martes, 25 de agosto de 2015

Federico Mendelssohn Bartholdy por Alfonso Font



Una tira de tres viñetas cada mes, pero menuda tira. Alfonso Font es uno de los grandes, GRANDES, autores de comic del mundo. A veces cuesta de entender, pero me emocionó ver el blog de un dibujante norteamericano, jovencito, y bastante bueno (aunque gracias a la red descubrimos que hay millones) proclamar con un dibujo dedicado a Taxi (personaje de Alfonso Font) que es uno de los mejores autores de comic. Pero a lo que iba, la tira en cuestión, publicada en la página del correo de la revista CIMOC, vale por si sola más que muchos de los comics que publicaban en la revista, aunque solía ser cuidada. La tira muestra los dos lados de un autor profesional de la Historieta, por un lado puedo imaginar como realiza la tira prácticamente sin pestañear, en pocos minutos, pero es que para poder dibujar así hay que tener toda una vida dedicada al pincel y la plumilla, además de un bagaje cultural enorme.

Para articulo detallado de la tira en Tebeosfera, titulado con toda razón, una sinfonía en tinta china, y si alguien quiere echar un vistazo aquí a la página de Alfonso Font.





































lunes, 24 de agosto de 2015

Martín Romero, el dibujante de muchas lunas


Su primer libro, 'Las fabulosas crónicas del ratón taciturno', impactó con una combinación de fantasía, crudeza y lirismo

TEREIXA CONSTENLA 22 AGO 2015



Ilustración de Martín Romero.

En el último libro de Martín Romero (Xión, A Coruña, 1981) hay un árbol que ve pasar recuerdos enterrados a lo largo de su vida mientras es talado por un operario para que el cemento siga conquistando espacios que fueron verdes. La historieta se titula Memorias de un árbol. En ella se suceden evocaciones luminosas, amargas, crueles y sabias. Los claroscuros de la vida. En el fondo las obras de Romero hablan de eso, de sueños y decepciones, de preguntas sin respuesta, de pasiones turbias y amores huidizos, de infancias más complejas que la atrapada en los anuncios de ropa, de la pérdida del paraíso.

Toda esta dosis de realidad, sin embargo, acaba siendo llevadera porque Romero la viste de irrealidad. En Días de vino y rosas se aman un lobo y una luna llena. El pantano está protagonizado por un humanoide verde de buenos sentimientos que habita en aguas estancadas. Historias cortas que pertenecen a Episodios Lunares (Reino de Cordelia y Vidas de papel), el último álbum de Martín Romero, donde encadena ocho relatos unidos por el influjo de la luna. Líricos, extraños, macabros, donde lo mismo se encuentran efluvios góticos que zombies de paseo.

Martín Romero llegó tarde al cómic y pronto al mercado. “Dibujaba de pequeño, pero no demasiado. En el instituto lo dejé totalmente de lado y lo retomé en serio a los 23 años, a raíz de leer cómics alternativos. Fue como una revolución mental. Empecé a investigar en esa línea y a descubrir autores y llegó un momento en el que deseé hacer mis propias historias”, recuerda por teléfono desde A Coruña, pocos días después de la clausura de Viñetas desde o Atlántico, el salón del cómic que dirige Miguelanxo Prado donde se ha montado una exposición con los trabajos del dibujante que probó suerte sin fortuna con la educación física y el diseño gráfico.

En 2006 Romero creó su propio fanzine, Cabezudo, para publicar sus tebeos. “No había estudiado Bellas Artes ni conocía a nadie del mundillo hasta que empecé a contactar con otros autores de fanzines”. La autoedición no salva vidas, pero da aliento. “Es una plataforma para dar a conocer el trabajo, a veces es la única. Al mismo tiempo al ser tú quien controlas todo el proceso, tienes toda la libertad del mundo, sin nadie que te diga lo que tienes que hacer, y por otro lado, te ayuda a conocerte a ti mismo y a experimentar”.

Son los años de exploración creativa y trabajos alimenticios en Barcelona (camarero, dependiente...) hasta que un buen día se ordenó a sí mismo probar fortuna con el cómic. Regresó a Galicia. Se estableció en Santiago. “Barcelona es una ciudad cara y yo no quería tener que coger cualquier trabajo para vivir”. Se presentó a la beca de La Alhóndiga de Bilbao, que financiaba una residencia anual en Angulema (Francia) para llevar a cabo una novela gráfica, y bingo.

Durante 2010 vivió en “la burbuja” de Angulema, donde las calles tienen nombres de dibujantes y donde acaso deambulen más autores de cómic por metro cuadrado del mundo. “Estás aislado de la vida real. Vas con una beca, despreocupado de todo, solo centrado en el trabajo. Evolucionas a pasos agigantados”, reflexiona. En ese año puso en pie su primera novela gráfica, Las fabulosas crónicas del ratón taciturno (Apa Apa y Sins Entido), en la que reciclaba La Ratonera, una historieta de fanzine y la elevaba a terrenos superiores de la mano de niños en plena despedida de la infancia. De nuevo, atmósferas mágicas y acontecimientos cotidianos. “Me gusta la fantasía. Habla de los personajes. En vez de usar palabras, el imaginario o la fantasía puede representar de forma gráfica aspectos psicológicos”, expone el historietista.

Película de animación

Sus seres de aventuras reconocibles tienen aspectos extraños. Objetos, animales o máscaras distorsionan a menudo la naturaleza humana de sus protagonistas. “Da más fuerza a las historias, las hace más potentes que si fuesen un personaje normal”, sostiene.

Ese universo irreal se acentúa en Lost Horizon, un cómic mudo de un centenar de páginas que le encargó una editorial de Montreal y que está poblado por insectos gigantes y humanos que viven en un mundo posapocalíptico. Quizás a modo de contrapeso, su próxima novela gráfica, El compromiso, está más sujeta a las reglas del realismo, con un perdedor acuciado por algunas deudas como protagonista. Este año, además, se ha estrenado en el cine y ha participado en el filme de animación Psiconautas, de Alberto Vázquez, que se estrena en el Festival de Cine de San Sebastián. Gracias a una nueva beca (VEGAP y Espacio Z) sigue aferrado en su día a día a las viñetas, incluidos fanzines como La confusión del señor Mustachi. Un guiño a los orígenes.

Notas biográficas

Martín Romero (Xión, A Coruña, 1981). Probó con la Educación Física y el Diseño Gráfico sin éxito. Los cómics alternativos le abrieron los ojos. Después de fanzines, su primer libro, Las fabulosas crónicas del ratón taciturno, se publicó en 2011.


El Pais Revista de Verano Domingo 22 de agosto de 2015

sábado, 22 de agosto de 2015

La armadura reluciente

'Iron Man 4: Stark resiliente', de la editorial Panini, recupera la esencia del antiguo Hombre de Hierro, a través de los dibujos de Larroca y Fraction.

JAVIER FERNÁNDEZ





Iron Man 4: Stark resiliente de Mark Fraction, Salvador Larroca. Panini. 264 páginas. 23,95 euros.

Tío, me acuerdo de cuando el Hombre de Hierro era un pringado. Abrías un tebeo suyo y lo cerrabas antes de pasar a la página cuatro. Lo dibujaba George Tuska, que había sido alguien veinte años antes, pero que en los setenta estaba para el arrastre. O Gene Colan, al que eso de dibujar armaduras se le daba fatal, y además lo entintaba el primer manco que pasaba por Marvel. ¡Y qué era eso de ponerle nariz! Sí, sí, el Hombre de Hierro llevaba una pirámide chiquita en medio de la careta. Se puede ser hortera. Yo me leía todos los tebeos de superhéroes que me caían en las manos, todos, todos, pero los del Hombre de Hierro… Ya había que tener ganas.

Y de pronto, zas, ¿qué era eso? El metal rojo y amarillo brillaba como un descapotable, el héroe volaba grácilmente, no era un payaso, sino un arma poderosa, y su rostro reflejaba pesadez y tensión, matices que nunca antes le habían asomado en su sencilla placa dorada. Más aún, la armadura fallaba en el momento menos oportuno y Tony Stark se veía obligado a guardarla y pelear con sus propios puños. Imagínate, un tebeo del Hombre de Hierro sin que aparezca el Hombre de Hierro (miento, salía en la última página)… ¿Y no es eso una pelirroja en ropa interior? ¿Quién dijo que esta serie no molaba? ¡Es la bomba! David Michelinie, John Romita Jr. y Bob Layton me tuvieron enganchado varios años al vengador dorado. Lo seguí comprando incluso cuando se marcharon y dejaron en manos de…, pero mejor no mentemos ruinas. Los ochenta tocaban a su fin y lo del Hombre de Hierro era agua pasada, lo moderno era llamarlo Iron Man. Al final me cansé y me puse a coleccionar otra cosa, tebeos italianos, me parece.

Mucho más tarde me dijeron que Warren Ellis estaba haciendo unos tebeos suyos cojonudos, pero pasé del tema. Me enteré de que lo escribía Orson Scott Card en persona, y ni por esas, para mí la versión definitiva seguía siendo la de El diablo en la botella. Luego salieron las películas y me volvió a picar el gusanillo. John Favreau y Robert Downey Jr. le estaban dando un punto de lo más interesante. Y entonces vi que lo dibujaba Salvador Larroca, con un tal Matt Fraction a los guiones. El Hombre de Hierro, perdón, Iron Man, volvía a ser el Invencible. Y ahí sí que ya no me pude resistir, qué suerte la mía.

Invincible Iron Man es la constatación de que no existen malos personajes, sino malos artistas, o buenos, no sé si me explico. La enésima versión del superhéroe es lo más parecido al espectáculo cinematográfico que puebla las salas, una gozada que le devuelve a uno la fe en el género de superhéroes, no porque sean una lectura esencial de esas que te cambian la vida, sino porque divierte y emociona a partes iguales. Te hace disfrutar como un niño que se sube a una atracción de feria. Es un placer sencillo, básico, ¿qué más quieres?

Panini ha recopilado la estupenda labor de Fraction y Larroca en cuatro tomos de la colección Marvel Deluxe, el último de los cuales, Stark resiliente, acaba de llegar a librerías. Léanlos, no dejen que se lo cuente nadie.

Malaga Hoy


Jugando en primera



JAVIER FERNÁNDEZ 




Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis y otros. Panini. 136 páginas. 9,99 euros.

El Ultimate Spiderman de Brian Michael Bendis es otro de esos tebeos que son puro goce para el aficionado al género de superhéroes. Y resulta verdaderamente milagroso que el escritor estadounidense haya pasado más de una década al frente de la colección, sin cometer el más mínimo traspiés. De hecho, cuando la fórmula daba señales de ir a agotarse, Bendis lo apostó todo a una sola mano, mató a Peter Parker y se inventó un nuevo Spiderman definitivo, el adolescente Miles Morales.

Si alguno de ustedes no está muy convencido de que merezca la pena, les recomiendo que lean el número 34 de la colección, titulado Spidermen. El tomito en cuestión recopila los números 1 a 5 de la miniserie Spider-Men (agosto-noviembre, 2012), de Bendis y la estupenda dibujante Sara Pichelli. Narra el encuentro entre el Hombre Araña del universo tradicional (el Peter Parker de toda la vida) y este imberbe Miles Morales que trata de emularlo en el universo Ultimate. Como indica Julián M. Clemente en su introducción: "Spider-Men colmó y superó las aspiraciones que pudiera tener cualquier lector hacia un proyecto de estas características". Pichelli hace el trabajo de su vida, y Bendis nos regala una historia emocionante donde las haya, digno homenaje a la larga trayectoria de un superhéroe irrepetible.

Superado dicho encuentro, el número 35, Divididos caemos, unidos resistimos, nos introduce en el corazón del conflicto bélico que se ha desatado en el universo Ultimate. Miles Morales se ve obligado a interaccionar con los demás superhéroes de su entorno, y debe demostrar que está realmente preparado para jugar en primera división, máxime cuando el propio Capitán América duda de la capacidad del muchacho. El tomo contiene los números 13 a 18 de Ultimate Comics. All-New Spider-Man (septiembre, 2012-febrero, 2013), y los dibujos son cosa de David Marquez y Pepe Larraz, que se adaptan perfectamente a la estética habitual de la colección. Como he dicho al principio, Ultimate Spiderman es una gozada, qué lástima que no pueda durar siempre.

Malaga Hoy


Los X-Men se transforman

JAVIER FERNÁNDEZ




Astonishing X-men 1: el don de Joss Whedon, John Cassaday. Panini. 160 páginas. 15 euros.

Allá por 2001, Grant Morrison se hizo cargo de la Patrulla-X y tejió pacientemente una de las mejores etapas que se recuerdan en la cabecera New X-Men. Cuando se anunció que el escritor escocés se marchaba, los aficionados se quedaron desolados, preguntándose ¿y ahora qué? El ahora qué fue una nueva serie, Astonishing X-Men, y un nuevo y flamante equipo creativo, Joss Whedon (el creador de Buffy,cazavampiros) y John Cassaday (dibujante de Planetary, entre otras muchas virguerías). Ambos se encargaron de mantener (y elevar, en opinión de muchos) el nivel exhibido por Morrison. En total fueron 24 espectaculares números que se leen como una sola aventura larga, un trabajo imprescindible para todo aficionado a los superhéroes. El don recopila los números 1 a 6 de Astonishing X-Men (2004), junto con las portadas, bocetos y comentarios de los autores.

Malaga Hoy

La época de oro de Marvel

JAVIER FERNÁNDEZ 




Marvel deluxe: el proyecto Marvel de Ed Brubaker, Esteve Epting. Panini. 224 páginas. 20,95 euros.

Después de relanzar las aventuras del Capitán América, y llevarlas a su cénit creativo en el siglo XXI, el tándem formado por el guionista Ed Brubaker y el dibujante Steve Epting (con Dave Stewart a la paleta de colores) ofrecieron entre 2009 y 2010 su particular visión de los personajes de la Marvel de la Edad de Oro, esto es, de la década de 1940. Los ocho números de El proyecto Marvels retroceden hasta los tiempos de la segunda guerra mundial y detallan los enfrentamientos entre los nazis y Namor, la Antorcha Humana original y el propio Capitán América, asistidos por otros héroes del momento como Bucky, Toro, el Ángel o el Destructor. Como cabía esperar de Brubaker y Epting, el resultado es sólido y realmente delicioso.

Malaga Hoy

jueves, 20 de agosto de 2015