre a su Tumblr, un blog de formato marcadamente visual. "En el webcomic tienes menos presión y aprendes más. No necesitas contar un presupuesto en papel". Tuitera empedernida, el año pasado impulsó Wombastic, una recopilación digital de vídeos, carteles y cómics por cientos de autores contra la fallida reforma de la ley del aborto de Alberto Ruiz-Gallardón. Ha colaborado con varias antologías de mujeres, publicado la novela gráfica de humor Colmado Sánchez y en la actualidad está trabajando en el storyboard de su nuevo libro.

 Una familia de tebeo
Carmen Pacheco, escritora y guionista de comic. Publicista de formación, relata que hay un par de puntos de inflexión en su carrera. El primero fue en 2007, cuando con 27 años se quedó sin trabajo y se presentó al Premio Everest con su primera novela infantil, Misterioso asesinato en Oz. Ganó. El segundo momento clave fue el nacimiento del cómic digital Let's Pacheco en 2011, ilustrado por su hermana Laura, gracias al cual les llegó la oferta de publicar juntas Una semana en familia, su primera novela gráfica, inspirada en ocurrencias de su padre. Al principio se opuso a la creación de la Asociación de Autoras de Cómic porque no apoya la discriminación positiva, pero está a favor de recuperar la memoria histórica y cree que tener referentes femeninos es muy importante.


Para escribir la adaptación cinematográfica de La Capitana Marvel, la factoría ha fichado a Nicole Perlman, coautora del filme Guardianes de la Galaxia (2014), que lleva recaudados casi 700 millones de euros a nivel mundial, y a Meg LeFauve, de la aclamada Del revés, de Pixar (2015). Pero quien llevó a la Capitana al estrellato en sus viñetas fue precisamente la pelirroja Kelly Sue DeConnick, quien sentenciaba en 2012: "Si puedes reemplazar a tus personajes femeninos con una lámpara sexy y la historia básicamente funciona, igual necesitas otro borrador. Tienen que ser protagonistas, no recursos".

Desde que la estadounidense DeConnick y la española Ríos comenzaran a darle vueltas al hit Bella Muerte, tuvieron claro que querían hacer un cómic de época. Se inspiraron en los planos surrealistas de los westerns de Sergio Leone. Para la gallega, Bella Muerte se ha convertido en el primer trabajo que le permite dedicarse en exclusiva a lo que le gusta. Dice llevar dentro el feminismo. "Sin querer, hackeas los roles conocidos y los conviertes en algo que para ti es totalmente natural. Y la gente dice: 'Mira, ha cogido los arquetipos y les ha dado la vuelta". Su historieta arranca con un hombre que se presenta como un príncipe azul, pero se desmadra rápidamente porque, celoso, encierra a su esposa, que busca la muerte para escapar. El segundo volumen comienza a publicarse por entregas en EE UU este septiembre y Astiberri lo editará completo el próximo año en castellano. Si bien Emma Ríos no es la única española en saltar al otro lado del charco.





Memoria histórica
Josune Muñoz, crítica literaria y empresaria.
A finales de los ochenta, cuando comenzó a interesarse por la literatura con visión de género, no existía esa carrera en España. Su primer hijo era entonces pequeño y no podía irse a Inglaterra a estudiar. Así que decidió educarse por su cuenta. Nacida en 1967, aprendió el feminismo con el cómic. Hoy regenta un centro cultural en su Bilbao natal llamado Skolastika, que dirige como una empresay donde guarda una biblioteca de mujeres de 6.000 volúmenes, ordenados por secciones: literatura africana, manga, historieta europea... Organiza cursos por su cuentay con la Administración, además de talleres y actividades culturales. "El cómic siempre ha sido muy sexista", sentencia..



Marvel ha fichado a la ilustradora Natacha Bustos para Moon Girl and Devil Dinosaur, el remake de un clásico de Jack Kirby que llegará a las librerías estadounidenses en noviembre. Y entre los siete autores españoles nominados a los Eisner este año está la catalana Meritxell Bosch, por el cómic infantil BirdCatDog, con guión de Lee Nordling. Bosch tiene 33 años y es madre de un niño de 4. Vive en Sabadell. Este año publicará en La Cúpula una autobiografía, Yo gorda. "La novela empieza cuando la protagonista es pequeña y recibe malos tratos y vejaciones. Después sufre de falta de autoestima y bulimia... Trata de todo lo que conllevan los trastornos alimentarios que te llevan a cambiar tu comportamiento". A pesar del argumento, la risueña Bosch se muestra infatigablemente positiva durante la conversación: "Empieza mal, pero acaba bien". Su padre, venezolano, murió de sobrepeso hace cuatro años. Para ella fue un momento de inflexión. Ahora prepara un segundo trabajo inspirado en la dura infancia de él, su adolescencia como boxeador callejero y la cultura del vudú en su entorno.

Fernando Tarancón es uno de los fundadores de la editorial especializada Astiberri, que desde sus inicios en 2001 apostó por nuevas firmas como Raquel Álzate. "Cada vez hay más chicas que nos presentan trabajos interesantes, cuyas primeras lecturas fueron noveladas", explica Tarancón. "Se corresponden a una nueva generación de autores en general que se ha criado leyendo novela gráfica". Jóvenes para quienes Internet ha supuesto una plataforma donde desarrollarse y darse a conocer. Publican desde obra de autor -como el inquietante y conmovedor Sangre de mi sangre, de Lola Lorente, autor revelación del Salón de Barcelona en 2012- hasta viñeta cotidiana -Let's Pacheco!, de Carmen y Laura Pacheco; Moderna de pueblo, de Raquel Corcóles, o las tiras de Agustina Guerrero, Sara Oncina y Sara Herranz-. Para recuperar la memoria histórica de las que les abrieron camino, el año pasado un puñado de ellas decidieron montar la Asociación de Autoras de Cómic.

La plataforma, que hoy cuenta con 92 asociados -está abierta a hombres-, otorgó un premio honorífico a una de las grandes olvidadas: Nuria Vilaplana Buixons, nacida en Barcelona en 1931 y conocida por su seudónimo Nuria Pompeia. Hoy se mantiene lejos de los focos, pero fue pionera del cómic de narrativa experimental a finales de los sesenta, en un país en el que la historieta estaba, en su práctica totalidad, dirigida a un público infantil y segregado.

Durante el franquismo, las artistas españolas dibujaban tebeos románticos para niñas, como Azucena, Florita o, ya en los setenta, Esther, protagonista célebre para toda una generación y recuperada por su ilustradora Pura Campos en Esther cumple cuarenta (2014), con texto de Carlos Portela. En esa época eran los varones quienes creaban las historietas de humor o aventuras para chicos que hoy se consideran los clásicos patrios: Mortadelo y Filemón, Zipi y Zape, Anacleto, agente secreto o El Capitán Trueno. Nuria Pompeia rompió el molde. "Porque pudo", aclara Josune Muñoz, experta en crítica literaria con perspectiva de género. "Su marido era el dueño de la editorial Kairós". Muñoz atesora en su biblioteca de Bilbao más de 6.000 volúmenes, con títulos únicos que arrojan luz sobre el pasado de las creadoras españolas. Uno de ellos, escrito por la veterana catalana, es Maternasis, en el que una mujer embarazada de ojos tristes aparece, página tras página, con la boca tapada por su propia mano. Durante el parto, entonces tabú absoluto, las páginas se vuelven completamente negras. La obra retrata los miedos y dolores del embarazo. Pero, sobre todo, muestra el silencio que aislaba a las mujeres de la época.

Publicado en 1967, Maternasis fue un volumen transgresor en estética y contenido. Se anticipó a La Mamen que, de la tinta de Mariel Soria en El Jueves, reclamaba vivir su sexualidad como le diera la gana, o a Amparo Torrego, una liberada mujer de la II República dibujada por la autora Marika Vila en 1978. "Siempre ha habido mujeres en el cómic español", sostiene Vila, que está escribiendo una tesis doctoral sobre ellas y cree que fueron invisibilizadas. Enumera a algunas que continuaron publicando en los años noventa: "Marta Guerrero, María Colino, Ana Juan, Ana Miralles, Asun Balzola, Raquel Álzate, Clara-Tanit Arqué...". Josune Muñoz explica que, en paralelo, publicaciones como la revista El Víbora (1979-2005) estaban plagadas de chicas "hipersexualizadas".

Hoy el panorama ha cambiado, aunque una dificultad es que en España apenas hay apoyo institucional; la única beca de cómic que existía, de la Alhóndiga de Bilbao, desapareció en 2012. "Aquí es muy difícil publicar porque las editoriales no te pagan el adelanto, y un cómic normalito de cien páginas lleva un año de trabajo", asegura Susanna Martín, de la Asociación de Autoras de Cómic. "Lo normal es tener uno o dos empleos aparte. A nivel social, las mujeres tenemos un montón de dificultades. Y dentro del mundillo sufrimos una falta de referentes y de apoyo entre nosotras". En los últimos cinco años, sin embargo, las grandes superficies han notado el empuje de las nuevas autoras, asegura Mercedes Hernández, jefa de producto de cómic de Fnac España. Se multiplican las antologías de corte feminista como Enjambre (Norma, 2014), Caniculadas (Astiberri, 2014), la adaptación de los cuentos de Hernán Migoya Todas putas (Dibbuks, 2014) o el fanzine Folloneras. Y este año la asociación ha puesto una mesa propia en el Salón de Barcelona, donde fueron, por primera vez, tres las nominadas a mejor obra extranjera.

"La novela gráfica ha abierto el cómic a otro tipo de público", explica Tarancón, de Astiberri. Mercedes Hernández, de Fnac España, sostiene que la mayoría de clientes siguen siendo hombres, pero que ellas consumen cada vez más. Y el nuevo público es omnívoro. De los 42 millones de usuarios que el pasado agosto habían pulsado "me gusta" en la página Cómic en Facebook, las mujeres suponían el 40,43%, según la web especializada Graphic Policy. Cuando Marvel anunció en 2013 que Thor se reencarnaría en una mujer, despertó la oposición enfervorizada de parte de los fans. En la quinta entrega del cómic, el villano Hombre Absorbente se hizo eco: "¿Estás de broma? ¿Te tengo que llamar Thor? Las malditas feministas lo están arruinando todo". Como respuesta, ella le rompió la mandíbula: una reacción algo drástica. Pero la serie supera en un 30% las ventas de su predecesor masculino. Quizá esa sea suficiente venganza •


 El Pais Semanal nº2.034 / 20.09.2015