miércoles, 20 de marzo de 2019

Páginas imborrables

'Conociendo a Jari' se centra en la vida y obsesiones de un finlandés de 50 años que viaja a España para ver jugar a Larry Bird y se queda en el país


JAVIER FERNÁNDEZ
20 Febrero, 2019

'Conociendo a Jari'. José Ja Ja Ja. Fulgencio Pimentel. 176 págs. 21,95 euros.

Es lo que tienen las mudanzas, que siempre hay algo que se pierde. O que se recupera mucho tiempo después. En mi caso ha sido una caja que ha aparecido detrás de otras tantas cajas apiladas apresuradamente en el garaje. Fue buscando otra cosa, y harto de mirar una y otra vez en los mismos sitios, que me dio por mirar en el rincón donde estaba seguro de que no estaría lo que buscaba. Claro que no estaba, pero sí esa caja inquietante que no recordaba que debiera estar ahí. Y bueno, la abrí. ¿Que qué había en su interior? Un tesoro, diez o quince cómics extraviados, algunos aún retractilados. Entre ellos, tres de Fulgencio Pimentel. Lo dicho, un tesoro.

El primero de ellos es Conociendo a Jari, del ciudadrealeño José Quintanar, más conocido como José Ja Ja Ja. El dibujante con apellido de risa ha publicado otros dos libros, también con Fulgencio Pimentel, Culto Charles y Fartlek, de los cuales solo he leído el primero, y me encanta. Ya lo escribí en su día, allá por 2014: "un tebeo oblicuo, preciosista y singularísimo, que bebe del cómic tanto como de la ilustración y que merece figurar entre las publicaciones más hermosas del año". Del segundo, insisto, no sé nada, pero lo que he bicheado por internet me hace pensar que ha de ser una maravilla. En cuanto a Conociendo a Jari, el que les habla no es un lector impresionable, digamos que soy más bien un lector de pellejo duro. Y, sin embargo, esta especie de docudrama medio surrealista sobre la vida y las obsesiones de un finlandés de cincuenta años que se vino a España para ver jugar a Larry Bird y se quedó, me ha dejado boquiabierto. Es uno de esos escasos libros en los que importa la forma tanto como el fondo, no, en los que brilla la forma tanto como el fondo. Y no sé por qué, me ha traído a la cabeza al gran Micharmut, no porque haya semejanzas (que igual), sino por una misma actitud valiente, descarada, contracorriente y un talento gráfico descomunal. Vamos, que me he quedado cuajado. Lo pueden comprar con los ojos cerrados.



Luego está Beverly, del historietista de moda, Nick Drnaso, elevado a los altares del ahora por haber logrado que una novela gráfica fuese nominada por primera vez al prestigioso Man Booker Prize. Me refiero a Sabrina, su segunda novela gráfica. Esta que editó Fulgencio Pimentel fue su primera, y dice mucho del olfato de los editores riojanos que ellos se dieran cuenta antes del talento del de Illinois. Ciertamente, Drnaso tiene la mirada de un novelista contemporáneo, y su narrativa lenta, ordenada, monótona, engrandecida por una línea singular y un coloreado exquisito, no tiene nada que envidiar al novelista más pintado.



Y por último, Melancolía es una nueva estación del tren de alta velocidad conducido por el australiano Simon Hanselmann, el de Hechizo total, Bahía San Búho, Hail Satan! y etcétera. Ácido, irreverente, divertido, indie como él solo, basta probar un bocado de las desventuras de Megg, Mogg y Búho para quedarse atrapado en un universo irrepetible, que es a lo que aspira cualquier obra de arte.


Malaga Hoy


martes, 19 de marzo de 2019

Extraterrestre busca humano

JAVIER FERNÁNDEZ
20 Febrero, 2019


'Intensa'. Sole Otero. Astiberri. 176 páginas. 16 euros.

Una extraterrestre de nueve pechos y ojos grandes como platos, de viaje en su nave espacial, decide copular para vencer el aburrimiento. Consulta a Xoxo, el ordenador de a bordo, y estudia las opciones a su alcance (elefantes, conejos, palomas...) hasta que finalmente opta por abducir a un hombre y descubre, para su sorpresa, que los seres humanos están menos desarrollados de la cuenta, pues conservan algo tan primitivo como los sentimientos. Intrigada por el enamoramiento y sus consecuencias, la extraterrestre tomará forma humana, bajará a la Tierra e iniciará una relación amorosa y carnal con el sujeto de estudio, practicando sexo a mansalva. Intensa es la nueva novela gráfica de la bonaerense Sole Otero, autora de La pelusa de los días y Poncho fue, realizada durante una residencia otorgada por la Maison des Auteurs de Angoulême en el año 2017.


Malaga Hoy

¿Quién está ahí?

JAVIER FERNÁNDEZ
20 Febrero, 2019


'Buenas noches, planeta'. Liniers. Impedimenta. 36 páginas. 18 euros.

En estos tiempos de novelas gráficas para adultos, tebeos sofisticados y lecturas serias y densas, tiene uno que recordarse que el cómic es un medio tradicionalmente infantil, y es que, mirando la mesa de novedades, a veces, no se sabe bien qué ofrecerle a un niño. Por fortuna, hay álbumes como Buenas noches, Planeta, esta delicia de Liniers, primorosamente editada en nuestro país por Impedimenta, que devuelven al medio toda su ingenuidad, su gracia y su capacidad de maravilla.

El dibujante argentino afincado en Vermont tiene en su maleta virguerías como Macanudo, Conejo de viaje o Cosas que te pasan si estás vivo, y su libro The Big Wet Balloon fue seleccionado como mejor libro de 2013, antes de alzarse el año pasado con el premio Eisner al Mejor Cómic Infantil. Su estilo, heredero de los grandes clásicos, de línea juguetona y eficaz storytelling, se ha ido refinando con el tiempo, acercándose, cuando la ocasión lo exige, a ese otro mundo gráfico que es la ilustración. Buenas noches, Planeta cuenta la historia del muñeco homónimo, un tierno peluche que pasa el día de la mano de una niña, con quien juega a saltar al montón de hojas secas, se sienta con ella en el jardín o en el sofá, mientras leen un cuento, y no la abandona mientras se baña, come, se lava los dientes o, claro está, cuando se va a la cama. Pero todo cambia cuando la dueña se queda dormida. Peluche se pone entonces de pie y sale al mundo a correr sus propias aventuras. Primero andurrea por la casa, junto a Elliot, el perro de la familia, que lo lame, lo zarandea o le ayuda a subir al mueble para coger una galleta. Y luego, acompañado también por otro simpático habitante de la casa, un ratón, sale al jardín, se sube al árbol y salta con los brazos abiertos para tratar de alcanzar la luna. Amable y hermoso en su sencillez, Buenas noches, Planeta es un auténtico regalo para los más pequeños, pero también para los adultos, que reconocen la maestría de Liniers y se quedan embobados contemplando la belleza de las páginas.


Malaga Hoy


Un final para Federik Freak

JAVIER FERNÁNDEZ
20 Febrero, 2019

'Limitado y especial'. Rubén Fdez. Astiberri. 112 pág. 18 euros.

Limitado y especial, de Rubén Fdez., es el título del quinto y último libro recopilatorio de la serie protagonizada por Federik Freak, después de Onanist Life-Sytle, ¡Para ti que eres virgen!, Piraña social y Subnormal emocional (los dos primeros editados por El Jueves, y los otros dos, como este quinto, por el sello ¡Caramba! de Astiberri). Van aquí historietas publicadas originalmente en el semanario El Jueves entre 2015 y 2018, tan cachondas como cabe esperar de Fdez., que hace mofa de la cultura popular, de las redes sociales y, muy especialmente, de los adictos a una y otras. Más de cien hilarantes páginas que ponen punto final a las desventuras del friki más entrañable de nuestra historieta. Lo echaremos de menos.


Malaga Hoy


sábado, 16 de marzo de 2019

Por la mañana yo me levanto...


'La encrucijada' es un cómic-disco que traslada la música al lenguaje del género en una colaboración entre el historietista Paco Roca y el grupo musical Seguridad Social




GERARDO MACÍAS
20 Febrero, 2019



'La encrucijada'. Guión y dibujos: Paco Roca. Música: Seguridad Social. Astiberri, 2017.

Con el verso Por la mañana yo me levanto... comienza la canción Chiquilla (1991), interpretada por Seguridad Social, un grupo español de rock formado en 1982 por José Manuel Casañ en Valencia, que es un referente en la Movida de los 80.

Su origen levantino hermana al vocalista del grupo musical Seguridad Social, José Manuel Casañ (Valencia, 1963), con el dibujante Paco Roca (Valencia, 1969), uno de los historietistas más importantes de España actualmente, cuya obra es una garantía de calidad: El faro, Arrugas, El invierno del dibujante, Los surcos del azar, La casa, Confesiones de un hombre en pijama...

Paco Roca y José Manuel Casañ coinciden habitualmente en un programa radiofónico y de ahí surge esta colaboración, porque les apetecía unir sus talentos. Durante cuatro años, Paco Roca y José Manuel Casañ se citaron en un restaurante de Valencia para charlar sobre música, creación, el mercado discográfico, el de los cómics...

La encrucijada es un cómic-disco que pone en viñetas y música esas conversaciones. Tras cuatro años de esfuerzo, vio la luz un trabajo en el que las once canciones, todas inéditas, están hechas para leerse y el cómic pensado para ser oído.

La combinación de ambos campos artísticos demuestra que se pueden transmitir sensaciones similares con música e imágenes. Las canciones y los micro-relatos han sabido llegar al cruce de caminos entre expresiones artísticas para expresar sentimientos. Las encrucijadas están por todos sitios en este proyecto: en la evolución de los autores; en las historias que cuentan...

Paco Roca y José Manuel Casañ tuvieron animadas conversaciones sobre música y cómic que Roca hace hilo conductor de las historietas. Es la historia de cómo se embarcaron en el proyecto, pero mientras hablan de sus trayectorias se dan cuenta de los puntos en común: cómo los éxitos afectan en la carrera, cómo vivir de lo que hacen, cómo las discográficas o editoriales manejan sus productos, cómo se evoluciona y cómo se intentan superar adversidades.

Casañ da testimonio del panorama musical de los últimos treinta y tantos años. Seguridad Social ha sido testigo del mercado musical español, desde el boom de la Transición hasta la caída de las discográficas con internet. Su propia experiencia es el leitmotiv.

Es esa sinceridad la que llega al lector, al que Roca engancha como si estuviera sentado con los creadores durante el diálogo sobre los problemas de la creación musical y de cómics. También es un repaso a los claroscuros de la música de España en los últimos treinta y tantos años.

En La encrucijada, Paco Roca se aleja de los temas intimistas que le han dado fama para adentrarse en los impulsos creativos, y usa sus diálogos con José Manuel Casañ como trampolín para zambullirse en los vericuetos de la creatividad, el arte y el comercio, el amor por la música y los cómics. La encrucijada es un retrato de treinta años de cultura pop en España, es historia de la música y del cómic y, sobre todo, es una charla entre amigos.

La idea inicial era la de hacer un repaso de la historia de la música a lo largo de sus géneros, pero finalmente decidió centrarse en diez que son parte de la historia del propio grupo Seguridad Social, pues han tocado todos ellos: afro, blues, country, rockabilly, son cubano, soul, rumba catalana, psicodelia, rock latino, heavy y reggae.

Roca desarrolla historias cortas en las que no adapta las letras de Casañ, sino que ilustra cada género musical. Estas historietas se intercalan en el diálogo de Paco y José Manuel para crear un retrato de más de treinta años de cultura pop y homenajear diversos géneros musicales. Para el afro, imita las litografías; un dibujo en bitono para el son cubano; un estilo de historia noir para el soul; para la psicodelia, un dibujo que recuerda a la película Yellow Submarine de los Beatles; con la rumba catalana homenajea a José Escobar.

El resultado es un cómic que se puede disfrutar sin necesidad de escuchar el disco, pero que gana si se escucha, disfrutando de la experiencia cruzada. Además, se complementa con un documental sobre la creación de este proyecto: Crossroads, que se puede ver en Vimeo e incluye testimonios de diversos personajes de la vida cultural valenciana.



Malaga Hoy


Un siglo de misterios

Las preguntas, incógnitas, son el leiv motiv de 'Planetary, la apasionante serie protagonizada por unos arqueólogos de lo imposible


JOSÉ LUIS VIDAL
20 Febrero, 2019

Elijah Snow vivía solo, amargado, hasta que un día una joven atravesó la puerta de aquel barucho de mala muerte y le propuso la mayor aventura de su vida, unirse a Planetary.




Jakita Wagner y El Batería serán sus compañeros en esta incesante búsqueda de secretos, la mayoría permanecen ocultos al ojo humano. Y sí, el trío protagonista posee poderes que los elevan por encima del resto de nosotros: la fuerza y velocidad hechas mujer, la constante conexión con todo tipo de máquinas y el frío, ese gélido aliento, pálido como el semblante de su poseedor, cuyo apellido ya nos servía como pista.

Pues bien, en este primer volumen que reedita ECC en un nuevo formato, vamos a viajar a lo largo y ancho del planeta junto a los peculiares investigadores. Y la primera parada será en la cordillera de las Adirondacks, un solitario lugar que esconde algo muy importante, un lugar que solo permanece en la memoria de su único habitante, Doc Brass, y cuyas revelaciones van a hacer que todo cambie radicalmente. Nada es lo que parece en la historia del siglo XX, cien años en los que han sucedido infinidad de hechos de vital importancia…

Y antes de continuar, un apunte, aviso para navegantes. En este cómic, su creador, el británico Warren Ellis (Transmetropolitan, Trees, Injection, Hellblazer, Moon Knight…), guionista que llegó en una segunda oleada procedente de la Pérfida Albión, nos propone un juego en el que se hacen homenajes, guiños, a multitud de personajes de la literatura de ficción, al cine y, por supuesto, a los cómics. Obviamente, por temas de derechos, en la mayoría de las ocasiones no se presentará a ciertos personajes (un aristócrata que se crió entre simios, un vengador que oculta su rostro y mata sin remordimientos con sus dos pistolas, un peligroso vampiro…) por su verdadero nombre. Pero aquí la increíble labor del dibujante de esta saga, John Cassaday (Union Jack, Capitán América, Soy Legión…) es esencial para que todos podamos reconocer a la perfección la versión de cada uno de ellos, sin lugar a la más mínima duda.

Hecha esta aclaración, poco a poco, Elijah Snow se irá dando cuenta de su papel en esta compleja ecuación. El hombre que nació el día uno de enero de 1900 vive en un mundo de lagunas, borrosos recuerdos que poco a poco irá recuperando, en ocasiones gracias a sus compañeros, pero sobre todo desde el momento en el que descubra que las investigaciones de Planetary están siendo vigiladas muy de cerca por Los Cuatro, un cuarteto de antiguos astronautas (¡) que, desde que volvieron de su peligrosa misión en el espacio, han demostrado dos cosas: regresaron poderosos, cambiados y, sobre todo, con unas ilimitadas ansias de poder y dominación.

Las misiones se suceden, puntos en el mapa: un grupo de radicales, comandados por un carismático escritor, los conduce hacia la Isla Cero, un inhóspito lugar en Japón en el que van a encontrar vestigios de algo que no esperan, y es muy, muy grande…

De ahí a Hong Kong, donde el fantasma de un policía ejecuta su particular vendetta contra aquellos que lo traicionaron.

La vida de Jim Wilder cambia radicalmente desde el momento en el momento en el que investiga la extraña explosión que ha borrado un edificio de la faz de la tierra. El contacto con una nave va a hacer que se convierta en su piloto para explorar otros mundos, otros universos.

Un entierro en la lluviosa Londres, la ubicación de la ominosa Ciudad Cero; el increíble viaje de los Ficcionarios; cómo murió Ambrose Chase, el antiguo Tercer Hombre; la triste historia de unos brazaletes, una capa y una lámpara; descubriremos a Stone, John Stone, el mejor agente secreto del mundo; ¿Quién fue David Paine? ¿Y en qué se convirtió, expuesto a aquella letal explosión?...

Todos estos misterios y muchos más van a a ser muy importantes para ir rellenando el puzzle de misterios que componen este cómic, a la vez que su protagonista, Elijah, se percata de que está en medio de una guerra, una carrera contra unos temibles oponentes, Los Cuatro.

Cuando terminemos de leer el número catorce de la serie sabremos muchas cosas, el telón caerá y vamos a saber quién es el Cuarto Hombre, qué le ocurrió y el porqué de todo.

Acompañando a esta increíble saga, que nos deja con ganas de más, el especial que protagonizaron Planetary junto al grupo The Authority, la brutal visión del mundo de los superhéroes de Warren Ellis. En esta ocasión, los protagonistas van a luchar contra la imparable invasión que viene a través de un portal, una fractura abierta por un escritor solitario, racista, cuya visión del horror y lo insondable nos ha marcado a todos los que amamos el género terrorífico…

Este imprescindible volumen se completa con una galería de portadas inéditas, bocetos de personajes y el guión del primer número de la serie.

El misterio se oculta en todos los rincones del planeta, ¿quieres formar parte de Planetary?

Malaga Hoy

jueves, 21 de febrero de 2019

¡Cómo está el servicio!


'Petra, criada para todo' (1954), de José Escobar, es una chica de pueblo, poco agraciada y muy inocentona, que emigra a trabajar en la ciudad, donde padece los abusos de su patrona


GERARDO MACÍAS
13 Febrero, 2019


'Clásicos del humor: Petra, criada para todo'. Guión y dibujos: José Escobar. RBA Coleccionables, 2009.

La película española ¡Cómo está el servicio!, dirigida por Mariano Ozores en 1968 y basada en la obra homónima de Alfonso Paso, está protagonizada por Gracita Morales, que interpreta a una joven de pueblo que llega a Madrid con la intención de ganarse la vida como sirvienta. La actriz Gracita Morales no fue la única sirvienta del cine español de los 60. En muchas películas se ve a actrices como Florinda Chico o Rafaela Aparicio interpretando este tipo de papeles; en décadas posteriores se pudieron ver, en algunas teleseries, ejemplos como Manuela, en Ana y los siete, y Juani, en Médico de familia.

Sin duda, todos estos personajes se inspiraron en Petra, criada para todo, una serie creada en el año 1954 por el historietista español José Escobar (Barcelona, 1908-1994), que basa su humor en la diferencia social y cultural entre Petra, la sirvienta pueblerina, algo simplona y tartamuda, y su señora doña Patro, una mandona solterona que vive de rentas, escasas pero suficientes para poder disponer de servicio doméstico.

Ambos personajes se complementan a la perfección, con diálogos para besugos en ocasiones, a chiste por viñeta. También hay algunos guiños a los demás personajes de Escobar, como si fueran vecinos que en cualquier momento pudieran encontrarse.

El personaje protagonista está inspirado en una amiga de la adolescencia de Escobar, una chica llamada María que hacía de criada a finales de los 40 en Granollers. Era una chica de un pueblo de Huesca que echaba de menos el ambiente rural y no se adaptaba a la ciudad.

Aunque la serie hizo su primera aparición en la revista Pulgarcito nº 1204 de la Editorial Bruguera, fue en el número siguiente donde se publicó la historieta en la que se presentaban los personajes principales, lo que hace pensar que realmente fue la primera dibujada por Escobar. Luego, apareció en muchas más revistas. Llegó a tener sus propios álbumes, y algunas páginas finales en los álbumes de Zipi y Zape y de Carpanta de la colección Olé. Petra, criada para todo es una historieta costumbrista, reflejo de una realidad social de aquella época: las criadas internas que convivían en casa de sus patrones. Era una circunstancia muy común que muchachas de pueblo emigrasen a grandes ciudades para servir en casas pudientes, ahorrando a sus padres una boca que alimentar, ganándose un jornal, un techo para vivir, algún que otro día libre para salir con otras chicas que viven en sus mismas condiciones, y además, pasando siempre los periodos vacacionales allí donde viajasen los señores de la casa.

Petra viste el típico uniforme almidonado y con cofia de las criadas, y su deseo es volver a su pueblo con fortuna. Las meteduras de pata de Petra, las confusiones en los recados y algún intento de sisar o evadirse de sus labores domésticas son, por lo general, la base de las historietas, además del elemento cómico provocado por el contraste entre campo y ciudad, entre valores rurales y urbanos, entre pueblerina y burguesa, aunque el autor a veces deja que la sencillez de Petra ponga en ridículo a doña Patro.

Los tebeos de Editorial Bruguera reflejan la época de publicación, y por eso, a finales de los años 50, el piso de doña Patro se convirtió en la Pensión Patro. Coincidiendo con las penurias provocadas por la autarquía franquista, la economía de la señora doña Patro menguó muchísimo, hasta verse obligada a admitir huéspedes, algo que, por supuestísimo, da lugar a un gran incremento de las obligaciones laborales de Petra.

Pero el verdadero punto de inflexión es la década de los 60, cuando doña Patro y Petra liman asperezas y, paralelamente, se refleja la España del desarrollismo. Escobar muestra los cambios de la España franquista en aquellos años: la automatización de las labores caseras es reproducida en Petra, criada para todo con la presencia del frigorífico, la televisión, la aspiradora, la lavadora automática y otros electrodomésticos. Al mismo tiempo, la serie testimonia también la llegada de los supermercados como la principal fuente de abastecimiento casero. En lo relativo a las relaciones laborales de las protagonistas, desarrolla un cierto nivel de igualdad entre ellas que despoja la obra de su esclavismo inicial.



Malaga Hoy

Contra los sectarismos

JAVIER FERNÁNDEZ
13 Febrero, 2019


'Las serpientes ciegas'. Felipe Hernández Cava, Bartolomé Seguí. Norma Editorial. 80 páginas. 19,50 euros.

Felipe Hernández Cava lleva cinco décadas escribiendo algunos de los mejores tebeos de la historia de este país, comenzando con las virguerías que firmó con el seudónimo colectivo El Cubri (El que parte y reparte se queda con la mejor parte, Sombras o Luis Candelas son tres buenos ejemplos), siguiendo con la hermosa trilogía de Lope de Aguirre, la tetralogía Las memorias de Amorós, a la que cabe sumar esa especie de epílogo que es El artefacto perverso, con un gran Federico del Barrio, y un sinfín de obras con algunos de los mejores dibujantes nacionales, de las que destaca especialmente las dos que dibujó Raúl: Berlín 1931 y Ventanas a Occidente.

En los últimos años, Cava ha encontrado en Bartolomé Seguí el dibujante ideal para sus narraciones, y el dúo ha encadenado cuatro álbumes exquisitos: Las serpientes ciegas, el díptico Hágase el caos y Las oscuras manos del olvido, todos ellas publicados en España por Norma Editorial. Con su mezcla de historia, política y thriller, los cuatro tebeos citados muestran todas las fortalezas del estilo de Cava, reforzado aún más por la narrativa firme y ordenada de Seguí. El dibujante de Luigi es Luis o Lola y Ernesto siempre ha sido un historietista de primera, pero ha refinado su estilo, madurando como los buenos vinos, hasta topar con una línea más gruesa y un coloreado que embellece de lo lindo sus páginas.

De los títulos del tándem creativo, Las serpientes ciegas tiene en su haber el haberse alzado con todo merecimiento con el Premio Nacional de Cómic en 2009, y cuando se cumplen los diez años del galardón, Norma lo devuelve a librerías en una edición ligeramente más pequeña que la de BD Banda (que traducía el original de Dargaud), pero aún de gran formato, con una nueva portada, nueva rotulación, los colores mejorados y un estupendo epílogo de Pepo Pérez. Ambientada en Nueva York, y con visitas recurrentes a la Guerra Civil española, este alegato contra los sectarismos, en clave de género negro, es un cómic portentoso de dos autores en estado de gracia. Imprescindible.


Malaga Hoy

Maravillas integrales

'Blacksad' es una serie superventas de género negro ambientada en un mundo de animales antropomórficos, bien escrita y mejor dibujada


JAVIER FERNÁNDEZ
13 Febrero, 2019

'Blacksad integral'. Juan Díaz Canales, Juanjo Guarnido. Norma Editorial. 308 págs. 49 euros.


Están las librerías llenas de ediciones integrales, recopilatorios de todas las clases y tamaños, casi siempre enriquecidos con material extra. Y son tantos, y tan caros, que no sabe uno bien si realmente merece la pena el desembolso, máxime cuando muchas veces se tienen estos mismos cómics en ediciones más modestas. Yo, por mi parte, les voy a recomendar hoy tres que lo mismo enriquecerán la biblioteca del que los tenga ya en otros formatos como la del que no.

El primero es Blacksad Integral, y ya con eso está todo dicho. La obra maestra del madrileño Juan Díaz Canales y el granadino Juanjo Guarnido es un tebeo espectacular, una serie de género negro ambientada en un mundo de animales antropomórficos, bien escrita y mejor dibujada. Signo de su calidad son los numerosos premios que se ha granjeado este superventas, como, por ejemplo, los cuatro premios obtenidos en el Salón de Barcelona, dos en 2001 y dos en 2006, el del Festival de Angoulême en 2004, el puñado de Eisner conseguidos en 2011, 2013 y 2015, el Harvey en 2015, los cuatro de Expocómic en 2010 y 2014 y, cómo no, el Premio Nacional de Cómic en 2014. La edición integral de Norma recoge los cinco álbumes de la serie (Un lugar entre las sombras, Artic-Nation, Alma roja, El infierno, el silencio y Amarillo), junto con dos historietas de dos páginas y un jugoso apartado de bocetos. En pocas palabras, un libro que no puede faltar en ninguna biblioteca.



Otro que debería estar en todas partes es el sexto integral de Blueberry (bueno, este y, obviamente, los cinco anteriores), el wéstern definitivo de Jean-Michel Charlier y Jean Giraud (también conocido como Moebius). Cantar las alabanzas de Blueberry es tarea sencilla, pues se trata de una de las cimas del noveno arte, un tebeo excelso literaria y gráficamente, que proporciona horas y horas de placer. Esta reedición en formato integral es una auténtica gozada, no solo por la calidad de impresión, el respeto a los colores originales y el cuidado en la traducción y rotulación, sino por la cantidad de paratextos y materiales añadidos que enriquecen la lectura. Con esta sexta entrega, se completa casi la fenomenal aportación de Charlier (todavía quedará un último tomo con sus guiones, si no me equivoco), y lo que tenemos aquí es la almendra de las aventuras del mítico teniente, cuatro álbumes inmensos: Fuera de la ley, Angel face, Nariz rota y La larga marcha, serializados en la revista Pilote entre 1973 y 1980.



Por último, Norma ofrece también el sexto volumen integral de AIDP, un spin-off de Hellboy que acabó volando tan alto como el modelo original. Las aventuras de la Agencia de Investigación y Defensa Paranormal, con Abe Sapiens y Liz Sherman a la cabeza, mezclan el terror con el sabor de las viejas series de superhéroes, en una mezcla sabrosa y entretenidísima. Mike Mignola, John Arcudi y Guy Davis son las atracciones principales de un tomo que incluye los arcos Un nuevo mundo, Dios y monstruos y Rusia, e incluye aportaciones de Tyler Crook y Duncan Fegredo.


Malaga Hoy


martes, 19 de febrero de 2019

Nuevo mundo tras un libro

JAVIER FERNÁNDEZ
13 Febrero, 2019

'Recuerdos del eterno presente'. Benoit Peeters, François Schuiten. Norma Editorial. 80 páginas. 23 euros.

Comenzada en 1982, en las páginas de la revista francesa À suivre, la serie de Las ciudades oscuras es uno de los hitos del tebeo europeo contemporáneo. El guionista Benoit Peeters y el dibujante François Schuiten derrochan imaginación y maestría en cada uno de estos álbumes que nos invitan a soñar y a deleitarnos con su belleza. A la estupenda reedición de la serie emprendida por Norma, se suma ahora un título inédito (la sola idea me llena de emoción), Recuerdos del eterno presente (2009), relacionado con un proyecto de animación de Raoul Servais. El protagonista es Estimado, un niño de cabeza rapada que vive en la ciudad en ruinas Taxandria, donde está prohibida toda alusión al pasado y al futuro. Bajo los anaqueles vacíos de una biblioteca, descubre un libro que relata la historia de Taxandria, y todo cambiará para él y para su mundo.


Malaga Hoy


Huida para la salvación


JAVIER FERNÁNDEZ
13 Febrero, 2019


'La frontera invisible. Edición integral'. Benoit Peeters, François Schuiten. Norma Editorial. 136 pág. 27 euros.

Roland trabaja en el Centro de Cartografía de Sodrovno-Voldaquia. Shkodra, por su parte, es una joven de un club de alterne que se niega a desnudarse ante los clientes y que luce una extraña mancha en la base de su espalda y en sus nalgas. Un día, Roland descubre las sangrientas maquinaciones del mariscal Radisic y la pareja, que se ha acabado enamorando, decide huir de la ciudad y atravesar la frontera. La presente edición integral de Norma Editorial de La frontera invisible reúne los dos álbumes de Peeters y Schuiten (publicado originalmente el primero en 2002 y el segundo en 2004) que conforman uno de los títulos más alucinantes de la aclamada serie de Las ciudades oscuras, llena de por sí de historias alucinantes.



Malaga Hoy


lunes, 18 de febrero de 2019

Joyas francobelgas

La editorial Dibbuks trae como novedad a las librerías dos obras imprescindibles para los amantes de la mejor historieta gala

JOSÉ LUIS VIDAL
13 Febrero, 2019

Si repasamos el catálogo de la editorial madrileña nos vamos a percatar de que ésta tiene una especial atención en publicar títulos creados en el país vecino, Francia. Y tenemos la increíble suerte de que en este mes de febrero vayan a coincidir la publicación de dos maravillas de la viñeta.



En primer lugar, El joven Alberto, recopilación de las tiras publicadas en los años ochenta en una cabecera mítica. La revista Metal Hurlant, con la variedad y calidad que la caracterizó siempre, dio espacio y libertad a uno de los grandes autores de la bande dessinée, nada más y nada menos que el prematuramente desaparecido y muy añorado Yves Chaland, uno de los padres de la bautizada como "línea clara", que abogó en sus obras por una bd que volviera a sus orígenes. En el aspecto gráfico ha influido en multitud de artistas, dejando su huella imborrable y sus obras mantienen la misma frescura y originalidad que desde el primer día.

Y estas peripecias del lenguaraz Alberto no van a ser menos y se caracterizan por sus argumentos, ya que no esperéis aquí las típica (y tópica) sucesión de chistes. Muchas de las historias que se cuentan no son fáciles de digerir, como tampoco lo es la personalidad de su protagonista, un chaval de barrio pobre, huérfano de padre y que pasa casi todo el día en la calle, ideando maldades junto a su eterno acompañante y amigo Fifí, el cual es el objetivo casi eterno de sus bromas y golpes.

Con una socarronería única e imaginación desbordante, Chaland nos presenta a este personaje único que está provisto de unos conocimientos que lo convierten en el centro de toda reunión. Junto a él vamos a conocer sus primeros escarceos con la bebida, un extraño viaje a los infiernos, la incongruencia de algunos de sus comportamientos, los elaborados e inútiles planes de venganza hacia un pandillero llamado Caronte… Y la crudeza de la guerra, que convierte la ciudad de un cementerio en ruinas. Y en medio de ella, el juvenil amor hacia una guapa enfermera.

Todo esto y mucho más podremos encontrar de la mano de este golfillo callejero llamado Alberto.



Y de ahí, sin abandonar la ciudad de Bruselas, saltamos a una nueva entrega de la línea Una aventura de Spirou… (con un nuevo formato más grande) que, en esta ocasión viene firmada por Èmile Bravo, autor de ascendencia española que nos ofrece, en mi opinión, una de las mejores y más importantes historias dentro de la ya larga trayectoria de este botones de pelo rojizo.

¿Y por qué es esto? Pues, en primer lugar, en este 'Año Uno' vamos a conocer el verdadero nombre y origen del jovenzuelo, que no nació con el sombrerito de botones sobre su pelirroja testa. Un comienzo que ya da el tono de la historia con la que nos vamos a encontrar, una vez leído el prólogo de este Diario de un ingenuo.

Dramático suceso que lo lleva a trabajar al prestigioso hotel Moustic, lugar donde va a vivir infinidad de peripecias, pese a la mala uva del orondo portero Entresol que, en más de una ocasión se las va a hacer pasar canutas, librándose de sus golpes a base de ingenio y buena suerte.

Y es que en esta historia se respiran esos aires prebélicos que amenazaban a Europa. Unos misteriosos señores polacos celebran una serie de reuniones con un tipo alemán. Algo importante se gesta en una de las salas de establecimiento, pero Spirou está más pendiente de la nueva y bella joven que entra a trabajar en el hotel, a la que irá conociendo poco a poco, y enamorándose irremediablemente.

Pero claro, no hay buena historia del protagonista sin el que se convertiría, con el tiempo, en su mejor amigo y aliado, el periodista Fantasio que, con alma y actitud de gacetillero, intenta por todos los medios que el botones le cuente chismorreos del Moustic, sin saber que tras sus puertas se están tratando temas de estado de gran importancia…

Èmile Bravo, defensor a ultranza de la bd más clásica, la reivindica gráficamente con esta obra realizada en el 2008 que nos recuerda, muy intencionadamente, a las páginas de uno de los grandes clásicos de la historieta francobelga, el Tintín creado por Hergé. Y no lo hace solamente con su narración y estilo, sino que vamos a encontrarnos con algún que otro guiño y mención al propio personaje.

Argumentalmente, Bravo nos regala una historia que te atrapa desde el principio, y que nos lleva a una época que precede a la oscuridad del segundo gran conflicto bélico que golpeó al planeta. Lo hace sin cortarse a la hora de posicionarse políticamente y nos deja al final de la historia con un regusto agridulce, la pérdida de un primer amor, el hallazgo de la amistad y cómo la pequeña Spip, la ardillita que acompañará a Spirou en sus aventuras, obtiene la consciencia.

Si queréis pasar un buen rato, aquí tenéis dos muy buenas sugerencias. Así que… Allons-y!


Malaga Hoy


lunes, 11 de febrero de 2019

Viajes de Ulises Por Manuel Rodríguez Rivero


1. Cómics
Lo mejor será que dé como no leído el desmesurado, deliberadamente escandaloso e inapelablemente apodíctico titular 'La gran novela americana es un cómic', con el que se abría el Babelia de mi alma la pasada semana, en referencia a esa cumbre (otra más) de la novela gráfica que es Sabrina (Salamandra), de Nick Drnaso (Palos Hills, Illinois, 1989). Con esto de la "gran novela americana" (en el exclusivo sentido que los estadounidenses dan al término) pasa lo mismo que con el Mesías de los judíos: ya solo creen en su futuro advenimiento los ortodoxos irredentos, que siguen esperando la venida del líder ungido que salvará a su pueblo de sus ansiedades escatológicas, y ajustará las cuentas con el mal en el postrero Armagedón.

Grabado de John Flaxman para la Odisea (1805)

De modo semejante, la "gran novela americana" (GNA), ese texto de ficción casi sagrado que representaría de forma acabada y canónica la cultura, la experiencia y el lenguaje de los estadounidenses en un momento dado, no llegará nunca porque ya está aquí, lo ha estado siempre: el honor ha recaído, entre otras muchas que supieron elevarse del montón para representar el Zeitgeist, las angustias, los sentimientos y las esperanzas de los norteamericanos (o de una parte sustancial de ellos), en novelas como Moby Dick (Melville, 1851), Las aventuras de Huckleberry Finn (Twain, 1884), El gran Gatsby (Scott Fitzgeráld, 1925), Absalón, Absalón (Faulkner, 1936), El hombre invisible (Ralph Ellison, 1952), Beloved (Toni Morrison, 1987), La broma infinita (Foster Wallace, 1996); y, afortunadamente, seguimos contando. Cada una de ellas representa un fragmento de esa GNA eternamente hecha y eternamente por hacer, como ocurre en cualquier literatura. En cuanto al cómic estadounidense, pasa algo parecido. Visto con perspectiva, el último medio siglo ha sido pródigo en obras maestras de la novela gráfica sustentadas en un fabuloso sustrato de dibujantes y guionistas: desde pioneros tardo-victorianos como Richard Outcault, cuya serie Yellow Kid (1895) mostraba por primera vez el globo como expresión del decir del personaje (en este caso, de un loro), hasta la edad de plata de Stan Lee y Jack Kirby en Marvel, pasando por el iconoclasta Robert Crumb, un eslabón sin el que no puede entenderse buena parte de la evolución posterior. Así que nah: no existe una GNA gráfica, sino que coexisten muchas. Piensen, por citar una muestra imprescindible
de la imparable y fecunda incorporación de las mujeres al género en, por ejemplo, la autobiográfica Fun Home, una familia tragicómica, de Alison Bechdel (2006; en Reservoir Books). Y dejen sus (posibles) prejuicios de lado: cuando acudan a una buena librería en busca de lectura, no olviden las grandes novelas gráficas (también, de autores y guionistas españoles); se llevarán una sorpresa, y si las prueban, repiten.

2. Dos premios
Breve viaje a Barcelona para asistir a la ceremonia anual del Premio Biblioteca Breve. And the winner was... Días sin ti, de Elvira Sastre, una joven poeta (27 años) de la que aún no he podido leer nada y de la que se subrayan los centenares de miles de seguidores en Twitter, Instagram, Facebook. Vamos a ver: mujer, poeta, joven, redes sociales; todo un caramelo para el departamento de mercadotecnia de uno de los tres grandes buques literarios de Planeta (los otros son Tusquets y Destino). Y, por ahora, no digo mucho más, ojalá que cuando la lea me encuentre con que la novela ganadora está a la altura de los premios a, por ejemplo, Las afueras (1958; Luis Goytisolo tenía 23 añitos), La ciudad y los perros (1962; Vargas Llosa, 26 añitos) o Últimas tardes con Teresa (1966; Marsé, 33 añitos), por solo citar algunos de la época dorada y más falocéntrica del galardón (no hubo ninguna mujer premiada hasta que en 1971 lo obtuvo la cubana Nivaria Tejera, de cuyo Sonámbulo al sol ya no se acuerda nadie). Aproveché el banquete posterior a la proclamación de la ganadora para ver amigos y escoger una mesa sin enemigos, lo que no siempre resulta sencillo. Y la noche de hotel y los dos trayectos de AVE, para terminar el estupendo Una Odisea, de Daniel Mendelsohn (de Seix Barral, precisamente), un nuevo ejemplo de esa cualidad proteica, inagotable y multiforme de la narración, a la que le viene bien el epíteto, igual que al héroe Odiseo, de "la de los muchos recursos", la "fecunda en ardides". En efecto, Mendelsohn da una nueva vuelta de tuerca a la narración literaria en este apasionante memoir de una odisea familiar de nuestro tiempo (también lo fue su modelo, el antiguo drama de aventuras en que Odiseo, Telémaco, Penélope y el viejo Laertes se reencuentran, muchos años después, y reconstruyen su propia familia, eliminando a los pretendientes y propiciando uno de los finales más felices de la historia literaria), mezclándolo con elementos y técnicas de la ficción —incluida lo que los estructuralistas llamaban mise en abîme— y con una inteligente revisión crítica e histórica de la primera "novela" de la cultura occidental. Hacía tiempo (y muchos viajes, como Odiseo) que no leía con tanto entusiasmo un libro. Su lectura me resultó todo un premio.

3. Tintinología
Hasta el adusto Le Monde pelea denodadamente por conjurar el peligro y vender diarios. Por eso se ha inventado la promoción de ofrecer a sus lectores una colección de cada uno de los coches (a escala 1/24) que utiliza en sus aventuras el héroe Tintín, al que ya solo le falta un lugar en el Panteón de Francia, por más que tanto él como Hergé, su padre, fueran belgas. Y es que el intrépido aventurero acaba de cumplir 90 años y sigue vivito y coleando. Si quieren saberlo todo sobre uno de los más famosos personajes de cómic no se pierdan Tintin-Herge, una vida del siglo XX, la apasionada summa tintinesca de Fernando Castillo que acaba de reeditar Fórcola.


El Pais. Babelia. Nº 1.420. Sábado 9 de febrero de 2019.


viernes, 8 de febrero de 2019

Bifröst, el Puente del Arco Iris

'Thor' de Walter Simonson (1983) elimina la identidad terrícola que mantuvo el superhéroe desde su creación, para centrarse en la mitología nórdica y en su faceta de Dios Asgardiano


GERARDO MACÍAS
07 Febrero, 2019



'Marvel Héroes. El poderoso Thor de Walter Simonson' nº 1'. Guion: Walter Simonson. Dibujos: Walter Simonson y Sal Buscema. Panini Cómics, 2013.

En las Edda islandesas, Bifröst, el Puente del Arco Iris, une Midgard (el planeta Tierra) y Asgard (Reino Dorado de los Dioses). En Bifröst se inspiró Marvel Comics para crear un nuevo superhéroe en 1962. Hasta entonces, todos sus superhéroes tenían que ver con tecnología y radiación. Ahora querían un nuevo concepto, y se pensó en leyendas y religión: el siguiente personaje sería un dios de la mitología nórdica.

Thor, el Dios del Trueno, fue el elegido. Stan Lee esboza un argumento y encarga el guión a su hermano Larry Lieber, que mezcla elementos grecorromanos, judeocristianos y orientales. El dibujante Jack Kirby era un forofo de la mitología vikinga, y se recrea en el diseño de Asgard.


Stan, Larry y Jack añaden al panteón asgardiano a Los Tres Guerreros: Volstagg (inspirado en el Falstaff de Orson Welles en Campanadas a medianoche); Fandral (sosias de Errol Flynn en El Burlador de Castilla); y Hogun (basado en Charles Bronson).

Thor debuta en Journey into Mystery nº 83 (1962). Donald Blake es un médico que está de vacaciones en Europa. Blake es una identidad creada por Odín para su hijo Thor, el Dios del Trueno, desterrado a Midgard en cura de humildad. Blake está destinado a encontrar el martillo Mjolnir en una caverna para volver a ser Thor.

En 1983, la cancelación amenaza The Mighty Thor hasta la llegada de Walter Simonson, guionista y dibujante que debuta en The Mighty Thor nº 337 y presenta a los dioses asgardianos como protagonistas de la versión Marvel de El Anillo de los Nibelungos.

El nº 337 presenta a Bill Rayos Beta, un alien que por accidente de su nave se topa con el martillo de Thor… y lo sostiene. Se plantea si sólo hay un Thor, si debe serlo quien blanda Mjolnir, y si sólo el hijo de Odín puede serlo. Odín otorga a Bill el martillo Stormbreaker.

Bill Rayos Beta compite con Thor por el amor de Sif, que en mitología escandinava es esposa de Thor. Simonson da a Sif las facciones de Sigourney Weaver en Alien. En la versión Marvel, aunque son pareja, Thor y Sif tuvieron un triángulo amoroso con Jane Foster, enfermera de Don Blake en tiempos de Lee y Kirby; y en la etapa de Simonson, otro con Lorelei, asgardiana de su creación, basada en la leyenda de la sirena del Rhin. Es la hermana menor de La Encantadora, asgardiana creada por Lee y Kirby.

La Saga de Surtur reúne a Bill Rayos Beta, el ejército de Asgard, Los Vengadores y Los 4 Fantásticos en Nueva York contra las hordas de Surtur; mientras en Asgard, Thor, Odín y Loki olvidan sus diferencias para vencer a Surtur, lo que desembocaría en la muerte de Odín.

Al comienzo de la etapa, Don Blake deja de ser digno del martillo de Thor, por lo que deja de existir. Con ayuda de Shield, Thor crea su nueva identidad secreta: Sigurd Jarlson. Para que nadie note que Sigurd es Thor, se ata el pelo, y usa gafas, como Superman, el icono de la competencia, DC Comics. Sigurd tropieza con Clark Kent, que se queda pensando que el rubio de las gafas se parece demasiado a alguien...

En el panteón de Asgard, Balder, el Dios de la Luz, es el hijo predilecto de Odín. Balder es hermano de Thor, pero en los cómics es su mejor amigo. Lee se decantó por Thor, pero Simonson nos recuerda que Balder murió y estuvo en Hel, el infierno asgardiano. Allí se enfrentó a los que había matado, volvió a matarlos y nadó a través del lago de sangre de esos muertos, para volver a vivir. Simonson le dedica una miniserie, y lo convierte en rey de Asgard.

Para evitar su acceso al trono de Asgard, Loki convirtió a Thor temporalmente en rana. Hela, Diosa de la Muerte, le deja una cicatriz en la cara, que Thor cubre con una barba. Además, Hela vuelve sus huesos quebradizos, por lo que Thor forja una armadura para mantenerse en pie.

En los episodios finales, Simonson cede los lápices a Sal Buscema, pero en el nº 380 vuelve a dibujar para ofrecer una historia realizada a viñeta por página que narra la batalla entre Thor y Jormungander, la serpiente de Midgard. Simonson dejó la serie en el nº 382 (agosto de 1987).

Walter Simonson es conocido por Fantastic Four, Power Pack y X-Factor, personajes que hacen cameos en The Mighty Thor. Comenzó trabajando para DC Cómics, y recala en Marvel en 1977, en The Rampaging Hulk.


Malaga Hoy

Santa Claus de pelo en pecho

JAVIER FERNÁNDEZ
07 Febrero, 2019



'Santa Claus Junior'. Ralf Köning. La Cúpula. 118 páginas. 19,50 euros.

Es noviembre y ya se acerca la Navidad, como una plaga bíblica; las calles y mercadillos se colapsan de gente, y la protagonista de Santa Claus Junior, Ute Hinzmann, hasta el moño de las fiestas, declara: "¡Este año paso de todo!", dispuesta a pasar sola la Nochebuena. Ah, pero la bendita y ansiada soledad se verá interrumpida cuando aparezca, primero, un peculiar ángel en su terraza y, luego, Santa Claus con su trineo, bueno, una especie de Santa Claus de pelo en pecho. El siempre divertido Ralf Köning (ya saben, el de El condón asesino y El hombre deseado) se aparta ligeramente de su temática habitual y nos ofrece su lado más tierno en este librito navideño que hasta incluye un puñado de recortables para decorar el árbol.


Malaga Hoy

En busca de Emma Stone

JAVIER FERNÁNDEZ
07 Febrero, 2019


'Fante Bukowski'. Noah Van Sciver. La Cúpula. 92 páginas. 13,50 euros.

El autor de Saint Cole, The Hypo: The Melancholic Young Lincoln o Johnny Appleseed, premio Ignatz en 2015 por su historieta autobiográfica My Hot Date, vuelve a la carga con Fante Bukowski, una ácida sátira sobre las aspiraciones (esto es, ínfulas) literarias en el mundo actual. El protagonista, que responde al ridículo nombre que da título al libro, es un escritor emergente convencido de su propio genio y dado a la procrastinación. "Panda de necios" y "soy el único autor vivo de nuestro tiempo" son dos de su lemas, pero a la escena literaria parece importarle un pimiento, y Fante Bukowski se las pasa de escena vergonzante en escena vergonzante, pegado a su máquina de escribir, viajando sin rumbo o en busca de un agente literario que le permita, en sus propias palabras, alcanzar: "1. Un contrato de los guapos. 2. Acciones de Apple. 3. A Emma Stone".



Malaga Hoy

Over and over again

El volumen reúne los tres números de la miniserie 'New Tales of Old Palomar', números 14, 19 y 26 de la colección Ignatz de Fantagraphics


JAVIER FERNÁNDEZ
07 Febrero, 2019


'Nuevas historias del viejo palomar'. Beto Hernández. La Cúpula. 106 páginas. 12,50 euros.


Rico y variado como pocos, el catálogo de La Cúpula ha reflejado las tendencias más significativas del cómic mundial durante las últimas cuatro décadas. Entre sus puntos fuertes, destaca desde siempre el interés de la editorial por la historieta estadounidense underground e independiente, con autores de la talla de Robert Crumb, Gilbert Shelton, los hermanos Hernandez o Daniel Clowes, y es que La Cúpula no solo nos los trajo primero, sino que ha seguido trayéndolos sin falta, sirviéndolos en distintos formatos (serializados en revista, en álbumes encuadernados en tapa dura y en tapa blanda, e incluso, brevemente, en formato cómic-book). Como ejemplo de dicho interés, les traigo aquí cuatro reediciones recientes en rústica, comenzando con Nuevas historias del viejo Palomar, de Beto Hernández. El volumen reúne los tres números de la miniserie New Tales of Old Palomar (2006-07), números 14, 19 y 26 de la colección Ignatz de Fantagraphics, recopilados en 2013 con el título The Children of Palomar. Beto es uno de los historietistas imprescindibles de la escena norteamericana y esta de Palomar es su serie por excelencia. El conjunto es una novela río costumbrista, con sabor a realismo mágico, llena de personajes inolvidables, habitantes de un pueblo mesoamericano de localización indefinida, una auténtica obra maestra que viene desarrollándose desde los primeros días de Love and Rockets y a la que el dibujante retorna de tanto en tanto con la misma frescura y maestría de siempre.


En algún lugar del Oeste es el título del segundo tomo de otra serie mítica, Balas perdidas (Stray Bullets en el original), con la que David Lapham logró cinco nominaciones a los premios Eisner, además de alzarse con el galardón al Mejor Autor Completo en 1996. Una línea elegante, un poderoso blanco y negro y una narrativa perfecta hacen de este serial de género negro, en el que tanto importan las situaciones como la caracterización de personajes, una compra obligada para cualquier aficionado al cómic que se precie. Lapham se ha labrado después un nombre en el mainstream, pero este, su trabajo más incisivo y penetrante, sigue siendo lo mejor de su amplia carrera.


Flujo es una magnífica novela gráfica del inclasificable Dave Cooper, subtitulada "predilección por Tina", e impresa en bitono (azul y rosa) sobre papel amarillo, un tebeo morboso y divertido que combina elementos eróticos, grotescos y tiernos para narrar la relación afectiva y sexual entre un dibujante y su joven y voluptuosa modelo. Fantasías sexuales, fluidos corporales, juegos de dominación y sumisión y otras obsesiones conforman una obra sugestiva y diferente que apareció primeramente serializada en la revista Weasel, entre 1999 y 2002.



Finalmente, La Cúpula ha devuelto también a librerías El gran libro Yum Yum, de un autor que no necesita presentación: Robert Crumb. El genio de Filadelfia dibujó está encantadora fantasía en 1963, una singular historia de amor, con aquel estilo primitivo del propio gato Fritz y con un bello coloreado. Maravilloso.

3 firmadomisterj.blogspot.com

Malaga Hoy

La escuela de la vida

JAVIER FERNÁNDEZ
07 Febrero, 2019


'Pólvora mojada'. Isabel Kreitz. La Cúpula. 304 páginas. 27,90 euros.

Más arriba les hablo de reediciones, pero si algo ha caracterizado siempre la oferta de La Cúpula es su querencia por el riesgo, su apuesta por autores nuevos o menos conocidos, provenientes de otros mercados y su incansable búsqueda de nuevas propuestas. De esta rama valiosa les traigo otros dos títulos que me han cautivado estos días. El primero es Pólvora mojada, una gruesa novela gráfica de la interesantísima Isabel Kreitz (Hamburgo, 1967), de quien la editorial ya había publicado El caso Sorge y Haarman. El carnicero de Hannover. La carrera de Kreitz es muy prestigiosa, no en vano, se alzó con el premio al mejor dibujante de cómic alemán en el Festival Internacional del Cómic de Hamburgo en 1997, obtuvo el premio Max und Moritz en 2006 y dos veces el premio Sondermann de la feria del libro de Frankfurt, en 2009 y en 2011. Pólvora mojada es una espectacular adaptación de la novela autobiográfica de Konrad Lorenz, que nos traslada, con gran belleza y un alto detallismo gráfico, al Hamburgo de la época inmediatamente posterior a la segunda guerra mundial. Protagonizada por un niño, Kalle, y sus amigos, que agotan los años de su infancia entre las ruinas físicas y morales de la ciudad, la historieta es una vívida recreación de época, un retrato de los traumas de guerra que arrastran los hombres, de regreso a casa, y un homenaje al esfuerzo de las mujeres, auténticos motores y pegamento de una sociedad quebrada.



El segundo título que quiero recomendarles es Diagnósticos, de los bonaerenses Lucas Varela y Diego Agrimbau, quienes gestaron la obra a lo largo de 2011, durante una estancia artística en la Maison des Auteurs de Angoulême. Esta virguería toma seis trastornos psíquicos (agnosia, claustrofobia, sinestesia, afasia, akinetopsia y prosopagnosia) y construye seis historietas que son otros tantos delirios visuales, con soluciones narrativas que buscan reflejar las distintas alteraciones sensoriales y anomalías neuronales, en un juego gráfico estupendo, realmente atractivo.


Malaga Hoy

miércoles, 6 de febrero de 2019

Una balada de vanguardia

Use Lahoz

24 AGO 2015

El compositor de las 'Vexations', retratado en un cuadro de Santiago Rusiñol.  HERITAGE IMAGES

El pianista Nicolas Horvath inició a las ocho de la tarde del martes 30 de junio en la casa de la Radio de París la interpretación de las Vexations, de Erik Satie, para conmemorar el 90º aniversario de la desaparición del célebre compositor. Dicho así, parece sencillo, pero lo llamativo del caso es que estuvo tocando hasta las ocho de la tarde del día siguiente. Compuesta en 1893, es una de las obras más peculiares de Satie. Consiste en 840 ejecuciones de un fragmento musical de 152 notas. Según el tiempo que se tome el intérprete, puede durar entre 50 y 100 segundos y requiere un total de entre 12 y 24 horas.

Erik Satie (1866-1925) vivía a los 20 años de manera intensa, en Montmartre, rodeado de amigos como Debussy, Ravel o Picasso. Cuando cumplió los 30, escaso de dinero, se retiró a Arcueil, suburbio a 10 kilómetros de la ciudad. Cuentan que en los 20 años que habitó allí no recibió ninguna visita. Murió en 1925, de cirrosis.

Ello explica en parte que las Vexations permanecieran inéditas hasta 1949. Tras su muerte pasaron a manos de su amigo Henri Sauguet, que vio en ellas otra de las bromas que solía gastar el músico, lo que no impidió que se las mostrase a John Cage, acérrimo defensor del francés, del que se sentía heredero.

En 1963, Cage organizó la primera interpretación de las Vexations en el Pocket Theater de Nueva York. Diez pianistas necesitaron 18 horas y 40 minutos. Críticos de The New York Times fueron testigos de que el emisario del libro Guinness de los récords se mantuvo despierto. La obra fue catalogada como “la pieza para piano más larga de la historia”. Y John Cage, tras el recital, dijo: “Yo he cambiado y el mundo ha cambiado”.

Conviene prestar atención a la fecha de composición, 1893, porque durante seis meses de aquel año Satie se enamoró arrebatadamente de la pintora impresionista Suzanne Valadon (madre del también pintor Maurice Utrillo). Él le escribió poemas y ella le pintó uno de los míticos retratos que de él han quedado. Todo fue bien hasta que ella lo dejó por un banquero rico. Durante el duelo compuso Vexations (vejaciones) y escribió: “Para mí no hay nada más que una soledad glaciar, que vacía mi cabeza y deja mi corazón triste”. Fue la única historia de amor de su vida.

Max Sweet recordaba en un artículo en The New Yorker que, tras el impulso de Cage, este “esotérico Everest” devino un rito que los pianistas desean escalar. Es una obra de arte creada no sabemos si en favor de la belleza o en favor de la autoflagelación, cuya repetición llama a la melancolía y a la ansiedad.

Por eso acudo al prestigioso pianista Josep Colom, que me invita a dudar: “Desconfío del arte que necesita justificaciones previas. Me cuesta creer que alguien interprete o escuche esta pieza entera por placer. ¡Su mensaje se ha entendido muchas horas antes de que termine!”.

Hoy, cuando Satie todavía comparte admiradores y detractores, el musicólogo Nicolas Southon sigue afirmando que las Vexations “no se pueden entender sin esa duración; hay que dejarse penetrar por el torpor que suscitan, consentir el aburrimiento y la fascinación que provocan”. Entonces, ¿es castigo o es liberación?

Llamo al crítico de música y traductor Luis Gago: “Vexations está rodeada de interrogantes. Es coetánea de Bonjour Biqui, Bonjour! (Satie llamaba Biqui a Suzanne Valadon), una especie de regalo que le hizo el Domingo de Pascua de 1893. Las dos llevan la misma indicación de tempo très lent, usan acordes disminuidos y Vexations empieza con el mismo acorde con que termina Bonjour…”. Puede que Satie esté expresando su dolor por un amor no correspondido y que el objetivo fuera (solo podemos conjeturar) hacer que intérprete y oyentes sientan la misma turbación que él”.


El Pais Semanal

Goomer by Ricardo & Nacho


El Jueves Nº 883. 27 abril/3 de mayo 1994

martes, 5 de febrero de 2019

Cuando Jackie Kennedy iba a los toros

La propietaria de la Real Maestranza cataloga 13.300 negativos comprados a la familia de Luis Arenas

La decisión de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla de comprar hace unos meses el archivo taurino del fotógrafo Luis Arenas (Sevilla, 1911-1991) ha permitido sacar a la luz instantáneas inéditas de famosos personajes que visitaron la plaza de toros en los cincuenta y sesenta. Extraordinarias fotos en blanco y negro que han dormido largo tiempo en negativos ocultos y vuelven a la actualidad gracias al trabajo de catalogación de 13.304 fotos que carecen de identificación y fecha.

Entre miles de imágenes taurinas y faenas camperas, de 1944 a 1966, destaca la presencia en los tendidos de Jacqueline Kennedy junto a la duquesa de Alba, con la que se paseó a caballo, vestidas de amazonas, por el real de la feria en 1966; la actriz Ava Gardner (en 1964) y el director de cine Orson Welles (años 50) se asoman en una barrera de la plaza; Audrey Hepburn y Mel Ferrer, su marido, en los primeros años sesenta; los príncipes Raniero y Grace Kelly, en 1966 (la princesa se vistió de flamenca y paseó en coche de caballos); Lola Flores y una joven Carmen Sevilla, entre otros rostros conocidos de entonces.

Once cajas guardan los 13.304 negativos de fotos taurinas en blanco y negro. Ninguna de ellas está catalogada, y la institución sevillana trabaja para que a la mayor brevedad posible —asegura que aún es pronto para dar una fecha— esté al servicio de los investigadores y amantes de la fotografía taurina. El compromiso de la Maestranza es la elaboración de un catálogo general y el montaje de una exposición que muestre lo más sobresaliente del archivo.

Entre las fotos taurinas hay 422 de Rafael El Gallo; 191 de Juan Belmonte; 20 de Manolete; 18 de Franco en los toros; 14 de Jacqueline Kennedy; 8 de Orson Welles; 5 de Ava Gardner; hay además tomas de esculturas, pinturas y temática general relacionada con el mundo de los toros. Esta no es más que una muy pequeña muestra del inmenso legado de un artista sevillano de la cámara, apasionado de la Semana Santa, pero muy conocido también por su dedicación al fútbol, la Feria de Abril, el Rocío, la vida cotidiana, los lugares recónditos, la luz, las penumbras y los niños. A todo ello dedicó el fotógrafo más de 40 años de su vida, cámara al hombro.

Hoy, 25 años después de su fallecimiento, el legado artístico de este maestro del costumbrismo lo componen casi 30.000 negativos pendientes de catalogación. Además de los taurinos, otros 15.000 permanecen en la casa familiar a la espera de que sus descendientes alcancen un acuerdo para su venta a una entidad financiera.

La historia de toda una ciudad compendiada por el objetivo de una cámara. Esa es la herencia de un personaje singular a quien Luisa, la única viva de sus cuatro hijos, su nieto Luis y su sobrino nieto Daniel, recuerdan como “un artista enamorado de Sevilla, que salía cada mañana de su casa para atrapar un destello de luz que, quizá, llevaba buscando meses”.

Arenas fue un protagonista central de la Semana Santa (se calcula que tiró unas 10.000 instantáneas), fotógrafo de fútbol (“un sevillista de corazón”, afirman los suyos), amigo de los toreros Rafael el Gallo y Juan Belmonte, y amante de la feria y el Rocío. Publicó libros de fotografías con los textos de su amigo Luis Ortiz Muñoz, expuso en Sevilla, Madrid, Lisboa y el Vaticano, sus fotografías fueron los temas centrales de los carteles de Semana Santa y Feria en 11 ediciones, su trabajo se conoció en distintos países gracias a su colaboración con la agencia inglesa Camera Press y una foto captada en la plaza de la Maestranza fue portada de la revista Life.
Su hija Luisa cuenta que su padre pertenecía a una familia de 10 hermanos dedicada a la fabricación y venta de muebles en el centro de Sevilla. Pronto se descubrieron las dotes artísticas de Luis para el dibujo y de ese modo contribuyó en el negocio familiar al tiempo que cursaba estudios de escultura en Bellas Artes. Pero no tardó mucho el joven Arenas en comprender que no había nacido para el diseño de muebles.

Niños, sí, bodas, no

Con la ayuda de un amigo argentino conoció su vocación por la fotografía, y sus primeras pesetas las ganó retratando niños, con un prestigio creciente que se extendió por la clase media y alta sevillana que “se lo rifaban para que retratara a sus hijos”, dice la familia. Cuenta su nieto Luis que deben ser casi 5.000 las fotos de niños sin identificar que guarda en el archivo. Fue tal el prestigio alcanzado por su abuelo que se vio obligado a permanecer seis meses en Madrid dedicado en exclusiva a este menester, hasta que volvió a Sevilla, donde continuó recibiendo a familias de toda España.
Al mismo tiempo, comenzó sus colaboraciones en el diario deportivo Marca y en el taurino El Ruedo, y se acercó al gran escenario de la Semana Santa. Captó goles y regates, verónicas, naturales y faenas de campo, personajes de la política y el espectáculo, y, sobre todo, la gran celebración religiosa sevillana. Ha sido el único fotógrafo al que las hermandades paraban los pasos para que el artista pudiera recrearse en su trabajo.

Trabajó hasta los 70 años, cuando una diabetes lo dejó postrado en una silla de ruedas. Dicen los suyos que, a pesar del grave contratiempo, mantuvo el buen humor. “Hablaba mucho, contaba anécdotas, y era de conversación muy amena”, apunta su hija. “Ah, y siempre se negó a hacer fotos de boda”, añade. El municipio rotuló con su nombre una calle aledaña al estadio Sánchez Pizjuán.

Luis Arenas pertenece a la nómina de los hijos ilustres de la ciudad, sobre la que creó “un verdadero poema óptico”, en palabras del poeta Joaquín Romero Murube. Solo queda pendiente que a las 30.000 fotos se les pongan los nombres y los apellidos que el maestro ignoró porque él sí los sabía.

LA NOCHE, ATRACTIVO DE SEVILLA

A Luis Arenas se le considera un revolucionario artístico de la Semana Santa, pues demostró que podía trabajar de noche sin el magnesio, primero, y sin flash después. “La noche es el atractivo más poderoso de Sevilla”, comentó Arenas en una entrevista. “Esta ciudad tiene distintos momentos de luz”, continuaba; “desde la alegría del sol, la semialegría de la tarde y las entonaciones tan distintas de la noche”. “Pero para retratar Sevilla es fundamental sentirla”, concluía. Arenas estaba convencido de que la foto la hace el hombre y no la máquina.

Ya en 1940 presentó su primera exposición de las muchas que realizaría a lo largo de su vida artística, y en 1947 publicó su primer libro, ‘Semana Santa en Sevilla’, en colaboración con Luis Ortiz Muñoz. Después, vendrían otros, como ‘Sevilla en fiestas’, ‘Sevilla eterna’, ‘La iglesia sevillana de San Luis de los Franceses’, ‘Sevilla oculta’, dedicada a los conventos, ‘La catedral de Sevilla’, ‘El tesoro artístico de la Universidad de Sevilla’, ‘Historia de la pintura en Sevilla’, y ‘Juan Martínez Montañés’.

Participó con 100 fotos en una exposición en el Vaticano, y a partir de los años sesenta comenzó a trabajar para la agencia Camera Press, lo que le permitió difundir la Sevilla monumental y artística por distintos países del mundo.



 Estampas de grandes personajes en La Maestranza

El legado del fotógrafo Luis Arenas desvela un archivo histórico para el arte de la imagen en España
EL PAÍS
26 MAR 2017

Jacqueline Kennedy, en el palco de los maestrantes, acompañada de Aline Griffith, condesa de Romanones (izquierda), y la duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, en 1966. LUIS ARENAS LADISLAO


La actriz Carmen Sevilla, en los toros. LUIS ARENAS



El príncipe Raniero de Mónaco y Grace Kelly, en una barrera de La Maestranza. LUIS ARENAS


Retrato de autor desconocido del fotógrafo Luis Arenas. ARJONA

La actriz Ava Gardner, en la Maestranza. LUIS ARENAS

El torero Antonio Ordóñez. LUIS ARENAS

El torero Manolo Vázquez, vestido con traje campero. LUIS ARENAS






Los diestros Manolete y Pepe Luis Vázquez. LUIS ARENAS


El torero sevillano Pepe Luis Vázquez. LUIS ARENAS

El director de cine Orson Welles, en la plaza de toros de Sevilla. LUIS ARENAS LADISLAO


El torero Juan Belmonte. LUIS ARENAS LADISLAO

Manolete, en una barrera de la Maestranza, acompañado por un amigo. LUIS ARENAS