sábado, 6 de noviembre de 2021

Por fuertes y fronteras

'El jinete perdido' (1968), de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud, es el cuarto álbum de la serie de cómics 'El Teniente Blueberry', donde debuta el borrachín buscador de plata Jimmy McClure


GERARDO MACÍAS

27 Octubre, 2021


'El Teniente Blueberry: El jinete perdido'. Guión: Jean-Michel Charlier. Dibujos: Jean Giraud. Norma Editorial, 2005.


El poemario Por fuertes y fronteras (1996), de Luis Alberto de Cuenca, que a su vez parafrasea a San Juan de la Cruz, es idóneo para explicar las vicisitudes del teniente Blueberry en el álbum El jinete perdido (1968).

Blueberry no sabe que Craig está muy cerca del fuerte, pero preso de los apaches, al quedarse sin balas, y con sus caballos agotados. El responsable es Águila Solitaria, quien rechaza la paz. Al ver que el mensaje del Presidente Andrew Johnson está cifrado, torturan al teniente Craig.

Miss Dickson, hija del General de Fort Navajo, que sobrevivió allí, muestra cierto interés por Craig. Blueberry parece sentir algo por ella. Sus insultos a Blueberry por la vida de Craig, y su casto beso en la mejilla de Blueberry cuando salvó a Craig, presagian un triángulo amoroso.

Blueberry va en busca de Craig. Tiene de plazo hasta medianoche: si no ha vuelto entonces, el general Crook marchará con sus tropas contra Cochise.

Blueberry encuentra a Craig, a punto de ser devorado por hormigas. Descubre que Águila Solitaria fue su captor. La irrupción de un puma hace que escapen sanos y salvos.

Llega un nuevo personaje, Jimmy McClure, un viejo buscador de plata, bonachón y borrachín, que hace de contrapunto al teniente.

McClure estaba pensado para cinco páginas, pero Giraud pidió a Charlier que apareciese en todos los episodios posteriores.

McClure se inspira en el actor Walter Brennan (Lynn, Massachusetts, 1894-Oxnard, California, 1974), primero en ganar tres oscars, y habitual del cine western. Por retrocontinuidad, Charlier y Giraud muestran que ambos personajes coincidieron antes, durante la Guerra de Secesión, en una partida de póquer en la última viñeta de Tormenta en la sierra, historieta publicada en Jinete Azul (1979), tercer álbum de la serie La juventud de Blueberry.

El cómic Tormenta en la sierra fue publicado también en la revista Super Pocket Pilote nº 1, en 1968, el mismo año de aparición del álbum El jinete perdido.

McClure revela que Cochise no se encuentra donde los militares creen, así que la campaña queda aplazada. Tras descifrar el mensaje del Presidente, se retoma la búsqueda de Cochise para negociar la paz en un plazo de quince días.

McClure guía a Blueberry en busca del mestizo Crowe, para que los lleve con Cochise. McClure disfruta del trato de favor de los indios, a causa de sus negocios ilícitos. Blueberry, de incógnito, se dispone a facilitar rifles a los indios. Esto los lleva con unos apaches a quienes ofrecen alcohol adulterado. Luego, llegan al campamento del jefe Charriba, donde parece encontrarse Crowe.

A su llegada al campamento de Charriba, se topan con Águila Solitaria, de modo que sus intenciones son malinterpretadas. Águila Solitaria se las ingenia para que Crowe esté ausente, consiguiendo que los condenen a muerte. Entonces, Blueberry se gana su apodo indio, Nariz Rota, algo que lo acerca más a Jean Paul Belmondo, baluarte de la Nouvelle Vague, movimiento del cine francés de la época, que tenía en los altares a directores con muchos western a sus espaldas, como John Ford, Howard Hawks, Raoul Walsh...

Crowe llega a tiempo, y, además, refuerza su lazo de hermano de sangre con Blueberry. Charriba reconoce a Blueberry de Fort Najavo, por lo que todo se arregla y Águila Solitaria es expulsado.

Blueberry, McClure y Crowe retoman la busca de Cochise, cruzando la frontera de México, algo muy peligroso, ya que los mexicanos apoyan a los indios y a los sudistas. Llegan a un pueblo donde va McClure a por agua, pero se emborracha, y pierde las monturas al póquer a favor del militar sudista Finlay. Sus compañeros van a buscarlo y Blueberry lo recupera todo al póquer.

Llegan los compañeros de Finley, y las tornas cambian otra vez. Los dejan con vida, pero les quitan las armas y los caballos. Aparecen los soldados del Gobernador, Luis Armendáriz, que colabora con los indios. Descubren que Blueberry es nordista, y lo condenan a muerte. Con el Gobernador está Águila Solitaria. Crowe escapa y convence a Finley de salvar a sus amigos con un discurso sobre el honor y la justicia. Liberados, les devuelven armas y caballos. Ahora deben huir del Ejército mexicano, y buscar a Cochise.


Malaga Hoy


viernes, 5 de noviembre de 2021

Laforet a todo color

JAVIER FERNÁNDEZ

20 Octubre, 2021 


'Nada'. Claudio Stassi. Planeta Cómic. 208 págs. 25 euros.


Tras adaptar la novela La ciudad de los prodigios, de Eduardo Mendoza, el dibujante italiano Claudio Stassi, profesor de la Escuela de Cómic Joso de Barcelona, se atreve ahora con otro libro emblemático de la literatura española, Nada, de Carmen Laforet. Y el resultado es un tebeo sólido que nos presenta el periplo existencial de Andrea en la Barcelona de posguerra. La protagonista viaja a la ciudad condal para estudiar Letras en la Universidad, cargada de ilusión, pero la experiencia de vivir en la casa de sus familiares, unida a la decadencia de una ciudad maltratada por la historia, será muy distinta de lo imaginado. Stassi logra mantener la emoción del texto original con su línea hermosa y su cuidadoso uso del color.


Malaga Hoy


jueves, 4 de noviembre de 2021

El horror metafísico

JAVIER FERNÁNDEZ

20 Octubre, 2021


'Gideon Falls, 6: El fin'. Jeff Lemire, Andrea Sorrentino. Astiberri. 120 págs. 15 euros.


El fin es el título del sexto y último volumen de la excelente serie de terror Gideon Falls, obra de Jeff Lemire y Andrea Sorrentino, publicada en español por Astiberri. Premio Eisner 2019 a la mejor serie nueva y nominada al Eisner en 2021 a la mejor serie regular, Gideon Falls reúne al equipo creativo de Green Arrow, ocupado aquí en una historieta de horror metafísico con un grupo de personajes enfrentados a sus miedos en un espacio entre realidades, con un misterioso granero negro como centro del delirio y la amenaza del Hombre Que Ríe y su legión del mal. La edición de Astiberri incluye las 80 páginas del último número de la serie (el 27, publicado originalmente en diciembre de 2020) junto con diversos extras, como el guión y explicaciones sobre el funcionamiento interior de Gideon Falls y una portada alternativa del propio Lemire.


Malaga Hoy


Horrores dibujados

JAVIER FERNÁNDEZ

20 Octubre, 2021 


'La guarida del horror'. H. P. Lovecraft, Richard Corben. Panini. 112 páginas. 15 euros.


Panini ha vuelto a colocar en librerías los dos tomos de La guarida del horror firmados por el gran Richard Corben, es decir, la recopilación de las miniseries Haunt of Horror: Edgar Allan Poe (2006) y Haunt of Horror: H. P. Lovecraft (2008), publicadas originalmente por Marvel.

Ya les hablé por aquí del que está dedicado a Poe, un escritor que había servido de base para otras grandes (e inolvidables) adaptaciones firmadas por Corben hace décadas. El segundo toma como base algunos relatos y poemas de Lovecraft, el creador del horror cósmico y uno de los narradores más importantes del desarrollo moderno del género (ya que hablamos de Lovecraft y cómics, les recuerdo que la obra del de Providence ha merecido numerosas traslaciones al cómic, entre las que destacan, y de qué manera, las realizadas por el gran Alberto Breccia, sencillamente insuperables).

Tal como se indica en la introducción del volumen de Panini, "Corben no nos decepciona y pone su característico estilo, tosco y cercano al underground, pero con una impactante fuerza, al servicio de historias espeluznantes. Las adaptaciones de Corben se ciñen más o menos a la historia original en el caso de los relatos. Y en el caso de los poemas, el dibujante deja volar su imaginación, haciendo corpóreas las inquietantes sugerencias de los poemas de Lovecraft y trayendo el agua del horror cósmico a su terrorífico molino".

Los textos adaptados son Dagon, La cicatriz, Un recuerdo, La música de Erich Zann, El canal, La lámpara, Arthur Jermyn, El pozo y La ventana, todas debidas a Corben en solitario, excepto La lámpara, que cuenta con guion de Rich Margopoulos.

Por si no fuera suficiente reclamo, el libro ofrece los propios textos de Lovecraft, además de la versión en viñetas, de modo que el lector puede comparar los originales con el trabajo de Corben. Son páginas realizadas en el poderoso blanco, negro y gris del maestro, completadas con las portadas de la miniserie y algunos bocetos descartados. Muy chulo, la verdad.


Malaga Hoy


miércoles, 3 de noviembre de 2021

El color del infierno

'From Hell' se revela como una hermosa intervención artística por parte de Campbell, que crea una obra con nuevos e inesperados matices


JAVIER FERNÁNDEZ

20 Octubre, 2021


'From Hell. Edición a color'. Alan Moore, Eddie Campbell. Panini. 176 páginas. 19,95 euros.


Planeta Cómic y los distintos sellos que han formado parte de la división de cómic de Planeta llevan publicando, en español, la obra de Alan Moore desde hace tres décadas. En sus mejores tiempos, la editorial catalana tenía numerosas obras suyas en catálogo, pero, a día de hoy, la aportación del guionista se reduce apenas a un puñado. Eso sí, vaya puñado.

Hablando sólo de historietas, puede presumir de dos de las obras más importantes de toda su bibliografía, nada menos que From Hell y The League of Extraordinary Gentlemen (spin-offs incluidos). No exagero si les digo que si sólo hubiese escrito esto, Moore ya habría pasado a la historia del cómic.

Con respecto a From Hell, supongo que todos ustedes habrán oído hablar de esta abrumadora reflexión novelada sobre la figura de Jack el Destripador (y que muchos la habrán leído). A los que no, les sugiero que no pierdan más el tiempo y se hagan con un ejemplar. Sinceramente, hay pocos tebeos tan alucinantes como éste. El trabajo de Moore y el dibujante Eddie Campbell no sólo aporta luz al misterio de los asesinatos de las proverbiales prostitutas, sino que se erige como una verdadera investigación sobre la era victoriana y la conformación de nuestro propio tiempo a partir de las pesadillas engendradas en dicha época. Es un libro erudito, denso y sofisticado, pero tiene también un carácter fresco y espontáneo, merced a la línea orgánica de un Campbell en estado de gracia. Y aunque la lectura puede resultar agotadora, devuelve al lector mucho más de lo que este invierte.

Planeta fue la primera en editar From Hell en español, en una edición en varios tomitos flexibles. Ahora se llevan los tochos, así que encontramos el libro en el formato rotundo de la colección Trazado, en el blanco y negro característico de la obra. En esta misma colección, está disponible el fantástico From Hell Companion, que, como indica la propia publicidad de Planeta, contiene "guiones, bocetos, notas y otras misceláneas de Alan Moore, así como anécdotas y reflexiones académicas a cargo de Eddie Campbell". O sea, un complemento de lujo para sacar mayor partido al tebeo original.

A estos dos títulos se suma ahora From Hell. Edición a color, un volumen que, lejos de ser una simple alternativa para el que no aguante bien el blanco y negro (que los hay), se revela como una hermosa intervención artística por parte de Campbell.

Dice la portadilla del libro que las páginas están compuestas por "revisiones pictóricas de Eddie Campbell en aras del color, la claridad y la continuidad", y lo cierto es que el dibujante no se ha limitado a aplicar los colores (cosa que, por cierto, hace de maravilla, con un sentido estético bien definido), sino que ha llegado a retocar numerosas imágenes para lograr que la nueva propuesta funcione, creando una obra con nuevos e inesperados matices.

El resultado no sustituye al original, pero tampoco lo traiciona, y estoy seguro de que encantará a los nuevos lectores y sorprenderá a los que ya estén enamorados de From Hell.


Malaga Hoy


martes, 2 de noviembre de 2021

Parodiando el 'western'

'Cab Halloloco' (1982), de Jan, es una serie que nace del declive de Editorial Bruguera y narra en clave de humor el Lejano Oeste más divertido de la mano del creador de SuperLópez

GERARDO MACÍAS

20 Octubre, 2021


'Cab Halloloco'. Guion y dibujos: Jan. DQómics, 2021.


El origen de la serie de historietas Cab Halloloco, de Jan, se remonta a 1982, con la crisis de la Editorial Bruguera, que comienza a atravesar graves problemas económicos que hacen que los autores de la casa no reciban sus salarios, a pesar de seguir trabajando para la editorial, y provocan su desaparición cuatro años después.

Los historietistas tienen que buscarse el sustento en otras cabeceras y editoriales. A pesar del cierre, Editorial Bruguera mantuvo injustamente los derechos sobre sus personajes, lo que hizo que los historietistas se quedaran sin trabajo y que, por ejemplo, Francisco Ibáñez no pudiera dibujar Mortadelo y Filemón ni Jan tampoco SuperLópez, viéndose obligados a trabajar en nuevas revistas con nuevos personajes a causa del conflicto de derechos de autor que duraría años y que se resolvería en los tribunales a favor de los historietistas.

Entre las nuevas revistas, destacaron Guai! (1986), de Editorial Grijalbo; Garibolo (1986), de Compañía General de Ediciones, y Jauja (1982), de Ediciones Druida, todas ellas sostenidas por las exestrellas de Bruguera.

Jauja fue una revista quincenal que duró 12 números, publicados por Ediciones Druida entre los años 1982 y 1983. El impulsor y editor de Jauja fue Miquel Pellicer, que llevaba años coordinando los tebeos de Editorial Bruguera. Por amistad con Pellicer, uno de los autores que recala en Jauja es Jan, con dos series: Cab Halloloco, como autor completo, y Los últimos de Villapiñas, serie costumbrista que transcurre en un entorno rural, con guion de Enrique Oliván.

Cab Halloloco es una serie cómica formada por historias independientes de dos páginas cada una, en las que Jan parodia los tópicos del western. Narra las desventuras del cowboy que da título a la serie, que nunca tiene éxito debido a su torpeza y mala suerte. La serie se desarrolla en un típico pueblo del Far West y apareció en los 12 números que duró Jauja, aunque no en el orden cronológico de su creación, quedándose algunas inéditas por el cierre de la revista, que, a pesar de su éxito, fue víctima de los problemas internos de Ediciones Druida, que acabaron con todas sus publicaciones. Se publicaron 18 historietas entre 1982 y 1987, en las revistas Jauja y SuperLópez, y en Los cómics de El Sol, suplemento dominical del diario El Sol.

En 2021, Editorial DQ rescata este clásico del cómic español en un álbum que comienza con 15 páginas nuevas, que Jan realiza con su estilo actual. En ellas, el autor, que se dibuja a sí mismo como protagonista, visita Pocostiros City, donde se desarrollaron las historietas originales, y se reencuentra con todos los personajes de la serie.

Luego están las 18 historias originales, que aparecieron en los años 80, incluyendo las inéditas, ordenadas cronologicamente tal y como en su momento las realizó Jan. Para esta edición, Jan ha recoloreado digitalmente las páginas antiguas, retocando las previas acuarelas sobre línea azul.

Por estas historietas se dejan ver los típicos indios, diligencias, pistoleros, sheriffs y militares del norte y del sur que se ven envueltos en persecuciones, duelos y peleas en el saloon, todo ello aderezado con el particular sentido del humor del autor y con muchas secuencias que no tienen nada que envidiar a las mejores escenas de acción del western.

Aunque Jan (Juan López Fernández, Toral de los Vados, León, 13 de marzo de 1939) es conocido sobre todo por SuperLópez, a lo largo de su extensa trayectoria profesional ha creado obras como Pulgarcito, Superióribus, Don Talarico, Laszivia y Pasolargo, entre otras.

En los últimos años, algunas de sus series están siendo reeditadas, como Don Talarico, que podemos disfrutar de nuevo gracias a Amaníaco Ediciones. Sucedió igual con Pulgarcito, serie de la que Ediciones B reeditó seis álbumes de 2014 a 2017.

Planeta Cómic reeditó en 2018 un integral con todas las historietas de Superióribus que, previamente, aparecieron como complemento en cómics de la propia editorial, como La Patrulla X y Los Nuevos Vengadores. Sugoi Ediciones recuperó algunos de sus trabajos menos conocidos y Tebeosfera recopiló en dos tomos las historias de Jan para la revista cubana Din Don.k.


Malaga Hoy

lunes, 1 de noviembre de 2021

La viñeta rota

El autor valenciano Paco Roca regresa a las librerías con 'El dibujado', una obra única que demuestra que en el cómic, como medio de expresión, aún queda mucho terreno por explorar


JOSÉ LUIS VIDAL

20 Octubre, 2021 



Afortunadamente, ciertos estigmas que durante mucho tiempo han pesado sobre este medio están empezando a desaparecer. El relacionar siempre al cómic con el lector infantil, un producto dirigido a ellos, o el definirlo como algo friqui está quedando atrás gracias, entre otras causas, a la aparición hace ya unos años de un nuevo formato que, en principio, va dirigido al lector adulto, la novela gráfica.

A los visitantes de las librerías ya no les ruboriza ojear, y comprar, una de estas propuestas que tocan temas de actualidad de todo tipo. Ir por las calles, en el autobús o el metro, leyendo un cómic ya ha dejado de ser algo raro e inusual.

Y obviamente, el cómic como medio está presente, y cada vez más, en multitud de eventos que se celebran a lo largo y ancho de nuestra geografía. No hay punto, por pequeño que sea, que no cuente con sus jornadas, encuentros o salón dedicados al Noveno Arte.

Eso sí, existen lugares en los que el cariño por este medio es mayúsculo. Uno de ellos es Valencia, donde la tradición tebeil no es cosa de dos días. Grandes nombres de la historieta española (e internacional) han surgido de esta tierra.

Como no podía ser de otra manera, allí se entiende que el cómic, como medio de expresión, tiene todo el derecho a compartir espacio en un lugar que hasta hace relativamente poco le estaba totalmente vedado, ya que como decía anteriormente, siempre se le ha mirado de reojo y con desdén por muchos, síntoma éste de un desconocimiento total de la materia.

Durante varios años, el IVAM, Instituto Valenciano de Arte Moderno, abrió sus puertas de par en par para que el cómic se adueñara de sus espacios, dedicándolos a interesantes propuestas expositivas que atrajeron, como no podía ser de otra manera, a todo tipo de público amante de las viñetas. Una de estas muestras, creo que la más especial, fue la ofrecida a Paco Roca.

Pero no, no nos confundamos y pensemos que ésta sería la típica serie de páginas originales enmarcadas que mostraran la singular y exitosa trayectoria de nuestro autor de cómic más internacional (no hay galardón que se le resista, y su nombre ha trascendido al propio medio, convirtiéndose en sinónimo de cultura).

La propuesta era mucho más original, y consistía en ofrecer el espacio expositivo del IVAM para que Paco lo utilizara como página (o lienzo) en blanco, y partiendo de sus paredes, naciera su idea, convirtiéndola en un paseo, un recorrido que llevara al público a través de una singular narración.

El resultado no pudo ser más original, y exitoso. Ocupó en su momento las portadas de todos los medios culturales y sorprendió a propios y extraños. Pero claro, tan sólo un buen puñado de afortunados gozaron de la oportunidad de disfrutar de aquella maravilla en vivo. Así que Paco, como inquieto artista que es, pensó que igual era posible adaptarla al formato libro…

¡Dicho y hecho! En este mes de octubre, de la mano de la editorial Astiberri, llega a las librerías El dibujado, que tan sólo con mirar (y tocar) su troquelada portada ya nos atrapa, debido a la existencia de esa ventana abierta, una viñeta desde la que un curioso personaje al que le falta un brazo, accede al exterior. A ese limbo, espacio en blanco que le rodea.

Y es que al comienzo de este libro, veremos cómo las cuatro líneas rectas que forman una viñeta se han convertido en una prisión para el personaje, que trata de una y mil maneras de huir del lugar, del que tan sólo podrá escapar gracias a una cualidad que le distingue, la creatividad.

Tras esta especie de prólogo, Paco Roca nos presenta a un insomne pintor, y gracias a sus trabajos, a algunas de sus obras, conoceremos más en profundidad el papel del creador y su creación, llegando a conclusiones realmente asombrosas, ya que, ¿quién sabe que otros mundos se esconden al otro lado del papel?

Sin querer avanzar mucho más del contenido de esta obra, os diré que el autor juega, se lo pasa bien, muy bien, y de paso nos demuestra que los límites establecidos dentro del formato se pueden dinamitar (ya veréis cómo) y que nuestro cerebro es totalmente capaz de guiar al ojo a través de las espectaculares páginas en las que seremos testigos de las peripecias de este personaje a través de una estructura narrativa que, visualmente, no tiene nada que ver con la clásica composición de página de un cómic.

La originalidad de la propuesta, su riesgo, creo que la convierten en una de las grandes obras del año, viniendo a demostrar que el continuado éxito no debe ser sinónimo de acomodamiento, más bien una puerta a la auténtica libertad creativa, como demuestra una vez más Paco Roca.




Camino a la perdición

Dos jóvenes sin futuro iniciarán una ruta sin un destino claro, marcada por la extrema violencia

JOSÉ LUIS VIDAL

18 Octubre, 2021 

En estos momentos es uno de los géneros favoritos de los lectores, pero hace algunos años estaba considerado como algo menor, condenado a permanecer en ediciones baratas y de poca calidad.

Me refiero al género negro, también calificado como criminal.

Pero llegaron los franceses y con fino olfato y muy buen gusto, todo hay que decirlo, se dieron cuenta de que el noir era algo más que detectives y femme fatales, y rebautizándolo como polar comenzaron a editar de manera adecuada las obras firmadas por algunos autores que hasta entonces habían permanecido semiocultos, desconocidos por la gran mayoría de los lectores: Jim Thompson, James Hadley Chase, Ross McDonald, Horace McCoy… a la vez que recuperaba y colocaba en el lugar que les pertenecía los más 'clásicos', Dashiell Hammet o Raymond Chandler.

Aquellas historias que venían de los Estados Unidos ya no se ceñían al típico misterio a resolver, bañado en whisqui, amargas reflexiones y pasando por los peligrosos brazos de una rubia cañón. Los héroes habían muerto, o al menos dejado su lugar a otro tipo de personaje, la mayoría de moral dudosa o que directamente carecían de ella.

Era la era del hardbolied, una ramificación del noir en la que sus protagonistas estaban al otro lado de la ley, o al menos vestían un disfraz de respetabilidad que escondía al peor de los asesinos.

Solo pondré como ejemplo a uno de los grandes representantes de esta línea, Jim Thompson, y su Asesino dentro de mí o 1280 almas, dos magníficas novelas que abrieron el camino a muchas otras.

Y es que bajo ese manido slogan del american way of life se esconde un buen puñado de personajes rotos, como el caso de los protagonistas de No direction, esta novela gráfica creada con acierto por el galo Emmanuel Moynot (La noche de Sant Germain des Prés; Una resaca de cuidado; Suite Francesa…) que, como muchos otros de sus congéneres, entiende a la perfección el género, y con el trazo de su pincel nos muestra un relato protagonizado por Jeb, un joven marcado por unos oscuros sucesos que le han convertido en un auténtico asesino a sangre fría.


No direction

Autor: Moynot

Tapa dura

Bitono

192 págs.

22 euros

Planeta Cómic

Este conocerá a Bess, una chica con la que va a compartir un recorrido por la fisonomía norteamericana, que tan bien conocemos gracias a producciones cinematográficas como Malas Hierbas o Asesinos Natos. Retratos de personajes rotos, que por allí por donde pasan, ya sea por casualidad o porque ellos lo originen, tan solo dejarán muerte a su paso.

Pero también podíamos definir este relato como una especie de Vidas cruzadas de lo más violento, ya que a lo largo del periplo, conoceremos a un buen puñado de personajes que, de una manera u otra, van a tener su peso en la historia de Jeb y Bess: Una madre que huye con sus hijos de un hogar donde la violencia ha estallado; el orondo y solitario recepcionista de un motel; Un maduro motero que sin proponérselo acabará recalando en un pueblo; un pastor con una fuerte inclinación por el sexo femenino…

Y siguiendo el rastro de cadáveres, dos agentes de la ley, muy diferentes, Edmun y Thomson. Cada uno a su particular manera tratará de detener esta autentica bacanal sangrienta.


Malaga Hoy


domingo, 31 de octubre de 2021

¡Bienvenidos al pasaje del terror!

La editorial sevillana Isla de Nabumbu regresa a las librerías con un volumen que nos pondrá los vellos de punta a más de uno


JOSÉ LUIS VIDAL

15 Octubre, 2021 


Siempre le estoy dando vueltas, y a estas alturas de la película aún no sé darle una razón de ser. Desde pequeñito, semi oculto tras la puerta de mi dormitorio, rogaba entre susurros a mis padres que me dejaran ver aquella película “de miedo” que ellos disfrutaban.


El Taxidermista y otras histerias macabras

Autor: Santipérez

Tapa dura

Blanco y negro, color

84 págs.

20 euros

Isla de Nabumbu


La verdad es que casi siempre accedían a mis ruegos y, claro, luego pasaba lo que pasaba. Con los ojos muy abiertos me sumergían en universos terroríficos, tapándome la cara en aquellos momentos en los que en crescendo del horror superaba mi infantil aguante.

Tras estas experiencias me esperaba, siempre, una larga, larguísima noche en la que uno y mil ruidos me acosaban bajo la 'segura' protección de la sabana y mantas.

Con el tiempo me convertí en apasionado lector del género, ya fuera devorando revistas de cómic (Dossier Negro, Vampus, SOS, Creepy…) o conociendo por el camino a infinidad de escritores que me enseñaron todas las facetas del Terror con mayúsculas.

No sé, tal vez hay una pizca de masoquismo en querer pasarlo mal, adentrándonos en parajes oscuros donde la muerte aguarda…

Es por esto, y otras muchas razones, que siempre es una alegría poder volver la vista atrás y rememorar aquella publicación de Toutain Editor que tantas “alegrías” nos dio a los bisoños lectores que en los ochenta y noventa pudimos sumergirnos en sus oscuras páginas, repletas de abominaciones, muerte, gritos… Su nombre era Creepy.

Y lo vamos a hacer gracias al buen criterio de la editorial Isla de Nabumbu, que reúne en un lujoso álbum toda la producción de un singular autor de cómics, Santipérez, que siendo un chaval se hizo un hueco entre los grandes y publicó en la segunda (y breve) época de Creepy.

Además de un recorrido biográfico por aquellos años en los que el autor, totalmente autodidacta, se lanzó al mundo de las viñetas tras desempeñar otros oficios, este volumen nos abre las puertas a su particular mundo, reconocible sobre todo por dos factores: El primero, y creo que más importante es el uso de la ironía más extrema, un humor negro, negrísimo en sus relatos, que nos muestran la disputa entre dos viejos amigos por un trofeo de pesca, el peligro que puede suponer el alimentar a las palomas, los extremos secretos de un matrimonio, o cómo un inocente muñeco puede esconder el más profundo de lo horrores… y así, una tras otra, un puñado de relatos que nos introducen en ese otro mundo, más lóbrego y sombrío, que en muchas ocasiones tan solo podemos percibir por el rabillo del ojo.

El segundo factor es el gráfico, ya que al joven Santipérez se le podría nombrar como el justo heredero patrio del gran Berni Wrightson. Me lo imagino, mirando y remirando los álbumes publicados por Toutain, imitando el trazo del maestro norteamericano y logrando que en muchas de sus páginas se reconozca su inconfundible sello. Y con el tiempo, y trabajo, lograr un estilo propio y reconocible, como podemos comprobar a lo largo de esta antología.

Finalmente, porque es de recibo, dejar patente el cariño con el que la pequeña editorial Isla de Nabumbu (se nota que Javier Alcázar y Antonio Moreno, sus principales artífices, aman, y mucho, el medio) trata a sus publicaciones, y el gusto con el que las saca al mercado. Además de los textos, que nos ponen en situación y presentan a un autor tal vez desconocido para muchos, la factura de este álbum es impecable, desde la portada, hasta la calidad de papel y todos los extras que contiene, convirtiéndolo en una obra imprescindible para todos aquellos, que como un servidor, disfrutamos con este género, el Terror.

viernes, 22 de octubre de 2021

El jefe infiltrado

'Águila Solitaria' (1967), de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud, es el tercer álbum de la serie de cómics 'El Teniente Blueberry', donde dicho personaje por fin asume todo el protagonismo


GERARDO MACÍAS

13 Octubre, 2021 


'El Teniente Blueberry: Águila solitaria'. Guion: Jean-Michel Charlier. Dibujos: Jean Giraud. Norma Editorial, 2006.


El tercer álbum de la serie El Teniente Blueberry, de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud, se titula Águila Solitaria. La serie mezcla hechos, lugares y personajes históricos con otros ficticios. Entre las localizaciones históricas, está Fort Quitman, antiguo cuartel militar en la ciudad de Río Grande, frontera de Texas con México. Otra localización es Fort Bowie (Arizona), conocido hoy como Sitio Histórico Nacional de Fort Bowie. En esta serie, los autores lo llaman por error Camp Bowie, que fue un centro de entrenamiento de la 2ª Guerra Mundial.

Entre los personajes históricos, George R. Crook (1828-1890), militar con quien colaboraron exploradores indios durante la Guerra de la Secesión y las Guerras Indias.Quanah-Un-Solo-Ojo está basado en Quanah Parker (1852-1911), que fue un jefe comanche, hijo del jefe Peta Nocona y la prisionera Cynthia Ann Parker. Charlier y Giraud lo trasladan a tiempos del Presidente Andrew Johnson; aunque históricamente fue coetáneo de un Presidente posterior: Theodore Roosevelt. Lo vemos como apache, aunque fue comanche.

Aunque el Quanah histórico tenía buena relación con indios y blancos, en el cómic es contrapartida del Mayor Bascom: si el militar odia a los indios, el apache odia a los blancos. Charlier y Giraud muestran que en ambos bandos hubo personas así.

Al comienzo del álbum, un regimiento de caballería de Fort Quitman se topa en Río Grande con Blueberry y el joven Jim Stanton, a quien el Teniente rescató de sus secuestradores mexicanos.

El Teniente es enviado por el Coronel Birdling al cargo de 30 hombres que escoltan un convoy de armas a Camp Bowie (Arizona), donde está el General Crook, que tiene plenos poderes para negociar con los indios.

Entre los hombres bajo el mando de Blueberry están el Sargento Matt, suboficial de caballería; el Intendente O'Reilly, irlandés amante del whisky; y Quanah-Un-Solo-Ojo, jefe apache infiltrado como explorador de la caballería yanqui, que, secretamente, es partidario de la guerra.

Durante la primera noche, un centinela es asesinado y un extraño abre una caja de armamento. Blueberry sospecha que los apaches ahora están al tanto de lo que lleva el convoy. La segunda noche desaparece un trozo de tocino. Por la mañana, hay buitres rondando el tocino, que está bajo una piedra. Blueberry se guarda sus sospechas sobre Quanah, único con posibilidades de alejarse del convoy, pero vigila al apache.

Blueberry traza un plan que dividirá el destacamento. Un grupo dirigido por Matt creará un rastro falso, mientras el convoy coge por una ruta más antigua, con poco tráfico, y más difícil, pero improbable de ser asaltada. Por la mañana, Blueberry construye armazones de madera que, tirados por caballos, imitarán huellas de carro para guiar a los apaches por el camino falso.

El convoy pronto llega a Eagle Creek, el lugar de encuentro con los hombres del Sargento Matt, pero no están allí. Blueberry decide esperarlos con unos jinetes, así que da ordenes a O'Reilly de evitar que Quanah deje el grupo. La noche siguiente, Blueberry da con Matt y su grupo, que han conseguido despistar a los indios.

Contra la órden de Blueberry, O'Reilly envía a Quanah a explorar, con dos escoltas. Quanah, en realidad un jefe apache, revela su nombre, Águila Solitaria, y mata a sus escoltas. luego, incendia un árbol que servirá de guía a los indios. Quanah convence a O'Reilly de que retroceda y tome un camino más fácil. Es una trampa: son arenas movedizas. Quanah desaparece.

Blueberry descubre que le han desobedecido cuando encuentra el cadáver de una de las víctimas de Quanah, y los restos del árbol carbonizado. Las trampas de Quanah y sus apaches son burladas por la astucia de Blueberry, que pone al convoy fuera de peligro.

Antes de la llegada a Camp Bowie, se les unen refuerzos, dirigidos por el Teniente Graig, que sobrevivió en Fort Navajo. Al llegar, les reciben las tropas del General Crook.

Crook accede al deseo de Blueberry, y permite que sea él quien negocie con Cochise. El problema es que Crook necesita autorización del Presidente, Andrew Johnson. Craig, que servirá de correo con el Gobierno, debe llegar al telégrafo más cercano atravesando territorio indio durante días a caballo. Pero no contaban con que Quanah oyese la conversación con Crook.



Malaga Hoy


No hay vuelta atrás

'Kill or Be Killed', adictiva serie reunida ahora en cuatro tomos, es una genial vuelta de tuerca sobre la figura del vigilante en el mundo contemporáneo


JAVIER FERNÁNDEZ

13 Octubre, 2021 


'Kill or Be Killed, volumen 4'. Ed Brubaker, Sean Phillips. Panini. 176 páginas. 19,95 euros.


El equipo creativo formado por el guionista estadounidense Ed Brubaker y el dibujante británico Sean Phillips es uno de los más celebrados del tebeo actual. La carrera del primero incluye éxitos como su larguísima temporada al frente del Capitán América, su Catwoman o esa maravilla que fue Gotham Central, entre otras muchas cosas, y, en la larga trayectoria del segundo, me sigue pareciendo impresionante el trabajo que hizo con Joe Casey en Wildcats.

Pero el encuentro de los dos ha demostrado ser más que la suma de las partes, y juntos han desarrollado un puñado de obras sobresalientes en el terrero del género negro. Si exceptuamos Sleeper, que fue publicada originalmente por WildStorm, los grandes trabajos del dúo han sido publicados en España por Panini. Es una lista larga, en la que destaca primeramente Criminal, quizá la obra maestra del lote, premiado en multitud de ocasiones. La serie se inició en 2006, en el sello Image, y les recomiendo encarecidamente los dos impresionantes integrales publicados por Panini.

Siempre dentro de la temática noir, son también sobresalientes Fatale (Image, 2012-2014; disponible en dos integrales) y The Fade Out (Image, 2014-2016; un solo integral). Lo primero añade el terror de tintes lovecraftianos y lo segundo nos lleva al Hollywood de finales de la década de 1940, con la amenaza comunista y las infames listas negras como telón de fondo.

En una onda más cercana a los superhéroes (como era el caso también de Sleeper), aunque sin perder la originalidad y la idiosincrasia propias de Brubaker y Phillips, tenemos Incógnito (Marvel, 2008-2011; un integral), protagonizada por un supervillano que vive como testigo protegido. Aparte de esto, Panini ha puesto a la venta últimamente dos libritos más finos, ideales para asomarse a la estética de los autores: Mis héroes siempre han sido yonkis (Image, 2018) y Bad Weekend (Image, 2019); ya les aviso que, si los leen, pronto querrán más. Y acaba de completarse Kill or Be Killed (Image, 2016-2018), una genial vuelta de tuerca sobre la figura del vigilante en el mundo contemporáneo.

Hablando de esto último, los 20 números de la serie original han sido presentados aquí en cuatro estupendos tomitos (el cuarto y último, recién aterrizado en librerías, contiene los 15 a 20, más la galería de cubiertas correspondiente).

La cosa va de un estudiante universitario, Dylan, que trata de suicidarse tirándose de una azotea, pero, camino del suelo, se arrepiente y recibe la inesperada oferta de un demonio para seguir viviendo. El precio de la broma es que debe matar a otra persona por cada mes de vida extra.

Dylan acepta el trato, decidido a matar sólo a criminales, lo que da pie al interesante dilema moral que se esconde en el corazón de la serie. A estas alturas, Dylan ya no sabe si realmente lo visitó un demonio o está sencillamente loco, y difícilmente podrá dar marcha atrás en su vida. Una lectura realmente adictiva, otra más, de dos artistas que se han abierto un hueco propio en la escena contemporánea.


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miércoles, 20 de octubre de 2021

Un trepidante tebeo de culto

JAVIER FERNÁNDEZ

13 Octubre, 2021 



'Marvel Saga. Guerreros secretos, 3: Despierta a la bestia'. Jonathan Hickman, Stefano Caselli. Panini. 152 págs. 17 euros.


Sigue la recopilación de la serie Guerreros Secretos en la colección Marvel Saga, punto de referencia para los mejores títulos publicados por Marvel en lo que va de siglo. En este caso, se trata del primer trabajo significativo de Jonathan Hickman para la Casa de las Ideas, su actualización del submundo de espías de la editorial. Las organizaciones criminales Hydra, HAMMER y Leviatán están provocando una guerra, mientras sigue el avance del Reinado Oscuro de Norman Osborn. Hickman y el dibujante Stefano Caselli narran las mejores aventuras de Nick Furia y compañía desde los tiempos de Jim Steranko, en un tebeo de culto, sofisticado y trepidante. Van los números 11 a 16 de Secret Warrios, publicados originalmente en 2010.


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domingo, 17 de octubre de 2021

La vuelta de Chacal

JAVIER FERNÁNDEZ

13 Octubre, 2021


'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 55: La conspiración del clon'. Dan Slott y otros. Panini. 280 págs. 25 euros.


El tomo 55 de las aventuras del Asombroso Spiderman en la colección Marvel Saga es más voluminoso de lo habitual, pues viene aquí recogida toda la trama del arco argumental La conspiración del clon, tanto los episodios de la miniserie principal como sus cruces con la colección del superhéroe arácnido. Son los números 20 a 24 de The Amazing Spider-Man y los 1 a 5 de Dead No More: The Clone Conspiracy, más el especial Dead No More: The Clone Conspiracy: Omega, publicados con fechas de 2016 y 2017. Escribe Dan Slott con su colaborador Chirstos Gage, y dibujan Jim Cheung, Giuseppe Camuncoli y otros, entre los que destacan dos artistas clásicos como Ron Frenz y Mark Bagley. El incombustible Chacal, uno de los villanos con más solera de la serie, ha vuelto de entre los muertos y todo aficionado a Spiderman sabe lo que esto significa: clones y más clones.


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viernes, 15 de octubre de 2021

Psicópatas con superpoderes

JAVIER FERNÁNDEZ

13 Octubre, 2021


'Marvel Héroes. El asombroso Spiderman, 7: Matanza máxima'. VVAA. Panini. 736 páginas. 49,95 euros.


Todo empezó en la década de 1980, cuando un lector envió a Marvel una propuesta para cambiarle el uniforme a Spiderman. Puesto que el personaje está relacionado con las arañas, al aficionado le pareció que un traje negro tendría algo más de sentido que uno azul y rojo.

Jim Shooter, el entonces director editorial, vio que la idea tenía su punto, así que, aprovechando el evento Secret Wars, el Hombre Araña vino del espacio vestido de negro y blanco, con una curiosa tela maleable que se encontró en el mundo del Todopoderoso.

Más tarde, resultó que lo que se había puesto encima no era un tejido, sino un alienígena capaz de cambiar de forma y establecer una relación simbiótica con su huésped, y el extraño ser se enfrentó con Spiderman a vida o muerte en los primeros compases de la cabecera Web of Spider-Man. Al bicho se le dio por muerto, pero, siendo esto el universo Marvel, nada permanece demasiado tiempo en su tumba. De modo que el simbiote (que así se llama en los tebeos) reapareció, se buscó otro huésped y, los dos juntos, acabaron convirtiéndose en el villano Veneno.

Un poco después, de Veneno surgiría un engendró todavía más psicópata y violento, adecuadamente llamado Matanza. El primero es negro y blanco y bastante tocho, el segundo es más delgado, rojo, con ribetes negros, una especie de hilos por todas partes y una boca que deja los colmillos de Veneno como simples dientes de leche.

Los dos personajes tuvieron un momento de gloria en los noventa, en una serie de arcos argumentales como el famoso Matanza máxima, recogido en el tomo homónimo de la colección Marvel Héroes, en el que avanza la recuperación de las aventuras de Spiderman de aquellos años.

Van los números 366 a 380 de The Amazing Spider-Man, el Annual 27, los números 1 y 2 de Spider-Man Unlimited, los Web of Spider-Man 101 a 103, los 35 a 37 de Spider-Man y los 201 a 203 de The Spectacular Spider-Man, con una nómina de autores entre los que destacan los guionistas David Michelinie y J. M. De Matteis y los dibujantes Sal Buscema y Mark Bagley.

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Smell like teen spirits

¿Quién iba a suponer que aquel verano iba a cambiarle la vida a la protagonista de esta historia?


JOSÉ LUIS VIDAL

11 Octubre, 2021 


Y es que Elodie pensó que el regalo que su madre secretamente le había preparado era la más envenenada de las sorpresas. Todo un verano, laaargo verano, trabajando como monitora en un campamento para niños…



El espíritu del bosque

Autora: Axelle Lenoir
Tapa blanda
Color
210 páginas
21,00 euros
Ediciones La Cúpula




No soportaba ni entendía a los críos, la mayoría de la gente la agobiaba y odiaba el campo y el bosque. Tan solo podía huir de todo y todos a través de los auriculares de su walkman, disfrutando de la música y las letras de sus grupos favoritos: Nirvana, Nine Inch Nails o Sonic Youth. Ellos eran la mejor medicina para el agobio existencial que 'padecía'.

En aquel momento no podía imaginar la peor de las torturas, pero ya no había marcha atrás.

Una vez en el lugar sus pensamientos se convirtieron en realidad. El sitio estaba regido por un tipo raro, un director que lo mismo te abrazaba que se ponía a emitir grititos histéricos. Todo un personaje.

Ni siquiera podía empatizar y hacer amistad con el resto de sus compañeros monitores, más bien todo lo contrario. La arisca Magalie la trataba como a una basura, poniéndole una zancadilla en cuanto podía; Bernier, con su comportamiento chulesco, machista y homófobo era lo más alejado a un amigo que ella podía imaginar; Massé, pese a sus buenas intenciones, no dejaba de ser un friqui…

Y solo quedaba Catherine, la perfección hecha muchacha, con la que no empezaría precisamente con muy buen pie.

Con un panorama así, el comienzo de aquel verano del 94 no era muy halagador, y menos aún cuando supo cuál era el grupo de niños que al que le tocó cuidar. Sus cabellos color fuego y los gritos con los que se comunicaban fue suficiente para entender que aquellas niñas hiperactivas iban a convertirse en una auténtica pesadilla a las que no podía quitar ojo de encima, ya que a la menos te esperaba, se originaba el caos más absoluto.

Pero ésta no fue, ni mucho menos, la gota que colmó el vaso de la sufrida protagonista, ya que aquel lugar, el inmenso bosque que rodeaba el lugar, tenía algo, una presencia que poco a poco se va a ir revelando en el relato, haciendo que se convierta en una auténtica obsesión para Elodie, que padecerá en sus huesos toda la presión que, sin comerlo ni beberlo, le ha caído encima.

Y será justo en ese momento cuando todo comience a cambiar, ya que la chica se dará cuenta de que no está rodeada de enemigos que tratan de hacerle la vida imposible. Bueno, al menos no todos…

Catherine se convertirá una inmensa ayuda, y logrará sacarla del pozo en el que se hunde, agotada y con una obsesión, descubrir que trama el histriónico director y, sobre todo, qué son esas extrañas luces que surgen del interior del espeso bosque.

En medio de toda esta situación, un sentimiento inesperado irá creciendo, abriéndose camino, y que cambiará del todo la vida de la joven.

Axelle Lenoir, la autora canadiense de este cómic, nos regala un acertado relato de ese época de nuestras vidas, la adolescencia, en la que una rebeldía ciega se manifiesta en la mayoría de nosotros, encarnada en la protagonista del relato, a la que mezcla en situaciones de lo más cotidiano, muchas de ellas con un tono humorístico y añadiendo a la sopa unos toques de misterio y fantasía que hacen que el resultado sea una obra dinámica, con un dibujo muy personal y que te va introduciendo poco a poco en una trama que te atrapa y de la que ya no puedes huir, atrapado entre sus viñetas, al igual que ese campamento hacia el cual Elodie sentía tanto odio pero que, al final del relato, se va a convertir en un lugar inolvidable para ella, que marcará su futuro y sus sentimientos.


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jueves, 14 de octubre de 2021

El rebelde jinete de tigres de acero Kurt Knispel

Considerado el mayor as de tanques alemán de la Segunda Guerra Mundial, desaliñado e indisciplinado, no pasó de sargento y le negaron la Cruz de Caballero


JACINTO ANTÓN

14 MAY 2021 


El as de los tanquistas alemanes Kurt Knispel con sus característicos pelo largo y barba.

De los tres grandes tanquistas alemanes con los que he tenido intimidad (literaria), Otto Carius, Michael Wittmann y Kurt Knispel, ese tridente del blindado que cabalgaron los monstruosos carros Tiger (dejo aparte a Panzer Von Luck, que servía como oficial de Estado Mayor), mi favorito, si es que uno puede tener un tanquista alemán favorito, es el último: Knispel. Es verdad que mi relación con Carius ha sido especial: escribí su obituario cuando murió en 2015 a los 92 años, cosa que obviamente no tuve ocasión de hacer con los otros dos ases, que cayeron luchando en 1944 y 1945, respectivamente, Wittmann comandando un Tiger I y Knispel un mejorado Tiger II, un Königstiger (popularmente Rey Tigre o Tigre Real aunque la traducción alemana exacta es “tigre de Bengala”).

Entiendo que haga alzar más de una ceja mi impenitente interés, insólito en la sección de Cultura de EL PAÍS, por los carristas germanos de la Segunda Guerra Mundial y sus monturas de acero. A mí mismo me cuesta entenderlo. Lo políticamente correcto sería que me dieran grima los tanques, como a la mayoría, o me concernieran más el poeta tanquista británico Keith Douglas, cuyas emocionantes memorias (“¿cómo puedes vivir entre esta obsolescente raza de héroes, y no llorar?”) De El Alamein a Zem Zem, publicó Javier Marías en Reino de Redonda en 2012; o el pedorro, extravagante, gamberro y definitivamente simpático sargento protohippy Oddball (Donald Sutherland) de Los violentos de Kelly (“why don´t you knock it off with them negative waves?”). Pero en fin, a uno la vida le lleva donde le lleva y yo empecé de niño con los tanques alemanes al quedarse mi hermano mayor con todo lo demás, desde los Sherman (como el de Oddball) y los Crusader (como el de Douglas) al balón de fútbol y los mejores Madelman, por no hablar del orgullo de mis padres. Es posible, ahora que lo pienso, que la fijación con los tanquistas del III Reich sea freudiana y venga de haberme sentido postergado o poco querido: a Guderian y Von Manteuffel les desconcertaría saberlo.

Mi primer carro de combate, como el de otros de mi generación, fue el modelo para armar de Airfix a escala 1/ 72, en bolsa de plástico, del Tiger I, el blindado más famoso de la historia, con su descomunal cañón de 88 mm. de cinco metros y medio de largo —eso sí que es gama alta—, cuyo pepinazo era capaz de atravesar cinco paredes de una casa y perforar el tanque enemigo emboscado detrás. Aún recuerdo lo difícil que era colocarle las cadenas a la maqueta sin que se te engancharan los dedos al pegamento Imedio que luego tenías que arrancarte con los dientes: una metáfora de lo que hacía el frío en el frente del Este. Luego vinieron los 1/ 35 de Tamiya: el Pzkw III, el Panther, el Tiger II con el evocador dibujo de Masami Onishi en la caja, y tantos otros. Una educación sentimental de Panzer.


Un tanque pesado alemán Tiger II Königstiger.

Mi conocimiento del lado más atroz de la guerra con blindados aumentó exponencialmente con las novelas de Sven Hassel (i.e. Los Panzer de la muerte), que leía compulsivamente en el patio del colegio tratando de encontrar algún consuelo al despiadado acoso a que nos sometían sin tregua los mayores. Mucho tiempo después tuve la oportunidad de visitar al escritor en su casa barcelonesa y contemplar sus insignias de tanquista que guardaba en su habitación. Al caer prisioneros, los carristas alemanes acostumbraban a arrancar y comerse el distintivo que llevaban en las solapas de su uniforme, que era la calavera con filete rosa y que los rusos, poco sutiles en cuestiones de iconografía (Iván no era Panovsky), confundían con la de las SS, con las consecuencias que puede imaginarse.

Otros hitos en relación con los tanques alemanes fueron los Tiger I del corrupto SS-Oberscharführer que interpretaba Karl-Otto Alberty en la citada Los violentos de Kelly, y, más recientemente, los que se enfrentaban en Ramelle a la tropa de Tom Hanks en Salvar al soldado Ryan. En ambos casos, pese al parecido, se trataba en realidad de T-34 soviéticos caracterizados del famoso Panzer. En cambio, el Tiger I protagonista de la impactante escena de combate con tres Sherman en Fury-Corazones de acero, la película con Brad Pitt, es auténtico: el último de su clase que aún funciona y que fue prestado (gracias desde aquí) por el Tank Museum de Bovington, en Dorset. Ese Tiger es el famoso 131, el primero capturado intacto —en Djebel Djaffa, Túnez, en 1943— por un equipo de la inteligencia británica que envió Churchill a cazarlo.

Dibujo para la maqueta de Tiger II de Tamiya por Masami Onishi.

El rastro de los Panzer se sigue también en los cómics, desde los seminales tebeos de Hazañas bélicas hasta El caballero negro, de Motofumi Kobayashi (Glénat, 2011) sobre el imaginario comandante tuerto de fuerzas acorazadas Ernst Von Bauer. Más reciente, y sensacional, Krieg Machine, de Pécau, Mavriv, Andronik y Blanchard (Norma, 2021), tiene como protagonistas a dos oficiales de tanques —uno de ellos con el rostro desfigurado, después de arder su carro en Kursk, oculto tras una inquietante máscara de cuero— que viven aventuras a bordo de sus Tiger. Espléndidamente documentado y dibujado, e inspirado en la vida de otro as de los carros, Johannes Bölter (139 tanques destruidos, Cruz de Caballero) el álbum incluye un pasaje en el que se desmitifica a Wittmann presentándolo en Villers-Bocage, su finest hour, como arrogante y descuidado.

No puedo dejar de señalar, al hablar de la influencia que han tenido en mí los tanques, el hecho de que he formado parte, como miembro poco ilustre, renuente y rezongón, de una división acorazada, la Brunete, en momentos de la unidad, el curso 1981-82, que nadie considerará su finest hour, precisamente. No obstante, he llevado la vieja gorra negra de carrista, prenda difícil de usar donde las haya y he montado guardia día tras día ante un Panzer alemán, un Pzkw III que vaya usted a saber por qué (quizá para dar malas ideas) presidía la entrada al cuartel general de la Brunete en el Pardo, de donde salimos el 23-F para la particular Blitzkrieg de Pardo Zancada. Aquella noche en el Congreso yo también estuve a punto de comerme las insignias de Policía Militar de la división acorazada, pero eran metálicas.


Digno de Sven Hassel

Volviendo a Kurt Knispel, origen de estas líneas, el legendario as de ases de los carristas, presenta rasgos dignos de los personajes de Sven Hassel: de Porta, El Legionario o Hermanito. También un punto del Donald Sutherland de Los violentos de Kelly. Knispel es mucho menos popular que Wittmann (138 victorias), que sin embargo tiene (muy) en su contra que era de las SS, o que Carius (150), y eso que superó a todos sus colegas de Panzer con un score confirmado de 168 tanques destruidos (126 directamente como artillero de su blindado), que posiblemente fueran bastantes más.

Kurt Knispel (1921-1945) era un tipo sin duda peculiar, sobre todo para ser un tanquista exitoso de la Wehrmacht. Llevaba el pelo insólitamente largo en un soldado del ejército alemán, iba desaliñado, con el uniforme de cualquier manera (solo le faltaba la chistera amarilla), solía lucir barba, tenía un tatuaje y al parecer se pasaba a menudo las regulaciones y la disciplina por los bajos del tanque y manifestaba indiferencia o animadversión (en la medida de lo posible cuando vas en un Tiger) por la ideología nazi. El caso es que pese a ser el as de ases la propaganda alemana lo ignoró. No ascendió a oficial, quedándose en Feldwebel (sargento primero) y le negaron la afamada Cruz de Caballero que sin duda merecía y que Wittmann y Carius tenían. Hitler no habría querido hacerse la foto entregándosela a un tipo tan desaliñado y contumaz. Además, era de origen checo, nacido en un pueblecito de los Sudetes. Todo lo cual no le impidió convertirse en una pesadilla para las tripulaciones enemigas, en especial las soviéticas. Y es que Knispel tenía una diabólica habilidad para donde ponía el ojo poner los proyectiles del tanque, fiel a la consigna de disparar el primero o a al menos ser el primero en dar en el blanco. En medio de las melés de blindados, con los T-34 acometiendo en verdaderas manadas, era capaz de mantener la sangre fría y observar en el caos ensordecedor blancos limpios, líneas de tiro, superficies de impacto, puntos débiles: dominaba la geometría letal de la batalla, que diría Arturo Pérez-Reverte. Una vez, se cuenta, le acertó a un T-34 a tres kilómetros de distancia. Conocía bien el punto G (!) de los tanques rusos, que era el anillo que une la torreta con el cuerpo del blindado y que si le dabas ahí lo descabezabas.


El carro Königstiger de Kurt Knispel.

De Knispel no hay tanta información como de sus camaradas, aunque han escrito de él el discutido Franz Kurowski (en cuya dilatada carrera de autor figuran mucho pulp militar y haber sido redactor del periódico de la asociación de excombatientes del Afrika Korps) y un entusiasta joven autor español, Efraín Herrera Marchena, que ha publicado no solo una biografía del tanquista con muchos datos y demasiadas reflexiones personales sino además una novela, Kurt Knispel, el caballero sin cruz, escritos ambos libros en un estilo que hace con la literatura y hasta la sintaxis lo que hacía Knispel con los T-34.

Kurt Knispel, la biografía, que se puede adquirir en Amazon, lo firman al alimón Herrera y el checo Vlastmil Schildberger, conservador del Museo de Moravia y especialista en el personaje y que identificó en 2013 los restos del malogrado tanquista, reconocido por su chapa de identificación militar. Pudo averiguarse entonces que tenía una lesión de vértebra curada, sufría de una dolorosa periostitis y su dentadura dejaba mucho que desear. Molestias que palidecían ante el trozo de metralla soviética que presentaba en el cráneo.

Herrera, hagiográfico, le atribuye al tanquista, además de don de gentes, haber mangado bebidas y víveres a la división Wiking de las SS y defender junto a un tren a un deportado en pijama a rayas, quizá un judío, en un episodio de enfrentamiento con los guardias nazis similar a los tan estereotipados de militares alemanes buenos que aparecen en las novelas y películas Ha llegado el águila y Odessa. Knispel es, en todo caso, de esos insólitos soldados del III Reich que te dejan un tanto perplejo, como los ases de caza y submarino respectivamente Hans Marseille y Teddy Suhren, otros dos rebeldes algo descerebrados a los que les gustaba la fiesta. Un poco de la estirpe del descreído y ficticio sargento Steiner de La Cruz de Hierro, que renegaba de las medallas y la gloria. Dios nos libre de idealizar a un militar de la élite de la maquinaria bélica del genocida régimen de Hitler, pero quizá Kurt Knispel fuera un tipo decente. Suponiendo que pudiera haber decencia y ni siquiera humanidad en los dantescos combates de tanques de la Segunda Guerra Mundial, y del lado de los malos.


El espanto de la batalla de blindados

En uno de los mejores libros sobre la guerra de blindados, Tank Men de Robert Kershaw (Platea, 2011), se recogen testimonios que le vacunan a uno de cualquier tentación de empatizar con ese mundo de la Panzerwaffe. Las cabezas de los comandantes, que las llevaban fuera en las torretas para ver mejor qué pasaba, volaban como en la Revolución Francesa. Los carros se incendiaban y las tripulaciones se abrasaban dentro a temperaturas de horno con aullidos que se oían en todo el campo de batalla mientras desprendían un espantoso hedor a carne quemada. Uno de los muchos casos tremendos es el del jefe de un T-34 que al alcanzarle el cañonazo de un Tiger quedó partido por la mitad: de cintura para abajo cayó dentro del tanque, para desconcierto de la tripulación, mientras que la parte superior del cuerpo saltó afuera y quedó en el suelo, el tanquista todavía vivo, mirando desconsoladamente alrededor y arañando con los dedos la tierra.


Viñetas de 'Krieg Machine', de Norma Editorial

Knispel, que trabajaba de aprendiz en una fábrica de automóviles, se alistó en los blindados en 1940, participó con 20 años en la invasión de la URSS y luchó en numerosos escenarios del frente del Este, de Leningrado al Cáucaso, destruyendo tanques rusos a destajo. Gran parte de su servicio lo hizo como artillero de diferentes tipos de carros. Al parecer era tan bueno que podía disparar sin autorización del comandante del tanque. En 1943 realizó el curso para llevar el Tiger I y se incorporó con uno, el 133 (luego el 301), al famoso 503º Batallón Pesado Panzer, con el que combatió en Kursk. Tras recibir en 1944 el nuevo Tiger II —un blindado de líneas más modernas que el Tiger I y que asustaba incluso más—, a lomos del cual atravesó París, participó en las durísimas batallas en torno a Caen que siguieron al desembarco de Normandía. Trasladado a la titubeante Hungría, donde coincidió en Budapest con Otto Skorzeny, fue herido mortalmente en la torreta de su Königstiger, el 132, el 30 de abril de 1945 luchando cerca de su casa en Vlasatice, Moravia, y después de desayunarse dos últimos tanques rusos.

El análisis forense de sus restos indica que un trozo de metralla le entró en la cabeza por un ojo. Al parecer lo trasladaron aún vivo a un hospital de campaña en Vrbovec, donde murió con 23 años, diez días antes de que acabara la guerra. Fue enterrado en una fosa común en ropa interior. Dejó un hijo ilegítimo nacido durante el conflicto. Tras su exhumación en 2013 lo volvieron a enterrar en el cementerio militar alemán de Brno. Ahí sigue, tratando de que su leyenda de acero, carne e indisciplina prevalezca sobre las aplastantes cadenas de la historia, la culpa atroz de su bando y el polvo del olvido.


El Pais

Jacinto Antón

Redactor de Cultura, colabora con la Cadena Ser y es autor de dos libros que reúnen sus crónicas. Licenciado en Periodismo por la Autónoma de Barcelona y en Interpretación por el Institut del Teatre, trabajó en el Teatre Lliure. Primer Premio Nacional de Periodismo Cultural, protagonizó la serie de documentales de TVE 'El reportero de la historia'.

El Capitán América renace

'La leyenda vive de nuevo' cuenta toda la verdad sobre la supuesta muerte de Steve Rogers y su regreso al universo Marvel, con el consecuente conflicto con Bucky


JAVIER FERNÁNDEZ

06 Octubre, 2021


'Marvel Integral. Capitán América: La leyenda vive de nuevo'. Ed Brubaker y otros. Panini. 496 páginas. 45 euros.


Cuando casi se ha cumplido una década del final de la etapa de Ed Brubaker al frente de las aventuras del Capitán América, el trabajo del guionista de Sleeper y Criminal sigue deslumbrando a todos los que se toman la molestia de leerlo.

Es verdad que se trata de una temporada larguísima, llena de temas, motivos y giros argumentales, y que, a más de uno, le puede echar para atrás el esfuerzo, pero créanme que merece mucho la pena. Especialmente en sus primeros compases, durante los que se suceden los momentos más icónicos de todo el conjunto: el regreso de Bucky como un asesino soviético (con el nombre de Soldado de Invierno), los tejemanejes socioeconómicos de Cráneo Rojo y sus muchos secuaces, la muerte de Steve Rogers (o sea, del Capitán América original) en las postrimerías del evento Civil War y la transformación del propio Bucky en un nuevo Capitán América.

Toda esta secuencia figura entre los mejores tebeos que Marvel ha publicado en el presente siglo, en buena parte por la solidez de los guiones, pero también por el acierto narrativo que aportaron los dibujantes, con Steve Epting a la cabeza, y la coherencia estética que concedió a las páginas el colorista Frank D'Armata.

Una forma sencilla de adquirir estos cómics (si se tiene dinero y paciencia) es agenciarse la reedición que lleva ofreciendo Panini en forma de tomos integrales. No son baratos, pero van apareciendo poco a poco (el primero salió en 2014), así que tiene uno oportunidad de ir ahorrando hasta que vea la luz el próximo. El orden es el siguiente: Capitán América: El soldado de invierno, Capitán América: Civil War y Capitán América: La muerte del Capitán América, a los que se puede añadir el integral que recogió el propio evento Civil War, aunque no es imprescindible para comprender la trama. A estos, acaba de sumarse Capitán América: La leyenda vive de nuevo, que contiene los números 43 a 50 de Captain America (de 2008 y 2009; a partir de este último número, la serie volvería a la numeración tradicional, empezando con el 600) y los seis de la miniserie Captain America: Reborn (de 2009 y 2020).

Aquí es donde se nos cuenta toda la verdad sobre la supuesta muerte de Steve Rogers (no creo que le sorprenda a nadie saber que el personaje va a volver a la vida) y su regreso al universo Marvel, con el consecuente conflicto con Bucky, que cumple a esta alturas las funciones del superhéroe abanderado.

En la etapa de Brubaker, tan importante como el qué es el cómo, y las cosas nunca terminan tal y como uno imagina que van a terminar. Sea como sea, aquí se resuelven algunos de los interrogantes que llevarán la serie a su siguiente acto, pues todavía queda un rato para la marcha del guionista.

En el apartado artístico, tenemos al estupendo Steve Epting y a los no menos acertados Luke Ross y Butch Guice, dibujantes eficaces de corte clásico, siempre con D'Armata dándole un tono homogéneo a las piezas. Y, para redondear la lectura, se suma Bryan Hitch a la fiesta en las páginas de la miniserie antes citada.


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miércoles, 13 de octubre de 2021

Entre Electro y Doctor Octopus

JAVIER FERNÁNDEZ

06 Octubre, 2021 


'Marvel Saga. El asombroso Spiderman, 54'. Dan Slott y otros. Panini. 128 págs. 16 euros.


Los muertos viven es el título del tomo 54 de la recopilación de las aventuras de Spiderman en la colección Marvel Saga. El libro contiene los números 16 a 19 de The Amazing Spider-Man y unas páginas del Free Comic Book Day 2016 (Captain America), relacionadas con la trama principal. Eso significa que se ha cubierto la mitad del trabajo de Dan Slott en el cuarto volumen de The Amazing, aunque aún queda material suyo para rato, pues estamos en 2016 y el guionista siguió conectado al personaje hasta 2018. En el apartado gráfico, siguen Giuseppe Camuncoli y R. B. Silva, junto a Javier Garrón. Argumentalmente, nos acercamos a la miniserie La conspiración del clon, con la nueva Electro en danza y un persistente Doctor Octopus.


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