lunes, 27 de mayo de 2019

Un paseo por las oscuras bambalinas

Se abre el telón, y un anciano vestido con kimono nos recibe. Vamos a contemplar una función que nos helará la sangre

Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
27 Mayo, 2019

La identidad de este hombre es ya por todos conocida, se trata, claro está, de Hideshi Hino, uno de los Padres del terror nipón, género que, como ya sabréis aficionados, tiene unos rasgos muy particulares y, centrándonos en la obra de Hino, él fue niño marcado por una violenta contienda bélica y una infancia poco feliz, que al crecer vomitó sobre sus páginas toda esa oscuridad, aquellos rincones oscuros a los que solo algunos se acercan.

A lo largo de los últimos años hemos tenido la suerte, los que seguimos sus relatos, de poder internarnos más y más en su particular mundo. Y esto ha sido sobre todo gracias a Ediciones La Cúpula, que se ha encargado de publicar su obra: Panorama infernal, El hombre cadáver, Criatura maldita, Onimbo, La serpiente roja, El niño gusano, Circo de monstruos, La isla de las pesadillas, El hijo del Diablo, Historias de la máscara, Galería de horrores y Noches de Zipango. Estos son sus títulos, para aquellos completistas al que les falte alguno o si aún no conocéis sus manga, una buena manera de que elijáis uno, da igual cuál. Todos os van a provocar los mismos efectos.

Y ahora llega a las librerías El teatro escalofriante, volumen compuesto por cuatro relatos que, comienza con la desgraciada existencia de El monstruo terrorífico. Pero no os dejéis engañar, ya que tras este título tan claro y directo se esconde una curiosa vuelta de tuerca al clásico relato protagonizado por el monstruo de Frankenstein, una creación hecha a base de pedazos, igual que el protagonista de la historia, un ser sin pasado, que nace de las manos del profesor Furankenshutain (¿os suena, no?) y que desde el primer momento va a sufrir el odio de los humanos, huyendo al principio y no teniendo más remedio que transformarse en lo que todos esperan de él, una bestia sedienta de sangre…

Con Mi mano izquierda, nos internamos en el miedo más absoluto, el que padece el joven Hiroshi, que solo vive para poder poseer un juguete que ocupa sus anhelos. Se trata de la maqueta de una máquina de tren que, por supuesto, con la pobre economía de la familia resulta imposible que vaya a poseer nunca.

Es entonces cuando en su cuerpo sucede algo inaudito, más concretamente con su mano izquierda, que parece comportarse como si tuviera vida propia, lo que le va a acarrear al chaval no pocos problemas.

Con El día que las grullas echaron a volar nos encontramos con un Hideshi Hino que, sin salir del perímetro del mundo que ha creado, nos regala una historia muy poética, de una profunda tristeza. Protagonizada por una niña llamada Nieves que, presa de una enfermedad, solo puede contemplar el mundo a través de la ventana de su dormitorio.

Desde allí ha creado un lazo con las grullas que viven cerca de la casa, y sueña con salir volando de la cama y unirse a ellas, surcando los infinitos cielos.

Tal vez su deseo se haga realidad, pero no de la manera que ella imagina…

Y para rematar este volumen, una historia que confirma lo doloroso que puede llegar a ser el amor. Y si no que se lo digan al Ogro Gongoro, que vivía plácidamente rodeado de sus amigos yokai (seres sobrenaturales del Japón) hasta que tuvo la mala suerte de enamorarse de una humana.

El via crucis que el pobre ser va a vivir a partir de entonces lo irán alejando cada vez más y más de su mundo, internándose en un universo de dolor.

Cuando caiga el telón y se enciendan las luces, para muchos de vosotros ya será tarde, ya que una vez que el virus de Hideshi Hino, su genialidad, os es inoculada, poco más podéis hacer sino rendir culto a este genio del terror.


Malaga Hoy


Una vida desgraciada

El mangaka Suehiro Maruo regresa a las librerías para narrarnos la intensa historia protagonizada por la joven e inocente Midori


Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
24 Mayo, 2019

Pero no esperéis aquí un drama que se ajuste a los cánones narrativos habituales. Todos los que admirados la obra de Maruo sabemos que, en sus manos, el argumento más inocente se retuerce, mostrándonos ese “otro mundo”, el que solo podemos atisbar por el rabillo del ojo, en el que seres degenerados conviven entre el resto de la humanidad.

Es el caso de este relato, Midori, la niña de las camelias que, enmarcado dentro del subgénero eroguro, nos presenta a esta chiquilla que, de golpe y porrazo, queda huérfana, sola en la vida y es acogida bajo la carpa de un siniestro circo conde sus habitantes forman parte de eso que podríamos definir como freaks o fenómenos.

Justo desde el principio de su convivencia, Midori, debido a su belleza y frágil inocencia, va a ser sometida a todos los abusos imaginables por parte del elenco de miembros del espectáculo. El deforme Muchisute; Benietsu, la mujer serpiente; El Pepino de mar, o lo que quedó de un hombre sin brazos ni piernas y, por supuesto, el propietario del show, Koijirô Asashi…

Solo con abrir los ojos cada mañana, se iniciará la tortura diaria de la niña, sometida a vejaciones que harán que roce la locura, inmersa en una pesadilla de violencia y odio.

Pero, como si el sol se mostrara entre las nubes tormentosas, en la vida de la protagonista surge la misteriosa figura de Masamitsu Wonder, un pequeño hombre con grandes poderes que, desde el momento en el que recale en el circo como nueva, y sorprendente atracción, se va a convertir en su defensor.

Todos pagarán por las torturas a las que han sometido a Midori, de las maneras mas alucinantes, ya que el achaparrado Misamitsu no es solo capaz de introducir su rechoncho cuerpo dentro de una botella de cristal, sino que puede convertir la vida de sus semejantes en auténticas pesadillas, pobladas por el dolor más absoluto.

Suehiro Maruo nos presenta, como si de un director de escena se tratara, esta pequeña obra, que hace un homenaje al kamishibai, el teatro ambulante que se trasladaba de una población a otra de Japón, mostrando la mayoría de las veces relatos tristes, dramáticos, como el que plasma en las páginas de este manga.

El autor nos vuelve a regalar unas ilustraciones hipnóticas, bellas, en las que se mezcla con sabiduría el horror más absoluto, extraído de las pesadillas de un demente, con la poesía visual, en la que los ojos de la inocente Midori verán lo inimaginable, en un viaje a lo más profundo de la depravación y el horror, donde la felicidad ya no tiene cabida.

Si vuestro paladar manga os pide otro tipo de lecturas, sumergíos en el personal universo de Suehiro Maruo (La extraña historia de la isla panorama; El infierno de Tomino; Infierno embotellado; Paranoia Star…), autor nipón del que podéis encontrar varias obras en el catálogo de la editorial ECC.


Malaga Hoy

Superhéroes en la Guerra Fría

El género había perdido su sitio tras la Segunda Guerra Mundial hasta que Marvel trajo de vuelta en 1953 a sus principales figuras



JAVIER FERNÁNDEZ
22 Mayo, 2019

'Décadas. Marvel en los años 50: ¡El Capitán América ataca!'. VVAA. Panini. 336 páginas. 21 euros.

Dice Jess Harrold en la introducción de Décadas. Marvel en los años 50: "Cuando de celebrar el aniversario de La Casa de la Ideas se trata, ningún volumen en solitario puede hacer justicia a todo el legado de Marvel. Por eso nació el concepto de Décadas. Tomo a tomo, década a década, esta línea editorial te mostrará cómo ha crecido el Universo Marvel y cómo se ha desarrollado a través de distintas épocas. Para cada una de ellas, seleccionamos los personajes clave y los temas más importantes de la Marvel de la época, y después de una cuidadosa deliberación, elegimos las historias que mejor los representaban. No es un simple lo mejor de. Teniendo en cuenta el prisma de las aventuras que ayudan a definir los distintos periodos, esto es un viaje a través de la historia: de Marvel, de la industria, del comic-book... y del mundo que nos rodea". Con esta intención, y el objetivo claro de celebrar los ochenta años del nacimiento de Marvel, nace esta colección de la que Panini ha publicado ya sus dos volúmenes iniciales.

El primero, dedicado a la década de 1940, ofrecía una estupenda selección del clásico enfrentamiento entre los dos héroes fundacionales de la compañía, el Hombre Submarino y la Antorcha Humana, de la mano de sus propios creadores, Bill Everett y Carl Burgos. Y este segundo, nos introduce de lleno en la denominada Era Atlas (por el sello de la distribuidora que aparecía en portada), un periodo marcado por la Guerra Fría y la paranoia. El género de superhéroes había perdido su sitio tras la Segunda Guerra Mundial, relegado por otros como la ciencia ficción, el terror, el humor o el wéstern, y la Marvel de entonces trajo de vuelta a finales de 1953 a sus principales figuras, los dos antes citados y el Capitán América, en un breve puñado de historietas con la amenaza comunista como tema principal. La cima de aquellos años fue el trabajo de Everett, que dejó para la historia páginas inolvidables protagonizadas por Venus, Marvel Boy o Namor, pero, ideológicamente hablando, el Capitán América fue quizá el personaje que mejor representó una propuesta que hoy no puede leerse sin sonrojo (veinte años más tarde, Steve Englehart reescribiría el asunto, informando a los lectores que este Capitán América no es el mismo que peleó contra los nazis).

Con todo, el presente tomo tiene un doble interés. Por un lado, desde el punto de vista meramente bibliográfico, tenemos aquí un conjunto inédito en nuestro país. Por otro, centrándonos en lo artístico, el libro nos da la oportunidad de contemplar los bellos dibujos de un primerizo John Romita, fuertemente influido por la estética de Milton Caniff. Son los episodios del Capitán América extraídos de las cabeceras colectivas Young Men y Men's Adventures, más concretamente de los números 24 a 28 de la primera y 27 y 28 de la segunda, más los 76 y 78 de Captain America. El tomo se completa con el especial Captain America: Theater of War, de Howard Chaykin, publicado en 2019 y ambientado en esos años, más dos interesantes textos históricos de Roy Thomas.


Malaga Hoy


Vuelta a la primera línea

JAVIER FERNÁNDEZ
22 Mayo, 2019


'100% Marvel. El vigia: Hombre de dos mundos'. Jeff Lemire, Kim Jacinto. Panini. 112 páginas. 12 euros.

Después de recuperar en un solo volumen las miniseries originales de El Vigía, esa especie de Superman del universo Marvel atrapado en un curioso ejercicio de retrocontinuidad publicado por el sello Marvel Knights en 2000, Panini nos trae ahora un tomito con el volumen 3 del personaje, fechado en 2018. El singular personaje creado por Paul Jenkins y Jae Lee tuvo un papel destacado en Los Vengadores de Brian Michael Bendis, y ha asomado por aquí y por allá, sin demasiada fortuna. Hombre de dos mundos lo pone de nuevo en primera línea merced a los guiones de uno de los escritores más destacados del panorama actual, el siempre imaginativo Jeff Lemire, acompañado a los dibujos por los interesantes Kim Jacinto y Joshua Cassara.



Malaga Hoy


domingo, 26 de mayo de 2019

Visiones de autor

Unos personajes icónicos, el Rey de los Océanos y la Amazona, pasan por el personal filtro de dos de los mejores guionistas del mercado norteamericano

JOSÉ LUIS VIDAL
22 Mayo, 2019

La maquinaria de producción del mercado mainstream estadounidense del tebeo es brutal. Todos los meses, decenas de títulos copan las estanterías de las tiendas en una carrera que, la mayoría de las veces, está perdida antes de comenzar. Marvel y DC, las dos grandes editoriales, copan el mercado con colecciones, miniseries, dándose imaginarios codazos para que unas destaquen sobre las otras.

Pero si volvemos la vista atrás, tan solo unas pocas obras en comparación con todo lo que se publica se salvan de una quema segura. Y eso suele ser, sin riesgo a equivocarme, por tener a bordo de la colección a un buen guionista y, por supuesto, a artistas que sepan plasmar en el papel las ideas del anterior.




Y pocos guionistas son tan capaces de eso y más como Peter David, que con el paso de los años se ha convertido en una apuesta segura si un editor quiere que esa colección que tal vez flaquea de ventas remonte y gane en calidad. Tan solo hay que poner algunos ejemplos, como su larguísima estancia a bordo de Hulk, el Coloso Verde, donde nos regaló la que considero mejor etapa jamás escrita del personaje.

Factor-X, Supergirl, Captain Marvel… Son algunos logros de su ya larga carrera. Y, claro está, Aquaman.

Cuando ya nadie daba un duro por las aventuras de este personaje, Peter David subió a bordo y lo transformó radicalmente. Primero creo una 'biblia', Las Crónicas de Atlantis, donde con puntilloso esmero, junto al dibujante español Esteban Maroto, construyó el árbol genealógico que terminaba en Arthur Curry y, ya en la colección de éste, lo sometió a un cambio no solo estético (pelo largo y barba), sino que hizo que perdiera una mano, siendo sustituida esta por, claro está, un arpón.

Número a número, David fue presentando a una serie de secundarios, personajes como Aqualad o, mejor dicho, Garth; Delfín, que se convierte en la eterna acompañante del protagonista… Junto a estos y una galería de villanos muy potente, se va fraguando una trama que nos lleva directamente a los hechos que se desarrollan en el segundo volumen publicado por ECC Ediciones, en el que encontramos al protagonista emprendiendo la que puede ser la misión de su vida, ya que deberá de conseguir el apoyo de las cinco ciudades secretas, cosa que no va a resultarle pan comido, como podéis imaginar.

Mientras tanto, la amenaza de los Cazadores, unos alienígenas que regresan a nuestro planeta con intenciones malvadas, se hace realidad, por lo que el reloj corre en contra de Aquaman y sus aliados, Garth, Delfín, Koryak, Atlan, Tsunami, Deep Blue… Formando una auténtica Liga de las Profundidades, con la que deberá impedir la próxima invasión.

Peter David sigue, con mano firme, sujetando el timón de una saga en la que te sumerges, adictiva como pocas. Y esto también es 'culpa' del equipo de dibujantes que lo acompaña, Jim Calafiore y Martin Egeland, resolutivos como pocos.

Por si esto fuera poco, el tomo incluye la miniserie de cuatro números Tempest, donde el joven Garth reafirma su papel en el Universo DC.




Pero, si tenemos que hablar de la labor de grandes guionistas, el carismático Grant Morrison ocuparía uno de los puestos principales. No hay colección, miniserie o volumen donde el escocés pose su talento que no destaque. Ya sean obras nacidas de su ingenio o versiones de personajes ya conocidos, nadie queda impasible ante su 'toque'.

Batman, Superman, Los Invisibles, Doom Patrol, Animal Man, La Cosa del Pantano… Estos son solo algunos personajes y grupos en los que ha trabajado, colocando esas etapas en el recuerdo de los lectores como auténticos clásicos modernos.

Así que podéis imaginar la reacción de los que le seguimos cuando nos enteramos que iba a escribir, junto al dibujante canadiense Yannick Paquette (Swamp Thing), una nueva y remozada versión del origen de Wonder Woman en la línea de DC titulada Tierra Uno, en la que la continuidad no es ley, pudiendo crear una 'nueva' historia protagonizada por Diana.

Y justo en el segundo número de sus aventuras encontramos a la protagonista, que se ha convertido, en poco tiempo, en un auténtico icono, siendo adorada por las masas (sobre todo las femeninas, que la han convertido en el ejemplo a seguir). Programas de televisión, entrevistas, portadas de revistas… Todos hablan sobre ella.

Pero claro, en la penumbra de una sala de reuniones hay un grupo de hombres que ven como sus, hasta entonces sólidos pedestales, empiezan a resquebrajarse en pos del ideal femenino de Diana, por lo que se está tramando un terrible plan contra ella que contará con un importante agente. Alguien encargado de subyugar a la supermujer, llevándola a su terreno, esclavizándola…

Mientras, en Isla Paraíso, el hogar de Diana, las cosas tampoco son fáciles, ya que un peligroso personaje del pasado regresa para enfrentarse a la reina de las amazonas, Hipólita.

¿Todo esto os parece poco? Pues alucinaréis al saber quién está al frente del Proyecto Ares. Una cara conocida por los lectores de DC, que aquí supondrá una letal amenaza para la existencia de Wonder Woman.

Dos lecturas apasionantes si os gustan las buenas historias, gracias al esfuerzo y talento de unos equipos creativos de primera.


Malaga Hoy


Relaciones laborales durante el desarrollismo franquista

'El botones Sacarino', de 'El Aullido Vespertino' (1963) de Francisco Ibáñez, trabaja en un periódico ficticio y luego en la redacción de 'DDT', el mismo cómic donde debuta su serie



GERARDO MACÍAS
22 Mayo, 2019

En 1963 nació la serie El botones Sacarino, de El Aullido Vespertino, creada por Francisco Ibáñez. La rima que suelen llevar los títulos de las series de Editorial Bruguera indica que Sacarino trabaja en la redacción de un diario ficticio, aunque con poca voluntad de trabajar.

Este personaje fue creado a instancias de Rafael González, director de Editorial Bruguera, que intentaba imitar a la Escuela Francobelga. Ya que en España André Franquin no era conocido, la editorial le suministró material a Ibáñez, a quien pidió un híbrido de sus personajes Spirou y Gastón. Si se comparan los cómics de Sacarino y Gastón, pueden verse viñetas similares. Sacarino es Gastón vestido como Spirou. En el auge de los cómics francobelgas, fue habitual en la editorial. Le ocurrió al mismo Ibáñez cuando sus personajes ganaron fama: a los demás dibujantes les pedían imitar su estilo.


Ibáñez aprovecha para hacer sátira sobre la vida laboral en una empresa durante los años del desarrollismo franquista. Además, revive su juventud de botones y administrativo de Banesto.

El botones Sacarino, de El Aullido Vespertino (1963) debutó en El DDT nº 628, con formato de dos columnas de seis tiras cada una que ocupaban parte de la página y esbozaban una anécdota protagonizada por un botones y su director. El protagonista es cabezón, alto, delgado, manazas y tiene entre catorce y dieciocho años, entonces edad legal para ejercer de botones.

En 1967, El DDT se convirtió en una revista juvenil de Bruguera con el título de DDT. Desde entonces, se publica en doble página central a color con el título de El botones Sacarino (ya sin la rima forzada) y se ambienta en la redacción de la propia DDT, con apariciones del redactor jefe, Armando Matías Guiu; los historietistas Perich, Sanchis, Conti, Raf, Escobar, y el propio autor, Francisco Ibáñez, burlándose de sus pretensiones económicas y su calvicie.

El botones Sacarino forma parte del universo de Francisco Ibáñez, por eso en sus aventuras aparecen a veces Mortadelo y Filemón, Pepe Gotera y Otilio, y Rompetechos.

La comicidad se apoya en el slapstick (traducido del inglés como "golpe y porrazo"), subgénero de comedia con violencia física exagerada sin consecuencias reales de dolor, aderezado con juego de equívocos propio del vodevil y la sitcom.

Al principio, la serie seguía el esquema del empleado que perjudica al superior. En el nuevo DDT, el esquema dual se rompe con la incorporación de un nuevo eslabón en la jerarquía: el dire, subordinado al presi y con autoridad sobre el botones.

El presi de DDT es dibujado al principio de espaldas o en la sombra con anillos de oro, luego vemos que su diseño es muy similar al del director de El Aullido Vespertino. El dire de DDT tenía el rostro de Rafael González, pero éste hizo que dibujantes anónimos cambiaran su cara desde la cuarta entrega. A partir de la séptima, Ibáñez presenta al dire definitivo. El presi es víctima de los líos de Sacarino, pero las apariencias señalan al dire, al que siempre cree culpable.

A principios de los setenta, se había dejado atrás la imitación de Franquin. Ibáñez centra las historias en éste y en el presi, dejando a Sacarino relegado al papel de preparar la trastada desencadenante de la trama. De esta forma, Francisco Ibáñez deja en un segundo plano a un personaje impuesto para que sus dos superiores se luzcan, dotando a sus creaciones de un toque personal e intransferible.

En 1973, Editorial Bruguera coloca a Sacarino en la cabecera de la revista Tío Vivo. En 1975, Sacarino es el segundo personaje de Ibáñez y tercero de Bruguera en tener publicaciones que llevan su nombre como reclamo: las revistas Sacarino y Súper Sacarino.

Ibáñez solamente hizo El botones Sacarino hasta 1982. Recuperó al botones en 1984 en la historieta larga de Mortadelo y Filemón titulada Testigo de cargo, en la que los agentes protegen a Sacarino porque hace falta su testimonio en el juicio contra un terrorista. Vuelve a dibujar a Sacarino en dos álbumes de los dos detectives: El 35 aniversario (1992); y La rehabilitación ésa (2000). En el segundo caso, el motivo fue promocionar la tele-comedia de TVE, El botones Sacarino, protagonizada por Jorge Roelas.


Malaga Hoy

'Liberté, egalité & batarangs'

Cae la mortal guillotina, pero un nuevo héroe surge de las callejuelas de París en plena revolución para equilibrar la balanza de la justicia



Portada de 'El Reinado del Terror'.

JOSÉ LUIS VIDAL
20 Mayo, 2019

Una de las quimeras del ser humano ha sido, desde hace muchos años, el conseguir manejar el tiempo. Poder retroceder o avanzar en el reloj que rige nuestras vidas es algo que ni los más avezados científicos han logrado dilucidar.

Afortunadamente, en el mundo de la ficción, ya hace muchos años que se superó esa meta. Y, centrándonos en el cómic, concretamente en la línea de DC Comics bautizada como Otros Mundos, a lo largo de los años hemos conocido al héroe que libró al Gotham más victoriano de la amenaza de un sangriento asesino; O cuando el hijo de Krypton tuvo que enfrentarse a una invasión extraterrestre, por no hablar de aquella historia en la que la nave que contenía al bebé Kal-El no se estrelló en Kansas, sino en la Rusia comunista…


Historias repletas de imaginación, creadas por equipos de primera división, como la que nos atañe en esta ocasión. En ella, el guionista Michael W. Barr (Batman y Los Outsiders) nos traslada en su particular máquina del tiempo a la Francia revolucionaria. En ella conoceremos a un miembro de la amenazada burguesía, Bruce Wayne, capitán del ejército que acaba de regresar de la contienda para encontrarse con una ciudad distinta a la que dejó, en la que la sangre corre por las calles, y las cabezas de los que consideraba sus iguales, cae en atestadas cestas de mimbre.

Su padre lo vuelve a presentar en sociedad, concretamente dentro del grupo de los Jacobinos, donde conocerá a Danton y Robespierre, cabezas pensantes de la revolución. Pero en ese lugar también se cruzará si camino con una oscura figura, Hervé Deinte, un desfigurado hombre que deja su destino y decisiones en manos de una moneda marcada…

Es justo en ese momento cuando el joven hace un juramento privado, y gracias a sus conocimientos se va a transformar en un luchador contra la injusticia, librando de una muerte segura a más de un condenado.

¡Nace 'Le Chauve-Souvris'! Un ser de la noche, que se mueve entre las sombras y que hasta el momento será imposible atrapar.

El drama surgirá cuando el alter ego de Bruce tenga que enfrentarse al letal Deinte, y más incluyendo en el tablero a su propia esposa Janifer y a su familia…

Relato de una precisión increíble, nos conduce a la acción con rapidez, creando una aventura del Señor de la Noche para recordar. Y esto es mérito, sobre todo, de su dibujante. Uno de los grandes colosos de la viñeta norteamericana, José Luis García López, que ya en otras ocasiones ha realizado varias historias enmarcadas en este sello Otros Mundos, como las incluidas en el volumen que lo une, artísticamente hablando, con Steve Vance y Dave Gibbons.

Si os chiflan estas aventuras alternativas, pasaréis un muy buen rato con un cómic como este Reinado de Terror. Au revoir!


Malaga Hoy

domingo, 19 de mayo de 2019

El regreso a la senda


JAVIER FERNÁNDEZ
15 Mayo, 2019




'The Ghost in The Shell 1.5: Human Error Processer'. Shirow Masamune. Planeta Cómic. 184 páginas. 15,95 euros.

Con The Ghost in the Shell 1.5: Human error processer se completa la reedición en la colección Trazado de los tres volúmenes que componen la célebre obra de Shirow Masamune. Después de los excesos de The Ghost in the Shell 2, este número 1.5 regresa a la senda y tono marcados por el primer tomo de la serie, y compila cuatro aventuras cortas del día a día de la Sección 9 de Seguridad Pública, publicadas originalmente entre 1991 y 1996 en las revistas japonesa Young Magazine. Motoko, Batou, Togusa y compañía tendrán que resolver asesinatos en clave ciberpunk, enfrentarse a cíborgs, virus volcados a la red y demás en el fascinante mundo de una de las series de ciencia ficción más apasionantes del último cuarto de siglo. La nueva edición presenta el orden de lectura oriental, encuadernación en tapa dura y un papel mejorado, que realza las páginas a color.


Malaga Hoy

El señor de los vampiros

JAVIER FERNÁNDEZ
15 Mayo, 2019


'Vlad Dracula'. Roy Thomas, Esteban Maroto. Planeta Cómic. 96 páginas. 25 euros.

Vlad Dracula nos ofrece la reunión de dos grandes de la historieta, Roy Thomas y Esteban Maroto, cada uno con una extensa bibliografía a su espalda y a quienes ya vimos colaborar en su día en las páginas de La Espada Salvaje de Conan. El dúo narra aquí la juventud y primeros años del reinado de Vlad Dracula, el personaje histórico que inspiró a Bram Stoker y sirvió de base para el mito del señor de los vampiros. Se trata de la miniserie de tres números Vlad: The Impaler, publicada en 1993 por Topps Comics, que aquí se publica en blanco y negro, a mayor formato y reproduciendo los dibujos originales de Maroto. Para terminar de celebrar la fiesta, el tomo presume de una portada exclusiva de Maroto, coloreada por Santi Casas.



Malaga Hoy

Érase una vez un planeta triste y oscuro...

'Erase una vez... el hombre' (2017), de Jean-Charles Gaudin, Jean Barbaud y Studio Minte, es la adaptación al cómic de la serie de dibujos animados de Albert Barillé emitida en 1978



GERARDO MACÍAS
15 Mayo, 2019



'Érase una vez... El hombre Volumen 1 - La prehistoria'. Guion: Jean-Charles Gaudin. Dibujos: Jean Barbaud y Studio Minte. ECC Ediciones, 2018.

En 1979, TVE estrenaba la teleserie de dibujos animados Érase una vez... el hombre, en cuya cabecera se resumía la evolución humana, mientras se oía el Septimino en mi bemol mayor de Beethoven, acompañado de una letra escrita por José Luis Perales, y cantada por el grupo infantil Caramelos, que comenzaba así: "Érase una vez un planeta triste y oscuro...". La melodía decía más adelante: "...y el Señor, que pensó, desde hoy, todas estas cosas cuidaré", dando a la letra un sentido creacionista, aunque en la serie se remarcaba la evolución y quedaban en segundo plano las religiones.

La serie original, que consta de veintiséis episodios de veinticinco minutos cada uno, es francesa y debutó en nuestro país vecino el año anterior. En la versión gala, la cabecera no tiene letra, y las imágenes son acompañadas por la Tocata y fuga en re menor de Bach.

Érase una vez... el hombre supuso una magistral clase de Historia a la vez que una divertida serie de dibujos animados, creada por el productor y director francés Albert Barillé, con tal éxito que tuvo seis secuelas: Érase una vez... el espacio (1982), Érase una vez... la vida (1987), Érase una vez... las Américas (1991), Érase una vez... los inventores (1994), Érase una vez... los exploradores (1996) y Érase una vez... la ciencia (2000); siempre con los mismos protagonistas. Albert Barillé (1920-2009) fue guionista y fundador de la productora televisiva Procidis. Conocido también por la serie animada Colargol. Barillé mostró interés por la educación de los niños a través de sus teleseries, uniendo su amor por el conocimiento, la cultura y la tolerancia con el entretenimiento.

La serie abarca cronológicamente desde el origen del planeta Tierra hasta la Guerra Fría y el comienzo de la carrera espacial; y va dando las fechas un reloj digital antropomorfo (la mayoría de la población usaba reloj de pulsera con manecillas), cuyas expresiones reflejan lo que pasa en el capítulo. Todas las series cuentan con personajes fijos entre los que destaca el Maestro, que hace de inventor en todos los capítulos, y de genio de las artes y las ciencias en algunos. Por ejemplo, en el Renacimiento hace de Leonardo Da Vinci; y en la Revolución Francesa, del inventor de la guillotina, que muere decapitado, pero sigue saliendo en episodios posteriores en otros papeles.

Acompañan al Maestro sus amigos Pedro, el Gordo, Flor, Pedrito, Pequeña Flor y Gordito, que son los protagonistas de todas las aventuras; y sus adversarios el Canijo y el Tiñoso, que son siempre los antagonistas.

Pedro y el Gordo hacen de guerreros en los capítulos donde se libra alguna batalla, a veces, incluso aparecen ambos combatiendo contra versiones de sí mismos que forman parte del ejército enemigo.

La teleserie fue difundida por la cadena francesa France Régions, FR3. También participaron en la realización de esta serie Bélgica (Radiodiffusion-Télévision Belge, RTBF/Belgische Radio en Televisie, BRT); Canadá (Société Radio-Canada y ACCESS Alberta); España (Radio Televisión Española, RTVE), Italia (Radiotelevisione Italiana, RAI); Japón (Tatsunoko Production); Noruega (Norsk Rikskringkasting, NRK); Países Bajos (Katholieke Radio Omroep, KRO); Suecia (Sveriges Radio AB, SR); y Suiza (Sociéte Suisse de Radiodiffusion et Télévision, SSR).

Fue vendida a nivel mundial con gran éxito: solamente faltaron Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda. Después de emitirse fue distribuida en el formato doméstico de la época, VHS, y su lanzamiento en DVD fue el 27 de noviembre de 2013. La serie adquirió gran popularidad en los años ochenta, aunque en RTVE no gustaron las versiones del Siglo de Oro Español ni de la Leyenda Negra, que consideraron tendenciosas.

En 2017 vio la luz este cómic en el que se respeta fielmente la serie original, aunque actualizada para poder incluir los últimos hallazgos científicos e históricos, y con un aspecto renovado gracias a los dibujos de Jean Barbaud, artista francés que sabe dotar de expresividad a los personajes.

Éstos no son los primeros cómics de Érase una vez... el hombre. En 1979, se publicó una versión española que tenía textos de Víctor Mora, el guionista que creó al Capitán Trueno.



Malaga Hoy

Marvel, historias de ayer y hoy

Panini publica dos novedades, muy diferentes entre ellas y con el Capitán América y Patrulla X como protagonistas, con dos visiones en el tiempo de la Casa de las Ideas



JOSÉ LUIS VIDAL
15 Mayo, 2019



En estos días, el nombre de la editorial está en boca de casi todos los aficionados a las aventuras de sus icónicos personajes y, curiosamente, esto no sucede por la publicación de un nuevo cómic, sino por el mayúsculo éxito que está teniendo la última versión cinematográfica de las aventuras de sus superhéroes…

Pero centrémonos en el tema que nos ocupa. Panini Comics ha publicado, entre su variado catálogo de novedades pertenecientes al mes de abril, dos que son una buenísima muestra del largo recorrido que ya lleva caminado este sello editorial.

Demos un salto temporal hacia los años 50, un tiempo en el que los cómics tenían, en su mayoría, una función aleccionadora y propagandística. Buenas muestra de ello es el material contenido en el segundo volumen de Décadas, en el que, tras la violenta Segunda Guerra Mundial se dio paso a una era de desconfianza entre los dos grandes bloques hegemónicos del momentos, Rusia y los Estados Unidos, naciendo la Guerra Fría.

Pues bien, en este volumen recopilatorio vamos a disfrutar de las aventuras de uno de los personajes más icónicos de la por aquellos entonces Atlas, en las que el Capitán América, junto a su fiel sidekick Bucky, se van a dedicar a dar de mamporros a todo tipo de espías rusos o villanos que han cambiado su orientación política a cambio del vil metal, como el malísimo Cráneo Rojo, que con insistencia vuelve una y otra vez con terribles planes que pretenden la conquista del mundo libre.

Estas primigenias páginas, ilustradas casi en su totalidad por un joven, y ya talentoso, John Romita, nos transmiten, sobre todo, la atmósfera de desconfianza que imperaba en aquellos ya lejanos días, en los que el vecino de la puerta de al lado, o ésa atractiva chica a la que mirabas de reojo podían ser unos espías rojos infiltrados.

Y resulta también curioso, e impactante, en una época como la que vivimos, de extrema corrección política, contemplar como el Capi no se corta a la hora de masacrar a estos traidores a los ideales que él defiende. Todo por la bandera de barras y estrellas.

El volumen viene completado por una historia realizada en el año 2008, en el que este Capitán América (tal vez no os hayáis percatado de un hecho curioso y muy importante…) se enfrenta, una vez más, a la traición que se oculta en la sociedad norteamericana. Y lo hace de la mano de uno de los grandes, Howard Chaykin.Y ahora volvemos a dar otro gran salto hasta el presente actual, que nos muestra una Marvel muy distinta, abierta a nuevas propuestas, aunque éstas vengan del mundo más independiente y underground. Tal es el caso de Ed Piskor (American Splendor; Hip Hop Family Tree Seattle…), autor que nos demostró su profundo conocimiento de estos personajes, nos presenta la continuación de La gran novela de la Patrulla-X, a la que ha titulado, con toda lógica, Segunda Génesis, y en la que, en este espectacular formato de gran tamaño y lujo, nos vamos a encontrar con esa nueva encarnación del grupo de mutantes liderados por el profesor Charles Xavier, cuando éste pensó que sus originales estudiantes habían desaparecido, devorados por Krakoa, la isla viviente.




Piskor es el rey de la elipsis, y con una facilidad extrema nos va rememorar todas aquellas historias (contenidas en noventa y tres números) a lo largo de tan solo noventa páginas.

Así que agarraos fuerte, porque este viaje va a empezar y hay poco tiempo para tomar aliento. Junto a Tormenta, Lobezno, Coloso, Rondador Noctuno, Cíclope y Jean Grey vamos a ir dando saltos a lo largo de la historia de estos héroes, mutantes, temidos por muchos, pero cuyas vidas van a conformarse en un larguísimo y apasionante culebrón, sobre todo gracias a la impresionante labor de guion que comenzó Len Wein y que, recogiendo la antorcha, convirtió en auténtico clásico Chris Claremont.

Pesadillas, visiones de otros lejanos mundos y civilizaciones extraterrestres, el peligro de ser observados por una misteriosa y letal organización secreta, la aparición de los imparables Centinelas, un viaje espacial que dará origen a una de las más importantes sagas en la historia mutante y, por tanto, el nacimiento de una nueva y todopoderosa villana, Fénix Oscura…

Pero esto sólo ha empezado: Muertes, despedidas, el Imperio Shi'Ar, ¿el fin de toda existencia?, la amenaza de Mesmero, un juicio intergaláctico, el Club Fuego Infernal muestra su letal rostro, nuevos miembros llegan al grupo, entre ellos una jovencita que se ganara nuestros corazones. El terrible y manipulador Mente Maestra, ¿quiénes son los Morlocks?, la historia de una mujer llamada Carol Danvers (también muy de moda gracias a su versión fílmica), amor en el país del Sol Naciente, El Nido, el dilema de Pícara, los uniformes de Kitty Pryde, Forja y sus inventos, Los Saqueadores Estelares…

Todos estos personajes e historias contenidos en una obra con una labor enciclopédica en la que Ed Piskor, con su reconocible estilo, mezcla sabiamente el drama, la aventura y lo salpica todo con algunas gotas de humor, ofreciendo un sincero homenaje a aquellas historias que hicieron grandes a estos personajes.Dos visiones, del pasado y el presente, de esa editorial que nos ha acompañado a muchos a lo largo de nuestras vida, Marvel Comics. Excelsior!



Malaga Hoy

martes, 14 de mayo de 2019

Un pionero que trascendió la viñeta

ANTONI GUIRAL
11 MAR 2012


Ilustración del cómic 'Inside Moebius', en la que el dibujante francés Moebius (Jean Giraud) se autorretrata.

Habría que retrotraerse a los años treinta del siglo XX para encontrar otro referente vital para la historieta de grafismo realista. Entonces, las tiras de prensa de Alex Raymond, Hal Foster y Milton Caniff, con su impronta entre naturalista y expresionista, marcaron la estética del cómic a varias generaciones de historietistas de todo el mundo. Jean Giraud, dual en su apuesta gráfica, genera junto a Hugo Pratt y Alberto Breccia una senda que, a partir de cierto momento, se bifurca para abrir nuevas tendencias. En su trayectoria como Gir, aprende el oficio con Jijé (Joseph Gillain), partiendo de un concepto naturalista del trazo para, acreedor de una sólida base de dibujo, desarrollar en Blueberry (junto al guionista Jean-Michel Charlier) un realismo detallista que transmite verosimilitud a sus personajes y escenarios. Gir no sólo concibe una brillante técnica de texturas evocadoras; elabora un proceso narrativo inteligente en su sencillez ayudado por una muy bien delimitada puesta en escena. Pero Giraud es un creador inquieto que, en su interior, lleva agazapado a su otro “yo” artístico. Si con Blueberry rompe moldes en cuanto a la historieta de género juvenil se refiere, reconvirtiéndola en la esencia del antihéroe para adultos, la conciencia de que el cómic es, también, un medio expresivo para la experimentación y la génesis de menajes más elaborados, abre el camino a Moebius.


Tras firmar algunas historietas como Moebius desde 1963, en 1975 aprovecha la coyuntura que le ofrece la aparición de una revista de la que es cofundador, Métal Hurlant, para con la fantasía y la ciencia ficción como referentes abrir nuevos caminos a la ética y la estética de los cómics. Con su consolidada base realista sintetiza, por un lado, el trazo y reelabora su grafismo en una compleja y detallista técnica que sorprende por sublime, espectacular y evocadora. Rompe con la apuesta de planteamiento, nudo y desenlace en obras como El garaje hermético de Jerry Cornelius, que desarrolla durante tres años en Métal Hurlant sin guion previo, abriendo su mente a la experimentación y aplicando la escritura y el dibujo automático, generando así la que será obra referencial de una parte de las nuevas generaciones de profesionales del cómic. Al mismo tiempo, abre la caja de Pandora para una historieta existencial, en la que el tiempo y el espacio se conjugan para generar realidades alternativas. Este camino iniciático continúa en una parte de la obra que realizará junto al cineasta, escritor y psicomago Alejandro Jodorowsky como guionista. En El Incal, la simbología del tarot se une al descubrimiento por parte de Moebius de las enseñanzas de Carlos Castañeda, lo que le lleva a una condensación de la línea hasta su efecto más puro y diáfano, al tiempo que crea imágenes simbólicas que se convertirán en uno de sus registros preferentes.


Su alegórica y enriquecedora apuesta visual sobrepasará las viñetas para llegar al cine, donde revolucionará el diseño de producción en películas de Ridley Scott, Luc Besson o George Lucas, facilitando que su impronta estética llegue también al terreno de la publicidad y de los videojuegos. Moebius continuará evolucionando, respondiendo a las inquietudes del autor en su constante búsqueda personal, aplicando en su trabajo sus preguntas y respuestas vitales, al tiempo que seguirá ilustrando los álbumes de Blueberry, que tras el fallecimiento de Jean-Michel Charlier continuará en solitario o con otros dibujantes. En su última obra, Inside Moebius, publicada en seis tomos entre 2004 y 2010, aplicará una especie de psicoanálisis, partiendo del cambio que supuso en su concepción artística el abandono del consumo de marihuana. Heterónimo de sí mismo, Moebius interactuará aquí con sus personajes, estableciendo un diálogo dramático en ocasiones, surrealista en otros, que cierra uno de los legados más brillantes de la historieta mundial.

De hecho, el cómic ha contraído una deuda perenne con Moebius, que descubrió a este medio de comunicación senderos originales que han permitido a muchos profesionales la exploración de nuevas vías de expresión.

Antoni Guiral es periodista y divulgador de cómics


El Pais

Un cómic con más preguntas que respuestas

El dibujante argentino Tute publica su primera novela gráfica apadrinado por Quino

L. C. LIÉBANA
Madrid 9 ABR 2019

El humorista gráfico argentino Juan Matías Loiseau, más conocido como Tute, en Madrid. JULIÁN ROJAS

"Tute es el mejor dibujante de humor gráfico argentino surgido en los últimos años". Para quienes pudieran necesitar referencias acerca del autor de Dios, el Hombre, el amor y dos o tres cosas más (Lumen), ya las aporta –sobradamente– Joaquín Salvador Lavado, alias Quino. Hace unos meses, el autor de Mafalda aceptó prologar la primera novela gráfica de Juan Matías Tute Loiseau (Buenos Aires, 1974), aunque el llamado a sucesión prefiere referirse a su obra como una "antinovela" en la que se han asesinado elementos como el relato. En ella, los personajes aparecen y se pasan el relevo unos a otros a conveniencia del dibujante, entran y salen guiados únicamente por su pertinencia en la situación humorística. No hay un títere que descuelle sobre los otros: no hay Mafaldas ni Felipes ni Miguelitos, u otros amigos demócratas y antifascistas; únicamente un desfile de peleles sin nombre propio. Ya en el título se advierte: simbolizan al ser humano universal.

"La originalidad de sus ideas, el lenguaje de sus personajes que va, con natural fluidez, de lo culto a lo popular según haga falta –prosigue Quino, en las primeras páginas–, su refinado sentido del humor, los atrapantes silencios que sabe crear entre cuadro y cuadro, hacen que, a mi entender, merezca el título de Maestro ya, a su temprana edad". El dibujante argentino, hijo de republicanos españoles, no teme en deshacerse en halagos con su compatriota, aunque este último devuelve la pelota con habilidad: "Quino fue siempre mi gran Maestro con mayúscula. Incluso fue el maestro de mi viejo (Caloi quien, junto con Quino y Roberto Fontanarrosa, completa el trío de los humoristas gráficos más reconocidos de Argentina). Yo aprendí a leer con Mafalda". En aquel tiempo "estaba en la primaria" y ya había pasado de llamarse Juan Matías a Matías, de Matías a Matute y de Matute a Tute. Pero tuvieron que transcurrir años para que ambos viñetistas estrecharan lazos.

Ocurrió cuando tenía 17 o 18 años. Acababa de comenzar a dibujar, y aun así agarró sus trabajos más primerizos, los colocó bajo su brazo y se plantó en una feria de libros. Allí buscó a Sendra, a Maicas, a Tabaré, a Crist y a Quino. "Me acuerdo que se los mostré, que los miró, los pasó a uno… ni siquiera sonreía. Quino es un tipo que no regala nada, no va a decir nada que no piense", asegura. Cuando le devolvió los dibujos, le miró y le dijo: "Tenés que meter más el dedo en la llaga", y nada más. "Pasé días dándole vueltas: para meter el dedo primero tenía que encontrar esa llaga. Y creo que ese es el asunto, la herida desde la que uno habla o dibuja lo que le interesa y le duele". En su caso, la erosión proviene de incógnitas típicamente humanas. "Son preguntas que me interpelan, que me inquietan, que tienen que ver con una cuestión existencial". Dios, el Hombre, el amor y dos o tres cosas más es un intento por "descorrer esos velos" y responder a preguntas como qué somos, por qué somos como somos o por qué actuamos de determinadas maneras. A estas, Tute da "respuestas provisorias", a veces pinceladas con ironía; otras, con poesía, pero siempre con "el humor como el análisis ideal de la conducta humana".


Viñeta de 'Dios, el Hombre, el amor'.

El segundo encuentro tuvo lugar "con mi estilo ya pulido". Tute se encontraba haciendo la compra semanal en el supermercado del barrio, cuando el tono de su teléfono móvil interrumpió la compra. Descolgó y se quedó "helado". "Casi me muero. Era Quino, que me llamaba para hacerme un comentario sobre mi página del domingo en la revista de La Nación". Le felicitó. "Me dijo que le había gustado mucho mientras me hacía correcciones muy puntuales, con ese ojo tan detallista". Aquello comenzó a convertirse en rutina. Quino le llamaba a todas horas para hacerle algún comentario sobre sus viñetas. "Entonces me invitó a cenar a su casa y nos conocimos. Bueno, yo lo conocía porque era del ambiente, porque mi viejo lo conocía y demás, aunque nunca fueron amigos. No era un tipo que venía a mi casa a comer y nunca me regaló nada". Aun así, el prólogo "extralimita con exceso cualquier sueño volado que yo pudiera haber tenido cuando empecé". Ahora, confiesa "somos amigos, nos queremos y nos vemos cada tanto. Me siento honrado por él".

UN HUESO DURO DE ROER
Quino ya había negado al hijo pródigo con anterioridad a la llamada telefónica. Sucedió que en el año 1995, Tute y otros humoristas gráficos trabajaban en un compendio de viñetas llamado Nuevos humoristas argentinos. La editorial pidió un prólogo pujante y a Tute se le ocurrió telefonear a Quino. Se negó. "Entonces yo le dije que, en realidad, no era un prólogo sino tres líneas y él me contestó: 'menos". Años después, fue el propio autor de Mafalda quien contactó con él. "Comencé a advertir que Quino sentía cierta admiración por mí y esto me alentó a pedirle un prólogo para mi novela".


El Pais


domingo, 12 de mayo de 2019

La autora del último fenómeno del cómic estadounidense presenta en España ‘Lo que más me gustan son los monstruos’

Emil Ferris: “Lo que más me aterraba de niña era convertirme en una mujer”

JORGE MORLA
Madrid 8 MAY 2019



Emil Ferris, en Madrid. FOTO: K. PARA / VÍDEO: P. CASADO / C. MARTÍNEZ

Algún día alguien hará una película con esto. En el año 2001 una diseñadora que se ganaba la vida trabajado como camarera y fregando escaleras recibió la picadura de un mosquito que, virus del Nilo Occidental mediante, la postró en una cama. Inmóvil de cintura para abajo y con el brazo derecho —el de dibujar— paralizado, los médicos le dijeron que quizá no pudiera volver a moverse. Pero durante la —larga— rehabilitación, Emil Ferris (Chicago, 1962), por aquel entonces madre soltera de una niña de siete años, no se dio por rendida, y con un monstruoso esfuerzo comenzó a concebir el que unánimemente es considerado uno de los mejores cómics de lo que va de siglo.


La primera mitad de Lo que más me gusta son los monstruos salió al mercado estadounidense en 2017 —en España lo editó el año pasado Reservoir Books— para demostrar que, ajeno a los cañonazos de empresas como Marvel o DC, el cómic como arte sigue buscando sus propias profundidades. Personalidades como Art Spiegelman (Maus) y Alison Bechdel (Fun Home) se rindieron ante esta obra que sigue los pasos de una niña, Karen Reyes, que no encaja más que en su imaginación; obsesionada con los monstruos de las películas y revistas de serie B, se ve a sí misma como una niña-lobo que comienza —mientras descubre su propia homosexualidad— a investigar el asesinato de su vecina de bloque en el Chicago de los años sesenta. Miles de ejemplares y decenas de premios después, Ferris se encuentra en España promocionando su obra. Camina apoyada en un bastón nudoso, toma café con leche, se emociona hasta el llanto discreto al recordar su enfermedad y no duda en reírse como una bruja si la fotógrafa se lo pide.


Pregunta. ¿Tras tanto avatar, cómo se siente ahora, viajando con su obra?

Respuesta. Pues es increíble estar aquí en Madrid. Me ha encantado el Museo del Prado.



'Lo que más me gusta son los monstruos'. EMIL FERRIS

P. Lo cierto es que hay mucha influencia clásica en su obra. De Goya a Füssli, pasando por Bernat Martorell.

R. Sí, es muy importante. El arte es importante para mí, y lo que buscaba era crear algo que ayudara a la gente a recordar cuán importante es el arte. En especial a la gente joven. Recordarles lo importante que es ponerse delante de un cuadro real, no solo mirar algo en el teléfono.

P. Cuando hagan una película sobre cómo hizo Lo que más me gustan…, ¿Tiene alguna preferencia sobre quién quiere que la interprete?

R. (Ríe) Bueno… me gustaría que lo hiciera una mujer transgénero. Durante mucho tiempo gente que no era transgénero ha interpretado esos papeles. Ahora las nuevas generaciones están cambiando las cosas. Para bien.

P. Ya en serio, la historia de la concepción de la obra, el mosquito, la enfermedad… ¿siente que estar aquí presentando la obra es un final feliz?

R. Bueno, todos necesitamos historias. La gente necesita historias como la mía. Necesitan saber que en su vida van a pasar cosas malas, cosas realmente trágicas. Y que eso no significa que se haya acabado. Que tienen que seguir. Esa es la clave. Esto [pone la mano sobre un ejemplar del cómic] representa a una persona que siguió adelante.

P. ¿Cuál diría que es el secreto de la obra, de la conexión con el público?


R. Mmm creo que es el amor y la gratitud. Mira, yo perdí la habilidad de dibujar. De repente se había ido. Y era todo lo que tenía. Así que perderlo, y luego recuperarlo… me siento tan agradecida de cada dibujo que he podido hacer, de cada trazo de bolígrafo… [se le escapa una lágrima]. Quiero hacer algo que signifique algo para la gente, darles toda la cantidad de magia que pueda, porque es un tiempo difícil. El planeta está enfermo, y necesitamos este tipo de magia.

P. En el plano técnico, su cómic imita un cuaderno, pero al contrario que otros trabajos que hacen a sus personajes con trazo digital, usted dibuja con un bolígrafo. Eso hace un estilo único que a la vez es muy familiar para el lector. ¿Lo buscaba o es algo que se encontró?

R. Bueno, cuando yo tenía la edad de la protagonista es lo que tenía. Y es lo que el personaje tendría en un ambiente pobre como el suyo: un puñado de cuadernos y unos cuantos pilots. O dicho de otro modo: su imaginación.

P. En su cómic hay proporciones exageradas pero expresivas. Hay viñetas que se parecen al cómic clásico, pero a la vez hay páginas enteras que funcionan como murales de un solo dibujo, páginas dobles… eso le da un ritmo muy particular a la obra. ¿Cómo definiría su estilo?


'Lo que más me gusta son los monstruos'. EMIL FERRIS

R. Puedo mostrarlo, mejor que decirlo. [En ese momento saca una página con un hombre dibujado]. No dibujo en un cuaderno con tamaña de cuaderno, porque no tendría espacio para escribir. Quizá uso este tipo como base de la página, o quizá le añado viñetas en el espacio en blanco que hay… o quizá esto sea toda la página. Mira, en realidad doy una pista en el libro de cómo dibujo [y señala una página, bastante al principio, en la que el hermano de Karen, dibujante, le explica cómo usar la “geometría secreta”]. Todo parece que está al azar, pero es geometría secreta. Uso formas geométricas para llenar la composición del plano. Eso me lleva a decidir qué va donde. El lector no lo ve, porque procuro que no sea evidente, pero es así. Además, me gusta esconder cosas. [Y muestra varias viñetas: un cuerpo desnudo de mujer en medio de unos setos, varias caras diabólicas formadas por los nudos en una pared de madera]. Quiero que veas cosas que no termines de entender, que lleguen a tu subconsciente. El libro está lleno de detalles así, y el segundo también.

P. ¿Qué podemos esperar de ese segundo libro?

R. Espero que cosas buenas (ríe). Bueno, el tema de la tristeza de crecer será algo presente. Yo lo he experimentado con mi propia hija. Estás feliz por ver que sobrevive, pero a la vez triste porque ya no sea una niña.

P. Entrevistando a varios guionistas y dibujantes de cómics, muchos critican la desproporción entre el crédito que se lleva el guionista y el que se lleva el dibujante.


R. Es cierto, y me alegra que se hable esa injusticia.

P. El caso es que en un cómic como el suyo es distinto, porque escribe y dibuja. ¿Cómo pondera cada parte? ¿Le da más importancia a una sobre la otra?

R. Yo que estoy a ambos lados sé que hay que elogiar la parte plástica. Bueno, en mi caso hay una unión entre el texto y la imagen: muchas de las páginas no empiezan con texto, y es el dibujo el que te lleva a él. Mi cerebro debe ir cambiando entre ambas concepciones sobre cómo contar la historia. La escritora dice: Karen va a una tienda. Bien. La artista dice: ¿qué tipo de tienda es? Es la dibujante la que toma esas decisiones que deben ser respetadas. A veces un dibujo cambia el texto de una página.

P. Por fin sale el nombre de su protagonista, la niña-lobo. Karen. ¿Qué tiene de usted?

R. Todo. Ella es yo. Yo no quería ser una chica, yo quería ser un monstruo. Lo peor que podía imaginar ser de mayor era una mujer. Me aterrorizaba. Y aunque fue algo inevitable… aún hoy prefiero pensar en mí como un monstruo, una bruja, más que en términos de género. El género es algo bastante reduccionista. Por eso la generación joven, la de mi hija, está reexaminando conceptos como el de género.

P. Es otro de los temas del cómic. Y algo muy presente hoy en día.

R. Es algo que me emociona. Quiero ver dónde lleva toda esta ola, este movimiento feminista y de género. Quiero ver dónde lleva todo este poder.


'Lo que más me gusta son los monstruos'. EMIL FERRIS

P. Donde hay poder hay resistencia. En el terreno del cómic en Estados Unidos aún colea el comicgate [a grandes rasgos, un movimiento en contra de la diversidad en los cómics de superhéroes norteamericanos]. ¿Se vive una guerra cultural allí?

R. Me encanta que la gente a la que asusta la libertad de los demás sean los que aman al Capitán América y su idea de libertad. A esa gente les diría una cosa: no engordes un sistema que en realidad te está constriñendo. Lo que más me gusta son los monstruos, para mí, es eso: hay una prisión, pero no tenemos que aceptar nada de esto como una prisión. Las cosas están cambiando. Hay que fortalecer nuestra imaginación. Si no podemos imaginar un futuro, no podremos alcanzarlo. Somos débiles si no podemos imaginarnos distintos de como somos.

P. Dicho esto, dentro del propio mundo del cómic, ha recibido elogios de los mejores autores de vivos. ¿Cómo se siente?

R. Es increíble. Nunca lo hubiera pensado, no creía que la gente pudiera ser tan generosa. Han sido increíblemente amables. Es como si fuera el niño más mayor del orfanato, y de repente surgiera una familia y me adoptara. es como una familia. Hay gente que no se quiere, pero en el fondo, hay algo muy especial sobre la gente del mundo del cómic, algo que la gente debe entender, y es que la magia es real, la magia es lo que nos mantiene con vida. La vida puede ser mágica, y la gente del mundo del cómic lo entiende mejor que nadie, porque están abiertos a la combinación de imágenes y palabras. Cuando las palabras se combinan con las imágenes, se crea un conjuro.



El Pais


Sacando brillo a la armadura

El trabajo sobre el héroe de la armadura roja y dorada, fechado a comienzos de 2005, se enmarca en la renovación total de Los Vengadores


JAVIER FERNÁNDEZ
08 Mayo, 2019


'Marvel integral. Iron Man: Extremis'. Warren Ellis, Adi Granov y otros. Panini. 392 páginas. 35,95 euros.

El británico Warren Ellis ha firmado algunos de los tebeos de superhéroes más influyentes de los últimos veinte años, comenzando con Stormwatch y su continuación, The Authority, en donde se plantaron las bases de lo ha sido el género en la primera década del nuevo siglo. Suyos son también esa maravilla llamada Planetary, carta de amor a la imaginación y la cultura popular y ácida diatriba contra los superhéroes, y un tebeo tan despreocupado y divertido como Nextwave, simiente del estilo que impera en el género en esta segunda década. Hay más cosas, claro, y casi siempre interesantes, como los Thunderbolts o la trilogía Black Summer, No Hero y Supergod, aunque a nivel de popularidad, quizá lo más destacable sea Extremis, el arco argumental donde el genio de Essex se propuso actualizar a Iron Man y, lo que es más importante, lo logró.

Este trabajo sobre el héroe de la armadura roja y dorada, fechado a comienzos de 2005, se enmarca en la renovación total de Los Vengadores que los ha convertido en la espina dorsal del universo Marvel, con la demolición y reconstrucción de la franquicia emprendida por Brian Michael Bendis (siempre con el aroma cinematográfico de The Ultimates, de Mark Millar y Brian Hitch, en el retrovisor) y la sofisticada revisión del Capitán América realizada por Ed Brubaker y Steve Epting. Acompañado por un dibujante cargado de recursos digitales como Adi Granov, Ellis sentó las bases del éxito del personaje, catapultado luego a las nubes por las películas de Robert Downey Jr., y abrió la puerta a mejores etapas en los cómics, si cabe, como la magnífica temporada de Matt Fraction y Salvador Larroca en Invincible Iron Man. Antes de Ellis, la trayectoria de Iron Man había tenido altibajos, con más bajos que altos, y no muchos autores habían sido capaces de entender el potencial del personaje. Los que sí lo hicieron fueron David Michelinie y Bob Layton, quienes, asistidos por un extraordinario John Romita Jr., nos ofrecieron, a finales de la década de 1970, los que siguen siendo los mejores tebeos de la historia del vengador, su etapa definitoria, en la que se ahondaba en las debilidades del héroe, al tiempo que se fascinaba a los lectores con el mundo tecnológico que lo rodea.

Extremis no explota el tópico del alcoholismo de Tony Stark, pero pone el dedo en la llaga de sus contradicciones, pues se pregunta, desde el inicio, cómo se reconcilian dos extremos tan irreconciliables como el altruismo y la venta de armas. También hace buen uso, especialmente en lo visual, de la tecnología, con una armadura nuevamente remozada, más brillante que nunca, y una amenaza creada en el laboratorio de una experta en bioelectricidad, microcirugía y robótica.

El presente volumen de la colección Marvel Integral reúne los seis números de Extremis, junto con abundante material extra, sacado del Director's Cut de la serie, y un segundo arco argumental que nos conduce de lleno a Civil War, firmado por los guionistas Charles y Daniel Knauf y el dibujante Patrick Zircher.


Malaga Hoy

¡Vengadores, reuníos!

JAVIER FERNÁNDEZ
08 Mayo, 2019



'Marvel Gold. Los Vengadores: ¡Vengadores, reuníos!'. VV. AA. Panini. 592 páginas. 44,95 euros.

La nostalgia vende. Vean si no cómo ha crecido la línea de reediciones de Panini en los últimos años. Aquellos cómics destrozados, que atesorábamos como oro en paño, los tenemos hoy disponibles en múltiples formatos, y no dejan de aparecer una y otra vez en librerías. Aquí tienen, por ejemplo las historietas de Los Vengadores de la década de 1970, los de las Grandes Sagas, recuperados no hace tanto en tomos de la colección Marvel Gold y vueltos a publicar en libros aún más gruesos, ahora encuadernados en pasta dura, como este ¡Vengadores, reuníos! que cubre el final de la etapa de Steve Englehart y el comienzo de la de Jim Shooter, y que, no por casualidad, ostenta la misma portada del primer tebeo de la vieja serie de Cómics Forum.

En el apartado creativo, el volumen presenta la llegada de uno de los dibujantes más importantes de la historia de la franquicia, George Pérez, que crece exponencialmente a lo largo de estas páginas, especialmente porque encuentra en Pablo Marcos un entintador mucho más adecuado que Vince Colleta.

Terminado el largo culebrón de Mantis, Englehart nos depara aún historietas tan recordadas como la saga de la Corona Serpiente, con sus distintas líneas temporales y su amplio elenco de personajes, y Gerry Conway es el guionista más destacado de los que preceden la llegada de Shooter. Lo mejor de este último está por llegar, pero ya se ven destellos de su genio en los episodios de Gravitón, el Segador y Ultrón.

En otro orden de cosas, personajes tan queridos como la Bestia, el Hombre Maravilla o Yocasta se suman en estas páginas, y la formación del supergrupo sufre una remodelación en el emocionante número 150, que da título a la recopilación. En resumen, van aquí los números 137 a 163 de The Avengers (1975-1977), más el Annual 6 (1976) y el Super-Villain Team-Up 9 (1976), con numerosos extras, y, además de los artistas citados, encontramos otros como Don Heck, George Tuska, John y Sal Buscema o un estupendo Jack Kirby, que firmó portadas en su regreso a Marvel.



Malaga Hoy


Una trama más ambiciosa

JAVIER FERNÁNDEZ
08 Mayo, 2019


'Los Vengadores de Jonathan Hickman'. Jonathan Hickman. Panini. 296 páginas. 30 euros.

La recopilación de la etapa de Jonathan Hickman al frente de Los Vengadores toma altura con el tomo Infinito. Primera parte, que contiene los tres primeros números del evento cósmico homónimo, junto con los episodios relacionados de las series Avengers y New Avengers.

Las piezas del puzzle que Hickman ha ido confeccionando inteligente y pacientemente a lo largo de los años comienzan a encajar en este celebrado arco argumental que recorre el universo de punta a punta. Los skrull, los kree, los shi'ar, los enigmáticos constructores y el omnipresente Thanos, acompañado de la Orden Negra, son parte de una trama ambiciosa, con Los Vengadores como línea de defensa.

En el apartado gráfico, un puñado de dibujantes, a cual más espectacular: Jim Cheung, Leinil Francis Yu, Mike Deodato Jr., Jerome Opeña y Dustin Weaver.


Malaga Hoy

La alianza de los villanos

JAVIER FERNÁNDEZ
08 Mayo, 2019




'Los Vengadores: Actos de venganza'. VV. AA. Panini. 672 páginas. 46,95 euros

Actos de venganza es el título del volumen de la colección Marvel Héroes dedicado a recuperar la breve, pero jugosa, etapa de John Byrne como guionista de The Avengers. Era 1989, y Byrne, que ya se encargaba de la sección oeste del supergrupo, se hizo cargo de la cabecera matriz, con Paul Ryan y Tom Palmer en lo gráfico. El creador de Alpha Flight propuso un evento que afectaría la totalidad del universo Marvel: hartos de pelear por separado, los supervillanos se alían y trazan un plan para acabar con los superhéroes.

El conjunto incluye episodios firmados por el siempre eficaz Mark Gruenwald, así como otros de Fabian Nicieza y Howard Mackie. Por cierto, no se habían reeditado estos cómics en España, y eso que ha llovido.


Malaga Hoy

sábado, 11 de mayo de 2019

“Decirte adiós”

Emoción, aventura, amor… Todo esto y mucho más vamos a encontrar en la conclusión de la impresionante obra de Tillie Walden



Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
07 Mayo, 2019

El final del primer volumen de En un rayo de sol nos dejó un cliffhanger teñido de melancolía. Las protagonistas, Mia y Grace, se separaban (¿para siempre?) y la oscuridad del espacio profundo acompañaba a la mirada de la desconsolada Grace…

En este salto al pasado se explicaba finalmente qué había ocurrido entre las dos chicas, pero el segundo, y último volumen, de esta obra nos devuelve al presente, en la que una Grace adulta lleva ya algún tiempo formando parte de la tripulación de la nave Aktis, en la que se encarga, junto a sus compañeras, de la restauración de construcciones a lo largo y ancho de la galaxia.

Pese a la lógica desconfianza de un primer momento, Grace ha sabido encontrar su sitio entre estas profesionales, y es por ello que, incapaz de avanzar en su vida, les pide el último y definitivo favor. Necesita que la lleven a La Escalinata, el peligroso y lejano planeta al que se llevaron (casi a la fuerza) a su querida Mia.

Una vez aceptada la proposición, llega la hora de que muchas verdades sean conocidas y, sobre todo, de la preparación previa para lo que se van a encontrar en tan peligroso lugar, del que pocos exploradores han podido regresar…

Sin querer avanzar mucho más en la trama, es a partir de este justo momento cuando se inicia la verdadera aventura. Si en el primer tomo nos encontramos con una trama más sosegada y, por momentos, intimista, a partir de ahora vamos a vivir, junto a las protagonistas, un auténtico carrusel de peligrosas emociones.

Y su autora, la norteamericana Tillie Walden, nos lo transmite a la perfección. Si con su primera, y autobiográfica, Piruetas (también publicada por La Cúpula) ya nos ganó como lectoras, en esta segunda confirma su solidez como autora y, a mi parecer, como narradora gráfica, ya que nos ofrece una acciones paralelas, acompañando a cada miembro de la expedición una vez que aterrizan en el planeta y, por causas que no voy a desvelaros, han de separarse y tomar diferentes caminos.

Con pocas explicaciones, Walden nos mete de cabeza en unos parajes extraños, en algunos momentos etéreos, que parecen salidos de un sueño, en la que algunas de las protagonistas se van a encontrar con lo inesperado, en forma de fauna del lugar.

Pero en esta misión no solo será Grace la que busque algo, sino que la misteriosa y silente Ell va a regresar no solo a su planeta de origen, sino a un pasado que supone una pesada carga y que, en el presente, pude suponer una letal amenaza para su vida.

¿Conseguirá Grace, pese a todos los impedimentos, volver a encontrarse con su amor perdido? ¿Qué peligros acechan en cada rincón de La Escalinata?

Todas estas preguntas y algunas más serán contestadas en este segundo volumen en el que concluye esta espectacular obra que nos solo nos mantiene pegados a sus páginas, sino que logra contagiar la emoción que su autora pone en ellas. Una auténtica maravilla.



Malaga Hoy

Fluye el río, como la vida...

¿Puede encontrarse el sentido de la existencia al final de una caña de pescar?

Portada del cómic.

JOSÉ LUIS VIDAL
03 Mayo, 2019

La vida de Kenta Tsuda se desarrolla entre el bloqueo que le impide escribir nada y que hace que su carrera hay quedado prácticamente olvidada, pese a las excusas que se inventa para contentar a su mujer e hijos.


Tampoco se siente cómodo trabajando el negocio familiar, una tienda de ropa vaquera que, debido a la acuciante crisis, ha pasado por momentos mejores.

Pero un buen día descubre, en uno de sus largos paseos, una barca de la que se encariña y que, de pronto, hace que el hombre vuelva a tener una nueva ilusión. Recuperará su afición por la pesca y con mucho mimo, siempre dentro de sus posibilidades y habilidad, adecuará la barca para poder vivir en ella cuando le apetezca.

Y será a partir de ese momento, ese cambio en su existencia, que lo llevaba irremediablemente hacia la temida tercera edad, en el que va a conocer a varios personajes a lo largo de su 'travesía' vital.

Estancias éstas a bordo que no van a empezar de la mejor manera posible, ya que una intoxicación hará que Tsuda llegue a experimentar hasta una curiosa visión en el río.

Con un viejo amigo de la infancia compartirá momentos y recuerdos de ese Japón de la postguerra, del que recuerda momentos relacionados sobre todo con la escasez y esa profunda depresión en la que se sumió el país tras la rendición ante los norteamericanos en la segunda guerra mundial.

Mientras, pasan los días, el protagonista se va alejando cada vez más de su trabajo y su familia, pasando más tiempo pescando, compartiendo su tiempo con un monje budista al que le gusta demasiado el género femenino, o un curioso tipo que, en medio de la nada más absoluta, está construyendo algo con restos de muros, etc, y al que el protagonista se unirá en esta 'obra magna' que solo podrán disfrutar cuando menos se lo esperan.

El último en unirse a este curioso grupo de ociosos pescadores será el joven que regenta una pequeña y solitaria tienda en la que vende piedras que encuentra en el río y que él mismo trabaja y decora, transformándolas en objetos para decorar.

Todo el grupo se verá contagiado por el sueño de Tsuda, una obsesión que va creciendo a medida que el relato avanza y que tiene que ver con un enorme habitante de estas aguas. Casi una leyenda a que el hombre intentará atrapar sol, o en compañía de sus amigos y que siempre suele librarse, escurridiza…

Si en el cómic norteamericano nos encontramos con el relato autobiográfico, bautizado como slice of life, el manga japonés no podía ser menos y tiene el watakishi. Y éste es un magnífico ejemplo ya que, a través de sus seiscientas y pico páginas, su autor, Tadao Tsuge, se nos confiesa, retratando sus temores, enfermedades, hablando con total libertad de temas que hasta ese momento parecían tabú… Pero lo hace con una sencillez abrumadora, aderezada con esas anécdotas cotidianas que componen la mayor parte de nuestras vidas y a las que no damos demasiada importancia.

La editorial Gallo Nero está realizando una encomiable labor con la publicación de este 'otro manga', con autores especializados en el gekiga, como Yoshiriro Tatsumi (Pescadores de medianoche), Masahiko Matsumoto (La chica de los cigarrillos), o el propio hermano de Tadao Tsuge, Yoshiharu, del que podemos encontrar varias obras en su interesante catálogo (El hombre sin talento, La mujer de al lado, Nejishiki…).


Malaga Hoy

martes, 7 de mayo de 2019

Las dos caras de la BD

El tebeo galo más actual, con el botones Spirou, junto a un auténtico clásico se dan la mano en el catálogo de la editorial Dibbuks



Portada de 'Spirou y Fantasio Integral 1954-1956'.

JOSÉ LUIS VIDAL
01 Mayo, 2019

Y es que si algo caracteriza a esta editorial es su filosofía, con la que, desde su creación, han tratado de llevar a las librerías, y de ahí a nuestros hogares, lo mejorcito no solo del panorama patrio, sino también la recuperación de un personaje como Spirou, del que ya llevan algunos años publicando sus aventuras pasadas, presentes, así como la particular versión de autores de prestigio dentro de la viñeta francobelga.


Es por ello que, en este mes de abril, estamos una vez más de suerte, ya que llega a nuestras manos el cuarto tomo que reúne las peripecias del botones pelirrojo y su mejor amigo, Fantasio, creadas por André Franquin, autor gracias al cual el personaje se convirtió en universal, ya que sentó los estilismos gráficos y argumentales que van acompañando a la creación de Rob-Vel desde entonces.

Y el contenido de este cuarto tomo integral nos muestra a un autor treintañero, rebosante de ingenio. Y para muestra, cuatro botones, o mejor dicho, historias.

En La guarida de la morena, un concurso de submarinismo es convocado y los protagonistas, con la inestimable ayuda del conde de Champignac van a participar. Pero algo extraño sucede, ya que los saboteos comienzan y, en el fondo del mar, se esconde un secreto…

El Super Quick es un auto, un nuevo modelo que Spirou tendrá que testear. Lo malo es que hay una ola de robos, por lo que solo el recuerdo de una aventura pasada y la pericia del joven darán una solución a esta veloz peripecia.

Fantasio es el encargado de escribir un reportaje sobre una exclusiva ciudad, Incógnito City, camino de la cual se van a cruzar de manera harto peligrosa con uno de sus habitantes, Juan Corto Dos Orejas y Rabo. Una vez allí tendrán que desbaratar los soporíferos planes de un grupo de cacos. Menos mal que en el viaje los acompaña el Marsupilami, que demostrará tener algún que otro secretillo…

Y como colofón a este imprescindible volumen, La mina y el gorila, relato en que los valientes aventureros se proponen ver a los gorilas africanos en su hábitat natural. ¿Parece sencillo, verdad? Para nada, ya que se van a dar de bruces con villanos, peligrosas tribus y, claro está, unos gorilas a los que más vale no acercarse demasiado.

En fin, un maravilloso material el contenido en este integral, dirigido a todos los miembros de la familia.



Ahora demos un salto temático, gráfico, una vuelta de tuerca en la que nos encontramos con Puta Madre, un tomo integral que, tras este título tan explícito, nos narra la vida de un personaje al que vamos a conocer por varios nombres: Jesús, Pollito, Lobo y El Diablo.

Todo empieza al sur de California, en la vida de una familia con dos hijos, en la que el padre huirá a las primeras de cambio, lo que hará que el ya de por sí irascible carácter de la madre se agrie aún más. La vida de Jesús, un niño que vive acompañado por la silenciosa presencia de un extraño ser que parece sacado de sus pesadillas, cambia radicalmente cuando la desgracia cae sobre Pico, su hermano pequeño.

De golpe y porrazo se encontrará metido en una dura prisión, donde solo la ayuda de un anciano apodado Yayo, y más tarde, de un grupo de mexicanos, hará que la vida del muchacho sea algo más segura.

En esos años aprenderá a defenderse, a fortalecer su cuerpo, espíritu y mente, llegando a conocer también el horror que se esconde tras la punta de un objeto punzante, ya que detrás de los barrotes existe una silenciosa guerra que enfrenta a los diferentes clanes.

Libre al fin, beberá el amargo trago de la decepción cuando trate de regresar junto a su madre, terminando por vivir una temporada con un ex marine, y de ahí a ser prospect (novato) en una peligrosa banda de moteros…

Un letal camino que lo llevará hasta las puertas de la muerte, y a una última encarnación. El Diablo, un luchador que en el ring se enfrenta a los villanos más peligros y que junto a sus compañeros, tienen un papel muy importante en la resolución de Mutafukaz, un cómic (adaptado como película de animación en el 2017) también escrito por Run, padre fundador de esa maravilla de antología del horror y la violencia titulada Doggy Bags, de la que Dibbuks ya ha publicado varias entregas.

Junto al dibujante Neyef, en este tomo integral encontramos una historia dura, sin concesiones, pero a la vez, con ese ansia culturizante que caracteriza a sus autores, nos aportan valiosa información sobre los hechos reales en los que se basa mucha parte de la historia de Puta Madre.

Os guste la bande dessineé más clásica, aventurera o ésta última, rompedora, seguro que Dibbuks tiene ese cómic que buscáis.


Malaga Hoy